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Historia 172336 — capítulo 14
Solo tres palabras y su corazón se había disparado cual caballo de carrera drogado, "Mi querida Pelirroja..." La euforia de sentir en lo más profundo de su ser, que Sirius le escribio, no detenia aquellas interminables mariposas en lo bajo de su vientre, solo el echo de que le escribiera le había producido un inexplicable placer, pero bulgarmente, tuvo un "orgasmo" cuando leyó lo que él le compartía. La extrañaba, la extrañaba como ella lo extrañaba a él, o eso creía, pero no se imaginaba cuanto más la extrañaba él ojigris. De pronto recordo o se dio cuenta de que no era lo único que sentía, el pecho se le oprimia, con algo que le cerraba la garganta... ¿Era traición? ¿Por qué sentía que estaba traicionando a Neville? ¿Qué era esa culpabilidad que sentía en cuanto a su nueva relación con Neville? Se suponé que era puro cuento su relación, o es que le estaba tomando cariño, y eso podía resultar realmente mal... Él era su amigo, si por eso lo queria, pero porque cuando beso a Harry no sintió lo mismo... Quizás era porque no mesclaba sentimiento amoroso con su mejor amigo, y con Sirius se comprometía todo, porque ni siquiera lo estaba viendo y se imaginaba sus ojos grises contemplandola como si fuera la octava maravilla. Aferro la carta a su pecho mirando desesperada los doseles carmesí, "¿Desesperada? No, no Rowney, calmate..." Suspiro profundamente y cerro sus ojos sintiendo como su pecho bajaba y subia rápidamente como si ubiese corrido una maratón. Se sobresalto cuando sintió la puerta del dormitorio abrirse, guardo por inersia el pergamino bajo su almohada rápidamente. Hermione se acercaba con cautela y se sentó a su lado.
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¿Todo está... bien? -Titubeo un momento al ver la cara enrojecida de su amiga.
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Si, si, si -Se apresuro a decir intentando mantener la calma, bajo esa cama de pecas encendidas que era su rostro.
Hermione la contemplo un momento, dudando si debía preguntar o no, había visto como escondía nerviosa ese pergamino bajo la almahada.
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¿Piensas estar mucho tiempo más enojada con tus hermanos Ron...? -Rowney fruncio el ceño al escuchar que la llamaba por su nombre real.
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Lo pienso y lo hare Hermione... Hasme un favor y no vuelvas a llamarme así, alguién podría escucharte... -Bajo notoriamente la voz mirando a su alrededor, solo para comprobar que seguían en el dormitorio ellas dos.
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Si, pero ya estamos a fines de noviembre... Rowney... -Se obligo a llamarle así, no podía mirar a la pelirroja como otra persona que no fuera Ron.
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Hermione, se lo merecén, tu has visto lo mal que se han portado, y Ginny... ¡Oh esa niña! -Recordo frunciendo totalmente el ceño, nuevamente enojada.
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Ya... Tranquila... -La tranquilizo la castaña palpeando suavemente su mano en forme de puño que agarraba con fuerza el adredon escarlata.
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¿Qué tal si tuvieras una hermana, y está te lanzara una maldición imperdonable? -Le contesto mirandole como si tuviera una segunda cabeza. - Pero yo no...
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¡Estoy hablando en hipotesis Hermione! -Le corto con energía y enfasis. Hermione abrio la boca ofendida por su tono de voz, le miro dolida y solto con suavidad la mano blanca de la pelirroja, dispuesta a levantarse y dejarla sola.
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No, no... No quise... -Ahora era Rowney quien le miraba con suplica, la tomo de la muñeca y la acomodo con suavidad a su lado. - Perdoname... -Le susurro muy bajito abrazandola, sabía que en Hermione podía encontrar un consuelo, pues era su amiga, y la chica que muchas veces le robo el sueño. Hermione pestañeo varias veces, al sentir el calor de la Leona junto a ella, no entendio el motivo de su nerviosismo, ¿Acaso la ponía nerviosa a ella, a Hermione Granger, la ponía nerviosa una chica?
Rowney escondio su cara acalorada en el entrecuello de su amiga, y de lado se acomodo perfectamente a su lado, sin notar que la respiración de la Griffindor se hacia rapida y entrecortada. Se habia producido un comodo silencio, que Rowney con los ojos cerrados interrumpio.
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¿Extrañas mucho a Ron? -Hermione con suerte se movía, ¿Qué decía?
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¿Cómo? -Le pregunto la castaña con dificultad, en su cabeza enmarañada no lograba entender sus palabras, a pesar de ser tan simples.
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Que si extrañas a Ron... - Volvio a repetir frunciendo levemente sus labios en una mueca ansiosa.
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Pero tu eres Ron, realmente no se a ido... Aquí estás... -Respondió luego de un largo momento, en que su cabeza prosesaba sus nuevas palabras.
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No, no, no... -Negó Rowney levantando levemente su rostro del cuello de la castaña.- Yo soy Rowney, no Ron... Ron... No está.
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Claro que lo está, Rowney no existe, tu eres Ronnald Weasley.- Contra ataco buscando la mirada azulina de su amigo.
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No te equivoques Hermione... -Susurro de una manera fría la pelirroja.- ¿Acaso no me escuchas? ¿Acaso no me ves? ¿Acaso no me puedes oler...? ¿Acaso no me puedes tocar...? -Para cuando sus palabras iban tomando un curso peligroso, la mano de Hermione guiada por Rowney, estaba en sus labios para así hacerla sentir. - ¿Acaso no puedes provarme...? -Susurro Rowney mirando directamente los ojos de Hermione, los cuales se encontraban fijos en los de la pelirroja. El tiempo parecio detenerse junto con la respiración de Hermione, cuando Rowney roso sus labios contra los de Hermione, se obligo a cerrar los ojos, la boca de Hermione no se movio por un momento, hasta que la lengua humeda de la pelirroja, roso sus labios adentrandose en su boca. Hermione sentia como el calor le subia a las mejillas desde sus muslos, y es que era algo totalmente nuevo, esa calides suya de besarla, sus labios y movimientos tan inexpertos, no podia creer que su Ronnald Weasley la estuviera besando. En cuanto a Rowney, un enorme vació la invadio al darse cuenta de que lo que decia era verdad... Ron ya no estaba allí, y lo comprovo porque... Con aquel beso que dejo en la nuves a la castaña, por el contrario, ella no logro sentir nada. De forma timida Hermione se iba animado a corresponderle su beso, para cuando se habia montado lentamente arriba de Rowney, esta se aparto sentandose en la orilla de su propia cama.
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¿Ahora me crees? Ya puedes comprovar por tus propios sentidos... Que Rowney... Que yo, soy tan real como tú. - ¿Por qué aquella voz tan dulce, sonaba tan despiadada?
Hermione parecia estar a punto de prenderse fuego, se sostenia sus labios como si fueran a caerse, se lleno de verguenza al instante cuando vio desaparecer a la pelirroja detras de la puerta del dormitorio de las niñas.
La mañana de ese día sábado parecia ser la mas cálida de la última salida a Hosgmeade de noviembre, a pesar de que el cielo estaba totalmente gris, no tendrían un buen tiempo en todo el invierno que se aproximaba con la navidad.
Rowney caminaba de la mano de su actual novio por el centro del pueblo de Hosgmeade, tenía un par de horas antes de que la pelirroja tuviera que dejarlo para poder irse a reunir con su hermano mayor.
- ¿Qué quieres hacer primero? -Pregunto la cálida voz de Neville mirando de reojo a su novia.
- ¿Qué tal si... Me besas...? -Susurro Rowney rodeandolo melosamente con sus brazos y acercando con suavidad sus labios a los de Neville, quien aún parecia tomarse por sorpresa ante aquel acontesimiento, no podía creer que cada día, su noviazgo con la pelirroja más codiciada de la escuela, se hiciera tan fuerte, aún cuando tenia miedo de lo que le diria su abuela, era capaz de enfrentarse con medio mundo mágico, con tal de aquel pequeño y sencillo pacto de cariño, no se rompiera.
Sus labios se unieron en un beso totalmente inocente, era un calmante para todo el rencor que sentia Rowney, para todas esas ganas de destruir todo a su paso con cada rabieta que sentía.
La gente se les quedaba viendo, con sonrisas complices de que aquel amor sincero, les bastara para que la admosfera ya navideña se volviera totalmente amorosa. Pero era la mirada ascesina de Fred unos metros más allá, que intentaba atravesarlos con esos ojos azules tan peculiares que poseía.
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¿Qué tanto le ve? -Dijo con fastidio mientras observaba a la pareja en medio del centro de Hogsmeade.
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Fred, ya basta... Dejala en paz... -Comentó George adivinando los pensamientos de su gemelo.
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Pero es que miralo, no es que tenga algo en contra de Neville, es un muy buen chico, pero... ¡Miralo! -Su cara de desagrado y asco ante el beso, que no podia ocultar, le molestaba enormemente.
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Fred, ya te dije... Dejalá en paz, su problema será... -Comentó George mirando también la escena, y aún no podia evitarlo, también sentia algo de molestar. Estaban esperando a que saliera Lee de la tienda de libros, y no pudieron evitar mirar la escena.
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Solo esperaré a que se le pase el enojo... No le durara toda la vida... Y me aseguraré, de que no vuelva a olvidarse de mi nombre... -Esas palabras salieron de la boca de Fred, sin siquiera ser procesadas.
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¿Qué? -George se interpuso entre su mirada y la pelirroja, le miraba con verdadero enojo y desconfianza. - ¡No! Tu no vas a hacer nada, es tu hermana... No sé lo que te estas imaginando... Pero yo no te lo voy a permitir.. Y si tengo que recurrir a mamá, lo voy a hacer -Le amenazo antes de empujarlo, ¿Hasta donde seria capaz de llegar? No eran los unicos que miraban la escena con odio, pues un rubio les apuntaba directamente con su varita desde un callejón entre tienda y tienda.
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Asquerosa Zorra... -Susurraba con desprecio. Rowney tomo a Neville de la mano y lo condijo hasta HoneyDuke, perdiendose de vista de las miradas escrutadoras. Para cuando Neville dejo a Rowney en la entrada de Las Tres Escobas, su nerviosismo era tal, que no disminuyo al ver en la mesa más alejada a su hermano mayor, las manos y la frente le sudaban, camino a paso lento hacia él, no podía soportar ver la decepción en los ojos de su hermano preferido. - Hola... -Saludo con voz dudosa.
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Sientaté por favor... -Murmuró él alzando su mano para llamar al chico que le ayudaba a Madam Rosmerta a atender.
Rowney se sentó casi tropesandose con sus propios pies. Pronto sobre la mesa estaban dos cervezas de mantequillas, cortaban la mesa oscura y de madera poco iluminada.
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¿Y bien, qué tienes que decirme? -Preguntó él intentando no sonar tan duro como lo era su mirada en ese momento.
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¿Disculpa? -Se descolocó aún más.- Eres tu quien queria verme, ve al grano. - Le apuro frunciendo el ceño ahora un poco molesta.
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Te puedes imaginar porque estoy aquí. -Dijo él inclinandose sobre la mesa y apoyando sus codos en aquella mesa que rechinaba de lo vieja que era.
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Si, lo sé y pierdes tu tiempo Bill... No tiene caso. -Sentenció la pelirroja dandole un sorbo a su cerveza de mantequilla de forma melosa.
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¡Sabes que mamá esta preocupada por Ginny! La pobre esta sufriendo mucho... -El titubeo en su voz, molesto aún más a Rowney que sus propias palabras.
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¿Disculpa? ¿Preocupada por Ginny? ¿Pobre de ella? -Su voz se iba alzando cada vez que hablaba.- ¿Acaso yo la ataque con una maldición imperdonable? ¿Acaso yo atenté contra mi propia sangre? ¡Ella es una criminal!
Bill la mirada, y luego miro a las personas que se volteaban mirandoles.
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¿Puedes bajar la voz? -Inquirio apretando sus dientes.
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Debérian de encerrarla en azkaban por eso... -Dijo bajando su voz pero intentando controlar sus gritos, que ahogo con otro largo sorbo de su cerveza.
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No digas eso, es tu hermana pequeña... -No alcanzo a terminar su oración cuando la pelirroja intervino tajante.
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¿Crees que si yo te amara lo suficiente, podría lanzarte una maldición imperdonable, para verte retorserte en el suelo de dolor? No Bill... Eso no lo hacen los hermanos... -Para ese entonces las lágrimas que había intentado contener, se resbalaban con furia por sus mejillas.
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Row... -Suspiro Bill bajando totalmente sus defensas ante su persuación, se acercó con su silla y la rodeo suavemente con sus brazos.
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Ni siquiera te puedes imaginar todas las humillaciones que siempre he soportado de los gemelos... Pero ya no lo puedo soportar más... Estó que sucedio tiene que ser un castigo para los gemelos... -Sollozaba apretando sus dientes intentando contener esas palabras de odio que se atoraban en su garganta, dejo que Bill la abrazara unicamente, porque no queria animar más los humos.
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Lo sé, se que esto es dificil para ti... -Murmuro cerrando sus ojos mientras abrazaba el diminuto cuerpo de su hermana.
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No sabes lo dificil que a sido controlar este... cuerpo... -Murmuro nuevamente con la voz temblorosa, sorbio sus lágrimas para poder seguir susurrando.- Ninguno de ellos a tenido que soportar estos cambios...
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¿Controlar... Tu... cuerpo? -Pregunto Bill, algo dudoso, sabía que la respuesta podía no gustarle del todo.
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Si... No sé... No sé como... Contrarlo... Siento cosas... Tan raras... -Murmuro tragando saliva en seco, no sabía porque le estaba diciendo estó a él, pero necesitaba decirlo a alguien.
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¿Qué cosas...? -Bill se separo levemente al comenzar a sentir que a medida que ella iba bajando la voz, su calor corporal iba subiendo notoriamente. No debería de pasar eso, ¿Y por qué sentía que estaba engañando a Fleur? ¿Por qué no sentía aquel lazo tan fuerte que debería de sentir como hermano mayor? - Siento... Como si... Como si me desesperará el echo de sentir... Que me pasan cosas... Desear... Bueno... Es que... Sus mejillas aúmentaron de color y la sangre comenzo a bombearle a gran velocidad.
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Sabes que puedes confiar en mi... -Murmuro él sintiendose descolocado por sus ganas de saber más, con ese morbo inexplicable al hablar de aquellas cosas, tan intimas.
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Bese a Hermione y no sentí absolutamente nada... Pero cuando... Cuando un chico me beso... Sentí... Oh, no sabes como sentí... -Murmuro Rowney cada vez bajando más la voz. - ¿Besaste a Hermione? ¿Dejaste que te besara un chico...? ¿Qué... Qué sentiste? -Preguntó con un hilo de voz.
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Como si... Se me mojara... Aquí... -Ya casi no hablaba, era dificil escucharla, pero Bill pudo escuchar perfectamente lo que decia, y mirar como una de sus manos palidas viajaban a su propia entrepierna y se apretaba ligeramente, fue cuando sintió sus pantalones comenzar a apretarle. - Un deseo inexplicable de que me tocaran... Me ardían los... los... Los pechos... Y mi vientre era un nido de arañas queriendo salir de forma escrupulosa. Bill la miro hacia abajo, conteniendo las ganas de llevar su mano hacia donde ella se apretaba ansiosa.
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Bueno... Y... Y como... Como... ¿Cómo querias que te toca... tocaran? -Se sentió nuevamente adolescente, ¿Cómo podía estar deseando tocar a su hermana pequeña? ¿Por qué ya sus ojos no veían a su hermano menor? ¿Por qué en su lugar había una chica esbelta de encantadoras mejillas frágiles y unas pecas que se movían cuando sus labios lo hacian. La excitación por la escena tan prohibida comenzo a hacer efecto en la pelirroja, que se atrevio a alzar su mirada y poder leer en los ojos brillantes de su hermano, el deseo, ese deseo que veía en muchos chicos, estaba palpable en los verdosos de su hermano. - Quisiera que me tocaran así... -Susurro está ya con un jadeo suplantando su voz, su mano se fue directamente a la chaqueta entreabierta de su hermano, alto y vigoroso, con una cola de cabello pelirrojo, que le daba ese aire tan rebelde. Las yemas de sus dedos pudieron buscar sin problemas uno de los pezones de su hermano, y así mirando como el placer aparecia en la mueca de sus labios, bajo lentamente hasta rosar su mano con la erección del apretado pantalón, lo apreto con suavidad.
Bill tragaba saliba con dificultad, queria alejar todo pensamiento pecamimoso de su mente, pero se le hacía totalmente dificil al sentir su mano sobre él, dandole un extraño cosquilleo.
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¿cómo... Cómo así...? -Su mano bajo por debajo de la mesa, y abrió ligeramente las piernas de ella, solo para rosar las yemas de sus dedos, por toda la extensión de lo que era una vagina humeda ya. Al ver que Rowney se estremecia y cerraba sus ojos lamiendo sus labios, se atrevio a subir y bajar con sus caricias, marcandose por sobre sus pantis lo que eran sus labios divididos. La mano de Rowney se apretó en el pecho de él, con un inexplicable deseo de sentirlo más cerca. Su respiración habia aumentado notoriamente, y se encontraba con la de Bill rosando sus mejillas, trago saliva con dificultad, al apretar con suavidad sus piernas y aprisionar la mano de Bill sobre su vagina cosquilluda. - Si... Algo así... -Murmuro con un hilo de voz, abrio nuevamente sus piernas y movio con suavidad sus caderas buscando de la mano de su hermano mayor.
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¿Y... y qué más...? -Pregunto mirando como los labios de la pelirroja se entreabrian hacia él, invitandole a la locura.
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Y de pronto ya estoy totalmente humeda... Y con un extraño palpitar, que solo me pide más... Y más... -Su propia mano se movio con suavidad en la entrepierna de él, queria meter la mano y sentir la calides de su miembro.
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Rowney... Yo... Se que... Se que esto... esto esta mal... Pero... Mira lo haces y como me has puesto... -Dijo cerrando sus ojos y acercando su boca hacia la de ella, hasta rosar sus labios al hablar.
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Te dije que no me puedo controlar... Esté cuerpo tiene vida propia... -Susurro subiendo su mano y metiendola por dentro de los sueter y la chaqueta de Bill, al sentir un pequeño caminito de bellos que nacian desde su ombligo hasta perderse en su pelvis baja, sintió como una nueva contracción la hacía subir su pierna arriba de él.
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Oh... Rowney... -Jadeo Bill por lo bajo, deseando que nadie más en Las Tres Escobas se estuviera dando cuenta de que estaba sucediendo allí, si alguién los veía, podía llegar a hacer muy peligroso. Ocupo su otra mano para subir a la pelirroja sobre él con las piernas abiertas totalmente hacia si mismo. - No puedo creer... Esto... -Nego intentando respirar, algo que se le hacia totalmente dificil.
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Se que nos vamos a arrepentir luego... Pero... -Mordio con suavidad su labio inferior, y Bill ya no se pudo controlar mucho más, la beso, y no se detuvo allí, cada beso tenía un inexplicable sabor a lujuria contenida, y es que ambos se controlaban con sus actuales parejas, Rowney no podia darle tantas alas al pobre Neville y Bill no queria que Fleur pensara que era un pervertido. Como le ubiese gustado llevarsela a una de las habitaciones de arriba, y así poder liberar toda esa preción, que se ocumulaba en su entrepierna a medida que ella se movia de manera experta sobre sus labios y le hacia perder lentamente el juicio, la tomo del trasero y la apreto con fuerza hacia él.
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Ah... Bill... Nos... Nos están mirando... -Dijo la pelirroja sintiendo como volvia a la realidad rapidamente al ver como algunos magos y brujas los miraban como si fueran el mismisimo Voldemort. Contra su voluntad la fue soltando, mirando como los labios de la pelirroja se enrojecian ante los fuertes y necesitados besos que le daba, quizás se había pasado un poco. Rowney se endereso y se sentó nuevamente en su silla ordenando su cabello de forma nerviosa. - Yo... Yo... Lo lamentó... Me deje llevar... -Tartamudeo totalmente avergonzada, Bill la miraba igual de nervioso que ella.
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Le diré a mamá que estas bien... Y que todo esta mejor, espero que para cuando sea navidad todo se allá arreglado... - Murmuro nervioso sin saber que más decir, saco un par de galeones y los dejo sobre la mesa.- Ya, ya me tengo que ir... La orden me necesita... Rowney intento ahogarse con lo que le quedaba de su cerveza, y Bill se acerco a despedirse, la beso con suavidad en la mejilla, realmente en la comisura de sus labios, fue un momento tan... arg.... Que cuando se fue, Rowney tomo la cerveza que antes era de él y se la bebio de un solo sorbo, se sentía sofocada y acalorada.
Se sentía culpable, no podia estar haciendo todo estó, tenia novio... Y no le estaba dando su lugar... No debía comportarse de esa manera tan indecorosa, pero, ¿Cómo podía controlar esos impulsos y arrebatos de hormonas?
Rowney caminaba por el pueblo de Hogsmeade, sin dirección alguna, fue cuando el cielo comenzo a caerse a cantaros, parecía comobsi la lluvia se enfureciera cada vez que por la mente de la pelirroja pasaba un mal pensamientos, intento cubrirse con las manos, pero lo unico que pudo fue comenzar a correr para buscar refugio. Cuando al fin vio un lugar que la mantendría a salvo de la lluvia, tropeso con alguien alto y con tunica negra, el suelo estaba resbaladiso, y no pudo evitar caerse hacia atrás embarrandose de barro.
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Joder... -Se quejó, ya de por si estaba totalmente mojada ahora también estaba sucia.
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Valla, valla... Mira quien esta aquí, si no es nada más, ni nada menos que Weasley... -A Rowney se le helo la sangre al escuchar la voz de Malfoy padre, alzo su mirada intentando mirarle, pero la lluvia le llenaba el rostro.
Eso podía llegar a ser muy peligroso, la gente pasaba a su lado corriendo sin percatarse mucho de la pelirroja en el suelo, y ese hombre parado frente a ella.
00000 Disculpen la demora, y lo corto del capitulo, intentare subir más seguido. Tengo mucha emoción contenida para cada capitulo, no se olviden de comentar, los adoro mis lectores.
Un saludo cariñoso a mi amiga Afrodita18, porque si ella no me persuadiera tanto con que tengo que subir capitulo, lo abría aplazado aún más. Te quiero nena ♥ Niquie