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Historia 171782 — capítulo 16

|Capitulo Dieciseis|

Estire y doble mis piernas varias veces, así me acostumbraba al nuevo movimiento de mis piernas. Y claro, esto tenía que hacerlo diariamente, hasta que se acostumbren. Todo ya es nuevo para mí; casa nueva, vivo sola, y bueno, camino.

Ya han pasado cinco meses desde que camino y de la muerte de Kath y Sarah. Si, cinco meses. ¿Sobre mis padres? Me abandonaron cuando se enteraron sobre lo de Sarah. ¿La escuela? La termine en casa, no quería ir a la escuela, ¿para que? Para no verlos más a ellos.

Tania, Sheyla. Te extraño tanto, nena. Fuiste y eres mi mejor amiga. 

Huilen. Lo mismo, te extraño mucho también, al igual que Justin; dos locos.

Niall. No te conocía mucho, pero sí que eras gracioso. Espero que estés con Tania ahora.

Ian. Lo lamento tanto por lo de Kath, sabes que tienes mi apoyo y cariño.

Josh… mi Josh. Te amo, soy una idiota por haberte dejado. Te extraño demasiado, y no sabes todo lo que he llorado al verte algunas veces en la calle, y tu no reconocerme por verme caminando. Vales mucho para mi corazón, y me da vergüenza volver a verte, por dejarte por mi sufrimiento.

Me levanto, y camino hacia la cocina. Sigue siendo raro para mí, pensar en "caminar". No se, todavía no me acostumbro. Tomo un vaso, y lo lleno de agua. Lo tomo en tres tragos, y me voy al la sala principal.

Cuando camino, accidentalmente choco contra una caja, y de allí sale algo pequeño. Lo tomo en mi mano, y tapé mi boca para no dejar que un sollozo salga.

Cadenita pequeña de color plata, y su dije de "Pretty".

Toqué el dije, sintiendo el frio material de plata bajo mi piel. Sonreí al tener mi primer recuerdo de cuando lo hice; aquella noche con Josh. Lo delicado y tierno que fue conmigo, y lo cariñoso que siempre lo fue conmigo. Sus besos, sus brazos…

Quiero verlo, o por lo menos escucharlo.

Tome mi celular, que estaba en la esquina de una mesa. Me senté en una banqueta de la cocina, y apoye mi codo en la mesada. Marqué su número, y suspire antes de colocarlo en mi oído.

3 tonos y el atendió.

— ¿Emma?— preguntó impresionado. Su vos era entrecortada y como su fuese cansada. Suspire, y ahogué un sollozo, pero se me ha salido un gemido— ¿Bonita?

—Hola…—me animé a decir. Escuché un sollozo suyo, y como una pequeña carcajada suya.

—Hola… ¿Cómo… como estas? — preguntó, nervioso. Sonreí, y dejé que lágrimas salieran.

—Bien… y, ¿y tu? — pregunté en el mismo tono, solo que yo ya estaba que lloraba.

—Yo… te extraño, bonita— dijo sin más. Tapé mi rostro con mi mano sobrante— Bonita, por favor, te amo, quiero verte…

—Yo… también te amo. Diablos, Josh, ¿Qué me hiciste? ¡No puedo olvidarte! Te extraño demasiado. Te he llamado para escucharte, y termino llorando porque te extraño y amo demasiado— sollocé y mordí mi labio inferior— Te amo Josh, no lo olvides.

Y corté, porque había comenzado a llorar.

Hacía cuatro meses que no escuchaba a Josh hablar. Solo lograba mirarlo en la calle, cuando Justin intentaba sacarlo de su casa, pero siempre se fijaba en la otra gente, como… como si me buscase.

Alguien tocó la puerta luego de unos minutos. Limpié mis lágrimas con brusquedad, y fui a abrir. Al hacerlo, no pude evitar llorar, y me tiré en los brazos de Huilen, que venía con Justin detrás.

—Tranquila, Emma, tranquila— murmuró, y ambos entraron, aun conmigo en sus brazos. Justin y Huilen me sentaron en el sofá, conmigo sollozando en el medio.

No podía evitar llorar ante el recuerdo.

Huilen sacó un pañuelo de su bolsillo, y me lo entregó. Lo tome, y soné en el, limpiando mi nariz. Ella acarició mi cabello, que ahora me llegaba por debajo de los hombros. —Nena…—murmuró, y Justin palmeo mi regazo— Te necesitan demasiado, no te alejes de ellos.

— ¿Quiénes? — pregunté, con la voz entrecortada. Justin bufó.

—Los Hutcherson— dijo él. Mire al suelo; ¿Qué todo hoy me tenía que recordar a todo?

—Nena, Tania no ha salido del cuarto. Siempre está con una bata mucho más grande que su talle, y no habla con nadie, y si lo hace, solo dice "Quiero ver a Mare". Nada más— mi corazón se encogió ante lo que Huilen dijo. Tania me necesitaba más que nada.

—Y Josh…— prosiguió Justin— Niña, no sé que diablos le has hecho, pero; te ama demasiado, con locura. Me ha llamado hace unos momentos, llorando y contándome que lo habías llamado. Emma, ve a verlos a ambos.

Mi mirada seguía varada en el suelo. No quería ver sus ojos llenos de tristeza de sus amigos por mi culpa. Los quiero muchísimo, y haría cualquier cosa por ellos.

Cualquier cosa.

—Vámonos, quiero hablar con Tania— escuché como a ambos se le formaba una sonrisa en sus rostros.

Estaba parada frente a la puerta de Tania, que estaba cerrada. Coloqué mi mano en el pomo, y luego de un suspiro, abrí.

Su cuarto estaba completamente ordenado, excepto su cama; ella estaba metida allí dentro, hecha un ovillo. Su pelo, corto por debajo de los hombros, como el mío, y una bata gris la cubría.

Cerré la puerta, y ella se tapó aún más, sin sabes quién era.

— ¿Sheyla? — la llamé, y ella volteo rápidamente. Sus ojos claros se cristalizaron, y se levantó. Corrió hacia mí, y me aferró a su cuerpo. Su pelo olía a frutas.

—Mare…— sollozó, y me abrazó con más fuerza. Yo hice lo mismo, y sollocé igual. Hoy era día de llorar.

Se separó de mí, y toco mi cabello.

—Estas… estas caminando, Mare— dijo feliz, y se encaminó hacia atrás— Camina, quiero verte.

Reí, y caminé hacia ella, con naturalidad y seguridad. Ella rió y aplaudió feliz, y exclamando de felicidad.

—Señorita, ahora usted me puede alzar— reí cuando se alzó en mis brazos, como ella solía hacer conmigo. Ambas comenzamos a reír a carcajadas, como solíamos hacerlo antes. La bajé, y volví a abrazarla— Te extrañe, Mare.

—Y yo a ti, Sheyla— ambas volvimos a reír, mientras que llorábamos como nenitas. Ahora que lo noto, ambas tenemos ese apodo de nuestro segundo nombre, casi nunca nos llamamos por nuestro primer nombre, siempre el segundo.

Tania se separó de mí, y se cruzó de brazos.

—Creo que tenemos mucho de que hablar, y entre ello, mi hermano, Mare— la sonrisa que tenía, se borró completamente— Por favor, nunca había visto a mi hermano con barba, y ahora me he acostumbrado a verlo. Mare, por favor.

Estuve a punto de responder, cuando la puerta de la habitación de Tania, se abrió así sin más. Casi caigo de trasero al verlo allí, parado, y observándome detenidamente.

—Emma...—murmuró impresionado. Tania me tomo la mano con fuerza, dándome apoyo.

—Hola, Josh— lo saludé, y dejé que una lágrima saliera.

Su cabello estaba desordenado, tenía una barba debajo de la perilla, y tenía ojeras en sus ojos, tristes e hinchados. —Bonita…—murmuró y salió corriendo. Quise ir por él, pero Tania me tomo la mano con fuerza. Fue a cerrar la puerta, y bajé la mirada, comenzando a llorar.

—Eh, mírame, Mare— me dijo Tania, con suavidad— Josh ha estado así. Siempre que te buscó, volvió corriendo, diciendo que tenía miedo que tú salieras corriendo, y que lo dejaras de nuevo.

Sollocé en lo alto, con fuerza, y ella me acunó en sus brazos. Cuando rodee su cintura, algo andaba mal; algo ya no estaba completamente plano.

Me separé de ella, y la vi pálida. Sabía que debajo de la bata, tenía su pijama, así que no dude un momento más, y la quité.

De su vientre, salía un pequeño bulto, que prácticamente, llevaba 5 meses creciendo.

—Sheyla…— ella bajó la mirada, y puso una de sus manos en su vientre. Vi como ella dejaba salir una lágrima— Niall… ¿Niall sabe?

—No— dijo sin más— Niall ha estado intentando acercarse, y me da miedo que me deje cuando se lo diga.

—Llega a hacerte daño, y ahora lo pateo en el trasero, ya que puedo— ella rió, y me miro— Es raro decir esto, pero… ¡Sheyla, serás madre!

—Shhh— me cayó ella— Nadie lo sabe, excepto tu. Abrí los ojos al tope, y ella se encogió de hombros— Niall moriría por culpa de Josh.

—Josh… Josh se enterará de una manera— le dije, y ella hiso una mueca.

—Lo primero que yo me enteraré, es que están juntos— ella me empujó hacia afuera de su cuarto, y me puso frente a la puerta del cuarto de Josh.

—Espera…—murmuré— ¿Cómo está Ian?

Tania miró hacia abajo, y parpadeó muchas veces.

—Pregúntale a Josh, Mare, el te necesita— dijo, y se encerró en su cuarto otra vez. Jadeé, y metí mi mano en mi bolsillo, quitando la cadena que Josh me había regalado.

Tome el pomo de la puerta, y de a poco, lo giré.

Su habitación, es todo lo contrario a la de Tania; desordenada, rota, horrible. Cerré la puerta detrás de mí, y lo vi sentado en su cama, sin su camisa, y con solo sus pantalones de dormir, y mirando la puesta del sol desde su ventana.

Cerré los ojos, y jadee, volviendo a llorar. Tenía a Josh frente a mí, después de cinco completos meses.

—Hola…—no sabía cómo llamarlo, pero necesitaba decirlo una vez más— Hola, campeón.

El volteó rápidamente, y se levantó, pero se quedó en su lugar, observándome impresionado. Ya no me empujaba hacia él, ya no pedía que me alce; ahora, caminaba hacia él.

Me quité mi chaqueta, y la coloqué en una silla. Me encamine a su cuerpo inmóvil, tomando un codo de uno de mis brazos.

—Bonita…—murmuró inaudible, y estiro su mano, hasta tocar mi mejilla. Mi cuerpo reaccionó ante su tacto, y alce mi mano, hasta tocar su muñeca—… Mi bonita…

Me acorraló en sus brazos, y me aferró con demasiada fuerza a él. Rodee su cuello con mis brazos, y el estaba aferrado a mi cintura.

Estaba en sus brazos, otra vez. Pero sabía que él quería que fuera como antes, así que, me alcé en su cadera, y la rodee con mis piernas.

El rió contra mi oído, y me tomo por las piernas, así no podía caerme. Tome su rostro entre mis manos.

—Estás aquí…—murmuró, con una sonrisa.

—Estoy aquí, no me voy— murmuré, y uní mis labios a los de él.