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El Pocionista y la Cantante — capítulo 60

  • ¿Dónde rayos está Brithaney? - Inquirió la señora Richardson buscando a su hija para mostrarle unos atuendos que había visto en una revista.

  • Querida, ven a ver esto - Dijo su marido haciéndole señas con la mano para que se acercara.

  • ¡Jesucristo! - Exclamó la mujer al ver una página marcada en la sección de "Internacionales" del diario mágico italiano.

En ella se encontraba la fotografía de Umbridge con rostro triunfante bajo un titular que decía:

Continúa con éxito la depuración en la sociedad mágica británica.

  • Lo estuve leyendo y encontré algo espantoso - Comentó Steven Richardson - Hay una lista de los nuevos capturados y entre ellos aparece Ted Tonks, el padre de su amiga Nymphadora y no sólo eso… Hace días que la noto inquieta por no recibir noticias de Inglaterra.

-  Buonanotte! (Buenas noches) - Exclamó Donatello entrando en el vestíbulo junto a Boris, ambos lucían preocupados - ¿No tienen sueño? Como veo que no se han ido a acostar.

  • ¿Han visto a Espina? - Preguntó Boris con voz intranquila.

  • Pensé que estaría conversando con ustedes - Dijo la señora Richardson de verdad angustiada.

   Boris y Donatello intercambiaron una mirada de preocupación.

  • Non é Possibile (No es posible) - Dijo Donatello pasándose las manos por el rostro.

  • ¿Qué rayos pasa? - Preguntó el señor Richardson - ¿Dónde está mi hija?

  • Verá señor Richardson, es que esta tarde llegó el periódico y después de leerlo… lo dejamos olvidado sobre esa mesa, ella ha debido leerlo porque…

  • ¿Por qué… qué? - Inquirió la señora Richardson.

  • Sirius apareció en la chimenea de mi despacho y Parliamo un po ' quise decir que hablamos un poco acerca de lo que está sucediendo en Inglaterra - Intervino Donatello - Nos dijo que Il spazzini maledetti, digo… los malditos carroñeros asesinaron al padre de Tonks.

  • Cuando Sirius se fue de la chimenea, Donatello y yo estuvimos comentando al respecto y de pronto nos dimos cuenta de que Espina estaba escuchando, parada en el umbral de la puerta entreabierta, estaba muy nerviosa y decía que quería volver a Inglaterra, quizá fue a vernos para hablar de la noticia del periosdico y así fue como se enteró que murió el padre de Tonks - Continuó Boris.

  • Nosotros estábamos en la biblioteca quizá - Analizó el padre de Espina.

  • Pero pensábamos que Lei (ella) estaba con ustedes, que la estaban consolando - Dijo Donatello.   

  • ¿Y si se fue? Pero… ¿Cómo?

  • Steven, ella es una bruja - Intervino la señora Richardson con lágrimas en los ojos - Ella sabe cómo trasladarse de un lugar a otro, recuerda cómo llegamos aquí, con una tetera.

  • Si, ha debido usar un traslador - Conjeturó Boris.

  • Pero en su biblioteca estuve leyendo que no se pueden hacer grandes distancias a través de ese medio - Dijo el señor Richardson mirando a ambos hombres - Por eso no comprendo cómo es que llegamos hasta aquí desde otro país.

  • Señor Richardson, en efecto no es posible viajar largas distancias a través de aparición o traslador - Dijo Boris - Pero Inglaterra es un país cercano a Italia, la regla se aplica a países de otro continente o demasiado lejanos.

  • Creo que la cosa se está volviendo fea en Inglaterra

  • Comentó Donatello - Dio Santo! questa ragazza é andato pazzo (Santo Dios, esta muchacha se ha vuelto loca)

  • Ya estaba fea la situación cuando nos fuimos, sólo que se volvió peor… mira, tal vez Espina tenga razón de haberse ido, esto es una guerra y… ya no habrá distinción entre sangre puras, mestizos e hijos de muggles, simplemente será un caos, debemos ayudar a los que están allá.

-  Anche tu sei pazzo Boris - Expresó Donatello con sorpresa.

  • No es que también me he vuelto loco Doni, es mi país ¿Acaso no escuchaste lo que dijo Sirius? Está muriendo demasiada gente todos los días, incluso gente de la Orden.

  • ¡Mi hija! No quiero que esté allá Steven… por favor.

  • Me iré a Inglaterra, está decidido -Soltó el estilista.

  • Pues estonces anche io (Yo también)

  • Pero Donatello…

  • No te dejaré solo Boris - Dijo el diseñador abrazando a su pareja, los señores Richardson se sintieron un tanto incómodos - Andrò ovunque tu vada (Iré a donde tú vayas)

  • ¿Pero los señores Richardson?

  • Iremos también desde luego - Comentó Steven - Si mi hija se fue… lo que es evidente…

  • Eso si sería una locura señor Richardson - Terció Boris - Ustedes son muggles, no podrían hacer nada. 

  • De ninguna manera - Intervino Donatello - Esta es su casa señores, ustedes se quedarán aquí.

  • ¿Pero mi Brithaney?

  • Nada malo le sucederá a Espina, signora (Señora)

  • Eso espero Donatello, por Dios que espero que nada malo le suceda.

  • ¡Miren esto! - Dijo el señor Richardson - Efectivamente Brithaney se fue.

El señor Richardson tenía en su mano una carta que había extraído de debajo de la lámpara que estaba junto al periódico y que antes no había visto. La desplegó y comenzó a leerla en voz alta.

Queridos mamá y papá:

Les suplico me perdonen por lo que estoy a punto de hacer pero ya saben que soy impulsiva e impetuosa y cuando tengo una idea fija en la mente no puedo olvidarla hasta haber satisfecho esa necesidad, y mi necesidad en este momento es estar en Inglaterra. Hace ya un par de semanas que no recibo noticias de la Orden, no sé dónde están Emily y los chicos y lo último fue demasiado fuerte para mí. Sirius se comunicó con Boris y Donatello con la terrible noticia de que los carroñeros asesinaron a Ted Tonks, el padre de Dora, ella debe estar desconsolada.

Queridos padres, me muero sin recibir noticias, sin hacer nada, mi mayor preocupación son ustedes dos pero al dejarlos aquí sé que estarán seguros.

Los amo y les prometo que resguardaré mi vida en tanto me sea posible y en cuanto la escoria de Voldemort esté derrotada regresaré por ustedes.

Con amor

Espina… su Brithaney.

P.D: Díganle a Boris y a Donatello que siempre les estaré eternamente agradecida.

Los señores Richardson se miraron con preocupación.

  • ¿Partirán ahora?- Preguntó la madre de Espina a Boris y Donatello. 

  • Hay una hora de diferencia entre el Reino Unido e Italia pero no creo que a esta hora sea prudente viajar…. Me refiero a que mañana tendremos que explicar por qué un traslador fue activado aquí sin autorización - Dijo Boris señalando una Carta que estaba en el suelo, evidentemente la había dejado una lechuza parda que ululaba desde el otro extremo de la habitación.

  • Ha de ser del Ministero della Magia (ministerio de magia) - Dijo Donatello.

  • Lo lamentamos mucho.

  • Descuide señor Richardson - Dijo Boris.

  • ¿Dónde podrá estar nuestra Brithaney?

  • De seguro llegará directamente a Grimauld Place - Donatello trató de tranquilizar a la madre de Espina.

Harry Potter por su parte trataba de asimilar todo lo que había sucedido mientras sujetaba a Dobby entre sus brazos, no podía creer que había una daga enterrada en su pecho.

  • ¡AUXILIO! - Gritó - DOBBY ESTÁ HERIDO.

Inmediatamente Bill, Fleur y Luna salieron de la casa al escuchar los gritos.

Fue extremadamente doloroso ver morir al elfo doméstico y Harry fue a quien le afectó todavía más. Ron cargó a la sollozante Hermione entre sus brazos para llevarla al interior mientras Harry se disponía a cavar una tumba para el elfo y fue en ese mismo instante, tras la pregunta de Bill, que cayeron en la cuenta de algo tan terrible como la muerte del pobre Dobby.

  • ¿Emily no estaba con ustedes?

  • Es cierto… Harry, Emily, ella no pudo venir con nosotros - Dijo Hermione con renovados sollozos.

  • Tranquila amor - Dijo Ron estrechándola con ternura.

  • ¡Maldita sea! - Exclamó Harry arrojando la pala contra el suelo mientras se agachaba llevándose las manos a la cabeza - Es cierto, con lo de Dobby olvidé por completo que la dejamos en casa de los Malfoy… él iba para allá, el que no debe ser nombrado estaba a punto de llegar.

  • ¿Qué hacemos? - Inquirió Hermione con el rostro laxo, todavía gimiendo de dolor.

  • Tú nada Hermione -Dijo Ron - Estás muy herida, tengo que llevarte adentro.

  • ¡Llévala a mi habitación! - Propuso Fleur mirando a la muchacha con conmiseración - ¡Ay Dios mío! Hegmione ¿Qué sucedió?

  • La maldita Bellatrix Lestrange la torturó - Explicó Ron mientras caminaba junto a Fleur hacia adentro de la casa con Hermione en brazos. 

  • Pero Emily…

  • No podemos hacer nada Hermione - Dijo Ron con la voz trémula, pensando que para esas alturas la pobre mujer ya estaría muerta.

  • Snape no dejará que la asesinen - Dijo Luna - Es su esposa.

  • No estoy tan seguro, el que no debe ser nombrado estaba de camino a la casa, pagará su rabia con ella - Masculló Ron.

Severus Snape jamás se imaginó la noticia que iba a recibir aquella noche mientras se preparaba para dormir. Una lechuza golpeteaba con el pico el cristal de la ventana de la habitación que otrora pertenecía a Dumbledore. Después de suspirar con impaciencia, Snape tomó su varita y de mala gana hizo un flojo movimiento para abrir las hojas de la ventana de par en par para que la lechuza pudiera pasar, aunque algunos copos de nieve y una ráfaga de viento entraron con ella.

Había tenido unos días demasiado difíciles, los Carrow hacían de las suyas en clases, torturando a alumnos, y él como director había tenido que intervenir sin comprometer su "lealtad" para con el propósito del señor tenebroso, el que más le preocupaba era Longbottom, jamás se esperó que aquel niño tímido e inseguro llegara a convertirse en un joven valiente, paladín de los más débiles, un digno Gryffindor en toda la extensión de la palabra. Ya no temblaba ante su presencia ahora que se había convertido en el director y se suponía debía imponer más respeto o miedo, ahora le sostenía la mirada con altivez y con rabia, era un hombre enfrentándose a otro en una clara demanda de justicia.

Sin embargo desde hacía algunos días, nada se sabía de Longbottom ni tampoco de algunos otros alumnos que como él se venían sublevando en las clases de los Carrow. Snape estaba casi seguro de que ninguno había salido del castillo porque estaba supremamente vigilado por todos sus lados (O al menos eso creía él) tal vez estarían escondidos en el bosque prohibido o el zopenco de Hagrid resguardaría a algunos de ellos como Longbottom que no se había amilanado ni aun cuando ni Lovegood ni Weasley volvieron después de vacaciones de navidad. A la chica Weasley no la dejaron volver sus padres al castillo aún y cuando era de carácter obligatorio su asistencia, y a Lovegood la habían capturado los mortífagos para amedrentar a su padre.

Era una carga muy pesada la que llevaba Snape sobre sus hombros, a veces sentía que no se daba abasto. Por eso suspiró con pesadez al tomar la carta entre sus manos por el lado del lacre, pensando que tal vez alguno de los carroñeros que quería congraciarse, le anunciaba que al fin había capturado a alguno de los desertores del colegio en el bosque o a cualquier otro que como Weasley no hubiese querido regresar luego de vacaciones. Sin embargo, tamaña sorpresa se llevó cuando estuvo a punto de despegar el lacre. Acercó el sobre todavía más a sus ojos, definitivamente aquel no era el lacre de Hogwarts sino el de los Malfoy y pudo comprobarlo al girar la carta nuevamente para ver el remitente.

Bellatrix Lestrange.

Snape abrió el sobre y vio un único mensaje certero impreso en el mismo sobre…

Tu estúpida mujer está aquí.

El corazón casi se le sale por la boca al pocionista, al principio creyó que era una broma pesada, quizá producto de Bellatrix y Julieth pero luego se lo pensó mejor… ¿Y si fuera cierto? Pero… ¿Y Potter? Si lo había capturado ¿por qué no le habían dicho nada al respecto?

Si era una broma o no, debía cerciorarse, de modo que con la varita se vistió de nuevo y salió de la habitación rumbo al despacho, parándose frente del retrato de Dumbledore…

  • ¡Albus! ¡Despierta!

  • ¡Ah! ¿Qué pasa? - Preguntó el anciano frotándose los ojos.

  • Creo que han encontrado a Emily.

  • ¿Qué dices? ¿Estás dormido?

  • Claro que no Albus, Bellatrix acaba de enviarme una carta, dice que está en Malfoy´s Manor.

  • Entonces han capturado a Harry.

  • No menciona nada acerca de él - Respondió Severus con preocupación - Pero voy a buscarla y a averiguar qué sucedió con Potter.

  • Pues ve, no pierdas más tiempo - Ordenó Dumbledore.

Severus no podía expresar con palabras la enorme emoción que sentía, estaba a punto de verla, si lo que decía Bellatrix en su carta era cierto estaba a punto de verla, sólo dos cosas le preocupaban… qué había sucedido con Potter y los otros y también la propia Emily, Snape era bastante perceptivo y notó cierta furia en la caligrafía de Bellatrix, los trazos tan marcados que casi perforan el pergamino la delataban.

No perdió más tiempo y se introdujo de inmediato en la chimenea de su despacho después de arrojar un poco de polvos flu sobre las llamas.

  • ¡A la mansión Malfoy! - Exclamó.

Snape emergió por la chimenea de los Malfoy unos minutos después, estaba ansioso, mirando a todos lados en busca de Emily pero no la halló por ningún lado, sin embargo algunas mesas volcadas, adornos hechos añicos y sobre todo el candil de araña tirado en el suelo le indicó que hacía poco se había suscitado una batalla allí mismo…

  • Así que aquí estás Snape - Dijo una voz a sus espaldas - Sabía que no tardarías en venir.

  • ¡Bellatrix! - Exclamó Snape al girar sobre sus pies, con una ceja alzada, fingiendo estoicismo.

  • Tienes suerte de que el señor tenebroso la haya dejado con vida - Espetó la mujer con maldad - Aunque estuvo a punto de pasársele la mano.

Los ojos del pocionista terminaron delatando su nerviosismo de modo que la mujer sonrió con satisfacción.

  • La muy maldita arruinó los planes del señor tenebroso, ella y los otros desgraciados nos hicieron quedar como unos imbéciles ineptos y la escoria de Potter terminó huyendo.

  • ¿Dónde está? Es lo único que me interesa saber - Determinó Snape con un tono amenazante.

  • En la habitación de Draco - Respondió la mujer - Se pondrá feliz de verte, estoy segura - Dijo en medio de un ataque de risa antes de irse escaleras arriba para perderse detrás de la puerta de su habitación.

Snape casi corrió por las escaleras, tenía el corazón a punto de salírsele por la boca a causa de la incertidumbre. No tenía ninguna duda, el señor tenebroso debía haber torturado a Emily pagando su rabia con ella y a la misma vez vengándose de él a través de ella por haberla dejado escapar el día que mató a Dumbledore. El pocionista trotó por el largo pasillo hasta llegar a la última puerta de doble hoja que encontró entreabierta. Sintió una gran emoción al escuchar la inconfundible voz de Emily.

  • No quiero nada - Dijo con voz certera, tratando de levantarse de la cama de Draco al tiempo que Lucius y Narcisa la empujaban para que permaneciera recostada.

  • Pero hija, debemos hacerte ver esa herida, nuestro elfo te curará - Insistía Lucius Malfoy.

  • Si señorita, Toby curará la herida de su frente - Dijo el elfo con su voz aflautada, sosteniendo una charola de plata con un ungüento, algunas vendas y una poción para el dolor.

  • No me interesa, lo único que quiero es salir de aquí - Dijo Emily con voz cansada mientras retiraba la cabeza para que Lucius no la tocara.  

  • Emily, fuiste torturada, debes esperar…

  • ¿Esperar a qué Draco? Ya lo dije, me iré de aquí pero sola.

  • ¡Severus! - Exclamó Narcisa al mirarlo, inmediatamente toda la atención se concentró en el hombre.

  • No - Susurró Emily al mirarlo - Esto debe ser una broma, ¿De verdad se atrevieron a llamarlo?

Por primera vez en tanto tiempo se contemplaban el uno al otro, sin pociones multijugos de por medio ni obstáculos. A Snape casi le da un infarto al contemplar el estado de Emily, pálida, temblorosa y con un surco en la frente que parecía importante, con algunas gotas de sangre seca cubriendo su cien derecha hasta llegar a la mejilla y parte del cuello.

  • ¿Qué le han hecho? - Preguntó con voz pétrea acercándose a la cama.

  • Nosotros nada - Respondió Lucius - ¿Cómo se te ocurre que íbamos a lastimarla? Fueron los malditos carroñeros, Greyback entre ellos. 

  • ¿Qué? - Inquirió Snape con semblante furioso - Esa maldita bestia asquerosa… Te dije que…

  • Lo sé, yo también les advertí que no debían tocarla pero según uno de ellos, Emily se cayó cuando era perseguida - Espetó Lucius - Pero hay algo más que debes saber… el señor tenebroso estuvo aquí y al no encontrar a Potter decidió torturarla.

  • Maldición Cruciatos repetidas veces - Añadió Narcisa mirando a Emily con conmiseración, la cantante en cambio tenía los ojos azules clavados en el recién llegado, lo miraba con rabia y al mismo tiempo en una actitud desafiante.

Severus por su parte, cerró los ojos por un momento después de escuchar las palabras de Lucius, intentando soportar el dolor de imaginar a Emily siendo torturada, casi pudo oír sus gritos.

  • Vine por ella - Dijo cuándo pudo hablar con el tono más certero que pudo hallar.

Había llegado el momento, una vez a su lado ya no la dejaría escapar y por ende no volverían a hacerle daño; Debía agradecer al cielo el haberla encontrado viva. Sin embargo las palabras de Emily, aunque las esperaba, se clavaron en su corazón como dagas venenosas dispuestas a matarlo lentamente.

  • ¡Eso jamás! - Dijo mirándolo con asco - Nunca regresaré al lado de un asesino.

Emily entre aterrada y furiosa intentó huir por el flanco izquierdo ya que Snape se acercaba por la derecha pero al estar Narcisa sentada en ese lado de la cama le fue imposible así que no pudo evitar que Snape le tomara la mano…

Al sentir el contacto de la mano de Snape después de tanto tiempo, fue como si de pronto hubiese revivido toda la pesadilla que pasó aquella fatídica noche. Con esa misma mano que tantas veces la había acariciado y que ahora sujetaba la suya con tanta firmeza y delicadeza al mismo tiempo, también había empuñado la varita contra el hombre que lo consideró un hijo toda la vida. El nudo que tenía en su garganta terminó por explotar provocando que ella se deshiciera en llanto e improperios…

  • No me toques traidor. ¡Maldito! Tú lo asesinaste
  • Dijo tratando de liberarse pero Snape la tomó de la otra mano - No me iré contigo a ningún lado, no iré.

El elfo que estaba en la habitación salió huyendo al prever que se formaría otra pelea.

  • No te estoy pidiendo tu opinión Emily, vendrás y punto - Determinó Snape. 

Emily se sintió perdida en esa situación, no podía ser posible que aquella mañana hubiesen estado todos juntos y que ahora el grupo no sólo se hubiese separado sino que además ella se encontraba a merced de ese detestable traidor. Miró a Narcisa como buscando apoyo pero ella sólo se limitó a bajar la mirada.

  • ¡Draco! - Dijo por instinto - No quiero ir con él, si en algo todavía me aprecias ayúdame.

  • N… no puedo Emily es que…

  • Draco no interferirá - Soltó Snape - Ni él ni nadie.

  • ¡Señor Malfoy! - Exclamó Emily y luego rectificó

  • Lucius Malfoy, el padrino que mis padres escogieron para mi, dejaste que ese maldito me maltratara sin hacer algo al respecto así como dejaste que la perra de tu cuñada lastimara a Hermione y ahora ¿dejarás también que este asesino me lleve?

Snape fulminó con la mirada a Lucius después de escuchar a Emily, sabía que ese cobarde jamás interferiría ante algo así.

  • No te hará daño Emily - Masculló Lucius.

  • ¡Dame mi varita! - Exigió la bruja intentando zafarse de Snape que ahora la tenía abrazada para intentar controlarla aunque su resistencia no era muy enérgica debido al agotamiento y al posterior sufrimiento padecido con la tortura de Voldemort - Sé que la tienes Lucius ¡Dámela!

  • Tengo todo el derecho de reclamarte, eres mi esposa Emily - Dijo Snape.

  • Olvida que me casé contigo, ¿Para qué demonios me quieres a tu lado si me odias? Tú lo asesinaste maldito… LO ASESINASTE.

Snape sin soltar a Emily, la alzó para cargarla sobre su hombro derecho mientras ella se retorcía intentando liberarse.

  • ME LAS PAGARÁS SEVERUS, TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS - Ella golpeaba su espalda pero él no cedía.

Lucius le entregó a Snape la varita de Emily. Draco por su parte contemplaba a la cantante con lágrimas en los ojos, le hubiese gustado tanto que todo hubiese sido distinto pero nada podía hacer por cambiar esa situación, Snape había matado a Dumbledore y ella lo odiaba, odiaba a Snape, a toda la familia Malfoy y estaba seguro de que después de ese día los odiaría todavía más.

  • Cálmate Emily, estás muy alterada - Dijo Narcisa.

  • ¡SUÉLTAME MALDITA SEA!

Con una patada en el estómago de su captor, Emily logró liberarse ya que Snape, debido al dolor perdió el equilibrio y cayó sobre la cama. Emily los miraba a todos con la actitud de un león acorralado, sabía que estaba perdida pero no se rendiría sin luchar, no se iría con Snape así tuviera que saltar por la ventana que tenía detrás de ella. La mujer giró sobre sus pies y abrió las hojas de la ventana para intentar escapar por ahí, ya no le importaba nada, después de todo, si fallaba y se rompía el cuello al menos no tendría que convivir al lado de ese traidor.

  • ¿EMILY QUÉ HACES? - Gritó Narcisa.

Snape, adivinando las intenciones de Emily se llenó de terror de modo que la apuntó con la varita antes de que ella pudiera sacar un pie de la habitación siquiera.

  • ¡Desmio!

  • Exclamó y la cantante cayó hacia atrás perdiendo el conocimiento al instante, sin embrago él corrió para capturarla antes de que tocara el suelo.

  • Es mejor así - Dijo Lucius suspirando con alivio

  • Llévatela Severus.

  • Si, será lo mejor, el señor tenebroso la hizo sufrir demasiado - Dijo Narcisa secándose algunas lágrimas - Y ahora estuvo a punto de suicidarse.   

  • Sólo quería escapar - Aclaró Lucius - Contigo estará más segura Severus.

  • ¿Pero y Julieth? - Preguntó Draco mientras Snape recargaba el cuerpo inerte de Emily sobre su hombro nuevamente - Se olvidan de la loca de nuestra prima, ella está en Hogwarts.

  • Hace mucho que le advertí tanto a ella como al cretino de Carter que no volvieran a tocarla o se enfrentarían a mi ira - Dijo Snape con voz lúgubre, aunque la verdad era que en el afán de recuperar a Emily no había pensado en ese enorme detalle... Julieth vivía en Hogwarts en calidad de su mano derecha como director. En fin, así tuviera que tener a Emily encerrada en su despacho no dejaría que volviera a correr peligro, afortunadamente había logrado recuperarla y Potter había logrado huir junto a los demás.

Una parte de él estaba tan lastimada como el cuerpo de Emily, sus palabras tan duras fueron como dagas o dardos que se clavaron lacerando su alma, pero por otro lado se sentía aliviado, al fin la tenía de vuelta, ya no se acostaría pensando dónde estaba ella, si tenía frío o si había comido, si estaba bien o si en cambio estaba… no, ella no había muerto, esta vez había logrado recuperarla. Conociendo la forma de proceder de Voldemort estaba seguro de que había dejado vivir a Emily no por conmiseración ni tampoco por respeto a él (Snape) sino por venganza, sabía que para ella sería peor ser devuelta a él.

Con Emily en su hombro el pocionista desanduvo el camino hasta el vestíbulo para introducirse de nuevo en la chimenea y al emerger en su despacho lo invadió una sensación de alivio absoluto, había vuelta a casa junto a ella. La descargó de su hombro para sostenerla entre sus brazos, contemplando su rostro, tan hermoso a pesar de la palidez y de la herida que surcaba su frente. Un odio desmedido se apoderó de él al imaginar a los carroñeros siguiéndola cuando ella perdió el equilibrio.

  • La lastimaron - Dijo una voz detrás de Snape.

  • Huyendo de los malditos carroñeros perdió el equilibrio y se cayó, al menos fue lo que Lucius me dijo - Explicó Snape - Pero te juro que si los encuentro…

  • Eso ya no importa hijo - Dijo la voz con emoción

  • Lo importante es que mi querida nietecita ya está de vuelta contigo.

  • Me odia Albus, tal y como me lo esperaba ella me odia, tuve que aturdirla para poder traerla conmigo - Soltó Snape con voz dolida - Te lo dije tantas veces… al menos se alegrará de verte, estoy seguro.

Dumbledore sonrió mirando a Snape con compasión.

  • Y pronto ella se alegrará de estar también a tu lado, créeme.

Snape asintió sin mucha convicción y se perdió detrás de la puerta de su habitación, depositó con cuidado a Emily sobre la cama y se dedicó a apartarle el cabello del rostro con cuidado, él mismo se encargaría de tratarla. Besó sus labios una y otra vez, a sabiendas de que mientras ella permaneciera inconsciente podría hacerlo con total libertad y posteriormente comenzó a rebuscar en un anaquel que tenía para extraer una botella de díctamo.

  • Lo siento tanto Emily, pero no me arrepiento de tenerte conmigo - Dijo antes de sentarse junto a ella para curarle la herida.