Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El Pocionista y la Cantante · de

El Pocionista y la Cantante — capítulo 25

Aquella mañana Severus entró a la habitación para despertar a su esposa extrañado de que ella no hubiese despertado ya por su cuenta, ella siempre solía despertar después que él pero en aquella ocasión ya habían pasado casi dos horas desde que él abrió los ojos, incluso ya había empacado y preparado el desayuno. Severus se acercó entonces a su cama con doseles y no pudo evitar admirar a su esposa mientras dormía. Era un hábito que disfrutaba muchísimo, ver su rostro plácido de facciones hermosas y su delicado cuerpo recostado entre aquellas inmaculadas sábanas le inspiraba la visión de un ángel durmiendo entre nubes de algodón.

Hurgó dentro de uno de los bolsillos de su casaca, extrajo un reloj y suspiró pesadamente, eran las diez y media de la mañana, realmente era hora de despertarla pues ambos debían estar en Hogwarts para recibir a los alumnos luego del asueto navideño y aunque llegarían mediante aparición lo que les daba ventaja sobre los alumnos que llegarían en tren, debían presentarse allá mucho antes ya que Severus al igual que los demás jefes de casa debía iniciar los trámites correspondientes al retornoa clases.

  • ¡Buenos días querida! - La saludó después de besarla en los labios.

Emily abrió los ojos con dificultad pese a que en aquella habitación sólo entraban débiles hálitos de luz a través de las hendijas de la ventana de doble hoja que siempre estaba cerrada.

  • ¡Buenos días cariño! - Le respondió ella con voz soñolienta - ¿Qué hora es?

  • Las diez y media.

  • ¡Dios! - Exclamó incorporándose con rapidez lo que le provocó un ligero mareo - Es tarde cielo, ¿Por qué me dejaste dormir tanto?

  • Te veías tan hermosa... Como siempre - Respondió su esposo besándola nuevamente.

Emily se dirigió entonces al cuarto de baño para asearse, más tarde desayunó con Severus en el comedor y cuando estuvieron listos con su equipaje en mano al igual que Panda se tomaron de las manos.

  • Amo Hogwarts pero extrañaré esta casa - Expresó la cantante cerrando los ojos para guardar en su mente la imagen de aquel vestíbulo que tanto le gustaba sin sospechar que en mucho tiempo ya no regresaría más a aquella casa.

Severus y Emily aparecieron unos segundos más tarde ante las verjas que rodeaban el colegio, un par de aurores abrieron las rejas y los dejaron pasar. Emily se extrañó al percibir aquella soledad, definitivamente el colegio era muy distinto sin sus alumnos. Severus aferró su mano con fuerza como si en cualquier momento pudiera perderla, le aterraba pensar que una vez de vuelta a Hogwarts el momento más difícil de su vida se acercaba y con él la perdería quizá para siempre.

Allí estaba ella a su lado, siempre a su lado, sonriente y feliz pero ¿Por cuánto tiempo?

  • ¿En qué piensas Severus? - Le preguntó ella mientras avanzaban ya por la explanada que conducía a las cinco piedras (el lugar favorito de muchos alumnos)

Hubo un breve silencio que a Severus le pareció una eternidad antes de contestar.

  • En ti querida ¿En quién más podría pensar?

  • Más te vale ¿Eh?

Al llegar al castillo lo primero que Emily pensó fue en ir al despacho del director Dumbledore para darle un abrazo de año nuevo y así lo hizo, llegó junto a su marido a la oficina del director y ambos le dieron a este un gran abrazo. La cantante encontró a su querido abuelito un poco más rozagante que cuando lo dejó antes del asueto pero aun así estaba un poco pálido.

  • ¿Por qué no vas a San Mungo abuelito? - Inquirió la mujer.

  • Ya fui - Respondió el viejo para tranquilizarla - Me dijeron que no debía preocuparme y que todos los síntomas son normales a causa del encantamiento.

  • ¿Pero qué encantamiento es ese?...

  • No seas curiosa muchacha - Bromeó Dumbledore mientras reía - Ya te he dicho que lo sabrás pero por ahora permítanme hablarles de otra cosa. Severus, debes colocar esta circular en el tablón de anuncios de tu sala común y en los alrededores.

El profesor que en ese momento se había quedado pensativo mientras miraba por una de las ventanas del despacho, sacudió su cabeza y enfocó la mirada sobre el pergamino que Dumbledore le entregó. Emily también le echó un vistazo.

  • ¡Vaya! Supongo que puedo acompañarte a la sala común para dejar esto allá cariño y así al fin cumples la promesa que me hiciste de mostrármela.

Severus asintió y ambos salieron del despacho del director para dirigirse a las mazmorras, específicamente a la alcoba que compartían para dejar allí su equipaje y también para que Severus arrojara un encantamiento multiplicador sobre el pergamino que el director acababa de darle.

- ¡Duplicto! - Musitó apuntando el pergamino con la varita mientras este se reproducía unas diez veces.

  • ¿Sabías que los muggles tienen una alternativa para este conjuro? - Inquirió Emily mirando a su marido acomodar los pergaminos sobre el escritorio del despacho que era también la antesala a su habitación - Es una maquina llamada fotocopiadora.

  • Si, lo sabía pero tú... déjame adivinar, has estado hablando mucho con Charity últimamente ¿Verdad?

  • Nos hemos hecho amigas sí, pero no fue por ella que lo supe.

  • ¿Ah no?

  • No, lo sé por ese libro grandioso sobre muggles que me regalaste por navidad el año pasado, ya sabes, *"Ellos se dan cuenta"porBlenheim Stalk,*el famoso experto en muggles.

  • ¡Tú y tus muggles! Deberías revisar tu árbol genealógico a ver si Arthur Weasley y tú están emparentados porque esa fijación de ustedes por los no mágicos los hace muy parecidos.

  • ¡Quizá! - Exclamó ella saliendo del despacho después de Severus para emprender la marcha hacia la sala común - No olvides que casi todas las familias de magos están emparentadas entre sí ¿Te imaginas que tenga algo de Weasley?

  • A ti te encantaría pero de seguro a tus padres no les haría gracia y mucho menos a tu abuela Gertrude.

  • ¡Por Merlín! ¡Gertrude! Ella sólo se siente orgullosa de ser descendiente de Helga aunque no lo parezca para nada.

  • ¿Qué Helga? - Inquirió Snape deteniendo la marcha abruptamente.

  • Helga Hufflepuff - Respondió Emily un poco extrañada ante la reacción de Severus que de pronto pareció azotado por una idea al escuchar aquel nombre.

  • ¿Eres descendiente de Hufflepuff? ¿Por qué no me lo dijiste antes?- Inquirió el mago.

  • No lo consideré relevante.

  • ¿No lo consideraste relevante? - Repitió él mientras volvía a ponerse en marcha - ¿Eres descendiente de una de los cuatro fundadores del colegio y no lo consideraste relevante?

Ella negó con la cabeza y Severus pensó que después de todo, aquello tenía sentido. Pese a ser irreverente, rebelde y valiente su amada esposa poseía una nobleza y sencillez dignas de Hufflepuff y eso se reflejaba en tan sólo el simple hecho de no haberse jactado nunca de su procedencia ni de su linaje aun y cuando tenía motivos de sobra.

La pareja se adentró en un pasillo de las mazmorras por el que Emily no había andado nunca y que de tan sólo mirarlo le provocó escalofríos. A cada lado del pasillo y a lo largo de este había estatuas de piedra de dos metros de altura que representaban a serpientes cobras con las fauces abiertas y la lengua bífida ondeando en el aire. Emily se arrimó a Severus y él la estrechó con ternura mientras en su rostro cetrino se dibujó una escueta sonrisa al contemplar lo mismo que su esposa.

  • Este es el pasillo de las serpientes - Indicó.

  • Ya veo - Expresó Emily mirando a las estatuas como si en cualquier momento se le fueran a echar encima - ¡Que horribles son! ¿A quién se le ocurriría semejante decoración?

  • A Salazar Slytherin desde luego - Contestó Severus encogiéndose de hombros mientras se detenían al final del pasillo ante el retrato de un mago rubio vestido con túnica de gala antigua y una copa de licor en la mano derecha.

  • ¿Es aquí? - Inquirió Emily con emoción.

  • Así es - Concedió Snape.

  • ¡Buenos días profesor Snape! - Saludó el hombre de cejas alzadas y porte elitista - ¡Señorita! - Añadió luego inclinando la cabeza ante Emily.

  • Este es Stefan Slytherin, nieto de Salazar, ilustre prefecto y premio anual, orgullo de la casa - Explicó Severus mientras el hombre asentía orgullosamente - Celebre pocionista e historiador, es famoso por escribir una de las biografías más completas de Salazar Slytherin ya que por ser descendiente directo de él poseía documentos fidedignos, es por ello que al morir se le concedió el honor de ser el guardián de la sala común de Slytherin.

  • ¡Interesante! - Exclamó Emily con sinceridad.

  • Stefan, ella es mi esposa Emily Snape y entrará conmigo a la sala común.

  • ¡Encantado de conocerla señora mía! - Exclamó el hombre haciendo una nueva reverencia - ¡Ehh! Profesor... recuerde que debe usted hacer el cambio formal de contraseña como cada año después de los asuetos.

  • Tiene razón Stefan - Concedió Snape - Pues... ¡Eh!...

  • ¡Espere un momento profesor! - El guardián interrumpió la indagación de Snape - Ella... No la recuerdo como una Slytherin, no sería conveniente que escuchara...

  • Es mi esposa y eso debería bastarle Stefan - Respondió Snape molesto - La nueva contraseña será "Viperina" ¿De acuerdo?

  • ¡"Viperina"! - Repitió el hombre memorizando la frase - De acuerdo... ¡Bienvenidos entonces!

El retrato se hizo a un lado tal y como en la torre norte lo hacía el de la dama gorda y de esta forma tanto Severus como Emily avanzaron por un corto pasillo que los condujo enseguida a la preciosa sala común.

  • ¡Bienvenida! - Exclamó Snape señalando todo el espacio.

Emily la encontró preciosa e incluso más grande que la de Gryffindor. Tenía preciosas alfombras color esmeralda y varios sofás y cómodas finas hechas con piel de dragón galés verde, varias mesas de trabajo, grandes y espaciosas. A la izquierda del hueco del retrato, tal y como en Gryffindor se encontraba el tablón de anuncios donde Severus colocó uno de los pergaminos que llevaba consigo. Dos candiles de arañas colgaban del techo con siete velas cada, uno lo suficientemente potentes como para iluminarla habitación entera, inmediatamente después del hueco del retrato había un marco que precedía a una escalera de ocho escalones de piedra que conducían al área donde estaban los asientos de pieles y las mesas de trabajo. En la pared de la derecha después de la escalera se encontraba una pintura que representaba al mismo hombre del retrato de la puerta. El hombre llevaba puesta una túnica vinotinto y un sombrero de punta, le echó una mirada a ambos y sonrió satisfecho ante la expresión de admiración de Emily a quien lo que más le llamó la atención fue el fondo de la sala común pues no había pared de piedra sino una de vidrio o al menos eso parecía, era un material transparente que permitía confirmar que estaban algunos metros por debajo del lago negro, incluso, de vez en cuando alguna sirena o grindylow se dejaba ver.

  • ¿Y bien? ¿Qué te pareció? - Inquirió Severus.

  • Preciosa, eso no se le puede negar - Concedió Emily admirada en verdad - ¿Los dormitorios están arriba?- Inquirió después señalando con el índice al piso superior.

  • Si, igual que en las demás salas comunes - Respondió Snape - ¿Sabes? La cama que yo ocupaba cuando era un estudiante es ahora la cama donde duerme Draco - Comentó.

  • ¿Enserio? La que yo utilizaba cuando era una estudiante es ahora la cama donde duerme Hermione - Añadió Emily.

  • ¡Casualidades! ¡Ah, mira! Ese de allá era mi sillón favorito - Dijo Severus señalando un sillón de orejas.

  • Puedo imaginarte con mucha claridad sentado allí cariño - Espetó Emily abrazándolo.

  • Bueno, salgamos de aquí, ya cumplí con lo prometido a Dumbledore y a ti, el resto de los pergaminos se los entregaré a Draco para que, como prefecto los distribuya por el resto de las mazmorras.

Emily asintió satisfecha y antes de irse se planto frente al tablón de anuncios donde se leía claramente:

Clases de aparición

Si tienes diecisiete años o vas a cumplirlos antes del 31 de agosto, puedes inscribirte en un curso de aparición de doce semanas, dirigido por un instructor de aparición del ministerio de magia. Se ruega a los interesados que anoten su nombre en la lista.

Precio doce galeones.

  • Recuerdo cuando presenté mi prueba de aparición - Rememoró Emily - Aprobé a la primera pero jamás me gustó aparecerme, sólo decidí aprender porque lo considero un mal necesario.

Por la noche, todos los alumnos habían llegado ya y desde la mesa de los profesores del gran comedor, Emily observó satisfecha como Hermione se arrimaba a Harry, contenta de poder verlo otra vez, pero en cambio notó que este miraba a la mesa de los profesores, percibió también que este miraba a Snape con más odio del acostumbrado y casi inmediatamente su mirada se dirigía hacia la mesa de Slytherin donde Draco cenaba flanqueado como siempre por Crabbe y Goyle. Ella decidió no prestarle demasiada atención al asunto y continuar cenando en paz.

Hermione por su parte ignoraba a Ron con más ímpetu, al parecer estaba tomando el consejo de Emily de dejar que las cosas fluyeran, con la convicción de que el mismo Ron sería quien vendría a buscarla si ella realmente le importaba. Para la castaña era casi una tortura ver como Lavender se prendaba al cuello del pelirrojo y lo cubría de besos pero en una de esas, llevada por la curiosidad tras lo que Emily le había dicho durante la visita en su casa, hizo de tripas corazón y miró a la pareja, confirmando que efectivamente Ron parecía más bien atrapado que a gusto entre los brazos de Lavender Brown, entonces una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios.

  • ¡Ten! - Le dijo más tarde a Harry frente al retrato de la dama gorda dándole un pergamino enrollado- Te lo envía Dumbledore ¡Ah! Y la nueva contraseña de la dama gorda es "abstinencia" y más tarde susurró: - Ojalá la imbécil de Lavender se abstuviera de besuquearlo.

Harry escuchó claramente el susurro de su amiga pero optó por fingir que no lo había hecho.

Al día siguiente, Harry y Hermione discutían nuevamente por causa del famoso "príncipe" porque durante las clases de Slughorn en que estudiaban la tercera ley de Golpalott la cual, según lo que dijo la propia Hermione basada en su libro de pociones, establecía que el antídoto para un veneno confeccionado con diversos componentes era igual a algo más que la suma de los antídotos de cada uno de sus componentes, y tomando en cuenta que el revelahechizos de Scarpin servía para identificar los diversos componentes, entonces tenían que hallar un elemento adicional que después de un proceso alquímico transformase esos elementos dispares. Ella había utilizado el revelahechizos de Scarpin logando así separar los diversos componentes del veneno que Slughorn le dio, pero Harry y Ron que estaban sentados juntos no habían logrado nada hasta que Harry, después de hurgar en su guía de pociones descubrió el simple consejo, como siempre escrito a mano y al margen, que con un simple bezoar se podría contrarrestar casi todo los venenos. Slughorn lo había encomiado por ello, exaltándolo ante la clase, aduciendo que era muy astuto y que tenía las mismas cualidades de su madre aunque le advirtió que los bezoares no funcionaban con todos los venenos y por lo tanto más le valdría aprender a preparar los antídotos. Ron estaba molesto reprochándole a Harry el hecho de que no hubiese conseguido un bezoar para él también y Harry alegaba haber actuado por impulso luego de ver en el libro el consejo del famoso y útil príncipe, Hermione en cambio lo reprendía cada tanto debido a que no había actuado con honestidad.

El día nueve de enero fue la primera vez que Emily despertó antes que su esposo, Severus fue despertado por su preciosa voz y sus suaves caricias, ella paseaba sus delicadas manos por el contorno de su rostro mientras entonaba una canción que había compuesto para él:

Hoy en este día de enero

Dios ordenó que se abrieran los cielos

Para dar paso al ángel

Que bendijo mis días

Si no te hubiera conocido

No sé qué haría

Si no me hubieses resguardado en tus alas

Hoy estaría perdida

Porque eres el motivo de mi inspiración

Y sin ti,mi vida no tendría emoción

Porque eres el lienzo

Donde plasmo mis anhelos

Porque eres la inspiración

Que se desborda como destellos

Sobre las cuerdas de mi guitarra

Ya que son tus ojos bellos

Los que me atrapan como garras

Y Tu boca me llama

Y tu piel me reclama

Porque sólo eres tú quien enciende la llama

Sólo ella podía lograr que él sonriera con sinceridad, que todos sus miedos se disiparan y que su vida cobrara sentido, sólo bastaba con mirar su rostro seráfico, con sentir sus dulces caricias y con escucharla cantar para él, únicamente para él, sin terceros; en aquella habitación sólo él era su fan. No podía describir la sensación de felicidad que experimentó en ese momento escuchando aquella canción que le había compuesto, él era su motivo de inspiración ¡Bendito Dios por prodigar ese momento! Hubiese querido detener el tiempo para conservar ese instante. Cerró los ojos aspirando el perfume natural de su esposa ¡Bendita dádiva! Y dejó que sus oídos se perdieran en los encantos de aquella esplendida voz hasta que fue emitida la última nota.

Y con el viento en mi cara

Y mis alas desplegadas

Me entrego a la dicha de ser tu bien amada

  • ¡Feliz cumpleaños mi cielo! - Exclamó Emily al terminar de cantar, recostada sobre su pecho mientras él la asía por la cintura - Te amo Sev.

  • Gracias querida, yo también te amo, esa canción estuvo hermosa.

  • ¿Enserio te gustó?

  • ¿Y todavía lo dudas? - Respondió él con una pregunta - ¡Ahhh! Ahora comprendo por qué anoche no te viniste a dormir temprano y en cambio te quedaste en el despacho en compañía de Panda y tu guitarra.

  • Si, era porque estaba trabajando en esa canción para ti aunque ya tenía parte de la letra adelantada - Confesó la muchacha - Algunos versos los tenía desde nuestro viaje a Italia.

  • ¿De veras?

  • ¡Ajá! Pero esa canción no viene sola - Añadió Emily separándose de su esposo para dirigirse a su armario donde guardaba su bolsito de cuentas.

  • ¿Ah no? - Inquirió él al tiempo que ella extraía una caja de terciopelo de color verde esmeralda.

  • No, porque también tenía pensado darte esto.

  • Emily...no...no era necesario.

  • ¡Vamos! ¡Ábrela Sev! Quiero ver si te gusta.

Severus procedió a abrir la caja y sus ojos negros se abrieron sorprendidos y maravillados al encontrar un precioso guardapelo de oro blanco con una serpiente grabada formando una "S" lo que bien podía denotar la palabra "Slytherin" o "Severus"

  • Es bellísimo Emily pero... es demasiado, yo no puedo... ya me diste un reloj de oro por navidad, con eso basta.

  • Déjate de tonterías y no te atrevas a decirme que no lo aceptarás Severus Snape ¡Vamos! ¡Abre el guardapelo! Adentro hay una sorpresa, es como el que le regalé a Draco.

Efectivamente, cuando Severus abrió la joya encontró en su interior una fotografía de su esposa donde le sonreía, le guiñaba un ojo y le enviaba un beso con la mano, además, en la otra tapa del guardapelo había un precioso rizo dorado que la cantante se había cortado para que él lo llevara consigo a donde quiera que fuese.

  • ¡Es precioso! - Se admiró.

  • Me legro que te haya gustado cariño.

  • No sabes cuánto te amo Emily, eres tú el ángel que salvó mi vida.

  • ¿Me amas?- Inquirió Emily mirándolo con picardía.

  • Sabes que si - Contestó Severus con simplicidad incorporándose de la cama para besarla.

  • Entonces demuéstramelo una vez más - Respondió ella empujándolo con suavidad para obligarlo a recostarse nuevamente, luego le quitó con delicadeza el guardapelo de la mano y lo colocó sobre un buró - Hoy es viernes y tienes la mañana libre, así que tenemos tiempo para un regalo más.

Severus sonrió de nuevo antes de ser atrapado bajo el delicado cuerpo de su esposa mientras rodeaba su cintura y con un ágil movimiento cambió de posición quedando ahora él aprisionándola contra el colchón. Sus manos fuertes pero al mismo tiempo sutiles tantearon sus formas como si se tratase de un escultor que da forma a una obra de arte y sus labios buscaron por instinto los de ella ¡Bendita sensación! Amar en cuerpo a una semiveela era una experiencia única y digna de admiración pero amar el espíritu de Emily era la sensación más sublime que le pudo haber sido otorgada. Su piel ardía de deseo pero su alma se perdía en el laberinto de su amor, de lo que no podía palpar con sus manos pero que podía sentir tan claramente como sentía en ese momento el cuerpo de su esposa bajo el suyo, percibiendo también los latidos de su corazón, respirando su mismo aire.

Poco a poco se fueron despojando de sus prendas mientras se entregaban mutuamente. Severus todavía con la resonancia en sus oídos de la voz de Emily cantando para él y ella con la resonancia de las palabras que en ese momento él le susurraba al oído.

  • ¡Te amo Emily!

Toda esa timidez párvula que había envuelto a Emily en su primera vez había dado paso a la audacia de tomar la iniciativa sin perder su delicadeza. Ella se perdió gustosa en aquel universo de caricias, elogios, besos y sensaciones y él también mientras sentía el amor que manaba de cada poro de su delicada piel.Para él era una experiencia casi divina tocar aquella piel, besar aquellos labios, hundir su nariz aguileña entre aquellos cabellos de oro y sobre la piel de su cuello para aspirar su fragancia exquisita, oír su voz diciéndole que lo amaba.

Aquella fuerza magnética que une a dos imanes sólo podía darse entre dos polos opuestos. Aquellos dos seres tan distintos entre sí que tanto se detestaron en el pasado, por caprichos del destino, fueron unidos por la fuerza magnética del sentimiento bendito que compartían, dos seres unidos en alma y en cuerpo, tan unidos que ahora eran uno solo.

Al rato en el gran comedor ya se extrañaba la presencia de la cantante y el profesor de DCAO pues la hora del desayuno estaba por culminar, pero en ese momento Harry y Hermione no hacían sino discutir sobre la conversación que el niño que vivió había escuchado entre Snape y Malfoy el día de la fiesta de navidad del club de las eminencias, él continuaba aduciendo que Malfoy era un mortífago y que esta vez tanto Ron como ella tenían que creerle.

  • Snape se ofreció a ayudarlo Hermione - Insistía Harry - Se lo dijo claramente "Déjame ayudarte, no puedes hacerlo solo"

  • ¿Hacer qué? - Inquirió Hermione un poco nerviosa.

  • No lo sé... sólo sé que Snape insistía en ayudarlo y Malfoy le decía que no estaba solo en eso, que había gente ayudándolo... Snape también habló de un amo, creo que se refería a Voldemort.

  • Harry, ya te lo he dicho, tal vez Snape sólo haya fingido estar interesado en prestarle su ayuda para sacarle información.

  • Hermione, Snape también habló de un tal "Juramento inquebrantable" olvidé contarte eso... y según... bueno, según Ron si violas ese juramento te mueres.

Hermione permaneció callada mientras echaba un vistazo a la mesa de Slytherin donde Malfoy recibía la tostada que su novia Pansy insistía en llevar a sus labios, escuchaba con atención las palabras de Harry y las sopesaba llegando siempre cada vez que lo analizaba con más detalle a la misma conclusión.

  • No puedo negarte que Malfoy debe estar tramando algo y no debe ser nada bueno pero... no creo que Snape...

  • ¡Es inútil! - Espetó Harry frustrado mientras apartaba el plato con tostadas untadas con mermelada de duraznos, decidido a no seguir desayunando - Ni tú, ni Ron, ni el señor Weasley ni Lupin creen que Snape tenga algo que ver con lo que sea que Malfoy esté planeando pero yo sé lo que escuché y sé como sonaron aquellas palabras, Snape intenta ayudar a Malfoy a lograr lo que sea que se proponga y no dudo ni por un segundo que eso tenga que ver con lo que le pasó a Katie.

  • Harry... te suplico, te ruego que no le comentes nada de esto a Emily - Dijo Hermione con voz suplicante a su amigo mientras sus ojos castaños se posaban sobre la cantante que en ese momento entraba al gran comedor muy sonriente del brazo de su esposo que como siempre lucía impávido - Ella está muy enamorada de él, es su esposo, por favor no vayas a lastimarla con suposiciones absurdas.

  • ¿Suposiciones absurdas? - Repitió Harry incrédulo mientras fulminaba con la mirada a Snape que en ese momento recibía el abrazo de felicitación de sus colegas además de algunos regalos - ¿Según tú eso es lo que son?

  • Tal vez no me expresé de la manera correcta Harry, lo que quise decir es que tengas o no razón no tienes pruebas de lo que dices y por lo tanto podrías cometer una locura si le dices algo a...

  • ¡Descuida! - Soltó el muchacho resoplando de rabia mientras miraba a Snape - No soy un loco, sé que no tengo pruebas y por lo tanto no le diré nada... es una lástima que ella malgaste su vida, su tiempo y sus sentimientos en él.

  • Harry... no somos quienes para juzgarlo, yo no puedo dejar de recordar el día en que creímos que habíamos perdido a Emily a causa de la mordedura de la serpiente, Snape demostró que la amaba verdaderamente, lo vi en sus ojos, con lo impertérrito que es no le importó demostrar sus sentimientos... nunca lo vi más humano como en ese momento ¡No me mires así Harry! No es que no crea que hayas escuchado lo que escuchaste, sólo te pido que seas más objetivo y analices la situación con más cuidado, contemplar la posibilidad de que Snape únicamente haya fingido ante Malfoy.

  • No voy a arruinar la felicidad de Emily con mis suposiciones Hermione - Determinó el elegido mientras negaba con la cabeza - Y ya cambiemos de tema que no quiero enfermarme... ¿Sabías que se está rumorando que van a suspender la próxima salida a Hogsmeade?

En la mesa de los profesores, Dumbledore le entregaba a Severus un paquete envuelto en un reluciente papel color esmeralda.

  • Sólo se trata de un libro sobre defensa contra magia oscura muy avanzada - Dijo el anciano guiñándole un ojo - Espero que lo disfrutes.

  • Muchas gracias Albus - Expresó Severus con rostro inexpresivo.

  • Es algo bastante útil en estos días - Comentó MacGonagall - Aquí está el mío, es una agenda con encantamiento recordador, no te protegerá de magia oscura pero te echará una mano con tus labores ¡Feliz cumpleaños muchacho!

  • Gracias Minerva, si, me vendrá bien.

Ese día, durante sus clases de música, Emily y Musbick se concentraron en la enseñanza de uno de los instrumentos musicales más codiciados por los alumnos. Draco lo conocía muy bien pues era un músico nato pero aprovechaba aquellas clases para estudiar la teoría y perfeccionar la práctica, sentía que necesitaba pulirse y aunque quizá nunca lograra ejercer la música ni siquiera como hobby, al menos disfrutaría cuanto pudiera.

  • Primero es necesario afinar su guitarra porque de lo contrario les será muy difícil aprender a tocarla - Dijo Emily mientras los chicos tomaban con emoción un ejemplar de los que había en el salón de música- Draco ¿Podrías venir aquí y mostrarles por favor?

El muchacho avanzó hasta su amiga con su guitarra en la mano.

  • De acuerdo - Continuó la muchacha mientras el profesor Musbick escribía con ayuda de su varita unas notas musicales en el pentagrama dibujado en la pizarra - Antes de empezar a aprender los diferentes métodos para afinar la guitarra, tenemos que conocer que nota debe dar cada cuerda: La cuerda superior (la más gruesa de todas, también llamada 6ta. cuerda) debe dar la nota Mi, las notas de las cuerdas siguientes son La, Re, Sol, Si y la cuerda inferior (la más delgada de todas, también llamada 1ra. cuerda) al igual que la sexta cuerda debe dar la nota Mi pero desde luego mucho más aguda. Esta es la afinación estándar del instrumento.

Mientras Emily hablaba, Draco iba tocando cada una de las cuerdas de su propia guitarra y al encontrar una nota discorde retorcía las clavijas volviendo a puntear las cuerdas en busca de la nota correcta.

  • Hay incluso un método más efectivo y... totalmente divertido pues se trata de un afinador muggle, yo tengo uno que me regaló Hermione el año pasado pero por ahora aprenderemos con el método tradicional - Comentó Emily mientras Hermione le lanzaba una mirada de ternura, conmovida ante el hecho de que su amiga apreciara tanto el obsequio que ella le había dado. Draco por su parte lanzó una escueta risa sarcástica mientras negaba con la cabeza y miraba a la castaña.

  • Bien chicos - Dijo el profesor Musbick señalando la pizarra - Estas son las notas musicales, ya saben que son siete ¿no es así? Do- Re - Mi - Fa - Sol - La - Si. Pues bien, debemos tomar en cuenta que, en el sistema americano de notación, estas siete notas toman el nombre de las siete primeras letras delalfabeto, pero empezando por la nota LA que es la que sirve de base para la afinación de todos los instrumentos.

  • Es por ello... que deberán memorizar... esta tabla - AñadióEmily señalando a la pizarra donde el profesor Musbick había escrito lo siguiente:

A= LA E=MI

B= SI F=FA

C= DO G= SOL

D= RE

Draco volvió a sulugarparatomar nota al igualque los demás pero Hermione, quien ya había tomado nota, no dejó pasar el hecho de que su amiga lucía algo lánguida y cansada, parecía incómoda y su voz se tornaba entrecortada.

  • Más adelante... estudiaremos los cifrados - Añadió Emily mientras intentaba ignorar el terrible mareo que padecía en esos momentos. Sus manos se aferraron con fuerza al escritorio para intentar no perder el equilibrio - Por ahora nada más... nos concentraremos en la afinaci...

No pudo terminar de hablar pues en menos de lo que pudo prever se había desvanecido en el suelo de piedra junto al escritorio y el profesor Musbick que sorprendido, lanzando una mirada angustiada sobre sus alumnos.

  • ¡EMILY! - Gritó Hermione desesperada mientras se dirigía a ella junto a Harry y Ron.

Draco corrió también en su auxilio con el terror dibujado en su rostro.

  • ¿Qué le sucedió? - Inquirió con angustia.

  • No lo sé - Respondió el profesor Musbick intentando abanicar a la cantante con unas hojas de pergamino que llevaba en las manos - Pero creo que será mejor llevarla a la enfermería.

  • ¡Que pálida está! - Expresó Hermione preocupadísima.

  • Debemos llevarla a la enfermería - Dijo Harry haciendo ademán de tomar a la cantante en brazos.

-Sí, sí, Harry es muy fuerte - Dijo Julianna Anderson, una alumna de Gryffindor mirando los bíceps de Harry que se ruborizaba pese a la palidez que había adquirido al ver como la cantante se desvanecía.

Hermione fulminó con la mirada a la chica del comentario, considerándola muy atrevida.

  • Pansy, avísale al profesor Snape, yo la llevaré - Determinó Draco adelantándose a Harry, tomando a Emily entre sus brazos.

  • Está bien pero debes darte prisa Draco - Añadió la muchacha dejando su guitarra y la de Draco a un lado.

  • Por favor hagan espacio - Solicitó el profesor Musbick - ¡Dios mío!

Draco, con el corazón a punto de salírsele del pecho salió del salón de música con la cantante entre sus brazos rumbo a la enfermería, Hermione y Harry lo siguieron y cuando Ron quiso hacerlo, Lavender le impidió el avance tomándolo de la mano.

  • Con ellos será suficiente Ro Ro - Espetó fulminando a Hermione con la mirada.

Severus se encontraba en el aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, en el mismo piso que la enfermería, lidiaba con la ineptitud de McLaggen para realizar un encantamiento escudo no verbal de gran alcance cuando Parkinson irrumpió sin tocar la puerta, algo que le extrañó al profesor pues la chica solía ser bastante educada, otra cosa que le llamó la atención fue el hecho de que estuviera sudorosa y nerviosa, parecía que había corrido mucho.

  • ¡Profesor Snape! - Exclamó Pansy con voz jadeante y urgida.

Entonces la sangre se heló en las venas de Severus pues no pudo evitar el recuerdo del año anterior cuando Draco había irrumpido en el aula de Pociones diciendo que Emily había sido mordida por una serpiente venenosa.

  • ¿Que sucedió? - Preguntó tomando a la chica por los hombros.

  • Es Emily - Continuó ella mientras el cetrino rostro del profesor se volvía lánguido - Vengo del segundo piso, Emily se desmayó en clases...Draco la llevó... a la enfermería.

  • ¡Cielos! - Exclamó McLaggen.

Severus salió corriendo del aula sin siquiera detenerse a pensar que dejaba a su grupo atrás con la clase inconclusa, mirándose las caras unos a otros al tiempo que se preguntaban qué sucedía. Le tomó apenas unos segundos llegar a la enfermería justo en el momento en que Draco depositaba a la cantante sobre una de las camas y la señora Pomfrey se acercaba.

  • ¿Qué tiene? ¿Qué sucedió? - Inquirió Snape tomándole la mano a su esposa, mirándola con preocupación.

  • Se desmayó - Explicó Hermione después de un sollozo - Durante su clase.

  • Por favor, salgan de aquí, hay demasiada gente - Solicitó la señora Pomfrey.

  • Yo me quedó - Determinó Severus.

  • Usted está muy nervioso y no me dejará trabajar, por favor salga.

  • ¿Acaso olvida que elaboré una poción para ella cuando fue mordida por la serpiente? Podría ser útil madame Pomfrey - Pugnó Snape - Sigo siendo un pocionista.

  • Déjeme hacer mi trabajo profesor Snape, esta vez no se trata de elaborar antídotos, déjeme trabajar y prometo que ya luego podrá verla.

Harry tomó a Hermione de la mano y la exhortó a salir, Severus, al igual que Draco dudó un poco pero al final optó por salir también. No era de extrañarse que la noticia del desmayó de Emily hubiese recorrido el castillo con la misma velocidad que alcanzaba una saeta de fuego de última generación, así mismo el personal docente estaba enterado y eso incluía desde luego al director Dumbledore que en un tris llegó a la puerta de la enfermería queriendo saber qué sucedía.

Adentro de la enfermería, la señora Pomfrey levantó los parpados de Emily para examinarle las pupilas y posteriormente le tomó el pulso, luego tomó su varita y apuntó a la cantante al rostro.

- ¡Enervate! - Exclamó y la muchacha recuperó la conciencia al instante.

  • ¿Cómo te sientes? - Inquirió la señora Pomfrey escrutando el rostro de la cantante.

  • Muy mareada - Respondió ella tomándose la cabeza con las manos mientras se incorporaba- ¿Qué sucedió? ¡Los chicos! ¿Dónde están los chicos?... ¿Estoy en la enfermería?

  • Así es - Respondió la señora Pomfrey colocándole una mano en el pecho para hacer que volviera a recostarse - Malfoy te trajo hasta aquí cuando te desmayaste.

  • ¿Me desmayé? - Inquirió Emily extrañada - Recuerdo que estaba dando mi clase junto a Musbick cuando todo se oscureció.

  • Emily ¿Te estás alimentando bien? - Inquirió la señora Pomfrey sentándose a un lado de la cama.

  • Si, perfectamente - Respondió la cantante.

  • ¿Qué sientes en este momento? - Inquirió la enfermera

  • Mareo y unas terribles nauseas.

  • ¿Te has estado sintiendo mal últimamente? Es decir ¿Has tenido estos mismos síntomas?

Emily guardó silencio mientras trataba de recordar y de pronto le llegó una imagen mental de sí misma experimentando aquellos síntomas después de la cena de víspera de navidad en casa de los Weasley cuando Severus preparó para ella una poción para combatir dolencias estomacales, además recordó otras ocasiones que también se había sentido mal.

  • Si - Respondió al fin - Y además... no sé por qué también he notado que me da mucho sueño últimamente, no creo que sea el estrés de la gira de la banda porque ninguna de las chicas ni Sirius tienen estos síntomas y además no nos estresamos para nada, sólo lo disfrutamos.

  • Yo si sé por qué - Respondió la señora Pomfrey sonriendo mientras se levantaba de la cama - Pero primero déjame hacerte una última pregunta - ¿No has experimentado un retraso en tu periodo?

Emily se incorporó riendo.

  • Si - Le dijo - Pero eso no significa nada señora Pomfrey, siempre he sido muy irregular con mi periodo, a veces se me atrasa o se me adelanta... - Volvió a reír y añadió - No creerá que estoy... eso no puede suceder.

  • ¿Y por qué no? - Inquirió la señora Pomfrey encogiéndose de hombros - Si tu esposo y tú...

  • Es que ya lo hemos intentado y no pudimos lograrlo - Respondió Emily sin poder evitar ruborizarse - Incluso fuimos a San Mungo y el sanador nos dijo que no había ningún problema con nosotros sólo que... la poción que Severus preparaba... ya sabe cual... puede generar efectos a largo plazo.

  • Es posible si, pero... ¿Desde hace cuanto no la bebes?

Emily volvió a guardar silencio mientras se quedaba seria, en realidad ya había pasado muchísimo tiempo desde que ella había dejado de beber la poción anticonceptiva... ¿Y si acaso?... ¿Y si ella estaba?... Una nueva sonrisa volvió a iluminar su rostro, aquella maravillosa posibilidad había logrado incluso que mermara el malestar.

  • Podemos salir de dudas ahora mismo - Dijo la señora Pomfrey sonriendo también - Pero eso si... sé que es algo difícil pero te pido que no te hagas ilusiones por si acaso...

  • Descuide señora Pomfrey - Respondió Emily aunque ya era tarde para atender al consejo de la enfermera.

  • Bien, existe un sencillo encantamiento - Expresó la mujer señalando a la cantante con la varita - Debes permanecer muy quieta.

  • Está bien - Dijo la cantante mirando a la enfermera.

La mujer sonrió mientras mantenía la punta de la varita en dirección hacia Emily que aguardaba expectante sin quitarle la mirada de encima.

-¡Mater!- Exclamó la señora Pomfrey impactando a la cantante con un rayo de luz blanco y resplandeciente.

  • ¿Y ahora qué?- Quiso saber la cantante

La señora Pomfrey se llevó el índice a los labios para indicarle que guardara silencio mientras posaba sus ojos sobre el vientre de la muchacha de donde comenzó a manar una luz radiante que casi enceguecía su vista.

  • ¿Qué sucede? - Inquirió Emily sintiendo además una extraña pero agradable calidez en esa zona - ¿Qué significa esa luz y ese calor que siento?

  • Después de impactar a una mujer con este encantamiento se supone que no pasa absolutamente nada si ella no está encinta, el rayo de luz la alcanza sin ningún efecto, pero si lo está... el encantamiento refleja la luz que hay en su interior.

  • Es decir que... - Musitó Emily con los ojos vidriosos mientras su sonrisa se ensanchaba.

  • Si - Respondió la señora Pomfrey - ¡Felicidades Emily! ¡Estás embarazada!