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Historia 171782 — capítulo 4
|Capitulo Cuatro |
— ¡ABRAN PASO, ABRAN PASO! — gritaba Justin, mientras que Josh me empujaba la silla. Justin seguía llamando la atención en la escuela — ¡Esta niñata le ha roto el trasero a mi amigo aquí presente, Ian Somerhalder!
Todos reímos, y escuché los aplausos confusos de todos los que se encontraban en el pasillo. Estos chicos estaban dementes.
— ¿¡Que es todo este alboroto!? — se escuchó el grito del Director. Justin dejó de gritar al ver al director, con el ceño fruncido.
—Hola, Director — le dijo con una sonrisa nerviosa. Tape mi boca para no reírme; Justin estaba más que nervioso. El director, en vez de decirle algo a Justin, se dirige a Josh.
—Pero si es el señor Hutcherson, el que partió al medio la ropa de mi hija — Diablos; Lucile era hija del director — Y ahora, haciendo esto; ¿acaso quiere acabar como su insolente hermana?
—Oiga, amigo — le intervine, y me miro impresionado por usar el término "amigo" con alguien formal — Mejor cuídese la boca antes de hablar de Tania, y defender a su perra.
—Yo no tengo mascota — me dice confuso. Ahogo una carcajada.
—Yo hablaba de su hija — el apretó los puños al escucharme. Katherine, Ian, Josh, Justin estaban cayados, igual al resto. Y Tania, suspendida.
— ¿Acaso quiere ser usted la suspendida? — me preguntó amenazante. Asiento — Desconsiderada…
—Desconsiderada, no. Sincera, si — empujé mi silla, y por "accidente", aplaste el pie del Director. Imbécil.
— ¡¿Qué tu hiciste que?! — me gritó Tania impresionada — ¡Emma Mare Greisen!
— ¿Qué sucede Tania Sheyla Hutcherson? — le seguí el juego.
— ¡Estás loca mujer! — ella rió, y abrazo a su almohada— Parece que te estamos corrompiendo— yo reí esta vez— Como me gustaría haber estado allí, pero estoy suspendida y castigada.
—Y en penitencia— continuo Josh, cuando entro en la habitación— Mamá pide tu teléfono, computadora portátil y… lo que sea que tengas electrónico.
—Mierda…—mascullo Tania, y se lo dio a Josh. El sonrió.
—Yo te prestaré los míos— murmura, y se va, con los artefactos en sus manos. Reí al ver la cara impresionada de Tania.
— ¿Qué le hiciste a mi hermano? El nunca me presta nada— me preguntó incomodándome— Dime tus secretos, Emma Mare.
—Yo no le hice nada, Tania Sheyla, el aprendió por si solo— le sonreí, y ella me miro entrecerrando los ojos.
—Te envidio; has logrado cosas que yo no he podido en el intento 70— Tania me sonrió y tomo mis manos— ¿Te cuento un secreto?
—Si tu quieres— le digo, encogiéndome de hombros.
—Ayer espié a Josh hablando con Justin— ella se mordió el labio— Y hablaban de ti…
¿Hablaban de mí? ¿Qué sucedió?
— ¿Era bueno o malo? — le pregunto, concentrada en lo que dice.
—Depende de cómo te lo tomes, Emma— ella respira profundamente.
— ¿Cómo debería tomármelo? — pregunte y ella rió. Apretó mis manos.
—Depende de quién eres— exclamó ella, y estaba a punto de decírmelo, cuando Josh entra a la habitación.
—Cierra la boca, Sheyla— le dijo bruscamente. Tania sonrió maliciosa, y Josh se tenso nervioso. ¿Qué ocurría?
— ¿Qué tiene de malo que tu estés enamorado de ella? — le pregunto Tania, y yo quedé atónita.
— ¿Qué? — pregunté, y Josh me miro y me sonrio.
Me acomodé a un lado de la banca del parque delantero de la escuela. Tome mi libreta y comencé a hacer garabatos en ella.
Yo no quiero gustarle a Josh. Me alaga, y mucho, ya que nunca nadie le había atraído. Pero, por la razón de que no quiero; es que el estará como en mi estado. Le dirían "perdedor" como me dicen a mí, tendría que arrastrarme todo el tiempo, y no habría muchas citas que yo pueda hacer.
— ¡Diablos! — exclamé y clave el bolígrafo en la hoja de mi libreta. Tapé mi rostro con mis manos, y dejé que pocas lágrimas salieran. Por fin a alguien le gustaba, y no, yo estaba en esta estúpida silla de ruedas.
Sentí como me olfateaban las piernas. Retire mis manos, y vi a Sammy frente a mí. Exclamé un grito sorprendida, y reí cuando él se levantó en sus dos patas, y apoyo las delanteras en mi regazo.
— ¿Qué haces aquí? —le pregunté y el ladró. Escuché pisadas y vi de lejos a Katherine caminando hacia mí, con la correa de Sammy.
—Tania me mandó a buscarte, y que te traiga a Sammy—me dijo, y yo sonreí. Tania me conocía demasiado en tan poco tiempo. Katherine se sentó en la banca— Así que, a Josh le gustas, ¿eh?
—No sé, por lo que me dijo Tania, si— limpié las lágrimas que salían— Ni yo misma se, pero no quiero.
— ¿Por qué? Hay miles de chicas que harían cualquier cosa para tener a Josh, y tú que lo consigues, ¿Por qué lo rechazas? — Katherine sonaba muy sorprendida.
—Porque soy un estorbo, Kath, porque molesto a todo el mundo con mi silla— no pude más, y rompí en llanto, tomando mi rostro con furia—¡Un estorbo!
— ¡Emma Mare Greisen! — escuché otra voz a lo lejos— ¡Repites eso, y juro, juro, que me llevo a Sammy!
—Eres una idiota, Tania— le dijo riéndome, y ella acarició a Sammy— ¿No era que estabas castigada?
—Si, pero primero de todo, me escapé de la paliza de Josh, y segundo, ya pasaron los tres días— ella acarició una oreja de Sammy— Creo que me suspenderé más seguido, no tengo que ir a la escuela.
—Sigues siendo idiota— reí y las abracé a las dos. Ella respondieron riéndose, y yo, bueno, moqueando por las lágrimas— Las quiero.
—Y nosotras a ti— respondieron a coro las dos.
—Vamos, habla con el— me susurró Tania, empujándome hasta donde Josh estaba; en el gimnasio, jugando Basquetbol, solo. Nosotras estábamos escondidas detrás de las gradas.
—Está bien, pero vete, metiche— le dije, y ella rio, para luego retirarse.
Me empujé hasta quedar en una esquina, de espaldas a el. Vi como intentaba meter la pelota en el aro, y golpeaba contra el orificio de ella, para rebotar altamente, y deslizarse hasta mis pies. Tome la pelota, cuando el volteo para ir por ella.
—Emma...— dijo impresionado. Sonreí, deje la pelota en mi regazo, y me empujé hasta el.
— ¿Me ayudas a jugar? Hace años que no lo hago— el sonrió nervioso, y asintió. Se puso detrás de mí, y me empujó hasta estar cerca del aro. Tome la pelota, y flexioné mis brazos, y luego lanzarla, haciendo que dé en el medio de esta.
— ¿Jugabas de antes, bo… Emma?— se corrigió antes de hablar. Reí.
—Gracias por decirme "bonita", campeón— le respondí, y él como siempre, me sonrio. Volví a embocarle al aro, y Josh volvió a aplaudir, mientras que reía. Lo mire y vi, que ese era un gesto particular de él; aplaudía mientras ríe.
—Emma... Wow, ¿segura que nunca jugaste en estos años? — preguntó, mientras buscaba la pelota. Al agarrarla, la pico unas veces, mientras que caminaba hacia mí. Volteo para el aro, e hiso lo mismo que yo, para lanzarla. Da hacia un lado — Demonios…
Reí y él me miro al hacerlo. Se sentó en el suelo, y me tomo en brazos, alejándome de mi silla, y sentándome a su lado.
—Emma, sobre lo que…— lo callé de una manera inmadura. Haciéndole cosquillas. El se empezó a retorcer mientras reía. Termino tirado en el suelo, retorciéndose de la risa, y yo a un lado, con mis manos en su vientre— ¡Para! ¡Para! ¡Por favor! — exclamaba riéndose. Me detuve, y el rió unos minutos más, mientras buscaba aire para respirar—Solo quiero disculparme, bonita…
—No te disculpes, no quiero que lo hagas— le dije, y él se sentó. Al hacerlo, acomodo un mechón de mi pelo detrás de la oreja. Le sonreí.
— ¿Por qué no quieres que se enamoren de ti?
—Porque… en realidad… es algo personal, quiero decir, que es mi opinión— le explique, y el relamió sus labios como su gesto pensativo.
— ¿Puedo saber cuál es tu opinión? — pregunto mirándome. Respire profundamente, y deje que mi mente controle mi boca.
—Porque soy un estorbo. No quiero tener a alguien que amo, siempre cargándome a donde sea. Me gusta que estén conmigo, pero cargándome y empujándome siempre, no me gustaría que lo haga por pena. Y si me ama, creo que sabría que puedo ser independiente en ese caso— le explico, y el sonríe.
— ¿Es solo eso? — Preguntó, y yo asentí— Vale, pienso lo mismo que tu, solo que no eres un estorbo. Eres una persona, bonita y gentil.
Cerré mi casillero, tomando mi libro de la primera hora. Ya habían pasado unos pocos días, desde lo ocurrido con Josh. Tania y él están mejor, después de todo, ella me contó que el agradece que ella me lo hubiera contado, ya que él no se animaba.
De la nada, por primera vez en todo el tiempo que estuve en la escuela, se escuchó un silencio en el pasillo. Note que las miradas se dirigían hacia la entrada de la escuela. Me empujé para ver, y casi me caigo de la silla.
Tania, Josh, Katherine, Ian y Justin, en silla de ruedas.
Se empujaron hasta mi, y me miraron, esperando respuesta. Yo quedé atónita; no tenía que palabras usar para responderles.
— ¿Qué hacen? — pregunté, a punto de reírme.
—Hicimos un "proyecto"; queremos ver que se siente estar en esta silla dos semanas completas— explica Katherine, y Tania festeja.
—No tendré que hacer gimnasia, porque la escuela aceptó nuestro proyecto, entonces, nos pusieron como "Sin permiso de movimiento físico" durante dos semanas— Yo reí.
—Chicos, los quiero, pero, ¿Por qué hacen esto? — pregunté dejando que una sonrisa salga.
—Porque, tú dices que eres un "estorbo"— empieza a explicar Josh— Y si tu eres un "estorbo", nosotros también seremos "estorbos".
Dejé que una carcajada salga; era felicidad. Ellos si que valían la pena, ellos si que sabían lo que significaba el término; "amistad".
— ¡Les juego una carrera! — exclama Ian, y todos, con dificultad, excepto yo, empujan la silla hasta la clase de Deportes.