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Albus Potter — capítulo 13
Era domingo y fui a pedirle a James el mapa del Merodeador.
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James, James, ¡James! - le grité.
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Ya voy. - dijo muy dormido y me abrió la puerta de su habitación.
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¿Me prestas el Mapa?
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Para que lo vas a usar? - preguntó mientras lo buscaba en su túnica.
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Mmm... Voy a... Merodear con Rose y Scor.
De pronto parecía que James había tomado muchos más litros de café de los necesarios.
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Vamos a por una aventura!
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James, nosotros...
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Al fin! Llevo mucho sin hacer algo divertido.
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Pero...
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Esperame que me cambio y voy con ustedes.
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¿Por qué tardaste tanto? ¿Qué hace él aquí? - preguntó Rose al ver a James.
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Tardé porque él no se había cambiado y no se porque está acá.
Había acordado con mis amigos que nos reuniríamos en las mazmorras para buscar.
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Podríamos... no se, decirle.
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A mi me parece bien. - aceptó Scor.
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Dices alguna palabra y juro que te robare el shampoo.- le dijo Rose a James. Él tragó saliva. ¿Tanto le importa su cabello?
Le contamos todo y le mostramos la información de la carpeta.
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Wow, interesante. Yo... descubrí un pasadizo que no está en el mapa. -dijo - Es por aquí, en las mazmorras solo que...
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Llevanos allí. - le ordeno Scor.
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No me hables así, enano. - le dijo James entrecerrando los ojos, pero nos guió.
Era en el final del pasillo en el que se encontraba la clase de pociones, contra la pared había una marca muy leve con forma de X, nadie la habría notado a menos que se pusiera a observar la pared detenidamente.
James sacó su varita e hizo el recorrido de la marca con ella.
La pared se corrió, como una puerta corrediza, hacia la izquierda y nosotros pasamos. Inmediatamente la pared volvió a formarse atrás nuestro.
Había dos puertas, exactamente iguales.
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James y Albus por la puerta izquierda y Scor y yo vamos por la derecha. - dijo Rose.
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Yo no quiero ir con ella. - se quejó Scor
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A mi no me miren, mi prima da miedo. - dijo James. A lo que Rose sonrió con suficiencia.
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Bueno, entonces yo voy con ella. - les dije.
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No, anda vos con ellos, necesitan a un mago decente. - se rió- ¿Por qué nunca habías entrado? - le preguntó a James.
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Las puertas están cerradas con llave.
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¿Sos mago o qué? - le pregunté. - Alohomora.
Mi puerta se abrió.
-Nos vemos aquí en un rato. - me dijo Rose, usó el mismo hechizo con su puerta y se fue corriendo.
Abrí la puerta de madera y les pregunté a los chicos:
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¿Están listos?
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No.
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No me importa. Siganme.- me sentía eufórico, sería capas de chillar y ponerme a saltar como hizo Lily cuando le dieron la muñeca que quería.
Empezamos a caminar. Era más un túnel que un pasillo, tenía el techo bajo (creo que si levantaba mi mano lo podía tocar) y estaba echo de adoquines, al igual que el piso y las paredes. Lo iluminaban una especie de antorchas que no quemaban.
No habíamos caminado mucho cuando el pasillo se abrió dejando a la vista una especie de laboratorio u oficina. Tenía las paredes azules y el techo alto. También tenía forma de óvalo.
Había muchos libros y escritorios llenos de papeles desordenados y lápices por todos lados. También había cosas raras, como inventos. Algunos de estos ¨inventos¨ eran de metal, había uno que era como un cubo. Iba a tocarlo pero una mano agarró mi muñeca.
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No toques, no sabemos que es. - me reprendió James. Yo solo asentí y me acerqué a un escritorio. Tenía polvo arriba, como si no hubiera sido utilizado en siglos.
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¡Miren!- nos llamó Scor.
Fuimos hacia él que estaba agarrando unos dibujos de Águilas que había en un escritorio.
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Ese parece el de el logo de Ravenclaw.- rió James.
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¿El logo de Ravenclaw? - repetí pensativo - ¿No creen que este lugar puede ser de la época de los fundadores?
Me miraron y la boca de Scor formó una O.
- ¿Y si es la cámara de Ravenclaw? - dijo.
De pronto entendí porqué las paredes eran azules, tal vez era un lugar de Rowena Ravenclaw, por eso tenía tantos libros y esquemas.
- Podría ser. Es... Genial. - dijo James sonriendo triunfante. Dejó de reírse - ¿Escuchan eso?
James tenía muy buen oído, le gustaba la música.
Agudisé el oído y escuché pasos. Alguien venía corriendo.
- Si. - dijo Scor entrando en pánico.
Nosotros estábamos en la punta opuesta de donde entramos (llamemos le punta, pero eso en realidad la habitación era un óvalo).
Las pisadas aumentaban de volumen a medida que "eso" se acercaba y nosotros nos fuimos haciendo más para atrás.
En un momento, de tanto hacernos hacia atrás, todos nos caímos arriba de un aparato raro que no llegué a ver bien, pero sí lo sentí, era muy duro y de metal.
Al caer todo se disolvió, como si estuviera haciendo una aparición, lo último que vi antes de encontrarme en la negrura fue la cabeza de Rose asomarse por el pasaje.