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Historia 172336 — capítulo 7

Nota del autor: Ladies, atención con la portada, hemos realizado algunos cambios también para poder dejarles la historia un poquito más clara. Gracias a las que comentan, son geniales, muchas gracias de verdad. La imaginación es la mejor creación y lo único que te puede hacer volar en un mundo que ni siquiera puedes tocar… Yo he deseado ayudar a eso, que amen y se apasionen por este fanfics tanto como yo… Qué lloren y rían… Que sonrían y gruñan… Que se desvelen pensando en el porque del mañana o tal vez pensando en lo podría ocurrir. Estoy disponible a cualquier sugerencia, ya veremos qué pasa.

--------***

Ambos se había ido a sus habitaciones, Rowney necesitaba ordenar sus prioridades y Sirius simplemente, necesitaba un nuevo pantalón. Se sentía tan rara, como si jamás en su vida hubiese sido parte de algo y ahora lo encontraba todo.

Rowney no entendía realmente mucho esta situación, el placer nunca lo ha sido todo, y lamentablemente para ella, era solamente eso, nuevas sensaciones y mucho placer. En cambió Sirius no parecía tocar el suelo, algo dentro de su pecho se le hacía muy familiar, y de pronto su corazón dio un vuelco al recordar porque aquella pelirroja lo había hechizado en cuanto la vio, se fue a una caja apartada de todo su cuarto y busco entre un montón de chucherías una foto, sintió su corazón paralizarse, la pelirroja que había estado buscando desde los 17, quien había desaparecido, aparecía 18 años después…

—No… No puede ser ella… —Pero de pronto volvió a recordar sus labios, aquel sabor tan dulce y a la vez apasionado, esos besos tan necesitados de él. Arrugo la foto en su mano mientras no podía contenerse de una oleada de sentimientos explotando en su pecho, todos teniendo un igual para poder chocar y confundirlo. —No… Sí… Es ella… Lo sé…

Rowney había entrado animadamente a la cocina, mientras tomaba un pan dulce que había horneado recientemente su madre, se apoyó en el mesón sin notar las miradas dirigidas a sus costados.

—¡Te dije que te taparas! —De pronto Fred la miraba enojado, Rowney lo ignoro sonriéndole, nada podía quitarle el buen humor, después de que simplemente se había dado por vencida, acepto al fin su cambió, iba a aprovecharlo lo que más pudiera.

—Callate ¿Quieres? —Se enseñó el dedo en el medió, provocando varias risas de las personas que se encontraban en la mesa.

—¡Rowney! No seas grosera —la regaño mamá mientras Rowney se sentaba frente a Remus.

—Hoy hay reunión de la Orden, vamos a planificar las guardias para proteger a Harry, mañana irán a buscar a Hermione… —Remus no había alcanzado a terminar, cuando George le pinchaba las costillas a Rowney.

—¡Huuuuy! Mañana llega tu amiguita Ronny… Mañana llega Mione…. Tu Mione… —A Rowney se le desfiguro la cara cuando entro Sirius, cayendo de bruces al suelo a la realidad.

—¿¡Hermione!? ¿Viene mañana? —Sus ojos casi se le salieron de las orbitas, miro a Remus suplicándole que no fuera verdad.Sirius la miro con atención.

—Si Rowney, mañana llega Hermione ¿No estas contento? —Pregunto Sirius con un enorme doble sentido en la voz. Rowney le envió una mirada opresiva.

—Supongo… Solo… Solo estoy nerviosa porque me vea así… —La insegura Rowney volvía a aparecer, Sirius rodeo la mesa y se sentó junto a la pelirroja que había comenzado a ilusionarle nuevamente. Tenía tantas dudas en su mente ¿Cómo es que ahora que la veía, aparte de ser un Weasley y ser original mente hombre, estaba en esta época?

—¿Ya al fin te le vas a declarar hermanito? —Pregunto Fred alzando sus cejas pelirrojas mientras la miraba divertido, Rowney enrojeció al instante y negó mirando a nadie en particular.

—Cállate… ¿No ves lo difícil de esto? ¿No entiendes estúpido lo que me han hecho? —Rowney parecía furiosa, como si su rostro amenazara con explotar, la señora Weasley parecía escandalizada por las palabras de su hija, pero no dijo nada, sabía que tenía razón.

Fred y George la miraron con los ojos abiertos.

—Prefiero mil veces que Hermione no se enteré, a que ustedes me estén molestando a cada puto momento ¿Qué les he hecho yo? —Su tonó de voz cada vez era más alto, se había levantado ya de su silla y Sirius había sostenido su muñeca intentando calmarla. Aun habían cosas que lo hacían dudar, la pelirroja que había conocido él, era muchísimo más femenina y muy dulce —. ¡Déjame Sirius! —Le grito a él también, quien la miro ofendido.

—¿Si tanto quieres volver a la normalidad, porque mierda entonces no te pones a buscar tu misma? —le devolvió Sirius el regaño, pero es que, le dolía enormemente que Rowney quisiera volver a ser Ron.

—¿Qué crees que estaba haciendo hoy en la mañana Black? —Le devolvió vivazmente el grito, todos estaban callados, Remus los miraba abriendo la boca para decir algo, pero no lograba decir nada —. ¡Cuando llegaste a interrumpir mi paz!

—¡Suficiente! —Alzó la voz Remus, mirándolos serios. — ¡Harry es perseguido por el mago más tenebroso de la era y ustedes peleándose por quien grita más fuerte! —Tanto Sirius como Rowney lo miraban sorprendidos, nunca lo habían visto perder la paciencia. Rowney se giró a Sirius y apretando sus labios aun molesta, se retiró de la mesa.

—Se me fue el hambre… —Salió del comedor, eso pareció enfadar aún más a Sirius, quien gruñendo ysin decir nada siquiera, se fue a encerrar a la habitación de Buckbeak. Pero antes de llegar vio a la pelirroja enfurecida caminar por el pasillo, apresuro el paso y la tomo volteándola.

—¿Quieres explicarme por qué la tomas conmigo? —La cólera aun parecía no desaparecer de su rostro, pero al instante en que se encontraba a solar con el pelinegro, se le iba a todo el coraje Griffindor y hasta se le olvidaban cosas simples como respirar o el motivo del porque peleaban.

—Yo… Yo… —Intentaba responder a su pregunta, pero no lograba juntar las palabras en una frase coherente para responderle, en cambió se había quedado mirando los labios finos del animago.

—¡Responde! —La presiono, estaba desesperado por saber si era su pelirroja, se había decepcionado tantas veces, que no aguantaría una desilusión más.

—¡No sé! —Le respondió soltándose de su mano, con sus ojos azules brillantes a causa de la emoción, pero la emoción de querer llorar. Sirius suspiro desinflando su pecho, junto cuando iba a rendirse escucho —. Porque si estoy contigo pierdo el control… Porque si no eres tu… Nadie será… —No sabía porque le estaba diciendo eso, pero lo sintió latir en su corazón.

—Lamento mucho… Todo eso… —Se disculpó volviendo a tomar la mano de la pelirroja. Rowney se sentían tan bipolar, todo le llegaba demasiado a fondo y cualquier cosa la volvía loca. Consecuencias de un cuerpo femenino quizás.

—Lamento haberte gritado… —Se acercó para poder sentirlo y es que la pelirroja no se apenaba cuando estaban a solas, alzo su mano hasta su cuello y lo enredo en los pelinegros cabellos del, se miraron un momento a los ojos y perdieron la noción del tiempo, pudieron pasar años o quizás siglos, pero sus ojos se conectaban.

—Mejor bajemos… ¿Si…? Molly debe de estar preocupada… Por un momento deja de pensar en ti… Y piensa en ella… También es complicado para ella tener que lidiar con una hija rebelde… —Sirius sonrió haciendo que las pequeñas arrugas de sus ojos se marcaran.

—Espera… Solo… Solo déjame decirte algo… —Rowney lo contuvo un momento y trago saliva tomando todo el valor posible antes de seguir —Tú me has hecho sentir… Tan viva… Y ¿Quieres saber porque me he enojado tanto allí abajo? Porque estaba comenzando a aceptar esto… A aprender a sacar lo mejor… Fred se encarga de recalcarme en la cara que no soy estó… Que lo que ha pasado entre nosotros se irá apenas cierre los ojos… Es complicado para mi Sirius… Nunca te ví jamás como algo sensual… Pero este cuerpo solo te corresponde a ti, se derrite cuando lo tocas… Y me hace confundir…

Sirius había contenido el aliento, ahora era él, el que se sentía confundido, tan alegre y alagado de sus palabras.

—Tranquila mi pelirroja… Ya verás cómo en cuanto abras los ojos, luego de haberlos cerrados… Me encargare de demostrarte que sigo allí, para ti.

Todo le parecía una ilusión, en la que en cualquier momento se esfumaría, pero es que sentía con desesperación tenerlo, se sentía enamorada, sin siquiera saber qué era eso.

—Por ahora… Solo hay que mantener la calma… Tu tranquila… ¿Si? —La abrazó y besó su frente, era increíble como de un momento a otro todo cambiaba, en la mañana estaba decidida a buscar la forma que fuera para volver a la normalidad, en unos segundos Sirius le había cambiado el rumbo a su vida, y ahora temía el día en que vuelva a ser el…

La reunión había terminado y con eso Sirius ahora si se había ido a encerrar con Buckbeak, estaba furioso de que no quisieran traer a Harry a la casa y que lo dejaran incomunicado ¿Dónde iba a estar más seguro que allí?

Rowney lo miro irse enfadado, tuvo el impulso de seguirlo, pero sabía que debía de darle su espació, por lo menos por ahora, miro a Remus pidiéndole alguna ayuda.

—¿Pasa algo?

—Cosas de la Orden… —Respondió su antiguo profesor de DCAO.

—Por su cara… No debe de ser nada bueno… ¿Es Harry, le sucedió algo? —Miro asustada a Remus.

—No, no le ha pasado nada, Harry está bien por ahora, es solo que no quiere dejar de luchar para que Harry venga y se desespera cuando le dicen que no, no te preocupes se le pasara pronto… —Remus se le quedo viendo de forma pensativa, había algo en esa pelirroja que le llamaba totalmente la atención, como si la conociera de mucho antes, pero eso no podía ser posible ¿Verdad?

—¿Sucede algo Remus? —Pregunto Rowney curiosa por la manera en que él la veía.

—No, es solo que… Juré… Ah no importa… Debo estar equivocado. —Ron iba a preguntarle algo, pero la señora Weasley los interrumpió.

—La cena está algo retrasada, pueden ir a sentarse a esperar.

Como siemprey llena de energía fue de las primeras en ir, seguida por Remus y los gemelos.

—Oye Rowney… —Dijo en voz baja George llamando la atención de la pelirroja, quien le devolvió una mirada envenenada ¿Qué iban a decirle ahora?

—Lamentamos mucho todo esto… —Dijo Fred, tomando por sorpresa a la pelirroja, quien los observaba aun en silencio.

—Juramos que ya no te molestaremos… Eres nuestra hermana… Y prometemos también buscar una solución próxima.

—¡Palabra de merodeador! —Finalizó Fred arrepentido, Remus los miro atragantándose con el aire, interrumpió a Rowney.

—¿palabra de qué?

—De merodeador —Contesto George, Rowney miro sonriendo a Remus y se sentó a su lado en la gran mesa.

—¿Los conocieron? —Pregunto Remus con un peculiar brillo en su mirada.

—Mmmm, no personalmente pero le debemos todo lo que sabemos —Dijo Fred sonriendo se sentó al otro lado de Rowney.

—¿Si? ¿Cuál es su merodeador favorito?

—Para mí siempre será Cornamenta —Respondió George sonriendo.

—Yo prefiero a Canuto, es más juguetón —Rowney se carcajeo a todo pulmón al escuchar a Fred, si supiera.

—Yo prefiero a Lunático… Es inteligente y tiene muy buenas bromas… —Rowney miro a Remus con una sonrisa coqueta, quien le devolvió la sonrisa un tanto sonrojado, parecía estar orgulloso.

Entre conversar divertidas y algunas risas Rowney fue perdonando a los gemelos, la cena ya había terminado y la chica de cabello chicle que tan divertida era, no paraba de coquetearle a Remus.

—No dijiste que se le iba a pasar… —Le susurro por lo bajo Rowney a Remus, quien se alivió de poder mirar a otro lado sin ser descortés con la auror.

—Puede que se le pase, hoy o mañana, o también en su millón de años —Le susurro también bajito como si aquello fuera un secreto supremo, ninguno de los dos había recalcado en la cercanía de sus rostro, hasta que Fred palmeo su espalda provocando que la nariz de ella se rosara con la Remus, se separó algo sonrojada y se volteó para ver a Fred.

—¿Qué necesitas?

—Bill y Charlie ya se fueron a dormir, y dijeron que no los molestaras. Qué mañana tiene que ir muy temprano a cumplir con sus trabajos…

—Oh… Ya veo… ¿Entonces dónde voy a dormir? —Alzo la vista buscando a su madre, que como siempre ya no estaba en el comedor, debía de estar en la cocina.

—Si quieres puedes dormir con nosotros —Le dijo George quien estaba atentó a lo que hablaban sus hermanos.

—No gracias, ahora si que son capaces de matarme —Rowney miro con reproche a Fred junto a ella.

—No, juramos no matarte, solo mutilarte o herirte de gravedad, pero no matarte —Se carcajeo Fred, Remus los miraba sonriendo.

—Ajá que gracioso —Rowney le saco la lengua.

—No hagas eso —Le dijo Fred sonriendo galán.

—Si quieres ir a dormir con nosotros, decide pronto, porque nosotros también queremos irnos ya —Le respondió George jugueteando con un largo cordón en sus manos.

—Son ustedes o Ginny… Iug, no, prefiero dormir con ustedes —Rowney había hecho una mueca de desagrado. Se volteó para ver a Remus y poder preguntarle —¿Crees que debería de llevarle la cena?

—No creo que te abra la puerta… Mejor ya vete a dormir…

—De todas formas, le llevare un refrigerio… —Se levantó de su silla y fue a la cocina con mamá —Mami ¿Me das un dulce de mora con un café?

—Pero Rowney cariño, acabas de cenar.

—Hay mamá, solo hazlo, es para Sirius.

—¿Para Sirius? ¿Para que quieres llevarle comida a ese viejo gruñón?

—¡Mamá, déjalo en paz! ¿Cuántos años has tenido que pasar en Azkaban por algo que no has hecho? Soportar que la gente te crea un asesino y además perder a tu mejor amigo. No seas injusta con él ¿Si?

La señora Weasley se había quedado de piedra al escuchar a su hija, tenía razón, pero aun así le sorprendió esa forma voraz de defenderlo, aun que tenía razones, era el padrino de su mejor amigo.

—Está bien, llévale la cena…

En menos de unos minutos se encontraba golpeando con sus nudillos la puerta de la habitación de Buckbeak.

—Sirius… Soy yo, ábreme por favor… —No hubo respuesta —Sirius ábreme… Te traje la cena…

No hubo respuesta.

—¡SIRIUS BLACK ABREME LA MALDITA PUERTA EN ESTE MALDITO INSTANTE!

Se escucharon pasos dentro de la habitación y en pocos segundos Sirius le había abierto la puerta, mirándola con reproche.

—Te pareces a tu mamá… —luego le sonrió con picardía le recibió la bandeja con el exquisito estofado de la señora Weasley y la tomo de la mano jalándola al interior de la habitación, no sin antes mirar afuera de está, para verificar que nadie los veía, cerró la puerta y dejo la bandeja a un lado.

—Sirius, no te puedes encerrar aquí como un niño mal criado, cada vez que te dicen que no… —Lo regaño cruzándose de brazos.

—Te tardaste en subir ¿Por qué no habías venido? —Le sonrió atrayéndola hacía él, desde su cintura.

—Eres un mañoso ¿Sabes…? —Rowney arrugaba la nariz con picardía mientras alzaba sus manos al cuello del animago.

—No, ya enserio ¿Estabas hablando con Remus? —La miro acercando sus labios hasta rosar los de ella.

—¿Te importaría? Lunático siempre ha sido mi favorito… —Se río divertida al ver la cara dolida de Sirius.

—Así que Lunático es tu favorito… ¿Se podría saber por qué?

—Porque es inteligente… Gentil… No pierde el temperamento con facilidad… Se sabe comportar como el adulto que es… No hace berrinches… Tiene buenos insultos… ¿Continuo?

—¿Es una broma? —Sirius la había soltado mirándola dolido.

Rowney soltó una estruendosa carcajada, que fue acallada por los labios ansiosos de Sirius.

—La verdad es que se parece bastante a Hermione ¿No crees? —Dijo Rowney luego de unos momentos en que el mundo desapareció a su espalda en cuanto beso sus labios.

—Oh, verdad que a ti te gusta Hermione… —Sirius la miro con picardía.

—No seas ridículo… Sí, me gustaba… Pero ahora… ¿Crees que voy a gustarle? —Por la cara de Sirius, se apresuró a decir—. No es como si quisiera realmente ahora que me correspondiera… Tengo mejores cosas en mente… Como… Buscar la forma de zafarme de mi familia para que mañana nos escapemos juntos tu y yo… —Susurre alzando uno de sus dedos índices a los labios del merodeador frente a ella.

—Mmm… Es una buena idea… —Acarició con suavidad la espalda de la joven pelirroja entre sus brazos.

Se posó en puntitas de pies y atrapó con suavidad sus labios, sintiendo como se iba fundiendo lentamente en aquel rico sabor a Whisky de fuego que le gustaba tanto, pasaron varios minutos en los que el beso se rompió cuando la puerta fue tocada.

—¡Canuto, ábreme la puerta! Soy Remus —Sirius rodeo los ojos y se concentró en volverlos labios de la adolescente —Canuto no seas malcriado y ábreme, tenemos que hablar… Es sobre Rowney… —Rowney miro asustada a Sirius, quien le devolvía la mirada igual de aterrado. —Tengo que comentarte algo importante… Es sobre el pasado… —Con esto último Sirius le indico a Rowney que se escondiera detrás de la puerta, antes de que Remus siguiera hablando, la abrió solo un poco.

—Remus, no puedo hablar ahora… Hablaremos mañana… —Intento cerrarle, pero ya que este le había abierto, empujo la puerta para abrirla aún más.

—Canuto ¿te acuerdas de esa pel… —La pregunta se le aferro a la garganta cuando al entrar vio a Rowney escondida detrás de la puerta —. ¿Qué estás haciendo aquí?

—Le traje a Sirius su cena… —Dijo parándose frente a la puerta abierta para poder salir corriendo en cualquier momento.

—¿Puedes dejarnos solos por favor? —le pidió a Rowney con amabilidad.

—Si… Solo que, Sirius, mañana ni se te ocurra quedarte aquí todo el santo día, tenemos trabajo que hacer en el ático y ya no hagas rabietas de niño pequeño, Harry ya vendrá… Además sabes como es mamá de obstinada y no me va a dejar en paz —Dicho lo último se marchó, con que el profesor Lupin no pensara mal de aquello, le bastaba, ya se arreglaría con Sirius mañana.

Se fue casi corriendo a la habitación de los gemelos, que jugaban con un pequeño dragón de fuego, en cuanto entro a la habitación, tuvo que agacharse para que este no le dañara la cara.

—Joder Fred, George.

—Lo lamentamos —Dijeron al unísono.

—Van a terminar matándome… —Dijo cansada la pelirroja, se quitó los botines y camino a la cama de la derecha—. Necesito una camisa para dormir… Si fueran tan amables… —se quitó las calcetas, y se bajó los leggins negros con pequeños agujeros en todas las piernas, los gemelos se le quedaron viendo.

—No piensas quitarte la ropa delante de nosotros verdad… —Pregunto titubeando George, desde la otra cama.

—No se pongan exquisitos y denme una camisa… —Se levantó quitándose por completo la parte de abajo, alzo su sudadera blanca descubierta a los lados, quedando desnuda delante de ambos gemelos. La boca abierta de los gemelos parecía llegar hasta el suelo, al ver que ambos no reaccionaban, se dirigió hacía un gran armario contoneando sus curvilíneas caderas, mientras que los ojos abiertos de los gemelos la recorrían con la mirada.

—¡Ron tapate! —Le grito Fred, sin molestarse a apartar la mirada de su diminuta cintura y sus curvilíneas caderas.

—Pero si no me pasan nada, son tan lentos como un scrots —Se quejó Rowney, extrañada de que Fred la llamara Ron. Fred se fue hasta donde estaba ella y abrió las puertas de este, sin despegar la mirada de los pechos de Rowney, algo se había levantado en sus pantalones. Le tendió una de sus camisetas favoritas, quería verla con ella, Rowney se la puso sin ningún problema, le cubría anta sus muslos, le quedaba notoria mente grande, se fue a la cama de la izquierda y se inclinó para abrir la colcha.

—¡Maldición Ron! No hagas eso… —Le pidió Fred sintiendo que la sangre le ardía en la cara. George se había atorado con su propia saliva.

—¿Qué? ¿No les gusta lo que me hicieron? —Rowney sonreía divertida, mientras sin levantar su postura volteo su rostro para poder verlos, se arrodillo en la cama arqueando su espalda dejo que vieran mucho más, meneo sus caderas suavemente, disfrutando del sufrimiento y el color rojo en el rostro de los gemelos.

—Ahm… Si… Si nos gusta… —Dijeron al unísono ¿Tenían que ser tan gemelos hasta para eso?

Al parecer lo que anteriormente le había hecho a Sirius en la mañana, funcionaba hasta con los gemelos, la mirada de Rowney bajo hasta los pantalones abultados de ambos y sonrió, se volteo en la cama abriendo sus piernas por completo.

—¿Por qué lo hicieron…? —Esa voz no era suya, pero sin duda le sería de mucha ayuda, alzo con suavidad la camiseta descubriendo su vientre, Fred se acercaba lentamente mirando la entrepierna de la joven.

—Po… por… porque… —Balbuceaba totalmente idiota.

—¿Nunca había visto a una mujer..? —Pregunto la extraña voz de Ron, que era realmente Rowney.

Ambos negaron hipnotizado por lo que estaban viendo, sentía la excitación correr por su cuerpo, pero ¿por qué lo estaban disfrutando?

—Mucho menos tocado ¿No…? —Rowney alzaba sus manos desde sus piernas, apenas rozando su entrepierna y subiendo hasta sus pechos, que escondía detrás la camiseta de Fred. Volvieron a negar pero esta vez George también se acercaba a ella. Alzo sus piernas y los detuvo alzando una de sus cejas pelirrojas.

—Y tampoco lo van a hacer esta noche… No pienso dejar que me toquen… Soy su creación y créanme… Seré su peor pesadilla… —Los gemelos estaban estupefactos, no podían creer que se había atrevido a desear el cuerpo de su propia hermano, que para más remate, era su hermano, hombre, ni siquiera tuvieron el valor de mirarse los dos, Rowney se había metido a la cama y Fred quien era el dueño de ella, titubeaba si meterse o no. —Apaga la luz ¿si?

La luz se apagó y Rowney sonrió cuando no volvió a escuchar a ninguno de los dos hablar, sintió a Fred acostarse a su lado, le dio la espalda, esperando a que ambos se calmaran. George dudaba mucho que Fred no intentara nada durante la noche, pero el mismo había terminado por comenzar a acariciarse, la cara de su hermana, era totalmente la cara de una extraña y aun que fuera Ron femenina, nunca la habían visto como tal. Por otra parte Fred se sentía totalmente incomodo, tenía una montaña en su bóxer que amenazaba con explotar y si quisiera se la podría bajársela, sentía su rostro arder y no le ayudaba mucho, que la causante de aquel volcán, estuviera en su cama y que fuera su hermana. Pasaron varios minutos, en los que George ya había logrado complacerse, y solo cuando Rowney sintió un ronquido proveniente de la otra cama se volteó hacía Fred subiendo una de sus piernas a él rosando a su vez su entrepierna, sus ojos estaban cerrados, por lo que el tenso Fred pensó que estaba dormida.

Si tan solo pudiera desquitar su desenfrenado deseo de saciarse y tocarla, si tan solo no fuera su hermana, si tan solo no lo abrían convertido, no se sentiría tan sofocado y excitado a la vez, alzo una de sus manos temblorosas hasta la pierna que ella había subido hasta él, y la acarició apenas rozando sus dedos, quería tocarla, pero si se llegaba a despertar, se vería totalmente avergonzado. Rowney no pensó que se atrevería, pero nuevamente se equivocó y ahora tendría que fingir que dormía. La mano de Fred bajaba y subía por su pierna, sintiendo que el calor en su cuerpo iba en aumento, Rowney estaba inmóvil, al ver que no despertaba, Fred fue subiendo sus caricias hasta sus caderas, su respiración se había hecho pausada, y a medida que iba subiendo su mano por dentro de la camisa de Rowney, su miembro iba palpitando cada vez más, miro el rostro de Rowney que estaba sereno, todo lo contrario a su rostro rojo y sudado, le ardían las manos mientras subía hasta el inició de sus pechos, la piel era tan suave y tersa, quería morderla y besarla, saciarse hasta que ya no pudiera más, para Rowney fueron los minutos y las horas más largas de su vida.

Al fin Fred se dignó a rosar uno de sus dedos con uno de los pezones ya erectos de la pelirroja, un hormigueo impredecible, hizo que las bragas de Rowney se comenzaran a humedecer sin remedio, tenía ganas de llorar ¿Por qué? Ojala la noquearan y perdiera de verdad el conocimiento, le aterraba el hecho de estar en desventaja, además esas no eran las manos de Sirius, él lo olía a whisky de fuego, él no tenía esos ojos grises que la hacía soñar. Pero aun así ese cuerpo maldito respondía a las estimulaciones que él le estaba haciendo, pronto la boca de Fred había viajado al cuello de la pelirroja dejando varios chupones y marcas, se estaba volviendo loco de enfermo, pero era un morbo que no podía sacarse de la cabeza. Rowney se movía bajando su pierna y quedando pansa arriba, posición que realmente no le favoreció en nada, Fred ya había notado que realmente no estaba dormida y si estaba despierta y no le había parado, no tenía porque hacerlo ¿Verdad?

Bajo con suavidad su mano hasta la pelvis de ella, y con suavidad metió sus dedos por debajo de su tanga negra ya totalmente húmeda, Rowney se tensó dando un ligero respingo, pero lo que sintió a continuación fue algo que jamás pudo imaginarse sentir, era un placer que le erizaba cada centímetro de su piel, los dedos de Fred había acariciando sus labios inferiores y con suavidad había empujado para poder sentir la entrada de su húmeda entrepierna, sin embargo se había detenido allí y subió sus dedos al latente clítoris de la leona, que no paraba de apretar los labios para contener un gemido, se sentía tan mal pero a la vez tan excitada, odiaba eso.

Fred ya no iba a detenerse, y en cuanto se arrodillo y se acomodó entre las piernas de la leona, tomo su miembro sacándolo del apretado bóxer, allí fue cuando Rowney se llenó de pánico cuando sintió la punta del miembro de Fred en su húmeda entrepierna, no aguantaba más, tenía que sentirla, tenía que estar dentro de ella, abrió los ojos dejando a Fred de piedra.

—No lo hagas… —Le susurro tan bajito que pensó que no la había escuchado, pero había sido más un suplicio.

Fue suficiente con eso, para que el miembro de Fred explotara y bañara la entrada de la pelirroja con un caliente líquido, lo miro con los ojos abiertos de par en par, el pecho de Fred bajaba y subía agitado, Rowney estaba con las piernas abiertas, la tanga corrida y una humedad que le pareció una sequía en pleno verano, el rostro de Fred había pasado de placer avergüenza en menos de dos minutos, se levantó y se ordenó la ropa, con su varita limpio la entrepierna de su hermana y se acostó dándole la espalda.

¿Qué había sido eso…? Por andar jugando con fuego, casi te quemas… Merlin… Fred… Fred acaba… Fred acaba de… No… No es verdad… Él acaba de… De… De venirse… Sobre mi… Los ojos de Rowney estaban pegado en el techo, sin moverse siquiera un centímetro, sin siquiera ordenarse la tanga ni bajarse la camisa. ¿Qué era lo que tenía ese cuerpo mundano, que estaba volviendo locos a todo… Quizás… Solo quizás era… El poder femenino…? Debería de tener más cuidado… ¡Debes de hacerlo! ¡¡¡¡CASI PIERDES LA VIRGINIDAD A MANOS DE FRED ESTUPIDA!!!! Gritaba Ron a Rowney, aun cuando poco a poco se estaba extinguiendo el Ron interno. Quizás había tenido la culpa… Por haberlos provocado…

Tragando saliva gruesa se volteó a ver a Fred, sabía que no estaba dormido, por lo que no quiso decir nada, prefirió dejar las cosas así…

A la mañana siguiente, poco pudo conciliar el sueño, no podía borrarse de la mente aquellas sensaciones, no le había gustado, y lo peor es que solo no le gustaban porque era su hermano, la preocupación la embargaba, se levantó sin siquiera tocar a Fred, tomo su ropa y salió en puntitas de pies para buscar ropa limpia en la habitación de Charlie y Bill, cerro con mucha suavidad la puerta y se volteó para caminar hacia allí, pero de la puerta de en frente salió Remus, quien la miro con la boca abierta, la camisa de Fred con suerte le cubría la entrepierna, su boca se abrió para decir algo. Llevaba su ropa en las manos, su cabello alborotado, la camisa de Fred y algo que les llamo mucho más la atención, los chupones que tenía en el cuello.

—¿Dónde estabas? —Pregunto Remus serio de pronto.

—Con… Con… —Balbuceaba Rowney apuntando a la puerta de los gemelos.

—¿Y esas marcas en el cuello?

—¿Cuáles marcas…? —Se cubrió el cuello de forma instantánea, camino de prisa a la habitación, Remus no quiso detenerla, era evidente que necesitaba una ducha.

Remus se preguntaba si realmente había estado con sus gemelos y no con cierto animago, pues anoche habían tenido una conversación bastante acalorada de ese tema.

—¡Te digo que si es ella!

—No es ella Canuto y baja la voz por favor, los demás están durmiendo…

—Lunático, es ella, yo lo sé, lo siento… —Sirius miraba desesperado a su amigo aferrando uno de sus puños a su pecho, habían pasado muchos años y había perdido la esperanza de encontrarla.

—Que no, es solo lo que tú quieres creer… Es imposible que sea ella, es muchísimo más joven que la Rowney que nosotros conocemos… Solo es una coincidencia.

—¡Maldición Lunático! Créeme por Merlín, es mi pelirroja… Lo sé, yo lo sé… Y no voy a descansar hasta saber el porque de todo esto…

—¡Solo es una coincidencia! No es ella —Decía por milésima vez Remus, quien estaba cansado y al límite de su paciencia.

—Dilo mil veces Lunático… Pero yo sé que es ella… Y no la volveré a dejar ir… —Los ojos de Sirius brillaban de nostalgia y tristeza.

Ron se ducho y se vistió a la velocidad de la luz ¿Cómo iba a quitarse esas cosas, sin pedirle ayuda a mamá? ¡Todo por culpa de Fred! De solo acordarse se le retorcía el estómago haciéndola temblar. Tenía que hablar con Remus, si se lo llegaba a decir a Sirius, sería el fin de sus días ¿Cómo iba a explicárselo? Se acomodó el cabello alrededor del cuello, pero pusiera como lo pusiera, se veían igual los chupones, busco entre las bolsas la ropa nueva, y encontró unos shorts cortos de color blancos, una camisetas de tiras delgadas y un pequeño top que tenía un pequeño lazo, se lo quito y lo ato a su cuello, hasta podía decirse que se veía perfecto, dejo el top blanco abierto sobre la camiseta roja, y se calzó unas sandalias que tenían algo de tacón y se abrazaban al lado, miro su rostro palido y casi enfermizo, y se horrorizó cuando sus ojos miraron su pecho ¿Cómo había llegado ese chupón allí? Bajo su mirada a su vientre y justo en la esquina donde nacían sus caderas había otro, ahora sí que mataría a Fred.

Bajo a desayunar insegura ¿Para qué había comprado esos tacones, si ni siquiera sabía usarlos? Se aferró con su mano a la baranda.Antes de que las injurias de la señora Black por alguien que tocó la puerta la despistaran y la hicieran tropezar con el pie de Trol se atrapo así misma afirmándose de las paredes, al abrir la puerta el alma se le fue a los pies, era… Era Hermione, Ojoloco y la chica de cabello rosa chicle la habían ido a recoger esta mañana.

—Hermione… —Susurro Rowney casi sin aliento, la chica de cabello tupido había aparecido esa mañana mas Hermione que nunca, tan linda que le costó muchísimo concentrarse e invitarlos a pasar, Sirius callaba a la señora Black mientras que Rowney tartamudeaba invitándolos a pasar.

—¡Hermione! —Dijo Sirius con alegría una punzada en el pecho hizo que Rowney no le gustara su nueva alegría, paso de largo sin mirarlos hasta el comedor para tomar desayuno.

-----------**

Realmente les agradezco sus comentarios, y disculpen si mi cabecita se pone a fantasear demasiado. Espero lo hayan disfrutado un millón de besos.

Les recomendaría pasarse por mis otros dos fics;

"Esta Hermione es una Mione muy mala"

"La Weasley perdida en manos de Lucius Malfoy"

Si les gusta esta historia, las otras van a amarlas. Gracias a todos los leer y los veo en el próximo capitulo.

Niquie