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El Pocionista y la Cantante — capítulo 14

Nota de autora:

Este episodio está dedicado especialmente a mi querida amiga Rubí Galasanz, he notado un error imperdonable y es que me di cuenta de que jamás te he dedicado un episodio amiga pese a que tú ya tuviste esa gentileza conmigo en una navidad, disfrútalo y tómalo como un regalo para resarcir en parte la frustración que sentiste por no recibir el paquete (Por ahora)    

Aquella mañana, Emily despertó con un terrible dolor de cabeza  producto de la ingesta de alcohol de la noche anterior a la que no estaba acostumbrada. Se sentía mareada y tenía también un incontrolable deseo de vomitar pero aun así el recuerdo de su actitud desinhibida de la noche anterior la hacía reír tímidamente.

  • No volveré a beber en toda mi vida - Aseguraba mientras se tomaba la cabeza con las manos.

  • Ten, el elfo trajo la pócima para la resaca que le pediste - Respondió Severus mientras le acercaba una taza humeante a su esposa.

  • ¡Por Merlín! De tan sólo olerla se me revuelve el estómago Sev - Dijo Emily apartándola con la mano - Ya sabes que nunca soporté las pociones, ni prepararlas y mucho menos beberlas ¡iuck!

Severus suspiró pesadamente mientras rodaba los ojos, trataba de llenarse de paciencia.

  • Y supongo que el malestar que estás sintiendo ahora debe ser más agradable que el sabor de la poción ¿No es así?

  • Muy gracioso - Respondió ella tomando con resignación la taza - No volveré a beber.

  • Sólo debes tener más cuidado la próxima vez querida - Dijo Severus acariciándole el cabello - No estás acostumbrada a beber y bueno… los vinos Mastrantonio son un poco fuertes, no en su sabor sino en los efectos.

  • Si… pero deliciosos.

  • he allí la peligrosidad de las bebidas embriagantes - Aseguró Snape - Entre más deliciosas y dulces más riesgo tienes de pasarte de copas.

  • Sólo una vez recuerdo haberme embriagado y sufrir una resaca tan terrible como esta - Recordó Emily - Lo confesaré… fue en Hogwarts durante mi época de estudiante. Gloria, Sasha, Espina y yo robamos de las cocinas una botella de jerez que los elfos tenían para cocinar - Esbozó una mueca de dolor y luego continuó - Nos la tomamos en nuestra habitación junto a Sarah Martin, la chica con la que compartíamos la habitación.

  • De haberlas descubierto habrían recibido un severo castigo - Dijo Snape negando con la cabeza.

Ella sonrió al tiempo que colocaba la taza ahora vacía en las manos de su marido.

  • De eso no tengo dudas cielo.

Por un momento se quedó callada pero luego se atrevió a hablar de nuevo.

  • ¡Cariño! - Lo llamó, su rostro poco a poco fue adquiriendo una tonalidad rosa.

  • ¿Si?

  • Anoche yo… bueno yo…

  • Estuviste más cariñosa que de costumbre y… muy sensual debo añadir.

  • ¡Sev! - Expresó ella con falso tono de reproche mientras reía y le pegaba en el brazo, él esbozó una escueta pero sincera sonrisa de las que a ella tanto le gustaban.

  • Fue fantástico Emily, si besarte es una experiencia grandiosa, hacerte el amor es sencillamente lo más parecido a estar en el paraíso.

Ella sonrió y se recostó en su regazo.

  • Te amo tanto Sev y para mí también es maravilloso poder entregarme a ti.

Volvieron a quedarse en silencio, ella recostada entre los brazos de su esposo sintiendo como poco a poco disminuían las náuseas, el mareo y su terrible dolor de cabeza, no sólo debido a la poción que recién había tomado sino también por causa de las caricias que él le prodigaba. Él disfrutando de la suavidad de aquella piel que tanto adoraba, apenas creyendo que cada centímetro le pertenecía porque lo había conquistado con su amor.

  • Debemos empacar - Dijo ella con un poco de pesar en la voz. Pese a que extrañaba el suyo no quería abandonar aquel maravilloso y romántico país tan rico en cultura y generosidad, donde no había zozobra, ni odio, ni prejuicios hacia los muggles (de hecho sus habitantes en su mayoría compartían su amor por las artes con los no mágicos) allí tampoco existía el miedo a ser atacados de un momento a otro y lo mejor de todo no existían ni Voldemort ni sus malditos mortífagos.

  • Ya lo hice, mientras dormías - Respondió Severus con el mismo tono de voz de ella, al parecer estaba pensando en lo mismo que su esposa.

  • ¿Qué hora es? Nuestro traslador se activará a las diez de la mañana.

  • Son la ocho treinta - Respondió él echándole un vistazo a un reloj que colgaba de una de las paredes de la suite - ¿Cómo te sientes?

  • Mucho mejor - Respondió ella incorporándose - Iré a darme un baño y después pediré el desayuno.

Después de aquel reconfortante baño, Emily ya estaba lista y repuesta, ella y Severus desayunaron, tomaron su equipaje y fueron a despedirse del gerente del hotel y sus botones, en especial del simpático Franccesco que casi muere de la alegría cuando Emily le obsequió uno de los discos autografiados que siempre llevaba consigo para esas ocasiones. El gerente del hotel les deseó muchas felicidades y los condujo hasta la chimenea del vestíbulo para que se trasladaran hasta el ministerio de magia romano y de allí tomaran su traslador.

  • Detesto tanto meterme en esas chimeneas - Dijo Emily cuando ya ella y su marido hubieron pasado al ministerio de magia sacudiendose el hollín.

  • Y también usar trasladores y aparecerte, de hecho si por ti fuera ahora estaríamos rumbo al aeropuerto para tomar un avión.

  • No veo cual es el problema con eso Severus, jamás me he subido a un avión y si… me encantaría hacerlo.

  • Nos llevaría horas regresar a Inglaterra querida, ese es el problema, sin contar con que debemos reservar nuestros pasajes con anticipación, usar pasaportes además de nuestras respectivas identificaciones y resignarnos a los retrasos del vuelo… ¡ah! Y casi lo olvido, tengo entendido que además detestas volar.

  • Pero en los aviones uno va resguardadito, donde no me gusta volar es en escobas, me siento insegura.

  • En fin, ya estamos aquí

  • Respondió Severus arrastrando los baúles de Emily y el suyo, ella además llevaba su acostumbrado bolsito de cuentas con encantamiento extensor que Nymphadora le había regalado el día de su cumpleaños y allí llevaba todos los suvenires que había comprado para sus seres queridos, desde luego, colgada al hombro llevaba a su inseparable guitarra.

  • Por aquí cielo - Indicó Emily señalando la larga fila de magos y brujas que esperaban su turno frente a la taquilla.

Mientras aguardaban su turno Emily le echó un vistazo a un letrero que había sobre la taquilla de los viajeros como le llamaban todos debido a que era el lugar de registro para las personas que visitaban el país desde el extranjero, este letrero decía:

¡Bienvenuto a Roma, la Cittá Eterna!(Bienvenidos a Roma, la ciudad eterna) 

Ella no podía sentirse más dichosa, su luna de miel había sido mucho mejor de lo que había esperado, se había divertido con su esposo, habían visitados hermosos lugares y aprendido acerca de la cultura de aquel bello país ¿Cuánto más podía pedirle a la vida? Además tal como le había dicho a su madre en la carta que le envió, cada vez se sentía más amada por Severus, protegida y valorada, algo que jamás había experimentado junto a Roger. Ella tomó la mano de Severus mientras avanzaban un paso en la fila, le sonrió y recostó la cabeza en su hombro. Él por su parte la estrechó con suavidad, no podía negarlo, había disfrutado en demasía aquel viaje, incluso, y era algo que le costaba admitir, aquella danza exótica que había ejecutado en Génova junto a los jornaleros del vino. Era muy feliz junto a ella pero había llegado el momento de regresar a Inglaterra y también a la realidad, a su papel como mortífago y desde luego a su terrible misión; desde que Dumbledore le había hecho aquella terrible petición, su día a día era una lucha constante para no pensar en ese día en que debía ejecutar la más difícil de las ordenes que le había dado el director desde que trabajaba para él y para la orden, pero lo conseguía, bastaba con mirar el rostro sonriente de su esposa y sentir el amor de ella para acabar con cualquier martirio, debía disfrutar lo más que pudiera de su amor antes de que ella lo odiara.

De pronto, alguien apareció en medio del gentío que venía de las numerosas chimeneas repartidas por todo el lugar, se acercó a la pareja y los saludó con entusiasmo. Estaba vestido con una túnica dorada muy llamativa y lo que más resaltaba era el pendiente de diamante en su oreja izquierda.

  • Ciao! Sono qui (¡Hola! Estoy aquí)

  • ¡Donatello! - Lo saludó Emily abrazándolo - Viniste.

  • No podía dejar de venir a despedirlos - Respondió el hombre acercándose a Severus para besarlo en ambas mejillas pero este se apresuró a estrecharle la mano - Y desde luego agradecerles por la visita que le hicieron a mi madre y a mi hermana 

  • Fue un placer para nosotros - Respondió Severus mientras avanzaban un paso más en la fila.

  • Si Donatello, gracias a ti - Añadió Emily - Oye y… ¿Cuándo irás a Inglaterra? Boris debe extrañarte mucho. 

  • Yo también pero… creo por ahora me será impossibile per que… es decir, me será imposible porque ahora estoy ocupado con mi colección de lencería.

Emily sonrió con timidez al recordar que ella poseía una de esas hermosas piezas.

  • Sin embargo - Continuó el diseñador - Estaré de regreso a tu país en cuanto termine questa colección.

De pronto una exclamación emocionada destacó entre el murmullo de las conversaciones de la gente.

  • É Donatello Mastrantonio, anche lui e qui! (Es Donatello Mastrantonio, también él está aquí)

Al volverse vieron a una bruja de cabellos castaños y ondulados, con unos preciosos ojos verdes que se acercaba a ellos a gran velocidad, llevaba en las manos una libreta y una pluma a vuela pluma,  a su lado había un fotógrafo que sostenía la barra de flash por encima de su cabeza, detrás de ellos se acercaba un grupo de personas que por su actitud y los implementos que llevaban no podían ser otra cosa más que periodistas.

  • ¡Dios mío! - Susurró Severus mientras suspiraba con fastidio.

Desde luego con su alharaca los periodistas habían delatados a las celebridades que hasta entonces habían permanecido clandestinas quizá debido al hecho de que todas esas personas estaban enfrascadas en lo suyo, es decir, esperando con tedio y paciencia su turno para registrarse en la taquilla de arribo y salida.

  • Emily é qui en Italia? (¿Emily está aquí en Italia?) - Decía un chico con emoción tratando de abrirse paso entre los periodistas

  • *Ma che domanda!**Matteo, lei é Emily, Macbeth Strega… si Matteo, lei è Emily e...*Penso che è qui con il suo marito(Pero ¡que pregunta! Si Matteo, ella es Emily, la bruja de Macbeth y… creo que está aquí con su esposo.  

  • Ma que bella ragazza (pero que bella muchacha) - Respondió el otro 

  • Emily Voi a ucire da Italia, non é vero? (Emily van a salir de Italia, ¿no es verdad?- Preguntó la periodista de cabellos castaños y ojos verdes a Emily

  • É vero - Respondió Emily tratando de ser paciente por sus fans que la miraban con admiración. Todas las cámaras de los periodistas disparaban contra ella, Severus y Donatello, todo era un revuelo de preguntas y fans intentando llegar hasta ellos, de hecho la fila se dispersó.

  • Donatello, tu fatto il vestito da Emily, parla, come é quel vestito? (Donatello, tú hiciste el vestido de Emily, habla, como es aquel vestido - Decía otra periodista. 

  • Bello - Simplificó el diseñador con una ceja alzada y un encogimiento de hombros - Con una gonna grande e… (Con una falda grande y…)

  • Emily, lui é il tuo marito? (Emily, él es tu esposo?) - Inquirió un joven periodista

  • Parla italiano? (habla italiano) - Indagaba otra bruja con su libreta en la mano.

  • Come stai signore Snape? - Preguntaba otro.

  • é vero che in Inghilterra tutto é una follía? (¿es cierto que Inglaterra todo es una locura?) Tu ha paura di tornare?(tienes miedo de volver?)

  • Andró via,  é la mía terra, non ho paura di tornare (me iré, es mi país, no tengo miedo de volver) - Contestó Emily

  • Uffa! - Exclamó Donatello, esa es una expresión que normalmente utilizan los italianos para expresarse.

  • ¿Qué sucede? ¿Qué preguntan? - Quiso saber Severus al ver que Emily contestaba con indignación.

  • Quieren saber qué sucede en Inglaterra - Respondió Emily.

En ese momento una voz autoritaria retumbó en el lugar haciendo que las personas que se habían dispersado volvieran a hacer su fila y los periodistas retrocedieran.

  • Ma che cosa é succeso qui? (¿Qué pasó aquí?)

El que había hablado era un mago de unos sesenta y tantos años, con el cabello gris y un monóculo en el ojo, tanto a Severus como a Emily les recordó a Alastor Moody.

  • Es Anacleto Magliori, jefe del departamento de aurores - Explicó Donatello lo que terminó de asentuar el parecido del hombre con su homónimo inglés - Y además la mano derecha de Giorgio Napolitano, el ministro de magia.

  • PRESTO FUORI! (rápido fuera) - Les gritó a los periodistas que poco a poco fueron desapareciendo decepcionados, luego el hombre se acercó y se presentó - Buongiorno! Soy Anacleto Magliori, jefe del departamento de aurores y por ende el encargado de velar por la seguridad, fuimos informados de que estaban aquí y que eso causó un revuelo.

  • Disculpenos señor Magliori - Respondió Snape agradeciendo que el tipo supiese hablar inglés - No fue nuestra intención…

  • No se disculpe signore, lo que quiero decir es que pueden acompañarme hasta la taquilla de registro directamente para que firmen y les den su traslador de una vez, tienen prioridad sobre los demás… no se ofendan pero… me urge que se vayan cuanto antes a ver si se calman - Concluyó luego señalando a las personas que señalaban a Emily y a Donatello saludándolos con la mano.

  • Descuide señor Magliori

  • Respondió Emily con una sonrisa - Así lo haremos.  

La pareja al fin se despidió de Donatello con la promesa de volver a verse cuando este retornara a Inglaterra, posteriormente firmaron el pergamino que indicaba que habían salido del país y el encargado les entregó una vieja lata oxidada de refresco que a los pocos minutos comenzó a iluminarse de un color azul intenso. Luego de contar hasta tres, Severus y Emily comenzaron a girar y a girar en medio de un revuelo de colores y posteriormente aparecieron en el vestíbulo del Ministerio de Magia Británico.

  • ¡Cielos! Creí que nunca nos iríamos de ese ministerio - Dijo Severus respirando aliviado ¡Hogar, dulce hogar!

  • ¡Que exagerado eres cielo! - Respondió Emily encaminándose al lugar donde debían entregar el traslador ya usado y registrar su retorno al país.

Posteriormente se metieron en una de las chimeneas y al fin emergieron en el vestíbulo de la casita de la hilandera.

  • ¿Y qué te pareció nuestra luna de miel? - Inquirió ella abrazándolo mientras recostaba la cabeza en su pecho.

  • Pese a los momentos en que éramos asediados por miembros de la prensa y fanáticos…maravigliosa - Respondió Severus haciéndola reír.

  • Ya sabes que me derrites cuando hablas en italiano - Dijo ella mientras se separaba - Voy a avisarles a mis padres que acabamos de llegar, también avisaré a la gente en La Madriguera y a Espina.

Por la tarde en La Madriguera mientras todos conversaban acerca de lo grato que había sido ver aunque fuese fusionado con las brasas ardientes de la chimenea el bello rostro de Emily avisándoles que ya estaba de nuevo en el país, un pequeño cárabo de plumas castañas se acercaba volando hasta que se detuvo en el alfeizar de una de las ventanas de la casa.

  • ¿De quién segá? - Preguntó Fleur Delacour. 

  • Es la revista El Quisquilloso- Anunció Ginny con emoción al sustraer la revista que el ave tenía atada a la pata - Con todos los detalles de la boda.

  • Tal vez salimos nosotros - Dijo Fred que se encontraba de visita en la casa junto a su hermano gemelo.

  • Si, Xenophilus nos tomó fotografías - Añadió George.

  • ¡Déjame ver! - Soltó la señora Weasley quitándole la revista de las manos a Ginny, tomó asiento y los demás la rodearon - ¡Que hermosa fotografía!

  • Sólo mira la cara de fastidio que tiene Snape - Soltó George con una risita señalando la fotografía de la portada donde Emily muy sonriente recostaba su cabeza en el pecho de Snape mientras él miraba con una ceja alzada a la cámara, sin sonreír, solo acariciando el brazo de su esposa - Nunca le han gustado las fotografías.

  • Ni estar rodeado de gente ni esas cosas - Añadió Fred - Siempre ha sido un ser antisocial, me pregunto cómo dos seres tan diferentes pudieron terminar juntos.

  • Pues porque se aman ¿Por qué más va a ser? - Respondió Hermione con tono de burla.

  • Si claro, niña cursi - Respondió Fred alborotándole el cabello mientras ella protestaba.

  • Ya déjala en paz Fred, ella tiene razón - Contestó la señora Weasley. 

  • Fred tiene razón Harry

  • Susurró Ron junto a su amigo - Y quizá Sirius también, tal vez Snape haya hechizado a Emily con Amortentia.

  • Quizá él sólo quiere su fama o su fortuna pero alguien como él no puede amar a nadie - Terció Harry.

  • ¡Shsss! Ya basta, mamá va a leer el reportaje - Dijo Ginny.

El pocionista y la cantante:

La semana pasada una bandada de fanáticos de Las Brujas de Macbeth así como paparazis se congregaron en las afueras de la majestuosa residencia de los Smith en Covent Garden para tratar de presenciar lo que denominaron "la boda del año" la vocalista de la famosa banda de rock femenina Emily Rose Smith y el profesor de Pociones del colegio Hogwarts de magia y hechicería Severus Prince Snape, contrajeron nupcias en los jardines de la preciosa residencia frente a sus familiares y amigos más cercanos. La recepción fue amenizada por celebridades locales y extranjeras de la talla de Celestina Warbeck, Iron´s Wizardsy las simpáticas y populares Melódicas.

El diseño del vestido de novia de la afamada artista estuvo a cargo del codiciadísimo diseñador italiano Donatello Mastrantonio quien también asistió a la celebración al igual que el famoso estilista de las estrellas Boris Costner, que estuvo a cargo del arreglo de la cantante.

Los padres de Emily dijeron estar muy felices con la unión ya que consideran al profesor Snape como un hombre íntegro y responsable además del salvador de su hija luego de haberla rescatado de una muerte segura tras el pasado accidente con la serpiente mágica mientras Emily impartía clases de música en el colegio de magia.

"Severus es un hombre íntegro y responsable, ama a nuestra hija y eso es lo más importante, jamás olvidaré que le salvó la vida, a él le debemos todo" 

Recalcó el señor Jacob Smith, jefe del departamento contra el uso indebido de la magia y miembro del Wizengamont. 

"Confieso que una vez creímos que este día nunca llegaría, pero ahora que llegó, que Emily se casó con la persona que en antaño jamás hubiésemos imaginado, no puedo estar más emocionada, deseo que sean felices y que su amor dure para siempre"

Añadió entre lágrimas de felicidad la señora Greta Smith.

La pareja de recién casados se conoció en el colegio Hogwarts de magia y hechicería mientras Emily cursaba sus clases y Severus Snape las impartía pero no fue sino muchos años después, cuando Las Brujas de Macbethdecidieron tomarse un año sabático para descansar cuando Emily Smith retornó al colegio con la decisión de impartir clases de música junto a su amigo y mentor Gérard Musbick, poco a poco se fue dando un acercamiento espontaneo entre Snape y la cantante y aunque al principio parecía imposible, al final terminaron aceptando que ambos eran el uno para el otro.

"Al principio nos odiábamos, no podíamos vernos siquiera, es que él siempre ha sido muy estricto y bueno… yo muy revoltosa, pero una vez alguien muy especial me dijo que los polos opuestos siempre se atraen inexorablemente y creo que esta es la prueba, lo amo y no puedo sentirme más dichosa"

Expresó la famosa cantante minutos antes de arrojar su ramo de flores al corro de solteras, vale acotar capturó sin proponérselo la profesora de Transformaciones Minerva MacGonagall.

Luego de retornar de su luna de miel (cual destino prefieren reservarse los novios) la pareja regresará a Hogwarts el cual será su lugar de residencia puesto que el profesor seguirá con sus labores y Emily pese a seguir con sus deberes en la banda a la que pertenece, también volverá a impartir clases de musica.

  • ¡Vaya! Es un buen reportaje - Dijo Hermione mirando encantada las fotografías entre las cuales salía ella junto a su amiga.

  • Y lo mejor de todo es que nuestra Emily regresará a Hogwarts - Añadió Ginny con emoción.

  • Es lo único bueno de que se haya casado con Snape.

  • Con el profesor Snape Harry - Lo corrigió con dulzura la señora Weasley - Y no sé por qué le tienes tanta inquina, él no es precisamente un santo pero…

  • Él es el que le tiene inquina a Harry mamá, lo odia, nos odia, es un amargado - Terció Ron.

  • Si pero, no tienen más remedio que aguantárselo - Contestó Fred.

  • Así que vayan preparándose para verlo a partir de mañana cuando comienza el curso - Añadió George.

  • Sí… extrañaré hacer bromas en el colegio y sobre todo las clases de musica - Terció Fred.

  • Y ya yo les dije que podrían volver para cursar lo que les falta y presentar sus EXTASIS al final del curso, no tendrían que hacer un curso completo, sólo lo que les falta, hablé con el profesor Dumbledore el día de la boda y él me dio la información - Dijo la señora Weasley.

  • Mamá, por mucho que extrañemos el colegio nos está yendo de maravilla con nuestra tienda - Apuntó George.

  • Pero es que Hogwarts… bueno yo misma lo dudaba al principio pero… después de hablarlo con Arthur llegué a la conclusión de que mientras el profesor Dumbledore esté en el castillo nadie podrá hacerles daño - Concluyó la señora Weasley con los ojos húmedos.

  • Nada malo va a pasarnos mamá - Respondió Fred abrazándola teniendo en la mente que su madre también pensaba en Percy a quien quería tener consigo, al menos Bill estaba viviendo de nuevo en la casa al igual que Charlie - Sabemos cuidarnos bien, Harry fue un buen maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras.

  • Te prometemos que quizá más adelante presentaremos esos EXTASIS - Dijo George.

Harry les sonrió a los gemelos, estaba conmovido de que lo consideraran un buen profesor de Defensa Contra Artes Oscuras, pero también estaba entre emocionado y expectante al saber que al día siguiente retornaría a Hogwarts pero no sabía cuál sería la reacción de sus compañeros tras los artículos de El Profeta que anunciaban que él era El Elegido.

En Yorkshire, Draco leía emocionado su ejemplar de la revista. Pese a que jamás había sido lector de El Quisquilloso, no podía resistirse a leer sobre la boda de su mejor amiga y su admirado profesor. Él y su madre habían ido a visitar a su afectada prima segunda Julieth, que en un arrebato de ira deshojaba las páginas del ejemplar que había comprado por puro masoquismo o curiosidad tal vez. Draco leía su revista en un rincón apartado tratando de concentrarse pese a los sollozos y los improperios de Julieth en el vestíbulo de su imponente casa.

  • Se casó Narcisa - Decía mientras sollozaba en el hombro de la esposa de su primo hermano - Se casó pese a que le advertí que no lo hiciera, lo supe desde el mismo día de la maldita boda pero leer este articulo ha sido demasiado para mí.

  • Entonces ¿por qué lo leíste? Tú lo sabías Julieth, por favor no llores - Trataba de consolarla la señora Malfoy - Cálmate, mandaré a prepararte un té de valeriana.

  • No quiero nada Narcisa, sólo quiero matar a esa perra con mis propias manos - Espetó Julieth separándose de Narcisa mientras arrojaba al suelo con violencia el ejemplar de la revista que había comprado por puro masoquismo.

  • No hables así de ella - Espetó Narcisa apartándose de la mujer con brusquedad - Ya te he dicho que no me gusta, es la…

  • Hija de tu mejor amiga bla bla bla…. Ya lo sé, no tienes que repetírmelo, pero yo soy… la prima de tu esposo, él y yo fuimos criados juntos como hermanos, eso me convierte prácticamente en tu cuñada, deberías apoyarme a mí.

  • ¿Por qué no lo aceptas de una vez?

  • Nunca lo voy a aceptar… Severus es mío.

  • Pues ya te lo quitaron so tonta - Susurró Draco mientras trataba de ahogar la risa y se cubría el rostro con su revista.

  • A ella la odio - Continuaba Julieth - No me importa cuánto la quieran tú y tú también Draco, y ya deja de leer esa porquería.

  • A mí no me vengas con tus escenitas - Espetó el chico cerrando abruptamente su ejemplar - Te lo dije mamá, te dije que no quería venir aquí a aguantarme las escenas de Julieth.

  • Tú no comprendes nada mocoso insolente.

  • No le hables así a mi hijo.

  • Pues que no me provoque… escúchame bien Draco - Espetó señalándolo amenazadoramente con el índice - Como dije me importa un cuerno lo mucho que adores a esa estúpida, en cuanto pueda la haré pagar por haberse atrevido a metérsele por los ojos a Severus, si pudiera le destrozaría el rostro para ver si así él continua encaprichado con ella. 

  • ¡Julieth! - La interrumpió Narcisa.

  • Ella lo tiene hechizado con sus encantamientos de veela - Continuaba Julieth agachada en el piso mientras arañaba el rostro de Emily en la fotografía de la portada de la revista - Si no fuera tan bella él no la amaría, si yo le desfigurara el rostro él…

  • ¡Julieth! - Volvió a decir Narcisa esta vez tomándola de los brazos para obligarla a levantarse y soltar la revista - ¿Acaso no escarmentaste con lo de la última vez? ¿Recuerdas lo que te dijo el señor tenebroso? Él está muy cerca de alcanzar su cometido… no lo provoques, no te metas con ella, recuerda que Severus es el favorito del señor tenebroso, te puede ir muy mal - Concluyó Narcisa tratando de asustarla para tratar a su vez de impedir que le hiciera daño nuevamente a Emily.

  • Tienes razón - Respondió Julieth resignada al fin, pero no sin antes escupir sobre lo que quedaba de la portada de la revista  - Pero si dependiera de mí no sabes con cuanto gusto le destrozaría el rostro para que Severus sintiera repulsión al mirarla.  

Narcisa asintió aunque por dentro pensaba que Severus no se había enamorado de la belleza física de Emily sino de lo que había en su interior donde radicaba su verdadera belleza. Draco tampoco decía nada pero en el fondo estaba aterrado de que Julieth en medio de un arrebato de ira intentara nuevamente asesinar a su mejor amiga, no se lo iba a permitir esta vez, por otra parte pensaba en su retorno a Hogwarts y en lo que debía hacer en cuanto empezara el curso, la sola idea lo hacía estremecer de terror pero también tenía una idea fija en la mente, hacerle pagar a Harry por haber enviado a su padre a Azkaban.