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El Pocionista y la Cantante — capítulo 56
Emily procuraba mantener a Harry y a Hermione optimistas, tocaba la guitarra y cantaba para ellos, les contaba anécdotas graciosas de cuando estudiaba en Hogwarts o cuando estaba de gira con la banda, pero por las noches, cuando le tocaba su turno de ir a dormir o de permanecer en custodia frente a la tienda, desvelada y taciturna no hacía otra cosa más que pensar en Ron, en donde podía estar el muy estúpido y también en donde podía estar la bendita espada de Gryffindor. La mujer tomó la decisión de ya no usar el guardapelo, cuando le tocaba cuidarlo lo metía en su bolsito de cuentas.
Cuando llegó el momento de levantar el campamento, Emily tuvo que consolar nuevamente a Hermione porque la castaña no dejaba de llorar pensando en Ron pero lamentablemente no tenían de otra más que salir de aquel bosque y buscar otro rumbo.
Uno de aqullos días, cuando le tocó irse a dormir, se levantó sobresaltada apenas y se recostó sobre la almohada, una idea repentina asaltó su mente como cuando escribía una canción y le llegaba el verso que le hacía falta. De modo que se incorporó para ir a participarle la idea a Harry que en ese momento permanecía en vigilia, sentado en su silla, apostillado en la entrada de la tienda, intentando ejecutar algunos acordes en la guitarra de Emily.
La cantante lo miró, estaba enternecida aunque unos segundos más tardes se le partió el corazón cuando percibió un débil sollozo por parte del muchacho. Estaba llorando, no había duda alguna, él era sólo un chico de diecisiete años que había perdido a sus padres sin siquiera llegar a tener recuerdos suficientes de ellos, creció en un ambiente hostil donde lo menospreciaban por ser diferente y ahora se veía forzado a huir por el país con el estigma de ser "El indeseable número uno" acusado de haber matado a Dumbledore cuando todo el mundo sabía que quien había ejecutado esa infame acción había sido el detestable de Snape.
El mundo mágico tenía los ojos y sus esperanzas puestas en Harry y por ende estaba lleno de presión, era el elegido para acabar con Voldemort, estaba lejos de Ginny, pensándola, extrañándola, con el alma en vilo al imaginarla en peligro y para colmo de males, su mejor amigo, el hermano que nunca tuvo, se marchó pensando lo peor de él. A Emily le sorprendía que el muchacho no hubiese explotado llevando dentro tanto dolor y angustia.
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¡Harry! - Se atrevió a llamarlo.
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¿Eh? ¡Emily! - Exclamó el muchacho apresurándose a secar sus lágrimas mientras bajaba la guitarra para colocarla en su pedestal
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¿Qué haces despierta?
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No tenía sueño - Respondió la cantante arrimando una silla para tomar asiento junto a él - Harry, no te sientas avergonzado, imagino como debes sentirte pero es absolutamente necesario que sepas que no estás solo.
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Lo sé Emily y te lo agradezco - Respondió Harry contemplando la luna llena que iluminaba los árboles, las rocas y la hierba - Pero no puedo evitar sentirme un inútil.
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No le prestes atención a las palabras de Ron, las dijo por causa de ese asqueroso guardapelo Harry, estoy segura de que no las hubiese dicho de no haberlo llevado puesto.
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Ahora también lo creo pero es precisamente el guardapelo el que me preocupa - Terció Harry - Estoy feliz de haberlo obtenido pero estoy tan lejos de destruirlo como de encontrar los demás horrocruxes… si tuviera la espada - Harry se levantó de su asiento con los puños apretados en señal de impotencia.
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De eso precisamente quería hablarte - Intervino Emily levantándose también mientras le colocaba una mano en el hombro a su amigo - He estado pensando y pensando en el asunto y he llegado a la conclusión de que tal vez la espada de Gryffindor pueda estar precisamente en el pueblo de donde era oriundo el fundador de nuestra casa.
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¿Te refieres al valle de Godric? - Preguntó Harry con ilusión en sus ojos enrojecidos y vidriosos.
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Si, llámame tonta si quieres pero tengo una especie de corazonada.
- Lo difícil será convencer a Hermione - Dijo Harry.
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Ella tiene sus reservas, piensa que tal vez los mortífagos te puedan estar esperando en el pueblo, y para serte franca, el asunto también me preocupa - Comentó Emily- Pero algo me dice que la espada pueda estar allí y que puede valer la pena el riesgo.
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Hace tiempo que tengo una enorme necesidad de ir hasta allí, desde que la tía de Ron dijo que Dumbledore había vivido allí.
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También era donde vivías con tus padres antes de… ya sabes ¿No es cierto?
Harry asintió.
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La tía de Ron tuvo razón al decir que fue allí donde vivió mi abuelito - Añadió Emily cn voz apagada después de exhalar un hondo suspiro.
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¿Sabías donde vivía el profesor Dumbledore?
- Si - Contestó la cantante con aire triste - Lo que no sabía era que hubiese tenido hermanos y…
Por un momento guardó silencio y su semblante se ensombreció.
- Has estado leyendo la biografía de Skeeter ¿No es así? - Preguntó Harry atento a su reacción.
Emily asintió. En sus ojos había tanta rabia que se notaba que le costaba contenerse, estaba furiosa con Skeeter, desconcertada, confundida y dolida.
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Esa mujer dice muchas cosas sobre él Harry, unas terribles, otras desconcertantes y algunas que estoy segura son pura calumnia… sin embargo me han dejado pensando…
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Te aseguro Emily que el profesor Dumbledore jamás tuvo conmigo un comportamiento indigno de él como sugiere esa arpía - Se apresuró a aclarar Harry, también indignado.
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No te preocupes - Lo tranquilizó su amiga - Esa es de las cosas que definitivamente considero calumnias. Estuve junto a ustedes durante las clases privadas, además, no lo creo capaz de semejante barbaridad… Pero eso de ese tal Grindelwal…
Harry se quedó pensativo.
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El mismo chico que veo en mis visiones - Terció.
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¿Te refieres al que luchó con mi abuelito hace muchos años? - Preguntó la cantante.
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El mismo.
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Skeeter sugiere que eran más que amigos - Comentó Emily con la mirada al frente. La luz de un farol que tenía junto a ella le iluminaba el rostro y Harry, aunque estaba prestando atención a todo lo que ella decía, no podía evitar admirarla con expresión atontada- No lo juzgo por eso Harry pero me molestaría mucho que ese hecho fuese una mentira de ella. Por otra parte asegura que ambos tenían ideales antimuggles. Mi abuelito, el Albus que yo conocí no era así… nunca ¡Por Merlin! Estoy tan confundida.
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Yo también lo estoy y me pregunto si tal vez podamos descubrir la verdad Emily.
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Precisamente por eso… te confieso que además de conseguir la espada, lo que me impulsa a ir a Godric´s Hollow es la posibilidad de hablar con Bathilda Bagshot, la cronista mágica, la misma que escribió los libros que se usan en Hogwarts y la que supuestamente le sirvió de referencia a la cerda periodista esa.
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¿Crees que ella pudiera develarnos algo? - Inquirió Harry.
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No estoy segura pero podríamos intentar, desde hace mucho que se rumorea que esa pobre mujer chochea y que está senil, por eso me temo que la pesada de Skeeter haya manipulado la información que Bathilda le dio, si es que de verdad le dio alguna información claro está.
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Podrías tener razón, mañana le comentaremos a Hermione - Respondió Harry, ahora ve a dormir, descansa que casi no lo has hecho.
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¿Pero y tú?
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Yo no tengo nada de sueño - Respondió con seguridad El elegido.
Emily le regaló una sonrisa y le acarició el cabello mientras él, sin poder evitarlo, esbozó una sonrisa tonta.
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No te tortures más - Le aconsejó la cantante - Y sobre todo, jamás olvides que pase lo que pase no estás solo.
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Muchas gracias Emily, no sabes cuanto aprecio tu presencia aquí.
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Es todo un placer.
La cantante se fue a dormir por fin, lográndolo apenas su cabeza tocó la almohada. Cuando faltaban tres horas para amanecer, sonó el despertador de Hermione y la chica se levantó para ir a suplir a Harry que ya cabeceaba sobre su sillón. El muchacho, muy agradecido, fue a acostarse mientras la castaña ocupaba su lugar en el sillón junto a una taza de café bien cargado y su libro de Beddle el Bardo heredado de Dumbledore.
Cuando ya el sol hubo salido, Emily se levantó de su cama para preparar lo que quedaba de café, además de unas tostadas con huevo y tocino (tendrían que ir en busca de más provisiones) Harry continuaba durmiendo.
Posteriormente, la cantante despertó al muchacho para que los tres desayunaran y así comentarle a Hermione acerca de lo que habían decidido durante la noche.
Hermione aún estaba muy enfrascada en su libro aunque entendió lo que sus amigos le dijeron.
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Si - Respondió - Me parece bien.
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Te estamos hablando acerca de ir al valle Hermione - Intervino Emily - Antes no estabas de acuerdo.
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Pero ahora si - Terció la castaña dejando su libro por un momento para mirar a su amiga a los ojos - Creo que lo que ustedes dicen tiene mucho sentido, quizá podamos visitar la casa del profesor Dumbledore.
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Y la de Bathilda - Añadió Emily satisfecha - Ella podría darnos información.
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Y el cementerio - Intervino Harry.
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Eso podría ser bastante arriesgado comentó Hermione colocándose una bufanda, afuera de la carpa comenzaba a nevar.
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Bueno, luego evaluaremos posibilidades - Dijo Emily hurgando en los trastes - Por ahora, creo que debemos ir al pueblo, se agotaron las reservas.
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¡Miren esto! - Exclamó Hermione señalando una página de su libro.
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¿Un ojo? - Preguntó Emily observando el dibujo que Hermione señalaba en la parte superior de una de las páginas.
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También creí que era un ojo - Respondió la chica
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Pero estuve observándolo con mucho detenimiento y descubrí algo… Es una especie de símbolo.
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¿Una runa? Utiliza el silabario Herm - Propuso la cantante con entusiasmo.
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No, no es una runa, ya he investigado y no aparecer nada al respecto, es un símbolo extraño y lo más raro es que no es parte del libro, parece que alguien lo dibujó allí.
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¿Crees que mi abuelito lo hizo? - Preguntó Emily.
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Es posible - Respondió Hermione - Pero no tengo idea de qué significa.
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Ni yo - Respondió Emily apesadumbrada.
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¡El señor Lovegood! - Exclamó Harry meditabundo.
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¿Qué pasó con él? - Preguntó Hermione.
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El día de la boda, él llevaba este símbolo colgado al cuello - Explicó Harry - Eso enfureció a Krum que aseguraba que ese era el símbolo de Grindelwald.
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Recuerdo que cada vez que yo se lo pedía, mi abuelito solía narrarme con detalles la batalla que llevó acabo con ese tipo, aunque en ese entonces no me imaginaba que en el pasado ambos hubiesen sido... amigos.
La voz de Emily se apagó, aún estaba abrumada con toda la inmensa carga de información, antes desconocida para ella, que Skeeter se encargó de ventilar.
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Krum aseguraba que ese era un símbolo tenebroso ya que pertenecía a Grindelwald - Terció Harry.
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Quizá Scrimgeour no le dio importancia porque creería que era un ojo, tal como yo pensé, de todas formas en los demás cuentos también hay dibujitos - Conjeturó Hermione.
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Debemos ir a Godric Hollow y hablar con Bathilda
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Afirmó Emily.
Una hora más tarde, Harry se quedó custodiando la tienda amparado por los encantamientos protectores, y las dos mujeres, armadas con la capa invisible del muchacho, desaparecieron para aparecer luego en las inmediaciones del pueblo cercano. La capa las cubría perfectamente bien a ambas, lo que no hubiese sucedido de haber llevado a Harry con ellas.
Por desgracia, un grupo de dementores estaba apostillado junto al cartel de bienvenida, cerca de unos muggles con aspecto apesadumbrado.
Consciente de que la capa no las cubría ante la capacidad de percepción de los dementores, Emily alzo su varita para conjurar un Patronus, sin poder evitar recordar cuando dio el "si" frente al altar el día de su boda, posteriormente, justo cuando estuvo a punto de pronunciar el encantamiento, sacudió su cabeza y pensó en el momento en que, después de despertar del letargo en el que estuvo sumida a causa del veneno de la serpiente que le arrojó Julieth, pudo hacer las paces con sus amados padres.
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¡Especto Patronum! - Exclamó y al instante, un león magnifico emergió de su varita, provocando que los dementores que ya habían advertido su presencia y se disponían a atacarlas, se dispersaran huyendo despavoridos.
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Es hermoso tu Patronus
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Se admiro Hermione sonriendo con nerviosismo.
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Gracias - Respondió Emily guiñándole un ojo a su amiga.
Posteriormente, cuando el Patronus se desvaneció, ambas entraron en una tienda de abarrotes donde tomaron un paquete grande de espaguetis, salsa para pastas, un trozo grande de queso, carne, harina de trigo, una barra de pan, otra de mantequilla, algunos limones, varias bolsas de te, un paquete de café y otro de azúcar. Metieron todo dentro del bolsito de cuentas de Hermione y posteriormente, la castaña dejó dinero muggle correspondiente al precio de los productos sobre una de las cajas, sorprendiendo a la empleada que minutos antes no había visto ese dinero allí.
De vuelta a la tienda, encontraron a Harry conjurando un hechizo para tratar de calentar el interior, el chico estaba tiritando y afuera, la capa de nieve era ya muy gruesa.
Emily preparó un poco de té para que se calentaran, y al suyo, como siempre le agregó el sumo de medio limón ya que era la única forma en que toleraba el sabor de la bebida.
Por la noche, tuvieron una flamante cena que consistió en espaguetis a la boloñesa con queso y pan. Fue la primera vez en mucho tiempo que comieron de forma copiosa y aunque ninguno de los tres mencionó nada al respecto, no pudieron evitar acordarse de Ron, pensando en que tal vez estaría pasando hambre o muriéndose de frío en cualquier rincón del país… o quizá, en el mejor de los casos, de seguro se encontraba al resguardo de su familia frente a una calida chimenea.
Tal vez para deshacer ese pensamiento o porque realmente lo necesitaban, los tres se dedicaron a planear muy bien la forma en que debían viajar a Godric´s Hollow. Todos estuvieron de acuerdo en que debían aparecerse en el pueblo de noche para resguardarse con el manto de la oscuridad y además ir amparados bajo la protección de la poción multijugos que Hermione llevaba consigo preparada y que anteriormente habían usado para aparentar ser magos y brujas del Ministerio de Magia, en primer lugar porque mientras mejor escondidos estuviesen mayores posibilidades tenían de pasar desapercibidos y en segundo lugar porque la capa de invisibilidad sólo podía cubrir por completo a dos personas adultas.
De esa forma, al día siguiente, Emily retornó al pueblo amparada bajo la capa invisible y tomó los cabellos (con ayuda de un encantamiento convocador) de un muggle y su esposa, segundos más tarde removió los de una muggle anciana que hacía las compras.
Una vez que Hermione apartara un poco de poción multijugos para los tres y de practicar una vez más la aparición conjunta para ejecutarla lo más rápido posible, una semana después ya estuvieron listos para partir.
Harry y Hermione se transformaron en la pareja de muggles que eran matrimonio y Emily tomó la apariencia de la bruja anciana de la tienda de abarrotes. Los tres bromearon con el nuevo aspecto de la cantante que tuvo que modificar su ropa, con la ayuda de su varita, para que pareciera el de una verdadera anciana.
De esta forma, aparecieron en el pueblo, Emily fue la única que quedó visible ante los ojos de los poquísimos transeúntes que había por aquellas calles.
La muchacha caminó por inercia hacia una plataforma donde yacía un monumento a los caídos de la guerra, Harry y Hermione la siguieron bajo la capa de invisibilidad, al acercarse por completo, notaron que el monumento cambió de forma y esta vez mostraba a una mujer de rostro precioso junto a un hombre de gafas redondas y un bebé de más o menos un año de edad.
- ¡La familia Potter! - Exclamó Emily sorprendida con voz de anciana.
Harry y Hermione admiraron las estatuas también.
- Debemos seguir - Masculló Hermione con la voz un poco trémula al mirar la expresión taciturna en el rostro de Harry.
La iglesia que estaba cercana dejó escapar los cánticos de los feligreses que entonaban villancicos y Harry no pudo evitar recordar Hogwarts.
Posteriormente divisaron el cementerio y decidieron entrar a buscar la tumba del matrimonio Potter. Era lo menos que merecía el pobre Harry, quien nunca antes había tenido el consuelo de poder visitar el lugar donde yacían los cuerpos de sus amados padres.
Se dedicaron a buscar por un buen rato hasta que Emily encontró algo que le llamó la atención.
- ¡Miren esto! - Dijo señalando una lapida - Dice Kendra y Ariana Dumbledore "donde está tu tesoro estará también tu corazón" - Leyó la cantante - Eso comprueba que al menos en esto Skeeter tuvo razón, mi abuelito tuvo una hermana.
La muchacha se agachó frente a la lápida y, apuntando con su varita, hizo aparecer un ramo de rosas rojas que resaltaron en la blancura de la nieve y la superficie de mármol.
Posteriormente se pusieron en marcha de nuevo, leyendo con atención los nombres de las lápidas que tenían a cada lado.
- Definitivamente es navidad - Susurró Emily echándole un vistazo a la iglesia que cada vez tenían más cerca.
De pronto, Hermione encontró algo sumamente curioso. En una de las lápidas estaba tallado el mismo símbolo que había encontrado en una de las páginas de su libro.
La castaña miró en todas direcciones y luego de asegurarse de que no había nadie cerca se deshizo de la capa invisible, de todas formas ni Harry ni ella tenían su aspecto original.
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Dice… déjenme ver - Expresó quitando la nieve de encima de la lapida - Ig… Ignotus, creo.
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Si - Afirmó Emily agachándose un poco aunque con su nueva apariencia le costaba ya que sentía las rodillas un tanto rígidas - Ignotus Peverell.
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Yo seguiré buscando a mis padres chicas - Dijo Harry.
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Espéranos jovencito - Bromeó Emily con su curiosa voz de anciana.
Harry y Hermione rieron y continuaron el camino ya sin la capa de invisibilidad, considerando que su nueva apariencia era más que suficiente para protegerlos.
-
¡Aquí!... no, descuida, creí que decía Potter pero es un tal Abott, ¿Será pariente de Hanna, la chica de Huflepuff? - Preguntó Hermione.
-
Es posible - Intervino Emily.
Luego de unos cinco minutos de búsqueda, la voz de Hermione, o mejor dicho, la nueva voz que poseía luego de la transformación a la que fue sometida por la poción multijugos, se escuchó en aquella soledad apacible de los sepulcros.
- ¡Aquí están Harry! Dice James y Lily Potter.
Emily y Harry casi corrieron a donde estaba Hermione, leyendo el epitafio.
"El último enemigo en derrotar, será la muerte"
Harry no pudo evitarlo, se dejó caer sobre la lápida con los ojos puestos en la inscripción de los nombres de sus padres mientras su mente estaba lejos, imaginando una vida junto a ellos.
El sonido característico de su nariz al sorber le indicó a las chicas que estaba llorando, de modo que cada una de ellas le colocó una mano en el hombro.
- Eran personas extraordinarias Harry - Susurró Emily mientras secaba las lágrimas que fueron emergiendo de sus ojos cuyos parpados estaban surcados por arrugas - Verdaderos héroes que dieron la vida por ti.
La muchacha no dijo nada más, pero no pudo evitar pensar en Severus y en ese amor que dijo sentir hacia la madre de Harry, no era más que un traidor, un vil villano que sabía perfectamente como aprentar. Ese amor que dijo sentir hacia la pobre madre de Harry no había sido más que un capricho y al darse cuenta de que no podía tenerla decidió venderla junto a su familia a Voldemort, lo sabía porque Harry al fin pudo confesárselo tan sólo unos cuantos días atrás. El muchacho le dijo que había visto en los recuerdos de Dumbledore como Snape escuchaba detrás de una puerta en Cabeza de puerco, cuando Trelawney revelaba la profecía ante Dumbledore, afortunadamente no alcanzó a oír la parte más importante gracias a que había sido echado del lugar.
Dumbledore y Harry habían aprovechado uno de los momentos en que Emily estaba en Hogsmeade comprándole ropita al bebé que iba a tener, para ver ese recuerdo. El director sabía que sería muy doloroso para ella y estaba seguro de que tal vez ella no lo comprendería, así como tampoco Harry pudo comprenderlo.
La razón por la cual Harry terminó revelándole aquello tan terrible a su amiga, fue porque ella lo escuchó hablar en sueños, una de esas noches en que estaba desvelada custodiando la tienda.
- Fuiste tú Snape - Decía el muchacho sumido en el letargo - Tú vendiste a mis padres, nos vendiste ¡maldito!
Emily no pudo soportar el horror y la curiosidad, de modo que terminó por despertarlo para que le hablara al respecto y Harry no tuvo otra opción.
Emily ya no confiaba en Snape, lo odiaba, pero después de escuchar aquella revelación de labios de Harry sintió como lo que quedaba de su lastimado corazón terminaba de lacerarse, un dolor más allá de lo indescriptible le atravesó el alma y no pudo evitar echarse a llorar sobre su cama mientras Hermione trataba de consolarla tan sólo acariciándole el cabello porque no pudo encontrar palabras que lograran aliviar su pena.
La cantante trató de continuar su vida y los planes, dejando el asunto atrás porque estaba más que segura de que ya no existía nada más en este mundo que pudiera salvar la imagen que antes tenía del hombre con el que se había casado, por el contrario, cada día iba descubriendo cosas y más cosas terribles de su faceta como cerdo mortífago antes del declive de Voldemort. Ella creía, antes de verlo asesinar cruelmente a Dumbledore, que aunque hubiese sido un mortífago, no había sido cruel, sino una víctima de los desmanes de su infancia llena de tormentos, lo que Voldemort aprovechó para reclutarlo ofreciéndole una vida de gloria, pero que al final había logrado reivindicarse arrepintiéndose desde lo más profundo de su ser, pero luego de ese fatídico día en que lo vio con la varita alzada hacia Dumbledore, todo cambió…
Y en ese momento en que contemplaba la tumba de los Potter no pudo reprimir un sollozo, aquella era una más de las pruebas fehacientes de la maldad del hombre al que había amado con toda su alma. Él se encargó de destruir una hermosa familia movido por el odio y la envidia.