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El Pocionista y la Cantante — capítulo 58

Tonks se encontraba en su habitación, con el pequeño Ted dormido sobre su pecho desnudo. 

  • ¡Ahh! ya comiste suficiente - Exclamó la metamorfomaga  arreglándose la ropa para ir a acostar a su bebé en la cuna. 

Allí se quedó contemplándolo mientras se preguntaba si Harry tendría éxito en lo que se había propuesto. Si ella y Remus lograrían criar a Ted y si su padre, Emily y los chicos regresarían a casa. Le desesperaba no poder hacer nada por ayudarlos pero no podía pasar por alto el hecho de que su bebé la necesitaba. 

Le aterraba cuando Remus salía de la casa para las misiones de la orden y para las entrevistas de Pottervigilancia, la radio fundada por Lee Jordan y otros miembros del E.D pero sabía que era necesario combatir. Si tan sólo pudiera saber como les estaba yendo a Harry y los chicos... 

De pronto, escuchó voces en la parte inferior de la casa, de modo que decidió ir a ver de quien se trataba, no sin antes tomar su varita como precaución… 

Al bajar la escalera hasta el primer descansillo se dio cuenta de que era Remus que estaba hablando con Andrómeda. Por la emoción de ver a su marido, Tonks pasó desapercibida la expresión de tristeza en el rostro del hombre y los ojos llorosos de su madre. 

-Amor, ya estás aquí por fin, qué gusto verte... ¿qué pasa? ¿Sucedió algo malo? 

Remus guardó silencio, incapaz de soltar una noticia tan devastadora, sólo se limitó a bajar la cabeza. 

  • Mamá ¿qué pasa? Dime por favor. 

  • Es tu padre hija - Respondió Andromeda ahogada por el llanto. La orden lo encontró muerto junto a un hombre llamado Dirke y un duende. 

  • ¿Qué? ¡No puede ser posible! - Exclamó Tonks sacudiendo con energía la cabeza en forma negativa - No es cierto... Ustedes están mintiendo ¡díganme que no es cierto! 

  • Jamás podríamos mentirte con algo así hija.

  • ¡Remus! por favor amor, dime que fue un error, dime que papá está vivo y regresará en cualquier momento…. Tal vez se equivocaron de nombre…. Quizá escuchaste mal. 

  • Lo lamento querida... De verdad lo lamento. 

-¡Nooooo! - Gritó Nymphadora arrojandose a los brazos de su madre - Quiero a mi papi de vuelta. ¿Dónde está?

  • Está en casa de Kingsley por ahora mientras hacemos los preparativos para el funeral - Respondió Remus con voz triste, lamentando profundamente la muerte de su suegro y el dolor de su esposa y suegra. 

  • Lo quiero de vuelta mamá - Dijo Tonks sollozando

  • Quiero a mi papi de vuelta… ¡Papá! ¡Papá! En mala hora te fuiste de casa. 

-¿Quién fue? - Preguntó Andrómeda soltando con delicadeza a su hija que ahora quería refugiarse en los brazos de Remus.

  • Se piensa que fueron los mortífagos porque dejaron la marca tenebrosa en el cielo, justo sobre los cuerpos.

-¡Malditos! Me las pagarán, de seguro fue ella, la desgraciada de Bellatrix… la detesto mamá, ya intentó matarme cuando fuimos a buscar a Emily y a los chicos en el ministerio de magia hace un par de años, siempre nos odió. 

  • No busques venganza hija. Ya tenemos suficiente con lo de tu padre, no quiero perderte a ti también. 

  • Lo sé mamá pero algo tenemos que hacer - Respondió Nymphadora - No puedo quedarme aquí sin luchar. 

  • Tu parto aún está reciente amor, además piensa en Teddy y en tu madre. 

Tonks observó como Andrómeda se dejaba caer sobre un sillón presa del llanto y enseguida se fue a su lado a consolarla. 

  • Sé cuanto lo amabas mamá, yo misma soy una prueba de ese amor, pero precisamente en nombre de ese amor no podemos dejar que más personas perezcan a manos de esos desgraciados… Por ahora me quedaré en casa para retomar fuerzas y para apoyarnos mutuamente… pero después mamá… 

  • ¡No, Dora por favor!... 

  • ¡Mamá! Te prometo que me cuidaré, soy una auror, es mi deber, ya hemos hablado mucho sobre esto, desde que decidí hacer el curso de auror me comprometí a velar por la seguridad del mundo mágico e incluso del muggle, no estaré sola, tengo a la orden como respaldo, no puedo permitir que más personas sigan… ya no mamá, ya no… 

Tonks, sentada en el piso lloraba sobre la falda de su madre mientras ella le acariciaba el cabello que lucía de un opaco color negro. Remus se agachó y sin más se dispuso a abrazar a las dos mujeres con gran afecto. 

  • Me tienen a mí, no están solas, cuidaré de ustedes y de mi pequeño. 

Mientras tanto en Hogwarts, Severus Snape esperaba con impaciencia el regreso de Phineas Negellus a su marco, lo había enviado una vez más como todas las días a su otro marco en el bolso de cuentas de Hermione para que este intentara espiar algo, escuchar alguna conversación o si le era posible mirar algo (Si por error lo sacaban de su guarida) que le pudiera dar una pista o hasta la ubicación exacta de donde se encontraban. Necesitaba llevarle a Harry la espada de Gryffindor y lo había intentado desde que Dumbledore al fin le reveló el tema de los horrocruxes, no dejó de insistir en intentar descubrir el paradero del Elegido y sus acompañantes para hacerles llegar semejante objeto tan necesario para la destrucción de dichos objetos malditos. 

Dumbledore también le reveló que como el metal mágico tenía la capacidad de imbuirse del poder de las sustancias mágicas y Harry había asesinado al basilisco en su segundo año con ella, entonces esta debía haberse fortalecido con el poder de la sangre del animal, lo que a su vez, al igual que el veneno, servía como destructor de fuerzas terriblemente oscuras como los horrocruxes. 

Estaba tan preocupado, si tan sólo Emily o cualquiera de esos mocosos sacaran el marco de su escondite, necesitaba estar allí, cerca de ellos o mejor dicho, cerca de ella, contemplarla una vez más, sentirla cerca después de lo preocupado que se sintió tras aquel último encuentro, además, desde luego quería también asegurarse de que el intransigente de Potter tuviera la herramienta que necesitaba. Desde luego que le preocupaba el muchacho y sin querer terminó haciéndolo notar frente al retrato del director en el momento en que este le hacía las últimas revelaciones de lo que por muchos años le ocultó… 

  • Entonces ¿quieres decir que cuando llegue el momento Potter debe morir?

Dumbledore guardó silencio por un momento y luego, cuando el silencio ya se hizo demasiado insoportable habló. 

- Me temo que si Severus pero algo me dice que…

- Lo criaste como un cerdo para el matadero Albus.

- ¿Sientes algo por él? Después de todo el muchacho te importa.

Esta vez fue Severus quién guardó silencio lo que Dumbledore tomó por una respuesta afirmativa. 

  • Le prometí a Lily en su tumba que cuidaría de él - Respondió al fin. 

  • Y lo has hecho de forma magnífica durante todo este tiempo Severus, no te aflijas hijo que cuando llegue ese momento, sabremos qué ocurrirá.

- Pero si el debe morir…

- Debe entregarse a Voldemort por voluntad y morir si, porque técnicamente él mismo es un horrocrux y la única forma de destruir un horrocrux es destruyendo el recipiente que lo contiene pero no podemos olvidar que Harry no es un objeto inanimado, es una persona Severus, que además posee un alma noble y bondadosa como su madre, lo que pudiera jugar un papel muy importante en todo esto.

- ¿Entonces crees que pueda haber alguna esperanza para él?

- No lo sé Severus, eso lo sabremos cuando llegue el momento.

Desde aquella conversación, Severus Snape no dejaba de pensar en Harry Potter además de en Emily, no quería fallarle a Lily aunque estuviese consciente de que la profecía debía cumplirse y por ende, lamentablemente asumir los efectos secundarios de las acciones que se iban a tomar, acabar con una de los horrocruxes significaría la destrucción no sólo de Voldemort sino también de Harry Potter, este debía aceptar la muerte con humildad como el más joven de los hermanos Peverel en ese cuento que su madre le narraba y que por tantos años creyó que sólo era un relato para niños. 

No quería fallarle a Lily y por lo tanto rezaba a diario para que esa somera esperanza de la que Dumbledore le habló en aquella ocasión se volviese certera. 

  • Se está tardando demasiado - Dijo Snape golpeando con impaciencia la superficie de su escritorio, mirando el marco vacío. 

  • Es natural - Dijo Dumbledore contemplando al impaciente hombre desde su respectivo marco - Siempre se tarda, le ordenaste esperar a que lo saquen o prestar atención a las conversaciones.   

Snape asintió dedicándose con resignación a firmar los permisos para utilizar el campo de quidditch para el entrenamiento de los equipos, aunque estos en realidad fuesen llevados a cabo tan sólo como distracción o un modo de escape a la rutina de los chicos ya que ni siquiera se habían jugado partidos aquella temporada. 

  • ¡Vaya! Hasta que al fin pude regresar - Expresó Niguellus sentándose en la silla representada en su lienzo. 

  • ¡Regresó! - Exclamó Snape con una nota de entusiasmo elevando la mirada hacia el marco - Y bien… ¿Tiene noticias o es la misma respuesta de siempre? 

  • Están en el bosque de Dean - Respondió el personaje del retrato haciendo que Snape se levantara raudo del escritorio, no se esperaba la respuesta, pensó que Phineas una vez más le diría que no había logrado ver ni oír nada. 

  • En el bosque de Dean - Repitió Snape mientras Dumbledore lanzaba una exclamación de júbilo. 

  • Si, eso es lo que he dicho señor director - Respondió Phineas - Están cerca de un lago protegidos por varios encantamientos. 

  • ¿Cómo lo sabes? - Inquirió Snape. 

  • Escuché cuando esa sangre sucia se lo comentaba a su esposa señor director. 

  • Te prohíbo que te expreses de esa forma Niguellus, no quiero volver a escuchar que te refieres así de ella o de otro persona - Dijo Snape señalándolo con un dedo. Odiaba aquellas palabras desde que las había pronunciado frente a Lily, perdiendo así su amistad para siempre, aún a sabiendas de que que no fue la palabra en si la que terminó aquella hermosa amistad sino que esa había sido la prueba irrefutable de la elección que él había hecho al pasarse a un bando lleno de intolerancia y odio.     

  • Creo que ha llegado la hora Severus ¿Estás listo?

  • Preguntó Dumbledore haciéndose a un lado para que su marco se abriera como una puerta, revelando así la bóveda secreta que contenía la verdadera espada de Godric Gryffindor. 

Esa noche, Emily tocaba la armónica fuera de la tienda sentada sobre un cojín, mientras Hermione revisaba como siempre su ejemplar de los cuentos de Beddle el bardo desde su litera y Harry terminaba de tomarse una taza de café bien cargado que había preparado para la ocasión. 

  • Ten, hace demasiado frío aquí afuera - Dijo Harry mientras le pasaba una taza de café a su amiga. 

  • Gracias, tienes razón pero aquí no hace tanto frío como donde estábamos en la mañana, aquí al menos estamos guarecidos por los arboles, fue una gran idea de Hermione venir a este bosque - Respondió Emily - Por cierto… ya no estés enojado con ella, no fue su intención romper tu varita, todo ocurrió muy rápido y era necesario hacer algo para escapar de vol….  

  • No estoy enojado con ella Emily - La interrumpió Harry, muy oportuno aunque sin saberlo - Es decir, desde luego que quiero mi varita de vuelta pero comprendo perfectamente lo que pasó, fue algo inevitable.

  • Todavía lo llevas al cuello - Dijo Emily señalando el guardapelo que Harry tenía colgando.  

  • Me aterra perderlo… No es que me importe como tal esta cosa - Aclaro luego con una sonrisa - Me refiero a que mientras una parte de él esté ahí debo asegurarme de no perderlo. 

  • Así es - Respondió Emily dando una cabezada sin percatarse, estaba exhausta.   

  • ¡Vaya! Estás tan cansada que el café no te surte efecto - Dijo Harry mirándola con compasión. 

  • Ya no me hace efecto desde hace algunos años, supongo que de tanto tomarlo a cualquier hora, ya sabes que lo prefiero antes que el té.

  • Es cierto - Concedió Harry pero luego la miró con indulgencia - Deberías ir a acostarte, tú y Hermione no han descansado nada cuidándome todos estos días. 

  • No seas exagerado. 

  • Es la verdad, yo ya he dormido bastante y no tengo sueño, ve a dormir y dile a Hermione que también se acueste, les avisaré sobre cualquier eventualidad. 

  • Está bien, ten mi varita entonces. ¡Espera un momento!

  • ¿Qué sucede? - Inquirió Harry un tanto nervioso afirmando la varita que la muchacha acababa de ofrecerle.  

  • Descuida, sólo me pareció ver que algo se movía entre los arboles, debió haber sido un animal o tal vez cosas mías, de todos modos los encantamientos nos mantienen protegidos - Respondió la cantante después de agudizar la mirada y pasearla por todo el rededor.  

Emily tuvo que reconocer que realmente ya no podía continuar luchando contra el sueño, este la vencía cada tanto y el cansancio comenzaba a cobrarle factura luego de tantas horas en vela. 

Al adentrarse en la tienda notó que Hermione yacía profundamente dormida en su cama con el libro sobre su pecho y la varita encendida.

  • ¡Nox!- Exclamó Emily tomando la varita de la muchacha para apagarla, posteriormente la arropó colocándole la varita debajo de las sabanas antes de acostarse ella también. 

Una hora más tarde, Severus Snape se escondía detrás de un par de arboles que crecían juntos mientras observaba como Harry Potter se adentraba en ese lago congelado para recuperar la espada que él mismo había colocado allí dentro. La idea de la utilización de su patronus había dado resultado afortunadamente, sin embargo al ver que el muchacho no salía de debajo del lago se asustó y estuvo a punto de salir en su rescate así tuviera que modificarle la memoria después, pero no podía permitir que se ahogara. Cuando ya había dado un paso para dirigirse al lago, escuchó que alguien corrió pasando por su lado sin percatarse de su presencia y entonces lo vio a la luz de la luna… Ronald Weasley estaba inclinado sobre el hueco que había dejado Potter sobre la superficie del hielo y segundos más tarde ya se había quitado los zapatos y varias prendas de ropa para lanzarse al rescate de su amigo. 

En buena hora apareció el mocoso Weasley, todo ocurrió entonces muy rápido, después que Potter se hubo recuperado de su estupor, le agradeció a Weasley por haberlo salvado explicándole que el horrocrux que llevaba colgando en el cuello había sido el causante de su casi ahogamiento ¿A quien en su sano juicio se le ocurría arrojarse a un lago congelado llevando un horrocrux colgado al cuello? 

Posteriormente sucedió, los dos muchachos, después de tanto debatir por quien debía destruir el horrocrux, Potter lo abrió y entonces comenzaron a escapar imágenes absurdas de su interior, además de la voz del señor tenebroso queriendo provocar al pelirrojo para que atacara a Potter en lugar del objeto maldito pero el muchacho afortunadamente dio en el blanco destruyendo para siempre una parte de ese ser que hasta ahora había truncado tantas vidas.   

Por lo que Snape pudo entender de la conversación que sostuvieron aquellos dos luego de la destrucción del horrocrux, al parecer Weasley había abandonado el grupo ¡Menuda insensatez! Con razón no vio sino a tres personas en lugar de cuatro en la casa de Batilda Bagshot el día del ataque de Nagini y el señor tenebroso. 

Siguió entonces a los muchachos con precaución hasta que estos entraron al parecer dentro de los límites de su radio de protección, no podía verlos ni oírlos ya (Justo como cuando llegó, convocando su Patronus para llamar la atención de Potter o de cualquiera del grupo, esperando que aparecieran en cualquier momento) 

Tuvo que resistir el impulso de quedarse para verla aparecer en cualquier momento y si tenía una oportunidad raptarla inexorablemente, pero no le quedó más remedio que reconocer que su labor ya estaba cumplida y que por lo tanto debía regresar a Hogwarts con una sensación agridulce. 

  • ¡Hummm! ¿Qué? - Preguntó Emily cuando Harry la sacudió ligeramente para despertarla - ¿Es mi turno? - Preguntó luego mientras se frotaba los ojos pero una vez que fue enfocando mejor la mirada y la posó sobre la persona que estaba junto a Harry no pudo evitar hacer una exclamación
  • ¡Por Merlín! Ron. Eres tú Ron. 

Emily saltó de su cama y se fue directamente a abrazarlo, el muchacho le correspondió el abrazo mientras sentía que se debilitaba al percibir el perfume natural de la chica. 

  • No puedo creer que estés aquí. 

  • Y no sólo eso Emily ¡Mira! - Añadió Harry mostrándole a su amiga el horrocrux destruido. 

  • ¡Por los calzones de Merlín! ¿Cómo lo hicieron? ¡Esperen! Esa es la espada… esa que llevas en la mano es la espada de Godric Gryffindor Ron ¿De dónde la sacaste? 

  • Estaba dentro del lago, Harry intentó sacarla pero casi se ahoga.

  • Si, él me salvó, gracias a Ron estoy vivo. 

  • Como que… ¿Cuánto tiempo me dormí? ¡Esperen un segundo! Debemos despertar a Hermione. 

Emily estaba llena de emoción, alegría y curiosidad, se moría de ganas por conocer los detalles de aquella aventura tan descabellada que Harry había comenzado a narrar, sin embrago, lejos de alegrarse con la llegada de Ron, Hermione pareció estar muy molesta y todos comprendieron que efectivamente esa era la reacción más esperada luego de la forma en que el pelirrojo había abandonado el lugar. 

Ron también les contó que había logrado dar con ellos gracias a su desiluminador, pues había logrado escuchar la voz de Hermione  guiándolo (Emily no pasó desapercibida la expresión de felicidad en el rostro de Hermione al escuchar aquello aunque la chica volvió a tomar una actitud solemne y reaccia) 

  • ¿Y te capturaron mortífagos dices? - Preguntó Emily mientras preparaba el desayuno. 

  • No, eran carroñeros, esos tipos son delincuentes de poca monta que trabajan para el ministerio capturando a desertores de Hogwarts o a descendientes de muggles, escapé de milagro fingiendo que era Stan Shumpike. 

  • ¡Dios mío! Gracias a Dios que ahora que ustedes dos han logrado destruir esa cosa estamos cada vez más cerca de derrotar a Vol… - Dijo Emily. 

  • ¡NO! - Gritó Ron poniéndose nervioso - ¡No lo pronuncies! 

  • Ron, jamás he sentido miedo de pronunciarlo y lo sabes, es sólo que últimamente como que nos hemos acostumbrado a llamarlo "quien tú sabes" como todo el mundo - Respondió la cantante. 

  • Ese nombre es tabú Emily. Te lo explicaré… El que no debe ser nombrado ha encantado su nombre para que al ser pronunciado se rompa cualquier tipo de encantamientos protectores y se cree una alarma que es detectada por los mortífagos los cuales se aparecen de inmediato en el lugar en que fue pronunciado, es como un encantamiento de ubicación… algo muy complejo, esa fue la forma en que nos encontraron en Londres cuando huimos de mi casa durante la boda de Bill y Fleur. Esto lo llevaron a cabo durante la primera guerra mágica, sólo los que estaban dispuestos a hacerle frente pronunciaban ese nombre, personas como Dumbledore o los miembros de la orden. Mientras estuve fuera, me enteré de todo esto y también de que por causa de este mismo encantamiento estuvieron a punto de capturar a Kigsley. 

  •  ¡Vaya! Si, tiene mucho sentido - Reflexionó Emily - Apuesto a que ni en Hogwarts lograste aprender tanto en tan poco tiempo.

El comentario hizo reír a todos, incuso a Hermione, definitivamente tanto el regreso de Ron como la destrucción del horrocrux los tenía mucho más animados. 

  • Sólo me pregunto como habrá llegado esa espada allí - Comentó Emily. 

  • ¿Y si fue Dumbledore? - Aventuró Ron.

  • No lo creo - Respondió Emily sacudiendo la cabeza con un dejo de tristeza - Pero tal vez Kigsley lo hizo. 

  • Su Patronus es un lince no una cierva y eso fue lo que vi - Rebatió Harry. 

Al oír aquello, la mente de Emily se puso a trabajar ¿Sería posible que…? ¡No! Definitivamente aquella hipótesis que estuvo a punto de plantearse estaba tan descabellada como la de Dumbledore dejando la espada en el lago. 

Al día siguiente, Hermione manifestó las ganas que tenía de visitar a Xenophilus Lovegood en su casa debido a que una vez más se había encontrado con el extraño símbolo parecido a un ojo en otra de las páginas de su libro y repentinamente recordó que Harry había comentado que había visto al padre de Luna con un dije de ese símbolo colgado al cuello. Esta vez Harry se mostró un tanto reticente, obedeciendo a un extraño presentimiento, sin embrago se dejó persuadir por sus amigos, los cuales estaban de acuerdo con Hermione. 

Sin embrago, aquella tertulia terminó en desastre, el padre de Luna se mostraba ausente y distraído, miraba a cada tanto por la ventana de su hogar asegurando que Luna regresaría en cualquier momento, hizo que Hermione les leyera la fabula de Los Tres Hermanos que aparecía en los cuantos de Beddle el Bardo y les explicó el significado del extraño símbolo en relación al relato. Hermione se mostró exceptica arguyendo que aquello se trataba sólo de un cuento de hadas y que por lo tanto esas reliquias no debían existir. No obstante, Emily, Harry y Ron opinaban lo contrario basándose en la premisa de que Harry poseía una capa de invisibilidad como la descrita en el cuento. 

Unos minutos después, Harry comprobó que Luna no había estado en su casa desde hacía mucho tiempo pues su cama estaba hecha, la ropa no estaba en su closet y hasta había un poco de tela de araña. 

  • ¡Mira esto Harry! - Exclamó Ron tomando un ejemplar del Quisquilloso que se había escapado de debajo de la manta con que el señor Lovegood había cubierto la prensa - Hay una foto tuya y dice "Indeseable número uno" 

  • Parce que usted cambió de lealtad ¿No es así? - Inquirió Hermione. 

  • ¿Donde está Luna? - Preguntó Emily. 

  • Ya… ya se los dije Emily… ella está en el puente recogiendo…

  • No ha estado aquí señor Lovegood - Espetó Harry - Su cama está perfectamente hecha como si no se hubiese acostado allí en mucho tiempo, su ropa no está en el closet… 

  • ¡Se la llevaron! - Exclamó el señor Lovegood en un arrebato de sinceridad sintiéndose acorralado - Ellos la tienen no sé donde y me dijeron que sólo me la regresarán con vida si yo… 

  • Si usted entrega a Harry ¿No es así? - Aventuró Hermione - Es por eso que cambió el concepto de su revista ¿No es cierto?

El pobre hombre asintió rompiendo en llanto. 

  • Perdóname Potter pero por favor no te vayas.

  • ¡Déjenos en paz! - Dijo Ron apartándolo de un manotón. 

  • ¡Ron! Es muy grave lo que pasa aquí - Dijo Emily con pesar - Pero no es su culpa… ¡Dios mío, Luna! 

  • ¡Ya llegaron! - Dijo el señor Lovegood cuando escuchó el sonido inconfundible de una aparición frente a su puerta. 

Todo ocurrió en cuestión de segundos, después de oír como los mortífagos en cuestión irrumpían en la casa interrogando y amenazando al señor Lovegood con asesinar a Luna, Hermione cubrió a Ron con la capa invisible de Harry para que los mortífagos no pudieran verlo y así no vincularan a los Weasley con el Elegido, luego conjuró un encantamiento que provocó que se desplomara el piso en donde estaban y posteriormente se oyó la explosión de un cuerno de erumpent que el señor Lovegood tenía colgado a la pared y que según él se trataba de un cuerno de snorkack de cuernos arrugados. 

Harry, Ron, Hermione y Emily aparecieron en un campo, completamente aterrados mientras temblaban de pies a cabeza. Hermione, después de hacer los encantamientos protectores, se recriminó el haber querido ir allí cuando, según ella, todo había sido en vano, pero Harry la refutó diciendo que no había sido en vano ya que al menos ahora conocían el origen del símbolo y la existencia de dichas reliquias. 

  • ¡Nos salvamos por un pelo! - Exclamó Emily tomándose la frente con la mano derecha. 

  • ¡Maldito traidor! - Espetó Ron con rabia. 

  • No podemos juzgarlo Ron, estaba preocupado por su hija, hay que ponerse en sus zapatos - Lo rebatió la cantante - ¿Donde rayos estarás Luna?

 En los días que siguieron, el niño que vivió sostuvo la firme certeza de que Voldemort también estaba en conocimiento de la existencia de las reliquias de la muerte y que por ende andaría en la búsqueda de la más importante de todas según su criterio, la varita de sauco o vara letal. Hermione seguía manteniéndose firme en la idea de rebatir esa teoría pero Ron y Emily apoyaron a Harry, esto puso de mal humor a la castaña.

Todo volvió a la normalidad al menos en los lindes de aquel campo solitario, incluso hasta se animaron a encender la radio que Ron había llevado consigo después de su regreso, trataban de sintonizar Pottervigilancia, la estación de radio clandestina que apoyaba a Harry y daba consejos para combatir a los mortífagos y a las fuerzas oscuras. 

Una noche, al fin lograron dar con la emisora y muy felices se percataron de que el conductor del programa radial era Lee Jordan y que los invitados eran nada más y nada menos que miembros del E.D y la orden del Fenix. Reconocieron a Fred, a George, a Kingsley y a Remus Lupin, se alegraron muchísimo de oírlos, sobre todo expresando su cariño y apoyo hacia Harry aunque lamentaron profundamente cuando escucharon la noticia de la captura y asesinato de Ted Tonks. 

  • Dean Thomas fue capturado por ellos ¿Creen que?...

  • No Hermione, fíjate que Remus sólo dijo que los que murieron fueron el señor Tonks y un hombre llamado Dirke, ese que los acompañaba cuando escuchamos su conversación justo el día en yo… en que yo me fui. 

Ron también aprovechó el momento para decirles a sus amigos que durante su ausencia también visitó la casa de Bill y Fleur en un lugar costero llamado El Refugio y que allí su hermano le había contado que Remus había vuelto con Tonks y que esta al fin había dado a luz a un varón. La noticia al menos arrancó algunas sonrisas pero estas fueron borradas de sus rostros unos minutos después…

  • Mucha gente te apoya Harry - Exclamó Emily contenta después de haber enjugado algunas lágrimas pensando en Nymphadora - Pronto se acabará esta pesadilla ¡Ya verás! 

  • Lo que me preocupa es que los descubran y los capturen - Dijo Hermione.

  • No creo que eso suceda, no dejan de trasladarse según oímos - Comentó Emily - Además, constantemente cambian de frecuencia.

  • Y ya escucharon lo que dijo Fred - Añadió Harry - Hay rumores de que está en el extranjero, estoy seguro de que está buscando la varita de sauco. 

  • ¿Otra vez con eso Harry? - Inquirió Hermione molesta - ¿Hasta cuando tendré que decirles que esa vara no existe? Ninguna de las reliquias existe.

  • ¡Vamos Hermione! ¿Por qué te empeñas en refutarlo? - Preguntó Harry - Desde luego que existe y estoy seguro de que Vol…

  • ¡NO! - Gritó Ron aterrado.

  • demort está tras su pista - Concluyó Harry bajando la intensidad de la voz al escuchar la exclamación de Ron.

  • Ese nombre es tabú - Dijo el pelirrojo con la cara lánguida después de escuchar un inconfundible "Crack" fuera de la carpa.

  • ¡Salgan de ahí inmediatamente! - Ordenó una voz aspera - Están completamente rodeados, hay un montón de varitas apuntándolos y no nos importa a quién maldigamos.

  • Estamos perdidos - Dijo Emily mirando con horror a sus amigos mientras Ron accionaba el desiluminador para absorber la luz de la carpa y Hermione apuntaba al rostro de Harry con su varita - ¿Qué haces Hermione? 

  • No podemos permitir que lo reconozcan Emily - Respondió la castaña dejando escapar un encantamiento punzante.