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Historia 172336 — capítulo 12

El profesor Dumbledore dio su típico discurso, avisándole de las reglas y que el bosque prohibido, estaba estrictamente prohibido para los alumnos que no quisiera una muerte terrible y dolorosa. Luego le dieron la bienvenido a los niños de primero y el sombrero seleccionador canto su canción para los nuevos inquilinos.

Uno por uno los niños pasaron al taburete y el sombrero gritaba sus respectivas casa, cuando ya hubo terminado, nuevamente el director se posó delante del pedestal, donde un búho dorado abrió sus alas mirando expectantes a los alumnos.

—Quiero que le debes una bienvenida a nuestra inusual estudiante de quinto año… —Entonces Rowney dejo de escuchar "*No… No, el de verdad no va a hacerlo…"*Todas las miradas estaban en ella, deseo asesinar al director del colegio. Hubo un murmullo en general, que hicieron que las mejillas de Rowney se encendieran, se controló aferrándose del brazo de Harry, que intento apartarse, pues todos en el gran comedor los observaban.

Si la tierra se abriera y la tragase, le haría un enorme favor, odiaba toda la atención sobre ella.

Luego de aquello, el profesor pidió su atención nuevamente y les presento a los nuevos profesores de este año, Hagrid no estaba y una señora regordeta con cara de sapo, sería su nueva profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras.

El banquete fue todo un festín, Rowney ni siquiera levantaba de su plato la mirada, a cada tanto que lo hacía, podía ver miles de ojos pegarse a su nuca o rostro.

—Joder… ¿No pudo ser un poco más evidente? Estoy segura que los elfos domésticos no me conocieron, debería ir a presentarme —Dijo Rowney con sarcasmo, evidentemente aún enojada, con suerte pudo comer y con lo que le gustaba comer.

—¿Qué tienen que ver los pobres elfos con esto? —Pregunto Hermione a la mínimo mención de aquello, para poder comenzar a aburrir a todos con su PEDDO.

—Nada Hermione, nada.

—¿Así que eres prima de esos dos? —Preguntó Dean sonriendo divertido.

—Ahm, sí… Eso dijo… —Dijo Rowney asintiendo mientras apretaba los labios.

—¡Bienvenida! —Dijo Dean alzando su mano hacia ella— Yo soy Dean Thomas.

Rowney miro su mano extendida hacia ella, y luego de un momento preguntándose para que… La tomo rápidamente.

—Gracias… —Por Merlín, esto iba a ser peor de lo que había pensado.

Algunas mesas más allá un rubio frotaba con su dedo índice sus labios mientras sus ojos no dejaban de seguir cada gesto de la pelirroja. Así que era prima de la comadreja, un momento ¿Dónde está la comadreja? Recorrió la mesa de los Griffindor con los ojos, pero no lo encontró. No, definitivamente se lo había tragado la tierra, sonrió contento, sin duda iba a ser un año divertido, o eso pensaba.

Los chismes no se hicieron esperar, rápidamente se habían inventado un sinfín de historias sobre la misteriosa pelirroja.

—¿No se aburren? —Pregunto con irritación Rowney a Hermione, que era siempre la que le sabía responder a todo.

—No, no va a aburrirse por lo pronto, eres el nuevo juguetito de kínder —Al ver la cara de desconcierto de Rowney, supo que no había entendido. Rodeo los ojos armándose de paciencia — Eres la chica nueva, de larga cabellera pelirroja, atractivos ojos azules y un cuerpo de envidia, acostúmbrate Rowney, porque serás noticias por lo menos unos meses.

Y no se equivocó, en pocos meses Rowney había sumado muchos puntos de popularidad, lo que había pasado en el Tren con los gemelos, se sumó a una larga lista de conquistas de la pelirroja, que estaba aburrida de tanto… Estrés, la noticia de que Ron estaba enfermo en Rumania, no le dio importancia a nadie, y eso hería en lo profundo a Rowney, porque se había dado cuenta de muchas cosas. No había un solo desayuno que no recibiera cartas de admiradores, pequeños obsequios o invitaciones a salir. El evidente desinterés de la leona hacía sus "fans" le hacían aún más misteriosa y apetecible para el público masculino.

La tarea de espantarle a todo chico que se le quisiera acercar, se le estaba haciendo agotador aún con Fred y George de guaruras, que no siempre podían ayudarle, tenía que arreglársela en los pasillos para caminar lo más lento posible, para que la falda no se le subiera, o no tuviera ningún percance. Su semblante tranquilo e imperturbable, ante los comentarios que le hacían los chicos al pasar, le estaba dando más de un dolor de cabeza, deseaba gritarles o golpearlos, pero prefería ignorarlos.

A cada que recibía una carta de algún muchacho, se acordaba de Sirius, de lo mucho que desearía que las cartas fueran de parte de él, el plan "Olvidar a Canuto" no estaba funcionando muy bien. Las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras eran horribles. Se les prohibía hacer magia.

—Ahora si se la rajo —Dijo Fred enojado, George tuvo que sostenerlo para que no fuera a golpear a un chico de último año, que últimamente había sido más que una molestia para Rowney.

—Fred ni te molestes, ya se aburrirá —Dijo Rowney simplemente cansada.

Se acercaba el tan esperado baile de Halloween, y fue todo un suplició, Rowney no tenía idea que ser mujer era tan agotador, tener que soportar todo ese tipo de… cosas.

—¿Hermione… Te puedo preguntar algo?

—Si… Claro —Dijo Hermione levantando su mirada del libro con cierta desconfianza.

—¿Cómo soportas ser mujer? Digo, no es que sea la peor de las cosas… Pero, ¿Cómo aguantas a todos los chicos? ¿Cómo le hago para que dejen de molestarme?

Hermione se ruborizó y ante de seguir hizo varias muecas.

—Yo no tengo tu problema Rowney…

Rowney hizo una mueca y se levantó para poder ir a los jardines del colegio, últimamente era lo único que le ayudaba a despejar la mente.

Los últimos días antes del baile de Halloween, Rowney había decidido no asistir, no sé sentía con ánimos, ni siquiera molestar a Hermione le animaba.

El tiempo comenzaba a enfriar, una noche luego de que Hermione viera en la mano de Harry, unas marcas, se enteraron los métodos sanguinarios que tenía la cara de sapo para castigar a sus alumnos, fue entonces cuando decidió enviarle una carta a Sirius.

Se sentó a la mesa, y comenzó… Sin saber cómo.

"Canuto

Sé que no debería estar haciendo esto, si mi madre se entera es capaz de matarme, pero… Solo quiero saber cómo estás… Es ridículo lo sé, pero últimamente no he dejado de preguntarme eso… Y de pensar en ti, estas donde quiera que este… ¿Qué me has hecho Black?

Detesto esto ¿Sabes? No quiero tenerte tan clavado en mi… Pero cada beso y cada caricia tuya, la tengo tatuada en mi piel ardiendo y pidiendo por más… Me siento muy avergonzada de decirte esto, no creas que a sido fácil, pero cada vez que te siento más lejos, me siento más desesperada y con ganas de verte.

Me besaste el día que menos lo esperaba, yo no pensaba en el amor, ni lo creía y mucho menos lo esperaba… Y de pronto apareciste tú, destrozando paredes e ideas te volviste mi luz. Yo no sabía que con un beso se podía parar el tiempo y lo aprendí de ti… Ni con solo una mirada dominaras todo espacio que hay dentro de mi… Tampoco sabía que podía obsesionarme tanto hasta entregarme y ser presa de tus labios y descubrí que sí… Porque lo aprendí de ti.

Las noches parecen eternas.

En fin.

Harry no quería que te comentara, pero, Umbridge lo esta torturando, esto de que el ministerio está en contra del y del profesor Dumbledore, le hace la vida imposible, no nos deja ni siquiera hacer magia. Hasta Snape parece un santo al lado esta bruja odiosa.

Todo a sido muy difícil por aquí, no pensé que sería tan difícil… Ser chica, vieras estos adolescentes están todos revolucionados, Hermione me explico que es porque soy "nueva" pero la verdad es que me desagrada tener la vista de todo el mundo sobre mí. ¿Sabes qué otra cosa odio? ¡Tu sobrino! Maldito hurón desteñido, desde que llegue no a dejado de perseguirme y ser Malfoy. Por Merlín, pensé que antes ya lo odiaba lo suficiente, pero ahora. ¡Quiero arrancarle los ojos! No quiero ver esos ojos grises en otro hombre que no seas tu…

Ehm, bueno. Es más de media noche y no consigo dormir… Te extraño demasiado…

Rowney Weasley.

Releyó la carta mínimo unas diez veces, y no se encontrabaa si misma en todas esas palabras, no, definitivamente no era él… Pero era lo que sentía ¿No? Había intento controlarse, pero su mano bailaba con la tinta, rasgando con la pluma sus más íntimos deseos. Negó incapaz de poder enviársela, no tenía el valor…

La guardo y se sentó frente al fuego… Se perdió en esos brillantes y cálidos colores hasta que Morfeo la acuno entre sus brazos.

Hermione tuvo la brillante idea de decirle a Harry que reunieran un reducido grupo de estudiantes, para poder enseñarles de DCAO, unas verdaderas clases, no esas que daba la cara de sapo con demasiado rosa, joder como la odiaba.

Harry resulto ser un excelente profesor, el Ejercito de Dumbledoredio muy buenos resultados, eran una salvación entre tanta tempestad empalagosa de la cara de Sapo, que intentaba controlar todo. No iba a salirse con la suya, o no, no, no. De eso se encargarían los gemelos. Que no desperdiciaban una oportunidad para hacerle bromas, incluso Peeves les ayudaba.

Aquella mañana se despertó primero que las chicas de su dormitorio, odiaba quedarse allí mientras las chicas se cambiaban como si nada, y es que no logro convencer a Dumbledore de que le asignara su antigua cama, tenía que abochornarse cada vez que entraba en la habitación y se cambiaban ropa, e incluso Hermione parecía no darle importancia.

Era sábado, pero eso no le impidió ser la primera en ducharse y vestirse, la sala común estaba desierta, se preguntaba si debía de ir a despertar a Harry, subió las escaleras con sigilo y abrió la puerta aún más despacio, todos dormía, se acercó a la cama de Harry lentamente dispuesta a echarle una broma, pero al ver que dormía tranquilamente se arrepintió, esté tenía la boca abierta, Rowney río por lo bajo, se sentó en la cama, y sin darse cuenta ya se encontraba junto a Harry abrazándolo y volviendo a quedarse dormida.

Harry de forma inconsciente la abrazo hacia si. Para cuando sus compañeros comenzaron a aterrizar y se dieron cuenta de la presencia de la pelirroja en la cama del "elegido" comenzaron a reírse, se vistieron en total silencio y se fueron dejando solos a la pareja.

Harry se removió sintiendo adormecido su brazo derecho, intento moverse por completo pero tuvo que ponerse las gafas para poder ver que era el bulto a su lado, que no le permitía moverse. Rowney dormía tranquilamente apoyada en el brazo y el pecho de Harry, sintió su rostro arder al ver los labios entreabiertos de su amiga pelirroja, tragó en seco al verse tentado de volver a probar esos labios sabor a fresa. Se inclinó con una lentitud de tortuga y solo lo hizo.

Rowney despertó cuando sintió un escalofrío recorrerle el vientre, que era lo que tenía en la cara, un suave tacto rosaba sus labios tan suave como una pluma, pero fue algo cálido que rosaba su espalda baja lo que le había perturbado. Esperen un momento… Abrió los ojos de par en par al ver de tan cerca a su mejor amigo, se sobresaltó cayéndose de la cama mientras gritaba.

—¡Harry!

Harry la miro y en menos de dos segundos ya estaba rojo, alzo sus manos en forma de defensa nervioso.

—Tu… Tu viniste aquí… Y te… Y te acostaste a mi lado… yo solo —Tartamudeaba, Rowney tenía una mano sobre sus labios.

—Harry no, no… Esto… No —No conseguía armar una frase coherente, podía rechazar a cuanto chico se le cruzara, pero Harry… A Harry no podía hacérselo. No así de cruel y fácil. — Somos amigos Harry, no quiero perder nuestra amistad…

Harry pareció entenderlo, o simplemente se fue al baño demasiado nervioso.

Llevaba todos esos meses intentando evadir las miles de trampas que le tendían los gemelos, muchas veces se aprovechaban mucho más de las circunstancias y le robaban uno que otro beso, sabía que eran simples bromas, pero no le gustaba. Bajo las escaleras sometida en sus propios pensamientos.

—¿Dónde andabas? —Pregunto Fred frunciendo el ceño al verla bajar de los dormitorios de los chicos.

—Fui a despertar a Harry —Contesto apuntando hacia las escaleras de forma distraída.

Al ver su semblante distraído Fred no lo desaprovecho, la tomo con suavidad de la cintura atrayéndola hacia si.

—¿Quieres ayudarme a hacerle un par de bromas a Malfoy?

Mmm que tentador sonaba eso. Rowney alzo su mirada mirándolo directamente a los ojos, acostumbrada a la cercanía que últimamente su hermano mayor tenía con ella.

—Me gusta esa idea… —Contesto mirando las pecas de la nariz de su hermano mayor, Fred la apretujo un poco más hacia él y sonrió de forma traviesa, la soltó pero salieron disparados por el retrato de la señora Gorda hacia las mazmorras.

Varios chicos se daban vuelta a mirar a Rowney mientras corría de la mano de uno de su primo. Bajaron una larga escalera de caracol hacia las mazmorras, agitada escucho como Fred le decía que tenían que esperar en la sala de pociones hasta que el rubio saliera de la sala común.

Rieron divertidos al tener que esconderse de pronto en unos de los armarios de Filch, cuando vieron a la cara de Sapo salir de la sala común de Slytherin. Fred le tapó la boca a Rowney con la mano sin dejar de reír por lo bajo, escucharon pasos pasar de largo, fue cuando ambos se dieron cuenta de la cercanía de sus rostros. Rowney se hecho hacía atrás alarmada, pero aquello pareció ser una provocación para Fred, quien la acorralo alzando una de sus manos e impidiéndole el paso.

—Sera mejor… Que… Vamos…A… Desayunar… —Decía Rowney, intentando buscar con su mano la puerta, pero Fred tomo su mano y la guio hacia su pantalón.

—No seas aguafiestas primita —Susurro Fred con el deseo palpable en los ojos, Rowney retiro su mano sin siquiera alcanzar a tocarle, Fred sonrió torcido y tomo nuevamente su mano para alzarla por sobre la cabeza de la pelirroja.

Al parecer Fred aun no entendía que aun que no tuviera recuerdos y sentimientos de hermandad hacia la pelirroja, seguía siendo su hermano menor, Ron.

—Fred no —Se negó Rowney cerro sus ojos y mirando a otro lado, como si haciendo eso evitara que Fred siguiera rosando su nariz por la nariz de sus cabellos.

—Vamos cállate… —Le dijo de forma insolente, bajo su nariz por el costado del rostro de la pelirroja, hasta su mandíbula donde mordía suavemente sin hacerle daño.

—No… —Decía débilmente mientras las piernas le flaqueaban.

—Vamos… Solo serán un par de besos… —Su voz ya comenzaba a ponerse ronca, a medida que intentaba bajar sus labios a la fina piel de su cuello, olía tan bien que se encontraba perdido en ese mar de jazmines.

—Vamos Fred… Ya para… —Sus suplicas no eran ni siquiera escuchadas, Fred sosteniendo con una sola de sus grandes manos, las muñecas de Rowney sobre su cabeza, tomo con la otra el cuello de la pelirroja, haciendo que así sus labios quedaras descubiertos hacia él, no se detuvo a pesar de que Rowney cerraba los labios con fuerza.

—Abre la boca —Le ordeno perdiendo la paciencia, Rowney se negó. EntoncesFred aparto su mano del cuello de la leona y metió con violencia por debajo de su ropa hasta subir su sujetador y darle un apretón en uno de sus pezones, como era de esperarse, Rowney soltó un gritito ahogado, que fue sucumbido con la lengua vivaz de Fred, la apretó con fuerza sobre su cuerpo, casi haciéndole daño, los ojos de Rowney estaba húmedos, pero las manos calientes de Fred se encargaron de que no fuera lo único húmedo.

Había bajado desde su pecho, al jeans metiendo con suavidad su mano hasta su intimidad, Rowney apretó las piernas intentando evitarle el paso hacía su intimidad, pero la mano experta de Fred, no evito que acariciando un punto exacto le hiciera soltar un jadeo estremecedor. —Ves que si te gusta…

Rowney apretó sus piernas aún más al sentir que comenzaba a palpitar, se soltó de las manos de Fred y retiro su mano de su pantalón.

—No me vuelvas a tocar Fred… —Le miro enrojecida del enojo.

Fred sonrió divertido y alzo sus dedos hasta su boca lamiendo la poca humedad que quedo en sus dedos, de la entrepierna de Rowney, Rowney abrió la boca sorprendida y sonrojado. Fred la volvió a tomar comenzando a devorar su boca con desesperación, paso sus manos hasta el trasero de Rowney y la levanto apegándola a su erección.

—No soporto ver como los demás te miran… —Decía Fred demasiado excitado para darse cuenta del evidente rechazo de la leona, que intentaba de forma fracasada liberarse, pero ya ni quisiera tocaba el suelo con los pies. Con brusquedad Fred abrió las piernas de la pelirroja y la aferro a sus caderas, que comenzaban a moverse en pequeños vaivenes.

Rowney parecía estar descolocada, su mente estaba totalmente en blanco, no entendía lo que estaba pasando, de pronto los pelirrojos cabellos de su hermano mayor Fred, habían emblanquecido tornándose rubio platico, se quedó de piedra al ver la cara de Malfoy intentar besarla con desesperación, mientras agarraba su trasero con ambas manos y la golpeaba contra el en frotes eléctricos, su espalda estaba encarcelada contra la pared fría.

Todo cobraba sentido, Fred… Fred jamás le habría obligado de esa forma, él… Él no le hubiese piñizcado ni mucho menos lamido sus dedos después de haberle acariciado… Eso.

La cólera le subió al rostro, alzo sus manos y se afirmó de lo que pilló, empujó con sus piernas al rubio y luego cuando ya pudo inclinarse a tomar la varita de su bota le apuntaba directamente a la nariz.

—¡Maldito asqueroso mal nacido! —Escupió Rowney asqueada, era increíble que unos simples besos de Malfoy, le dieran incluso más asco que ser toqueteada por su propio hermano.

—¿Dime no te ha gustado Weasley? —Contento Malfoy sonriendo descaradamente. — Sabes delicioso…

—No sabía que estabas tan desesperado como para jugar tan sucio… —Se estaba conteniendo para no lanzarle un Cruccio en ese mismo momento.

—Podrías admitir que te ha gustado los besos —Respondió arrogante, con una sonrisa tan fría que se le revolvió el estómago a Rowney.

Rowney no alcanzo a decir nada, porque el vómito mental se convirtió en uno real, primero se le había hecho agua la boca y de pronto ya se había inclinado hacia adelante vomitando a Draco con todo gusto.

*Eso es lo que me provocas…*Pensó mientras limpiaba sus labios, apunto a Draco y aprovechando su distracción de asco con el vómito.

—¡Petrificus totalus!—Draco se quedó muy quieto con las manos pegadas a sus costados como una tabla, ni siquiera sus ojos se movían, se río amargamente, dejo que se cayera hacia atrás con todo y escobas — Eso es lo único que me provocas Malfoy… Asco… —Le miro con despreció salió del armaría de escobas y cerro con magia la puerta, para que ni siquiera Filch pudiera abrirla, que se des petrificara como pudiera, por gilipollas, se lo merecía, para cuando lo vieran, el vómito ya estaría seco e impregnado a él, ojala y nunca le olvide.

Se fue tranquilamente al gran comedor para poder tomar su tranquilo desayuno, se sentía muchísimo más animada, a pesar de haber sufrido aquel atentado, luego iría hablar con la profesora McGonagall, para que pudiera castigarlo sin ella tener que involucrarse demasiado, había infringido varías reglas.

Al pasar las mesas, recibió varios guiños coquetos, intento concentrarse en algo bonito, de inmediato le venían esas ganas irreales de vomitar. Se sentó frente a Harry y Hermione, que hablaban de cualquier cosa.

—¿Con quien vas a ir al baile? —Le pregunto Hermione como no queriendo la cosa, Rowney tomo unas tostadas y las unto de mermelada de mora.

—No, no, no, yo no iré, esas cosas no son lo mío —Dijo de forma efusiva, sintió a los gemelos sentarse a sus lados y ni se inmuto la pelirroja.

—Buenos días —Dijeron al unísono. Rowney alzo las cejas en forma de saludo mientras comenzaba a comerse su tostada.

—Dijo Rowney que no irá al baile —Acuso Hermione mirando a la pelirroja fijamente como si lo que dijo fuera una vil mentira.

—¿Si? —Pregunto Fred volteándose para verla.

—Si —Respondió alejándose un poco de Fred, a su ves acercándose a George, que le miro pensativo.

—¿Por qué?

—Porque no quiero, no es lo mío… —Contesto nuevamente tomando un sorbo de chocolate caliente.

—Mmm… —Fred tampoco le creyó mucho al parecer.

—Dejadme en paz —grito Rowney cuando sintió que le tocaban la espalda, se arrepintió luego al ver un niño de primero con una carta roja en la mano. — Yo, lo lamentó… —El pequeño se veía asustado.

El niño le estiró la carta tan rojo como su carta, Rowney la tomo confundida, el niño salió corriendo del comedor perdiéndose por las grandes puertas del grancomedor, dejando anonadados a los demás. Rowney frunció el ceño y la abrió con toda la mirada de los demás en ella, ya se había acostumbrado.

— Oh que ternura… —Comentó luego de un rato, cuando al leer la carta se enterneció.

—¿Qué? —Pregunto Fred intentando leer por sobre su hombro.

—Es una carta de amor… Escuchad —Dijo Rowney aclarándose la garganta. — "Mamá dijo que el amor no sé podía medir, pero yo te admiro y te amo de aquí a más allá del cielo, la luna y las estrellas. Me gusta tu cabello. Tommy"

Hermione y Ginny soltaron un "Ooooow's"

Rowney río doblando la carta y guardándola, la conservaría, era una bonita carta, tenía dibujado algunos corazones, un dibujo de dos flores una alta, que casualmente tenía el cabello rojo y otra más pequeña, con cabello marrón, se tomaban de las manos.

—Soy el amor platónico del pequeño, sin duda tiene buen gusto —Bromeo divertida, Fred le saco la lengua. Se encontraba de muy buen humor.

Luego del desayuno como dijo, fue al despacho de McGonagall, no la encontró, por lo que se fue a buscar la carta que le había escrito a Sirius, estaba decidida a mandársela. Bajo las escaleras con la carta en mano, aferrándola a su pecho de una forma muy… Asquerosa y pomposamente enamorada. El día prometía ser agradable, se veía que había un sol espectacular, a pesar de ser finales de octubre. Se encontró con Neville en la sala común, pero deseo no haberlo visto, ya que alcanzo a escuchar como una chica de 4 año le decía.

—¿Yo ir contigo Neville? No gracias, prefiero ir sola al baile de Halloween.

A Rowney se le subió el coraje a la cara, miro con odio a la chica y se acerco hasta Neville abrazándolo por el cuello.

—Hola cariño… —Neville se quedó de piedra asustado, nunca una chica le había abrazado así o mucho menos decirle cariño. La chica miro con atención y odio a la pelirroja, que parecía ignorarle. — Que bueno que te encuentro Neville… —Rowney se atrevió a rosar de forma dulce su propia nariz pecosa con la del chico. — ¿Me llevaras al baile de Halloween verdad?

Neville parecía perdido y tan sorprendido como la chica frente a ellos. Tartamudeando le respondió.

—¿Te gustaría?

—Hay por Merlín Neville… Claro que quiero, llevo esperando todo el mes para que me lo preguntaras… He rechazado a la mitad de Hogwarts esperándote mi amor —Le sonrió de forma excesivamente dulce, las mejillas de Neville estaban sonrojadas, se atrevió a girar su cuerpo hacia ella posando una de sus manos en su espalda alta.

—¿De verdad? —Preguntó ilusionado, eso sí que era nuevo para él.

—¡Disculpa pero él me estaba invitando a mí! —Dijo la chica de pronto interesada en Neville.

—¡No querida, él no te estaba invitando! —Le respondió de forma cortante Rowney, mientras se acercaba incluso más a Neville, ¿Por qué? No sabía. — Y si me disculpas, me llevare a esta guapura de hombre, que ahora será solo mío… —Rowney le giño un ojo y tomando de la mano a Neville, se lo llevo a fuera de la sala común.

Neville tenía rojo hasta las orejas, mientras aún miraba a la pelirroja que lo jalaba de la mano, varios alumnos se le quedaron viendo, ¿Qué hacía ella con el perdedor de él?

—P-P-Puedo saber… D-D-Donde vamos… —Pregunto Neville tartamudeando de forma incontrolable, en su estómago se abatían miles de duendecillos.

—¡Ah, por poco olvido que te llevaba jalando! —Dijo Rowney soltando con suavidad la mano cálida de Neville. — Voy a la torre de mensajería… ¿Quieres acompañarme? —Le pregunto sonriendo con dulzura.

Neville asintió enérgicamente y esta vez caminando lentamente llegaron hasta la torre de lechuzas. Rowney miro sonriendo la carta y algo nerviosa la ato a la pata de una lechuza castaña, quien pareció molesta de que le interrumpieran su sueño.

Luego de aquello, tuvo que aceptar y hacerse la idea de que si iba a ir al baile, la idea no le desagradaba tanto si iba con su amigo Neville, ¡Espera! ¿Dejarían de molestarla los demás chicos si tenía novio? Miro a Neville que tenía los pantalones arremangados mientras intentaba metía las manos al lago para buscar algunas plantas, hablaba sin parar de platas que Rowney no conocía y que después de un rato, le dio igual seguir escuchando o no.

Si era novia de Neville, estaba segura que no le obligaría a besarle y que también le ayudaría a él, con esa reputación de tonto que tenía. Tenía muy buenos puntos para querer hacerlo, conocía a su amigo, era tímido, así que si quería llegar a algo, debía ser ella la que le convenciera.

—Oye Neville… —Dijo para que el chico parara de hablar de herbología.

—¿Si? —Pregunto convencido de que le preguntaría algo respecto a lo que estaban "hablando".

—¿Quieres ser mi novio? —Le pregunto directamente, Neville pareció no entenderle, pasaron unos segundos antes de que su reacción evidente se le subiera al rostro.

—Pero… ¿E-Estás segura? Que quieres un novio como yo. —Pobre Neville, su reacción le dolió a Rowney, había bajado su mirada atemorizado. Rowney se sacó sus botines, los calcetines y se subió los leggins negros, se acercó hasta Neville estremeciéndose por lo frió del agua, lo abrazo por detrás para susurrarle tiernamente por la espalda.

—Cualquier chica estaría honrada de que fueras su novio Neville —Sabía que Neville había sufrido mucho en su infancia incluso tanto o más que Harry. Le daba mucha pena que los demás se burlaran de él, cuando Neville aunque no lo dijera, sufría silenciosamente porque sus padres estuvieran en San Mungos.

A Neville se le acelero el pulso cuando sintió las manos de la pelirroja rodearle y posarse en su pecho, Rowney había pasado su mejilla en la fornida espalda de Neville.

—Se mi novio ¿Si? —Volvió a preguntarle cerrando los ojos y dejando que el olor a hierba buena del suéter de Neville, le diera una buena sensación.

—E-Esta bien… Pero… Pero si te aburro… Solo dímelo… Y yo lo entenderé… —¿Por qué tenía que hacerse sentirse tan mal? Lo estaba usando, y eso Rowney lo sabía muy bien. Rowney lo volteo jalándolo del suéter.

—Escúchame muy bien Neville… Y quiero que jamás lo olvides… —Sus ojos se fijaron en los de Neville, jamás había notado el lindo color de ojos que poseía, de un claro marrón verdoso, suspiro profundamente antes de ponerse en puntitas de pies y acercarse con suavidad a Neville. — Eres el chico más valiente de todo Hogwarts… —Neville la veía como hipnotizado, sus mejillas pálidas estaban ligeramente con un tono rosado.

Para cuando los labios de Rowney rosaron los suyos en un suave beso, la cara de Neville amenazaba con ser todo un poema, su primer beso… Con la chica más linda y codiciada de todo Hogwarts, mientras sentía las algas en las rocas del lago bajo sus pies, era lo más perfecto que pudo imaginar en toda su vida, su pecho se llenó de una felicidad hiriente, sus ojos cerrados mágicamente por el beso, que sus ojos anegados de unas lágrimas que no derramaría frente a ella, se hicieron a sus labios inmóviles bajo los de la pelirroja, comenzar a moverse con suavidad.

Rowney no sabía porque lo estaba haciendo, sabía que la autoestima de su amigo, siempre estuvo mucho más abajo del mismo suelo, para cuando se separó miro los ojos risueños y vidriosos de Neville, le sonrió sintiéndose nostálgica también, lo abrazo escondiendo su rostro en el cuello de Neville.

Neville agradeció que la leona escondiera su rostro y no viera como intentaba controlar sus emociones, la abrazo escondiendo su rostro también entre los cabellos pelirrojos de su nueva novia.

Pasaron los minutos, en los que parecieron segundos, Rowney se sintió bien en sus brazos, no había un solo gramo de morbosidad en ellos, ni de deseo o pasión, simplemente cariño. Ron jamás hubiese consentido eso, pero a estas horas del partido, poco le interesaba a Rowney la conciencia viviente de Ron, quien tampoco se opuso a lo del beso.

Para cuando decidieron volver al castillo, ya era hora de la cena, Rowney no entendía como el hambre se había dormido, pasar el día completo con Neville le hizo olvidar muchas cosas. Era su buen amigo.

Volvieron al castillo ya casi anocheciendo, aún descalzos subieron la colina de césped verde, se pusieron los zapatos y Rowney miro a Neville con una sonrisa dulce.

—¿Puedo tomarte la mano? —Neville se sentía alagado de que ella tuviera tanta delicadeza para con él y que le diera enteramente toda su atención. Se sonrojo inseguro, pero termino aceptando.

No comprendía como se extendió tan rápido el rumor, pero para cuando Rowney y Neville entraron al gran comedor, algunos chicos le aplaudieron a Neville, por llevarse el mejor "trofeo" de Hogwarts, claramente notodo el mundo le calló bien la noticia.

De pronto Neville se veía incluso más guapo con la muchacha bonita a su lado.

Se sentaron con calma en la mesa de Griffindor, donde los gemelos se acercaron celosos.

—¿Es cierto lo que dicen? —Le pregunto Fred con urgencia, porque le dijera que no.

—No, lo que dicen es cierto, ire a baile con Neville y no solo eso —Rowney miro con un brillo de maldad a sus hermano, se aclaró la garganta para hablar más fuerte. — ¡Neville y yo, somos novios!

Su voz logro captar la atención de los demás, hubo un murmullo en general.

—¿¡Qué!? ¡No señora! —Dijo Fred alzando igual mente la voz, pero enojado.

—¡Oh si Señora! Quiero a Neville y ya —Le metió un pollo a la boca de Fred que amenazaba con querer volver a gritar. — George controla a tu hermano.

Neville estaba tan rojo como la ensalada de tomate en la mesa, esto podía ser peligroso para él, pero se arriesgaría, la pelirroja lo hacía sentir en familia.

El día del baile llego, y Hermione le ayudo a confeccionar un disfraz a través de magia, había comprado en Hogmeade un par de accesorios y lo demás había sido muy fácil.

Acordaron reunirse al pie de las escaleras fuera del gran comedor. Rowney con Hermione fueron las últimas en llegar, para cuando llegaron a Harry, Neville, Fred, George e incluso Ginny, que llevaba unvestido de calabaza se les fue el aire. No tan solo Rowney estaba bellísima, si no que Hermione disfrazada de ratoncita, con todo y orejas, se veía muy bien. Debo admitir que no tan bien como la leona que estaba a su lado, Rowney llevaba un traje totalmente apegado a su cuerpo escultural, donde dejaba ver ligeramente su escote y sus muy pronunciadas curvas, movía con una de sus manos la cola de Leona que llevaba justo en el inició de sus glúteos, su cabello pelirrojo estaba totalmente rizado y con un volumen envidiado por cualquier león. Sobre el habían unas pequeñas orejas de color amarillo oscuro. Bajo las escaleras contoneando sus caderas hasta llegar a donde estaban los demás, sus ojos estaban delineados como gato y pequeñas líneas que salían desde su nariz le hacía ver demasiado sensual para los estudiantes menores de edad. Sus ojos se veían de un potente color azul. Neville que estaba disfrazado… De… No sabía de qué estaba disfrazado, le miro embobado.

—Ñau… —Le susurro de una forma empalagosamente sexy, más de alguno de los presentes se estremeció.

Después de muchas las protestas de sus hermanos, decidieron que bailarían todos juntos, ya que tampoco dejarían a Ginny sola y Hermione, no quería salir con nadie en especial. En cuanto entro al gran comedor, una oleada de "Wow" "oh que sexy" "mirala, mirala" "le doy con las antorchas encendidas" "Me la comería completita" lleno el gran comedor, varias miraron enojadas, pero Rowney sonreía satisfecha abrazando el brazo de su nuevo novio. Fred, George y Harry estaban disfrados de los Tres mosqueteros, divertidos se veía el pelinegro entre los dos gigantes.

En cuanto la mirada de Rowney se topo con el rubia que la mirada como si fuera pollo con papas fritas, le hizo un gesto grosero con el dedo, la música comenzó a sonar y los bailes no se hicieron esperar.

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Espero les guste, porque me he calentado la cabeza toda la noche para publicar, comente porque no lo hago de a gratis JAJAJAJA

Un saludo especial a mi amiga Afrodita18, que sin ella no abría subido está noche, gracias por tu insistencia, me sirbio ajajajaja

Un caluroso abrazo a los que comentan sin falta, que sigan haciendolo y dejando sus opiniones que todo es tomado en cuenta para el bien de la historia.

Les aviso que quiero pasar rapidamente hasta la navidad, no quiero esperar demasiado sin Sirius, y ustedes tampoco ¿Verdad?

Nada más eso, un beso enorrme.

Niquie