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El Pocionista y la Cantante — capítulo 18
- Harry perdóname, pero no hay pruebas de que Draco haya hecho eso ¿Qué te hace pensar que lo hizo? - Preguntó Emily.
Katie Bell fue conducida a la enfermería, a duras penas Snape pudo evitar el avance de la terrible maldición y la chica dejó de gritar y retorcerse pero aun así lloriqueaba y temblaba mucho, por lo que MacGonagall, en calidad de subdirectora, tras la ausencia de Dumbledore que había salido del colegio, guiada por los consejos de Snape y la señora Pomfrey, ordenó el traslado de la chica a San Mungo.
Dentro de la enfermería, Harry insistió en que Malfoy podría ser quien le ofreció el collar maldito a la chica y Snape furioso le exigió pruebas.
-
Preferiría hablar contigo a solas Emily - Respondió Harry fulminando con la mirada a Snape.
-
Esa es una acusación muy grave Potter - Soltó la profesora MacGonagall.
-
Tengo mis razones para creer lo que creo - Afirmó el muchacho.
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Harry, basta por favor
-
Suplicó Hermione.
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También podría hablar con usted profesora MacGonagall pero…
-
Mi presencia está de más ¿No es así? - Soltó Snape con el ceño tan fruncido que sus ojos parecían dos hendijas - Aun y cuando estés difamando a un alumno de mi casa según tú no debo estar presente - Luego exhaló una escueta risa sarcástica y añadió: - no tienes pruebas de ello Potter.
-
Cielo, no te preocupes, yo me encargo - Dijo Emily tomándolo del hombro mientras él se dirigió a la puerta de la enfermería.
Harry, Ron, Hermione, Emily y la profesora MacGonagall se fueron hacia el despacho de esta última y entonces Harry les contó que cuando estaba a punto de empezar su segundo curso cayó por error en la chimenea de Borgin y Burkes y que allí escuchó a Malfoy manifestarle a su padre el deseo de poseer el collar que había lastimado a Katie.
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¿Y Lucius se lo compró?
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Inquirió Emily un poco nerviosa.
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No… pero tal vez regresó luego por él.
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Potter, eso no nos dice nada…
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Pero profesora MacGonagall - Pugnó Harry con impotencia - Este verano…
-
Harry, no creo que sea conveniente - Trató de intervenir Ron pero Harry no le hizo caso.
-
Seguimos a Malfoy hasta Borgin y Burkes con ayuda de mi capa invisible y escuchamos que él amenazó al viejo Borgin con hacerle daño si este no le indicaba como reparar un objeto que él posee y que al parecer tiene vinculo con otro que permanece en la tienda. Sé que suena extraño pero Malfoy trama algo, de eso estoy seguro.
-
Harry, Draco está pasando por un momento difícil y ya sé que es un poco rebelde pero sinceramente no creo que…
-
Sabía que lo defenderías Emily - Dijo Harry negando con la cabeza.
-
¿Acaso vieron a Malfoy salir de la tienda con algo en las manos? - inquirió MacGonagall de repente.
-
No - Respondió Hermione pensativa - Él sólo dijo que no podría ir por la calle con eso.
-
Porque es evidente que era un objeto peligroso - Soltó Harry - Además no querría tocarlo, ya ven lo que sucedió con Katie.
-
Chicos, ¿No creen que tal vez podría haberlo envuelto y guardado bajo su capa? - Inquirió Hermione - Lo que guarda allí en la tienda debe ser algo grande o ruidoso, además yo vi el collar en la tienda cuando entré y Borgin nada más me dio el precio, no me dijo que estuviera apartado.
-
¿Lo ves Harry? - Dijo Emily con notable tono de alivio.
-
Este año se han instalado muchas medidas de seguridad muy efectivas además - Añadió la profesora MacGonagall - Asimismo creo que es conveniente informar que Malfoy no pudo ir a Hogsmeade porque estaba cumpliendo un castigo conmigo ya que no me entregó sus deberes a tiempo. Potter, agradezco tus buenas intenciones al mencionarme todo esto pero no quiero volver a escucharte acusar a alguien sin pruebas, ahora debo enviar una lechuza a los padres de la señorita Bell, si me disculpan…
La profesora MacGonagall abandonó su despacho dejando a Harry decepcionado y desconcertado, pero Emily lo tomó del hombro.
-
Harry, sé que hay algo raro en todo esto pero no necesariamente tiene que ver con Draco.
-
Estoy seguro de que Malfoy debe ser un mortífago y que suplantó a su padre Emily, que el cariño que sientes por él no te ciegue por favor.
Ella negó con la cabeza y frunció el entrecejo.
-
No entiendo por qué ustedes dos continúan lanzándose dardos entre sí. Él también insiste en que yo sólo te defiendo a ti, pero quiero que entiendan una cosa, los quiero a los dos y no quiero verlos acusándose el uno al otro ¿Es tan difícil volver a hacer la tregua del año pasado?
-
Es más que difícil Emily, eso es imposible - Respondió Harry con rencor.
-
Lo que me pregunto es… ¿A quien quería entregar Katie ese paquete? Es obvio que como dijo Leanne ella estaba hechizada tal vez con una maldición imperius
-
Dijo Ron para desviar el tema de Malfoy.
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No lo sé pero se libró por los pelos - Respondió Hermione.
-
Ese paquete podría haber estado destinado a mucha gente - Soltó Harry.
-
¡Ay Dios mío! - Dijo Emily cubriéndose la boca con las manos- ¿Y si iba dirigido a ti Harry?
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¿Qué? - Preguntaron todos a la vez.
-
Ya sabes por aquello de "El elegido"
-
Pero si yo…
-
Ya lo sé Harry - Respondió Emily acariciándole el revuelto cabello - Mi abuelito me comentó lo de la profecía antes del verano y supongo que tú también se lo has comentado a Ron y a Hermione.
-
Si, lo sabemos - Respondió Hermione con timidez.
-
Es un alivio que lo sepas pero… ahora que lo mencionas no creo que el paquete haya estado destinado a mí porque entonces Katie me lo habría entregado antes de llegar al castillo.
-
Tienes razón - Reconoció Emily - Pero entonces ¿A quién?...
-
No sé por que Malfoy le diría a Katie que llevara el paquete a Hogwarts.
-
Harry, la profesora MacGonagall dejó en claro que Draco no salió del castillo.
-
Pero tal vez tiene cómplices.
-
Harry, ahora que sé que eres El Elegido te apoyo más que nunca pero no quiero que acuses a Draco sin estar seguro.
-
El caso es que lo estoy
-
Dijo Harry saliendo precipitadamente de la habitación.
-
Discúlpalo Emily - Dijo Hermione - La presión que Harry soporta no es nada fácil.
-
Lo sé querida, lo sé - Respondió Emily saliendo también del despacho.
Emily se dirigió a la habitación que compartía con su marido en las mazmorras y al llegar no lo encontró, miró su reloj de pulsera entendiendo entonces que a esa hora él debía encontrarse dando clases a los de Hufflepuff y Ravenclaw en el tercer piso. Entonces tomó su guitarra que yacía sobre un pedestal y comenzó a rasgar las cuerdas pero su mente no estaba allí, no dejaba de pensar en lo que había sucedido, estaba absolutamente segura de que Draco no tenía nada que ver en eso como se lo había hecho saber a Harry. Sin embrago no dejaban de asediarla dos preguntas desde que Harry reveló que él y sus dos amigos siguieron a Draco al callejón Knockturn
¿Qué era lo que Draco guardaba en Borgin y Burkes? Y ¿Qué rayos había comprado allí? Él era un buen chico, lo sabía, pese a todo el rencor y la ira que guardaba en su interior tras el arresto de su padre, no podía creer lo que Harry afirmaba con tanta convicción, Draco no podía ser un asqueroso mortífago.
Dejó al fin de rasgar las cuerdas de su guitarra y entonces oyó con claridad el insistente sonido del péndulo del reloj de pedestal que había en el despacho fuera de la habitación. Volvió a colocar la guitarra en su lugar y tras comprobar en su reloj de pulsera que eran las siete de la tarde se dirigió al gran comedor suponiendo que su esposo ya debía encontrarse allí y en efecto lo estaba, como siempre entre la profesora MacGonagall y dos asientos vacios correspondientes a Emily que venía llegando en ese momento y el otro a Dumbledore que seguía ausente.
- ¡Hola cielo! - Lo saludó dándole un escueto beso en los labios que como siempre lo mareó y lo hizo sonrojar ligeramente - ¿No sabes a donde fue mi abuelito?
Él negó con la cabeza.
-
¿Aún estás molesto por lo de hoy?
-
Potter es un insolente
-
Respondió Snape al fin - Cada vez lo soporto menos.
-
Olvidémonos de eso ¿Quieres? ¡Ohhh mira, es mi abuelito! - Soltó de repente señalando con el índice hacia las puertas dobles.
En efecto, Dumbledore iba caminando entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff, tenía un aspecto cansado pero aun así lució una sonrisa.
-
¿A dónde va tan seguido? - Preguntó Hermione desde su mesa.
-
¿Quién sabe? - Respondió Harry encogiéndose de hombros.
-
¡Bienvenido abuelito! - Lo saludó Emily con cariño mientras lo besó en la mejilla - ¿A dónde fuiste?
-
Por ahí mi niña.
-
¡Cielos! Tu mano, no había reparado en esto pero… está un poco más oscura que la última vez que la vi ¿Cómo te hiciste?...
-
Ya te lo dije Emily, un encantamiento me salió mal - Respondió él tomando su copa que recién se llenó con hidromiel mientras los platos dorados y las fuentes se colmaron de deliciosos manjares - Soy un viejo y mis reflejos no son los de antes, pero no pasa nada, de seguro con el tiempo…
-
¡Discúlpenme! Debo retirarme - Anunció Severus levantándose de su asiento.
-
Pero cariño, si no has probado bocado, la comida acaba de aparecer.
-
Perdí el apetito Emily, no me siento bien - Volvió a excusarse.
-
Pero ¿Qué tienes cariño? - Preguntó Emily preocupada - ¿Te duele algo? ¿Quieres que te acompañe a la enfermería?
-
No, no hace falta Emily, tan sólo me duele un poco el estomago y no creo poder tolerar la comida
-
Mintió Snape - Tomaré una poción curativa.
Severus salió del gran comedor perdiéndose de vista. Cuando Emily terminó de cenar se encaminó a las mazmorras y también entró en el despacho que era la antesala a su habitación. Encontró a Severus vistiendo ya su piyama y el batín sobre esta, estaba sentado detrás de su escritorio con semblante pensativo y los ojos vidriosos.
-
¿Te sientes mejor cariño? - Preguntó ella con voz dubitativa - ¿Tomaste el remedio?
-
Si, ya estoy mejor - Respondió él incorporándose de su asiento, de inmediato se apresuró a cambiar la conversación - ¿Cómo te fue en Hogsmeade? Digo… pese a lo que sucedió.
-
Bien - Respondió Emily con más entusiasmo mientras ambos se dirigían a su habitación - Dora estaba allá custodiando el pueblo y Remus los senderos.
De pronto la sensación que había estremecido a la cantante cuando conversaba con su amiga y ambas vieron a la mujer encinta en compañía de su esposo volvió a sacudirla.
-
¿Sucede algo? - Inquirió Snape al ver que ella se quedó en silencio con la mirada perdida.
-
Es sólo que… ¡Olvídalo! No tiene importancia - Respondió ella hurgando en sus gavetas para buscar su piyama.
-
¡Vamos, cuéntame! - Pidió su esposo tomándola por la cintura.
-
Es que tú y yo estamos recién casados y tal vez no hayas pensado en… de veras, ¡olvídalo cielo!
-
¡Emily! Soy tu marido, puedes confiar en mí y lo sabes - Respondió él soltando su cintura para tomarle el rostro entre las manos.
-
Cariño es que… ¿Tú no has pensado en?... ¿No te gustaría ser padre?
Severus la soltó con delicadeza y comenzó a sentir que su cuerpo temblaba. No estaba preparado para esa pregunta, adoraba a su esposa y claro que se había preguntado cómo se sentiría ser padre pero jamás en tiempos como aquellos, nunca con la perspectiva que tenían más adelante.
-
Te lo dije cielo - Respondió Emily con semblante taciturno - Te dije que era mejor olvidarlo.
-
No es que no quiera Emily... lo que sucede es que vivimos tiempos difíciles.
-
Lo sé y créeme que lo entiendo, yo nunca me había planteado la posibilidad de ser madre, no tengo ese instinto pero hoy…
-
¿Qué sucedió hoy que te hizo cambiar de opinión?
-
En Hogsmeade… Dora y yo vimos a una mujer embarazada y… no lo sé, se nos ocurrió que todavía hay gente que no ha perdido las esperanzas pese a la dura situación que estamos viviendo, y que piensa que nada ni nadie tiene por que aterrorizarlos y mucho menos Vold…
-
No lo nombres por favor
-
Respondió Snape colocando su mano sobre los labios de ella.
-
Jamás he temido nombrarlo y tú tampoco deberías…
-
No le temo, es sólo que… no es conveniente.
-
Mejor vamos a dormir y una vez más… olvida lo que dije - Respondió Emily extrayendo de la gaveta el piyama que estaba buscando.
-
No estés molesta conmigo Emily - Dijo él volviendo a tomarla de la cintura - Simplemente quiero protegerte, no quiero que algo malo te suceda, además creo que como bien dices estamos recién casados y que sería mejor disfrutar el momento.
-
No lo estoy cariño - Respondió ella con voz melosa mientras recostaba su cabeza sobre el hombro de él - Tienes razón, ya habrá tiempo para eso, debemos disfrutar de nuestro tiempo solos así que por ahora seguiré tomando la poción que me das después de…
Su risa cantarina suplantó las palabras que iba a mencionar.
-
Te amo - Susurró Snape sonriendo ligeramente.
-
Y yo a ti mi amor.
Al día siguiente, cuando Emily, Snape y Panda a los pies de ambos subían al gran comedor, ella con la emoción de entregarle un regalo a Hermione ya que era el día de su cumpleaños, se encontraron de frente con el señor Filch junto a la puerta del armario de escobas y productos de limpieza en el vestíbulo del castillo. Estaba ceñudo como de costumbre y sin pensarlo dos veces señaló a Emily con un dedo acusador.
- Te lo dije, te dije que había sido tu monstruo, tu bestia el que abusó de mi princesa, él y…
-
¿Vas a seguir con lo mismo Filch? - Inquirió Emily mientras Snape puso los ojos en blanco.
-
Todos son iguales a él, sólo uno es igual a ella y otro…
-
¿Quieres decir que ya nacieron? - Inquirió Emily cambiando su semblante por otro más animado y feliz
-
¿Cuántos?
-
Cuatro - Respondió con sequedad el squib.
Emily instintivamente se dirigió al armario de escobas mientras Severus continuó avanzando hasta el gran comedor, Panda y el señor Filch fueron tras ella, este último refunfuñando y arrastrando los pies. Al entrar al armario de escobas, la muchacha divisó a la señora Norris tumbada sobre varios almohadones y trozos de tela mientras amamantaba a cuatro cachorritos frágiles, tiernos e indefensos. Dos de ellos eran negros con el vientre blanco, exactamente idénticos a Panda, otro era idéntico a su madre y el último era de color naranja.
-
¡Por Merlín! Son una monada - Exclamó Emily mientras juntaba sus manos, mirándolos con admiración - Mira Panda, ya eres papá, me has hecho abuela.
-
Te lo dije ¿Eh? Y también la bestia de esa chica que es amiga tuya y de Potter es responsable de esto - Aseguró el conserje señalando con un dedo huesudo al cachorro naranja.
-
¿Crookshanks? - Inquirió Emily divertida - Pero ¿Cómo puede ser posible?
-
Las gatas pueden preñarse de varios gatos a la vez so ignorante - Respondió con sequedad el conserje mientras Emily reía.
-
No sabía eso fíjate, soy nueva en la crianza de gatos, ya deja de protestar Filch y no dudes en llamarme si la señora Norris necesita algo pues me encargaré de que no le falte nada ni a ella ni a los cachorros.
Panda se quedó mirando a los gatitos desde el umbral de la puerta y tras un tierno maullido abandonó el lugar al igual que su dueña dejando desconcertado al señor Filch.
-
¡Hermione! - La llamó Emily al llegar a la mesa de Gryffindor - Primero que todo déjame desearte un feliz cumpleaños - Dijo abrazándola mientras le daba su regalo - Te tengo una maravillosa noticia…. ¡ya somos abuelas! la gata de Filch parió en el armario de escobas y ¿adivina qué? Uno de ellos es idéntico a Crookshanks, dos se parecen a Panda y el otro… no lo sé, puede ser de cualquiera de los dos, se parece a su madre.
-
Gracias Emily ¿Enserio?
-
Inquirió Hermione con emoción - ¡Ohhh! quiero verlos.
-
Yo no sabía que las gatas podían embarazarse de varios gatos - Añadió la cantante.
-
Si, si que pueden, lo descubrí en un documental muggle sobre gatos, en la televisión - Respondió Hermione destapando con emoción el regalo de Emily que resultó ser una botella del perfume del cual la cantante era imagen publicitaria Hechizo. La caja tenía un color fucsia y la fotografía de Emily con aquel precioso vestido que lucía en la valla publicitaria de Diagon.
-
¡Vaya!... cuando termines de desayunar vamos a verlos ¿Eh?
-
Si, de acuerdo ¡Ohhh! Muchas gracias Emily - Respondió la castaña dándole un abrazo, ahora oleré como tú.
-
¡Vamos Hermi! Ponte el perfume - La apremió Ron tomándola de la mano, luego suspiró y musitó - ¡Hmmm! aroma a veela, aunque tu perfume habitual también me encanta - Soltó después al ver el rostro ceñudo de su novia.
-
Bueno, me alegro que te haya gustado el regalo Hermi, nos vemos luego, me retiro a la mesa de profesores.
-
Gracias una vez más Emi.
-
De nada Hermi.
-
¡Emily! - Llamó Harry reteniéndola de la muñeca.
-
¿Si? - Preguntó ella mirándolo con una tierna sonrisa que hizo que el chico sintiera una corriente eléctrica recorrerlo de pies a cabeza.
-
Pe… perdóname, por favor, por lo de ayer, tú no tienes la culpa de creer en…
-
Harry, no tengo nada qué perdonarte, tú simplemente defiendes tu punto de vista y yo… bueno, yo los quiero mucho a los dos.
Ella volvió a sonreírle y luego de acariciarle el rostro se fue a la mesa de los profesores para desayunar.
Por la tarde, luego de las clases, Emily subió a la sala común de Gryffindor con un pastel hecho por ella misma sin utilizar magia y con el permiso de la profesora MacGonagall llevó a cabo la fiesta sorpresa que le tenía preparada a Hermione en complicidad con sus amigos.
-
No podíamos pasar por alto tu mayoría de edad Hermi ¡Bienvenida al mundo de los adultos! - Le dijo la cantante a su amiga mientras esta lloraba de alegría y emoción al tiempo que despedía un delicioso aroma a veela - Ahora podrás disponer del dinero de la organización P.E.D.D.O que tienes en Gringotts.
-
Es cierto Emily, ahora podré dar cobijo a los elfos libres.
-
Bueno, creo que vamos muy rápido porque olvidé el detalle de que aún no has salido de Hogwarts.
-
Si, tienes razón Emily, pero gracias amiga, todo esto es un hermoso gesto de tu parte.
-
No es nada Hermi, ya sabes que te quiero con el alma.
- Y yo a ti.
Ambas se abrazaron.
- ¡Vamos Emily! ¡Canta para nosotros! - Solicitó Seamus Finnigan con una botella de cerveza de mantequilla en la mano.
En los días sucesivos, tanto Harry como Dumbledore se atrevieron a revelarle a Emily en qué consistían las famosas clases particulares que el director le daba al Elegido. Fue así como Emily se enteró de que el verdadero nombre de Voldemort era Tom Ryddle, que había estudiado en Hogwarts como cualquier otro mago y también supo mucho más acerca de su humilde y hasta conmovedora procedencia, incluso sintió lastima del pobre chico que estuvo en un orfanato tras la muerte de su pobre madre y el abandono de su padre, pero consideró que pese a todas las desgracias de Voldemort, él tuvo el poder de elegir en quien se convertiría como lo habían hecho ella y Sirius que creció en un ambiente elitista, arrogante y acartonado sin absorber ninguno de aquellos males, ambos, podían decir incluso que eran aves blancas que cruzaron el pantano sin manchar su plumaje, por eso no podía justificar al mago tenebroso. ¿Cómo pudo ese ser tan malvado haber matado a su padre y a sus abuelos? Por muy viles que hubiesen sido ellos, él no tenía ese derecho. Emily tampoco pudo evitar asociar su personalidad extraña y psicótica con la de su tío Morfin.
Por otra parte, Emily notó algo extraño en su clase de música, Lavender Brown parecía querer ganarse la simpatía de Ron a toda costa y muy a pesar de Hermione que cada vez parecía más molesta.
-
Hoy trabajaremos las voces a dúo - Dijo el profesor Musbick entusiasmado - Aprenderemos a trabajar en conjunto los diferentes timbres de voz.
-
Por lo tanto es necesario que formen duetos mixtos, es decir un chico y una chica - Añadió Emily - Tienen cinco minutos para elegir entre ustedes, pueden encontrar a su pareja incluso en los miembros de la otra casa y les confieso que al profesor Musbick y a mí nos encantaría eso.
Algo que no parecía nada lógico pues como de costumbre los Gryffindors y los Slytherins se lanzaban miradas asesinas como advirtiéndose mutuamente que no aceptarían una propuesta que no viniera de su casa. Al final, Draco y Pansy como era de esperarse formaron su dúo, Harry se arrimó a Parvati en vista de que Ginny evidentemente no estaba en su mismo curso, pero cuando Hermione abrió la boca para expresar que lógicamente deseaba hacer su dueto con Ron, Lavender, con descaro, le echó un brazo por encima diciéndole en voz alta:
- Yo cantaré contigo Ronnie.
Hermione se quedó de piedra, sonrojándose de pura ira y sobre todo porque Draco Malfoy rió con ganas aunque no hizo ningún comentario. Ron en cambio se encogió de hombros mirándola con aprensión.
- Emily dijo que podíamos escoger a cualquiera - Dijo Lavender acomodando las partituras sobre su atril.
Hermione, disimulando su rabia y las ganas de llorar, tomó también sus partituras, dispuesta a meterlas en su mochila creyendo que al quedarse sin pareja lo más lógico es que debía marcharse, pero entonces Emily salió al rescate.
-
¿Qué piensas hacer tontita? ¿Le vas a dar el gusto a Draco y a la lagartona esa? - Le preguntó.
-
¿Qué quieres que haga?
-
Le preguntó la castaña con voz trémula y cargada de rabia - ¿Que me quede a verlos cantar juntos?
-
Es sólo un ejercicio Hermi y si, no te puedo negar que Lavender fue muy atrevida pero no puedes darle el gusto, mira, Neville no tiene pareja y su timbre de voz podría acoplarse muy bien al tuyo, ¡Ven! No seas tonta.
Hermione aceptó a regañadientes pero no se arrepintió después, ya que Neville al igual que en clase de Herbología, en las clases de música se sentía como pez en el agua. Era muy disciplinado y sobre todo se notaba que disfrutaba lo que hacía, Ron en cambio, pese a que Lavender también cantaba muy bien no podía evitar echar un vistazo hacia atrás donde estaba Hermione.
-
¡Concéntrate Ro Ro! - Solicitó la muchacha - La escala es de Do a Si no al contrario ¿De acuerdo?
-
¡Aja! - Respondió Ron contrariado ante aquel nuevo e inesperado pseudónimo.
-
¿Cómo lo llamó? - Inquirió Hermione para sí misma pero en voz alta.
-
¿Qué dices? - Inquirió Neville concentrado en su partitura.
-
¡Ehh!... nada, continuemos.
Al concluir la clase Hermione, tomó su mochila y abandonó el salón de música pisando fuerte, pero Ron salió tras ella más rápido que una snitch cuando Emily le hizo señas con la mirada.
-
¡Hermione! ¿Qué sucede? ¡Espérame! - Le dijo el pelirrojo tomándola por el brazo cuando pudo alcanzarla.
-
¡Uhhh! Me parece que habrá problemas - Soltó Malfoy al pasar junto a ellos - ¿Te imaginas Pansy? Una batalla campal entre un pobretón y una sangre sucia.
-
Ese no es tu problema estúpido entrometido, ni tampoco de la cara de dogo de tu novia - Gritó Hermione ahogando las risas de Draco y Pansy. Para sorpresa de ambos ella sacó su varita para apuntarlos, estaba harta y furiosa - Métanse en sus propios asuntos si no quieren que les arroje un maleficio.
-
Así que… amenaza a sus compañeros con arrojar embrujos sobre ellos señorita Granger, muy interesante - Espetó Snape con voz sedosa mientras aparecía detrás de ella, proveniente del aula de encantamientos (al parecer había estado hablando con el profesor Flitwick)
-
Diez puntos menos para Gryffindor.
Hermione se alejó a toda prisa mientras Ron trataba nuevamente de alcanzarla y cuando pudo hacerlo fue en la mitad de una escalera camino al séptimo piso.
-
Yo no tuve la culpa Hermione - Se defendió Ron - Ella insistió.
-
Y tú aceptaste - Pugnó ella todavía más furiosa tras la quita de puntos por parte de Snape - No la rechazaste.
-
¿Cómo se te ocurre que podía rechazarla públicamente Hermione? Se habría sentido humillada, además sólo era un tonto dueto.
Ella no respondió.
-
¡Vamos Hermi! ¿Aún estás molesta? - Preguntó Ron picándola con el índice en el costado para hacerle cosquillas provocándole un espasmo y una escueta risa involuntaria.
-
¡Déjame Ronald! - Espetó la muchacha con voz risueña - Además perdimos diez puntos por tu culpa - Dijo antes de abandonar la escalera que ya había detenido su movimiento.
-
¿Por mi culpa? Querrás decir por culpa de Snape - Rebatió él volviendo a cerrarle el paso - Vamos preciosa, tú sabes que te amo y que… no podría fijarme en nadie más.
-
¡Vaya! Si ya parecen Bill y Fleur - Espetó Ginny al salir de un tapiz de repente.
Un poco antes de la cena, en el despacho de Dumbledore, Snape y el anciano estaban conversando, Severus se había atrevido al fin a contarle lo que Emily le había comentado acerca de ser padres. Tal y como lo esperaba, el anciano tuvo una visión mucho más optimista que él.
-
¿Te imaginas? - Preguntó el anciano con una sonrisa melancólica.
-
Ya sabes todo lo que nos espera Albus, yo no puedo permitirme…
-
Severus, te comprendo perfectamente pero… recuerda que mientras Emily sea tu esposa ninguno de ellos (ya sabes a quienes me refiero) puede hacerle daño y mucho menos a tu descendencia, tienes el enorme privilegio de gozar del favoritismo de Voldemort.
-
¿Privilegio? Yo diría desgracia.
-
Hijo, recuerda lo que te dije ¡Disfruta tu vida! Nunca me cansaré de repetírtelo, no dejes que esto te afecte más de la cuenta.
-
Es tan fácil decirlo para ti Albus, tú no tienes que reunirte con él, no tienes que mirarlo a los ojos y fingirle aprecio, no tienes que rodearte de buitres, no tienes que hacer lo que yo haré y por eso lo ves todo color de rosa siempre, tú sólo te quedas allí sin hacer nada…
De pronto el silencio se apoderó de la habitación tras la perorata de Snape, nada más se escuchó un débil sonido emitido por Fawkes en su percha, y entonces los ojos negros de Severus se posaron en la mano lastimada del director sintiendo a la vez un arrebato de culpa y asco de si mismo.
-
Albus, lo… siento, no debí…
-
Descuida muchacho, ¿crees que no sé que tu carga es muy pesada?
-
Lo sé, y también sé que también has trabajado duro y sacrificado mucho. La prueba la tienes allí, en tu mano.
-
Lo que quiero es que no te cohíbas de hacer lo que quieres, Emily estará protegida, nada ni nadie le hará daño mientras sea tu esposa y goces de la protección y la simpatía de Voldemort, algo por lo que has trabajado arduamente muchacho, estoy enormemente orgulloso de ti.
-
Si pudiera cambiar el destino - Musitó Snape.
-
Y lo harás, sin tu ayuda Severus, Harry no podría tener éxito y la profecía no podría cumplirse a su favor. El trabajo que has venido desempeñando es de un valor incalculable - Trató de tranquilizarlo el anciano.
-
Entonces no crees que sea imprudente…
-
Si se tratara de otra persona que como te dije no contara con protección si lo consideraría imprudente - Respondió Dumbledore - Pero se trata de ti muchacho, hazla y hazte feliz.
-
Pero cuando ocurra… ya sabes que, ella me odiará, me alejará de ella, la habré perdido y entonces también a mi…
-
Recuerda que esa etapa no durará para siempre, todo se aclarará en su momento y entonces habrás recuperado lo que es tuyo por derecho.
Hablar con Dumbledore siempre caía bien, siempre sabía que decir y como reconfortar, sus palabras siempre eran como una especie de bálsamo que invadía sus sentidos. Por eso cuando Snape se acostó en su lecho junto a su esposa dormida su corazón atribulado se sintió tranquilo, al fin y al cabo estaba tratando de construir un mundo mejor para ella y para las futuras generaciones. La besó en los labios y al final se quedó dormido.
Nota de autora:
Hola queridas lectoras y lectores, disculpen la tardanza en actualizar pero ya saben cuán difícil se me hace, bueno lo importante es que ya estoy de nuevo por aquí, espero que le haya gustado
Este episodio está dedicado a mi querida amiga Rubí Galasanz por ser hoy el día de la madre aquí en Venezuela y aunque sé que no lo es en Argentina igualmente quería desearte un muy feliz día junto a los tuyos
Así mismo hago mis recomendaciones a mis nuevas lectoras ya que vi algunas por allí
"¿Cómo puedo ser una Potter y no saberlo?" "Severus en Gryffindor" y la más extraordinaria de todas "Siete años en Hogwarts" la cual tiene una secuela "Siete años en Hogwarts… el momento de las revelaciones" Todas ellas de mi amiga Rubí Galasanz, sus historias están entre mis favoritas y créanme que no exagero cuando les digo que son tan maravillosas que son adictivas, de veras, cuando comienzan no pueden para de leerlas por su originalidad y su carga emotiva, no dejen de leerlas y deleitarse con el talento de mi querida Rubí Galasanz ¡Feliz día de las madres señora Galasanz!