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Aprendiendo a vivir — capítulo 26

En una hermosa cabaña sencilla, una joven pelinegra observaba una repisa sobre una chimenea, la pelinegra veía una foto mágica de una familia, una mujer con el cabello rosa, con un bebe de cabello azul y en el otro extremo un hombre castaño, la medimaga sintió que una lagrima caia pasando por su mejilla, la quito con una mano, mientras bajaba la cabeza, ella en ese momento se preguntaba que hacia en ese lugar, al ver esa imagen creía que nunca entraría en su vida, ya que esa estaba ocupada.

Estaba sola ya que el licántropo habia ido a arropar a su hijo, ya que despues de jugar se sintió cansado y se fue a dormir, mientras que ella lo esperaba. Habian ido a comer a la nueva cabaña de Remus, el habia vivido en un departamento pero le gustaba la naturaleza, ademas con su problema de cada mes, prefería el aislamiento, ella se sentía ajena a ese lugar, y sonrio melancolica. Escucho unos pasos y limpio su rostro, momentos despues sintió la presencia de una persona detrás de ella, sin girar su cuerpo hablo.

-Hacen una hermosa familia,- afirmo,- creo que lo mejor es que me vaya,- giro su cuerpo sin dejar que el licántropo le viera el rostro, el al perder de vista el cuerpo de la joven, observo lo que ella tenia en las manos, al ver la foto de ellos tres, comprendió asi que antes de que se fuera, la detuvo de la mano haciendo que girara para verlo, al ver esos ojos un poco cristalinos le rompió el corazón, ya que no quería verla de esa forma, la pelinegra sonrio sin ganas.

-No te vayas,- suplico el castaño.

-Y para que me quedo, si tu tienes una familia, tu hijo necesita una madre y tiene una,- argumento,- yo estoy de mas en esta foto, Remus tu mereces estar con la mujer que te haga feliz,- termino la pelinegra.

-Y si te vas me impediras estas con esa mujer que me hace feliz,- dijo mirándola a los ojos con una intensidad que hizo su corazón saltar.

-Yo,- la bruja no sabia que decir, el la jalo hacia el besándola con mucho amor, ternura sintiendo ambos una paz, entre sus cuerpos.

-Lizzie no te dire que no la ame, ella fue la primera mujer que vio mas alla de mi licantropía, o eso creía en un inicio, me ilusiones con tener una vida que nunca considere, despues ella cambio y no volvimos a ser los mismos. Ahora conoci a una hermosa mujer, que se y estoy seguro que jamás me juzgara por ser un monstruo, eres adorable y quiero que me des una oportunidad,- ella negó.

-Quiero que ustedes, porque al estar contigo en automatico estoy con Teddy, me den una oportunidad de conquistarlos, son increíbles nunca me habia sentido de esa forma con nadie, deseo poder estar con ambos,- el castaño la beso delicadamente.

-Pues con Ted no tienes que hacer mucho esfuerzo y que te adora,- dijo divertido.

-Y el papa,- cuestiono divertida ella.

-A el ya te lo ganaste hace mucho,- la pelinegra subió sus brazo al cuello del castaño y lo beso con amor intenson, el la cargo un poco ya que al no tener zapatillas, ella estaba mas baja de estatura que el, momentos despues se separaron, ambos con las mejillas sonrojadas y con una sonrisa en su rostro. La pelinegra sabia que debía decirle de su encuentro con su ex esposa, asi que le tomo el rostro y con una sonrisa angelical hablo.

-Yo debo confesarte algo,- el levanto una ceja,- es sobre algo que hice, espero que no te moleste pero yo no supe como reaccionar, fue un impulso que bueno no me arrepiento pero no se como,- el castaño la callo.

-Dime que paso,- ella asintió, ambos caminaron al sofá para sentarse uno frente al otro.

-El otro dia,- comenzó a explicar,- me llamo el ministro, quería que hiciera una terapia a una persona que tiene libertad controlada, por mi especialidad suelo hacer ese tipo de trabajos, pero cuando supe quien era me negué, se que es poco ético pero, esa persona era tu ex esposa,- el castaño levanto una ceja,- no se mas detalles, pero cuando el ministro me dijo que la atendería le dije que no, porque salía contigo y tenia conflictos de intereses, ademas con lo que ha contado Hermione no sere imaparcial,- la pelinegra estaba sonrojada, mientras que el licántropo sonreía, se veía adorable tierna y quien pensaría que era una defensora de que lo ella quería, ya que necesitaba mucho valor para hacer lo que ella hizo.

-No te preocupes, me encanta que hagas eso, claro que estamos saliendo no me importa que lo digas, me gustas mucho Lizzie, y en verdad quiero que nos demos esta oportunidad,- ella sonrio,- gracias por dejar claro que me vez como tu pareja, porque creeme que yo hago lo mismo,- ambos se besaron mientras ese acto demostraba un gran sentimiento de demostrar cuanto deseaban la compañía del otro.

O0o0o0o0o0o0o0O

Una joven rubia caminaba con la mirada perdida, ella siempre habia sido soñadora, la joven caminaba sabiendo que mas de una persona la observaba, ademas de que ya muchos sabían de su compromiso con el joven Nott, en ocaciones le era incomodo, pero quien iba a pensar que ella, una de las personas mas extrañas, estaría con alguien tan lindo como con Theo.

Llego a la entrada de la oficina de su prometido, ya que ese dia el le habia dicho que fuera para que la acompañara por unas cosas al callejón sobre la boda, el era una ternura ya que el igual se habia involucrado con los preparativos del dia de su enlace, al llegar vio a una joven en un escritorio, la secretaria al ver a la joven rara al parecer suyo la observo de manera despectiva.

-Buenas tardes busco al Theo,- dijo la joven rubia con una hermosa sonrisa en sus labios.

-El señor Nott esta ocupado en estos momentos no la podrá recibir, ademas si no tiene cita no puede entrar,- la secretaria habia reconocido a la joven asi que por maldad le habia dicho esas palabras.

-Pero el me dijo,- la secretaria la observo con frialdad, pero antes de que pudiera responder con mas veneno, la puerta de la oficina se abrió, dejando ver a un castaño alto, con una túnica muy elegante, la rubia sonrio mientras el joven se acercaba para tomarla de la cintura.

-Angie ella es mi prometida por lo tanto cada vez que venga, la haces pasar asi este con quien sea, ella entra,- camino con su novia, hasta la entrada de la oficina, antes de cerrar la puerta le dijo,- si la vuelves a hacer esperar te despido,- cerro la puerta antes de que la joven secretaria dijera algo, paso su mano por su rostro, tenia ganas de hechizar a todo aquel que le hablara de esa forma a su dulce novia, per todos los deseos homicidas se le fueron a ver el dulce rostro de Luna, quien le sonreía de forma tan tierna que el no pudo hacer mas que devolverle el gesto.

-Me alegro que estuvieras desocupado,- el se acerco para estrecharla entre sus brazos.

-Para ti siempre estare disponible,- le dio un beso en los labios,- perdón por no haber ido a San Mungo por ti pero tenia una junta que no podia suspender,- la rubia asintió,- quieres ir a comer.

-Claro,- el la volvió a besar antes de salir del lugar ya que le encantaba salir con su dulce Luna.

O0o0o0o0o0o0o0o0o0O

En una habitación, una joven de cabellos rubios se miraba al espejo, tenia en su cuerpo una vestido de color blanco, llegaba debajo de las rodillas era discreto pero también elegante, tomo su varita y salió de su habitacion, aun recordaba lo que hacia un par de dias habia pasado.

Cuando la rubia observo que su esposo habia entrado a la biblioteca con su Padre sabia que habría problemas, ya que Severus tendría una mala forma de informar a su Padre sobre la decisión que ambos tomaron, la madre de la joven la observo con una enorme sonrisa plasmada en su rostro.

-Asi que ya regresaron,- afirmo la rubia.

-No Madre solo sadremos,- respondió la esposa del pocionista.

-Eso me agrada, pero sabes que a tu Padre no le gustara mucho la noticia,- la rubia menor asintió.

-Lo se Madre, solo espero que tenga tacto,- la matriarca de la familia Malfoy negó. En ese instante un fuerte golpe se escucho en la puerta que indicaba la entrada a la biblioteca, la joven Sra. Snape se acerco e intento abrir sin poder conseguirlo,- Madre,- le llamo pero la hermosa Narcissa solo rio.

-Dejalos eso bastara para que no molesten despues,- sugirió la mujer.

-Madre se mataran,- afirmo la joven.

-Ya son mayores,- en ese momento el hermano de la Rubia llego corriendo, mientras las observaba, y los ruidos dentro del lugar no cesaban.

-Mi padrino,- la rubia asintió, detrás del heredero Malfoy, estaba su esposa,- tráeme mi botiquín,- la hermosa Sra. Malfoy fue por las escaleras, ambos no podían abrir la puerta, asi que la heroína de guerra saco su varita, haciendo que la puerta explotara, al verlos queriendo lanzar otro hechizo, puso una barrera haciendo que ambos volaran y se cayeran den espaldas. La rubia entro mientras su Madre y Hermano acudían con su Padre y esposo respectivamente. Ella rodo los ojos, ya estaban muy grandes, para esos enfrentamientos, asi que igual al ver el lugar, suspiro de alivio al ver la biblioteca intacta, los comentarios mordaces no se hicieron esperar, provocando que la rubia se molestara y los reprendiera como niños, despues salió llevando se las pociones para curarlos, quitándoselas a su cuñada, dejando advertencia de no atenderlos, con una sonrisa salió de la habitacion para irse a su propia recamara.

Aun sonreía al recordar esa escena, por otra parte su Padre no dejaba de decirle que no le diera una oportunidad, que no la merecía, la rubia se habia casado de decirle que era su decisión, por otra parte su hermano tenia la misma actitud que su Padre dejando a su quería Madre entre la espada y la padre. Por suerte su cuñada la apoyaba, eso era un alivio en esos momentos. Ella desayunaría con sus padres para despues ir a la mansión de Severus y pasar la tarde con el. Bajo las enormes y ya conocidas escaleras, entro al comedor donde ya estaban su familia esperándola, las miradas de los hombres de su familia eran acusatorias mientras que las de las damas eran sonrisas de apoyo, tomo asiento junto a su Madre siendo completamente ignorada por su Padre, ella la mujer que le habia dado la vida le sonrio y tomo su mano, comenzaron a comer en silencio, la tensión era palpable, de un momento a otro la rubia menor solto los cubiertos haciendo que los presentes levantaran sus miradas, la bruja mas inteligente de su generación, era paciente pero lo que no permitiría seria la indiferencia de los seres que ella amaba, su Madre le dio la mano brindadole apoyo, la matriarca de la familia Malfoy, sabia que su hija estaba a punto de explotar en contra de su Padre y Hermano ella misma sabia que los dos hombres exageraban, con respecto a la decisión de Hermione, ella los miro con los ojos entrecerrados.

-Ya estoy harta,- comenzó su discurso, mientras se levantaba de su silla,- estoy cansada que ustedes,- señalo a su Padre y Hermano,- se metan en mi vida, ustedes primero me casaron con Severus, sabiendo que nunca podría separarme de el, ahora que quiero intentar hacer un matrimonio ustedes me lo impiden,- grito la rubia dejando a los presentes sin palabras, nunca la habian visto tan molesta.

-No me hables de esa forma,- comenzó Lucius,- podras ser muy una mujer casada, pero a mi me debes respeto,- se afirmo mientras el imitaba a su pequeña hija poniéndose de pie,- no estas siendo consciente de las circunstancias el te fallo y aun asi piensas darle una oportunidad,- le cuestiono molesto.

-Si Padre, le dare una oportunidad porque el y yo hablamos de cosas,- aseguro.

-Se puede saber de que,- cuestiono el patriarca de la familia de rubios.

-No,- respondió,- son cosas de nosotros.

-Escucha bien haras lo que yo ordene,- grito,- o atente a las consecuecias,- la reto.

-A si,- desafío la rubia,- que harás, me desheredaras, me borraras del árbol genealógico de la familia Malfoy,- respondió.

-No me retes jovencita.

-Todo esto del matrimonio lo hicieron para mantenerme con ustedes, pero a la primera quieren sacarme de sus vidas,- hablo resentida,- pues bravo,- dijo con sarcasmo,- lo han logrado, si lo que quieres es que me vaya lo hare, asi te ahorro el dilema, asi que gracias por todo,- beso a su Madre en la frente,- lo siento,- se despidió de los demás y salió hacia la chimenea, la rubia madre se levanto.

-No haras nada,- cuestiono Narcissa.

-No ella decidio,- el patriarca de la familia Malfoy fue hacia la biblioteca para encerrarse, tomo asiento en su escritorio, puso sus manos en su cara y se maldijo por lo que acaba de hacer.

Por otra parte la rubia, llego a la biblioteca de la Mansion. Tenia sus ojos con lagrimas ya que no podia creer que eso pasara, que ella siendo tan fuerte, le doliera que su Padre fuera tan intransigente, eso le llenaba de coraje, ya que no lo comprendía, se acerco al escritorio viendo una nota con su nombre, la abrió era de Severus informándole que habia salido a una emergencia que llegaba en una hora, la rubia sin saber que hacer, volteo a ver al cuadro de Dumbledore el cual no estaba, penso que haría en el tiempo en que el pocionista llegaba, salió de la biblioteca y recorrería el lugar, en esos momentos lo ironico es que dias atrás solo en su casa se sentía protegida ahora de quien huia era la persona con la que mas se sentía a salvo, llego a un pasillo ya que iba sumida en sus propios pensamientos, vio una gran cantidad de puertas, era extraño que los sangre pura tuvieran esa costumbre por las casas enormes, llego al final de ese lugar, al final vio una puerta que tenia una serpiente se acerco para tocar el símbolo de la casa de Hogwarts ella se preguntaba que habría sido de su vida si se hubiera criado como una sangre pura. Claro es que su casa fuera de las serpientes ya que aun recordaba las palabras del sombrero, *tienes una gran astucia, pero has crecido como una impura, en la casa de las serpientes no podrías estar tranquila.*A la tierna edad de 11 años, n comprendió el significado de aquellas palabras, ahora que era mayor etendia que se refería a que en realidad era una sangre pura pero habia crecido como una impura, la chica sonrio, pensando que ella hubiera sido diferente, pero al mismo tiempo si eso ocurria, jamás tendría una amistad como la que la une con Harry, Ron y muchos otros que ahora considera la rubia parte de su vida. A pesar de todo no se lamentaba de su vida, ya que sus Padres siempre la trataron con amor. Al poner la mano en la puerta, esta se abrió dejando sin habla a la joven, no entendía ella sabia que habia puertas a las cueles no debería entrar, pero su curiosidad fue mayor, dio un paso cuando vio el interior le dio un escalofrio, el lugar estaba intacto, limpio con una enorme cama, con doseles dignos de una princesa, esa era una habitacion hermosa con detalles impresionantes, la rubia le sorprendió el lujo. Camino por el lugar creyéndose un intrusa, llego a un chimenea donde arriba de ella habia un cuadro de una mujer hermosa de cabello negro, mirada perdida parecía sumamente triste, la joven la miro tenia algo que la atraía, leyó la inscripción y se sorprendió, *Eileen Prince,*la rubia recordó el nombre ella era la madre de Severus, la observo a mas detalle y pudo ver que era la versión femenina de su esposo, se quedo unos momentos hasta que de pronto una voz se escucho.

-¿Quién eres?,- cuestiono el retrato,- ¿Y como has podido entrar?,- el cuadro la miraba molesta,- solo mi hijo y su,- en ese momento el cuadro observo a la joven y vio su mano el antiguo anillo que siempre guardo de su esposo, y era para su hijo, la rubia enrojeció.

-Yo perdón no volverá a pasar,- el cuadro la observo.

-Acercate,- ordeno la rubia reconoció ese tono similar al del pocionista cuando daba una orden, ella se detuvo debajo del cuadro. La mujer en el la observo de forma tan detenida que hizo que la rubia se molestara.

-Vaya que eres hermosa,- afirmo el cuadro,- mi hijo tiene un excelente gusto,- provoco aquel comentario que la rubia enrojeciera,- y dime tu nombre.

-Hermione,- la hermosa mujer del cuadro asintió.

-Y tu apellido de soltera,- la joven mujer no comprendía el escutrinio, pero algo le hizo responder.

-Malfoy,- respondió.

-Vaya asi que supongo te casaste por un contrato, esa familia eso hace con sus herederos, hubiera preferido que Severus se casara a voluntad, pero pareces buena persona,- la rubia se enfado dio media vuelta pensaba irse pero la voz de la mujer la detuvo,- no te enfades niña, no digo que seas mala para mi hijo, solo que los matrimonios arreglados no son la mejor opción,- la rubia sintió la veracidad de sus palabras,- pero estoy segura que Severus es un caballero, no golpea o humilla como la mayoría para eso lo crie,- la rubia asintió.

-Fue un placer,- dijo haciendo una reverencia y al darse la vuelta vio a Severus de pie, ella enrojeció mientras observo como iba de la joven rubia al retrato.

-Madre,- dijo como saludo, extendió la mano hacia Hermione,- vamos,- ella la tomo y al cerrar las puertas se escucho una voz.

-Vuelve pronto querida,- la rubia camino a lado del pocionista, este iba en silencio cuando llegaron a la sala, se sentaron en el sofá, la rubia al verlo serio creyo que habia cometido una indiscreción al entrar a una habitacion que no le correspondía, ella se acerco a Severus que le daba la espalda. La mente del pocionista era un huracán como era posible que el cuadro de su madre le hablara a ella, simplemente no comprendía, la rubia puso su mano en el hombro del pocionista.

-Severus yo, no fue mi intención,- dijo con una cara de pena en su rostro, el pocionista la observo.

-No te angusties no hay problema que entres a las habitaciones al final del dia es tu mansión, solo que me da curiosidad como fue que ella hablo contigo,- la rubia asintió.

-Yo solo entre y al leer su nombre ella me pregunto como entre, sin que le respondiera, ella saco conclusiones que era tu esposa,- el pocionista asintió

-Vio el anillo,- afirmo,- ese es el anillo de las mujeres Prince para su compromiso,- la rubia recordaba que Severus era mestizo entonces como es que la mujer le dio el anillo a su esposo, el pocionista casi veía los engranes dentro del cerebro de Hermione, y hablo,- efectivamente mi Madre se revelo y se caso con un muggle, pero cuando ella años despues quiso pedir ayuda a su familia porque el imbécil de mi Padre,- en ese momento guardo silencio,- Hermione hay cosas que no sabes de mi y si en verdad vamos a conocernos es justo que te cuente ciertas cosas. Mi Padre era un alcholico que maltrataba a mi Madre, ella intento pedir ayuda a sus Padres esto la rechazaron diciendo que habia sido desterrada de la familia, ellos le dieron el anillo mi Madre regreso con el bastardo de Tobias, este a goleaba siempre, porque odiaba la magia, cuando ellos se casaron, el no sabia que mi Madre era bruja asi que cuando lo hiceron ella se lo confeso, el la trato de mostruo mientras que la golpeaba, ella despues del único intento de pedir ayuda se resigno, despues naci yo, ella penso que cambiaria, pero claro es que no fue asi, cuando creci tenia explosiones de magia, el comenzó a golpearme porque me decía que era un fenómeno. Pasaron los años y entre a Hogwarts mi Madre era feliz, y siempre me apoyo, lamentablemente ese desgraciado la goleo un dia hasta que las heridas eran tantas que no se salvo, ella murió y Tobias se suicido dias despues,- la rubia estaba en shock, el pocionista comprendió su postura,- se que es una historia complicada, pero es real ademas es algo supera asi que no quiero causar lastima,- Hermione quería abrazarlo, pero sabia lo orgulloso que era, si lo hacia suponía que se enojaría asi que cambio de tema.

-Asi que por el anillo entre a la recamara,- el pocionista sabia que era su forma de no hablar del tema aunque sabia conociendo su naturaleza, que deseaba preguntar pero se sintió aliviado que no lo hiciera.

-Si, ademas ella nunca le habla a nadie solo a mi, ya que ni con los cuadros, fue una sorpresa que hablara contigo,- la joven sonrio.

-Podría pedirte un favor,- el pocionista asintió,- puedo dormir hoy en la mansión,- el pocionista no al dejo terminar.

-Por supuesto que si,- ella sonrio,- pero se puede saber,- la rubia no lo dejo terminar.

-Mi Padre se molesto conmigo, al grado de decirme que si te daba una oportunidad me atendiera a las consecuencias, es claro que se refiere a que me desterrara, pero no me importa el piensa que con amenazar el dinero que te pueda dar, es suficiente para cumplir sus caprichos pero no, yo he vivido bien sin tener que depender de su fortuna asi que no me interesa, el debe respetar mis decisiones o si no ya tomo la suya de no verme mas,- el pocionista asintió. El admiraba esa valentía que sin duda hacia que la respetara, mira que enfrentarse a Lucius, eso ni Draco lo habia hecho.

-Sabes que eres mi esposa, todo lo que tengo es tuyo,- la rubia corto al pocionista.

-No necesito que me mantengan para eso trabajo, pero gracias,- el pocionista asintió. Despues recordó algo que haría frente a la rubia, saco de su túnica una botella y una foto, que estaba a la mitad, la rubia observo los objetos.

-Hermione hay algo que quiero que quede claro, yo deseo hacer una vida en paz, sin secretos, ese fue el motivo por el cual te platique sobre mi pasado, ahora debo cerrarlo,- la acerco a la chimenea, mientras la rubia observaba la botella,- este artefacto era con lo que me comunicaba con Tonks ahora,- lo tiro al fuego destruyéndolo,- esta foto también se va,- arrojo la foto de el ex amor del pocionista,- con esto quiero demostrarte que estoy dispuesto a remdiar mis malas acciones, espero que sea suficiente,- la rubia sonrio ya que no podia negar que se emocionaba con el hecho del que pocionista destruyera los recuerdo de ella.

-Gracias, espero poder hacer algo para que funcionemos,- el pocionista quería besarla, pero sabia que era prematuro asi que le beso la mano en señal de su caballerosidad. Con esa acción ambos serraban un trato donde, se proponían a si mismo cerrar viejas heridad y ver hacia un futuro ya que ambos sin decirlo, se amaban y sabían que era el momento de buscar la felicidad.

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Espero les haya gustado gracias por sus comentarios lecturas con encatadores mis lectores los adoro.