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2 Generación: Archivos Clandestinos — capítulo 5

El vestido rojo con temas Navideños de Afrodita (demasiado para unas Navidades familiares) hacían un contrastre ridículo con las cadenas. También llevaba un chal blanco, que no era mucho para cubrirla del frío, pero era una Diosa y nada de eso le afectaba. Además, la Diosa tenía una cara de enfado, que conseguía despertar las risas de los Tres Grandes.

-CALLAOS!-les gritó-esto NO es una moda, NO volveré a vestirme así y como os volvais a reír NO volvereis a vestir normal en treinta años-les amenazó con voz cortante.

-¿Pero de Atenea me puedo burlar no?-preguntó Poseidon levantando la mano.

-Teneis suerte de que sea yo y no Artemisa, ella ya habría comenzado un dicurso sobre lo machista e insensibles que sois los hombres.

-¿Nos acaba de llamar machistas e insensibles?-le preguntó Zeus a Hades, haciendo que el Dios del Inframundo se encogiera de hombros.

-Supongo que Atenea ya os ha dicho por qué estais aquí ¿No?-los tres asintieron-bien, así me ahorro explicaciones.

El mismo ojo que tenía Atenea, ahora de color verde, flotaba al lado de la Diosa. Comenzó a brillar, y Afrodita les guiñó un ojo antes de que la luz los cegara.

Aparecieron en el Campamento Mestizo. Todo estaba cubierto con un fino manto de nieve. Un arbol de navidad del tamaño de la colina brillaba con intensidad. Los adornos eran, sobre todo, referiencias a cada cabaña. Olas para Poseidon, corazones para Afrodita, media lunas para Artemisa, acibros para Demeter, etc. Había solo la mitad de los campistas, pues la mayor parte se iban a pasar la Navidad con sus familias. Salvo, las familias Jackson, Grace, Valdez, Di Angelo, Stoll y Solece, que en ese momento estaban reunidos allí.

Annabeth, Piper y Thalia hablaban animadamente con Rachel y Katie, pues hacía mucho tiempo que no las veían.

Hermes bromeaba con sus nietos y planeaban bromas para gastar durante la noche, comenzando con Dionisio. Era bueno ver a Hermes relajado, pues el pobre, por culpa de una apuesta hecha con Afrodita hace un siglo, tenía que ser durante un mes el director del Campamento Mestizo.

La apuesta que hiciron trataba sobre que Afrodita tenía que hacer varias parajas. Las últimas que le faltaban eran Artemisa y Apolo y los Tres Grandes. Pero esta última la ganó la Diosa del amor con el comienzo de la relación entre Nathan y Aqua. Eso sí, les habían pedido que no les dijera nada ni a sus abuelos ni a sus padres, por lo que todo el mundo menos esos cinco sabían de su relación. Aunque les guardaron el secreto, les dijeron que tenían como fecha límite para contárselo esa noche.

Afrodita también sabía de la existencia de la relación entre Robin y Amy, pero hasta que ellos no la contaran no valdría como pareja.

Charles bailaba con Bianca, de una manera un poco torpe, pero a ella le daba igual. Calipso hablaba con Afrodita (la real), pues esta quería organizar la boda de su hijo y Calipso se negaba, diciendo que era demasiado pronto.

Ella y Luke también bailaban, mientras que Atenea y Ares despotricaban sobre la pareja de sus nietos. Atenea decía que Ella era demasiado violenta, y Ares que Luke solo sabía pensar.

Orion, su hijo pequeño, jugaba en un rincón junto con Helena. Al parecer, esos dos canijos se habían llevado bien, y ella, a parte de llevarle tres (Orion tenía dos, y ella, aunque era más alta de lo normal, aun no había cumplido los seis) años, estaba deseando que Orion fuera mayor y viniera al Campamento, decía que quería a alguien con quien jugar.

-Esta todo precioso-suspiró Afrodita.

-Y que lo digas-le dio la razón Poseidon, pero este miraba hacia la mesa de comida, donde había una tarta de chocolate de cuatro pisos, turrón, roscón de reyes, y toda clase de comida Navideña.

Afrodita sonrió. Esperaba que Nathan y Aqua dieran la bomba de su noviazgo en esta fiesta. Tendrían que quedarse hasta que esto ocurriera, por lo que le dió via libre a los Dioses para que se dispersaran.

Zeus se topó con Helena y Orión. El pequeño mira a Helena, mientras ella evitaba que se comiera las luces de Navidad. Recordó que había tratado de matar a esa niña, hacía tan solo unos meses. En realidad, el minotauro iba para Helio. Él era el que de verdad iba a darle problemas, en ningun momento penso que una niña de unos seis años pudiera suponerle una amenaza. Tal vez, cuando fuera mayor, la niña si resultara ser un problema, pero por ahora podía dejarla tranquila.

-Mami-dijo la niña.

Se levantó y corrió hacia una figura que acababa de llegar. Zeus reconoció a Hera. La Diosa llevaba un elegante vestido blanco de manga larga, con el pelo marrón chocolate recogido un peinado bastante complicado. Cuando cogió a la niña, vio la sonrisa en su cara, y recordó por qué se había enamorado de ella. Hera, antes de casarse con él, había sido una persona agradable que sonreía muchas veces, sonrisa que se había desvaneciendo cada vez que se enteraba de alguno de sus romances. Él, con sus discusiones,inconformismos y disgustos, la habían convertido el la mujer antipática y perfeccionista de hacía unos años. Con la llegada de esos pequeños, las cosas en ella había mejorado. Tal vez, si el fuera algo menos desastre ella podría volver a ser feliz.

-Mamá ¿Conocías a Orion?-le preguntó la niña señalándole a su nuevo amigo, que volvía a tratar de comerse las luces de navidad. Hera se arrodilló, aún sosteniendo a Helena, e intercamnió las luces por una galleta de chocolate.

-Gagia-dijo el niño. Ya con dos años sabía decir unas cuantas palabras, mal dichas, pero sabía.

-Si cariño-le contestó Hera a la pregunta de su hija, haciendo aparecer más galletas-es parte de nuestra familia-Helena puso cara rara, como si no entendiera-ya sé que es extraño, a mí tambien me llevó años admitirlo. Todos somos diferentes, nos reñimos, nos reconciliamos, tenemos nuestros problemas y nuestras virtudes. No somos perfectos, y por eso, somos los mejores.

-Somos los mejores-repitió Helena.

Poseidon estaba sentado en una de las sillas. Veía bailar a su sobrino con la nieta de Ares. Parecían realmente felices, y se lamentó por aquella cena en la que decidió presentarle a su novia. No era culpa suya que esa cena hubiera salido mal, solo a el se le ocurría juntar a Poseidon, Hermes, Ares y Atenea en una misma mesa. Nada bueno podía salir de ello. Divisó a Hera jugar con su biznieto. Orion era, en su opinión, un niño monísimo. Tenía los ojos gris tormenta de Luke que hacía que te derritieras nada más verlos y el pelo castaño de Ella. Sin embargo, este estaba tan alborotado y rebelde como el de Percy, y en sus ojos también brillo esa chispa que tenían todos sus descendientes, por muy nietos de Atenea que fueran también.

Vio a las demás parejas. Apolo bailaba con alguna de sus hijas, comportandose como si fuera un padre respetable. Artemisa reía junto con Demeter, Hefesto y Ares. Le parecía extraño que pudieran olvidar sus diferencias y se comportaran como una familia.

Una familia, lo único que no parecían, salvo en esta época del año. No podía dejar que unas rivalidades con sus hermanos le estropearan algo así. Alo mejor era cierto y peleaban por demasiadas cosas, a la cual más tonta. No valía la pena, daría cualquier cosa por estar allí, y poder jugar con Orion, reírse con sus nietos y poner rojo a su hijo y su mujer mencionando que quería más nietos.

Hades buscó a su hijo con la mirada. Al no ver a Nico por ningún lado decidió ir a buscarlo.

Lo encontró en el bosque, y para su sorpresa, estaba en mitad de una conversación por un mensaje de Iris. Sonrió al ver a Hazel, su hija ¿Pequeña?¿Mayor? No lo tenía demasiado claro, la verdad. Nació antes que Nico, pero tenía un año menos que el...bah, era mejor no comerse los sesos con esas cuestiones.

-¿Que tal la fiesta?-preguntó Hazel.

-Genial, creo que Hermes esta planeando esconder fuegos artificiales en la tarta.

Hazel soltó una carcajada.

-¿Y el Campamento Júpiter?

-Una fiesta preciosa. Tenías que ver el árbol de Navidad que tenemos y...

-¿Con quien hablas?-preguntaron dos voces al otro lado de la conexión. En la imagen aparecieron dos chicas de diecisiete años.

Las dos eran idénticas, si no fuera por el color de pelo no las diferenciarían.

-Tío Nico-dijo la de pelo negro, que era Abril.

-Te hemos hechado de menos-continuó June.

-Yo me voy-dijo Hazel-tengo que ir a vigilar a Sammy.

Nico y Hades sonrieron al escuchar el nombre de su sobrino/nieto pequeño. Llevaba el nombre de el mejor amigo de Hazel (y primer amor, anuque eso no lo mencianaban mucho) antes de que estuviera muerta.

-¿Cuando vienes de visita?-preguntaron las dos a la vez, una vez que su madre salió del plano.

La verdad, era que cuando se ponían en plan gemelas daban miedo.

-No sé, tengo que ir a haceros una visita.

-Y no te olvides del novio de Bianca-le recordó Abril.

-Es verdad, hasta ahora solo conocimos a la novia de Nathan.

Tanto a Nico como a Hades eso le pareció extraño.

-Nathan no tiene novia-aseguró el hijo de Hades con total seguridad.

-Pues claor que tiene-respondieron las gemelas-la trajo consigo en su última visita al Campamenti Júpiter-continuó June.

-¿A quién?-preguntaron Nico y Hades, intrigados, aunque no podían ver al último.

-Esa chica.

-Tenía el pelo negro...

-Muy revuelto, difícil de peinar.

-Y los ojos verde mar...

-Con un brillo extraño...

-Bastante alta...

-Como era el nombre...

-¡Aqua!-terminaron las dos a la vez.

A Hades, decir que por poco le da un infarto era quedarse poco. Y Nico estaba más pálido de lo normal. Se había quedado parado en sus sitio, sin decir nada. Si no fuera porque Hades era el Dios del Inframundo, habría llegado a pensar que estaba muerto.

-¿hemos dicho algo malo?-preguntó April.

Nico no respondió. Se levantó de allí, cortando la comunicación con sus sobrinas y caminó hacia la fiesta, seguio de Hades, que aún estaba atónito ¿Su nieto, que además tenía mitad de Zeus, con la nieta de Poseidon? ¿¡ES QUE EL MUNDO SE HABÍA VUELTO LOCO!?

-Nathan Di Angelo Grace-dijo Nico acercándose a su hijo. Este parecía asustado-¿¡Por qué no me dijiste que estabas saliendo con Aqua!?

La música dejó de sonar de repente. Zeus giró la cabeza hacia allí, igual de consternado que Hades. Poseidon se unió ellos. Percy, que se estaba comiendo un trozo de tarta, dejó caer la porción al suelo, anodadado.

Aqua, que estaba cerca de Nathan, miraba a su padre de reojo.

-¿No te lo había comentado?-preguntó Nathan haciendose el despistado.

Su padre negó en rotundo.

-No estoy enfadado porque salgas con ella-aclaró-Aqua me cae bien. Estoy enfadado porque no me lo contoras.

-Ya, pero no era por tí-dijo Aqua uniendose a la conversación.

Nico abrió la boca para preguntar, pero antes de que pudiera decir algo Percy reaccionó.

-NATHAN DI ANGELO, ACABAS DE FIRMAR TU PASAJE A LOS CAMPOS DE CASTIGO.

Percy hehcó a correr hacia el. Nathan huyó, de una manera no muy valiente, pero eh, era el padre de su novia, el semidios más poderoso de todos los tiempos, y el era inteligente, correr era lo más sensato. Percy comenzó a perseguir a Nathan por la fiesta, provocando la risa de los presentes y que Aqua o fulimnara con la mirada. Al final, cuando estaba a punto de atraparlo, Annabeth se interpuso.

-Percy, deja en paz al pobre Nathan.

-De pobre nada. Este desgraciado se ha atrevido a tocar a mi princesita, y lo pagará caro.

-Perseus Jackson-continuó su mujer en el tono amenazador que tanto la caracterizaba-le tocas un solo pelo al NOVIO de TU hija y te juro que pasarás en el sofá lo que queda de año.

Percy hizo una mueca y se marchó ante la mirada de Annabeth.

-Hay-dijo la Afrodita fantasma reuniéndose con ellos-¿No os encantan?

-NO-negaron los tres a la vez.

-No pueden estar juntos, podría crear una catástrofe-dijo Zeus. Sus dos hermanos asintieron de acuerdo.

-Oh venga-se quejó la Diosa-¿Tres mil años y en lo primero en que os poneis de acuerdo es en esto?

-¿Y si tienen hijos?-preguntó Hades.

-El o la tendría los poderes de los tres-cotinuó Poseidon.

-No podemos permitirlo. No podemos arriesgarnos a que ocurra eso. Nuevas amenazas. Intentarían coger al bebé. Por no hablar de que ellos podrían quererlo para sus fines

-¿Nosotros?-preguntaron Hades y Poseidon.

-Eres tú el que tiene la mente retorcida y sanguinaria-dijo Poseidon.

-No es cierto.

-Mataste a María, dejaste a dos niños huérfanos-le hechó en cara Hades.

-Han pasado unos noventa años, olvidala.

-Yo la quería. Quería a María, más de lo que tu nunca has querido a Hera.

-Mentira.

-Verdad-dijo ahora Poseidon-ella era feliz, hasta que se casó contigo. La destrozaste, pero eras lo suficientemente egoísta como para darte cuenta.

-Eso no es cierto-dijo el Rey de los Cielos, pero, aunque no lo admitiría, había comenzado a dudar.

-PARAR, YA-gritó Afrodita-si estamos aquí es para que no os peleeis. Mirar esta fiesta, aquí es donde deberíais estar, y no aquí, gritaandoos los unos a los otros.No se como os pueden soportar. Ni Hera, ni Anfititre ni Persephone. Sois las personas más egístas que he conocido en MI VIDA. Y creerme, he salido con un montón de tíos que son unos cerdos, pero ninguno comparado con vosotros.

La luz volvio a envolverlos, haciendolos hacer aparecer de nuevo en la sala del trono.

Hola!!!!!

Aquí esta, como les prometi, un capitulo. Que les pareció? Si el final le parecio algo deprimente, esperen a ver el futuro...

Espero que les guste!!!!