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2 Generación: Archivos Clandestinos — capítulo 3
Era el día antes de Navidad, 24 de Diciembre, un año despues de la guerra contra Urano. El Campamento había preparado, como siempre, una fiesta de Navidad para los campistas que se quedaban en Invierno y los Dioses. Después de la guerra contra Cronos estos decidieron unirse más a los semidioses, por lo que ahora pasaban Navidad con ellos. Sin embargo, ese año tres Dioses no irían. Zeus, Hades y Poseidon se encontraban en el Olimpo. Los hermanos habían vuelto a pelear. Tan enfadados estaban que provocaron un huracán en Washington, un tsunami en los Ángeles y un terremoto en Hawai. Al final decidieron no ir a la fiesta para no tener que verse las caras por el resto del día. Lo peor, era que esas peleas ya eran muy comunes entre ellos. Los Tres esperaban pasar una noche normal, sin mas problemas. Nunca pensaron que ocurriría esto.
Aparecieron el salón del trono, con una forma más palida y transparente. Se sorprendieron al verse así, y Zeus y Poseidón no tardaron en hecharle la culpa al Dios del Inframundo. Los Tres comenzaron a discutir, pero alguien los cayó. -SILENCIO!-gritó una voz que todos conocían bastante bien. Atenea apareció junto a ellos. Llevaba la misma ropa navideña que esa noche, pero llevaba colgando unas cadenas, consiguiendo que los Dioses riesen. -Que pasa Nea? Afrodita te ha convencido para que te vistas a la moda?-se burló Poseidon, ganándose una mirada asesina de la Diosa. -No soy Atenea imbécil. Soy una alucinación creada por Las Parcas. La verdadera Atenea aún está en als fiestas, que es dónde tendríais que estar vosotros par de zopencos. -Incluso una alucinación suya me odia-murmuró Poseidon. -Ni lo dudes barbas de percebe-cambió la mirada hacia ellos tres-bueno, las Parcas me han enviado aquí porque están descontentas con vosotros. No podéis pelearos por cada chorrada infantil que se os ocurra eternamente. -Técnicamente si que podemos-contestaron los tres. Atenea parecía que estaba a punto de tirar sus principios y irse al lado de la violencia. -Yo y otros tres Dioses os llevaremos a las Navidades pasadas, presentes y futuras. -Por qué Dioses?-preguntó Hades-por qué no otras personas? -Falta de presupuesto-le contestó. Atenea hizo aparecer una especie de ojo entre sus manos, pero no llegó a tocarlo. -Nos vamos al pasado.
Aparecieron en el salón de un apartamento, decorado con un árbol, guirnaldas y adornos navideños. Era una sala abierta de salón/comedor. En el salón había un grupo de chicos de ocho a diez años, sentados en los sofás y hablando. Junto a ellos se encontraba una escalera de caracol para subir al piso de arriba. Al otro lado había una larga mesa de madera, donde unos adultos conversavan. Annabeth les enseñaba a Thalia, Piper y Calipso las postales navideñas que les habían mandado a ella y a Percy. La primera era de parte de Katie y Rachel, desde los Ángeles. Se veía un salón con dos sofás. En uno había un chico rubio con una niña de unos seis años, leyendo un libro. En el otro se encontraba a Travis jugando con sus dos hijos a un juego de matar zombies. La segunda la mandaban desde Nueva Orleans. Frank cargaba a dos niñas de siete años, June y April. Las gemeles eran iguales a Hazel, hasta tenían los mismos ojos dorados y el mismo pelo largo y rizado de su madre. La diferencia era que las dos tenían el tono de piel de Frank. Pero el pelo de June era marrón y el de April negro. Hazel estaba al lado, sonriendo. Llevaba en brazos a un niño de unos pocos meses. La última venía del Amazonas. Grover cenaba una lata con Kail, su hijo pequeño. Mientras, Enebro y Daphne los miraban rodando los ojos. -Esto es hace diez años-reconoció el lugar Poseidon. -Y también recordareis lo que hicisteis hace diez años no?-les regañó Atenea. Los Dioses miraron al suelo, como si la cosa no fuera con ellos. -Si ya sabemos lo que hicimos mal podemos saltarnos esto?-pidió Zeus. -Pues claro que no! Es hora de que os hagais cargo de vuestros errores. Se acercaron un poco más a la mesa para poder oír la conversación. -Cuando va a llegar el resto?-preguntó Calipso a Percy, refiriendose a los Olímpicos. Por la manera en cómo lo decía, estaba claro que aún seguía resentida con ellos. -No lo sé, no es que avisen con antelación-le respondió. Percy no había canviado mucho en esos años. Estaba más alto y mayor, y de alguna manera más maduro, pero seguía teniendo ese brillo en sus ojos verdes que tanto lo caracterizaba. -Hablando de avisos...-pensó Annabeth-dónde están los pequeños? Atenea los arrastró hasta la cocina, que estaba al otro lado de la pared. En ella estaban cinco niños pequeños, todos de unos seis años. Los reconocieron al instante. Bianca y Nathan agarraban uno de los pies de Aqua y le levantaban, mientras que Charles la agarraba por el otro. Esta intentaba llegar a uno de los estantes, desde el que se podía ver una enorme tarta azul. Edmund estaba a un lado, haciendo un puchero. -Ayuda a Charles, el solo no puede subir a Aqua-le pidió Bianca-necesitamos tu ayuda para coger la tarta. -Tía Nabet ha dicho que aún no la podíamos coger-protestó el niño. -Edmund, me estoy cayendo por tu culpa-lo riñó Aqua-así que haz el favor de ayudarme a subir o te juro que te echaré la culpa de todo a ti. Edmund no se lo pensó dos veces y ayudó a Charles. -Vaya Nea, ha sacado tu humor-rieron Hades y Poseidon. -Quereis concentraros-les grito la Diosa. -Si aun no aparecemos-dijo Zeus-que quieres que veamos? -Lo que ocurre antes de que llegaramos. Miraron a los niños. Los pequeños dedos de Aqua ya eran capaces de rozar el pastel, cuando Charles y Edmund, en un ademan por equilabrarla más, tropezaron entre ellos y cayeron al suelo. Todo el peso de Aqua recayó en Nathan y Bianca, que por la presión tambien cayeron. Aqua se agarró al borde de la estantería para no caer. Por desgracia, esta se rompió, haciendo que sobre los niños cayera harina, huevos, cereales y hasta la tarta. Los Tres Grandes rieron ante la cara de miedo y desesperacion de los niños. Annabeth entro en la cocina momentos despues. Al ver la escena, por poco le dio un ataque. -Se puede saber que estabais haciendo?-les preguntó. No les gritó, sino que les habló en ese tono amenazante que era mil veces peor. Percy también entro en la cocina. -Intentabais coger la tarta?-los cinco asintieron-pues haberme avisado! Yo también quería! -No te pongas de su parte-le dijo Annabeth en el mismo tono que antes, haciendo que su marido callase. -Quiero decir...eso está muy mal. -Nos vas a castigar?-preguntó Nathan. Todos pusieron cara de niños buenos. -Es Navidad-le recordaron con voces inocentes. -No, no os castigaré-cedió- Venga, ir a cambiaros. Los cinco salieron corriendo por la puerta. Annabeth sonrió antes de salir. Cuando iba a cruzar la puerta, Percy la giró hacia él y la besó. -A que ha venido eso? -Estabas debajo del muerdago listilla-se defendió en hijo de Poseidon con una sonrisa. Atenea estaba que echaba humo por las orejas. -Por lo que veo a ti tampoco te hace gracia ver esto-rió Poseidon. -Calla, si estoy aquí es por vuestra culpa.
-Solo espero que nosotros no tardemos en sali, esto se está haciendo aburrido-dijo Zeus.
Se escuchó el timbre de la puerta.
-Parece que ya han llegado-suspiro Annabeth mientras iba hacia la puerta.
Los demás la siguieron hacia allí. Percy abrió la puerta, dejando pasar a Atenea, Hefesto, Afrodita y los Tres Grandes, que antes de ir al Campamento Mestizo pasaban por allí a ver a sus hijos y nietos.
-Os hemos traído regalos-dijo Hefesto mostrando una bolsa enorme de color rojo, como las de papa Noel, haciendo que todos los presentes (sobre todo Percy y Leo, que se empujaban para conseguir su regalo) fueran hacia ellos.
Media hora mas tarde todos estaban sentados en la mesa. Annabeth sacó una tarta azul de tres pisos. La tarta, aunque era del color de Poseidon, tenía los simbolos del resto de Dioses hechos con azúcar glass. Por suerte, Afrodita había logrado dejadarla perfecta.
Ya estaban sirviendo la tarta cuando Zeus preguntó:
-¿Por qué es azul?
Poseidon lo miró mal, al igual que su fantasma.
-¿Por qué no puede ser azul?-corroboró Poseidon.
-Ese es tu color, porque lo hizo tu rama familiar-le reprochó.
-No iban a utilizar tu color, nadie querría comer una tarta así.
-Poseidon tiene razón, hoy tú no eres el imortante-se metió Hades en la disputa.
-Yo soy el rey, siempre soy el importante. Lo que ocurre es que teneis envidia.
-Eres tú el que se puso a pelear por el color de la maldita tarta-objetó Poseidon.
-Es que no es justo.
-Lo que no es justo es como llegaste a ser el rey. Si no fuera por Rea ahora mismo seguiríamos ahí dentro, solo te salvó por ser el pequeño-dijo Hades.
-Mentira, sabía que yo sería el más fuerte. Y tenía razón, conseguí quedarme con el cielo.
-Por tus malditas trampas-saltó Hades-si no fuera así alo mejor yo no tendría el Inframundo.
-Hades...
-Callate Poseidon, que se que tú tambien las hiciste.
Los Tres Grandes comenzaron a discutir. En el cielo comenzó a desarrollarse una tormenta. La luz se fue, y solo quedó el retumbar de los truenos y la luz de los rayos, haciendo que los más pequeños de la familia se asustaran.
-YA ESTÁ BIEN-gritó Percy-si no podeis dejar de pelear ni siquiera el día de Navidad es mejor que os vayais-señaló la puerta con el dedo.
No se hicieron de esperar. Los Tres se desvanecieron ante los ojos de todos.
-Sentimos esto-se disculpó Atenea-pensabamos que hoy no se pelearían.
-Mamá, déjalo, vosotros no tenéis la culpa.
La imagen se desvaneció ante los cuatro Dioses. Volvieron a aparecer en la sala del trono.
Atenea los miraba con reproche.
-Vale, admito que no estuvo bien decir lo del color de la tarta-confesó Zeus.
-Y yo no debería haber sacado lo de Cronos-se lamentó Hades de brazos cruzados.
Los dos miraron a Poseidon, esperando a que se disculpara.
-¿Yo también? De acuerdo. Si no hubiera peleado no habría terminado así ¿Contenta?-mirando a Atenea.
-Sinceramente, no. Por suerte, mi trabajo aqui ha terminado, las Parcas ya no requieren de mis servicios. Esperad al siguiente fantasma. Ahí os quedáis.
Atenea desapareció, haciendo resonar las cadenas.
-¿Cuanto creeis que tardará el siguiente?-preguntó Poseidon.
-Menos de lo que creeis.
Delante de ellos, vestida tambien con cadenas, apareció nada más y nada menos que Afrodita.
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Hola!!!
Se que el capítulo es corto y no es muy interesante, pero aún falta el del Presente y el del Futuro, aunque el próximo que subiré será el de Amy, ya que hubo una persona que me pidió el capítulo.
Espero que les haya gustado.