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Historia 171782 — capítulo 15

|Capitulo Quince|

Parpadeé, y vi todo borroso. Cerré mis ojos, y escuché gritos de sollozos. Parpadeé otras veces, y escuché el cerrar de una puerta. ¿Qué estaba pasando? Sentí que alguien lloraba en silencio, tomando mi mano. Abrí levemente los ojos, y me fije en quien lloraba. Una cabellera castaña se asomaba sobre la camilla. Tania.

Alguien más entró en la habitación donde me encontraba. Por su fragancia, única e inolvidable, supuse que era Josh.

—Tania…—murmuró él, con voz cortada. ¿Había estado llorando?

—Vete— le espetó, seca. 

Quería moverme, pero no podía. Quería hablar, pero tampoco podía. Esto me estaba frustrando.

—Sheyla…—murmuró más cerca, y pude abrir mis ojos al fin, pero ellos no lo notaron; siguieron en su nube trágica.

—Vete— Tania lloraba— Ella es lo único que me queda de ella…—murmuró con sequedad. Vi de reojo a Josh bufar, y llorar. ¿Qué diablos pasa?

—Yo también te necesito, la necesito a ella— dijo, el, en el mismo tono que su hermana. Tragué en seco, y cerré los ojos cuando voltearon al verme. Quiero escuchar lo que dicen, a que se callen al verme despierta. Escuché a Tania sollozar en lo alto.

— ¿Cómo demonios le diremos que Kath ha muerto y su hermana…? — Tania apretó mi mano.

— ¿¡QUE!? — Grité, dejando que mi cuerpo reaccione, y sentarme en la camilla. Josh y Tania saltaron, y se estamparon contra la pared del susto.

¿Kath muerta y mi hermana en… en algo? ¿Qué diablos estaba pasando?

Sin que yo supiera, ya estaba llorando y sollozando. Tania se largó a llorar, y salió corriendo de la habitación. Josh quedó boquiabierto, con sus manos entre su cabello de la nuca, con sus ojos hinchados y rojos.

—Respóndeme, Hutcherson— exclamé histérica y seca. El intentó acercarse, con lentitud, pero iba temblando— ¡HUTCHERSON!

—Si…— murmuró inaudible—…Kath a muerto…

Tome mi rostro en mis manos, y lloré. Kath… una de mis mejores amigas, que me amó como si hubiese sido su mejor amiga de la vida, como su compañera de la vida. Justo tenía que irse, cuando yo más la necesitaba. Ahora recuerdo su última charla conmigo…

<<Si no llego a tiempo, sabes que tienes mi apoyo en todo>>

Josh tomo mi cuerpo en sus brazos, y me aferró a él, mientras que empezaba a llorar el conmigo. Se sentó a mi lado, y lo abracé con fuerza, como si mi vida dependiera de ello.

Desperté con Josh a mi lado. Me había quedado dormida, cuando lloraba desconsoladamente. Levanté mi rostro y lo vi mirando al vacio.

—Tania y yo la conocimos cuando nuestros padres habían intentado salir una vez— dijo así sin más. Sollocé y el cerró los ojos con fuerza— Tania se encantó con ella al momento, yo también: era una muchacha dulce, demasiado dulce. Siempre lo fue.

Metí mi rostro en el hueco de su cuello, y aspiré el aroma de su perfume masculino.

—Cuando Tania sufría del maltrato por ser anoréxica, también creían que era pareja de Katherine, ya que siempre la abrazaba con fuerza cuando lloraba— el rio tristemente— Ahora quisiera ir a golpear a Lucile…

Hice una sonrisa de labios, demasiado decaída.

— ¿Dónde está mi hermana? — pregunté, en un murmuro. El bajo su cabeza, y volteo para estar frente a frente. Acarició mi mejilla, y bajó su rostro, para estar a mi altura.

—Ella… ella está en coma, bonita.

Empujé con fuerza, para quitarme del agarre de Josh. Quite las frazadas de mis piernas, y me tiré al suelo, del lado que mi silla yacía. Me arrastré hasta ella, y noté como Josh se levantaba con apuro. No podía caminar aun, ya que mis piernas estaban anestesiadas. Me senté en la silla, y me empujé con rapidez hacia la puerta. Josh se puso en la puerta, impidiéndome el paso.

— ¿A dónde crees que vas? — preguntó, con el seño, ligeramente fruncido. Yo hice el mismo gesto; ambos estábamos tristes, preocupados y, empezábamos a enojarnos sin razón.

—A ver a mi hermana, ¿Qué crees? — pregunté obvia. El frunció sus labios.

—No— dijo seguro, y se cruzó de brazos en la puerta. Una rabia estaba apoderándose de mí. Si aquello le pasaría a Tania, el seguro que se pasa por el trasero lo que le pida.

—Muévete— le escupí, y él se negó, quedándose en el lugar— Muévete, diablos.

—No— tomo mis hombros, y ahí fue cuando explote.

— ¡SUELTAME, MALDITA SEA! — Exclamé, y él se apartó, alarmado. De suerte, se movió, y dejó abrirme la puerta. Antes de salir, voltee a verlo— Si esto le hubiera pasado a Tania, mi opinión, te la pasabas por el trasero.

Y me fui a la recepción del hospital, dejando a Josh alarmado por mi grito.

—Sarah Greisen— le dije a la recepcionista. Ella se fijo en la pantalla de su computador, y entrecerró los ojos para fijarse.

—En este piso, habitación 3948— sonrió y me miro— Puede tener visitas.

Agradecí a la mujer, y me empujé hasta la habitación. Escuché los gritos de alguien, llamándome. Eran dos; dos masculinos.

—¡Emma! ¡Vuelve a la habitación! — me empujé con más fuerza, y doble en el pasillo de los cuartos 3900. Me fije en los números, y vi que una de las más lejanas, era la de mi hermana.

— ¡Emma!— volvió a gritar la misma voz que antes, solo que ahora se quién es. Josh.

Llegué al cuarto, y abrí la puerta sin más, dejándome ver la peor escena de mi vida.

Su pelo estaba sucio y pajoso, su rostro con moretones y cicatrices, y su fina piel suave que ella solía tener, pálida y rasgada.

—Oh diablos…—murmuré, y tape mi poca de la impresión. Mi hermanita de 5, en coma. No lo creo, no es verdad…

Me empujé a un lado de la camilla de donde ella estaba, y deje que mis lágrimas me ganaran.

—Pequeña…—murmuré, y tome su pequeña mano entre las mías— Vamos, pequeña, despierta, se que puedes…

Todo seguía en silencio, solo se escuchaba la maquina que marcaba el pulso de su corazón. Josh se había apoyado en el marco de la puerta, así me daba mi espacio. No creo que me quiera ver gritándolo otra vez.

—Por favor, pequeña, despierta— sollocé— Yo… me han operado, y he salido bien. Mis piernas están dormidas por ahora, pero algún día saldré. Vamos, pequeña, ¿no querías nadar conmigo? ¿O que te alce por los aires como siempre deseaste?

Más silencio. Solo esa máquina, y mi llanto que crecía cada vez más.

—Por favor, despierta, te lo pido. Te amo, eres mi hermanita, mi pequeña hermanita, una jodida hermanita que le gustaba mi novio— escuché la pequeña risa de Josh y yo sonreí, moqueando— Te lo ruego, despiértate, por favor… ¿Sarah?

Ahora, la habitación era llenada por un ruido horrible, agudo, y que hacía que mi corazón se partiera en muchos pedazos, que empiezo a caer y nadie me levanta.

Es cuando me doy cuenta, de que el sonido, es lo que ahora, no muestra el pulso de Sarah.

Mi hermanita ha muerto.

Los doctores comenzaron a llegar a la habitación, yo no sabía que hacer; mi hermana había muerto frente a mí. No iba a perderla tan fácil. — ¡Sarah! — exclamé, y la sacudí. Sentí los brazos de Josh tomarme de la cintura para separarme, pero no podía; estaba más que aferrada a mi hermana— ¡POR FAVOR, NO TE VAYAS, TE NECESITO!

Lloré, y al debilitarme, Josh pudo atajarme en sus brazos, olvidándose de la silla. Pataleé, me agarré del marco de la puerta para no irme, cosa que solo demoro cinco minutos, pero no quería alejarme de Sarah.

— ¡Suéltame, diablos! — intenté librarme de sus brazos, y lo escuché sollozar. Yo también seguía sollozando. Uno de los médicos que había entrado a la habitación, sacó mi silla.

Josh me depositó en ella, pero no me soltó; lo contrario, me aferró a él— Aléjate, por favor…

—No, no me alejaré— se negó. Con la poca voluntad que tuve, tome su rostro en mis manos, y lo bese con furia y cariño. Lo amo, lo amo demasiado, pero quiero estar sola.

Sus labios tomaron posesión en los míos, dejando que profundice el beso. Jadee e intenté continuar su beso.

—Aléjate, quiero estar sola un tiempo, no vengas a buscarme, por favor…— El me miro, con sus ojos cristalizados. Me libré de su agarre, y me empujé por el pasillo. Escuché como si algo golpeara el suelo.

— ¡PROMETISTE NUNCA ALEJARME DE TI! — Gritó Josh, con su voz entrecortada. Sollocé y jadee, volteando mi cabeza.

Lo vi destruido, caído de rodillas. Quería morirme; pero era lo mejor.

—No todas las promesas se cumplen…—dije, por lo menos para que el escuchara. 

Y seguí mi camino, dejando a lo que más amo y amaré, detrás de mí.

"Un auto fue chocado a máxima velocidad, por un tren. Una adolecente, reconocida como Katherine Jones, ha sido unas de las víctimas de este accidente. Una pequeña niña, reconocida como Sarah Greisen, ha estado en coma dos días, y luego ha muerto, frente a su hermana de…"

Apagué la televisión, y bufé. Todo lo que miraba, me recordaba a ellas dos. Todo. No me he levantado de la silla desde hace mucho, ya que me gustaría haberlo hecho, cuando todos me miraban.

Todos.

No he visto a mis amigos desde hace ya un mes. ¿Tania? No sé nada de ella, desde el día que salió corriendo de mi habitación. ¿Niall? Destruido, perdió a su mejor prima. ¿Ian? Más que destruido, amaba a Katherine con locura. ¿Justin? No tengo la menor idea. ¿Huilen? Lo más probable que con Tania y… Josh.

Josh. Diablos, te necesito tanto conmigo. Necesito tu cariño y tus caricias. Necesito todo de ti, te extraño. Te amo demasiado para dejarte ir, pero es lo mejor. Siento que ambas muertes, han sido por mi culpa.

Si yo no hubiera hecho la operación, Kath no hubiera ido por mi hermana y muerto junto a ella.

Voltee mi mirada a aquellas muletas que me habían dado, por si quería ya caminar. Si, ya puedo caminar. Pero, como dije, no lo he hecho. Pero, que más da, por lo menos, quiero poder caminar, si no, no lo haré nunca.

Me empujo hasta donde están las muletas, y tomo ambas dos, una en cada mano. Cierro los ojos, y con la fuerza que me permiten mis brazos, me levanto, y doy un paso.

Estoy caminando, caminando por mi cuenta.