Aprendiendo a vivir — capítulo 28
En un lugar lleno de hierbas un hombre, estaba ordenando su agenda, tenia muchos planes, y quería compartirlos con su esposa, aun le era extraño decirlo pero la realidad es que el la amaba, no sabia en que momento decirlo, ya que no deseaba presionarla, asi que esperaría. Camino a la tienda ya que estaba en su almacen porque escucho la campana, el pocionista cuando vio de frente a esa persona sonrio con sarcasmo, la verdad es que esperaba esa visita.
-Padrino,- hablo el hombre de cabellos rubios.
-Draco,- respondió el susdicho.
-Quiero que hablemos de Hermione,- el pocionista levanto una ceja y respondió.
-No se que diablos quieres, pero adelante,- respondió sin ganas.
-Solo quiero saber que sientes por ella,- cuestiono sin mas.
-Eso no te interesa, y si eso es todo largo,- ordeno enfadado.
-Soy su hermano tengo el derecho,- afirmo el joven.
-Según por lo que me dijo Hermione ya no tienes lazos con ella, pues la desterró,- el rubio negó.
-El solo esta molesto, solo quería que temiera pero ya se dio cuenta que Hermione no le interesan las amenzas, asi que,- fue interrumpido.
-Es igual de necio que ella, ya que sabes ella no cedera ante las amenzas de Lucius,- el rubio asintió.
-Mi padre aun no se da cuenta que Hermione es toda una Gryffindor, que a ella no le interesa el dinero de mis padres, que por ella su fortuna es totalmente desechable.
-Es lógico Draco ella es independiente, una mujer que no quiere depender de nadie ni siquiera de mi, ha aceptado mi dinero,- el rubio sonrio sarcástico.
-Asi que Hermione se niega a que le des regalos,- el pocionista levanto una ceja.
-Crees que soy como tu, yo no doy regalos, pero es mi obligación,- el pocionista pareció reacciones,- ademas que demonios hago dándote explicaciones lárgate,- ordeno enojado el hombre de vestimenta negra.
-Bueno yo vine por una sencilla razón, quiero que me ayudes a que Hermione hable con mi Padre,- el pocionista estaba a punto de soltar un comentario sarcástico, cuando recordó la cara de tristesa de la rubia al saber que estaba peleada con su Padre, a pesar de todo lo quería. Y seria un gran alivio para ella, arreglar la situación con el.
-Que se te ocurre Draco,- hablo el pocionista ante la incredulidad de su ahijado.
-De verdad asi de fácil no te opondrás,- dijo con burla el joven Malfoy.
-No tienes tu suerte,- el rubio levanto sus manos en son de paz, mientras que el pocionista escuchab con antencion el plan de Draco.
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Una rubia caminaba por los blancos pasillos de San Mungo, habia recibido una nota de su hermano que la deseaba ver en su despacho, estaba a punto de rechazar la propuesta cuando su esposo le mando otra nota diciéndole que no podría comer ese dia juntos como le habia prometido, la rubia no muy feliz con la noticia decidio responder afirmativamente a su hermano. Cuando llego al despacho observo una figura alta de cabello rubia idéntico al de ella, la rubia endureció sus facciones al percatarse que frente a ella, estaba su Padre, la puerta se cerro con un golpe sonoro, provocando que el patriarca de la familia Malfoy hablara.
-Draco que bueno que llegas no tengo todo el tiempo,- hablo mientras giraba su cuerpo para ver a su hija frente a el. Lucius Malfoy un hombre siempre imponente nunca se habia sentido tan feliz, en su vida al ver a su hija, ella a pesar d esu rebeldía era su orgullo, ya que fue lo que siempre quiso de su heredero, que tuviera un puesto en el ministerio, ya que a pesar de que el sabia que ella, era por el momento un simple auror, mas adelante con su cerebro llegaría lejos, con ayuda de el. Solo que en ese momento ambos estaban enfadados ya que al padre se le ocurrió amenazar a la única persona que se habia atrevido a desafiarlo, eso en lugar de llanarlo de odio, lo hacia de orgullo al ver que su hija, era toda una Malfoy.
-Padre,- hablo ella con respeto. Su corazón se detuvo, ella a pesar de todo quería al hombre frente a ella, si habia discutido y a ella le molestaba que el no la apoyara en sus desciones, por eso habia discutido aquel dia, el silencio invadió el lugar, la rubia se sentía verdaderamente incomoda ante la presencia de su Padre, pero no por las razones que el pensaba, era todo lo contrario, ella no quería sentirse en su presencia porque sentía que de que de alguna manera no era digna de estarlo, por su forma de pensar y sus desafíos contantes ademas del hecho que para los ojos del hombre frente a ella, su persona era la muestra mas viable de la decepcion, asi que hablo solo para pretender marcharse,- me retiro a la vista que Draco tenia una cita contigo,- la bruja se dio media vuelta cuando su Padre hablo.
-Aura huyes,- dijo con desafio,- crei que eras mas valiente,- la rubia solto la manija de la puerta sabiendo que ese era un reto para permanecer en la misma habitacion, ella giro su cuerpo para quedar frente a su Padre.
-No me voy solo tengo curiosidad para que quieres que me quede, si tanto desafias mi presencia,- el rubio sintió un tono duro dirigido a el, realmente el no estaba acostumbrado a que lo desafiaran y menos sus hijos, eso era lo que le extrañaba de Hermione, ya que ni las amenzas de quitarle su herencia habia logrado que hiciera que el pedia.
-Solo quería probar tu valentía,- afirmo el rubio, sabiendo que lo que el quería era saber de ella, como estaba pero no lo haría.
-¿Porque?,- pregunto dándole la espalda a su Padre, era tonto pero quería saber la razón del que ella fuera tratada de esa forma, al rubio pareció no creer esa pregunta,- ¿soy tan mala como hija?,- volvio a cuestionar,- yo nunca he sido una persona que busca coplacer a nadie, pero por alguna razón todo lo que hago te parece incorrecto, no entiendo tal vez estas decepcionado,- cuestiono molesta,- cuando supe sobre mi verdadera familia, me sentí mas que molesta intimidada, ya que ustedes eran todo lo que yo no soy. Mi madre una mujer dedicada a su hogar, mi hermano obediente a ti y tu un hombre que por cada lugar que pasa imporne respeto, sin embargo yo solo soy la amiga de Potter, no me molesta pasar desapersibida, pero no soy como ustedes, tampoco me interesa el poder, solo que comprendas mis diferencias, y me aceptes como soy,- el rubio la observo perplejo, cuando iba a interrumpir Hermione lo interrumpió.
Deja que termine,- suspiro y dio media vuelta, el rubio observo muestras latentes de llanto asi que solo la observo hasta que ella misma volvió a hablar,- siempre supe que para estar a su altura debía ser como ustedes, pero no lo soy tengo ideas diferentes, acepte un matrimonios sin sentido porque de verdad me negaba a perder mi varita, pero cuando por fin acepto ser la esposa de un hombre que en un inicio no me soportaba tu me rechazas, me amenazas, por merlin, no soy una niña no puedes amenazarme, ademas con una tontería como desheredarme, sabes cuanto tiempo pase viviendo con lo minimo de dinero, mucho. Si me quede con ustedes acepte todo esto no fue por el dinero, fue porque al conocerlos, al darme cuenta que no eran como aparentaban, les tome mucho amor, como mi familia, fui en contra de mis propios ideales por ustedes para que a la primera demuestres que por algo odias a las personas como yo, diferentes a tu pensamiento, ademas que todo lo que no encaja contigo lo deshechas.
Yo jamás crei poder sentir afecto tan rápido, pero fue de esa forma. Lamentablemente no soy lo que esperas y tenlo por seguro que jamás lo sere si tu idea de hija es que me quede callada a cada palabra que dices, eso no esta en mi naturaleza. Espero que al menos intentes comprenderme y me permitas ver a mi Madre ya que ella no tiene la culpa de tu forma de ver el munso. Gracias por todo espero que un dia puedas verme y saber que no fue mi intención no obedecer tus reglas, solo que mi vida no es como la tuya o la de la familia,- la bruja mas inteligente de su generación, al terminar su discurso, espero a que su Padre le hablara, minutos despues de un silencio absoluto, el patriarca de la familia Malfoy hablo.
-Hermione jamás conoci a nadie que no solo me desafiara, me gritara ademas de todo esa persona es mi hija, una mujer que según mi crianza debía ser aun ma sumisa que tu hermano, cuando el me dijo que deseaba ser medimago, me enfade, despues lo entendí sin embargo nunca lo he apoyado, al creer que es un trabajo inferior a un Malfoy, pero al final lo acepte es mi único hijo varon,- el rubio solto aire,- ahora tu llegas, una joven que siempre crei inferior, pero al mismo tiempo cuando supe que eras tu mi hija, la que por tanto tiempo busque, no pude evitar sentirme orgulloso,- la quijada de Hermione cayo al suelo,- pensar que eras la bruja mas inteligente de tu tiempo, ademas valiente y leal a un causa, luchaste aun estando en desventaja de verdad que me hace sentir orgullo saber que eres mi hija. Me has desafiado no hay nada que no me moleste mas que eso, pero aun asi no te quiero lejos de mi vida, se que he actuado con impulsos, pero no encontraba otra forma en que entraras en razón, Severus despues de lo que te hizo no merecería que respirara tu mismo aire nunca, por eso te amenace,- la rubia lo observo.
-Espero ahora sepas que tus amenazas no tienen valor alguno para mi cierto,- su padre asintió.
-Espero solo que si tienes algún problema acudas a nosotros.
-Claro que lo hare,- ambos se quedaron en silencio hasta que el rubio se acerco a su hija, para pone una mano en su hombro.
-A mi me educaron para ser firme no mostrar sentimientos, pero esa educación me llevo a casi perder mi familia, asi que espero este sea un comienzo para nosotros, quiero dejar claro que nunca me has decepcionado, que has elegido caminos que nunca pensé una Malfoy haría, es cierto pero todo eso conbinado con tu rebeldía te hace especial, espero puedas aceptar tener contacto con nosotros,- la rubia asintió, momentos despues abrazo a su Padre ocultando su rostro en su pecho mientras sintió el cuerpo tenso del hombre a quien se aferraba, para momentos despues sentir que era protegida por sus brazos, no hubo mayor ruido hasta la puerta fue abierta, haciendo que los que se abrazaba soltaran sus cuerpos.
-Vaya veo que no destruyeron mi despacho,- se escucho la voz burlona de Draco, la rubia observo a su hermano entrecerrando los ojos, para tomar su varita y antes de hechizarlo una mano la detuvo al ver quien sostenía su brazos, se enfureció mas al ver a su esposo.
-Asi que ustedes,- el rubio asintió con una sonrisa de lado.
-Por suerte todo resulto o no padrino,- el pocionista tomo la varita de su esposa, mientras ella cruzo sus brazos y frunció el ceño.
-Pero como se atrevieron, nos encerraron de ti no me extraña pero tu Severus,-el pocionista solo rodo los ojos.
-Despues hablamos,- sesio. Ella solo asintió mientras su Padre y Hermano observaban al pocionista,- yo solo puedo agregar que espero no sigas enfadado Lucius,- dijo con sinceridad.
-Lo único que te puedo decir, es que si la lastimas te mueres,- se acerco a su joven hija,- cuando quieras algo mandame una lechuza,- ella asintió,- despues hablaremos Draco estas estúpidas ideas tuyas,- agrego antes se irse, la rubia tomo del brazo a su espos y antes de salir dijo.
-Gracias por la ayuda,- instantes siguiente ella salía del consultorio hacia el callejos diagon.
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En un consultorio solo que unos dias despues, un joven de cabellos rubios estaba terminando algunos deberes pacientes y mas pacientes, eran increíbles e incontables, suspiro de frustración ya que en esos dias su esposa se habia estdo sintiendo mal, estaba preocupado pero tenia que esperar, para poder revisarla ya que ella decía que solo era cansancio y que se recuperaría pronto, esperaba que fuera de esa manera, no quería que le pasara lo mismo que a su hermana, ya que los síntomas eran parecidos al de un embarazo, solo quería saber asi que ese dia le haría el hechizo para asegurar sus sospechas. Un ruido sonoro retumbo en la habitacion, haciendo que el joven medimago saltara de su aciento, cuando levanto la mirada vio a su joven esposa frente a el, pero su estado era indesifrable, se veía con los ojos llorosos, el rubio se levanto para verla, acerco su cuerpo al de ella, mientras la tomaba d ela cintura la joven lo abrazo y beso mientras el la pegaba a su cuerpo, el joven la miro a sus bellos ojos, mientras la joven suspiraba.
-Tuve cita con Antony,- el rubio rodo los ojos,- no te enfades sabes que es mi medimago,- el joven Malfoy asintió,- el punto es que lo confirmo,- con una sonrisa dio la noticia.
-Cuanto,- cuestio el rubio.
-2 meses,- el junto su oído a vientre plano de su esposa, mientras sonreía.
-Gracias,- le dijo mientras ambos se besaban. Ellos planeaban tener familia y esa noticia los hacia felices ya que ella, por fin habia confirmado su tan esperado embarazo.
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Una tarde una familia estaba saliendo de una tienda de libros, un licántropo con su joven novia, una linda medimaga que cargaba a un pequeño de cabellos azules, el sonreía a la mujer, mientras ella jugaba con el pequeño, era la familia feliz hecha en persona, se veían adorables y compenetrados. Los tres caminaron por el callejón diagon, hasta un heladería, la sombra que los observaba se quedo afuera de escena, observando como los tres reian sonoramente. De pronto una mirada se poso en ella, la bruja se sintió helada al ver una mirada café, antes llena de amor, trasformada en furia. La sombra vio que el se levantaba para ir hacia ella, antes de que pudiera pensar en huir el estaba frente a su rostro, la metamorofomaga sintió que moriría por la mirada que el tenia sobre ella.
-¿Qué deseas?,- cuestiono el licántropo a su ex esposa.
-Nada,- aseguro con voz apagada. El licántropo no podia verla de esa forma, el no tenia el corazón.
-¿Quieres verlo?,- pregunto, ella negó.
-Solo vengo a despedirme, quería guardarlo en mi memoria,,- el licántropo la observo perplejo,- me voy Remus para siempre, yo cometi muchos errores, que no merezca la compañía de mi hijo, si el en algún momento desea verme cuando sea mayor lo estare esperando, pero supongo que tu formaras una hermosa familia, se que elegiste bien, pero no tengo nada mas que hacer en Londres,- el negó.
-Es tu hijo,- afirmo indignado por la actitud de ella.
-Si pero perdi mis derechos, al abandonarlo al anteponer otras cosas a mi hijo, no puedo verlo sin sentir culpa, también se que es tarde prefiero alejarme y que sean felices,- el licántropo no la comprendía.
-No entiendo el es tu hijo, una cosa es que entre tu y yo las cosas no funcionaran pero otra es que te alejes,- ella negó.
-Todo va relacionado, nunca supere mi pasado cuando tuve a Ted, y supe la verdad de Severus, quise dejarlos por el, pero me arrepentí, despues cuando me entere de su boda, quise salir a buscarlo, en realidad el siempre fue una prioridad en mi vida, de verdad perdón,- el castaño al sentir su mano sobre el brazo de el, lo retiro con enfado.
-Entiendo que no me ames, pero a el, no tiene la culpa,- suspiro,- tienes razón, si no quieres a tu hijo es mejor que lo olvides, cuando el crezca y si desea tener contacto contigo lo hara, pero sera su decisión, que tengas una buena vida,- la metamorfomaga observo por ultima vez a su hijo y ex esposo. Mientras que la mente del castaño solo estaba puesta en su hijo y la mujer que ama, ella quien le dio una oportunidad, solo tenia que vivir el presente, ya que ellos representaban su futuro feliz, lleno de armonía con una mujer maravillosa y un hijo que nunca abandonaría.
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En una biblioteca una joven estaba metida en sus libros, revisaba una excelente que su esposo le habia dado, ella no se acostumbraba al lugar era inmenso y tenia una colección infinita de libros que al parecer de la joven Sra. Snape eran asombrosos. Seguía revisando con mucho cuidado cada una de las paginas. Tenia dos meses que habia decido reconciliarse con su Padre, en aquella trampa que Severus y su hermano le pusieron, ella tenia que aceptar que gracias a eso, pudo volver a hablar con el hombre que le dio la vida, ahora comprendía muchas cosas, de la personalidad de sus padres por suerte ella misma pudo abrirse con el para que ambos asumieran que eran diferentes pero no por eso debían estar peleados, solo debían comprenderse.
El gesto de Severus fue increíble, el era una persona gentil que habia demostrado preocuparse por ella, ambos habian comenzado a tener charlas mas intimas, de alguna forma indirecta habia hecho planes, de alguna extrañs manera su relación comenzaba a funcionar, ambos eran personas difíciles pero al mismo tiempo podían convivir, ella aun vivía con Remus, pero eso era una forma de explicarlo desde hacia una semana estaba durmiendo en la mansión, el pocionista era atento, eso a la joven le emocionaba, no era como los príncipes azules pero si un caballero, en ese tiempo ellos habia destinado tiempo en concerse, salir en algunas ocasiones y sobre todo pasar tiempo juntos, en la botica en la mansion la finalidas era conocerse, el era un hombre misterioso pero atento. Sin darse cuenta el libro lo habia deja abierto sin ser leído por ella, una voz que le era familiar sono.
-Hermione,- hablo la voz femenina de un cuadro arriba de la chimenea, la rubia sonrio al reconocer a la dueña de esa voz.
-Hola Eileen,- la saludo con cortesía, el cuadro mostro poner en su rostro una especia de sonrisa.
-Me alegra que dejaras de lado las formalidades, querida,- la rubia asintió,- estabas en algo importante,- cuestiono el cuadro.
-No solo revisa un texto que Severus encontró por mi,- la mujer del cuadro asintió.
-Me alegra que alguien demuestre amor y respeto por los libros de esta casa.
-Yo siempre he admirado una buena lectura,- se quedaron en silencio,- me alegra que hayas decidido visitar los lugares de tus cuadros,- sonrio.
-Si solo que aun no me alegra que no hayan puesto uno en la habitacion que sera de mi nieto,- dijo molesta, la rubia se sonrojo
-Ya hablamos de eso, no tendremos hijos, estamos en nuestra etapa de conocernos,- afirmo la rubia.
-Etapa que duro mucho, Hermione, mi hijo no es un niño debe tener familia antes que no pueda disfrutarlos,- la rubia sonrio con nostalgia, recordando a su pequeño.
-Pronto,- aseguro. La mujer del cuadro se quedo en silencio, ya que a Hermione siempre le incomodaba ese tipo de preguntas pero que podia responder que se moria de miedo de ser mama, ademas que primero quería conquistar a su esposo, pues sobre sus problemas pasados, el habia demostrado su arrepentimiento, pero aun habia algo que le impedía creerle del todo. Los ruidos de la mansión fueron interrumpidos, creanso penumbra, cuando de pronto, un sonido una una puerta sono, provocando un gran estruendo. Provocando que la rubia brincara del susto, de inmediato se puso de pie, pero el cuadro le dijo que esperara, la joven tomo su varita, mientras la imagen de la madre de Severus iba a la sala a inspeccionar, por suerte la imagen de Eileen se habia atrevido a salir de la habitacion donde se encontraba refugiada, aun no hablaba con algunos retratos, pero salía a otras habitaciones, su lugar preferido la biblioteca. Mientras tanto la joven Sra. Snape, se acerco a la puerta de la biblioteca para escuchar que sucedia. Cuando abrió la puerta de la biblioteca escucho gritos. Antes de que saliera el cuadro llego.
-Hermione una mujer discute con Severus,- afirmo la mujer del retrato,- tiene un color de cabello extraño,- antes de que pudiera decir mas, la joven llego hasta donde estaba la sala y sin ser vista se detuvo ante la escena que estaba frente a sus ojos. Severus tenia a Tonks tomada por los brazos mientras ella tenia una cara de horror, el pocionista le gritaba.
-Te he dicho que te alejes, estoy enamorado de mi esposa,- a la rubia se le congelo el alma ante esa afirmación,- de verdad quiero que te vayas y no vuelvas porque no respondo,- afirmo el pocionista.
-Pero Severus yo te amo,- afirmo la metamorfomaga.
-Mejor vete antes de que pierda la paciencia, ademas no quiero que intentes volverte a meter con Hermione, porque lo sabre,- afirmo el pelinegro. Cuando la metamorfomaga se iba a marchar la rubia quiso un poco de venganza, salió de atrás de la puerta y avanzo.
-Tonks a donde crees que vas,- dijo con ironia, el pocionista al ver a su esposa con la varita en mano, temió porque hiciera una tontería, asi que se acerco a ella para tomarla de la cintura, el calor invadió su cuerpo, mientras la rubia se estremecía.
-Que quieres,- hablo molesta.
-Es querida,- dijo con sarcasmo,- te lo pregunto yo a ti, que deseas hablar con MI marido en MI casa,- hablo la rubia.
-Solo despedirme,- ella rodo los ojos.
-No se que pretendes y no me interesa, pero debo decirte que te largues, y si te vuelvo a ver creeme que te maldeciré tantas veces que ni sabras quien lo hizo, ahora largo,- antes de que se fuera volvió a hablar,- no te vuelvas a hacercar a mi marido,- la metamorfomaga sin hablar se marcho. La rubia creía que su esposo estaría feliz, por lo que hizo, pero al verlo a los ojos, no se mostraba feliz, ella suspiro,- hice mal,- cuestiono.
-No, solo no quiero que seas tan vengativa, el odio no lleva a nada bueno, te destruye, por eso debes superar el pasado. Ella y yo no tenemos nada por eso olvidalo,- la rubia asintió.
-No lo volveré a hacer, pero no me gusto verla en la casa,- el pelinegro asintió en señal de que comprendía.
-Solo no hagas tonterías, de las cuales te puedas arrepentir,- el pocionista le dio un beso en la frente como era habitual en el,- tomamos te en la biblioteca estabas estudiando cierto,- ella asintió,- entonces vamos,- sin percatarse el matrimonio Snape fue a la biblioteca, y el pocionista aun la tenia tomada de la cintura.
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En una habitacion, una joven de cabellos rubios estaba dando vueltas en si cama, dentro de su mente tenia una horrible pesadilla, donde perceguia una luz que se alejaba, pero cuando llegaba se daba cuenta que era su hijo, el la dejaba triste por su partida, en ese momento se despeto sudada y con el corazón latiendo rápidamente, la mujer se seco el sudor y se levanto de la cama, quiso caminar pero le daba miedo estar sola, antes el aroma de la almohada la calmaba pero ahora que el aroma se fue, ella se sentía sola por las noches.
Penso en que necesitaba algo, o mas bien a alguien. La forma en que la defendió esa tarde le hizo ver que el podia de verdad amarla, era eso o solo lo dijo para alejar a Tonks, ella se sentía insegura pero al mismo tiempo quería comprobar si era cierto que el pocionista la amara. Abrió la puerta de la recamara, ella sabia donde se encontraba en esos momentos, asi que se fue a una puerta lateral a l suya y la abrió con cuidado, entro sin hacer ruido, hasta la cama observo al hombre dormir, se veía tan calmado, ella no entendía en que momento se enamoro de el, solo sabia que no podia vivir sin su compañía, fue al otro lado de la cama y se metió debajo de las cobijas, puso su cabeza en el pecho del pocionista y al sentir su aroma intento dormir. Se sintió relajada durmio no supo cuanto tiempo, solo su cuerpo estaba descansado cuando despertó y por extraño que pareciera, seguía sobre su esposo, el tenia su mano en su espalda, cuando la joven levanto el rostro se encontró con los ojos del hombre que le robaba el aliento, ella sonrio como pidiendo disculpas pero cuando intento levantarse el se lo impidió.
-Duerme si lo necesitas, no me ire a ningún lado,- afirmo el pocionista,- por lo que veo me tomaste de almohada,- sonrio de lado.
-Yo perdón, pero no podia,- el pocionista puso su dedo en los labios de su esposa.
-No importa si lo necesitas no tengo problema en dormir contigo, solo que no quiero precipitar las cosas,- la rubia sonrio.
-Creo que ya pasamos esa etapa, ya hemos,- se sonrojo.
-Entiendo pero eso no quiere decir nada Hermione, fue una vez y aunque haya sido miles, te prometi respetar y eso pienso seguir haciendo.
-Y si yo quiero que no se comencemos a hacer otras cosas,- el pocionista levanto una ceja,- no eso, pero si algunos besos, yo se que no eres cursi pero no se alomejor,- el pocionista no dejo terminar el discurso de la joven, ya que la tomo del mentón y beso con delicadeza sus labios, rosando primero labio con labio, sin produndizar nada.
-Sabes que tu marcaras el ritmo de nuestra relación, no te forzare a nada y cundo quieras que pare lo hare,- ella asintió. Lo volvió a besar ahora un poco mas intenso, el deline sus labios con su lengua como pidiéndole permiso ella abrió los labios, para sentir la lengua de su esposo entras en ella, saboreo la sensación y el beso se profundiso el pelinegro quedo sobre la rubia mientras ella jugaba con su largo cabello negro. Siguieron caricias, pero al sentir la mano del pocionista en la pierna de ella lo detuvo, el se separo y asintió.
-Creo que eso fue todo por hoy,- el pocionista la atrajo hacia el.
-Ahora me diras porque despertaste en mi cama,- ella sintió, siempre habia tenido confianza en el.
-Yo tuve una pesadilla,- afirmo la joven,- desde el accidente donde perdi al bebe,- el pocionista se sintió mal al orila hablar del tema,- sueño con el, que se aleja siento culpa porque no se si hubiera,- antes de que continuara el pocionista hablo.
-No fue tu culpa, fue un accidente y ciertamente, no debes sentirte culpable,- ella bajo la cabeza, el pocionista levanto con su dedo el mentón de la bruja,- eres una mujer valiente que supo salir adelante, aunque te sintieras mal, ahora debes salir adelante y si yo te puedo ayudar lo hare, creeme no estas sola en esto,- afirmo el pocionista.
-Lo prometes Severus, que no me dejaras,- el la abrazo por la cintuta.
-Prometo Hermione que te apoyare en todo, siempre estaremos juntos formando un equipo para derrotar todos los obstáculos, eres mi prioridad,- ella asintió y tal promesa no podia cerrarse de ninguna otra forma que con un beso maravilloso lleno de amor.
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Espero les hay gustado el capitulo. Gracias a las mas de 10, 000 lecturas, a las 106 favoritos y a los 137 comentarios sin ustedes esta historia no seria posible, besos