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Historia 172336 — capítulo 11

Sin duda alguna, esa iba a ser el años más tedioso para Ron, empezando simplemente porque debía de ira un aparcamiento del tren, para que los delegados le dijeran sus funciones como prefectas. ¿Sería poco sospechoso que una chica nueva fue prefecta?

Se despidieron de Harry luego de subir sus baúles, no entendía porque se sentía tan inquieta, Hermione la había tomado del brazo, pero cuando entraron al aparcamiento, unos ojos grises iguales a los que le robaban noches de sueño, le penetraron el alma, sus labios se entreabrieron apartando la mirada. Un chico de cara amistosa les invito a pasar, Rowney se posó detrás de Hermione escondiéndose de la mirada de los demás. ¿Podía sentirse más incómoda? Si a medida que pasaban los minutos y el chico les explicaba que debían de hacer guarda, su mirada azulina se topaba con cierto Slytherin, que al parecer no deseaba apartar la vista de la pelirroja, en todo el trayecto. Hermione también estaba incomoda, jalo varias a veces a Rowney del brazo para que se pusiera a su lado. Pero nada funcionaba, para cuando termino la reunión el chico de rostro amistoso se dirigió a las leonas.

—Tú debes de ser Rowney ¿No? —Rowney trago saliva nerviosa, intento esconderse nuevamente, pero Hermione ya se había apartado, dejándole mejor vista al rubio, que la recorrió con sus fríos ojos grises.

*Que se cree este estúpido Malfoy, que me mira así ¿Tengo algo en la cara?*Rowney miro fijamente al Slytherin enojada, no entendía porque le miraba tanto. Pero ni siquiera diciéndole con los ojos, que le desagradaba que la mirara tanto, funciono, porque rendida fue Rowney quien tuvo que apartar la mirada luego de un largo rato en que todos guardaron silencio, se notaba en el aire la tensión.

—Según lo que nos dijo el profesor Dumbledore, eres nueva… Pero, eres prefecta de Griffindor, me pregunto si ya te han puesto el sombrero seleccionador.

Rowney miro a Hermione con urgencia ¿Qué se supone que tenía que decir? Hermione abrió la boca para responder, pero la voz fría de Draco, la acallo.

—Creo que la señorita, tiene boca propia Sangre Sucia —Enfatizo con asco las últimas dos palabras, Rowney sintió que la sangre de la cara le hervía.

Alzó su varita apuntando a la nariz del rubio, que no pareció sorprenderse.

—La vuelves a llamar así mal nacido… Y juro que te dejare sin hijos… —La voz de Rowney sonó totalmente desconocida para Hermione, que se encontraba con la boca abierta de la sorpresa.

—Vamos presiosa, no te malgastes, gasta esas energías para cuando estemos solos… —Draco mantenía todas sus emociones escondidas, su rostro estaba inexpresivo, pero sus ojos se mantenían fijos en los de Rowney.

—Hey, hey tranquilos, son prefectos, deben de ser el ejemplo, no andar por allí peleando como dos críos —Intervino el Delegado apaciguando todo.

Rowney sintió asco al escuchar al rubio, pero aguanto la mueca y se posó junto a Hermione, la abrazó de la cintura de forma protectora, sorprendiendo a Hermione. Eso había sido demasiado Ron, para el gusto de Rowney, soltó la cintura de Hermione a la misma velocidad con la que le había tomado.

—Podéis iros, no olvidéis que tenéis que dar las rondas y antes de que lleguemos a Hogward, advertirle a los alumnos que tienen que ponerse los uniformes, túnica incluida, que es parte del uniforme.

Rowney jalo a Hermione de la mano sacándola rápidamente de allí. Draco no había podido evitar que sus ojos viajaran por las prominentes curvas de la pelirroja, tenía la certeza de haberla visto antes… Lo único que había podido pensar en toda la reunión, era poder verle mucho más que el rostro, su ropa particularmente muggle, le había dado muchísima curiosidad, esas piernas largar cubiertas únicamente por un pantalón con hoyos dejando ver la tierna piel blanca de sus piernas, pudo ver un pequeño top cubriendo sus desarrolladas curvas, dejando una pequeña sombra de escote al descubierto, un chaleco del lana le cubría del fresco y de los ojos curiosos de los demás, había notado que no había sido el único quien quería descubrir un poco más, de la misteriosa chica nueva… Pero, tenía muchas dudas ¿Qué hacía con la sangre sucia? ¿Podían ser amigas? Ojala que no, sería un desperdicio. Era evidente que no tenía los mismos prejuicios que él, ella había defendido a Granger como la leona que era, y eso le llamaba incluso más la atención.

Mientras recorrían los pasillos, Rowney se iba sintiendo cada vez más cohibida, la mirada de algunos chicos, que le llamaban o le enviaban silbidos, la ponía incomoda. ¿Por qué no sentía lo mismo cuando era Sirius quien le miraba de aquella forma? Anda ya, ya estás pensando en él—Se regaño internamente, resopló alguno de sus cabellos.

—Rowney, no debiste ponerte así con Malfoy —Le dijo Hermione quien estaba demasiado orgullosa de ser prefecta, y los piropos que claramente no eran para ella, lograron subirle el ánimo.

—¿Querías que le pusiera un alar por tratarse así? Debes de ordenar tus prioridades Hermione —Le contesto enojada, ¿Qué acaso no estaba contenta de que la defendiera? Pues no lo volvería a hacer, se le adelantó dejándola atrás, hizo caso omiso a todas las veces que le llamo, no estaba de humor.

La puerta de un vagón se abrió y sintió como una mano tibia la jalaba hacía adentro.

—Que… —Iba a decir, pero las risas inconfundibles de sus hermanos, la regresaron de lleno a la realidad.

—¡Chicos, les presentamos a nuestra prima Rowney! —Dijo Fred abrazándola hacía si mirándola divertido.

—Al parecer en vuestras familias, son todos pelirrojos —Comentó divertido Lee Jordan.

—Es bonita —Comentó Angelina sonriéndole, pero era Katie Bell la que deseaba asesinarla con la mirada, por la forma en que Fred le abrazaba.

—Déjame Fred —Dijo Rowney apartándose, pero callo sentada en las piernas de George quien se rio rodeándola también.

—Fred, quiere estar conmigo, yo al cuidare mejor —George alzo una ceja pícaro. Rowney no lo notó, por lo que se abrazó a su hermano mayor mirando ofendida a Fred, le saco la lengua.

—Por lo menos, uno de ustedes dos, sabe cuidarme, no como otros… Que se aprovechan cuando uno está dormida —Golpe bajo.

Hubo un murmullo en general, donde todos los de allí adentro se animaron, Fred enrojeció hasta la raíz de su cabello. George y Lee se encargaron de decirle lo pervertido que era, el primero sin soltar a la pelirroja.

Angelina y Katie parecían divertidas, pero estaban hasta reventar de la envidia.

—No sabía lo pervertido que era mi gemelo —Dijo con falsa decepción George, negando mientras aprovechaba para posar su nariz entre los cabellos de la pelirroja, se dio cuenta de que olía muy bien.

—George… No dejes de Fred me vuelva a tocar… —Dijo Rowney escondiéndose en el pecho de su hermano mayor, fingiendo inocencia, también le estaba divirtiendo vengarse de Fred.

—¡Hey! Tu tampoco se aproveches —Lo acuso Fred apuntando acusadoramente hacia las manos de George que ya estaban en las caderas de la leona.

—Vamos Fred, todos aquí sabemos que el gemelo sexy soy yo —Dijo George riendo divertido al ver la cara de enojo de su hermano.

—¡Eso si que no! —Dijo Fred escandalizado. — Todo Hogwarts sabe que el gemelo sexy soy yo ¿Verdad chicas?

Las chicas rieron y subiéndose también al gamberro, negaron entre risas.

—Para que te veas, te lo voy a demostrar —Dijo George— Yo no necesito hacerle cosas a las chicas cuando están dormidas… Prefiero que tengan los ojos abiertos.

Rowney se alarmo cuando sintió la mano tibia de George toma con suavidad su cuello, para guiar sus labios hasta los de él, se quedó inmóvil igual que la otra vez, los labios de George rosaron los suyos, y le animaron a un beso, al ver que no se oponía, la beso con algo más de insistencia. Rowney había posado una de sus manos en la antebrazo de George mientras la besaba, se iba inclinando cada vez más atrás, intentando apartarse, pero George se inclinaba hacía adelante sin querer soltar los labios de su… de su hermana menor.

—¡Maldito pervertido! —Soltó Fred enojado, tomo la mano de Rowney de un jalón la levanto de su gemelo y la apego a él. — Yo también puedo —otro par de besos cubrieron los de la leona, pero está ves siendo Fred más arriesgado, bajo una de sus manos por la espalda de la pelirroja, roso sus glúteos y cuando llego a sus muslos, los apretó con fuerza subiendo una de laspiernas hacia él, se horrorizó con el hecho de haber disfrutado tanto el recorrido de su mano por el cuerpo de su hermana.

Los demás observaban estupefactos, impresionados y acalorados.

—No te pases Fred —Le dijo George enojado por haber interrumpido su "actuación".

George también se levantó, e intento quitárselo, pero Fred la había rodeado con los brazos.

—Quita tus manos —le dijo Fred.

—Déjala no quiere estar contigo —Al fin logro soltarle una mano y ya le estaba jalando hacía el, Rowney parecía idea, aun no salía de la impresión, entre jalón y jalón fue el comentario de Lee quien la regreso al momento.

—Yo pensé que compartían todo.

Rowney miro a las demás chicas que parecían abochornadas, y sintió como si propio rostro comenzaba a arder fuego.

—¡Suéltenme los dos! —Rowney exaltó la voz, totalmente sonrojada y avergonzada, al parecer Fred y George también fueron arrastrados hasta la realidad, porque se miraron sorprendidos.

Rowney los fulmino con la mirada y salió del compartimiento, su rostro amenazaban con prenderse fuego, por lo que tuvo que ayudarse de sus manos para poder liberar todo ese calor, no lo podía creer, porque Fred y George se encargaban de hacerle sentir tan… Débil,no había logrado hacer nada para detenerlos.

Abrió una de las ventanas del corredizo, tenía que lograr que se le bajara la temperatura, tenía las manos heladas, pero era su cara la que necesitaba aire fresco, el viento entro de lleno e intento sacar la cabeza, sus cabellos pelirrojos se movían en un baile alegre, cerró los ojos disfrutando placenteramente aquel fresco. Al abrirlos se maravilló con el paisaje, las casas habían quedado atrás dando paso a infinitas colinas con animales. Jamás se había percatado lo lindo del paisaje, el sonido del tren avanzando a gran velocidad, sonrió risueña al sentir un leve cosquilleo de vértigo en su vientre, miro el cielo despejado y suspiro pesadamente al recordar a Sirius.

—Tienes que sacártelo de la cabeza… —Se recordó. Cerró la ventana y se fue abuscar a Harry, luego iría a dar otra vuelta, la verdad es que lo que menos le importaba en este momento, era ser Prefecta.

A lo lejos un rubio la observaba, aún no podía saber de dónde la había visto.

Al llegar en donde estaba Harry, frunció el ceño al ver una chica de cabello rubio risado, leyendo El quisquilloso al revés. Neville miro a Rowney confundido, nunca le había visto.

—Ya llegué, no sabes lo que me costó librarme de los gemelos… —Rowney se dejó caer al lado de Harry, quien de forma inmediata se puso tenso. No esperarían menos, siendo su mejor amiga, quien le dio su primer beso. Ginny lo notó y entrecerró sus ojos mirándolos.

—¿Y Hermione? —Pregunto Ginny.

—No sé, es una ingrata —Rowney se cruzó de brazos enojada.

Ginny abrió la boca para preguntar, pero la señora del carrito le interrumpió diciendo.

—Carrito, quieren algo del carrito.

—Tengo hambre… —Recordó Rowney, y Harry de forma inconsciente, se levantó comprando muchos dulces. — Ah, Harry eres el mejor —Dijo Rowney besando la mejilla de su mejor amigo, que pareció tomar un color rosa.

—Yo también tengo hambre —Dijo Ginny apuntándose, Rowney le miro y le saco la lengua.

—Cómprate algo. — Ginny pareció ofendida, y miro a Harry, quien se encogió de hombros.

—Tienes muchos Torposoposen la cabeza —la voz de la chica rubia, sacó a Rowney de su felicidad.

—Ella es Luna —Dijo Harry leyéndole el pensamiento a su amigo.

—¿Y que son…? —Harry negó pidiéndole que no preguntara. — Neville ¿Cómo pasaste el verano? —Pregunto Rowney inmediatamente.

—Ahm… Bien, ¿Cómo te llamas? —Preguntó tímidamente Neville bajando su cabeza.

—Neville soy yo Ro… —Se calló cuando Harry le dio un codazo, más fuerte de lo que sus flacas costillas pudieron resistir — ¡Joder Harry!

—¡Lo siento! ¡Lo siento! —Se disculpó alarmado.

—Ella es Rowney, nuestra prima —Dijo Ginny incapaz de soportar un segundo más la atención de Harry puesta en su hermano.

—¿Y Ron? —Pregunto Neville.

—Está enfermo, tuvieron que llevarlo a Rumania —Dijo Rowney rápidamente, Neville pareció triste y preocupado, por lo que siguió preguntando.

Cuando llego el atardecer, Hermione le recordó a Rowney que pronto llegarían, por lo que tenían que ir a ponerse el uniforme y recorrer el vagón avisándole a los demás que debían de hacerlo también.

—¡Ah, no quiero! Ve tu sola —Rowney se abrazó cómodamente al brazo de Harry, estaba a punto de quedarse dormida, nuevamente y Hermione le interrumpe.

—¡No seas floja Rowney! Tenemos que hacerlo.

—Pues no quiero… No quiero ser prefecta, tengo mejores cosas en que pensar —Se negó, volviendo a esconder su rostro detrás del hombro de Harry.

—Harry dile algo.

—¿Yo por qué? —Se alarmo el pelinegro.

—Es tu amiga, dile algo. —Hermione parecía a punto de perder la paciencia.

Rowney se levantó molesta de seguir escuchando la voz chillona de Hermione.

—¡Bueno cállate de una buena ves! ¡iré contigo, solo si te callas!

Hermione le miro ofendida.

—Se que estás enojada por lo de Malfoy… Pero, no tienes derecho a gritarme… —La voz de Hermione se quebró.

Rowney rodeo los ojos, no entendía porque le disgustaba tanto Hermione ahora, era igual como en los primeros años, cuando no le gustaba.

Antes de que pudieran preguntar, que paso con Malfoy, Rowney salió de allí.

A regaña dientes, se puso el uniforme, intento cubrirse las piernas, pero la falda ni siquiera le escondía las rodillas, ¿Cómo Merlín le había quedado tan corta?

—¡Hermione! —la llamó, se miraba en el espejo del vestidor, no le encontraba arreglo, una castaña cabeza se asomó por las cortinas y se sonrojo al ver el pecho descubierto de la pelirroja. — Mira, no baja… —Intentó bajarla, pero estaba abrochada cómodamente en su cintura, cayendo y amoldándose por sus caderas.

—Es porque es muy pequeña —Dijo Hermione mirando la diminuta cintura de Rowney — Cómo Merlín, puedes estar tan delgada Ron. —Hermione había entrado al vestidor para poder ayudarle. — No creo que haber comprado una más grande te hubiese servido. ¿Qué talla és? —Se posó por la espalda buscándole la etiqueta, sintió que le iba a dar algo al verle la talla— ¡Ron, esa talla la use yo en primero!

—Ahm… Yo que se… —Dijo Rowney, rascándose la frente— Es porque estabas gorda —Busco la blusa, pero está también parecía ser pequeña, se la abrocho y en efecto, se le apegaba al cuerpo como una segunda piel. — La señora que los vende en el callejón diagon me lo vendió… No entiendo como Merlín, pueden vender esto… —Se sentía incomodó, jamás había usado falda, además con eso de que andaba con el periodo. — Hermione necesito algo… Que ponerme debajo… La brisa no me gusta sentirla por allí abajo…

Hermione aun le miraba molesta por su comentario de ser gorda.

—¡Esto es ridículo! ¿Por qué te queda tan bien el uniforme? —Le preguntó enojada Hermione como si aquello fuera un pecado o peor, culpa de Rowney.

—¿No es evidente? —Pregunto Rowney alzando una ceja como si fuera lo más obvio del mundo, se corrió el cabello a un lado y se puso la corbata, pero la deshizo para dejar colgar a los lados, el cuello de la blusa blanca, estaba abierto hacía arriba, le daba un aire tan rebelde.

—¡Aaaaah no! Te vas a poner bien el uniforme —Hermione alzó las manos hacia el cuello, pero Rowney se las quito, dándole una palmada en las manos.

—No, déjame. Así está bien. —Hermione retiro las manos frunciendo el ceño. Busco en su bolso.

—Toma —Le extendió un pequeño short — Siempre traigo re repuesto, tienes que traer tu también, andar sin nada de bajo, no es de señoritas —Hermione estaba indignada, era como refregarle en la cara, lo poco femenina que era, y lo poco agraciada, por nada más y nada menos que lo que antes era un hombre.

—Andar con el ceño fruncido todo el santo día tampoco Hermione —Dijo Rowney mientras se ponía por abajo el short, se sentó en el pequeño banquito y se dispuso a ponerse los calcetines, que para variar, eran muchísimo más largo de lo normal.

—Me pregunto, donde te has comprado todo eso —Dijo Hermione mirándola, e ignorando su primer comentario.

—Los gemelos me llevaron.

Hermione rodeo los ojos como si fuera lo más obvio del mundo, Rowney saco unos zapatos bajitos con solo una pulsera sosteniéndole, Hermione miro sus bototos, sintiéndose realmente tonta.

Ya lista, ladeo la cabeza mirándose en el espejo ¿Cómo Merlín lograba verse tan… Sensual? Sintió una pequeña contracción en su propia entrepierna al ver que si le gustaba lo que veía. Le dio gracias a Merlín, de que Hermione ya se hubiese retirado, guardo sus cosas y la túnica también luego se la pondría.

Tomo la medalla de premio anual y refunfuño, ya que se había metido la blusa dentro de la falda, se abrocho la medalla a un lado de sus caderas en la falda. Salió de allí y vio varias de sus compañeras comenzar a cuchichear, las odio. Con la mirada alzada camino hacía donde antes estaba con Harry y los demás.

Cuando Harry vio entrar a Rowney nuevamente, sintió que el aire se le había ido de los pulmones, en todos sus años en Hogwarts, vio un uniforma más… Lindo. A nadie le quedaba tan bien como le quedaba a Rowney, su pecho se aceleró a medida que sintió la necesidad de respirar. Ginny le miro de pies a cabeza incrédula.

—¿Por qué te queda mejor?

—Hay Ginny, no seas idiota, yo soy mucho más linda que tú, incluso si me disfrazaran de ti.

Hermione rodeo los ojos y Ginny enrojeció del enojo, miro a otro lado indignada, los chicos ya se habían cambiado, Neville pego sus ojos en las largas piernas de la pelirroja, eran largas y torneadas, pero fue el toque de las calcetas largas que le daba ese toque tan apetecible que hasta el mismo Neville sintió.

—Bueno, ¿te vas a quedar aquí o vas a ir a hacer tu trabajo? —Rowney miro a Hermione entrecerrando sus ojos. Rowney salió del vagón, y con más actitudes que antes, paso vagón por vagón pidiéndoles a los estudiantes que se cambiaran porque pronto llegarían a la estación de Hogsmeade.

A este paso, la noticia de que había llegado una nueva chica de quintó, inundo todo el tren, cosa que cuando Rowney asomaba la cabeza por los vagones, los chicos se pegaban codos y las chicas le miraban entre intrigadas por su nueva enemiga y celosa por su apariencia tan… Descuidadamente sensual.

Al llegar el aparcamiento de Fred y George, a estos casi les da algo al corazón al ver la falda de Rowney.

—¡No, no! ¿Cómo se te ocurre? ¡Bájate la falda ahora! —gritaron exaltados al unísono.

—Chistosos —Dijo Rowney rodeando los ojos. — ¡No la puedo bajar más!

—Novimos que te quedara tan corta cuando te la compramos —Dijo Fred enojado, se dirigió donde su hermana y con las manos en la parte baja de la falda, intento bajarla.

—¡Me lastimas idiota! —Rowney alejó sus manos.

—¿Al menos te pusiste algo debajo? —Pregunto George, quien también se acercó y le levanto la falda para poder ver debajo, no entendió porque ver que si llevaba algo de bajo, lo desanimo tanto.

—¡No puedes hacerle eso! —Le acuso Hermione escandalizada.

—¿Vas a castigarnos Granger? —Pregunto Fred sonriendo malicioso.

Después de que Rowney se tuviera que llevar a Hermione de allí, para que no siguieran discutiendo, se toparon con cierto Hurón en el pasillo.

—Es mi idea o por aquí huele a imbécil estirado… —Dijo Rowney mirándole con desprecio.

—¡Mira con quien nos topamos! Con la sangre sucia y su nueva amiguita… Que al parecer está bastante buena… —Draco choco las manos con su acompañante, Blaise. Celebrando como si realmente hubiese dicho algo interesante.

—¡No molestes maldito idiota! ¿O iras a acusarme a tu papito por decirte imbécil? —Rowney simuló un puchero tristón. Draco le miro enojado.

—¡Tienes muchas agallas! ¿No? —Draco se acercó lentamente hacía la pelirroja, y tomando uno de los mechones largos se lo acerco para poder olerlo, cerró los ojos y luego la penetro con esos ojos grises que tiene.

—No, es que soy anti-gilipollas —lo apartó con brusquedad, le enfermaba ver la cara de deseo en otra cara que no fuera la de Sirius. Podía aguantar a Fred y George, juguetear como siempre lo han hecho, porque eran sus hermanos y podía soportarlo, ver a Harry sonrojarse cada vez que se le acercaba, era algo que se le hacía tierno a pesar de jamás verlo como algo más. ¿Pero ver a Malfoy deleitarse con sus curvas? Era algo que le daban ganas de vomitar.

—Uh… Eso duele —Dijo Blaise sonriéndole galán a la pelirroja.

—¡Cállate! —le dijo Draco enojado, tomo la muñeca de Rowney acercándola más a él.

—¿Acaso no soportas que te desprecie tanto? —Pregunto Rowney buscando su varita, se asusto cuando no la encontró ¿Dónde la había dejado?

—¡Déjala Malfoy!

Fred apuntaba directo al rubio, Draco la soltó lentamente al ver que no solo le apuntaba él, sino su gemelo y el cara rajada. Hermione se les unió también apuntándole.

—Ya nos veremos tu y yo solos —Le susurro acercándose al oído de la pelirroja, quien se alejó asqueada. No le tenía miedo, pero si debía de andar con cuidado, era Malfoy.

Se aferró al brazo de Fred cuando Malfoy se hubo marchado, Fred le acaricio la cabeza paternalmente y la llevo al vagón donde estaban antes. Llegaron rápidamente a la estación de Hogsmeade, Rowney se puso la túnica, no deseaba que nadie más le mirara como lo había hecho Draco.