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El Pocionista y la Cantante — capítulo 59
Los cuatro estaban perplejos en el interior de aquella tienda, no sabían como reaccionar más de pronto cuando Emily logró salir del sopor en el que se encontraba, alzó la mano con dirección a Hermione…
- Toma mi mano - Susurró - Tómenla todos, debemos salir de aquí.
Pero ya era demasiado tarde pues uno de los carroñeros irrumpió en el lugar antes de que Ron y Harry (que todavía estaba tirado en el piso) lograran alcanzar la mano de la cantante, sin embargo, Hermione fue lo suficientemente rápida y astuta para girar a Emily una vez que logró asir su mano.
-
No debes dejar que te vean o descubrirán a Harry, huye por detrás.
-
¿Pero y ustedes? No puedo Hermione…
-
¡Sólo hazlo! - Susurró de nuevo la castaña pero de forma severa y determinante.
-
¿Qué demonios sucede allí? - Inquirió el carroñero tomando a Ron por los brazos después de quitarle la varita.
A Emily no le quedó más remedio que seguir las instrucciones de Hermione pues en menos de un segundo notó que ella tenía razón. Si lograban verla, enseguida la reconocerían debido a que era un personaje público, y de ser así, el encantamiento punzante que Hermione había arrojado sobre Harry no tendría sentido.
Así pues, con un nudo en la garganta y el corazón oprimido tanto por miedo como por la angustia de dejar atrás a sus compañeros arrjó un encantamiento escudo detrás de sí y se dirigió a toda marcha hacia la parte trasera de la tienda donde no había puerta, sólo la lona.
-
¡Difindo!
-
Exclamó la cantante y la lona de la tienda se rasgó lo suficiente como para que ella pudiera salir.
-
¡Hey! ¿A dónde vas? ¡Atrapénla! - Ordenó el mago mientras otro de los carroñeros ingresaba al lugar para apresar a Harry.
Inmediatamente sus compañeros fueros tras la caza de Emily. La cantante por su parte, corrió a toda velocidad con el firme propósito de perder de vista a los que la seguían, no quiso voltear en ningún momento por temor a que la reconocieran. De vez en cuando arrojaba uno que otro encantamiento aturdidor por encima de su hombro izquierdo con la intención de deshacerse de sus perseguidores pero al no querer girarse, además de la velocidad que llevaba, no lograba atinarle a nadie.
- ¡Detente rubia! - Gritó uno de los carroñeros.
Aquella orden fue el impulso para que Emily corriera todavía más de prisa, pues la voz la escuchaba todavía más cerca. Sintió como la adrenalina se apoderó de todo su cuerpo conforme sus piernas se movían sorteando árboles a su paso, sintiendo además como algunos rayos luminosos chocaban contra ellos provenientes de la parte posterior, sentía además el sonido de cuerdas que se impactaban contra algunos troncos, ella estaba consciente de que aquellas cuerdas iban dirigidas a ella pero el conjurante erraba debido a la velocidad que llevaba.
- ¡Vamos! sólo quiero conversar contigo, tú y tus amigos estarán bien si no aparecen en nuestra lista ¡Detente! ¿Acaso eres una sangre sucia?
Emily continuaba corriendo sin emitir respuesta alguna, comenzaban a entumecérsele las piernas pero bajo ninguna circunstancia se planteo detenerse o aminorar la marcha.
- Si eres una sangre sucia si tendrás muchos problemas al igual que tus amigos - Gritó otra voz ronca.
Más de pronto, Emily sintió con horror como sus piernas se detuvieron de forma abrupta, apresadas por unas cuerdas fuertes que se enroscaron en torno a ellas haciéndola caer de bruces sobre la nieve, por desgracia, su cabeza impactó contra una piedra puntiaguda, lo que provocó que se abriera una herida que si bien no era demasiado profunda comenzó a sangrar de inmediato, al tiempo que una expresión y un grito de júbilo se dejaban oír haciendo eco en el medio de aquel paraje solitario, espantando a las aves refugiadas en los arboles que comenzaron a huir con gran espaviento.
-
¡Listo, ya la tenemos!
-
¡Eres nuestra!
Emily intentó incorporarse lo más raudo que pudo pero al ver que su propia sangre comenzaba a teñir la nieve se sintió un poco mareada, además de que las cuerdas enroscadas en sus tobillos no se lo permitía, de pronto sintió que dos manos fuertes y bruscas la tomaban por los hombros, girándola con violencia y posteriormente le quitaban el cabello del rostro.
-
¡No puede ser! - Exclamó la voz perteneciente a un hombre joven de cabellos castaños peinados hacia atrás aunque algunos mechones rebeldes le caían sobre el rostro, tenía los ojos verdes y la tez muy blanca - Es Emily Smith… La líder de Las Brujas de Macbeth ¡Por Merlín! Eres mucho más hermosa en persona.
-
¿Te refieres a la cantante? ¿Es la mujer de Snape? - Preguntó el otro, un mago corpulento de aspecto salvaje y extraño, con mucho pelo en el rostro y unos incisivos prominentes.
-
¡Yo no soy de nadie maldita sea! ¡Quítame las manos de encima! - Espetó Emily con ira cuando Fenrir Greyback tomó su barbilla para subirle el rostro y así poder reconocerla.
-
¡Vaya! Eres tan rebelde como hermosa - Dijo el carroñero deshaciéndose de las cuerdas que la ataban mientras Greyback la ayudaba a incorporarse.
-
Si, me encantan las Veelas - Dijo el hombre lobo tomando a Emily de los brazos mientras ella oponía resistencia - No sólo son hermosas y perfumadas, también tienen la piel extremadamente suave y la sangre dulce. ¡Absolutamente deliciosas! - Exclamó olfateando la sangre que corría desde la frente de Emily hasta su mejilla derecha.
-
No soy una Veela - Espetó Emily con ira removiéndose con ímpetu al tiempo que el otro carroñero recogía su varita del piso. Ella no estaba tan asqueada con el olor a mugre, sudor y sangre que expelía el hombre lobo como con su espantosa manera de hablar, entonces recordó cuando Remus Lupin comentó que había sido él el que lo mordió cuando apenas tenía cuatro años de edad.
-
Da lo mismo, has de saber igual - Espetó el hombre lobo acercando su rostro al cuello de la chica mientras ella con el terror a flor de piel esperaba sentir esos colmillos puntiagudos clavados en su piel.
Pero ni siquiera las horribles amenazas del hombre lobo lograron hacer que se sobresaltara como cuando escuchó al otro carroñero hacer un comentario que le heló la sangre.
-
¡Ni se te ocurra Greyback! Snape o Malfoy te matarían, ya sabes lo que debemos hacer con ella, debemos entregársela de inmediato a cualquiera de los dos, obtendremos una buena recompensa amigo, además su presencia nos confirma que los otros deben ser…
-
¡Potter y sus amigos! - Completó el hombre lobo - Siendo así… ¡Vamos preciosa!
-
¡Déjame, apestoso saco de mugre! ¡No iré a ningún lado con ustedes! - Protestaba mientras Greyback la cargaba sobre su hombro.
Por más que Emily gritó y pataleó encima del hombre lobo este no estuvo dispuesto a liberarla, por el contrario, se dedicó a reír celebrando con su compañero la captura de semejante botín tan preciado como lo eran Potter y sus amigos.
Al fin regresaron a la entrada de la tienda donde Emily pudo comprobar con pánico que habían prendido a todos y que permanecían atados juntos, los unos a los otros, la otra cosa que le llamó la atención fue que Dean Thomas estaba con ellos acompañado por un duende. Ella se quedó pasmada cuando vio a Harry con sus gafas puestas.
-
Así que lograron capturarla ¡Genial! - Exclamó uno de los carroñeros que se había quedado con los prisioneros - ¿Y será quién yo me imagino? Porque fíjate, esta chica que ha dicho ser una tal Penelope Clearwater resultó ser nada más y nada menos que Hermione Granger según El Profeta - Añadió luego señalando el periódico, siendo así este pelirrojo no debe ser otro más que el hijo de los Weasley y si esa chica es quien creo que es, este tal "Vernon Dursley" como dijo que se llamaba no debe ser otro más que Potter… ¿Sabes lo que eso significa?
-
Pues mirala tú mismo - Dijo Greyback bajando a Emily de su hombro.
Fue en ese momento en que ella se asombró al ver a Harry con sus gafas y a Dean Thomas con el grupo.
-
¡Hemos capturado a Potter! - Exclamó con júbilo el carroñero que andaba con Greyback.
-
¿Es Emily?... ¿Emily Snape? ¡Wow! Mucho más hermosa en persona.
-
Lo mismo pensé yo Baker - Dijo el acompañante de Greyback.
-
¡Emily! - Exclamó Hermione con horror al mirarla.
-
¿Qué le hicieron? ¡Malditos! - Gritó Ron forcejeando para liberarse.
-
Sólo me caí respondió Emily para tranquilizarlos.
-
¿Estás segura? - Preguntó Harry tratando de echarle un vistazo pero con la cara tan hinchada como la tenía no podía ver muy bien.
-
No es Harry, ya se los dije - Terció Hermione desesperada - Andamos con él para despistar.
Emily tomó la estrategia de Hermione en el aire y decidió seguirle el juego, si no funcionaba al menos ganarían algo de tiempo.
-
¿De verdad se creen que capturaron a Harry Potter?- Inquirió con sorna - No es más que una estrategia - Añadió luego riendo - Cayeron redondos mientras él está lejos de aquí, capturaron a las personas equivocadas, somos miembros de la comunidad mágica que lo apoyamos así que usamos poción multijugos para despistar. Lo malo es que la de Vernon no funcionó como esperábamos.
-
¿Ah sí? - Inquirió Scabiors un tanto dubitativo - Y si es así ¿Tú quien eres entonces?
-
Yo… Eh… mi nombre es Dorothy Spencer, mi padre trabaja en el ministerio de magia en el departamento de Uso indebido de la Magia, donde trabajaba el padre de Emily Smith, por eso me hice pasar por ella, porque la admiro y la conozco lo suficiente.
-
¿Quién no? - Preguntó Travers - No sé… ¿Qué opinan ustedes? Conozco a la gente del ministerio y me parece que allí trabajaban un tal Dudley y Spencer, puede ser cierto.
-
No seas idiota Travers - Dijo Scabior - Es posible que no sean quienes creemos pero tampoco creo que sean simples desertores de Hogwarts, de lo contrario ¿Por qué utilizaron el nombre del señor tenebroso? Sólo los de la Orden lo utilizan… se creen tan gallitos.
-
Fue un accidente - Espetó Ron al tiempo que Emily era atada junto a los demás, al lado de Hermione.
-
¿Un accidente pelirrojo? - Inquirió Scabior mientras los demás se reían a viva voz.
-
¿Alguien tiene su varita? - Preguntó Harry en susurros pero todos respondieron en forma negativa.
-
Fue mi culpa - Dijo el muchacho con pesar - Yo pronuncié el nombre… lo lamento tanto.
-
Ya no pienses en eso - Susurró Emily para tranquilizarlo - Saldremos de esta, te lo prometo.
-
¿Si eres Harry? - Preguntó Dean Thomas - ¡Dios mío! Si confirman a quien han atrapado… son carroñeros y sólo buscan a los desertores de Hogwarts para cobrar recompensa, así como a hijos de muggles, pero si te descubren… ¡Vaya Emily! Me alegra verte - Dijo luego para intentar desviar el tema.
Los carroñeros continuaban deliberando qué hacer con ellos…
-
¿Y si resulta que no es Potter y armamos todo un revuelo en el ministerio? Nos matarán… los mortífagos nos matarán - Espetó Scabior.
-
Ellos o el propio señor tenebroso - Añadió otro carroñero.
-
No pueden dejarse amilanar por lo que diga Emily Snape o quien quiera que sea, tampoco podemos esperar a que se les pase el efecto de la supuesta poción multijugos que ingirieron… no hay tiempo que perder.
-
En la lista no aparece ninguno de los nombres que nos dieron.
-
¡Esperen un segundo! - Dijo Baker y se dirigió hacia donde estaban los prisioneros, sin embargo los demás lo siguieron…
-
¿De qué casa de Hogwarts eres "Vernon"? - Inquirió haciendo comillas con los dedos al pronunciar el nombre.
-
De Slytherin.
- Dos cosas resultan curiosas aquí - Terció Scabior - Que un estudiante de Slytherin apoye a Harry Potter y que todo el que capturamos diga ser de Slytherin pero cuando les preguntamos donde queda la sala común exactamente no saben contestar.
- Está en las mazmorras, se entra por la pared -Respondió Harry - Está llena de cráneos y cosas así, como está debajo del lago la luz en el interior tiene un toque verdoso… Y con respecto a Potter pues… si, lo apoyo porque soy mestizo y me identifico con él.
Hubo un silencio…
- ¡Vaya! - Dijo Scabior con cierta incertidumbre - Me parece que esta vez atrapamos a un verdadero Slytherin, resulta extraño porque no hay demasiados sangre sucias en la casa verde plata… ¿Dónde me dijiste que trabaja tu padre?... ¿En qué departamento?
- En el de Accidentes y Catástrofes en el Mundo de la Magia - Mintió Harry con rapidez lo que puso a dudar a los otros.
- Estoy casi seguro de que en el ministerio trabaja un tal Dudley - Añadió uno de los carroñeros - No podemos correr riesgos.
De pronto Harry empezó a tener visiones de Voldemort, se deslizaba por la hendija de una ventana, estaba eufórico, estaba a punto de alcanzar lo que tanto deseaba…
- ¡Miren lo que encontramos aquí!
Un carroñero venía desde dentro de la tienda con la espada de Gryffindor y la guitarra de Emily.
-
Así que no eres la mujer de Snape ¿Eh?... - Inquirió Baker dirigiéndose a Emily que le devolvía una mirada de odio - Y si no es así ¿Por qué llevas esta guitarra?
-
¡Es mía! - Mintió Ron - Suelo tocarla de vez en cuando para no aburrirnos.
-
¡Cállate! - Espetó uno de los carroñeros lanzándole un puñetazo que le partió el labio inferior.
-
¡RON! - Gritó Hermione aterrorizada.
-
¡NO LO LASTIMES! - Soltó Emily llena de ira al ver lo que sucedía.
-
Yo propongo que los llevemos al ministerio - Dijo uno de los carroñeros - Algo me dice que si son…
Greyback negó con la cabeza.
-
Se pondrán ellos la medalla… olvídense del ministerio, los llevaremos a la casa de los Malfoy.
-
Tienes razón - Añadió Baker - Funciona como cuartel general del señor tenebroso ¿No Greyback?
-
Así es.
Al escuchar aquello Emily se llenó de pánico aunque no lo demostró, se comía el cerebro tratando de hallar una forma de huir y llevar a sus amigos con ella pero por más que se esforzaba no encontraba ninguna, su mentira no había servido más que para confundir a sus captores. Si los llevaban a la casa de los Malfoy estarían perdidos…
Harry por su parte luchaba contra aquellas visiones, por primera vez en su vida no quería ver lo que Voldemort estuviese haciendo, necesitaba concentrarse lo más que pudiera para permanecer allí, junto a sus amigos y ver qué sucedía después.
-
Tan sólo aspiro a quedarme con una de las dos, esta chica tampoco está mal, también tiene la piel suave y quizá su sangre también sea dulce - Espetó Greyback acariciando a Hermione en la mejilla.
-
¡Quitale las asquerosas garras de encima maldito!
-
Espetó Ron furioso.
-
¿Para qué destrozar algo tan bello? - Inquirió otro de los carroñeros mirando a Hermione mientras ella lo miraba con odio.
-
Yo en cambio prefiero a la Bruja de Macbeth… ¿Se imaginan que de verdad sea ella? Yo me quedaría con ella.
Todos comenzaron a reír.
-
Si de verdad fuese ella entonces sería mejor que ni la mires, o Snape te mataría ya sabes de que hay ordenes de entregársela integra - Respondió Scabior.
-
Como sea ¡Vayámonos ya! - Espetó Greyback.
Sin más, tomaron a los prisioneros y en menos de un segundo se desaparecieron con ellos, apareciendo luego frente a unas verjas enormes de hierro forjado, a través de las cuales se distinguía una hermosa pero lúgubre mansión.
-
¿Cómo se supone que vamos a entrar ahora Greyback? - Preguntó el carroñero que sostenía la guitarra y la espada de Gryffindor, tomó también la guitarra con la mano izquierda y con la derecha sacudió un poco la reja pero enseguida retiró la mano pues la reja comenzó a contorsionarse formando un rostro.
-
¡Manifiesta tus intenciones! - Dijo aquel rostro.
Harry mientras tanto, en sus visiones pasaba a través de las hendijas de aquella ventana desvencijada, encontrándose con un rostro anciano…
- ¡Tenemos a Potter y a la esposa de Snape! - Dijo Greyback con triunfo.
La reja se abrió y Greyback hizo señas para que avanzaran.
Mientras caminaban por el sedero que los conducía a la mansión, de vez en cuando atisbaban algunos pavos reales albinos, relucientes en la negrura de aquella noche temprana.
*- Al fin llegaste
- Dijo el anciano al que Harry contemplaba en la visión - Sabía que vendrías en algún momento pero… lamento decirte que yo nunca la tuve.*
- ¡Mientes! - Espetó Harry.
De pronto, les salió al paso una mujer.
-
¿Qué quieren? - Inquirió Narcisa Malfoy alumbrando con la varita.
-
Hemos venido a ver al que no debe ser nombrado.
-
¿Y quienes son ustedes? - Preguntó con prepotencia la bruja alumbrando directamente al rostro de su interlocutor.
-
Usted ya me conoce Madame Malfoy, ¡soy Fenrir Greyback y hemos capturado a Harry Potter!
Ella le iluminó el rostro al muchacho para estudiarlo con más detenimiento.
- Ya sé que está hinchado pero es él - Dijo Greyback - Y ella es la prueba - Añadió después señalando a Emily.
Narcisa dio un respingo al verla, sobre todo por la herida que tenía en la frente.
-
Ya le dije a este cabeza hueca que somos compañeros de Hogwarts de Harry Potter, bebimos una poción multijugos para despistarlos pero ahora está empeñado…
-
Podrían ser ellos - Espetó uno de los carroñeros
-
Llevaban esta guitarra con ellos.
-
¿No están seguros? - Inquirió Narcisa sin quitarle la mirada de encima a Emily.
-
Si… bueno, hay una alta probabilidad de que se trate de Potter y sus amigos señora Malfoy - Respondió Baker.
-
¡Llévenlos adentro! - Ordenó la mujer.
Por instinto, Emily comenzó a luchar nuevamente por liberarse, no quería entrar allí así que mentalmente comenzó a rogar para que todo aquello no fuera más que una terrible pesadilla, muy vivida pero sólo una pesadilla.
No había forma de escapar, poco a poco y en medio de empellones el grupo fue conducido hasta el vestíbulo de la mansión y posteriormente a un salón rodeado de retratos donde Lucius y Draco Malfoy estaban sentados frente a una enorme chimenea.
-
¿Qué sucede? - Inquirió Lucius levantándose de su asiento.
-
Dicen que han capturado a Potter - Espetó Narcisa
-
No están seguros ya que su rostro está hinchado pero andan con Emily, aunque ella dice que no es ella.
-
¿Cómo que no? Necesito verla - Dijo Draco dando un respingo e inmediatamente se acercó al grupo de prisioneros. Con una seña hizo que los condujeran justo debajo del enorme candil de araña para estudiarlos mejor…
Era cierto, estaba Weasley, Granger, un chico al que no reconocía por tener el rostro hinchado pero que muy bien podría tratarse de Potter, un duende, Dean Thomas y…
-
¡Emily! - Exclamó con asombro, una mezcla entre alegría, sorpresa y tristeza se apoderó de él al contemplarla - ¿Qué le han hecho? ¡Maldición!
-
¿Qué sucede? - Preguntó Lucius acercándose también - ¡La lastimaron! - Exclamó después furibundo al mirar la herida en la frente de su ahijada - ¡maldita sea! Di estrictas órdenes de que no la tocaran.
-
No fuimos nosotros - Respondió Scabior un tanto alterado.
- Se cayó cuando la perseguíamos - Añadió Baker - Fue así como se lastimó.
-
Ya les dije que no soy ella… es decir, ni siquiera él es Harry Potter, todo fue una trampa en la que cayeron - Respondió Emily evitando mirar a su padrino a los ojos - Bebimos poción multijugos.
-
¡Draco ven aquí! - Espetó Lucius comenzando a dudar - Dime qué opinas ¿Son ellos? ¿Son quienes parecen? Necesito saber si son Potter y sus amigos, si ella es Emily o no.
- ¿Y cómo voy a saberlo si han bebido poción multijugos? - Preguntó Draco encogiéndose de hombros, sin embargo, algo le decía que al menos esa chica debía ser Emily.
Greyback negó con la cabeza.
- Hace más de una hora que los hemos capturado y siguen igual que entonces, no pueden haber ingerido poción multijugos - Dijo.
Emily se sintió devastada, ya no podría seguir sosteniendo aquella mentira tan absurda.
-
¿Qué sucede aquí? - Inquirió Bellatrix bajando las escaleras con garbo.
-
Parece que han atrapado a Potter - Dijo Lucius señalando al grupo - Pero no estamos seguros, este chico tiene algo en el rostro que no logro distinguir y además…
-
¡Vaya! Pero si es nada más y nada menos que la cantante - Comentó Bellatrix tomando a Emily por la barbilla para obligarla mirarla. Emily retiró el mentón con un movimiento brusco - Creo que Snape los matara cuando se la entreguen así como está… ¡a ver!... esta es la sangre sucia, esa Granger… desde luego que son ellos Y este… ¿qué tiene en el rostro?
-
Si, ¿Qué le hicieron? - Preguntó Lucius.
-
No fuimos nosotros - Respondió Greyback - Ellos dijeron haber tomado una poción multijugos pero hace mucho que los encontramos y no han sufrido transformación de reversa, sospecho que tenga un hechizo punzante.
-
¡Dime si los reconoces Draco por favor! - Diijo Lucius colocando a Draco frente a ellos mientras el chico los miraba con aire inseguro.
-
A ella la vi en Madame Malking - Soltó Narcisa - Es Granger.
-
Si, lo sé, es Granger - Espetó su marido un tanto más entusiasmado - Ese otro debe ser Weasley, entonces tú debes ser Emily sin duda alguna.
-
¡No se me acerque! - Espetó Emily con tono amenazador al sentir que el señor Malfoy acariciaba su mejilla.
- ¡Por favor hijo! - Insistió Lucius volviendo a ubicarse junto a Draco - Necesito que lo reconozcas, debemos estar seguros.
-
No lo sé - Dijo Draco mientras temblaba - Ella podría tener razón, Existen hechizos de transformación… pudieran no ser ellos.
-
Eso no tiene sentido Draco - Espetó Bellatrix - Claro que se trata de ellos Lucius.
Emily no dijo nada pero no dejaba de mirar a Draco, le parecía que él estaba seguro de quienes eran pero no quería delatarlos y de pronto sintió en su interior un arrebato de afecto pero enseguida ella se empeñó en deshacerse de ese sentimiento fugaz pues recordó que él había estado allí, en la torre de astronomía cuando Severus asesinó a Dumbledore, estaba ahí amenazando al pobre anciano, y si bien no lo asesinó tampoco hizo algo para impedir que Snape consumara su macabro plan.
-
No hay tiempo que perder Lucius, debemos llamar al señor tenebroso - Dijo Bellatrix con euforia subiéndose la manga de la túnica.
-
¿Qué piensas hacer? ¡No! - Espetó Lucius - Si alguien debe llamarlo soy yo, esta es mi casa y por lo tanto tengo la autoridad para…
-
Perdiste la autoridad cuando perdiste tu varita…
-
Tú no los capturaste Bellatrix…
-
¡Disculpen! Pero no se olviden de que los hemos capturado nosotros, por lo tanto el dinero de la recompensa…
-
¿A mí qué demonios me interesa el dinero de la recompensa maldita criatura apestosa? ¡Esperen un momento! ¿Qué es eso? - Inquirió la bruja encaminándose hacia el tipo que llevaba la guitarra y la espada.
-
Una guitarra - Respondió el carroñero.
-
Eso no zopenco, me refiero a eso otro.
-
Pues una espada pero ¡Oiga! ¿Qué hace? Esa espada es mía - Protestó cuando vio que la bruja se la arrebataba.
-
¿Tuya? ¿Cómo demonios la obtuviste? Esta espada estaba en mi cámara, Snape la colocó allí - ¡Desmius!
-
Exclamó la bruja dando de lleno en el carroñero.
-
¿Qué sucede? - Inquirió Baker.
-
¡Desmius!- Volvió a exclamar Bellatrix.
Greyback se quedó mirando a Bellatrix con odio cuando ella arrojó un encantamiento que hizo que unas cuerdas se enroscaran entorno a su cuello.
-
¿De dónde la sacaron? - Inquirió la bruja.
-
Estaba en la tienda de ellos cuando los capturamos… ¡Suéltame!...
-
¿No la habrás robado tú?
-
Estaba en la… maldita tienda - Espetó el hombre lobo casi sin aire.
La mujer al fin lo liberó.
-
Draco, llévate a esa escoria fuera de la casa y si no tienes agallas para deshacerte de ellos déjalos allí que yo me encargo más tarde.
-
No te atrevas a dirigirte a mi hijo como si….
-
Ya cállate Cissi, la situación es grave, aún no estamos completamente seguros de que realmente sean ellos, si este no es Potter el señor tenebroso acabará con nosotros pero si no le decimos… ¡Esperen! No debemos hacerle daño por si acaso, el señor tenebroso quiere acabar personalmente con él… ¡Llévenlos al sótano!
-
¡Greyback, lleva a los prisioneros al calabozo! - Ordenó Narcisa mirando a Emily con aprensión.
-
¡Espera! A todos menos a la chica sangre sucia - Soltó Bellatrix mientras como los ojos de Hermione se abrían al límite.
-
¿Qué? ¿Dé qué hablas?... de ninguna manera - Se opuso Emily rotundamente.
Bellatrix sonrió con maldad al tiempo que la tomaba con violencia de los cabellos, obligándole a echar la cabeza hacia atrás.
-
¡Sueltala Bellatrix! - Espetó Lucius con determinación.
-
Tía Bella… por favor.
-
Todo está comenzando a tener un poco de sentido aquí ¿No? - Respondió la bruja sonriendo al ver la reacción de Emily - ¡Vamos Greyback, llévatelos y déjamela a ella! Voy a interrogarla, necesito saber de dónde sacaron esta espada, como fue que la robaron.
-
¡No! Por favor, déjenme a mí… interrógueme a mí - Suplicó Ron con desesperación pero una fuerte bofetada por parte de Bellatrix lo hizo callar.
Emily comenzaba a desesperarse, así que comenzó a removerse con ímpetu cuando Greyback comenzó a desatar los nudos para liberar a Hermione.
-
No le hagas daño… No te atrevas a tocarla - Dijo asesinando a Bellatrix con la mirada.
-
Si tengo suerte, probablemente me la regale una vez que termine con ella - Masculló Greyback para martirizarlos aún más.
El hombre lobo los condujo hacia el calabozo mientras Ron intentaba correr hacia Hermione pero al estar atado no lo conseguía.
-
Si muere en el interrogatorio tú serás el siguiente, en mi escalafón los traidores a la sangre van después de los sangre sucias… ¡Llévatelos ya!
-
No… ¡Hermione! ¡HERMIONE! - Gritó Ron.
Llegaron a unas escaleras y Greyback los hizo bajar por ellas hasta que al fin llegaron a uno calabozo grande, protegido por una puerta de hierro. El hombre lobo los dejó allí no sin antes recordarle que era muy probable que Bellatrix le cediera a Hermione una vez que hubiese terminado el interrogatorio, su comentario mordaz desató la ira de Ron que por más que lo intentó no pudo liberarse de sus ataduras.
Luego de que Greyback se hubo marchado cerrando la puerta detrás de si, la habitación quedó completamente en penumbras y se hizo un extraño silencio, sin embargo, una voz suave y amable se escuchó unos segundos más tarde…
-
¿Harry? ¿Eres Harry Potter?
-
¿Luna Loveggod? - Inquirió el chico con una mezcla entre alegría y miedo. Por una parte se alegraba de saber que ella estaba con vida pero por otro lado le aterraba que Hermione se quedara allá arriba con esa desquiciada de Bellatrix.
-
¡Luna! - Exclamó Emily emocionada - Me alegra que estés bien.
-
¡Emily! Que bueno, también estás aquí.
-
Si y asimismo Dean Thomas - Respondió Emily.
-
¡Hola Luna!
-
El señor Ollivanders está conmigo - Espetó la rubia acercándose a ellos.
-
Luna, por favor, busca en mi bolsillo - Espetó Ron - Hay un desiluminador cargado de luz, ¡accionalo!
Después que la chica siguió las indicaciones, la habitación quedó completamente iluminada con las esferas de luz de la tienda, suspendidas en el techo. Pero una voz aterradora proveniente del vestíbulo les heló la sangre, el interrogatorio había comenzado…
-
¿Dé donde sacaron la espada?
-
No lo sé - Respondió Hermione - Apareció de repente.
-
No me mientas maldita sangre sucia inmunda - Espetó Bellatrix golpeando a Hermione en el rostro haciéndole perder el equilibrio, de modo que cayó al piso.
Al ver que su tia sacaba de uno de los bolsillos de su túnica una daga, Draco miró hacia otro lado, al igual que Narcisa, Lucius por otra parte, sólo ansiaba tener la certeza de que aquel chico que estaba en el calabozo de su casa realmente fuese Potter.
Bellatrix inmovilizó a Hermione en el piso con el peso de su cuerpo, hizo que extendiera un brazo y le subió la manga del sueter y la blusa.
-
Dime maldita mocosa ¿cómo entraron a mi boveda?
-
No entramos a ningún lado - Respondió Hermione aterrada, intentando quitársela de encima.
-
¡Me las pagarás estúpida! Nadie se burla de mí…
Tras pronunciar estas palabras, la bruja, con todas sus fuerzas logró contener a Hermione mientras le hundía la daga en la piel de su brazo derecho, deslizando la hoja con maldad, describiendo surcos sanguinolentos que comenzaron a formar letras…
El grito desgarrador de la chica que pugnaba por liberarse se escuchó en la mazmorra…
-
¡Hermione! - Exclamó Ron - ¡HERMIONE!
-
Ron, por favor cállate, debemos pensar qué hacer
-
Dijo Harry que sin embargo comenzó a sentir aquellos gritos incrustarse en su alma después de entrar por su oído, sintiéndolo como un dolor físico.
-
Yo tengo un clavo viejo, lo encontramos por aquí
-
Dijo Luna bajando la cabeza - Voy a buscarlo.
-
¡Dímelo! saco de escoria muggle… ¿CÓMO SACASTE LA ESPADA DE MI BÒVEDA?
La daga volvió a hundirse y a deslizarse en la piel de la muchacha mientras sentía un dolor fuera de lo soportable así como la sensación cálida y húmeda de su propia sangre…
De nuevo aquel grito desgarrador llegó al calabozo. Luna intentaba deshacerse de los nudos de las cuerdas mientras Harry y Dean intentaban calmar a Ron que estaba fuera de si. Emily por su parte no dejaba de sollozar mientras susurraba el nombre de su amiga, la sentía tan pequeña, tan indefensa y frágil, pensaba que no soportaría la tortura y que Bellatrix en cualquier momento acabaría con ella.
Al fin las cuerdas cedieron y los prisioneros quedaron parcialmente libres, debido a que aún estaban encerrados en aquella celda.
-
¡Ahhhhhhhhhhh! ¡BASTA! - Gritaba Hermione con voz trémula y jadeante.
-
¡DÉJALA EN PAZ! - Gritó Emily golpeando la puerta dejándose caer al piso presa de la impotencia y el dolor.
-
¡HERMIONE POR DIOS! - Gritaba Ron fuera de si, sus puños estaban rojos de tanto golpear las paredes.
-
¿Qué más se llevaron? ¡Contéstame asquerosa sangre sucia! ¡Crucio!
-
¡YA BASTA! - Sollozaba Emily al escuchar de nuevo los gritos de Hermione.
Ron intentaba desaparecerse.
- No es posible, ya lo hemos intentado muchas veces el señor Ollivanders y yo - Dijo Luna con pesar.
- ¡Crucio!
Harry, completamente desesperado, hurgó dentro del monedero que Hagrid le había regalado por cumpleaños, extrajo la snitch, la agitó y nada pasó, también su varita rota pero no obtuvo resultado, no sabía ni lo que hacía sólo quería terminar con toda esa pesadilla. En ese momento el fragmento del espejo roto que Sirius le había regalado una vez cayó al piso, Harry lo tomó y vio el reflejo de un ojo azul, pensando que tal vez se tratase de Dumbledore le suplicó que lo ayudara pero tampoco obtuvo resultado.
- ¡Crucio!
- ¡Ahhhhh!
Emily, tirada en el piso, casi ahogada por su llanto, sumergida en el paroxismo del dolor, se cubrió los oídos con las manos.
-
¡Que se detenga Dios mío! ¡Que se detenga!…. Va a matarla…. ¡Maldita cobarde!...
-
¡Emily! - Susurró Ron dejándose caer a su lado sollozando con impotencia.
Ella lo abrazó con fuerza esperando con dolor e impotencia el momento en que los gritos de Hermione dejaran de escucharse.
De pronto Harry volvió a tener otra visión, estaba de nuevo frente a ese anciano que sonreía con aire burlesco, diciéndole que no tenía consigo aquello que buscaba tan afanosamente.
*- Matame Voldemort
- Decía el anciano - Ya no me importa morir.*
En ese instante, un grito de Hermione lo sacó del sopor de la visión.
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De seguro los ayudó ese maldito duende ¿No es así? De lo contrario ¿Cómo entraron en mi cámara?
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No - Respondió la voz débil y sollozante de la castaña - Lo conocimos esta noche… nunca hemos estado en su cámara… esa espada es sólo una copia… no sé dónde pueda estar la verdadera.
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¿Una copia? - Preguntó la bruja frunciendo el entrecejo - ¡Mentirosa!
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¡Basta Bellatrix! Podemos comprobarlo fácilmente
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Espetó Lucius Malfoy alzando la mano - Draco, ve a buscar al duende allá abajo.
Harry se acercó a Griphook raudamente para suplicarle que mintiera confirmando lo que Hermione había dicho en el interrogatorio.
Draco, temblando todavía por lo que había visto, bajó las escaleras que conducían al calabozo (que volvía a estar en penumbras ya que Ron había activado de nuevo el desiluminador) y al abrir la puerta, Emily se levantó del piso para abalanzarse contra el chico pero Harry logró contenerla.
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¡Draco!... déjenla en paz - Suplicó Emily - ¿Qué les hemos hecho? ¡Déjenla!
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No soy yo, Emily - Se apresuró a explicarse el muchacho mientras apuntaba a Ron y a Dean Thomas con la varita - Es tía Bella.
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Ella es una bestia - Masculló Emily.
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¡Ven conmigo! - Le ordenó Draco a Griphook.
Una vez que ambos hubieron salido, un fuerte "Crack" se oyó en la habitación haciendo eco, Ron volvió a dejar salir la luz y entonces comprobaron que se trataba de Dobby, el elfo domestico. Todos se alegraron de verlo, además porque él aseguró que podía aparecerse y desaparecerse de aquella mazmorra llevando a magos y brujas consigo. Ron le pidió entonces que llevara consigo a Luna, Dean y a Ollivarders a la casa de su hermano Bill en las afueras de Tynworth, el elfo aceptó y se marchó con ellos no sin antes prometer regresar. Sin embargo, el ruido de la aparición alertó a Lucius Malfoy que enseguida llamó a Colagusano para enviarlo a ver qué pasaba. Harry, Emily y Ron aguardaron el momento para emboscarlo.
Cuando la puerta se abrió, los tres se abalanzaron sobre él y su varita cayó al suelo, Emily se apresuró a recogerla pero los dedos de la mano de plata de Colagusano se cerraron entorno al cuello de Harry.
- ¿Qué sucede? ¿Vas a matarme después que te salvé la vida aquella vez?
Inmediatamente Colagusano soltó al muchacho pero aquel acto de piedad le costó un alto precio pues de pronto, su mano de plata, actuando por voluntad propia, comenzó a oprimirle su propio cuello hasta matarlo. Harry, Emily y Ron se miraron con sorpresa los unos a los otros pero luego, tras una señal de Emily, decidieron abandonar el cadáver del ex merodeador para subir las escaleras rumbo al vestíbulo. Cuando casi llegaban, decidieron esconderse para atacar en el momento preciso.
- Vamos Voldemort, matame si quieres - Volvía a decir Grindelwald mientras Harry intentaba concentrarse en el momento y no en la visión o el dolor de su cicatriz.
- ¿Qué tienes que decirme tú?... ¿Es esta una copia o no?
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Efectivamente es una copia - Mintió Griphook.
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¿Estás seguro?
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Absolutamente.
El alivio se dibujó en el rostro de la bruja que sin embargo no perdió oportunidad para herir al duende con su varita en el rostro, únicamente por maldad.
Él se dejó caer al piso chillando de dolor.
- Es hora ya de llamar al señor tenebroso - Dijo Bellatrix retirándose la manga, tocando la marca tenebrosa con la punta del índice de su mano izquierda…
La cicatriz en la frente de Harry estaba apunto de abrise de puro dolor.
- No puedes hacer nada - Dijo el anciano - ¡No puedes vencer! ¡Esa varita jamás será tuya!
Un fogonazo de luz verde lo silencio para siempre pero la ira de Voldemort comenzó a crecer cuando sintió que lo llamaban ¿Qué demonios querían?
- Esta sangre sucia ya no me sirve para nada así que si la quieres es tuya Greyback.
Hermione intentó moverse para escapar pero la debilidad de su cuerpo se lo impidió, aún tenía vestigios de dolor palpitándole en el antebrazo lastimado y en todo el cuerpo debido a la maldición torturadora. Pero antes de que Greyback, que la miraba con avidez, si quiera se acercara a ella, Emily le pasó la varita de colagusano a Ron y este desarmó a Bellatrix con suma rapidez, la varita de la bruja fue a parar a las manos de Harry que no perdió oportunidad para arrojar un encantamiento aturdidor a Lucius Malfoy, arrojándolo sobre la chimenea encendida, Narcisa se apresuró a socorrerlo.
Draco y Narcisa arrojaron hechizos contra ellos pero Harry, Emily y Ron se movieron lo suficientemente rápido como para esquivarlos.
Bellatrix por su parte tomó a Hermione y la obligó a levantarse, colocándole la punta de la daga sobre el cuello, amenazando con asesinarla si no dejaban caer las varitas, incluso hundió un poco la daga, dejando escapar algunas gotas de sangre. Emily se alarmó, no sólo al ver el estado de su amiga sino también lo decidida que estaba esa desquiciada a hacerle daño, iba a matarla…
- ¡No! - Espetó - ¡Chicos, arrojen las varitas!
Tanto Harry como Ron arrojaron sus varitas mientras Draco las recogía por orden de su tía, sin embargo, cuando Bellatrix se disponía de nuevo a entregarle a Hermione al hombre lobo, algo raro sucedió…
La araña del techo se cayó, sin embargo Bellatrix actuando por reflejo se apartó y por lo tanto el candil cayó sobre Hermione y Griphook, Ron se apresuró a liberarlos desde debajo del armazón pero cuando Emily quiso acercarse, sintió que una mano la tomaba del brazo y la halaba, al volverse notó que era Draco, ella forcejeó un rato con él intentando liberarse pero no lo consiguió.
- Bien hecho Draco - Lo felicitó Bellatrix pero la intención del muchacho no había sido otra más que proteger a su amiga de los hechizos que pudieran lanzarse.
En un movimiento rápido, Harry saltó por encima de la lámpara y tomando a Draco por sorpresa le arrebató su propia varita, la de Bellatrix y la de colagusano, apuntó con todas ellas a Greyback y exclamó:
- ¡Desmio!
Emily intentó correr de nuevo pero esta vez Lucius Malfoy la retuvo. Narcisa por su parte intentó poner a Draco a salvo pero cuando corrió hacia una puerta vio a Dobby.
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No se le ocurra lastimar a Harry Potter - Espetó con decisión a pesar de su voz aflautada al ver que Bellatrix mantenía sujeta en alto su daga, dispuesta a arrojarla contra Harry en cualquier momento.
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¿Tú soltaste la araña del techo? - Preguntó Narcissa.
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¿Cómo te atreves a desafiar a tus amos maldito payaso? - Inquirió Bellatrix - ¡Mátalo Cissy!
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Dobby no tiene amos, es un elfo libre - Dijo la criatura yendo hacia el grupo - ¡Sujetense de las manos!
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¡Suélteme señor Malfoy! - Espetó Emily forcejeando con furia, quería correr hacia donde estaban los demás.
Harry actuaba rápido porque sabía que él ya venía, estaba cerca, podía sentirlo. Le arrojó una varita a Ron y ayudó a Griphook a incorporarse.
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Señor Malfoy será mejor que la suelte - Ordenó Harry apuntando a Lucius con dos varitas, pero Lucius aunque no estaba dispuesto realmente a lastimar a su ahijada, le colocó la varita en el cuello, no estaba dispuesto a dejar que se marchara con ellos, al menos en eso no fallaría - No intentes nada Potter.
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¿Sería capaz de lastimarme? - Inquirió Emily con asombro.
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No me pongan a prueba - Espetó Lucius.
- Emily… él ya viene - Dijo con desespero sintiendo que el dolor terminaría por romperle la cabeza.
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¿Quién? - Preguntó ella confundida.
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Él - Respondió Harry azorado - Puedo sentirlo ¡Suéltela ya mismo!
No hicieron falta más explicaciones, todo el mundo supo enseguida de quien se trataba. Bellatrix levantó la daga con más ímpetu y Emily notó que estaba dispuesta a arrojarla de modo que aun cuando sintió un enorme desasosiego miró a su amigo a los ojos.
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Márchense Harry, déjenme aquí, saldré de esto.
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¡No! - Espetó Hermione con voz débil intentando acercarse pero su fragilidad se lo impidió y estuvo a punto de caerse ya que sus piernas flaquearon, Ron se apresuró a contenerla - No puede quedarse Ron.
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¡Emily!- Susurró Harry que apenas veía de dolor.
Bellatrix sonrió con maldad…
- ¡MÁRCHENSE AHORA! - Gritó Emily.
En ese momento, Dobby tomó muy enserio aquella orden de modo que se desapareció mientras Bellatrix Lestrange arrojaba la daga y esta se perdía entre las formas etéreas de los fugitivos.
En ese preciso instante en que ya no los vio más, Emily se sintió completamente sola y desvalida, había quedado a merced de aquella bandada de mortífagos sedientos de sangre, con la amenaza latente de que lord Voldemort apareciera en cualquier instante, pero al menos una satisfacción le quedaba y era que sus amigos si habían logrado huir. Sin embargo una duda la carcomía ¿Habían logrado huir sanos y salvos? Pues la daga de Bellatrix al parecer viajó con ellos.
- Quizá logré matar a alguno de ellos - Espetó la bruja con la ira reflejada en su rostro.
De pronto la mujer intentó abalanzarse contra Emily para descargar toda su furia y frustración contra ella pero la familia Malfoy en pleno se opuso, además una sólida presencia muy pesada se hizo presente dejando esparcir su voz sedosa pero peligrosa con una afirmación certera que anticipaba a un acceso de ira…
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Déjenme adivinar… escapó ¿verdad? - Dijo Voldemort mirando los cristales rotos y la araña en el piso, además de las evidentes señales de lucha sobre todos.
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Verá amo… estaban aquí hasta hace unos segundos - Dijo Bellatrix con un tono meloso y asustadizo, Emily se sorprendió de verla así.
Voldemort la apartó de si con un manotón que la derribó al suelo.
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¡SON UNOS INÚTILES! - Bramó.
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Pero amo, logramos retener a la mujer de Snape - Soltó Bellatrix levantándose del suelo, haciendo reverencias una y otra vez como un elfo domestico.
Emily estaba aterrada, ahora si que estaba segura de haber llegado a su fin. De repente, además de esos ojos fríos y penetrantes del mago tenebroso, también sintió que una mano tomaba con fuerza la suya y al mirar hacia la derecha notó que se trataba de Draco. Emily también observó como una enorme serpiente salía desde una habitación para enroscarse a los pies de su amo. Inmediatemente una sensación de pánico aún mayor invadió a la cantante.
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¡Apartense! - Ordenó Voldemort con voz certera.
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Pero amo… ella - Intentó hablar Lucius pero la voz de Voldemort lo hizo callar.
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DIJE QUE SE APARTEN.
Todos obedecieron dejando a Emily a merced del mago tenebroso, él alzó su varita y la apuntó con ella, Emily por su parte, alternaba la mirada entre Nagini y Voldemort hasta que de pronto un dolor espantoso que la recorrió entera la obligó a perder la concentración.
-¡Crucio!- Espetó Voldemrt con crueldad.
Por un momento había pensado en matarla, necesitaba descargar la ira que llevaba contenida, no sólo no había logrado obtener la varita de sauco sino que además Harry Potter había escapado de nuevo, pero después, en tan sólo unos segundos lo pensó mejor… Esa mujer sería el blanco donde descargaría su ira si, pero lo haría de la mejor forma, matarla no era una opción ya que terminaría rápido y no la haría sufrir, qué mejor que torturarla, así sus gritos lograrían torturar también a los Malfoy a quienes estaba seguro, ella les importaba, además, a veces, la tortura era una mejor venganza que la muerte.
Emily gritaba y se retorcía en el suelo presa de un dolor atroz que le atravesaba el cuerpo de pies a cabeza, no podía pensar en nada más que no fuese querer estar muerta con tal de que aquella sensación la abandonase…
- ¡Crucio!
- ¡Ahhhhhhh! - Gritó la mujer mientras un par de lágrimas se escapaban de los ojos de la familia Malfoy que no podían hacer nada por ella.
Luego de un par de arremetidas más, Voldemort paró al fin la tortura mirando a la mujer con una sonrisa llena de maldad al tiempo que ella intentaba sentarse entre espasmos productos de los vestigios de dolor. Sabía que lo que estaba a punto de hacer la torturaría más que la propia maldición que acababa de arrojarle…
- Llamen a Snape y entréguensela - Espetó con regocijo y posteriormente añadió en un tono más sedoso - Retornarás a donde perteneces… a los brazos del asesino de tu querido abuelo.
Y sin decir nada más se marchó de aquella casa.
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¡NO! No vayan a hacer lo que dijo por favor…
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¿Te encuentras bien Emily? ¡Por Merlín! - Espetó Narcissa intentando socorrerla - No hubiésemos querido, jamás…
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Por favor Narcissa… no lo llamen, no me entreguen a él.
La orgullosa Gryffindor jamás pensó en toda su vida que llegaría a suplicar y mucho menos a unos viles mortífagos pero la sola idea de pensar en regresar junto al asesino de Dumbledore, de su amado abuelito le parecía repulsiva, no estaba dispuesta a aceptarla, preferiría morir o ser torturada físicamente unas diez mil veces más. No estaba dispuesta a ser entregada a Snape… eso jamás.
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Lo lamento hija pero debemos hacer lo que nos ordenó - Respondió Narcisa intentando que se calmara ya que ella con sus pocas fuerzas intentaba levantarse raudamente, intentó desaparecerse pero sin su varita (La cual mantenía Lucius en su mano) le era imposible - Además, él es tu marido y no ha dejado de amarte Emily.
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¡MENTIRA! - Gritó ella fuera de si por la angustia.
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Ya escuchaste al señor tenebroso traidora a la sangre - Espetó Bellatrix con satisfacción al ver su angustia - Regresarás a donde perteneces.