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Historia 172336 — capítulo 13
La noche prometía una gran velada, sobre todo cuando Rowney entro en el gran comedor, adornado con todo tipo de murciélagos, calabazas flotantes con sus sonrisas escalofriantes, los colores pasaban del anaranjado, al negro en un segundo, y el cielo falso estaba cubierto por unas espesas nubes gruesas que eran interrumpidas por relámpagos mortales.
Pero a pesar del decorado fantástico, era la leona pelirroja quien acaparaba todas las miradas, más de alguno pensaba lo afortunado que era el idiota de Neville por ser novio, de la chica más hermosa y guapa de todo Hogwarts, y eso era lo que le daba más fuerte en el orgullo a algunos, sobre todo al rechazado Malfoy, que con su típica cara de asco dejaba que Pansy se le colgara del brazo.
"*No se va a salir con la suya…"*Maldecía el rubio platinado, quien esta última semana había tenido que cumplir con un castigo por parte de McGonagall, y aún no se quitaba el olor a vomito de encima.
Fred se peleaba con George, ambos querían bailar frente a su "prima".
—¡Bueno ya estuvo! —Se exalto Rowney después de ver la cara de incomodidad de Neville y los demás. Ginny no se creía que sus hermanos estuvieran haciendo todas esas cosas, ¿Qué acaso no se acordaban de que Rowney era realmente Ron? Eso le daba mucho asco, ella, Hermione y Harry se alejaron unos pasos.
Rowney se abrazó con suavidad de la mano de Neville.
—Pero es mi turno.
—No Fred, no es tu turno, yo quiero bailar con Neville…
—Por mi no hay problema Row… —Susurro por lo bajo el dudoso Neville.
Antes de que Rowney pudiera protestarle a Neville, por ser tan… Él, Fred la jalo hasta la pista de baile, donde los magos y las brujas comenzaban a juntarse para bailar animadamente. ¿Cómo podía ser que Neville no luchara un poquito por estar con ella? O no le importaba ella, o simplemente no podía contra los gemelos, no sabía, pero eso llenaba de inseguridad a Rowney.
Fred la tomo con suavidad de la cintura, mientras la apegaba a él, Rowney le miro con desconfianza.
—¿Si recuerdas que soy tu hermano? —Rowney hablo, descolocando a Fred un momento.
—Am, si, claro que lo recuerdo…
—Entonces… —Prosiguió Rowney apenas moviéndose con suavidad por la música que sonaba.
—¿Entonces por qué eres novio de Neville? No sé supone que… Eres chico…
—Tan lindo e inteligente… ¿Y no puedes pensar? Es solo algo que me conviene… Así los demás dejaran de molestarme… —Rowney había escondido su rostro en el hombro de su hermano mayor, haber dicho eso le había dolido, pero ese había sido el principal argumento para hacerlo ¿Verdad?
—¿Entonces… Sigues siendo Ron… Después de todo este tiempo? —Pregunto Fred en voz muy baja, susurrándole con suavidad al oído de la pelirroja, mientras la abrazaba totalmente a él.
Rowney se estremeció como respuesta, y sintiendo aquella familiar sensación de contracción en su entrepierna, se asustó de la reacción de su cuerpo.
—No lo sé… —Respondió igual de bajo que Fred, buscando su oreja, en cuanto sus labios la rosaron, Fred la aferro con incluso más fuerza a ella, e igual que ella se estremeció sintiendo algo creciendo en sus apretados pantalones de mosquetero.
Las manos de Fred viajaron por la espalda de la pelirroja hasta perderse por la curva inferior, atrapo con suavidad el redondo y pequeño trasero de su hermana y la alzo ligeramente para apegarla a su erección.
—Fred… Aquí no… —Jadeo con suavidad Rowney escondiendo su rostro y reprimiendo las ganas de abrir las piernas yasí poder sentirle mejor. ¡Espera! ¿Qué? Se alejó contra sus propios deseos mirando en los brillantes ojos azules de su hermano, el deseo palpable.
—Entonces vamos a otro lado… —Fred le penetro los ojos con sus esmeraldas azules, Rowney alzo la mirada por sobre su hombro, y se dio cuenta de que no solo su hermano George, los observaba, si no Neville, Ginny, Hermione, Harry y medio mundo masculino.
—No Fred… Todos nos están mirando… —Nunca en toda su vida se había sentido tan abochornada, los ojos de Neville se iluminaban con decepción, le dio mucha pena, volvió a mirar a Fred negando se alejó de él caminando hacia su actual novio.
Al llegar nadie dijo nada, sin duda habían visto de lejos lo que había pasado, busco la mirada de Neville, pero esté no le devolvió la mirada. Qué situación más incómoda, sobre todo, porque sus amigos, exceptuando Neville, sabían la verdad. Cuando Fred se les unió, George lo tomo del brazo guiándolo a otro lado, por su mirada seria, no sería nada bueno lo que le diría.
—Y bien… ¿Vamos a bailar…? —Pregunto nerviosa la pelirroja.
—Si, si, vamos —Se apresuró a decir Hermione, quien tomo a Harry de la manga y lo jalaba hacia la pista. Ginny mirada casi furiosa a Rowney, quien tomo a Neville de la mano y lo guio con ella hasta donde iba Hermione. ¿Disculpa?
A Rowney pareció subírsele todos los colores a la cara, cuando su hermana pequeña alejo a su "novio" de ella, *¿Qué se estaba creyendo?*Neville la miro hacia atrás mientras era arrastrado, casi con lastima, Rowney se quedó allí de pies asintiendo lentamente, esa era una traición muy fea. Se tragó todo el coraje y apretó sus labios de forma peligrosa. Después de mucho tiempo sintió ganas de golpear a su hermana pequeña, irguiendo su espalda, camino con suavidad hasta el área de ponches y comida, meneando como toda una felina sus caderas, robando varias miradas a su alrededor. Varias chicas se alejaron arrastrando a sus parejas de la Griffindor, que sensación más amarga la que no pasaba ni siquiera con el exquisito sabor del ponche. ¿Qué más tendría que pasar esa noche antes de que se fuera del lugar? Definitivamente Ginny iba a pagársela, ¿cómo podía hacerle eso si era su hermana?
Sus ojos azules brillaban peligrosamente, unos finos y helados dedos tomaron su mano y la giraron con propiedad hacia la persona que deseaba tomar su atención, sus ojos azules se cruzaron con los grises de Malfoy, quien la apretaba contra él.
—¿Tu de nuevo? No aprendes Malfoy… —Respondió de forma inmediata la leona, alejándolo de ella de un manotazo.
—No te a quedado claro Weasley, que debes de tratar mejor a tus superiores —Le respondió él con cierto enojo en la voz, por su evidente rechazo, aún no se le pasaba él enojo de su jugarreta de la vez pasada.
La música sonaba más animada en todo lo alto, y Rowney hacía un enorme esfuerzo por ignorar a la Serpiente, pero como se le hacía posible.
—¡Contéstame! —Draco la había tomado con fuerza de la cara para que le mirara.
Varios pares de ojos les miraban, entre ellos sus amigos que se acercaban lentamente, atentos a lo que pasaba.
—¡Sueltame! —Le grito Rowney alejando su mano de su rostro de un manotazo incluso más fuerte. — ¿Quieres que te vomite encima de nuevo? Porque es lo único que me provocas asqueroso… —Le escupio Rowney mirándolo desde arriba abajo con desprecio expresado en su mirada, eso para el ego de Malfoy, era más que una puñalada.
Bastante paciencia había tenido el rubio a comparación con su temperamento de superioridad.
—Te vas a arrepentir maldita asquerosa… ¡Te vas a arrepentir y vas a venir a mi suplicando el perdón! —Draco se había acercado peligrosamente hacía ella, casi rosando sus labios fruncidos con los de ella, Rowney retrocedió esquivándolo, la mirada del rubio, derrochaba odio, odio puro, y eso le había dado un poco de miedo a Rowney, Malfoy podía llegar a ser demasiado cruel si se lo proponía.
—¿Está todo bien? —Pregunto Harry posando su mano en el hombro de su amiga, Rowney se volteó mirando a los demás, y sin decir nada, mirando furiosa a Ginny, tomo la mano de Harry y se lo llevo fuera del gran comedor, sabía exactamente donde atacar a su hermana menor. Harry le siguió en silencio, hasta los pasillos desiertos, donde Rowney lo soltó. —¿Qué te ha dicho Malfoy?
Volvió a preguntar su amigo.
—Me amenazo… Me amenazo porque le desprecio… —Susurro Rowney con sus ojos azules brillando a la luz de las antorchas, mientras seguía caminando por los pasillos hasta una de las salidas de Hogwarts que daban hasta los jardines traseros.
—No te preocupes, es solo Malfoy —Le consoló su amigo caminando lentamente detrás de ella.
—Si me preocupo, exactamente por eso, porque es un Malfoy… —Contesto la leona respirando profundamente el aire fresco que le rosaba las mejillas de un agradable otoño.
—No tiene como hacerte daño Rowney… él ED te ha dado muchas armas, y yo mismo he visto lo bien que te defiendes.
—Hubieses visto como me miraba… —Le respondió volviendo a estremecerse, Harry la rodeo con uno de sus brazos, para darle consuelo.
—No te asustes, aquí está tu mosquetero para cuidarte —Dijo Harry riendo, a lo que se le sumo la incesante risa de la Leona.
—¿Tu mosque, que? —Pregunto volteando a ver a su amigo.
—Un cuento muggle… —Respondió restándole importancia.
—Muy feo lo que hizo Ginny, ¿Verdad? —Busco de alguna forma el apoyo de su amigo.
—Am, eso creo, pero… Muy mal lo que hizo Fred… Neville es nuestro amigo, Ginny no quería verlo triste.
—Es una tarada Harry, sabes que Neville es mi novio, sé que suena raro, pero quizás sea la única forma en que los demás me dejen tranquila, tu has visto lo desagradable que a sido tener que rechazar a cuanto idiota se me cruza.
—¿Así que estas usando a Neville? —Pregunto Harry alzando una de sus azabaches cejas.
—Am… No, no… —Negó enérgicamente mientras bajaban uno de las grandes colinas de césped.
—¿Entonces Ron, te gusta Neville? —Pregunto Harry nuevamente desarmando a su mejor amigo.
—¿Qué? ¡Harry no me llames así! —Le pidió deteniéndose en seco.
—Tu eres Ron, Rowney es solo algo momentáneo… —Dijo Harry serio.
Rowney le miro pestañeando con dificultad, las palabras de Harry parecieron ser una bala en sus pensamientos.
—¿Y si no es algo momentáneo Harry? ¿Cuántos meses han pasado ya y no hay cambio aún? —Pregunto Rowney acercándose a Harry, hasta plantarse frente a él.
Harry abrió la boca para responder, pero no supo que decir realmente, no tenía respuesta verdadera para eso, y además la cercanía de la bella leona le distraía enormemente.
—¿Y si me quedo así para siempre Harry? ¿Estoy destinada a renunciar al amor, porque en mi vida nací hombre y no mujer? ¿¡Deben gustarme las mujeres a pesar de que esté cuerpo reacciona como cualquier otra mujer al contacto masculino!? —Le susurro golpeado, acercando sus labios peligrosamente a los entreabiertos del pelinegro.
Harry la miro tragando saliva gruesa, sabía que en el fondo de él, quería a su mejor amigo de vuelta, perosu lado carnal, parecía no querer perder un solo segundo sin que sus manos tomaran los de la guapa Leona, la figura de Rowney alumbrada bajo la luz de la luna, parecía ser la mejor vista, las mejillas de Harry comenzaron a sonrosarse cuando sintió la respiración de la leona rosando sus mejillas.
Los labios de Harry se amoldaron a los inmóviles de Rowney, quien respiraba de forma entrecortada, se obligó a cerrar sus ojos y sentir el tacto suave de los labios de su amigo, cuando los brazos de la leona se alzaron para abrazar el cuello del pelinegro, un carraspeo realmente fuerte, los hizo sobresaltarse, detrás de ellos, estaba Fred y Ginny, parecían hechos una furia, lo que a Rowney le saco una sonrisa.
—¿No te basta con el pobre de Neville? —Ginny fue la primera en soltar aquellas grotescas palabras, parecía querer echar humo por las orejas, Fred no estaba mejor.
—Bueno, al ver que te llevabas a MI novio, a bailar, pensé que un cambio de pareja, no le vendría mal a la noche, ¡Oh, espera! ¡Tu no eres pareja de Harry! —Harry parecía asustado con las palabras violentas de la leona ante la situación, Ginny la miro totalmente furiosa.
Eso podía ser realmente peligroso, y lo fue, cuando Ginny alzo su varita ante su propio hermano.
—¿Qué vas a hacerme Ginervra? ¡Aun cuando quisieras matarme, Harry nunca! ¡Escúchame bien! ¡NUNCA SE VA A FIJAR EN UNA NIÑA IMPULSIBA!
Eso pareció derrotar a la más pequeña de los Weasley, quien tenía las mejillas encendidas de la vergüenza y el enojo, sus ojos esmeralda se anegaron de lágrimas. Fred la quito la varita cuando de los labios de la pelirroja salió un "Crucc…"
—¡GINNY! —Grito Fred asustado al verla que iba a lanzarle una maldición imperdonable, Ginny miro a todos hecha una furia, al verse desarmada, se lanzó corriendo hacia Rowney.
Rowney se asustó, pero no retrocedió estaba dispuesta a golpear a la pequeña Weasley si fuera necesario, pero no lo fue, porque Harry se interpuso entre su camino alzando su mano a Ginny.
—No puedo creer que fueras a hacer semejante atrocidad…
Ginny le miro exaltada a punto de llorar, salió corriendo en dirección al castillo sollozando destrozada. Quizás se le había pasado la mano, pero eso era culpa de ella, por ser tan metiche y tomarse atribuciones que no le correspondían.
—¡Rowney! —Dijo Fred con los orificios de la nariz dilatadas del enojo ante la situación. —No te reconozco.
—¡Oh, claro que no me vas a reconocer, tú me hiciste esto, y tú vas a pagar los platos rotos… —Dijo de forma amenazante, el asombro se asomó en los ojos claros del pelirrojo, que no daba crédito a sus oídos.
Harry miraba a su amiga, él tampoco la reconocía. Cuando Fred se fue dejándolos nuevamente solos Harry volvió a hablar.
—¿A qué estás jugando Ron?
—No estoy jugando, simplemente me defiendo como puedo… ¡Fred me hizo esto! —Exclamo exaltada apuntándose a ella misma. — Además más vale que te vayas olvidando del antiguo Ron, porque no volverá…
Dicho lo último, camino decidida hacía el castillo, ¿Podía empeorar la noche? Oh claro que si.
Harry le siguió los talones confundido, entre un torbellino de emociones, ese no era su amigo, y a toda costa iba a regresarlo a la normalidad. ¿Eso quería a pesar de que le gustaba, y el solo hecho de verla caminar contoneando apurada esas estrechas y curvilíneas caderas se le erizaba algo más que el cabello de la nuca?
Entraron al gran comedor y como fue de costumbre, todas las miradas se posaron en la sensual Leona que miraba todo el salón intentando buscar su presa. Por allí vio un cabello enmarañado, cerca de la mesa de ponche, junto a ella, estaba Neville, Dean, Seamus, Lavender, y otras dos chicos Indu gemelas. Rowney sonrió mirando a su lado a su amigo, camino lentamente haciendo sonar sus tacones en el suelo, a pesar de no ser muy altos, sonaban cual Channel, en el mármol. Los alumnos se iban haciendo a un lado a medida que pasaba, como si se tratara de la reina de Inglaterra. Antes de que pudiera llegar, un agarrón fuerte arruino su gran entrada, George le miraba severo.
Todos e incluyendo sus amigos más allá y Harry, le miraron expectantes.
—Tu vienes conmigo.
Fue lo único que dijo antes de sacarla del brazo afuera del gran comedor, ¿¡Oh Merlín que no iba a poder disfrutar del baile al cual no quería venir!?
—Ya suéltame George. —Se zafó de su brazo, cuando esté la jalaba a la sala común.
—¿Por qué estabas besando a Harry y por qué le dijiste esas cosas tan feas a Ginny?
—Beso a quien se me da la regalada gana, y esa niña se lo merece por insolente… ¡Me iba a lanzar una imperdonable! Esa malcriada, no es mi hermana. —Rowney miro a otro lado cruzándose de brazos.
—Pero tú la provocaste —Defendió George, no tan convencido como antes.
—Eres un idiota, ¿Me has escuchado? Tu hermana menor es una criminal, debería de ir a Azkaban.
—Rowney no digas eso —George le miro espantado por sus palabras.
—Pues es la verdad… Si me quieres ver sufriendo con ese maleficio… Es mejor que me dejes en paz… Ya bastante has hecho tú y tu hermano… —Cada palabra salida de esos labios, parecían dichas por él-que-no-debe-ser-nombrado, como si Rowney ni siquiera fuera ella, estaba irreconocible.
George negaba con la boca entreabierta, sin duda alguna toda esa popularidad se le había subido a la cabeza, pero eso era lo que él pensaba, Rowney simplemente estaba cansada, desde que era Ron, sus hermanos se encargaban de hacerle la vida complicada, y ahora que podía iba a desquitarse donde más le dolía.
—¡Ni a ti, ni a tu hermano, ni mucho menos a esa mocosa malcriada, los voy a perdonar! ¡NUNCA! —Grito empujándolo y alejándose a grandes zascadas.
Tenía que alejarse lo más que podía, estaba cansada de llorar, de ser débil, de que lo pasaran a llevar con todo, y se alejaba rápido, porque le dolía en el alma lo iba a hacer. Entro nuevamente al gran comedor y corriendo se acercó a donde estaban los demás, abrazo por inercia a Hermione, parecía agitada y asustada, Hermione la abrazo sorprendida al verla tan exaltada.
—¿Qué paso? —Le pregunto abriendo muy grande sus ojos y cubriéndola con sus brazos.
—¡Ginny… Ginny me iba a atacar con una imperdonable… Y Fred y George se pusieron de su lado…! —Hablo lo suficientemente alto por la excitación, como para que las personas a su alrededor, y no solo sus amigos, se enteraran, los conventilleos llenaron el gran comedor.
—¿Qué? —Pregunto Hermione y Neville al unísono, Harry que ya sabía miro la escena con reproche, pero no dijo nada.
Rowney soltó a Hermione y abrazo a Neville, escondiendo su menuda silueta en sus brazos.
Unos golpecitos en la ventana, despertaron al mal humorado Sirius.
—¡Maldición Harry! Te dije que no enviaras carta. —Tiro de las sabanas chocando con todo a su paso y echando maldiciones, al abrir la ventana y tomar el rollo de pergamino, volvió a cerrar la ventana. — ¡Te dije pequeña Harry! ¡PEQUEÑA!
Tiro el pergamino junto a la almohada y se cubrió para seguir durmiendo.
A la mañana siguiente, cuando se acordó de la carta, la abrió bostezando, de pronto la carta ya no le parecía tan larga, cuando vio que no era de su ahijado, si no de su pelirroja. Dio un salto en la cama incorporándose para poder leer mejor.
Cada palabra le aceleraba el corazón, y todo lo que en ella estaba escrito lo deseaba intensamente no espero más y busco un pergamino para enviarle la respuesta. No daba pericos de lo feliz que estaba, derramo varias cosas mientras intentaba buscar una pluma y tinta.
Se sentía tan excitado de saber lo que ella realmente pensaba, eso le daba un grado de esperanza, lo único que quería era que llegara la navidad para verla.
Todo fue un martirio desde ese día, todo el mundo miraba con cierto reproche a Ginny y a los gemelos, Rowney se sentía horrible, porque cada vez que intentaba cruzar palabra con algunos, el orgullo se le interponía y terminaba insultándolos o empeorando cada vez más la situación.
El trio dorado caminaba subiendo la colina desde la casa de Hagrid, había regresado y le asustaba mucho el hecho de que tuviera un secreto que ellos mismo, no debían siquiera de mencionar. Una lechuza se posó en el hombro de Rowney, quien se sobresaltó de inmediato.
—¡Joder! —Le quito el pergamino a la lechuza, y refunfuñando al imaginarse que era otra carta de su madre, le sorprendió que fuera de Bill. — Vaya… Es de Bill…
Harry y Hermione se miraron con curiosidad, se acercaron para leer sobre el hombro de la pelirroja. Pero un nuevo aleteo les distrajo, se acercaba una lechuza a toda velocidad, Harry la reconoció en seguida, se poso en el otro lado del hombro de Rowney, y le picoteo el labio cuando se volteó a sacarle la carta.
—¡Maldita ave! —Grito Rowney, mientras se cubría el labio sangrante y le quitaba del pie el pergamino de un golpe.
Harry espanto ambas aves de su amiga, mientras Hermione se acercaba para ver su labio roto.
—¿Por qué la lechuza de Sirius? —Pregunto Harry con curiosidad, mientras intentaba mirar más de cerca el segundo pergamino.
El solo hecho de escuchar ese nombre, a Rowney se le revolvieron las tripas y aferro en su mano el pergamino.
—Quizás mamá se la pidió prestada, ya sabes cómo es de histérica la mujer… ¡Mejor nos apresuramos! O si no, la cara de sapo va a aprovechar cualquier pretexto para castigarnos. —Rowney subió más de prisa la colina, provocando que su falda se le subiera de vez en cuando, dejándole ver a Harry, lo que más deseaba ver, Hermione le golpeo el brazo a su amigo, cuando esté se le quedo mirado y por instinto se mordió el labio.
En la sala común, reinaba la paz, cuando de forma nerviosa Rowney tomo al carta de su hermano y la leyó frentea sus amigos, los aludidos le miraban esperando a que terminara de leer para que les contara.
—¿Alguna noticia de la Orden? —Interrumpió Hermione.
—Am, no realmente, Bill vendrá a verme el… ¡Mañana! A Hogsmeade… Dice que quiere hablar conmigo seriamente… —Rodeo los ojos arrugando en su mano el pergamino, cualquier estúpido podía adivinar lo que iban a hablar.
—Y la de tu madre que dice —Irrumpió Harry de forma distraída mirando las largas piernas de la leona, últimamente casi no le podía quitar los ojos.
Neville se acerco lentamente y tapo los ojos de la pelirroja, Rowney alzo sus manos a tocarlas, al sentir lo blanditas y calidas que eran, se dió cuenta de inmediato de quien eran esas manos tan tiernas.
—¡Neville! —El mencionado se volteo besando con suavidad la mejilla pecosa de la pelirroja.
—¿Cómo estás? —Le pregunto sacando de detrás de su espalda, una flor de diversos colores antes de sentarse junto a su novia.
—¡Ow's corazón! —Rowney tomo la flor y se acerco besando los labios del recien llegado con suavidad, en aquel poco tiempo, Rowney había logrado bastante con el timido de Neville, en el buen sentido, le había ayudado a sentirse seguro, y a quererla.
Neville suspiro acariciando la mejilla sonrojada de su novia.
Harry miro a otro lado incomodo, mientras que Hermione se escondía detrás de su libro, desde que Rowney la había abrazo de esa forma, Hermione había comenzado a sentir una serie de sentimientos que le confundian en lo más profundo de su alma, ella amaba a Ronnald Weasley, aún cuando no lo admitiera en voz alta, pero él ya no estaba, y estaba aquella hermosa chica con le miraba y la confundía, porque esos ojos azules, eran los de su Ronnald.
Rowney abrió la boca, pero en cuanto se acercaron los gemelos, la pelirroja se levantó pasando a su lado e ignorándoles de manera olímpica, subió las escaleras hacia la habitación de las chicas.
Fred y George suspiraron tristemente.
—Jamás se le va a pasar el enojo ¿Verdad?
Hermione negó lentamente. Fred frunció con enojo el ceño y se dejó caer en el sillón que antes estaba su hermana.
—Parecemos extraños…
—Después de lo que hicieron, no se merecen otra cosa —Respondió Hermione con su típico semblante de superioridad cuando se trataba de defender algo, en ese caso, su mejor amigo.
—No ayudas mucho Hermione —Respondió George frotándose las cienes.
—¿Y Ginny? —Pregunto con curiosidad Hermione.
—Donde siempre... —Respondió cansado Fred, Ginny no paraba de llorar y apenas salia del baño de las niñas, toda esperanza que tenía de conquitar a Harry, se le había ido cuando les vio besandose frente a ella, y lo que era aún peor, su propia hermana le había refregado en la cara lo insignificante que era.
Tampoco se perdonaba él hecho de haberle querido lanzar aquel imperdonable.
Y lo que era aún peor, cuando intentaba acercarse a Rowney, esta la evadía y ni siquiera la miraba. Cruel, pero quizás justo.
Rowney se tiró a su cama abriendo con desesperación la carta.
"Mi querida Pelirroja…
oooooo***
Lamento la demora mis Lady's, ultimamente no me he sentido muy bien de salud y no me matéis porque les deje la mejor parte. Se que es un Capitulo un tanto agotador, por todo lo que se a perdido, los celos y eso que duele más, es la actitud negativa de Rowney, pero yo la entiendo, no es nada facil.
Niquie