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El Pocionista y la Cantante — capítulo 24
El día veintiséis de diciembre había llegado y con él el compromiso de ir a visitar a los Granger, en especial a la afligida Hermione. Como era de esperarse, a Severus no le había entusiasmado la idea de ir a visitar a la familia y más bien optó por ir a visitar a los Malfoy a quienes consideraba más necesitados de su compañía. Ambos, Severus y Emily se encontraban disfrutando del delicioso desayuno que él había preparado.
-
En cuanto abandone la casa de Hermione iré a Malfoy´s Manor a reunirme con ustedes. Draco y Narcisa también necesitan de mi compañía, prometí que no los dejaría solos - Aseveró Emily y luego añadió en tono de aprensión - Es una pena que no quieras venir, a mí me entusiasma mucho la idea de conocer la casa de los Granger y Hermione me ha dicho que a unas calles de su casa está el consultorio dental de sus padres.
-
No creo que me pierda de nada - Aseguró Severus encogiéndose de hombros en una señal de indiferencia - ¿Crees que Granger, Potter o Weasley me querrían en sus casas?
-
Harry y Ron sin duda no, pero Hermione es diferente, ella no te tiene inquina, por el contrario te respeta mucho.
-
Tú eres su amiga no yo, yo sólo soy su profesor y francamente no me gustaría escuchar sus lloriqueos por Weasley.
-
¡Que insensible eres Severus! - Espetó Emily con molestia mientras se levantaba de su asiento en la mesa, dispuesta a ir a la cocina a lavar los platos sucios.
-
No es insensibilidad Emily, ya sabes cómo son los adolescentes, al poco tiempo estarán juntos otra vez después de tanto drama, en cambio los Malfoy si que la están pasando mal - Respondió Severus levantándose también de su asiento con el plato en la mano dirigiéndose a la cocina.
-
Ellos la están pasando mal por culpa del mortífago ese - Espetó Emily con rabia dejando los trastes sobre el fregadero, luego los apuntó con la varita y dijo: ¡Fregotego!
Hubo un silencio sepulcral mientras los dos veían por inercia los trastes lavarse por sí mismos, llenos de espuma al tiempo que los tallaba un estropajo.
-
Lo lamento cielo - Se excusó Emily rompiendo el silencio - A veces olvido que es tu amigo.
-
Y tu padrino - Añadió Severus.
-
Eso no se me olvida pero quiero olvidarlo - Respondió la cantante dejando de apuntar los trastes los cuales descansaban ya limpios sobre una encimera.
-
Te entiendo princesa - Dijo su esposo tomándola por la cintura.
En ese momento ocurrió algo muy extraño para Emily pero que para Severus, si bien no era normal, al menos era algo que había experimentado antes en aquella casa.
Hubo una explosión seca seguida de otras dos y de pronto uno de los cristales de la cocina se rompió como si hubiese sido alcanzado por una piedra. Emily se sobresaltó en brazos de Severus y se separó de él para mirarlo a los ojos con sorpresa, este por instinto volvió a asirla mientras intentaba comprender qué sucedía, más de pronto otras dos explosiones volvieron a suscitarse al tiempo que se dejó escuchar un agudo sonido alarmante que hizo eco, entonces el pocionista lo comprendió todo.
-
¡Abajo! - Exclamó mientras empujaba a Emily hacia el piso para que ella se agachara - ¡Protego! - Exclamó después apuntando hacia la ventana mientras un aura blanquecina y etérea rodeó su hogar. Era un aura totalmente invisible ante los ojos de los muggles que corrían despavoridos en el exterior.
-
¿Qué sucede Severus? - Inquirió Emily aterrada, tirada en el piso y cubriendo sus oídos con las manos, escuchando más explosiones.
Severus la tomó de la mano para ayudarla a levantarse de nuevo, confiando en la potencia del encantamiento de protección que acaba de realizar. En un rincón, Panda permanecía agazapado con el cuerpo arqueado y bufando aterrorizado.
-
Ven querida, ya no corres peligro.
-
Pero ¿Qué pasa? ¿Por qué grita la gente allá afuera? ¿Qué son esas explosiones? - Preguntó la muchacha con los ojos azules muy abiertos por la sorpresa, luego se tapó la boca con las manos y volvió a preguntar - ¿Acaso son ellos, los mortífagos? ¡Panda ven aquí!
El gato se arrojó de inmediato a los brazos de su dueña.
-
Son muggles - Respondió Severus sacándola de su error mientras la tomaba por un brazo para llevarla hasta el salón - Esas explosiones que escuchas son disparos y ese sonido agudo y ensordecedor es la sirena de las patrullas de los policías.
-
¿Policías? ¿Los aurores muggles? - Inquirió Emily asustada tratando de tranquilizar al aterrado gato - Tranquilo mi cielo, mami está contigo.
-
Si, eso es, esto parece un enfrentamiento entre delincuentes y policías, te lo dije Emily, te dije que este no era un buen lugar para ti.
-
¡Espera un momento! ¿Has dicho sirenas? ¿Lo policías tiene sirenas que gritan en sus autos? - Inquirió Emily muy confundida.
Severus negó con la cabeza y pese a la tensión del momento se le percibió cierta sonrisa en el rostro.
- Los muggles llaman "sirenas" a esas luces que colocan sobre los techos de los autos y que además emiten ese sonido alarmante que oyes - Explicó con paciencia.
De pronto, el ruido de la sirena se detuvo y en su lugar se escuchó la voz de un hombre amplificada por megáfono.
-
¡Les habla Milton Stuards, el jefe del departamento de policía deCokeworth!¡Están atrapados, salgan con las manos en alto!
-
¡Vaya! - Exclamó Emily colocando a Panda de nuevo en el suelo pues ya parecía más tranquilo.
-
¡Ríndanse! - Ordenó el hombre - Ya están acabados.
Severus y Emily escucharon una discusión frente a su puerta.
-
No me llevarán ¡No!…
-
¡Cállate hombre! Ya escuchaste al jefe, tú y tu pandilla están arrestados por tráfico de drogas y robo a mano armada.
-
No te preocupes cielo, esto es algo que puede suceder en los mejores barrios pero… ¿Cómo provocan los muggles esas explosiones?
-
Con sus armas - Respondió Snape acercándose a la ventana con tranquilidad debido a la protección del encantamiento y también porque la policía parecía tener todo bajo control. Separó con los dedos las persianas para mirar mejor y le hizo señas a Emily para que se acercara también -¿Lo ves? Eso que tienen los malvivientes en sus manos son revólveres pero también usan otras armas de mayor potencia como rifles, ametralladoras o cosas así.
-
¡Wow! ¿Son como sus varitas?
-
Si… digamos que si, sólo que los muggles las utilizan para matarse entre ellos.
-
No sólo para eso, también las usan para protegerse - Rebatió Emily mirando como un hombre de uniforme apuntaba con su pistola a dos de los cuatro maleantes esposados incitándolos a introducirse en una patrulla, otro oficial se encargó del resto de la banda.
-
¡Arrojen sus armas! repito ¡Arrojen sus armas! - Ordenó el policía y a los maleantes no les quedó más remedio que obedecer.
-
Quizá - Concedió Snape alejándose de la ventana - De todos modos Emily, lamento mucho que hayas tenido que presenciar algo así.
-
Descuida cielo, no tienes de qué preocuparte, no tengo miedo.
-
Ahora no pero ¿qué tal hace unos minutos cuando escuchaste las primeras explosiones?
Emily rió sin poder evitarlo pero de pronto una nueva alharaca volvió a inundar la calle.
-
¡AJÁ! Al fin los atraparon - Dijo la entrometida señora Polkiss a viva voz mientras emergía de su casa - Siempre merodeando por las esquinas vendiéndoles sus porquerías a los chicos ¡PUDRANSE EN LA CARCEL!
-
Si, está bien señora, pero será mejor que se calme y permanezca cerca de mí, me gustaría hacerle unas preguntas que creo puede responder como vecina del lugar - Respondió uno de los oficiales de policía.
Severus negó con la cabeza y en ese momento un golpeteo en su puerta llamó su atención.
-
¿Crees que debamos abrir? - Inquirió Emily dubitativa.
-
Yo me encargo - Respondió su esposo, luego levantó la varita y susurró
-
¡Finite Incantatem!
El aura invisible para los muggles que protegía su hogar de los disparos y demás ataques se fue desvaneciendo y Severus guardó la varita en uno de los bolsillos internos de su casaca, posteriormente se dispuso a abrir la puerta mientras Emily permanecía a su lado.
-
¡Buenos días! Soy Jeffrey Mahoney, oficial del departamento de policía de Cokeworth, disculpe la intromisión pero me gustaría hacerle unas preguntas señor…
-
Snape - Completó el aludido.
-
De acuerdo señor Snape, me gustaría hacerle unas preguntas a usted y a… la señorita…
De ponto el policía, anteriormente tan imperturbable y serio, al advertir la presencia de Emily no pudo evitar esbozar una tonta sonrisa mientras se quitaba su gorra de policía en señal de respeto.
-
Señora - Lo corrigió Severus - Ella es la señora Snape, mi esposa.
-
Eh… disculpe - Respondió el oficial un poco abochornado y tratando de adoptar un aire más solemne - Me preguntaba si alguno de ustedes ha sido víctima o testigo de fechorías perpetradas por alguno de estos bandidos, de ser así necesito sus declaraciones para elaborar los expedientes.
Severus negó con la cabeza y Emily también.
-
Lamento no poder ayudarlos pero no - Respondió Snape mientras el policía hacía anotaciones - Casi no vivimos aquí, únicamente en periodos de vacaciones debido a mi trabajo que está en Escocia.
-
¿A qué se dedica señor Snape? Preguntó el oficial sin dejar de escribir sobre una hoja ubicada en un pisapapeles.
-
Enseño Defensa Contra… eh… defensa personal - Corrigió más tarde mientras Emily trataba de ahogar la risa.
-
¡Oh! ¿Es usted un instructor de artes marciales o algo así?
-
Si, sólo enseño a chicos de la escuela a defenderse - Respondió Severus aliviado de no haber metido la pata y esperando que el hombre se marchara.
-
¡Vaya! Creo que encajaría muy bien en el departamento de policía - Respondió el oficial volviendo a colocarse la gorra - Bien, creo que eso es todo entonces, es una lástima que usted y su bella esposa no hayan podido servir como testigos ¡Que tenga un buen día señor Snape! ¡Señora! - Añadió después ante Emily mientras tomaba la visera de su gorra con la mano derecha e inclinaba ligeramente la cabeza a modo de reverencia.
-
¡Buen día oficial! - Respondió la cantante risueña mientras su marido cerraba la puerta con una expresión de fastidio en el rostro.
-
¡Entrometido! - Bufó molesto - ¡Muggle entrometido! ¿Qué rayos le importa a qué me dedico? Por poco y cometo un grave error.
-
Pero no lo hiciste cariño - Respondió Emily riendo mientras lo abrazaba - ¿Qué es eso de defensa personal?
-
Algo que los muggles utilizan para protegerse, ya sabes, golpes, patadas, pero todo bajo una estricta disciplina.
-
¡Hmmm! ya entiendo… - luego se quedó callada por unos segundos y más tarde añadió - ¡Qué bueno que se llevaron a esos muggles delincuentes!
-
Si - Respondió Severus escuetamente mientras se separaban, luego se dirigió a la cocina y apuntó con su varita el cristal roto por un balazo - ¡Reparo!
Los cristales rotos saltaron del piso y volvieron a fusionarse con el de la ventana quedando está intacta. Emily en cambio se dedicó a recoger del piso la bala que al impactar contra la dura pared de ladrillos del fondo perdió su fuerza.
-
¡Por Merlín! ¿Qué es esto?
-
Una bala - Respondió Snape tomándola con el índice y el pulgar para examinarla con detenimiento - Es lo que emerge de las armas muggles y penetra en el cuerpo de las personas haciéndoles daño.
Emily esbozó una mueca de asombro.
-
Será mejor que te deshagas de eso - Respondió haciendo un gesto de rechazo con la mano, por primera vez en su vida repudiaba un objeto muggle - Se nos hace tarde cariño, debo marcharme a casa de los Granger, por favor diles a Narcisa y a Draco que iré por la tarde.
-
De acuerdo - Respondió Snape después de besarla para despedirse de ella, luego la vio dirigirse a la chimenea del salón.
-
Espera un momento querida… ¿La chimenea de los Granger está suscrita a la red flu?
-
Si amor, ellos son muggles pero no olvides que Hermione es una bruja, bueno, en realidad el señor Weasley les hizo el favor de suscribir la chimenea a la red - ¡Adiós Pandita! quedas con papi
Snape bufó al mirar al gato que se había acomodado sobre el sofá.
Hermione y sus padres miraban la televisión frente al sofá aguardando la llegada de Emily, la castaña entre ellos se sentía resguardada, amada y contenida pero ansiaba poder desahogarse con su amiga, no había querido revelarle a sus padres más detalles de su rompimiento con Ron, sólo les había dicho que no habían podido entenderse y que él ya estaba saliendo con alguien, lo había hecho fingiendo indiferencia sobre todo por su padre quien era bastante protector con su única hija y desde luego detestaría que la hicieran sufrir. La señora Granger en cambio parecía ser más perceptiva que su esposo y logró advertir que algo malo estaba pasando con su hija y al final de tanto insistir logró que la castaña le contara la verdad además de contenerla en sus brazos mientras lloraba, le dijo que todo pasaría y que cuando menos lo esperara volvería a sonreír aunque Hermione dudaba que eso sucediera. El señor Granger no era ningún tonto y sabía que su hija debía estar sufriendo y que las cosas entre ella y Ron no habían quedado bien pues de lo contrario la chica habría pasado al menos parte de las vacaciones navideñas con los Weasley, sin embrago quiso respetar el hermetismo de la muchacha aunque en el fondo sintiera rabia hacia Ron, en especial cuando Hermione se quedaba con lamirada perdida mientras miraba por una ventana a la gente pasar o cuando se secaba alguna lágrima creyendo que nadie la miraba.
De pronto, un fogonazo de color esmeralda sorprendió a la familia sin poder evitarlo al tiempo que la hermosa figura de una mujer rubia se dibujaba en la chimenea sobre la cual estaba el televisor. La señora Granger se llevó una mano al pecho pero casi inmediatamente comenzó a reír.
-
No sé por qué aún sigo sorprendiéndome con la magia - Dijo - Incluso después de saber que aparecerías por allí en cualquier momento ¿Cómo estás Emily?
-
Muy bien, gracias señora Granger - Contestó Emily sacudiéndose el hollín de la ropa mientras Hermione se acercaba para saludarla con un abrazo - ¿Cómo estás Hermi? ¡Buenos días señor Granger!
-
¡Bu… buenos días Emily! - La saludó el señor Granger sacudiendo su cabeza pues se había quedado mirándola con apariencia embobada. Hermione no pasó por alto este detalle y dejó escapar una escueta risa al contemplar a su padre.
-
Traje algunos regalos de navidad - Soltó la cantante levantando su bolso de cuentas que colgaba de su muñeca derecha.
-
No te hubieses molestado Emily - Respondió Hermione.
-
Pero si no es molestia alguna tontita, además quedé encantada con el regalo de ustedes ¡Por Merlín! Los inventos muggles son grandiosos, de seguro escribiré muchas canciones con esos boli… boligra… es decir, esas grandiosas plumas muggles y lo mejor de todo es que ni siquiera tengo que cargarlas de tinta cada tanto porque ya la tienen.
La muchacha sacó de su bolso de cuentas una cajita con unos preciosos pendientes de oro para la señora Granger que la dejaron maravillada, otro bolso de cuentas con encantamiento extensor como el suyo para Hermione con lo que la castaña quedó prendada debido a que conocía de su gran utilidad sin sospechar cuanto lo aprovecharía en el futuro, y finalmente extrajo un libro llamado "El mundo de la magia para muggles" por Norton Stuardspara el señor Granger a quien le fascinaba leer tanto como a Hermione.
-
¡Santo cielo muchacha! Están preciosos pero no era necesario -Dijo la señora Granger examinando sus pendientes.
-
¿Te gusta mi casa?- Inquirió Hermione al ver como Emily paseaba los ojos llenos de emoción por alrededor del vestíbulo.
-
Es preciosa - Respondió Emily con sinceridad.
La casa de los Granger no era una mansión como la de los Smith pero era muy hermosa y acogedora, la típica casa de una familia de clase media inglesa. Gozaba incluso de algunos lujos debido a que ambos padres eran profesionales de la medicina odontológica. Tenía una preciosa decoración, el vestíbulo estaba pintado de blanco, había macetas con flores, un piano de cola blanco igual al que Emily tenía en el vestíbulo de su casa de soltera en el West End y también había mesitas con portarretratos que llamaron la atención de Emily sobre todo los que tenían fotos de Hermione cuando era pequeña, incluso un bebé.
-
¡Ohhh por Merlín pero que hermosa!
-
Tenía seis meses - Explicó Anastasia Granger señalando la fotografía con orgullo - Se la tomamos cuando empezó a salirle su primer incisivo.
Hermione rió.
-
Y ya era preciosa entonces - Dijo Emily.
-
¡Que exagerada! - Exclamó Hermione tomando el hombro de su amiga.
-
¿Y cómo has estado?- Inquirió la señora Granger invitándola a tomar asiento - ¿Como estuvo la luna de miel? Hermione me contó que tú y tu esposo anduvieron por Italia.
-
Así es - Afirmó la cantante evocando preciosos recuerdos - Severus y yo disfrutamos muchísimo de nuestra luna de miel, incluso visitamos Génova, por cierto Hermi, tienes que ver las fotos de los viñedos Mastrantonio, es un lugar precioso.
Conversaron un rato y posteriormente Hermione condujo a Emily hasta su habitación para poder conversar a solas.
-
Hermi ¿Qué te sucede? Noto que tienes las mejillas un poco inflamadas
-
Inquirió la cantante con preocupación mientras ella y su amiga subían las escaleras.
-
¡Ahhh! es que mis padres me practicaron una extracción de cordales - Respondió Hermione con simplicidad mientras llegaban al fin a la parte superior de la casa y ella procedió a abrir una puerta blanca.
-
¿Ehh? - Inquirió Emily con sorpresa y curiosidad.
-
Me extrajeron las muelas del juicio - Explicó más claramente la castaña.
-
¡Vaya! ¿Esas que te salen cuando ya estás grande? Suena terriblemente doloroso.
-
No lo es mientras te practican la cirugía ya que mamá y papá te colocan anestesia, que es una especie de… poción… ¡sí! digámoslo así, que te quita la conciencia aunque al despertar si, te confieso que duele mucho.
-
¿Y por qué te sacaron esas muelas Hermi? - Inquirió Emily con curiosidad mientras entraba a la habitación encontrándola agradable.
-
¡Ahhh! es que mamá estuvo examinándome al volver de Hogwarts y notó que mis dientes se estaban desviando un poco a causa de que las muelas no dejaban espacio y aparte de eso sentía mucha presión en la mandíbula.
-
Nunca subestimaría a los muggles pero… ¿no era mejor ir a San Mungo? con un simple encantamiento te habrías evitado el dolor
Hermione rió aunque sólo escuetamente mientras negaba con la cabeza.
-
A mamá y a papá no les gusta mezclar los asuntos de los dientes con la magia - Dijo mientras le señalaba su cama a la cantante para que tomara asiento
-
Por eso en cuarto curso cuando Malfoy, por accidente me arrojó un encantamiento para hacer crecer mis dientes (por accidente ya que el hechizo iba para Harry) fui a la enfermería y al menos tuve una excusa para dejarlos un poco más cortos de cómo los tenía originalmente, sobre todo porque te confieso que fui víctima de las burlas del profesor Snape cuando al mirarme aseguró no haber notado ninguna diferencia con mi aspecto habitual pese a que mis dientes incisivos, producto del encantamiento ya sobrepasaban mi mandíbula.
-
¡Ah! ¿Severus te dijo eso? Pero ¡Que cretino! - Dijo Emily - bueno él siempre fue así, ya sabes, a mí solía odiarme cuando era su alumna, imagínate nada más jaja, yo era una Gryffindor y además rebelde y bromista.
Ambas rieron y luego la cantante no pudo evitar pasear su pueril mirada por la habitación encontrándola fascinante sobre todo los objetos que había en su interior, en especial el ordenador que reposaba sobre un escritorio junto a un estante lleno de libros.
-
Esa es la computadora - Explicó Hermione - Con ella puedo jugar videojuegos y navegar por internet. Los muggles además pueden utilizarla para estudiar, redactar sus ensayos y conseguir datos interesantes pero evidentemente yo no pudo usarla con ese fin.
-
¡Grandioso! Los muggles son definitivamente maravillosos, Charity debería hablar con mi abuelito para llevar todas estas cosas fascinantes al castillo.
-
No Emily - Rebatió Hermione llevándose la mano a su mejilla derecha mientras esbozaba una mueca de dolor - Los objetos electrónicos no funcionarían allí, hay demasiada magia.
-
¡Bah! Mi abuelito siempre encuentra un modo de que todo funcione.
En ese momento Emily se levantó de la cama y se dirigió hacia la cómoda de Hermione en cuyo espejo habían pegadas varias fotografías mágicas que mostraban al trío de oro en Hogwarts, la madriguera o Grimauld Place pero sobre todo una llamó la atención de la rubia, era una fotografía donde aparecía sólo Ron sonriendo ante la cámara. En ese momento Emily escuchó un sollozo y sin más se volvió encontrando a Hermione llorosa observando la fotografía también.
-
No sabes cuánto lo he intentado pero no puedo olvidarlo Emily - Dijo mientras la cantante se acercaba para contenerla - Lo amo y me odio a mí misma por sentir algo por alguien que no vale la pena.
-
¡Hermi! - La llamó Emily mientras la tomaba por el mentón para subirle el rostro - No quiero justificar lo que hizo pero creo que él sólo debe estar confundido.
-
¿Confundido? - Repitió Hermione exhalando una escueta risa irónica - Eso demuestra que no está seguro de lo que sintió por mí, que nunca lo estuvo.
-
No, no es eso, quiero decir que cuando somos adolescentes sentimos todo con mayor intensidad, las emociones nos envuelven por completo hasta hacernos perder a veces en un laberinto, tal vez Ron en un principio ni siquiera le atrajo Lavender, simplemente permitió que lo besara por el estúpido prejuicio ese de que si la rechazaba los demás chicos podrían pensar que no le gustaban las mujeres pese a que ya te tenía a ti como su novia, pero después al ver que tú no le creías, que estabas furiosa se dejó llevar por un arrebato de orgullo y más adelante por los celos cuando se enteró de que Víktor Krum fue el primero en besarte pero eso no quiere decir que él no te ama, es sólo que es un chico y los hombres suelen ser muy básicos.
-
Pero yo… lo amo tanto Emily, Lo amo y pese a que finjo que no me importa verlos juntos… ¿Crees que es fácil escuchar a la estúpida de Lavender conversar en la habitación de las chicas con Parvati mientras dice que Ro - Ro es adorable que Ro- Ro la ama, que se muere por ella, que la llena de detalles?
-
¿Y tú le creíste? - Inquirió Emily sentándose nuevamente en la cama - Si lo hiciste, perdóname que te lo diga pero eres una tonta.
-
¡Emily!
-
Si, lo eres ¿acaso no te das cuenta de que la idiota esa estaba tratando de provocarte o de herirte? Hermione… a causa del dolor no has podido notar lo que hemos notado los demás.
-
¿A qué te refieres?
-
Ron ni siquiera soporta su presencia - Soltó Emily mientras esbozaba una sonrisa - Lo que sucede es que es demasiado orgulloso para admitirlo - Harry, Ginny y Dora también lo han notado.
-
Entonces ¿Por qué no la termina?
-
Es difícil que un chico termine una relación con una chica, por lo general son tan cobardes que buscan propiciar ocasiones para que ellas sean quienes tomen esa decisión…
-
¿Pero qué hago entonces? ¿Regreso corriendo a sus brazos? No puedo, yo también tengo mi orgullo, aunque me esté muriendo por dentro no pienso demostrárselo.
-
Así se habla Hermione - Respondió Emily orgullosa de su amiga - De ninguna manera te estoy exhortando a que lo perdones de buenas a primeras o que le demuestres que estás sufriendo por él, sólo te estoy mostrando desde una visión más objetiva lo que está sucediendo entre ustedes dos. Hermione, ya verás como él solito regresa a ti, ya no estés triste.
-
¿Qué haría yo sin ti? ¿Dónde estuviste todo este tiempo Emily?
-
De gira por el mundo - Respondió la cantante riendo - Severus siempre me hace esa pregunta.
-
Es que eres un ángel Emily - Respondió su amiga sonriendo mientras secaba sus lágrimas.
-
Al contrario, yo siento que estoy rodeada de ángeles, ustedes mis amigos, mi abuelito, Iridezza, mis padres y Severus son mi todo, mi tesoro más preciado, mi pilar.
-
¡Ohh Emily! - Exclamó Hermione abrazando a su amiga mientras esta le correspondía con ternura.
-
Jamás olvidaré cuanto valor me diste cuando terminé mi relación con Severus el año pasado, tú y Draco me brindaron una visión objetiva de la situación… cuando estamos tristes no podemos ver lo que otros si pueden con más claridad Hermione.
Hermione se sintió muy aliviada con las palabras de su amiga, necesitaba tanto escucharla pues, sin poder evitarlo, se había sentido sola todos esos días sin poder hablar con Harry o Ginny ya que se encontraban en la Madriguera junto a Ron, además, mal que bien Harry siempre estaba junto a Ron y, siendo varón, de seguro se parcializaría un poco con él y Ginny… bueno, ella era su hermana y aunque le daba toda la razón a Hermione, cosa que la castaña valoraba y agradecía, no podía ponerla en contra de su hermano, no podía hablarle mal de él.
En la tertulia hablaron de otras cosas y Emily le relató lo ocurrido en la calle de la Hilandera ese día, la castaña escuchaba a Emily con los ojos muy abiertos en señal de sorpresa mientras se llevaba la mano a los labios. En ese momento la voz de la señora Granger desde la escalera llamó la atención de las dos.
-
¡Hermione! Ya es hora ¿Le dijiste a Emily?
-
Ya vamos mamá - Respondió Hermione levantándose de la cama - ¡Oops! Lo había olvidado Emily, como mis padres y yo sabemos que te agrada todo lo que tiene que ver con muggles. Quisimos que nos acompañaras a su clínica dentista, una especie de paseo instructivo para ti.
-
¡Wow! ¿En serio? - Inquirió la cantante con una emoción casi pueril - ¡brillante! me encantaría… ¡Oye! Pero… ¿no están de asueto por navidad?
-
Si, lo están, de hecho no están atendiendo a sus pacientes habituales pero abrirán sólo porque es preciso que me retiren los puntos de la cirugía - Contestó Hermione.
-
¿Puntos?... ¿Cómo los que le practicó el sanador al señor Weasley cuando lo atacó aquella serpiente el año pasado? Recuerdo que la señora Weasley se enfureció.
Hermione rió ante ese recuerdo.
-
Si, cuando te cortan es preciso suturar las heridas y a eso se les llama puntos.
-
¿Entonces es cierto que los médicos muggles cortan a la gente?- Inquirió Emily con nervios.
-
No siempre, nada más cuando es precisa una cirugía como en mi caso o cuando el paciente llega ya con una herida que requiere ser suturada.
-
¡Hmmm! Comprendo.
Al rato llegaron a la clínica que estaba a la vuelta de la esquina de la residencia de los Granger, era un edificio mediano y de ladrillos con un rotulo en la entrada que decía:
Clínica Dentista, la mejor sonrisa.
-
Ustedes únicamente son doctores de dientes ¿No es así? - Inquirió Emily mientras el señor Granger abría la puerta del establecimiento.
-
Así es - Respondió la señora Granger divertida. A ella y a su esposo les hacía la misma gracia estar entre magos que a Emily y al señor Weasley estar entre muggles - ¡Bienvenida a nuestra clínica de dientes!
Al entrar, Emily quedó fascinada con el vestíbulo, por un momento le recordó a san Mungo pues había varias sillas para los pacientes y un panel donde quizá los atendía la recepcionista, además había también algunas fotos en las paredes pero estos mostraban a personas inmóviles sonriendo con anuncios como:
"Un buen cepillado y una buena higiene garantizan una esplendida sonrisa"
"No olvides cepillarte después de cada comida"
"Usa hilo dental y enjuague bucal para completar tu higiene"
Y también el dibujo de un castor inmóvil con un cepillo de dientes en la mano y una vestimenta de dentista les sonreía a los visitantes sobre lo que parecía la letra de una canción infantil
Los dientes de arriba se cepillan hacia abajo
Los dientes de abajo se cepillan hacia arria
Y las muelitas debes limpiar con movimiento circular.
- Mamá solía cantarla cuando me enseñó a limpiarme los dientes - Explicó Hermione sonriendo y posteriormente la cantó para Emily.
La cantante sonrió con ternura, imaginándose la visión de una Hermione pequeña intentando limpiar sus dientes frente al espejo sobre el lavabo mientras era ayudada por su madre.
Subieron las escaleras y llegaron hasta una puerta sobre la cual había una placa que decía:
Dr y Dra Granger, especialistas en cirugía estética y extracción de molares cordales.
-
Es nuestro consultorio - Explicó el señor Granger.
-
¿No son los únicos que atienden aquí en esta clínica? - Inquirió Emily.
-
No, tenemos a otros amigos y colegas trabajando con nosotros - Respondió el señor Granger.
-
Pero la mayoría de los pacientes prefiere a papá y a mamá porque son los mejores.
-
¡Hermione! - Exclamó su madre ruborizada.
Detrás de la puerta había una habitación donde se encontraba un escritorio sobre el cual había varios papeles, una computadora y algunas replicas de dentaduras y detrás de este había otra puerta, al abrirla encontraron una habitación muy iluminada, de paredes blancas, con dos sillas odontológicas y de fondo un anaquel con varios cosas que Emily no pudo reconocer pero que parecían medicinas muggles. También había encimeras, un lavabo, y lo que más le llamó la atención fue varios objetos plateados que descansaban sobre sendas bandejas dispuestas al lado de cada silla odontológica entre ellos varias pinzas, escalpelos y otras cosas que más bien le parecían instrumentos de tortura medievales.
-
Recuéstate en cualquiera de las dos princesas - Le pidió su padre a Hermione.
-
¿Quién lo hará? - Inquirió Emily mirando a los dos señores Granger alternativamente.
-
Yo lo haré - Contestó el señor Granger encendiendo una enorme lámpara redonda sobre la silla que Hermione había elegido, posteriormente la hizo reclinarse
-
Aquí tienes querido - Dijo la señora Granger pasándole a su esposo unas tijeras mientras él se enfundaba unos guantes de látex, iguales a los que ella ya portaba.
-
¿Será doloroso? - Preguntó la cantante.
-
Sólo sentirá una pequeña molestia - Respondió la señora Granger.
Emily entonces suspiró con alivio al tiempo que Hermione abría la boca haciéndole una seña aprobatoria con el pulgar hacia arriba. El señor Granger tomó la tijera y comenzó a trabajar, cortando todos los hilos quirúrgicos que otrora su esposa había utilizado para suturar a su hija, luego tomó unas pinzas que la señora Granger le pasó, y con sumo cuidado comenzó a tirar de los hilos. De vez en vez Hermione esbozaba un mueca de dolor y Emily fruncía el entrecejo sin dejar de mirar lo que hacía el señor Granger.
- ¡Ya está! - Dijo este cuando hubo retirado ya el último hilo - Ahora déjame limpiar.
El hombre colocó lo que parecía una delgada manguerita sobre la boca de Hermione y dejó escapar un chorro de agua, posteriormente la castaña escupió sobre una especie de pequeño lavabo que había junto a la silla odontológica y Emily notó que había mucha sangre en su saliva.
-
Es normal - Dijo la señora Granger ante la expresión de la cantante - Luego ya no sangrará más - Hermi, déjame ver…. ¡Hmmm! Sí, todo está en orden.
-
¡Gracias! - Exclamó Hermione.
-
Oye Emily ¿No te gustaría hacerte una limpieza dental? - Preguntó la señora Granger como iluminada por una idea repentina - Y así experimentas algo nuevo.
-
¿De veras? ¡Ohhh, si, muchas gracias!
Hermione sonrió mientras se miraba en un espejo y se palpaba las mejillas. Emily por su parte se recostó sobre la silla reclinable donde había estado Hermione, y la señora Granger se inclinó sobre ella, le pidió que abriera la boca y en cuanto lo hubo hecho, ella introdujo un objeto frío y metálico en cuyo extremo había una especie de espejo redondo.
-
¡Vaya! Aunque no creo que haya mucho qué hacer aquí, tienes unas piezas estupendas pese a que aún conservas los molares cordales. Una blancura y una rectitud digna de envidia, sólo tienes un poco de placa por aquí pero ninguna carie ¿Cómo es que lo haces si no has visitado un dentista en tu vida?
-
Preguntó la señora Granger extrayendo el objeto de la boca de Emily para que ella pudiera hablar.
-
Los magos y brujas limpiamos nuestros dientes con magia, usando nuestras varitas -Simplificó la cantante.
-
Además de que Emily es mitad Veela
-
Añadió Hermione mientras su padre le pasaba una botella de enjuague bucal antiséptico - Eso hace que físicamente sea casi perfecta.
-
¿Y cómo hacen los magos y brujas en el caso de que se les presente una emergencia de salud? - Indagó el señor Granger con mucha curiosidad.
-
Vamos a san Mungo - Respondió Emily - Los sanadores resuelven todo tipo de males con magia aunque hay veces que como seres humanos que somos nos atacan enfermedades que denominamos "enfermedades muggles" ya que no fueron producidas por magia como: apendicitis, meningitis, tuberculosis etc., en ese caso debemos buscar sanadores muggles.
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Interesante - Musitaron ambos señores Granger.
Anastasia se puso manos a la obra, pidiéndole a Emily que abriera la boca, de este modo comenzó a hacer un examen detallado, quedando encantada con su blanquísima dentadura y encontrando sólo un poco de placa dental.Tomó un pequeño instrumento que al encenderlo emitió un sonido agudo parecido a un pequeño taladro y el corazón de Emily comenzó a latir con violencia haciendo incluso el amago de incorporarse.
- ¡Tranquila Emily! Esto no dolerá - Dijo la señora Granger colocándole una mano en el pecho para que volviera a recostarse - Esto es para remover la placa dental, sólo sentirás una pequeña molestia y como casi no hay placa terminaremos enseguida ¿De acuerdo?
Emily asintió cerrando los ojos, apretando los parpados con fuerza al sentir que ese extraño aparató muggle comenzaba a rozar sus dientes con ese agudo sonido aterrador, como bien dijo la madre de Hermione, no sintió dolor pero tampoco le agradó la sensación de aquella cosa extraña que hurgaba entre sus dientes.
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¡Ya está!- Dijo la señora Granger después de aplicarle un chorro de agua en la cavidad bucal - Puedes escupir.
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Se siente extraño - Exclamó la cantante pasándose la lengua por los dientes.
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Ahora te aplicaré un poco de flúor para fortalecer tus dientes ¡Felicidades muchacha! Tienes una dentadura perfecta.
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¡Muchas gracias señora Granger! - Concedió Emily - ¡Que amables!
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Sólo es una pequeña muestra de agradecimiento - Añadió el señor Granger - Nuestra Hermione nos ha contado lo bien que te has portado con ella y lo mucho que la quieres, ella te quiere igual.
Emily acarició el cabello de su amiga con ternura.
En la mansión de los Malfoy, Narcisa, Draco, los Lestrange y Severus departían una tertulia en el jardín de invierno mientras tomaban té y comían algunos pasteles en forma de caldero.
- ¿Y bien? - Dijo Bellatrix con sorna - ¿Qué tal te ha ido en tu matrimonio?
Severus la miró sin decir nada.
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Está bien - Concedió Bellatrix con una sonrisa sardónica - Entonces dime qué le has sacado a la traidora a la sangre ¿Dinero? ¿Más información al menos?
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Ese no es tu problema Bellatrix - La reprendió Narcisa fulminándola con la mirada.
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¡Por Merlín Ciccy! ¿Me vas a venir con ese cuento de que Severus la ama?
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Ya escuchaste a tu hermana - Espetó Severus con molestia - No es de tu incumbencia. Si obtengo información o no eso es algo que discutiré con el señor tenebroso no contigo.
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¡Por Merlín! tu esposa es una verdadera vergüenza para la comunidad mágica Severus - Continuó Bellatrix soltando su veneno, ofendida ante el hecho de que Voldemort confiara más en Snape que en ella. Luego se dirigió a su hermana - ¿Ciccy, en serio permitirás que esa mujer pise tu casa después de haber visitado la casa de unos asquerosos muggles?
Narcisa suspiró con fastidio y puso los ojos en blanco.
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¿Casa de muggles? - Repitió Rodolphus esbozando un mueca de asco - ¿Tu mujer no sólo frecuenta a los sangre sucias sino también a los muggles?
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Cuando decidí venir aquí fue para visitar a Narcisa y a Draco no para escuchar las estupideces de ustedes dos - Espetó Snape con molestia.
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Sólo digo la verdad - Rebatió Rodolphus - Te casaste con esa mujer sólo por un capricho porque hasta ahora no le has sacado ninguna información que valga la pena.
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Ya dije que ese no es asunto de ustedes - Volvió a rebatir Snape asiendo con fuerza la varita dentro de la casaca - Además, ya sabes que el señor tenebroso tiene un plan bien trazado y por ahora no necesita más información de la que ya tiene.
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Pero para eso, es vital dar el primer paso - Añadió Bellatrix con maldad mirando a Draco.
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¿Y tú? ¿Por qué no has logrado lo que le prometiste al señor tenebroso? - Inquirió Rodolphus lanzando esta vez su ataque contra Draco.
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Eso también es asunto mío - Espetó el muchacho mientras dejaba su taza vacía sobre la mesita para el té -Y creo sinceramente que ustedes dos ya deberían ir a refugiarse en su habitación en vista de que Emily debe estar por llegar.
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Pues esa es una de las razones por las cuales quiero que cumplas con lo prometido al señor tenebroso - Espetó Bellatrix con fastidio golpeando el brazo de su silla - Ya estoy harta de tener que esconderme. Sólo sentí la gloria el año pasado en el ministerio antes de que el inepto de tu marido lo estropeara todo perdiendo la profecía.
¡Maldita sea Bellatrix! - Espetó Narcisa Malfoy sorprendiendo a Severus
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¡Ya basta! Si quieres permanecer en esta casa…
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No me amenaces, sabes muy bien que el señor tenebroso te ordenó…
Un débil "crack" interrumpió la perorata de la mortífaga.
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¡Disculpen! - Dijo una elfina domestica después de aparecerse de repente - Loopsy vino a avisar que una hermosa señorita apareció por la chimenea del vestíbulo, dice que su nombre es Emily Snape.
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¡Ya llegó! - Musitó Draco con emoción.
Bellatrix y Rodolphus suspiraron con fastidio y unos segundos después desaparecieron ante la vista de Severus, Draco y Narcisa.
- ¡Vayamos a recibirla! - Dijo la señora Malfoy.
En el vestíbulo, Emily miraba en todas direcciones. Hacía muchos años que no visitaba aquella casa, igual de regia que la de sus padres, igual de grande e igual de lujosa pero con un aura oscura y lúgubre que no podría hallarse en el hogar de los Smith ni siquiera con todo su elitismo y soberbia. Todos los cuadros que había colgados en las paredes, representaban a gente perteneciente a la familia Black o a los Malfoy. Narices respingadas y miradas de desdén brotaba de todos aquellos marcos al mirar a la cantante que llevaba puesta una blusa negra muy ceñida a la cintura, sin mangas, con la leyenda "La música es mi vida"*,*unos pantalones vaqueros, rotos a la altura de las rodillas, su acostumbrado brazalete de púas, unas botas negras de cuero con tachas plateadas y su melena rubia y rizada al viento.
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¡Bienvenida! - Exclamó Draco al emerger de uno de los pasillos hacia el vestíbulo, estaba feliz de verla y así lo sintió Emily al abrazarlo.
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¡Gracias! ¡Ohhh! Te pusiste el relicario ¿Te gustó?
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Muchísimo - Respondió el muchacho con sinceridad.
Luego, Emily saludó también con un abrazo a Narcisa y a Severus con un beso en los labios.
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¿Cómo te fue? - Inquirió Snape.
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Bien, de maravilla, los Granger… - Emily se interrumpió a si misma al escuchar un carraspeo de Draco.
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Muchas gracias por el regalo Emily, estuvo precioso - Añadió Narcisa - Se parece a uno que me regaló… Lucius en nuestro primer aniversario.
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¿Cómo está él? - Inquirió Emily más por educación que por ganas de saber de él.
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Sufriendo, quiere salir de ahí - Respondió Narcisa - Esa prisión aun sin dementores es un lugar deprimente y horrible, hay delincuentes por todos lados.
Tu marido es uno de ellos, pensó Emily pero por supuesto no se lo dijo a la mujer.
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Es una lástima - Dijo Emily sin atreverse a decir nada más.
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Pasemos al comedor - Propuso Narcisa para cambiar de tema.
Después de la cena se quedaron reunidos en el vestíbulo conversando un rato. Draco y Emily, en una de esas comenzaron a hablar de música mientras el chico volvía a sentirse vivo conversando acerca de una de las cosas que más disfrutaba con su mejor amiga. Ya no se sentía atrapado ni solo, porque aunque amaba a su madre y valoraba su compañía no podía conversar con ella de otro tema que no fuera la desgracia de su familia y la desdicha de su padre en prisión, por otra parte detestaba a sus tíos y la insoportable de Julieth las veces que visitaba la casa, siempre haciendo comentarios desdeñosos sobre Emily. Con su amiga se sentía renacer, era un respiro y un aliciente poder conversar con ella, una ventana hacia la libertad donde podía dejar de ser un Malfoy para convertirse en un ser humano porque ella le había mostrado ese elemento maravilloso que sacaba lo mejor de él… la música.
Nota de autora:
Hola mis amados (as) lectores (as) espero que les haya gustado este episodio un poco largo jeje en compensación por la espera ya que la semana pasada no actualicé. Les anuncio que el próximo episodio les encantará ya que habrá una sorpresa como lo indicará el propio título jeje, bueno hasta entonces y feliz fin de semana… en Venezuela esta semana tenemos el viernes feriado así que será un fin de semana largo. Un besito a todos (as) y los espero para el próximo episodio ¡No se lo pierdan!