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El Pocionista y la Cantante — capítulo 20
Harry y Hermione estaban conversando en la biblioteca. Desde que ella terminó su relación con Ron, ahora Harry y ella se sentían más unidos pues el niño que vivió tampoco soportaba el hostigamiento de Lavender hacia su orgulloso amigo. Emily se les unió un poco más tarde pues había ido hasta allí en busca de un libro acerca de los intérpretes más celebres de la música mágica clásica para preparar una de sus clases con el profesor Musbick.
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¿De qué hablan? - Les preguntó sentándose junto a ellos mientras llevaba su libro en la mano.
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Advertía a Harry acerca de… ¿Qué sucede? Emily es de confianza Harry, podemos decirle - Dijo Hermione un poco divertida ante la actitud de su amigo que negaba con la cabeza ruborizándose.
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Es cierto Harry - Terció Emily - ¿Qué sucede?
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Se trata de una chica de Gryffindor llamada Romilda Vane - Explicó Hermione - La escuché hablando con sus amigas en el baño de Myrtle la llorona acerca de darle a Harry un poco de Amortentia.
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¿Quuuué? - Se escandalizó Emily.
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¡Shhhhh! - La instó a callarse la señora Pince colocando un dedo huesudo en sus labios - Esto es una biblioteca, no un escenario señorit…. Señora Snape.
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Si, es una biblioteca, no un mausoleo - Rezongó entre dientes la cantante - ¿Acaso esa chica está loca? Debes tener mucho cuidado Harry, mira que esa pócima podría doblegarte, volverte un inepto, un inconsciente….
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Como Ronald - Soltó Hermione suspirando pesadamente - Aunque no creo que él haya tomado ese brebaje, él actúa así porque le da la gana.
Emily le colocó la mano sobre el hombro.
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Hablaré con Dobby y los demás elfos en el gran comedor para que vigilen bien quien entra y sale de la cocina - Propuso la cantante.
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Buena idea - Añadió Hermione complacida y tratando de animarse.
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No sé qué les pasa a las chicas últimamente - Soltó Harry de repente - Es decir, sé que siempre he llamado la atención por mi historia pero este año las chicas…
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Te persiguen ¿Eh? ¡Uhhhhh! - Dijo Emily haciendo que la señora Pince volviera a mandarla a callar
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¡Ay! está bien señora Pince, ya nos largamos, salgamos de aquí muchachos, esto parece una cripta.
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Y cuida bien ese libro
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Aconsejó la mujer desde su enorme escritorio.
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Y hablando de libros - Añadió Hermione al salir de la biblioteca, señalando el libro que Harry llevaba en las manos.
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No lo voy a devolver Hermione - Contestó Harry con voz cansina - He aprendido mucho más con el príncipe mestizo que con Snape… es cierto Emily, además le di a Slughorn el libro nuevo que compré recientemente, sólo que intercambié las tapas. No se puede quejar, le di el nuevo.
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¡Vaya! - Se admiró Emily - Podrías ser un buen Slytherin.
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Allí me quería mandar el sombrero por desgracia.
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¿En serio? - Preguntó Emily - A mí también ya que mis padres y casi toda mi familia fueron Slytherins a excepción de algunos por parte de mi padre que fueron Hufflepuffs pero a la final conmigo se decidió por Gryffindor ya que también vio valentía y determinación en mí, estuve tan feliz ese día.
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A mí intentó mandarme a Ravenclaw - Añadió Hermione son suficiencia alzando su respingada nariz - Pero se decidió por Gryffindor como ya ven.
Los días fueron pasando, días en los que Las Brujas de Macbeth estuvieron muy ocupadas. Sirius estuvo convocando via red flu a Emily para que fuera a entrevistas, cesiones de fotos, e incluso, la banda cumplió con lo prometido, es decir, el resto de los conciertos que le quedaban pendientes en el país. Así que visitaron Manchester, Oxford, Liverpool, Blackpool, DonCaster, Wets Millian, Brackfrod, Bath, Salisbury, Cambridge y Edimburgo.
Emily terminó por olvidar la idea de tener un bebé, al menos por el momento, en vista de que había pasado varios meses sin tomar la poción anticonceptiva sin resultado alguno. Al principio se preocupó mucho y hasta fue a San Mungo para hacerse ver por un sanador, el cual le dijo que no debía preocuparse, que no había ningún problema con ella ni con su marido el cual, sólo por ella se dejó examinar también.
El sanador le dijo que aquello era absolutamente normal y que le sucedía a muchas parejas, que tal y como Severus le había dicho, algunas pociones anticonceptivas tenían un efecto a largo plazo lo cual se tomaba como un efecto secundario. Su madre Greta también la había tranquilizado diciéndole que a ella le había sucedido lo mismo al igual que a Narcisa con Lucius. Al final la cantante se marchó a la gira para distraerse y lo había conseguido, quizá no estaba preparada para ser madre aún, quizá no era instinto maternal lo que había sentido sino un mero capricho de engendrar vida junto al ser que tanto amaba, pensó la muchacha.
Al fin llegó el mes de diciembre y el castillo cada vez se enfriaba más por lo que las antorchas ardieron con más ímpetu. Como siempre Flitwick y MacGonagall encargaron de la decoración del castillo y Hagrid llevó hasta el vestibulo los acostumbrados Doce arboles.
Pevees les jugó malas pasadas a los alumnos, sorprendiéndolos en cada esquina para arrojarles globos rellenos de agua que los dejó congelados por el frío. También les arrojaba tizas o simplemente se escondía detrás de las armaduras para cantar villancicos con letras de su autoría y que hicieron escandalizar a MacGonagall.
- ¡Eres un depravado! - Lo regañó la profesora - No conoces el verdadero sentido de la navidad.
El duende le dedicó una sonora pedorreta con la boca y se marchó volando riendo a carcajadas mientras hacía girar su corbatín burlonamente.
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¡Que grosero! - Dijo Emily tratando de no reír recargada del enorme umbral de la puerta del vestíbulo, sostenía su guitarra y su bolso de cuentas.
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¡Emily! - Se sorprendió MacGonagall al verla - Ya estás de vuelta ¿Cómo estuvo la gira? Bueno, la pregunta es una tontería ya que he leído los periódicos y todos hablan maravillas. Dicen que ha sido todo un éxito como siempre ¡Felicidades!
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Muchas gracias profesora, si, gracias a Dios nos fue muy bien, ya extrañaba regresar a mi hogar. Un mes lejos de todo esto y de mi Severus ha sido muy duro ¡Ohhh Pandita! ¿Cómo estás? Mami ya está aquí de regreso - Dijo Emily alzando a su gato para apapacharlo.
La puerta del armario de escobas se abrió y el señor Filch salió de él saludando a Emily con una cabezada. La señora Norris emergió detrás de él con sus cachorros visiblemente más grandes siguiéndola y maullando a coro, protestando y tratando de alcanzar sus pezones.
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¡Ohhh! pero si están enormes y preciosos - Se admiró la muchacha.
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Si, y por lo visto ya su madre está intentando destetarlos - Contestó MacGonagall.
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¿Que sucederá con ellos después? - Inquirió Emily con curiosidad.
-
Por lo general Filch los regala a los alumnos que deseen una mascota y gracias a Dios nunca falta quien quiera un gatito.
Emily se despidió de la profesora MacGonagall para dirigirse al fin, con pasos agigantados, hacia las mazmorras para ver a su amado esposo pero no lo halló, así que dejó sus cosas en la habitación y decidió salir, topándose en uno de los pasillos con el profesor Slughorn que no perdió la oportunidad para felicitarla por el resto de la gira y decirle que estaba feliz con su regreso.
-
Muchas gracias profesor… ¡Ah! ¿Ha visto a Severus?
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Si, lo vi hace un momento, venía con Albus del despacho de este, ambos se dirigían al gran comedor - El profesor revisó su reloj de bolsillo y añadió - Ya es hora de la cena, aproveché que los vi a ambos para darles una invitación a mi… ¡Por cierto! Ten una.
Emily tomó el sobre verde atado con una cinta plateada que el profesor le ofreció.
-
Es una invitación a la fiesta de navidad que daré, en vista de que Albus me ha dicho que este año no hará fiesta de navidad en el castillo porque no tiene tiempo de organizarla, he decidido reunir a los miembros actuales y antiguos del club de las eminencias ¿Asistirás?
-
Desde luego profesor, gracias.
Emily se marchó entonces rumbo al gran comedor donde los alumnos la recibieron con una ovación. Severus sonrió ligeramente, no quiso demostrarlo con todos esos mocosos presentes pero la verdad era que quería correr a abrazarla, la había extrañado muchísimo, un mes lejos de su esposa había sido muy difícil, quería correr hacia ella, tomarla entre sus brazos y besarla sin importarle los demás pero se limitó a levantarse de su asiento y sentir su corazón latir a mil por hora mientras ella se acercaba apresuradamente, avanzando entre las mesas de Hufflepuff y Gryffindor sonriendo…
- ¡Buenas noches a todos!
- Saludó a los demás profesores - Ya estoy aquí cariño ¿Me extrañaste?
Ella lo apretó en un fuerte abrazo que el correspondió complacido y tal y como esperaba ella se acercó a sus labios sin importarle un bledo las miradas como siempre, besándolo en los labios,
-
Desde luego querida - Respondió él abrazándola - Me siento feliz de que estés de regreso.
-
Después te saludo como te mereces - Le susurró ella al oído.
-
Y después yo te daré el recibimiento que te mereces - Le contestó él haciendo que su sonrisa se ensanchara.
Emily notó que Dumbledore estaba más repuesto y con energía, incluso su rostro estaba más coloreado y eso la complació. Se acercó a él, lo besó en la mejilla y le dio un abrazo que el anciano recibió y correspondió cariñosamente.
La cena transcurrió llena de ánimo y alegría por el regreso de Emily y después de esta ella se reunió con Hermione y Harry para saber cómo habían estado las cosas durante su ausencia y ellos le dijeron que todo había estado igual que siempre, posteriormente, de camino a su habitación en las mazmorras, se encontró con Draco que parecía nervioso y miraba en todas direcciones.
-
¿Qué sucede Draco? ¿A dónde vas?
-
¡Ah, Hola Emily! No pude saludarte en el gran comedor, ¿Cómo estuvo el resto de la gira?
-
Bien, gracias pero… ¿Estás bien?
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Si.
-
¿A dónde vas?
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Por ahí.
-
¿Necesitas hablar con alguien?
Él detuvo su marcha enseguida y se volvió lentamente hacia ella.
- Descuida Emily… estoy bien, de verdad.
Ella notó que él no la miró a los ojos, entonces le tomó la barbilla, subiéndole el rostro con delicadeza y sin decir nada más le prodigo un fuerte abrazo que él no pudo rechazar.
-
Te quiero Draco, nunca lo olvides.
-
Yo también Emily.
-
Por favor si me necesitas no dudes en buscarme, ya sabes que para eso estamos los amigos y mucho más los hermanos mayores.
Él asintió y en vez de continuar avanzando emprendió el camino de vuelta hacia su sala común. Emily lo miró hasta que este se perdió de vista al cruzar una esquina después de un pasillo al que los Slytherins llamaban El Pasillo de las Serpientes ya que había varias estatuas de serpientes a cada lado de las paredes y también ventanas por las que se veía a través de cada una de ellas, el nivel del agua del lago negro cada vez más arriba. Emily entonces se dirigió hacia el despacho de Severus, entró, atravesó la habitación y llegó a la alcoba donde su esposo la estaba esperando recostado dela cabecera de la cama mientras leía uno de los libros sobre Defensa Contra las Artes Oscuras que había traído de su luna de miel en Italia.
- Te tardaste querida - Dijo cerrando el libro y colocándolo sobre la cómoda junto a su cama.
Emily se frotó los brazos a causa del frío que había en la habitación.
-
Me encontré con Draco en el pasillo, está muy raro.
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¿Qué quieres decir? - Inquirió Severus tomando su varita para encender el fuego de la chimenea con un ligero movimiento.
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Está muy nervioso, iba a salir de las mazmorras.
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¿A dónde iba? - Inquirió Severus poniéndose de pie mientras se colocaba una bata sobre el piyama - ¿Viste que dirección tomaba?
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¡Calma cielo! - Dijo Emily un poco contrariada - Se fue a su sala común, iba a salir pero a la final como que decidió retractarse a último momento.
-
Le prometí a Narcisa que cuidaría de él - Confesó Severus, evidentemente obviando el tema del juramento inquebrantable.
-
Yo también se lo prometí aunque no hacía falta, lo quiero mucho y no dejo de preocuparme por él, me duele que esté sufriendo por lo de Lucius pero es inevitable.
-
¿Estás segura que se fue a su sala común? - Preguntó Severus.
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Bueno eso creo, la sala común de Slytherin está después del Pasillo de las Serpientes ¿No? Fue allí donde se dirigió.
-
Si, es allí, un día de estos te llevaré al fin a conocerla.
-
Sería grandioso.
-
¿Aún tienes frío?
-
Ya no tanto pero aun así aquí es mucho más frío que allá arriba.
-
Ven aquí, ya no sentirás más frío.
Ella avanzó hasta él quien la contuvo entre sus brazos y la recostó con delicadeza sobre la colcha para admirar una vez más y como tantas otras veces su extraordinaria belleza.
-
Cuanto te extrañé Emily.
-
Y yo a ti mi cielo pero te dediqué todos los conciertos - Respondió ella rodeándole el cuello con los brazos.
-
Lo sé, leía la sección de espectáculos del Profeta todos los días… ¡Las cosas que has hecho que haga! ya casi no me reconozco.
Ella rió divertida y posteriormente se entregó a él en un carnaval de besos y caricias que rápidamente la hicieron entrar en calor. Las manos de Severus, fuertes y ávidas pero al mismo tiempo tiernas y suaves desprendieron su ropaje con delicadeza y recorríeron su piel de seda como si lustrara una porcelana finísima. Ella disfrutó de los besos y sus caricias mientras también lo despojó de su bata y el piyama para sentir su piel.
-
Te amo tanto Sev.
-
No más de lo que yo te amo a ti.
Una vez más los amantes danzaron al compás de su música favorita, el amor. Cada beso, cada caricia, los trasladó hacia un mundo distinto. Pronto dejaron de ser dos seres para convertirse en uno solo que palpó el infinito universo de sensaciones que les prodigó ese maravilloso sentimiento.
-
De veras te extrañé Emily - Le susurró Severus mientras le acariciaba los cabellos, tomandola con delicadeza, sintiéndola suya una vez más, aspirando su perfume, embriagándose con él, sintiendo que volaba, perdiéndose en la extraña y sublime sensación de amar a una semi veela.
-
Yo también te extrañé cariño - Contestó Emily abrazada a él, aspirando el aroma a jazmines con que él había perfumado sus cabellos.
Al día siguiente, Severus despertó temprano como siempre, giró sobre su costado izquierdo para admirar a su esposa que dormía plácidamente, besó sus labios y la acarició una vez más antes de tomar su varita para apagar el fuego de la chimenea. Se dirigió al cuarto de baño para asearse y Emily despertó.
Un poco más tarde, los dos entraron al gran comedor, se sentaron a la mesa de los profesores y mientras la comida aparecía en las fuentes de oro observaron como una preciosa lechuza moteada y grisácea que portaba en transversal una banda con los colores de la bandera italiana se acercó con un sobre ornamentado en el pico, depositándolo sobre el plato vacío de Emily. Ella lo tomó y despegó el lacre. Severus se acercó un poco más a ella para leer también el contenido, desde luego después de pedirle permiso y que ella accediera.
Cuando ella extrajo la carta notó que se trataba en realidad de una invitación…
Señores Severus y Emily Snape
Vittorio Bernulli y Giuliana Mastrantonio se complacen en invitarlos muy cordialmente a nuestra ceremonia de bodas que se llevará a cabo este próximo 20 de diciembre en los viñedos Mastrantonio en Génova. Nos complacería mucho su presencia tanto en la ceremonia como en la celebración de nuestra unión.
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Es la invitación a la boda - Soltó Emily emocionada - Iremos ¿No es cierto?
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Si quieres pero de ninguna manera bailaré de nuevo una tarantela.
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Pero si te veías tan lindo cielo - Replicó Emily - Además no digas nunca de esta agua no he de beber.
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No pude evitar escuchar eso - Añadió Dumbledore divertido - ¿Bailaste una tarantela mientras estuviste en Italia? Pagaría una fortuna por ver eso.
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Debiste haberlo visto abuelito - Respondió Emily - Parecía un experto. Ya sabes, el comienza muy modesto diciendo que no sabe bailar y luego termina sorprendiéndonos.
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Como en la fiesta del año pasado - Añadió el anciano - En el baile de navidad.
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Y hablando del baile de navidad ¿Por qué este año no habrá?
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He estado muy ocupado con algunos asuntos Emily - Respondió el viejo tomando su taza de café con leche para darle un sorbo - Pero ya tendrán la de Horas.
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La de él es exclusiva - Respondió Emily - No asistirán todos, sólo algunos ¿Tú irás?
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No lo creo, tengo otros asuntos más importantes qué atender hija mía.
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Dime una cosa abuelito… ¿todo ese misterio tiene que ver con la orden?
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Si - Contestó él lacónicamente.
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Entonces ¿Por qué yo no?…
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Creo que será mejor comenzar a desayunar de una vez - Propuso Severus - Ya apareció la comida.
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Severus tiene razón hija mía y como te dije antes, a su debido tiempo sabrás lo que debas saber.
Los días fueron pasando y a medida que la fecha de la mentada fiesta de Slughorn se acercaba, Hermione se sentía más desdichada y frustrada al ver a Ron con Lavender de un lado a otro. Ginny le había aconsejado que no le tomara importancia, que Ron era un idiota que no se merecía ninguna de sus lágrimas y que sólo estaba ardido porque se había enterado de que Viktor Krum la había besado primero, pero ella estaba muy vulnerable ya que desde luego, de no haber terminado su relación con Ron de seguro él la habría acompañado a esa fiesta.
Un buen día, tras un arrebato de desesperación aceptó la propuesta del arrogante y fantoche Cormac McLaggen de asistir con él. Él la interceptó a la salida de una de las clases de música.
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¿Asistirás con ese presumido? Debes estar loca Hermione - Dijo Emily todavía sin poder salir de su asombro.
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Pues sí, él me lo pidió y yo acepté, el idiota de Ron se quedará con las ganas de ir.
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Eso está muy bien - Añadió Ginny - Pero… ¿Enserio tienes que ir con McLaggen? Tiene músculos hasta en el cerebro y tal vez no lo dejan pensar, por eso es un idiota.
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Lo sé pero tampoco me puedo quedar en la sala común sola y llorando mientras él se besuquea con esa… con esa… chica estúpida - Respondió Hermione al borde del llanto.
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Haz lo que quieras Hermione - La aconsejó Emily mientras la abrazaba - Pero nunca te sientas vencida por nadie, levanta la cabeza y camina con orgullo. Asistirás a esa fiesta mañana con o sin chico y serás la más hermosa de todas.
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Lo dudo - Respondió Hermione un poco más animada - Si tú estarás allí es evidente que serás la más hermosa.
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Claro que no - Respondió Emily riendo, todavía abrazándola - McLaggen puede ser un idiota pero tiene buen gusto Hermi.
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Oigan… hablando de idiotas ¿Sabían que la idiota de Romilda Vane le regaló una caja de bombones a Harry? - Dijo Ginny de repente - Él mismo me lo dijo.
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¿En serio? - Inquirió Emily alarmada mirando a Hermione que asintió.
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Yo misma vi cuando se los daba con la excusa de que estaban rellenos de whiskey de fuego y a ella no le gustaban, que se los había enviado su abuela - Terció Hermione.
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¿Whiskey de fuego? - Repitió Emily entrecerrando los ojos con incredulidad - Querrá decir Amortentia.
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¿Creen que sea capaz?
Tanto Hermione como Emily asintieron.
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Si quieren puedo llevarle la caja de bombones a Severus para que los analice - Propuso Emily.
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No creo que sea buena idea amiga, si se descubre que en realidad tienen Amortentia eso podría meter en problemas a Fred y a George - Respondió Ginny - Ya que lo más probable es que la estúpida esa haya adquirido la poción en la tienda de los gemelos, ya saben que ellos tenían anaqueles llenos de filtros de amor.
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No había pensado en eso, de todos modos estén o no rellenos de Amortentia no creo que Harry vaya a comérselos - Respondió Emily.
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No, no lo creo - Dijo Ginny.
Esa tarde Hermione la había pasado pensativa y llorosa, incluso no había podido vencer las ganas de llorar mientras estaba en uno de los lavabos de chicas, afortunadamente la había encontrado Luna Lovegood y la había rescatado.
El día de la fiesta de Slughorn, Emily se engalanó con un preciosísimo vestido de color azul eléctrico que hizo juego con sus ojos. Severus quedó prendado de inmediato al verla y no pudo evitar deshacerse en elogios hacia ella. Ambos se dirigieron hacia el despacho de Slughorn el cual había sido agrandado mediante un encantamiento, o al menos esa era la impresión que daba. Había muchísimas personas allí congregadas, no solamente los miembros actuales del club de las eminencias sino tal y como había dicho el viejo Slug, también personalidades que otrora habían sido sus alumnos y miembros del club.
El profesor Slughorn presentó con orgullo a Severus a los viejos amigos que este no conocía y también a Emily a quien pese a no haber sido buena jamás en pociones el viejo profesor la admiraba por su talento en la música.
- Allí están Gloria, Sasha y Espina ¡ya llegaron! voy a saludarlas cielo - Dijo Emily entusiasmada.
Severus aprovechó la ausencia de su esposa para buscar a Harry y darle el recado que Dumbledore había dejado antes de salir del castillo. Según el director, ambos debían reunirse después de las vacaciones. Harry quiso saber dónde estaba el profesor Dumbledore pero Snape sólo se limitó a mirarlo con una ceja alzada y marcharse dejándolo con la palabra en la boca.
Hermione por su parte trató de esconderse de Cormac McLaggen, no soportaba su presencia y ya se había arrepentido de aceptar asistir con él a la fiesta pues este se había pasado la mayor parte de la velada hablándole de quiddich y de sí mismo y de las razones por las cuales él debía ocupar el lugar de Ron en el equipo. Afortunadamente Ginny la rescató al descubrirla sola detrás de una de las cortinas con expresión nerviosa, no sin antes haberle prodigado un merecido "te lo dije" posteriormente la condujo donde estaban sus otras amigas reunidas, Las Brujas de Macbeth que en ese momento terminaban de firmar unos cuantos autógrafos para algunos de los alumnos presentes y también para otras personalidades ajenas al castillo.
- ¡Vaya Richardson! Quién diría que terminarías viviendo con el ex convicto Black - Expresó con sorna Bony Jackson, una chica que en el pasado había pertenecido a la casa Slytherin y al club de las eminencias cuando Las Brujas de Macbeth eran estudiantes en Hogwarts - Aún recuerdo cuando salías con Barthy Crounch jr.
Espina sonrió con ironía.
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Pues ese ex convicto como lo llamas logró limpiar su nombre ante la comunidad mágica - Respondió con ímpetu mientras la otra mujer la miraba con rabia y envidia como en los viejos tiempos de adolescencia - En cambio el otro logró lo contrario, enlodar su nombre. Aunque claro, eso se veía venir desde el colegio, por eso lo dejé, porque era un psicópata.
-
Fue incriminado injustamente por ese Karkarov - Espetó Jackson - Yo sí creí en su inocencia.
-
¡Claro! - Expresó Gloria riendo - Si siempre te moriste por él incluso cuando era el novio de nuestra amiga ¡iuk! Espina no sé qué le viste al idiota ese.
-
Era guapo y yo sólo una niña inmadura - Respondió Espina riendo.
-
Y tú Smith… o debo decir… ¿Snape? Debo admitir que lo de tu relación con el profesor me pareció más que absurda, simplemente inverosímil - Añadió la mujer - No conozco a dos seres más distintos entre sí, él tan elegante, sobrio muy circunspecto y tú… aunque hermosa porque eso no se te puede negar evidentemente, siempre fuiste una salvaje, rebelde, bromista incorregible y con mal gusto para vestir de muggle aunque ahora debo reconocer que lo que llevas es de buen gusto.
Emily respondió con una sonora carcajada pero posteriormente añadió:
-
Que bueno que Severus y yo no vivamos de tus opiniones Jackson - ¿Ya ves? Si resultó cierto eso que dice la gente de que "Los polos opuestos siempre se atraen"
-
No sé qué hago aquí perdiendo el tiempo con este cuarteto incorregible - Musitó la mujer antes de irse con la nariz alzada al igual que sus cejas.
-
Si, si vete, mejor así
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Espetó Emily haciendo un ademán con las manos como si espantara gallinas - ¿Recuerdan como solía criticar nuestra música? Pero quizá se moría por estar en la banda o al menos estar en el coro de los sapos de Flitwick y Musbick.
-
Jaja pero con su horrenda voz no hubiese entrado ni como sapo - Se burló Sasha - ¡Como la detestaba! La prefecta perfecta siempre acusándonos con Snape jaja de seguro le debió parecer insólito lo de tu boda Emily.
-
¿Qué habrá sido de su vida? - Inquirió con curiosidad Gloria.
-
Escuché por ahí que ahora trabaja en el departamento de Control de Criaturas Mágicas del ministerio de magia - Respondió Sasha.
En ese momento vieron a Hermione y a Ginny acercarse.
-
¡Que tal Hermi! ¿Cómo estás? - La saludó Sasha - ¿Dónde está Ron?
-
No es miembro del club de las eminencias - Respondió ella con una sonrisa triste mientras Emily le hacía señas a su amiga de que cerrara la boca.
-
¿Supieron que hay un vampiro presente en la fiesta? - Se apresuró Gloria a cambiar el tema de la conversación.
-
¡Ah! Si, su nombre es Sanguini - Respondió Espina.
-
¿Un vampiro? - Preguntaron Emily, Ginny y Hermione al mismo tiempo.
-
Si, de hecho allí está conversando con su homónimo… digo con tu marido Emily - Contestó Espina riendo.
-
Ja ja ja ¡Que chistocita eres! - Respondió ella - No, enserio, ¿No podría resultar peligroso ese vampiro?
-
El viejo Slug dice que no - Añadió Gloria.
-
Supuestamente se alimenta con las reservas del banco de sangre de San Mungo - Dijo Sasha.
En ese momento un alboroto llamó la atención de todos y cuando la música dejó de sonar se escuchó claramente la voz de Draco Malfoy.
-
¡Suéltame maldito squib! Dije que me quites las manos de encima - Protestó el muchacho intentando zafarse.
-
¡Profesor Slughorn! - Vociferó el conserje - Encontré a este muchacho fisgoneando afuera, dice que fue invitado a la fiesta ¿Es eso cierto?
-
Está bien, me invité solo ¿Estás satisfecho? ¡Suéltame ya!
-
¡Suéltalo Filch! - Ordenó Emily sorprendida - ¡Déjalo! ¿Estás bien Draco?
Filch lo soltó a regañadientes y Draco intentó acomodarse la túnica mientras Emily le acariciaba el cabello.
- No importa Filch - Dijo Slughorn - Deja al muchacho con nosotros, es navidad y quiere compartir su alegría.
El muchacho lo miró con el seño fruncido lo que causó la risa de muchos. Harry y Hermione se miraron el uno al otro y Severus se alejó del vampiro Sanguini para acercarse a su pupilo.
-
Yo me haré cargo Filch, soy su profesor, padrino y el jefe de su casa.
-
Si, por favor acompáñalo Severus - Dijo Emily.
-
Yo no necesito que nadie me acompañe - Protestó Draco - Déjeme profesor, puedo irme solo a mi sala común.
-
Insisto Draco, te acompañaré.
Severus salió del despacho de Slughorn llevando consigo a un furioso Draco Malfoy, Emily se quedó comentando el hecho con sus amigas y también compartiendo la preocupación que la aquejaba.
-
Últimamente ha estado actuando muy raro - Dijo - Está sufriendo mucho.
-
Lo sé y lo compadezco pero… ese muchacho no me agrada, después del incidente en madame Malkin - Añadió Espina.
Harry aprovechó la distracción de todas para seguir a Snape y Draco bajo el amparo de la capa invisible siguiéndolos hasta un aula vacía donde los dos se encerraron a conversar.