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2 Generación: Archivos Clandestinos — capítulo 2
Salí por la ventana de la cabaña de Afrodita y me interné en el bosque. Me escondí entre los árboles, pensando en que cara ponía Glimmer cuando descubriera lo que había hecho. Había cambiado su fantástico champú de marca de lirios y nueces por crema depilatoria. Normalmente me metía con ella por hobby, pero hoy tenía una razón. La había escuchado hablar con las demás hijas de Afrodita, diciendo que iba a pedirle salir a Edmund, y yo no pensaba permitirlo. Haber, a mí no me gusta ese angelito que nunca rompió un plato, pero si caía en las garras de Miss Purpurina no lo soltaría nunca, y se acabó eso de ser mi ayudante (no lo era por voluntad propia, claro está). Pero no me gustaba, por mucho que Amy insistiera en lo contrario. Siempre me decía lo mismo, y me recordaba que Edmund estaba muy bueno, pero yo no lo veía así. Desde cuando los chicos de pelo marrón chocolate, piel morena y perfectos ojos azul eléctrico estaban buenos? Vale, hay que reconocer que no es feo. Los ojos azul eléctrico le resaltn mucho con la piel morena y...Un momento! Desde cuando me había convertido en una hija de Afrodita? -Rose, que haces?-preguntó una voz a mis espaldas. Mi corazón saltó, y yo le reñí por haberlo hecho. Ahí estaba él, tan irritantemente guapo como siempre. -Nada que te incumba Edmund. -Que le has hecho a Glimmer?-me preguntó apoyandose en el árbol. -Por que crees que ha sido a Glimmer? Sonrió de lado. Estaba claro que no selo creía. -Le he cambiado su champú de marca por crema de afeitar-respondí con todo el orgullo que tenía. Me levanté y sacudí la hierba de mis pantalones. -Por qué ha sido esta vez? -No es de tu incumbencia. -Venga, dime por qué lo has hecho. Reconocí al instante que había puesto Encanto en su voz. Gracias a su hermana mayor, Silena, no soy inmune a él desde hace mucho tiempo, el problema era que la primera vez que lo utilizó fingí que me hacía efecto. Se lo decía y continuaba con la farsa o reconocía mi mentira? No, la norma número uno era que NUNCA había que reconocer una mentira. -No vale usar Encanto-dije en su lugar. El sonrió, fastidiandome aún más. Al poco tiempo también sonreí. Sabía como cambiar las tornas. -Oye, has visto a Helio? Quedé para luchar con él-mentí. En seguida apagó la sonrisa y frunció el ceño. Helio y yo nos llevamos bien desde que llegó al Campamento, hace medio mes. Nathana y Aqua lo habían salvado a él y a su hermana de un Minotauro enviado por Zeus. Al principio me acerqué porque es empático y podía leer las emociones de la gente, pero luego se convirtio en un buen amigo en que podía confiar. Helio se llevaba bien con Edmund, pero siempre que lo mencionaba delante del moreno fruncía el ceño, algo que me enorgullecía enormemente. -Para que quieres saber donde esta ese hijo de Hera? Ah, Helio era hijo de Hera. Olvidé mencionarlo? Buen, pues resultó ser que Hera se cansó de su juramento y decidió tener hijos por su cuenta, por eso Zeus envió el Minotauro para mantarlos. -Que parte de quedé para luchar con él no entiendes? -Por qué con él? -Que te importa? No estarás celoso? -Yo? Celoso? Si, claro, y hoy ví a Nathan vestido de blanco. La mera idea de que Edmund estuviera celoso me encantaba. No entendía por qué lo estaba, pero seguía encantandome igual. "Le gustas idiota"-dijo una voz en mi cabeza. "Afrodita, cállate"-le mandé. "Esta generación va de mal en peor"-mustió antes de avandonar mi cabeza. Llevaba molestandome desde hace unos días con lo de Edmund. Claro, como era su nieto. -Sabes? Mejor me voy, ya debe de estar esperándome. -Voy contigo. -No soy una niña pequeña. -Pero no quiero que esteis los dos solos. -Y si te vas con tus celos a otra parte y me dejas en paz? -NO ESTOY CELOSO! -SI QUE LO ESTÁS! -Eres insufrible. -Y tú un idiota. -Violenta. -Erre es korakas-maldecí. Luego no se muy bien lo que pasó. Dos movimientos demasiado rápidos como para acordarme. Antes de darme cuenta, yo lo había agarrado por la camiseta, él me agabarra la cara y mis labios estaban posados sobre los suyos. Por mucho que intente rescatarlas, mis neuronas se fueron fundiendo una a una con el resto de mi cerebro. Mis únicos pensamientos con plenas facultades mentales fueron: *Dioses, que Hades estoy haciendo? *Desde cuando Edmund besa tan bien? *Cualquiera que haya tocado estos labios antes que yo firmó su sentencia de muerte. Vale, puede que solo la primera la pensara en plenas facultades mentales, pero el simple hecho de tener más pensamientos era todo un logro para mí. Despues de eso, todo lo que podía pensar era en Edmund. Sus labios sabían a fresas, debía de venir de recogerlas. Sus manos, suaves y delicadas, me acariciaban lentamente la cara, como asi no tuviera ganas de terminar el beso. Para que mentir, yo tampoco quería terminarlo. Por mucho que recé para que el tiempo se detuviera, no fue así. Alguien gritó, haciendo que Edmund y yo nos separaramos lo mas rápido posible, como asi nos quemaramos el uno al otro. Él estba completamente rojo, y por lo que me ardía la cara supe que yo estaba igual. Miré hacia donde provenía el grito. Una Glimmer sin pelo caminaba hacia la Casa Grande, enfadada. Por mucho que me hubiera animado en circunstancias normales, ahora solo quería quemarle toda la ropa de diseño. Edmund me miraba, más nervioso de lo que habría admitido nunca. Yo solo podía pensar: Y ahora qué??
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Hola!!!!!
Se que el capitulo es corto, pero entre deberes y estudio no tenía tiempo para escribir un capítulo más largo. Espero que les gustara. Hay dos opciones para el próximo capítulo.
*El fantasma de la Navidad pasada.
*Amy: como huir de las emociones.
¿Cuál prefieren?