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El Pocionista y la Cantante — capítulo 16

  • Felicidades cariño, al fin lo lograste - Le djo Emily a Severus - Estoy tan feliz por ti.

  • Gracias querida.

  • Buena elección abuelito.

  • Lo sé mi niña y también sé que Severus sabrá aprovechar muy bien esta oportunidad ¿No es así muchacho?

Severus asintió.

  • ¡Felicidades colega! - Dijo Charity Burbage chocando su copa con la de Snape.  

En la mesa de Slytherin, Draco silbaba estrepitosamente mientras en la de Gryffindor, Harry, Neville y Ron maldecían por lo bajo.

  • Esto es lo más insólito que he escuchado en mi vida - Dijo Harry estupefacto…

  • ¿Acaso Dumbledore de verdad perdió la chaveta? - Intervino Ron.

  • ¿Nombrar a Snape profesor de D.C.A.O? - Dijo Neville todavía sin poder creérselo - Eso es igual que arrojarnos al foso de la muerte, pensé que Dumbledore nos apreciaba.

  • ¡Por Dios! Tampoco es para tanto - Dijo Hermione cuando al fin salió de su estupor - Sólo será un profesor más de D.C.A.O.

  • Tienes razón Hermione y como los otros tal vez este tampoco dure en el puesto - Terció Harry mirando como Snape conversaba con Emily y Dumbledore en la mesa de los profesores - No olviden que ese puesto está maldito y que la mayoría de los profesores termina muer…

  • ¡Harry! - Lo reprendió su amiga - No olvides que él es ahora el esposo de nuestra amiga Emily y que a ella no le haría ninguna gracia escucharte hablar así.

La cena transcurrió entre murmullos y miradas hacia la mesa de los profesores.  Al final, Dumbledore volvió a tomar la palabra para advertirles sobre el peligro inminente que imperaba en el exterior del castillo y sin más les deseó buenas noches a todos y los envió a sus camas calentitas.

Esta vez, mientras salían del gran comedor apartándose al fin de Neville, cuando Ginny se distrajo conversando con Colin Creeve, Ron y Hermione quisieron saber qué le había ocurrido en el tren a Harry y cuando él les relató lo ocurrido quedaron muy indignados, sin embargo cuando les contó acerca de lo que Draco dijo en su compartimiento, eso de impresionar a Voldemort y servirle para ganarse su confianza, Ron y Hermione no se sorprendieron sino que lo tomaron como un acto infantil de Malfoy para alardear frente a sus amigos y su novia.

  • De veras ustedes son tan necios.

  • Pero no tiene sentido Harry - Pugnó Hermione - Ya te hemos dicho lo que opinamos, Voldemort no querría a Malfoy en sus filas, es demasiado joven.

  • ¡Hey chicos! Esperen.

Cuando los tres se giraron justo antes de cruzar el enorme umbral de las puertas dobles del gran comedor, vieron a Hagrid que se acercaba.

  • ¡Hagrid! - Lo saludaron los tres con alegría.

  • ¿Cómo están chicos? Y tú Harry ¿Dónde demonios te habías metido que no te vi por ninguna parte?

  • Me retrasé un poco al bajar del tren - Mintió Harry para no entrar mucho en detalles.

  • Bueno, nos vemos mañana a primera hora - Se despidió Hagrid encaminándose a las puertas que conducían al exterior del castillo - Su primera clase del año será Cuidado de Criaturas Mágicas, están emocionados ¿No es así?... bueno, nos vemos chicos.

Hagrid salió al fin del castillo mientras Harry, Hermione y Ron se miraban los unos a los otros con rostros compungidos. Ninguno de los tres tuvo el valor para confesarle a Hagrid que ese año ninguno de los tres, es decir, sus alumnos favoritos, cursaría su materia.

  • ¡Harry!

De nuevo los tres se disponían a subir las escaleras de piedra cuando otra voz conocida llamó su atención. Era Emily que se acercaba en medio de la gente mientras Snape se perdía escaleras abajo, hacia las mazmorras.

  • ¡Emily! - La saludó Harry.

  • Harry ¿Qué te ha sucedido? - Preguntó la muchacha levantándole la barbilla para escudriñar mejor su rostro (El muchacho esbozó una tonta sonrisa al sentir el suave contacto de la mitad veela)  - Con todo lo de la cena se me había olvidado que vi sangre en tu ropa ¿Qué te pasó? ¿Te encuentras bien?

  • Si, ya lo estoy pero…

  • Harry… no por favor - Pidió Hermione pero Harry no estaba dispuesto a hacerle caso.

  • ¿Qué sucede? - Inquirió Emily nerviosa.

  • Me retrasé en el tren porque Malfoy me arrojó un embrujo paralizante, me rompió la nariz de una patada y luego me cubrió con mi propia capa invisible para que no me descubrieran hasta llegar de vuelta a Londres.

  • ¿Queeeé? ¿Por qué?... pero…

  • Porque me odia Emily, me odia porque envié a su padre mortífago a la cárcel, es un cretino, no sé cómo puedes confiar en él.

De nuevo Emily se sintió entre dos aguas.

  • Es natural que esté molesto por lo de Lucius, después de todo es su padre pero… no debió hacerte eso…

  • Es uno de ellos Emily…

  • Harry ¡Basta por favor!

  • Volvió a solicitar Hermione - Ya te dije que eso es una tontería.

  • No tengo por qué callarme Hermione, será mejor que Emily lo sepa de una vez.

  • ¿Qué se supone que debo saber?

  • Harry cree que Malfoy puede ser un mortífago como su padre - Respondió Ron, luego exhaló una escueta risa nerviosa y continuó - Pero ya le hemos dicho que eso es absurdo pues… el - que - no - debe - ser - nombrado jamás reclutaría a un adolescente.

  • Por supuesto que es algo absurdo Harry - Dijo Emily negando con la cabeza - Sé que Draco puede portarse como un cretino a veces y que su padre es un mortífago pero… ¿Cómo puedes pensar que él también lo es?

  • Porque lo escuché hablando al respecto en el vagón de Slytherin.

  • Tal vez sólo quería alardear. 

 - Emily, no lo comprendes.

En ese momento, Harry la apartó junto a sus amigos del mar de gente que subían y bajaban de las escaleras de mármol para relatarle lo que oyeron él y sus amigos en Borgin y Burkes y también lo que escuchó en el vagón de Slytherin.

  • Definitivamente hay algo extraño con lo de Borgin y Burkes pero sigo insistiendo en que no creo que Draco sea un asqueroso mortífago - Dijo Emily - Lo lamento Harry pero… no puedo creer que Draco… simplemente me parece algo inconcebible.

  • Si, lo suponía, si los chicos no me creen - Dijo señalando a Ron y a Hermione - Debí suponer que tú mucho menos que eres amiga de ese payaso.

Emily sonrió con amabilidad estrechándolo entre sus brazos. Él por su parte sintió que perdió las fuerzas debido a la suavidad de la piel de la mujer y a la exquisitez de su perfume natural.

  • Debes estar muy estresado por lo que dice El Profeta y también por lo que te hizo Draco, pero te puedo asegurar que él nada más quería alardear ¡Mira! - Lo separó un momento de si para poder mirarlo a los ojos y añadió: - Lo quiero mucho pero jamás olvido que es un Slytherin y a los Slytherin les gusta alardear, llamar la atención, son arrogantes por naturaleza y los Malfoy más todavía. Así que no tienes de qué preocuparte. Bien ahora váyanse a su sala común y descansen que mañana será un largo día.

  • Claro, con tu marido como profesor de D.C.A.O… - Dijo Harry con tono lúgubre.

Emily rió.

  • ¡Ay! Chicos no es para tanto, yo me muero por ser una mosca en la pared y verlo impartir esa asignatura.

Luego de despedirse, los chicos se fueron a su sala común en la torre norte mientras Emily se sentía rara bajando hacia las mazmorras.

Snape, pese a ser ahora profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, ocuparía su mismo despacho y habitación de siempre en las mazmorras, Emily como su esposa, evidentemente lo acompañaría. Slughorn optó por quedarse con el antiguo despacho y habitación de la profesora Marrythought, la antigua maestra de D.C.A.O en los tiempos en que él enseñaba Pociones, así que se encontraba en el séptimo piso en el corredor de habitaciones de profesores.

Emily abrió la puerta del despacho y esbozó una mueca de asco al ver todos aquellos tarros con animales extraños flotando en el interior que Snape aún conservaba ya que por nada del mundo dejaría la elaboración de sus amados brebajes. Ella cerró la puerta tras de sí y posteriormente se dirigió a la habitación donde su esposo la estaba esperando ya con el piyama puesto, recostado sobre la cama.

  • Tardaste mucho - Le dijo él.

  • Estaba conversando con los chicos cielo - Respondió Emily mientras se dirigía al baño, posteriormente se asomó desde el umbral de la puerta - Estaré contigo en un ratito.

Ella se dio un baño, lavó sus dientes, se colocó el piyama y se recostó junto a su esposo que la estrechó con suavidad.

  • Harry insiste en que Draco puede ser un mortífago - Soltó ella de repente.

  • ¿Qué? - Inquirió él sobresaltándose.

Emily le contó entonces lo que Harry le había narrado y él pensó que aquello podría arruinar los planes. Si Harry descubría que en efecto Draco era un mortífago y los planes que tenía, tal vez buscaría atacarlo y entonces todo se alteraría.

  • Draco es… sólo un adolescente… tal vez únicamente busque impresionar a sus amigos - Tanteó Snape.

  • Yo opino lo mismo cielo y así se lo intenté hacer ver a Harry pero él insiste en ver a Draco como un peligro potencial, lo que ocurrió antes del verano nada más sirvió para terminar de afianzar las hostilidades entre ambos.

  • Hablaré con Draco y le pediré que se mantenga alejado de Potter, no quiero otro incidente como el de hoy.

  • Te lo agradezco cielo, yo también hablaré con él, lo que hizo no estuvo nada bien, lastimó mucho al pobre Harry y casi lo envía de vuelta a Londres.

  • Bueno ya dejemos de hablar de los mocosos y más bien dime si… te gusta tu nueva habitación.

  • Me agrada si, tiene ese halito de misterio que me envuelve como tú - Soltó Emily riendo - Aunque preferiría que tuviera ventanas.

  • Si claro, si quieres que nos ahoguemos con el agua del lago.

  • Si pero… no lo sé podríamos llamar a un decorador para que utilice los mismos sortilegios que tiene el ministerio de magia, que está bajo tierra y aun así tiene ventanas que simulan el exterior.

  • No, olvídalo, me gusta así como está, nunca me han gustado las ventanas.

  • Bueno, como quieras pero… aunque me agrada la habitación he de reconocer que hace un poco de frío - Dijo ella metiéndose bajo las sabanas mientras se frotaba los brazos - Tal vez porque estamos debajo del lago negro, no quiero ni imaginar cómo se pondrá en diciembre cuando el lago se congele.

Severus señaló la chimenea que tenía en la habitación la cual jamás usaba salvo para cuando debía comunicarse con el director del colegio y cuyo tubo por donde salía el humo daba a la superficie del lago.

  • Para esas ocasiones tenemos eso y entonces podemos encenderla si quieres pero ahora no porque nos moriríamos de calor ya que apenas estamos saliendo del verano.

  • Está bien, de todos modos entre tus brazos ya no siento frío.

Severus cerró los ojos y sin poder evitarlo una vez más aspiró el exquisito perfume que despedía Emily espontáneamente.

-  Tu fragancia me vuelve loco Emily, así como la suavidad de tu piel - Expresó mientras la acariciaba - Déjame besarte.

Emily sonrió, lo tomó por la nuca y ambos se fundieron así en un apasionado beso como antesala a un carnaval de caricias que siguieron a continuación…

Ambos se amaban, se deseaban y necesitaban demostrar todos esos sentimientos además de que estaban felices de poder compartir aquella habitación en su amado Hogwarts. Ella se sentía protegida entre sus brazos, se sentía amada, feliz y plena, estar con él era una bendición. Sentir sus caricias, su cuerpo sobre el suyo, amándola susurrándole al oído que era lo más importante en su vida y que la amaba con todo su ser, no podía ni quería escapar de ese momento, lo necesitaba.

Una vez más Severus se olvidó de Voldemort y de todas las penurias, sólo se concentró en el exquisito aroma de la piel de su esposa, en su suavidad, en sus cabellos de oro y su rostro seráfico. La tomó con delicadeza mientras sentía que se perdía en el paroxismo de ese maravilloso limbo de emociones agradables donde nada más existía ella y su dulce voz diciéndole que lo amaba.

Al día siguiente ambos despertaron con una agradable sensación de bienestar.

  • ¡Buenos días amor! - Lo saludó Emily con entusiasmo - Hoy es el gran día ¿Cómo te preparas para impartir tu asignatura favorita?

  • Muy bien - respondió él después de besarla en los labios - Y después de lo de anoche me siento aún más feliz.

Ella sonrió mientras sentía sus mejillas arder.

Más tarde en el gran comedor, Harry, Ron y Hermione evitaban mirar a Hagrid a los ojos mientras este engullía con avidez su desayuno en la mesa de los profesores, luego, los tres se presentaron ante la profesora McGonagall para que esta basada en los resultados de sus anteriores TIMOS ajustara sus nuevos horarios de clase. Harry se llevó una grata sorpresa al descubrir que si podía cursar Pociones después de todo y con ello conseguir ser auror algún día, además le daba curiosidad cursar aquella asignatura con otro profesor que no fuese el odiado Snape. Sin embargo cayó en la cuenta de que aún no había comprado los ingredientes para pociones ni tampoco el libro correspondiente a ese año ya que había estado absolutamente seguro de que no cursaría aquella materia y en su momento, pese a estar un poco decepcionado por no poder ser auror, la idea de no ser más evaluado por Snape le pareció un magnifico aliciente.

  • Pero profesora… aún no he comprado nada, es decir, ni el libro ni los ingredientes.

  • Eso no es problema Potter, haz una lista con lo que necesites y envíala al boticario de Diagon y haz lo mismo con Flourish y Blotts, te enviarán el pedido de vuelta.

Al terminar de comer, Emily se dispuso a retirarse de la mesa y entonces notó que alguien a quien no vio la noche anterior, se dirigía hacia ella a grandes pasos y con una habitual expresión furiosa en el rostro. Era el señor Filch, refunfuñando mientras sostenía a su gata, la señora Norris entre sus brazos.

  • A ti quería verte muchacha - Espetó con el ceño tan fruncido que sus ojos se veían diminutos.

  • ¡Buenos días Filch! - Lo saludó ella divertida - ¿No vas a felicitarnos a Severus y a mí por nuestra boda? ¡Ahhh! Y para que te enteres él acaba de obtener el puesto de profesor de DCAO.

  • ¡Felicidades profesor Snape! Y disculpe, esto no tiene nada que ver con usted, se trata de esta desadaptada…

  • Lo que suceda con ella desde luego que me concierne Filch - Soltó Snape molesto aunque Emily más bien parecía divertida, ella estaba acostumbrada, el conserje siempre la acusaba de la mayoría de las cosas que pasaba en el colegio: que si los chicos son así por el ejemplo que les da, que si su gato hizo esto o lo otro o que le ríe las gracias a los gemelos Weasley, en fin… - Como ya sabe, es mi esposa.

  • Lo sé pero… ella, mejor dicho su gato…

  • ¿Ahora qué se supone que hizo Panda? - Inquirió Emily señalando a su gato que se alimentaba debajo de la mesa de los profesores - El pobrecito recién llegó anoche como nosotros y ¡Míralo! No se ha movido de allí, aún está tomando la leche en su cuenco.

  • Lo que hizo, no lo hizo hoy y tampoco ayer sino antes de que se fueran del castillo antes de este verano - Bramó el señor Filch.

  • ¿Qué sucede Argus? - Inquirió el profesor Dumbledore que parecía tratar de no reírse.

  • Usted lo sabe profesor Dumbledore, yo se lo dije.

  • Bueno eso si.

  • ¿Quieres saber qué sucedió?

  • Le preguntó Filch a Emily mirándola con ojos centelleantes - Tú asqueroso gato… se acercó a mi princesa y… ¡Sólo mírala!

Cuando el señor Filch alzó a su gata Emily notó que esta tenía el vientre muy pronunciado.

  • Tu asqueroso animal embarazó a mi princesa.

Emily no pudo evitar soltar la risa.

  • ¿Queeé? ¡Por Merlín! ¿Está embarazada? - Luego pareció meditar un poco más y añadió - ¿Y cómo sabes que es de mi Pandita? Hay muchísimos gatos en Hogwarts.

  • ¿Acaso olvidas que ella y yo nos comunicamos? - Fue la respuesta del conserje.

Ella guardó silencio por un momento mientras el señor Filch parecía satisfecho.

  • Como sea, esperemos a que nazcan los cachorros y entonces veremos… y en caso de que sean de Panda ¿Qué quieres que haga, que le pague una manutención a tu gata o qué?

  • No te hagas la chistosa, sólo quiero que mantengas a tu monstruo lejos de mi delicada flor.

  • Pues entonces ya que te comunicas muy bien con ella dile a tu delicada flor que deje de comportarse como un animal y no siga sus instintos propios de conservación de la especie - Respondió ella con ironía y luego exhalando una escueta risa añadió - Mírale el lado bueno Filch, seremos abuelos.

Emily y Severus salieron del gran comedor dejando al señor Filch acariciando a su gata.

  • En realidad - Respondió Snape mientras abandonaban el gran comedor, Emily notó que hacia un esfuerzo por no reírse - Siempre es lo mismo, desde que Filch consiguió esa gata, siempre culpa a todos los gatos de ser los padres de sus cachorros.       

Harry y Ron estaban rojos de tanto reír con el incidente pero al final, cayendo en la cuenta de su realidad, se encaminaron con pesadez hasta el tercer piso donde se encontraba el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras. Encontraron a Hermione haciendo fila hasta que la puerta del aula, que otrora había regido el simpático Lupin, se abrió abruptamente dejando ver a Snape mirándolos a todos mientras su grasiento cabello negro le cubría el rostro.

  • ¡Adentro! - Ordenó mientras se hacía a un lado y todos se apresuraban a pasar.

Harry no pudo evitar echar un vistazo a su alrededor. En las paredes había colgados varios cuadros que representaban el horrible sufrimiento que padecían varias personas.

Como siempre, Harry, Ron y Hermione se sentaron cerca mientras Snape comenzaba la clase hablando acerca de las artes oscuras y a Harry le parecía que el profesor lo disfrutaba en demasía.

  • Las artes oscuras - Comenzó Snape - No son cualquier cosa, son impredecibles e ilimitadas, jamás deben confiarse, su defensa debe ser igualmente fuerte y precisa. Para estudiar la defensa es vital conocer a lo que se enfrentarán, es por ello que deben navegar por el intrincado mundo de las artes oscuras.

Snape señaló los cuadros que colgaban de las paredes deteniéndose en el primero que mostraba a una mujer gritando de dolor mientras se retorcía en el piso.

 - Este es el efecto de la maldición Cruciatus

  • Indicó el profesor mientras Harry y Neville permanecían pensativos. Ambos habían experimentado esa terrible experiencia, Harry en el cementerio durante su combate con Voldemort y Neville en su incursión al ministerio de magia, a manos de Bellatrix Lestrange, la misma bruja que otrora torturó a sus padres hasta la locura.

  • Este hombre recibió el beso de un dementor - Snape señaló un cuadro donde un hombre permanecía acurrucado de miedo con la mirada perdida. Harry se estremeció al pensar que su padrino Sirius y él mismo estuvieron a punto de ser besados por esos oscuros seres.

  • Y en este último cuadro vemos representado el ataque de un inferius - El cuadro representaba a una masa ensangrentada en el suelo.

  • Entonces ¿Es verdad que existen? - Inquirió Parvati Patil - ¿Es verdad que los están utilizando?

  • El señor tenebroso solía utilizarlos en el pasado y por lo tanto es muy probable que los esté utilizando ahora…

Bien,  tomando en cuenta lo impredecible de las artes oscuras creo que sería conveniente estudiar los hechizos no verbales de los cuales estoy seguro son totalmente ignorantes ¿O me equivoco?

Nadie contestó lo que le confirmó al profesor que no se equivocaba. Harry no lo perdía de vista, lo notaba un tanto extraño en aquella aula, lejos de sus preciados calderos pese a que otrora suplantó a Lupin en una de sus clases en el tercer año. Sin embargo, Snape lucía como pez en el agua, estaba en su elemento hablando de extraños conjuros y disfrutando mientras molestaba con sus comentarios a los alumnos.

  • ¿Alguien puede decirme cual es la ventaja de utilizar este tipo de encantamientos? - Preguntó recorriendo la clase con la mirada.

Hermione fue la única que levantó la mano y Snape al darse cuenta de que no tenía más alternativa la dejó contestar.

  • ¿Si, señorita Granger?

  • Que el adversario no sabe qué clase de encantamientos pretendes usar el otro y por lo tanto no tiene tiempo de reaccionar como es debido.

  • Una respuesta aprendida al caletre del Libro Reglamentario de Hechizos Curso Seis pero… no puedo negar que es una respuesta correcta. Este tipo de conjuros son muy difíciles de realizar ya que requieren de mucha concentración y práctica…

Ahora se colocarán en parejas, uno deberá realizar los encantamientos sin pronunciar palabra alguna y el otro intentara repeler de la misma forma ¡Ahora!

Harry hizo pareja con Ron y este no tenía ni idea de cómo conjurar un hechizo sin utilizar su voz, sabía que necesitaba concentración pero definitivamente no podía estando Snape respirándole en la nuca. Harry miró a Ron con la varita en ristre, esperando el encantamiento pero la voz de Snape los interrumpió…

  • Déjame enseñarte Weasley, lo estás haciendo mal - Dijo Snape tomando a Ron del brazo para apartarlo tomando su lugar, Harry sabía que lo hacía para molestarlo a él.

Snape agitó la varita frente a Harry tomando posición de ataque y el muchacho se asustó tanto que sin pensar en las consecuencias apuntó al profesor con su varita, conjurando a viva voz el encantamiento escudo:

  • ¡Protego!

Snape salió despedido hacia atrás golpeándose la cabeza fuertemente con un pupitre. El profesor se llevó una mano por instinto a la parte posterior de la cabeza y al retirarla comprobó que había sangre. Hermione ahogó un grito y varios alumnos también. Snape se incorporó lo más raudamente que pudo pese a que estaba un poco mareado y se acercó a Harry con actitud amenazante…

  • ¿Acaso no escuchaste cuando te pedí que realizaras un encantamiento NO VERBAL? - Bramó el profesor.

  • Si pero…

  • Si… señor - Lo corrió Snape fulminándolo con la mirada.

Harry no iba a perderse la oportunidad de molestarlo, pese a que al principio se asustó al ver la sangre, luego al comprobar que Snape tenía energía suficiente para seguir molestándolo no quiso perder la oportunidad de hacer gala de la arrogancia que había heredado de su padre.

  • No hace falta que me llame "señor" profesor Snape - Respondió el muchacho sin poder evitar una sonrisa irónica que Snape no pudo evitar asociar con James Potter.

Hermione volvió a ahogar un grito pero Harry advirtió que Ron, Dean y Seamus que estaban detrás de Snape le hicieron señas de aprobación con el pulgar.

  • Estás castigado Potter, el sábado te quiero en mi despacho después de la cena, ahora ¡Largo! Salgan todos de mi vista.

La primera clase de D.C.A.O había concluido con Harry obteniendo un castigo. Mientras se dirigían a las mazmorras para su clase de Pociones, Hermione iba increpando a su amigo acerca de su atrevimiento al dirigirse a Snape de aquella manera mientras Ron se desternillaba de risa al recordarlo. Un chico les salió al paso para entregarle a Harry un rollo de pergamino que resultó ser una invitación de Dumbledore a su primera clase especial, la cual tendría lugar el sábado. Harry sonrió entonces al darse cuenta de que no tendría que cumplir su castigo con Snape.

Entraron pues al aula de pociones y se sintieron extraños al ver que otro profesor ocupaba el puesto de Snape. Con un aire mucho más cordial y amable, una a una Slughorn les fue mostrando las distintas pociones que preparó para que las reconocieran. En efecto, Hermione reconoció todas ellas, incluso la Amortentia la cual explicó el profesor que tal vez sería la poción más peligrosa de todas las que tenía allí preparadas.

  • Si… claro - Se burló Draco Malfoy.

  • Cuando haya vivido tanto como yo señor… Malfoy entenderá lo peligroso que puede resultar el encaprichamiento u obsesión.

Draco guardó silencio pues a su mente le llegó de pronto la imagen histérica y enfermiza de su prima en segundo grado mientras hablaba de Severus y la manera en que vilmente intentó matar a Emily para deshacerse de ella.    

  • Señor… no nos ha dicho que hay en ese caldero - Preguntó Ernie Macmillan, un alumno de Hufflepuff que había pertenecido al E.D.

  • ¿Esto? ¡Ahhhh! Lo estaba dejando para el final muchacho… esto es Felix Felicis, una poción con la cual podrás obtener mucho éxito en un día perfecto con un solo sorbo y… será el regalo perfecto para aquel que pueda preparar un Filtro de Muertos en Vidacomo Dios manda.

Hubo murmullos en el aula.

  • Pueden comenzar.

  • Pero señor…. Ron y yo no tenemos ni los ingredientes, ni las balanzas ni los libros correspondientes.

  • Si Harry, ya lo sabía, la profesora McGonagall habló conmigo.

El profesor decidió prestarles unos libros que tenía en un anaquel y que correspondían a cursos anteriores. Había uno casi nuevo y el otro muy gastado. Harry y Ron forcejearon para intentar tomar el nuevo y Harry bufó con decepción al notar que tomó el más gastado, sin sospechar que aquella sería una valiosísima joya que lo ayudaría a obtener excelentes calificaciones, así como aquel preciado regalo que el profesor Slughorn ofrecía.

El misterioso libro llevaba por nombre: Pociones Avanzadas por: Libatius Borage y al abrirlo, Harry descubrió que había muchas anotaciones dentro, al parecer realizadas por su antiguo dueño.

Hermione tenía una lucha fiera con sus granos de sopóros, simplemente no podía cortarlos, a él también le costaba demasiado trabajo cortarlos y entonces, casi por instinto, le echó un vistazo a su libro:

Aplastar con el cuchillo, no cortar.

Harry decidió dejarse llevar por aquella anotación, le pidió prestado su cuchillo de plata a Hermione y aplastó los granos con la hoja. Trece en total como indicaban las anotaciones descubriendo así que el jugo comenzó a salir a granel.

 Hermione se resistió a hacer lo mismo, dijo que no era lícito dejarse llevar por anotaciones. La poción de ella no era mala pero tampoco era tan buena como la de Harry que poco a poco fue obteniendo un ligero color rosa.  

  • ¡Tiempo! - Exclamó el profesor Slughorn - Apaguen los calderos. A ver… a ver.

El hombre comenzó a pasearse por los calderos de los doce alumnos que aprobaron el TIMO de Pociones el año anterior y que ahora formaban parte de su clase.

  • ¿Qué es esto Nott? no removiste las siete veces en sentido de las agujas del reloj ¿Eh? Hmmm no está mal Macmillan pero podría estar mejor. Longbottom necesitarás más jugo de sopóforo sin duda alguna. Te faltó más raíces de valeriana Malfoy ¡Vaya desastre Weasley! No está mal señorita Granger y… ¡Por la barba de Merlín! ¿Qué tenemos aquí Potter? Tiene la consistencia perfecta - Dijo el profesor mientras removía en el caldero - Pero ¿Rosa? ¿Por qué está rosa?

Hermione miró a Harry con cara de "Te lo dije" pero el profesor más bien pareció maravillado.

  • Por lo general, la poción toma una tonalidad roja pero… esto es excelente, su aroma, su consistencia, se nota que es una gran poción. Aquí tenemos al ganador, es evidente que heredaste la habilidad de tu madre.

Tras un aplauso, Harry se guardó en el bolsillo de la túnica la botellita con el líquido dorado que Slughorn le dio y tras concluida la clase salió del aula en compañía de sus amigos. Hermione siguió reprochándole el hecho de haberse dejado guiar por viejas anotaciones y Ginny que en ese momento iba pasando por el corredor, al escuchar la discusión, estuvo de acuerdo con Hermione, alegando que ella misma había corrido peligro por seguir las instrucciones de un libro que al final resultó ser propiedad de Voldemort. Hermione se animó todavía más al recibir apoyo de su amiga y sin más sacó el libro de la mochila de Harry sin atender a sus protestas.

- ¡Specialis revelio!

Exclamó la muchacha y al ver que no ocurrió nada extraordinario, Harry le arrebató el libro de las manos pero este se resbaló cayendo abierto sobre el piso de piedra, revelando así unas palabras escritas en la última página.

Este libro pertenece al príncipe mestizo

  • ¿Príncipe mestizo? - Preguntó Hermione leyendo mientras levantaba el libro del piso - ¿Quién es el príncipe mestizo? 

  • ¿Cómo puedo saberlo?- Inquirió Harry recuperando el libro.

Emily salía de su primera clase del día dispuesta a recibir a los alumnos del sexto curso cuando Harry le comentó lo sucedido en el aula de D.C.A.O.

  • ¡Oh por Dios! ¿Pero él está bien?

  • Si, de hecho comenzó a regañarme después de eso… lo siento Emily, fue sin querer.

  • Descuida Harry, lo sé, no te preocupes pero… por ahora deberán comenzar con el profesor Musbick, yo iré a ver a Severus ¿Dónde está? ¿En su aula?

  • Está en la enfermería - Respondió Draco que venía entrando, fulminando a Harry con la mirada - Yo le pedí que fuera y él asintió después de que Potter le rompiera la cabeza. Estaba muy pálido, más que de costumbre, parecía débil y… no lo sé Emily… se veía muy mal - Añadió el muchacho con un exagerado rostro compungido. 

  • ¡Ohhh Dios mío! - Exclamó Emily después de abrir mucho los ojos y encaminarse a las carreras a la enfermería.

  • Eres un imbécil Malfoy, sólo lograste asustarla - Terció Harry con los puños apretados.

  • Entren, no se queden allí atascados en la puerta - Ordenó el profesor Musbick al ver la actitud desafiante de los muchachos.

Severus, muy en contra de su voluntad estaba recostado en una de las camas de la enfermería. A su lado y sobre un buró reposaba una charola con agua y sangre además de algunos pañuelos que la señora Pomfrey utilizó para lavarle la herida que a la final únicamente resultó ser un pequeño corte. Ella le había administró una poción para el dolor, y unas gotas de esencia de díctamo fueron suficientes para cerrar la pequeña herida, pero aun así debía permanecer recostado hasta la hora de la cena para reponerse ya que, pese a la pequeña herida, perdió mucha sangre y por ende se encontraba un poco débil.

 Él no quería ser molestado por nadie y por lo tanto solicitó que la señora Pomfrey colocara unas cortinas alrededor de su cama. Se estaba quedando dormido cuando de pronto escuchó la voz agitada de Emily en la entrada de la enfermería.

  • ¿Dónde está señora Pomfrey? ¿Por qué no me mandó  avisar? ¿Puedo verlo? - Preguntó la chica con voz trémula y la respiración entrecortada.

  • Tranquila…. Tranquila muchacha, tu marido está en perfectas condiciones, sólo fue un pequeño corte en la cabeza, ven conmigo.

Severus se incorporó de la cama retirando las cortinas para que Emily pudiera verlo y se tranquilizara.

  • ¡Amor! - Exclamó ella al verlo - Cielo ¿Cómo estás? - Preguntó cubriéndolo de besos.

  • Bueno… ¡eh!…. Me llevo estas cosas - Dijo la señora Pomfrey tomando la charola - Los dejaré solos.

  • ¿Esa es la sangre que perdiste? ¡Por Merlín! Señora Pomfrey… usted me dijo que fue apenas un pequeño corte.

  • ¡Emily! - Intentó calmarla Snape.

  • Pero mire toda esa sangre ¿Y se rompió el cráneo?

  • ¡Emily!

  • ¡Dios mío! Creo que deberíamos llevarlo a San Mungo.

  • Emily no exageres, estoy bien.

  • ¿Qué?

  • Si querida - Respondió la señora Pomfrey cuando al fin pudo hablar - En la cabeza hay demasiados vasos sanguíneos y es por ello que sangra demasiado cuando se lastima, pero no por ello peligra su vida, ni siquiera es necesario trasladarlo a San Mungo, de hecho estará totalmente repuesto cuando haya descansado bien. Le administré una poción para el dolor y su herida ya está cerrada.

  • Bien, muchas gracias señora Pomfrey - Respondió Emily.

La señora Pomfrey se encerró en su despacho mientras Emily hizo recostar a Severus muy a pesar de la voluntad de este.

  • Cielo, me asusté mucho, Harry aseguró que no te habías hecho mucho daño pero luego Draco me dijo que te veías muy mal y me imaginé que estabas muy grave o algo así - Dijo la cantante arreglándo la almohada de su esposo.

Severus por su parte sonrió ligeramente, captó enseguida que Draco simplemente quiso preocuparla para ver si lograba con ello ponerla en contra de Potter pero Emily no iba a caer en ese juego sabía que lo de Potter había sido nada más un acto de ineptitud, sólo eso.

  • Draco tiende a exagerar mucho Emily, es muy teatrero, ya ves que estoy bien.

  • Si, pero enserio me asusté, y mucho.

  • Descuida - Respondió él acariciándola.

  • Cariño, lamento que tu primera clase de D.C.A.O haya terminado así. Cielo, Harry lo hizo sin querer; me lo explicó todo, se puso nervioso cuando lo apuntaste con la varita, sabe que eres un mago muy hábil por eso se asustó.

 Él la miró con suspicacia.

  • Y él es un mago inútil e inepto. No intentes justificarlo ¡Ahhh! Y demás está decirte que está castigado. 

  • ¿Por un accidente?

  • No, por su insolencia - Respondió Snape y entonces le contó lo del incidente cuando intentó corregir al muchacho.

No hace falta que me llame "señor" profesor Snape.

Emily no pudo evitar soltar una pequeña risa.

  • ¿Te… parece gracioso? ¡Ahhh! Claro, si, casi olvido que tú eras tan insolente y arrogante como Potter en tu época de estudiante.

  • Descansa cielo - Respondió Emily besándolo en los labios - Yo me quedaré contigo velando tu sueño.

  • No Emily, vuelve a clase, deberías estar junto a Musbick y los mocosos, ya escuchaste a la señora Pomfrey, estaré bien así que… nos vemos en la cena.

  • Iré a clases pero al salir vendré a buscarte, no quiero que bajes todas esas escaleras tú solito cielo.

Ella volvió a besarlo.

  • Te amo - Le dijo.

  • Y yo a ti.

Nota de autora: Hola a todas (os) disculpen el retraso, es que ahora se me está dificultando nuevamente actualizar con tanta frecuencia como lo venía haciendo, de todos modos aunque no sé cuando sea mi próxima actualización les ruego que tengan paciencia ya que jamás dejaré de publicar así sea de vez en cuando.

Recién ahora es que voy a ver sus comentarios en el capitulo anterior pero como tengo muy poco tiempo solo los bajaré a mi pent drive para revisarlos con calma y les prometo dejarles los review correspondientes a esos comentarios del capítulo anterior para la próxima actualización, les suplico paciencia ¿Si?

Muchas gracias por su comprensión

                       Hermaire 

P.D: No me podía despedir sin mis recomendaciones de siempre: "Severus en Gryffindor" "¿Cómo puedo ser una Potter y no saberlo?" "Siete años en Hogwarts" y su secuela "Siete años en Hogwarts… el momento de las revelaciones" Todas ellas inspiradas en mi amado Severus y escritas por Rubí Galasanz, en serio ella me tiene adicta a sus historias porque son geniales y su manera de escribir y transmitir sentimientos y emociones es admirable.