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El Pocionista y la Cantante — capítulo 54

  • ¿Te encuentras bien Emily? - Preguntó Hermione luego de haber pasado una hora de que su amiga abandonó la tienda para estar sola.

La cantante se secó los vestigios de lágrimas al escuchar la voz de su amiga y asintió.

  • No te preocupes Hermi, sólo pensaba en mis padres, espero que estén bien - Respondió antes de girarse para darle el frente.

  • Los míos lo están aunque no me recuerden - Contestó la castaña con voz trémula.

Emily la estrechó en un abrazo tierno.

  • Te juro que todo esto va a pasar Hermi, podrás buscar a tus padres para deshacer el hechizo y entonces podrás manejar la P.E.D.D.O.

En la mansión de los señores Smith, ambos temblaron de horror al advertir la presencia de Snape…

Hacía mucho tiempo ya que los aurores que el señor Smith contrató abandonaron la casa, pues al cambiar de ministro todo pasó a ser diferente, nadie tenía derecho a contratar los servicios del departamento de aurores para protección personal, pero esta resolución era un mero protocolo ya que el departamento de aurores quedó deshecho en cuanto Scringeour murió porque todos se vieron en la necesidad de huir del ministerio ante las sospechas de que los buscarían para matarlos y la verdad era que no se equivocaban. Casi todos se unieron a la orden del Fenix.

Jacob Smith sacó su varita posicionándose frente a su esposa con actitud desafiante, ella también sacó su varita pero era evidente que estaba aterrada.

  • He de suponer que ya conocen el por qué de mi visita - Espetó Snape apuntándolos también - Sólo quiero saber dónde está Emily, es todo.

Era evidente que él estaba seguro de que ninguno de los dos conocía la respuesta a esa pregunta pero debía cumplir el encargo del señor tenebroso que estaba lo bastante molesto por la irrupción de Potter y los otros en el ministerio, al menos agradecía el hecho de que fuese él el encargado de aquella misión y no cualquiera de los demás mortífagos, en ese caso los señores Smith correrían grave peligro y de sucederles algo, Snape estaba seguro de que Emily jamás se lo perdonaría por más que se enterara de la verdad acerca de su doble espionaje.  

  • Ninguno de los dos lo sabemos Snape - Respondió con rabia el señor Smith - Y además ¿Crees que si lo supiéramos te lo íbamos a decir?

  • Ya conoce nuestros métodos, son bastante persuasivos - Intentó amenazarlo Snape.

El señor Smith pareció sorprendido y la señora Smith más aterrada aún.

  • ¡Aléjate de nosotros Snape! mi marido te dijo la verdad, no sabemos nada acerca de Emily, hace mucho tiempo que perdimos contacto con ella, desde la boda del hijo mayor de los Weasley.

  • ¡Por la espesa barba de Merlín! ¡Es el esposo mestizo de Emily! - Exclamó Hepzibath Smith desde su marco, después de despertar de su siesta.

Con un flojo movimiento de su varita Snape la hizo callar pues hizo aparecer una venda de oleo sobre los labios de la mujer del retrato que de inmediato comenzó a luchar por quitársela pero al ser conjurada por magia esta no cedió. Al final se cruzo de brazos molesta y resignada.

  • Así que no saben nada de ella…. - Masculló Snape con una expresión pétrea - Pero supongo que ya saben que estuvo en el ministerio - ¿Me dirá que no la ayudó a entrar señor Smith?

   - Ni siquiera sabía que estaba en el ministerio hasta que se encendieron las alarmas y entonces todo el mundo lo supo. Hablé con ella sin saberlo pensándo que era Jenifer… - De inmediato Jacob comprendió que había hablado de más pues su rostro palideció y afirmó con más fuerza la varita.

Snape que desconocía ese dato se sorprendió y avanzó un par de pasos hacia la pareja. El señor Smith creyendo que serían atacados conjuró un hechizo aturdidor sin perder tiempo pero Snape no fue tomado por sorpresa, desvió el encantamiento sin nada de esfuerzo, sin contraatacar lo que sorprendió a los señores Smith además del hecho de que hasta ahora no hubiesen entrado más mortífagos en la mansión, al parecer Snape llegó solo.

  • Eso no es una gran idea señor Smith, yo no los he atacado.

  • No te iba a dar la oportunidad de hacerlo, aléjate de mí y de mi esposa, ya te dije que no sé nada de mi hija, no tenemos idea de dónde pueda estar en estos momentos y mucho menos concemos el paradero de Potter.   

  • ¿Cómo logró entrar en el ministerio junto con los chicos?

  • Ya lo sabes, con poción multijugos.

  • Me refiero a si usted le proporcionó alguna información que pudiera ayudarles, o los cabellos de esos inútiles que utilizaron para la poción.

  • Jamás - Contestó el señor Smith sin bajar su varita mientras negaba con la cabeza - Vete de aquí Snape ¡largate de mi casa!

  • ¿Sobre qué habló con ella?

  • Ya te dije que no sabía que se trataba de ella, pensé que era Jenifer del departamento de redacción, no hablamos nada importante, sólo me preguntó por mi esposa.

Por las dudas Snape miró fijamente los ojos del señor Smith, concentrándose lo suficiente como para perpetrar su mente, obligándolo a recordar el día en que se cruzó con hija. El señor Smith luchó en vano por expulsarlo pero sus esfuerzos fueron inútiles.

Snape comprobó así que el señor Smith dijo la verdad y además sintió algo de emoción al contemplar a Emily en aquellos recuerdos pese a que en efecto lucía tan diferente.

Aunque aquella mujer era físicamente fea, con apariencia marchita, de dientes amarillos, lentes de montura gruesa y cuadrada, medio jorobada y de voz chillona, Snape sabía que se trataba de su Emily, poco le importó su apariencia en ese momento, era ella, angustiada por sus padres, valiente como siempre, quizá aterrada pero sin flaquear, se encontraba ayudando a su amigo Harry Potter en lo que fuera que estuviese buscando allí, aún no lo sabía pero esperaba que fuera lo que fuese ya lo hubiesen encontrado, al menos lograron escapar y eso era un gran aliciente, aunque para ser completamente honesto consigo mismo, le decepcionaba que no hubiesen logrado capturar a Emily para entregársela.  

Snape salió de la mente del señor Smith que furioso intentó arremeter de nuevo contra el pocionista arrojándole esta vez un encantamiento paralizante.

  • Jacob ¡No! - Gritó la señora Smith.

En esta ocasión Snape arremetió con un embrujo repulsor impactando a su atacante en el pecho pero el señor Smith fue a dar sobre el sofá junto a Panda que se sobresaltó y salió corriendo maullando del susto.

Posteriormente, Severus apuntó nuevamente el retrato de Hepzibath Smith con su varita y le retiró la venda de los labios.

  • Hay muchas personas detrás de Potter y por ende también de Emily, es posible que yo no sea la única persona en visitarlos - Dijo Snape a modo de advertencia, rogando que ambos captaran el mensaje y se refugiaran en algún sitio seguro.

  • No dejaría a mi hija a tu merced jamás cerdo mortífago, vil lacayo del que no debe ser nombrado - Espetó Jacob levantándose abruptamente del sofá.

  • Vete Snape, déjanos en paz - Imploró Greta llorando.

Snape desapareció tan rápido como había llegado, un poco más tranquilo al ver los recuerdos de Jacob. En cambio los señores Smith se abrazaron llenos de angustia por su hija y por sí mismos.

  • Él podría tener razón querido, ya viste lo que salió en el periódico, eso de los carroñeros ¿Y si entran aquí?.... ¿No sería mejor que nos fuésemos a Madrid junto a tus tías?

  • Temo por Emily, no quiero dejar a mi niña a merced de ese… asqueroso mortífago.

  • Lo sé mi amor y yo tampoco, pero algo me dice que ella está bien resguardada, además… Snape no fue… bueno, no nos atacó como pensé.

  • ¿Que no nos atacó? - Inquirió el señor Smith tomando a su esposa por los hombros, separándola un poco para poder mirarla a los ojos - Me lanzó hasta el sofá, invadió mi mente.

  • Pudo haberte matado cielo, de hecho pensé que lo haría cuando levantó su varita ¿Qué le impedía matarnos? De seguro conoce hechizos que ninguno de los dos manejamos.

  • Magia terriblemente oscura - Dijo el señor Smith reconociendo que en efecto el pocionista extrañamente fue condescendiente con ambos - Magia que sólo se atreven a llevar a cabo los mortífagos.

  • ¿Qué me dices entonces? ¿Crearías un traslador para nosotros?... ¡Espera! Pero el ministerio podría…

  • Conozco la forma de hacerlo sin que nos detecten, al menos hasta que sea demasiado tarde, además protegeré nuestra casa con un fidelio, no quiero a extraños en ella.

  • Pero y ¿cómo lo harás? No tenemos a alguien que nos sirva de guardián.

Nos contactaremos con alguno de los miembros de la orden antes de partir, estoy seguro de que no se negarán querida.

Pasaron varios días y Snape no lograba acostumbrarse a la molesta presencia de Julieth en el castillo, de cierta forma le reconfortaba estar en Hogwarts pero tal y como imaginó, tanto la rubia como los Carrow hicieron de las suyas.

Tal y como esperó, sólo los alumnos de Slytherin tomaron a bien su nombramiento, el resto de las casas se mostró indignado y consternado, pero sobre todo algo le llamó la atención al pocionista en su primer día como director…

 Neville Longbottom pareció haberse cambiado por otro durante el verano pues ya no era el mismo, no quedaba ni un ápice de ese mocoso asustadizo que fue en el pasado.

Después del banquete de bienvenida, el chico se atrevió a encararlo para sorpresa de Snape, de los profesores y de los compañeros de clase del muchacho, así como de Lovegood y la hija de los Weasley que a su lado lo contemplaron con estupefacción cuando el chico lo miró por primera vez a los ojos de forma desafiante y lleno de ira.

  • ¡Usurpador! - Espetó sin el más mínimo atisbo de terror - Ya verás cuando Harry acabe con tu amo.

  • ¿Cómo te atreves a hablarle así al director maldito mocoso? - Espetó Julieth Malfoy levantándose de su asiento en la mesa de los profesores - ¡Crucio!

  • ¡Basta! - Espetó Snape tomando la mano de la mujer que sostenía la varita para acabar con la tortura.

Neville cayó al piso retorciéndose de agonía pero no le agradeció el gesto a Snape. MacGonagall corrió a socorrer al muchacho.

  • ¿Con qué derecho te atreves a hacer eso? - Inquirió la jefa de la casa Gryffindor junto al adolorido estudiante.

  • Ahora soy parte de la plantilla, soy la asistente del director, es decir, la subdirectora vieja metiche y según tengo entendido te estoy supliendo a ti - Respondió con altanería Julieth. 

  • Irás a mi oficina Longbottom - Zanjó Snape ignorando a ambas mujeres que se miraban con odio, no estaba dispuesto a que lastimaran a los alumnos pero la osadía del muchacho no debía quedar impune o de lo contrario su eficiencia en materia de disciplina quedaría en entredicho. 

Sin embargo, el castigo impuesto sólo consistió en que Neville debió ayudar al señor Filch a limpiar la sala de trofeos durante toda la semana, sin usar magia. Ninguno de sus colegas se enteró del verdadero castigo, para todos ellos el mismo fue un misterio.       

 Julieth siempre buscaba una excusa para presentarse en la oficina de Snape, que si debía firmar unos papeles que en realidad podían esperar hasta la semana próxima, que si debían revisar juntos las pautas que el ministerio envió para el nuevo año escolar, etc…

Pero aquella noche en particular, Snape se encontró a sí mismo encerrado en la habitación que fue de Dumbledore en el pasado, mirando por la ventana lleno de nostalgia, sintiéndose extraño de poder hacer aquello cuando jamás pudo hacerlo en su antigua habitación ya que estaba en las mazmorras.

Su pensamiento de nuevo lo trasladó a sus mejores días con Emily, el día de su boda, su luna de miel en Italia y aquella última noche en que la sintió suya…

Se llevó a los labios el vaso con whiskey de fuego que sostenía con su mano derecha y cerró los ojos dejando que la fría brisa otoñal lo invadiera arremolinando sus cabellos.

Giró sobre sus pies y se dirigió a su cómoda para extraer de allí un álbum donde aparecían fotografías de su boda y de su luna de miel en Italia. Volvió a beber del contenido del vaso mientras miraba las fotografías sintiendo un nudo en su garganta.

Se desabrochó los dos primeros botones de la casaca y la camisa para buscar alivio pero no lo halló. Un par de lágrimas al fin salieron de sus ojos mientras bebía otra vez, vaciando el vaso

. Volvió a servirse de la botella que tenía sobre el buró, no bebía demasiado seguido pero de vez en cuando buscaba embriagarse para sucumbir ante el sueño y ya no pensar tanto, pero la rubia cabellera de Emily, su perfume, su risa y su voz… su voz, lo torturaban a diario.

De pronto, como si la hubiese invocado con el pensamiento escuchó la alegre voz de la cantante.

Estaba allí, a sólo unos pasos de él, mirándolo con sorpresa desde el umbral de la puerta de la habitación. Sus cabellos de oro descendían en honda hasta el inicio de su estrechísima cintura y sus manos finas estaban apoyadas en el marco de la puerta.

  • ¿Emily? - Inquirió con sorpresa luego de parpadear un par de veces.

Su voz sonó incrédula pero ansiosa al mismo tiempo.

  • Soy yo cariño - Afirmó la cantante enarcando una ceja, dibujando una sonrisa en su rostro.

Severus no lo pensó dos veces, arrojó el álbum de fotografías en la gaveta abierta del buró, colocó encima de este el vaso con lo que quedaba de whiskey de fuego y sin perder más tiempo se apresuró a capturar a Emily en un abrazo antes de que aquella imagen producto del alcohol o de su imaginación desapareciera.

Si era un sueño no quería despertar y si era una alucinación tampoco quería volver a la realidad, sabía perfectamente que todo aquello no tenía lógica pero el whiskey que bebió además de la ansiedad por tener a Emily de vuelta le entorpeció los sentidos.

  • Estoy aquí cariño - Confirmó Emily una vez que sus labios quedaron libres - No pierdas más tiempo y hazme tuya, ambos lo deseamos.

La cantante lo empujó ligeramente hacia la cama y rápidamente se posicionó sobre él besándolo una y otra vez. Sus manos enseguida buscaron los botones de la casaca de su esposo para liberarlos uno a uno, acariciando su piel. Snape se encontraba hechizado por el perfume de ella.

El hombre cambió de posición quedando ahora sobre ella, acariciándola y besándola con mucha pasión y desespero.

Aquello no tenía lógica, no entendía como podía ser posible pero no quería que terminara por nada del mundo aunque poco a poco la sensatez fue ganando terreno conforme fue pasando el tiempo. Emily estaba extraña.

La mujer lo empujó ligeramente para apartarlo, al parecer no quería permanecer bajo su peso.

  • Dejame actuar a mí ¿Si? - Le dijo en susurros guiñándole un ojo con picardía.

De nuevo Emily quedó sobre el cuerpo de Severus y él notó que sus caricias ya no eran como antes, eran un poco más ansiosas, más toscas, al igual que sus besos los cuales eran fríos, sin un ápice de sentimiento.

Las manos de la mujer buscaron con anciedad el botón y la cremallera del pantalón de Snape para posteriormente deslizarse por su intimidad despertando de forma inevitable en él, la reacción que ella ansiaba.

  • Como te deseo - Dijo la cantante en un susrro.

De pronto, dejó la intimidad del pocionista para tomar con ambas manos las solapas de su casaca, tirando con fuerza para deshacerse de los últimos botones que la cerraban, estos saltaron de los ojales y se esparcieron por el colchón, posteriormente hizo lo mismo con la camisa.

Snape estaba un tanto mareado pero ya a esas alturas el sentido común había cobrado más fuerza.

 Emily no podía estar allí, se encontraba junto a Potter, Granger y Weasley quizá a cientos de miles de kilómetros de distancia, además ella no solía actuar de esa manera tan fría, atrevida y tosca, sólo recordaba a alguien que solía… ¿Sería posible qué?...

Cuando comenzó a sentir los labios de Emily recorrer su torso, la tomó de la barbilla obligándola a detenerse.

  • ¿Qué sucede? - Inquirió la mujer visiblemente fastidiada - ¿No quieres que continúe?

  • ¿Qué acaso no te cansas? - Preguntó Snape con voz amenazadora.

  • Si apenas estoy empezando amor - Respondió la mujer con picardía y una mirada de seducción.

  • Sabes bien a qué me refiero - Respondió Snape con voz más firme pero la mujer comenzó a besarle el cuello.

  • Vamos cariño ¿vas a decirme que no me deseas? Sé que lo quieres tanto como yo - Respondió buscando de nuevo la entrepierna del hombre.

Pero Snape completamente indignado, después de atar cabos llegó a una conclusión que lo enfureció, de modo que tras un movimiento abrupto se quitó de encima a la mujer para colocarse de nuevo sobre ella, tomó sus muñecas y las aprisionó contra el colchón para inmovilizarla.

  • ¿Cómo demonios conseguiste una poción multijugos de mi esposa, Julieth? - Preguntó con rabia, presionando cada vez más las muñecas de la bruja con cada palabra.

Julieth esbozó una mueca de dolor.

  • ¡Quitate de encima, me lastimas!

Ante aquella demanda Snape estuvo a punto de flaquear, era la voz de Emily, era su imagen la que imploraba que se detuviera, sin embargo, casi de inmediato su parte racional volvió a ganar terreno dentro de su mente. Era Julieth, de nuevo era Julieth.

  • Responde - Demandó sin soltarla pese a los esfuerzos de ella.

  • Aún me quedaba de la que usé aquella vez ¿Recuerdas? Cuando te hice creer que la muy imbécil te engañaba con Roger - Respondió con un rictus de maldad aunque de nuevo volvió a fruncir el entrecejo al notar que Snape ejercía más presión sobre sus muñecas.

-  ¡Qué sínica eres! - Espetó Severus mirándola con desprecio.

  • Sólo quería divertirme un poco cariño ¿Vas a negarme que tú también querías? Te sentí reaccionar, aún lo siento - Dijo con descaro echando una mirada hacia abajo.

Sin poder evitarlo, un tinte rosa apareció en las mejillas del pocionista que enseguida soltó a Julieth para incorporarse y poder así subirse la cremallera y abotonarse el pantalón.

  • Eres una cerda, nada que ver con ella - Soltó con asco.

  • Esa debe ser una maldita mojigata, debe aburrirte en la cama.

  • ¡Largate de mi habitación Julieth! - Espetó Snape sacando la varita de la gaveta del buró - Sólo no te arrojo un maleficio porque me costaría ya que aún conservas la apariencia de ella.

  • Ella… ella… todo en lo que piensas es en la maldita cantante ¿Crees que no me doy cuenta? ya me tienes harta Severus, entiéndelo de una vez…. A estas alturas ELLA TE ODIA.

Severus perdió el control al escuchar a Julieth, de modo que sin importar que conservara la apariencia de Emily, la tomó del brazo ejerciendo mucha presión para sacarla a rastras de la habitación mientras ella luchaba para liberarse.

 Afuera, en el despacho, los retratos de antiguos directores que comenzaban a despertar por el alboroto, miraron con sorpresa la extraña escena. El nuevo director con la casaca y la camisa abiertas llevaba a su esposa casi a rastras hacia afuera de su habitación.

Desde su marco Dumbledore lo comprendió todo.

  • ¡Suéltame maldito mestizo! - Pugnó Julieth - ¿Qué más te da si soy yo o no? Al fin y al cabo luzco como tu mujercita ahora, deberías aprovechar la ocasión.

  • No sabes lo que dices ¿Tanto te cuesta tener un poco de dignidad? Te odio Julieth ¿Cuándo lo vas a entender? Tengo razones de sobra para detestarte.

  • Me cuesta si - Respondió Julieth liberándose al fin después de un fuerte tirón de su brazo - Hasta mi dignidad la perdí por ti Severus, no soy ni la mitad de la mujer que solía ser, nunca nadie se atrevió a rechazarme antes, siempre tuve lo que quise y a quien quise, nadie me dijo que no, simplemente no conozco el significado de esa palabra.

No yo soy capaz de comprender lo que me sucede ¿Cómo es posible que tú siendo un simple mestizo pobretón despertara tanta pasión en mí? Pero Tu mirada me atravesó el cuerpo y el alma desde que te vi por primera vez en aquella reunión en casa de mi primo… no puedo dejar de pensar en ti ¿Por qué te cuesta tanto creer que te amo?

  • Lo tuyo no es y nunca fue amor maldita loca, lo tuyo es una obsesión que me tiene harto, ya llegaste muy lejos con todo esto, intentaste matar a Emily  en dos ocasiones y en una de ellas perdí a mi hijo - Espetó Snape ira tomandola ahora por el cuello, empujándola en un movimiento certero y violento hacia la pared junto a la puerta de salida.

Toda la furia acumulada que llevaba por dentro tras todas las atrocidades de Julieth afloraron en ese momento pues sentía enormes deseos de asesinarla.

  • ¡Oh! no hagas eso muchacho, es una dama - Espetó Phineas Nigellus desde su marco. 

Pero Severus ni siquiera lo escuchó. 

  • Si hasta ahora no te he matado es sólo por el señor tenebroso, porque dice que nos necesita a todos enteros para ayudarlo a capturar a Potter y así posicionarse en el poder de forma perpetua pero no sigas provocándome Julieth porque…

  • ¡Suéltame! - Imploró aterrada Julieth, intentando tomar la mano de Snape que si bien no apretaba su cuello con fuerza la sostenía con la firmeza suficiente como para afianzar sus palabras - Estoy segura de que si ella no existiera tú y yo…

  • Si ella no existiera la historia seguiría siendo la misma. ¡TE ODIO!

  • Claro que no, si ella no existiera tú y yo seríamos felices, yo hubiese logrado conquistarte, después de haberte doblegado con la poción.

Snape la liberó al fin pero le lanzó una profunda mirada de desprecio.

  • La poción de Amortentia sólo crea una férrea obsesión en quien la bebe, jamás, escúchalo bien Julieth, a ver si logras entenderlo, jamás crea verdadero amor porque este es un sentimiento que no puede ser creado sino que nace de forma espontanea - Explicó el hombre - Por lo tanto lo que yo sentí por ti únicamente fue una obcecación y al enterarme de tu engaño y sobre todo de que tan sólo quisiste divertirte conmigo con la apuesta que realizaste junto a los Lestrange, no pude sino despreciarte aún más ¿De verdad crees que si Emily no hubiese llegado a mi vida, te hubiese amado?

  • Pero yo te he dicho miles de veces también que caí en mi propia trampa Severus, me enamoré de ti aunque en ese entonces  no quise admitirlo frente a los Lestrange pero luego ya no me importó, lo que siento por ti es más fuerte que mi orgullo ¡Maldita sea! ¿Qué no te das cuenta? - Pugnó la rubia.

  • Intentaste matar a Emily, separarme de ella y mataste al hijo que llevaba en su vientre ¿PUEDES COMPRENDER LA MAGNITUD DE ESO?

  • ¿QUÉ MÁS TE DA? SI TARDE O TEMPRANO TÚ MISMO TENDRÁS QUE MATARLA SI SIGUE INMISCUYÉNDOSE EN LOS PLANES DEL SEÑOR TENEBROSO - Gritó de vuelta la mujer, totalmente histérica.

A Severus le resultó extrañó sostener aquella discusión con la imagen de Emily frente a sí, pero la actitud de esa mujer demostraba por demás que se encontraba frente a un monstruo, frente a Julieth Malfoy. 

  • No me irás a decir que ella es más importante que todo lo que se ha logrado hasta ahora ¿Verdad? Ella no puede ser más importante que tu amo porque de lo contrario estarías en verdadero peligro - Soltó la mortífaga en tono de advertencia.

  • Nunca le he fallado al señor tenebroso a diferencia de los otros inútiles con los que se rodea y él está plenamente consciente de eso, por lo tanto poco me importa lo que opines.

Al terminar de hablar, Snape volvió a tomarla del brazo derecho mientras abría la puerta del despacho.

  • Ahora ve a buscar a Carter para que te baje la calentura como haces siempre - Espetó antes de cerrarle la puerta en la cara.

  • ¡Maldito! ¡Maldito seas Severus! - Espetó Julieth pateando un par de veces la puerta del despacho antes de marcharse pisando fuerte, totalmente furiosa y frustrada.

Con el ofusque de la discusión y la rabia, a Snape se le había pasado todo el mareo que tenía, fue como un balde de agua fría que deshizo todos los efectos del alcohol.

Ahora debía concentrarse, ya no dejarse llevar por el dolor de no tener a Emily consigo, después de todo quizá sería mejor que estuviera lejos del alcance de Julieth aunque si los carroñeros lograban capturarla… No, ya no pensaría más en eso, por ahora debía concentrarse en mantener el colegio en orden.