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Historia 171782 — capítulo 13

|Capitulo Trece|

El agua de la bañera estaba tibia, perfecta para relajarte. Pero como relajarme, si Josh estaba conmigo, en ropa interior, dentro de la bañera. —No sé porque te pusiste ropa interior, si ya he visto todo— Josh estaba detrás de mí, pegando su pecho en mi espalda. Ambos estábamos sentados en la bañera, y mientras que se llenaba, las piernas de Josh me rodeaban.

—Me incomoda estar desnuda frente a alguien— murmuré, y tiré mí cabeza hacia atrás, apoyando mi cabeza en su hombro. El sonrió, y abrazó mi cintura con sus brazos. Besó mi mejilla mientras aun sonreía.

—Yo no soy alguien, yo soy tu…—cayó al no saber que decir. Nunca me había preguntado si quería ser su novia, o algo así, ya que nunca hablamos de eso. Y ahora, sentí como sus mejillas, enrojecían por vergüenza.

Tome sus manos en mi estómago, y entrelacé sus dedos con los míos.

—Mi vida, eres mi vida— el me miró, y beso mis labios, mientras cerraba el grifo del agua, y no supe porque. Tomo la manguera de la ducha, y la dislocó, hasta que la puso cerca de mi espalda.

El chorro tibio, mojo el broche de mi sostén, y mi bragueta. Sentí que también mojó sus boxers, ya que lo tenía pegado en mi trasero. Paso un rato así, hasta que me volteo, y mojo mi pecho, y lo restante.

Después de que me haya mojado por completo, era su turno. Tome la pequeña manguera, y lo voltee, haciendo que él me dé la espalda. Pase el chorro de agua tibia por su espalda cuadrada y ancha, mojando sus boxers al fin por completo. Lo voltee, y mojé lo restante. 

Tomé el champú, y lo puse por su cabeza, comenzando a hacerle un peinado loco, mientras que el reía.

—Eres tan inmadura…—el sonrió, y me tomó de la cintura, apegándome a su pecho. Apoyó sus labios en mi hombro, y sentí como sus manos subían por mi espalda, y desabrochaban el sujetador de mi sostén. Intente separarme, pero me aferro a él, poniéndome champú en mi cabello.

—Quédate quieta, bonita— Josh ronroneó contra mi oído, y beso el lóbulo de mi oreja. Quitó el sujetador, y reí cuando atacó mi cuello.

— ¿Piensas que tendremos relaciones aquí? — gemí cuando sentí su aliento en mi oído.

—No soy un maniático sexual, bonita— corrió un húmedo mechón de mi mejilla, y deposito un beso allí— Pero me alejaste de ti, y te he extrañado demasiado…

Tome su rostro en mis manos, y choqué nuestros labios, en un beso feroz. El gimió contra mis labios, y mordió mi labio inferior, con sensualidad.

Acaricio mis muslos, que rodeaban su cadera con fuerza, y las subió por si cintura, apegándome a él. Rodee su cuello con mis brazos, y el bajó sus besos, por la nuez de mi garganta, mientras que yo acariciaba su cabello, aun todo con espuma, por el champú. Alcé su barbilla con mi dedo, y él me miró, con sus ojos penetrantes. Subió una de sus manos, y acaricio con dulzura mi mejilla. Tome su mano, y al ritmo que acariciaba mi mejilla, yo acariciaba su mano.

— ¿Por qué? — le pregunté, en un murmuro. El besó mi frente con cautela, y dejó sus labios apoyados en ella.

— ¿Porque que? —el rodeo mi espalda con su brazo, y se tiró hacia atrás, poniéndome sobre él, en su pecho desnudos, y cubiertos por la poco agua que yacía en la bañera.

—Porque… ¿Porqué yo? — logré articular, y él me miro, acomodándome el húmedo cabello de mi rostro.

El acercó su rostro al mío, y besó con dulzura mi nariz.

—Porque eres original— beso mi barbilla— y porque me has amado como tu eres en realidad.

Josh secó su cabello con la toalla, frotándolo con fuerza. Por ahora, tenía puesto sus jeans, y sus zapatillas de lona, pero estaba con el pecho a descubierto.  Mientras tanto, yo tenía puesto un vestido rayado rojo y blanco, de playa, con calzas y unas zapatillas de lona negra, con una chaqueta de mezclilla.

—Llegaremos tarde a la escuela por tu culpa— Josh se colocó su remera de manga larga, y luego su chamarra. Yo me miraba al espejo.

— ¿Mi culpa? Discúlpame, pero tú has venido a la noche para dejarme agotada— comenté con una sonrisa divertida. Sabía que lo decía en broma, así que no habría porque enojarme.

Sentí sus manos abrazarme de por la cintura, desde atrás, y apoyar el mentón en mi hombro. Y además de sentirlo, lo vi atreves del espejo. El sonrió, y beso mi mejilla.

—Y ha sido tu culpa haberme enamorado así— comentó con aun su sonrisa. Alce mi mano, hasta tocar su barbilla, y sentir los pequeños puntiagudos pelos de su barba.

—Tienes barba…—comenté con ternura. El rio, y tomo mi mano que aún se hallaba en su mejilla, y la sacó de allí, no sin antes darle un beso en ella.

—Sí, ya soy muy hombrecitos— deje que una pequeña carcajada salga, y vi por el espejo, a mi hermana abrir la puerta. 

— ¿Qué parte de que no…?— callé al verla mirar embobada a Josh. Apreté mi mandíbula, y voltee mi silla. Josh susurró mi nombre, pero yo lo ignoré— ¿Buscas algo?

Ella seguía mirando a Josh, quien ya había volteado, y colocado detrás mío. Sarah se ruborizo cuando Josh le sonrió, y la saludó con un gesto de mano.

—Yo… yo… Nada— ella salió corriendo, y reí en mi interior. Puede que me cause celos que le guste Josh, pero verla tan nerviosa, es tierno y gracioso.

Tome la mano de Josh, y comencé a empujarme hacia afuera del cuarto. Era la primera vez que salía después de dos semanas, y Josh a mi lado. Sonreí al ver la cara sorprendida de mi padre, al verme fuera del cuarto, sonriendo, y con Josh conmigo.

—Cariño…—murmuró feliz, y rió—…tú…tú…

—Se me hace tarde, papá— tome dos manzanas, y me empujé hasta besar su mejilla. Josh me empujó hacia afuera, y me llevó una cuadra caminando, hasta donde se hallaba su auto. 

Reí al idear porque lo hiso.

Me subió en el copiloto y la silla en la parte trasera. Subió en el piloto, y rugió el motor al prenderlo. Piso el acelerador, y el auto comenzó a andar.

—Josh, ¿sabes…?— Tania cerró sus labios al verme en brazos de Josh, bajándome. Me sentó en la silla, y ella quedó boquiabierta al verme, después de dos semanas completas. Gritó, y corrió a abrazarme.

—Mare, joder. ¡MARE! — rió contra mi oído, y respondí a su abrazo. Ella volvió a reír, y vi de reojo, a Josh sonreír con Niall a su lado. Ella se separó, y la vi sonreír, como siempre.

— ¿Listo? Quiero llevar a Emma entera hacia adentro— Josh empujó la silla hasta adentro de la escuela, con Tania y Niall detrás. 

Katherine cruzó la multitud de gente, además de gritando mi nombre, arrastrando a Ian. Pobre Ian.

— ¡Emma!— Exclamó feliz, y corrió a abrazarme también. Se separó luego de asfixiarme, y me sonrió. Justin, que estaba detrás de la pareja, golpeó mi cabeza con cariño.

Los chicos se quedaron parloteando, cuando un grito, o un llamado, nos quito de ese trance.

— ¡Emma Mare Greisen! — Escuché en el altavoz de la escuela— Venga inmediatamente a la oficina.

Genial, ¿primer día de escuela y ya tengo que ir? Tengo el mejor record.

Me empujé hasta estar en la puerta de la oficina del director. Cuando estuve a punto de abrir, alguien más abrió, y al verlo, era el director. —Alguien quiere hablar contigo allí dentro— le dijo, y siguió su camino como si nada. Entró, y cerró la puerta, olvidándose que había alguien en la habitación.

Quinn estaba sentada en un sofá de allí, con su cara entre sus manos, y ya no llevaba su uniforme.

— ¿Profesora Quinn? ¿Qué le sucede? — me empujé hasta ella, y me puse al frente suyo.

—Lo lamento tanto, chica— dijo en un sollozo. ¿De que se estaba disculpando? — El estaba ebrio, intente detenerlo, pero no pude— tomo mis manos, y pude ver sus ojos azules, hinchados y rojos— Lo lamento tanto.

La mire confundida. ¿De que diablos hablaba? ¡No entiendo porque se disculpa! Ella se quedó observándome, de arriba abajo, pero no con la mirada de pena o tristeza.

Era una mirada de culpa.

—2 de abril de 2003— dijo sin más. Mi corazón se estrujo ante esa fecha; el día del accidente— Salí a festejar el cumpleaños de mi esposo, el estaba ebrio, y lo deje conducir su camión, y para peor, llovía demasiado fuerte— se limpia la nariz con su muñeca, y me mira otra vez— Intenté detenerlo cuando apretó el acelerador a fondo en un semáforo en rojo, para llegar rápido a casa. Lo intente, lo juro que lo hice— sollozó y apretó mis manos con más fuerza. Mis ojos ya se estaban cristalizando— Un golpe en la parte delantera se escuchó al acelerar, y me bajé del auto al ver una mancha en el parabrisas…era sangre— No quise escuchar más, sabía lo que venía— Una niña de 7 años máximo, tirada en el suelo, con sus piernas todas sangrando. Se veía tan débil, no supe que hacer. Llamé a la ambulancia, y moví tu cuerpo a un lado, dejándola en una banca. Mi esposo me abandonó allí, pero era lo que menos me importaba en ese momento— Dejé que las lágrimas ganaran, y cayeran por mis mejillas— Cuando vino la ambulancia, corrí, corrí para intentar no volver y que me metan presa por pensar que ellos no me creerían— sollocé en lo alto, y ella también lo hiso— Y años después, cuando creí haberlo olvidado y superado, la niña aparece en mi clase, con una silla de ruedas, y mirándome… como si no fuera un monstro.

—Quinn…— intenté decir en un jadeo, pero ella prosiguió, ignorándome.

—Y para peor, me entero de que la niña tiene la oportunidad de caminar, y no lo pueden pagar— limpió sus lágrimas, soltando mis manos, pero no las volvió a tomar en las suyas. Yo tenía mis sollozos por la garganta—Lamento haberte atropellado Emma.

Y lloré. Lloré porque al frente mío, aun que ella no ha tenido toda la culpa, pero ella estuvo el día de mi accidente, y me lo dice, 10 años después. Y agradezco que tenga la valentía de venir, y decírmelo en la cara, 10 años después pero: "mejor tarde que nunca".

Me quedé allí, mirándola; ¿justamente mi maestra tenía que haber sido? Ella… ella era valiente, después de todo. El esposo la dejo ese mismo día, me salvó la vida (de alguna manera) y fue valiente al decírmelo en la cara.

Veo como busca algo en el bolsillo de su jean, y tarda un rato en hacerlo, ya que seguía sollozando. Al encontrarlo, me lo entrega.

—Puede que no arregle ni un cuarto de todo eso pero— Deja el papel pequeño, doblado en dos, en mi mano— quiero que lo uses. Para lo que sea, o lo que quieras. Quiero que tu sueño se haga realidad.

La miré sin entender, y limpié mis lágrimas antes de abrir el papel. Di un respingo al ver el número del cheque; era la paga para la operación.

—Quinn…—murmuré, y al voltear a verla, ella ya no estaba, y la puerta se había cerrado.