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Historia 171782 — capítulo 12

|Capitulo Doce|

Tragué en seco. ¿Volver a caminar, después de diez años? Imposible. Josh movió la mirada de mí hacia el doctor, y quedó boquiabierto. Billahr sonrió, y bajo la mirada.

Yo seguía sin creer en lo que me dijo.

—Disculpe, ¿me repite lo último? — Tartamudee, y sentí la mano de Josh, apretar fuertemente la mía. El doctor volvió a mirarme.

—Mire, la operación se trata de volver a poner sus huesos en estructura de forma prolija, y lo limaremos hasta que parezca como si nunca hubiese estado rotos. Los resultados, los primeros días, no darán a luz, así que tendrás que ir a un lugar donde te ayudaran a recuperarte. El costo lo hablaré con tus padres, ¿sí? Ellos ya saben de esto.

No sabía si reír o llorar, si gritar o bailar (con mis brazos). No sabía cómo reaccionar. Podría volver a caminar, a correr, lo que sea, pero movería mis piernas.

—Los dejaré solos para que hablen. Yo iré a decirles el costo a tus padres— el doctor se levantó, y se fue de la habitación, cerrando la puerta, dejándome sola con Josh.

Un silencio incomodo aguardaba en la oficina. Solo podía escuchar las caricias de Josh en mi mano, mientras que el miraba nuestros dedos entrelazados.

—Bonita…— sonrió y me miró. Ambos teníamos lágrimas acumuladas—… Caminaras…

— ¡Lo sé! — estallé, y lo abracé, mientras que llorábamos. No era tristeza, era felicidad; ¡volvería a caminar! Después de diez años, pero; ¡caminaría!

Josh me alzó en su regazo, alejándome de mi silla, y beso mi rostro, uno y otra vez. Ambos reíamos, y Josh solo tenía los ojos cristalinos. Rodee su cuello cuando besó mis labios, con pasión y ternura, mientras que rodeaba mi cintura con sus brazos.

—Estoy tan feliz por ti…—murmuró en mis labios, al separarse.

—Te amo, te amo, te amo y te amo— reí cuando besó mi cuello, dándome cosquillas. El rió también, y me abrazó, susurrándome un "yo también".

Estaba en mi casa, después de todo abrazos de parte de todos en el hospital (excepto mi madre, ya que me aleje cuando se acercó). Josh, Ian, Justin y Niall habían salido para ir en busca de algo, mientras que Huilen, Tania, Katherine y yo estábamos en mi cuarto.

— ¡NENA! ¡ESTOY TAN FELIZ POR TI! — Tania gritaba de la felicidad, Kath lloraba y Huilen estaba como Tania.

— ¡JUGAREMOS CARRERAS, TE ENSEÑARÉ A NADAR, NO SE, PERO HAREMOS LO QUE TU QUIERAS! —Reí ante lo que dijo Huilen, era mis sueño desde hace mucho.

De la nada, mis padres entran a la habitación, y Sarah estaba entre las piernas de mi padre, llorando, y no era por felicidad.

— ¿Podemos… hablar contigo…— mi padre bufó triste—…a solas?

Las chicas se levantaron, y se dirigieron a la sala. Mi padre pasó a mi cuarto, tomando a Sarah en sus brazos. Mi madre estuvo a punto, pero la fulmine con la mirada.

—Emma...—murmuró, y negué. Ella bajó la cabeza, y salió caminando de mi cuarto. Mi padre se sentó en mi cama, y Sarah se puso entre mis piernas. La rodee con los brazos, y sequé sus lagrimas. Ella se aferró a mí.

— ¿Qué pasa…?— pregunté en susurro a mi padre. El acarició el pelo de Sarah.

—Ella quiere que camines, quiere que corras con ella, que la alces en el aire, que te metas a la piscina con ella…—Sarah lloró más.

—Y lo haré linda, lo prometo pequeña— besé su frente, y me miro. Notaba que algo no sabía yo, pero ella sí.

—Nena, no se puede…— miré a mi padre—… No podemos pagar la operación.

Recuerdo que esa semana, había caído. Tenía la oportunidad de caminar, y no, la operación salía costosa. Y me dolía saber, que todos los sueños de mis amigos, se habían roto también. Me había alejado, distanciado. No se la razón, tal vez sea dramático, pero no quería estar con nadie. Nadie que camine, y yo no pueda, sabiendo que tuve la oportunidad.

No quiero ver sus rostros de decepción ante la idea de haber perdido su sueño.

Pero al que más extraño es a Josh, mi Josh. Ya han pasado dos semanas de las vacaciones de invierno, que no sé nada de él. Lo único que se, es que me manda mensajes en mi celular, y que viene por mí, pero cuando toca la puerta de mi cuarto, no respondo, solo me quedo sentada en mi cama, haciendo nada.

—Emma...¬—Josh golpeo mi puerta. El estaba aquí otra vez— Por favor, bonita…

Sollocé, y dejé de escuchar los golpes de Josh, ya que mi padre le decía que se marchara. Era de noche, y él había venido por mí.

A los minutos, escuché el crujido de un pestillo salirse. Voltee mi vista a la ventana, y vi a Josh entrando por ella.

— ¿Qué haces aquí, campeón? — le pregunté.

Cerró, y antes de que dijera algo, me besó en los labios, tierno y apasionado.

Me tomo de las mejillas para no alejarme, y yo lo aferre a mí por la cintura. Lo amo, diablos, lo amo tanto.

—No vuelvas a alejarme de ti— murmuró, y me abrazó a su cuerpo.

—Han sido solo dos semanas…—murmuré en su oído. El se separó, y me miro a los ojos.

—Entonces, han sido las dos semanas más eternas y horribles de mí vida— murmuró, y volvió a besarme— ¿Por qué me has alejado?

—No ha sido solo a ti, no quería ver sus rostros con los sueños rotos, no quería ver la decepción. 

—No estamos decepcionados…—murmuró, acariciando mi mejilla.

—Yo soy la decepción…— susurré, y él me aferró a su cuerpo.

—No vuelvas a decir eso, nunca…— y me beso.

Su cuerpo se posicionó en el mío, y sus manos abrazaron mi cintura, mientras que las mías, su cuello. Su beso mostraba ternura y un sentimiento que no pude descifrar bien. Sus manos empezaron a meterse por debajo de mi blusa del pijama, que era el mismo que Tania me había dado.

Quite su chamarra azul de algodón, y al par, quité su remera negra de manga larga, metiendo mis manos por su espalda cuadrada y musculosa. El sacó mi blusa del pijama, que era una remera de Josh, y volvió a besarme. Acaricio mi piel desnuda, con suavidad y lentitud.

Se detuvo un momento.

—Lo siento… yo…— lo callé con un beso, lo cual hiso que lo siguiera—… no quiero obligarte a nada…

—Esto no es una obligación…—murmuré, y tuve el poco valor, de besarle el cuello. El gimió bajo, y me apoyó más fuerte contra el colchón de mi cama. Me separé, y bese sus rojizos labios.

Reí cuando pude voltearlo, y ponerme a horcajadas de su regazo. Crucé mis brazos por su cuello, y lo bese. Sus brazos rodearon mi cadera, y me apego a su pecho desnudo. Sus manos descendieron dentro de mi pantalón, y mis bragas, tocándome el trasero.

Solté una diminuta carcajada con un gemido.

—Eres un atrevido— le comenté y volví a besarlo. El rió también, y volvió a hacer lo mismo, varias veces. Y no me molestaba, ya que, después de todo, me gustaba que me tocase.

—Josh…— le reclamé, cuando me dio una pequeña nalgada divertida.

—Tengo permiso a tocar lo que ya me pertenece, ¿no? — sonrió, y volvió a besarme.

Su mano acariciaba mi espalda desnuda. Suspire fuerte, y cerré mis ojos un momento. No estaba cansada, había dormido doce horas cada día de esas dos semanas, pero se ve que Josh no, ya que se durmió en un instante. Acaricié con un dedo, el bello de su pecho. Trazaba círculos en él, y "escribía" en invisible. Mi mano subió por su cuello, hasta estar en su mejilla. Estire mi mano, tomándola en ella, y lo acerqué a mí para darle un beso en su mejilla.

Mi cuerpo estaba sobre el suyo, y mi cabeza caía a un lado de la suya. Los dos estábamos desnudos, y tapados por mi sabana celeste.

Rodee con uno de mis brazos, su cuello, y mi otra mano, acarició su cabello; sedoso y suave, como siempre.

—Vas a matarme…—lo escuché murmurar. Reí, y con brazo sobrante, también le rodee el cuello. Sus manos se pusieron en mi cadera, y me aferró a él— Te extrañé, bonita, en serio, no vuelvas a alejarme nunca más.

—Nunca más…—murmuré, y bese sus labios.

—¡Emma! ¿Puedo pasar? — Sarah tocaba la puerta. Y yo, tenía a Josh dormido en mi pecho, que no se levantaba por nada en el mundo.

— ¡No, tengo que ir a bañarme! — le grité a Sarah, y sacudí a Josh— Vamos, diablos, despierta…

— ¡ANDA! No diré nada…— Sarah forsajeaba el pomo de la puerta. Que bueno que puse pestillo. Josh seguía dormido sobre mí, y espero que me perdone por esta. Con todas mis fuerzas, empuje Josh afuera de la cama, cayendo en el suelo.

— ¡AUCH! — exclamó, y le tapé la boca antes de que siguiera.

—Emma, ¿Qué fue eso? — Sarah seguía forsajeando para entrar. Josh abrió los ojos como plato, y rodo hacia debajo de la cama, quitándome la sabana. Diablos.

Agarre la colcha rosa chillón, y me tapé, justo cuando Sarah había logrado entrar con una llave.

— ¡¿CUANTAS VECES TE DIJE QUE NO ENTRARAS ASI A MI HABITACIÓN?! — Estaba más que nerviosa; mi corazón palpitaba, ya que había olvidado por completo la ropa de Josh en el piso.

— ¿Por qué estas desnuda? Y… ¿De quién es esa ropa? — Sarah tomo los boxers de Josh. Ahogué una carcajada.

—Es de Josh, la tengo de recuerdo. Y estoy desnuda porque a la noche hacia calor— Que buena mentirosa puedo llegar a ser con mi hermana. Ella dejó los boxers en el piso, y tomo la chamarra.

— ¿Me puedo quedar un recuerdo de Josh también? — escuché como Josh reía por lo bajo. Tenía la cara roja de celos; ¿Qué parte de que Josh es mío todavía no entiende? ¿Quiere que coja frente a ella, o que?

—No, es mía. Vete, ¿sí? Quiero bañarme— ella hiso un puchero para llevárselo, pero la mire fulminante, y la soltó. Cerró la puerta al irse, y el pestillo se puso solo. Amo esa puerta automática.

Josh carcajeó, y yo baje mi cabeza, para verlo bajo la cama.

—Eres un idiota—le mascullé, y él seguía riendo— Lindo trasero, campeón.

Volví a sentarme en la cama, y luego de unos minutos de carcajadas, Josh salió de debajo de mi cama. Se sentó a mi lado, y besó mi cabeza, aun sonriendo.

—Eres una celosa, bonita—rió contra mi sien— Así que… ¿iras a bañarte?

Lo mire. El siempre estuvo despierto.

—Estabas… ¡estabas despierto! Diablos, ¡te tire de la cama porque no me escuchabas!

—Bueno, por lo que escuché iras a bañarte— beso mi mejilla— y yo quiero acompañarte.