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Memorias de Idhún, el retorno de los descendientes — capítulo 10
¡Siento haber tardado! La escuela me quita demasiado tiempo... Hay un moemnto en el capítulo en el que aparece una canción. Me he imaginado que esa canción es esta: https://www.youtube.com/watch?v=Be1A0sTJYqQ Si tenés curiosidad, poned el link cuando salga la canción ;)______________________________________________________________________________ Al principio nadie se dio cuenta de la oscuridad que de repente envolvía por completo a Idhún. Después de todo, la segunda de las lunas ya estaba saliendo, y en ese momento del día nunca había luz suficiente.
En Vanissar nadie se había planteado que pudiera estar ocurriendo algo extraño. Eva, Ahmariel, Erik y Kelanieh estaban en el castillo tranquilamente, preparándose para bajar al comedor a charlar un rato antes de acostarse, al igual que sus respectivos padres. A excepción, claro está, de Zaisei. La celeste seguía en la cama, pues alegaba que se sentía muy cansada por el embarazo y no tenía humor de levantarse. Aquella noche, Christian también se había quedado en su habitación. El shek le había comentado a su mujer que no se encontraba demasiado bien. Le dolía la cabeza. Un dolor así podía no tener demasiada importancia para un sangrecaliente, sin embargo, para un shek, un dolor de cabeza simbolizaba la peor de las enfermedades, pues afectaba a su red telepática y a todos sus poderes mentales. Por lo tanto, ni siquiera era necesario insinuar que Christian no lo estaba pasando demasiado bien. En ese mismo momento, lejos de Vanissar, en una pequeña casita en el bosque de Awa, un hombre se preguntaba qué ocurriría a continuación. Él no sabía con absoluta certeza que había sido el único en darse cuenta de lo que realmente pasaba, pero lo sospechaba. Después de todo, era ese el motivo de que se encontrara en el bosque de Awa en vez de estar haciendo su trabajo en Vanissar. El bullicio, las fiestas y la algarabía de colores y ruidos de la ciudad confundían sus sentidos. Los suyos y los del resto de idhunitas, aunque estos no se dieran cuenta._____________¿No te das cuenta? No vas a conseguirlo. Espera un momento… ya lo sabes. Nada de lo que podamos decirte va a ser nuevo para ti. Visto eso, iremos al grano. No sabemos qué hacéis aquí. No, no me respondas. Sabemos que tú también lo desconoces. Simplemente pensáis que, debido a una simple guerra medio ganada, tenéis el derecho de tomar el papel de héroes. No, eso no es cierto… Tú no tienes nada que ver con esto, querida niña. Tú eres una heroína. Es la gente que te rodea, aquellos a quienes tienes por amigos, quienes deben ser sacados del error. ¿No entiendes a lo que nos referimos? Sabemos que, cuando nombramos a tus amigos, solo piensas en una persona. Pero eso no es malo. Podemos salvarlo, ¿sabes? Tenemos los medios para enviaros de vuelta a ti y a él. ¿Los demás, dices? Lo sentimos, pero nuestra generosidad es limitada. ¿Dices que no colaborarás si no nos comprometemos a salvaros a todo? Pequeña niña insolente… No nos imparta teneros de enemigos. Al contrario, así será más divertido. Vamos a entender la situación en la que te encuentras y a darte un mes de plazo. ¿Has oído? Un mes. Podrás asistir a muchos eventos idhunitas, te divertirás. Pero pasado ese mes, vendremos a por ti. O vosotros dos o ninguno. Pero ahora… Déjanos mostrarte qué ocurrirá si, en un mes, rechazas nuestra maravillosa oferta…
Ahmariel se despertó de golpe, asustado por un repentino grito. Al principio no se dio cuenta de lo que ocurría, pero pronto pudo ver que era su compañera de habitación, Eva, la que gritaba. Se levantó rápidamente de la cama y en dos zancadas llegó hasta la de Eva. Shail y Victoria habían quitado las literas que antes ocupaban la estancia y las habían sustituido por camas. Todo un detalle en esos momentos, pues Ahmariel no se imaginaba cómo habría podido ayudar a Eva si uno estuviera arriba y otro abajo.
- Eva- dijo mientras la cogía y la sacudía ligeramente-. ¡Eva! Es un sueño, despierta. ¡Despierta! Los ojos enormes ojos de Eva se fueron abriendo lentamente a medida que el grito se extendía. La chica respiraba forzosamente, y una fina capa de sudor cubría su rostro y su cuerpo. Al enfocar la vista y ver lo que había ocurrido, sus ojos se anegaron completamente de lágrimas. Al ver lo asustada y nerviosa que Eva se encontraba, Ahmariel se asustó. Era sabido que los sheks no eran partidarios a mostrar sus sentimientos a los demás, por lo que encontrar a Eva tan alterada no le agradó demasiado.
- ¿Te encuentras bien, Eva? Como respuesta, la chica se encogió sobre si misma rodeando sus piernas con los brazos y empezó a sollozar. El pobre Ahmariel no pudo hacer otra cosa que quedarse mirando a su compañera sin mucha idea de qué hacer. A pesar de tener una hermana pequeña, no estaba muy familiarizado con ese tipo de situaciones. A pesar de todo, la abrazó suavemente y colocó su cara contra su pecho.
- Tranquila, Eva- le susurraba-. Sea lo que sea, ya ha pasado. Sin embargo, Eva negaba con la cabeza ante esa información.
- En realidad- acertó a decir entre las lágrimas- esto no ha sido más que el principio. Ahmariel no entendía nada de lo que su amiga decía. Sin embargo, no le importaba. La prioridad ahora era tratar de calmarla.
- Eva, mírame- le pidió el chico. Al ver que la chica enterraba más su rostro en su pecho, Ahmariel la cogió ligeramente del mentón, situando sus ojos en frente de los suyos-. Escucha, no va a pasar nada. Lo solucionaremos. Tú y yo, ¿vale? Eva miró conmovida a su amigo. A pesar de que ambos sabían que lo que decía Ahmariel era mentira, pudo sentirse un poco más aliviada.
- Vale- le contestó mientras echaba sus brazos alrededor del cuello del chico. Ahmariel se inclinó para colocar sus labios cerca de la oreja de la chica. Así, abrazados, fue como Eva se dio cuenta de que, por muy heroína que la consideraran, nunca podría ser nada sin Ahmariel.
- Eva…- susurró el chico al oído de la joven. En ese momento, el corazón de Eva empezó a latir a gran velocidad. Latía tan fuerte, que temía que Ahmariel se diera cuenta. Estaba nerviosa. Y no sabía por qué. O… ¿sí lo sabía? Sin embargo, se dio cuenta de que, a través de las dos finas capas de tela que los cubrían, el corazón de Ahmariel también latía desbocado.
- Yo… te…
- No lo digas- le interrumpió Eva de repente-. Por favor, no lo hagas.
- Pero…- musitó el chico, empezando a temblar. Eva mordió ligeramente la oreja de Ahmariel mientras lo apretaba más contra sí. Ese gesto tomó al chico de improvisto, por lo que se puso completamente colorado en cuestión de instantes.
- ¿Por qué no?- consiguió preguntar Ahmariel.
- Porque- respondió Eva tranquilamente- todavía tenemos tiempo. Falta mucho hasta que amanezca. Ahmariel se separó de la chica que hacía que su corazón diera brincos con una sola mirada y apoyó su frente en la de ella.
- Me parece correcto- respondió pícaramente.
- Me alegro de ello- añadió Eva sellando su promesa con un beso. Esta vez no era un sueño. Ahmariel podía dar fe de ello. Se sentía mucho más real, más increíble, simplemente mejor.
- Mañana no le digas nada a mi hermana, reina del hielo.
- ¿Acaso crees que tengo ganas de escuchar las burlas de Erik? Aunque me parece que a mi padre no va a hacer falta decirle nada. Ahmariel se rió por las palabras de Eva, a pesar de que sabía que a la mañana siguiente Christian no le iba a dedicar una mirada amistosa precisamente…-------------- Kelanieh se despertó puntualmente con la salida del segundo de los Soles. Se estiró perezosamente sobre la cama y sonrió por la imagen que tenía delante de sus ojos. En la cama de enfrente se encontraba Erik, durmiendo con la boca abierta. Sus brazos abrazaban la almohada y las mantas no le cubrían, pues se encontraban tiradas en el suelo. Erik solía dormir solo con calzoncillos, pero al compartir habitación con Kelanieh había tenido la decencia de ponerse una camiseta también. No queriendo despertarle, Kelanieh se dirigió sigilosamente hacia la ventana para abrirla. Vio a unos hombres a lo lejos acarreando andamios y diferentes materiales, lo que le hizo recordar la época del año en la que se encontraban. "Es cierto" pensó. "Falta menos de una semana para la fiesta de la Batalla de Awa" Como el nombre de la celebración indicaba, se celebraba la victoria de los rebeldes idhunitas contra las tropas de Ashran el Nigromante, hacía ya 15 años. Solía organizarse una gran fiesta por la mañana y parte de la tarde. El tiempo restante estaba destinado a un baile para parejas. Los chicos invitaban a las chicas que les gustaban y allí pasaban la noche, bailando, charlando y riendo. Kelanieh se preguntaba si Erik la invitaría. Si por ella fuera, ya se lo habría pedido, pero la fiesta en la que las chicas invitaban a los chicos se celebraba en invierno.
- ¿Qué estás mirando, Kel? La chica se volteó lentamente para ver a Erik levantándose de la cama y mirándola con ojos curiosos.
- Disculpa, no quería despertarte- se excusó ella-. En realidad no miraba nada. Acabo de darme cuenta de que queda una semana para el aniversario en que tus padres vencieron a Ashran el Nigromante. Suele celebrarse una fiesta, pero este año lo había olvidado completamente.
- ¿Y que se suele hacer en esa fiesta?- preguntó el chico, visiblemente interesado.
- Muchas tiendas diferentes abren al público durante el día y por la noche se celebra un baile para parejas.
- Ya veo… Bueno, voy a ducharme. Nos vemos luego, ¿vale?
- Claro- murmuró Kelanieh desilusionada. Lo que más quería en aquellos momentos era que Erik le pidiera ser su pareja para el baile. Pero el joven dragón no podía saber eso.___________ Eva esperó a oír el ruido de la puerta cerrarse para abrir los ojos. Mientras se hacía la dormida había escuchado a Ahmariel levantarse e irse a duchar. Los recuerdos de la noche anterior no dejaban de atormentarla. El sueño que había tenido no le permitía mantener la calma. Y lo que había pasado después… Simplemente había sido un error. Era cierto que le gustaba Ahmariel pero besarle había sido permitir que en el chico crecieran falsas esperanzas. Después de todo, no pensaba quedarse en Idhún mucho tiempo. La chica se levantó y se secó las lágrimas producidas por la tristeza de su situación. La noche anterior antes de acostarse sus padres la habían llamado a su habitación para darle una noticia. Al parecer gran parte de los idhunitas estaban de acuerdo en que no querían tener a la nieta de Ashran el Nigromante correteando por el castillo o la ciudad. Estaban organizándose para obligarla a marcharse. Eva no podía creer que pudiera seguir habiendo gente tan intolerable. Ella no era su abuelo. Ella solo deseaba que el mundo pudiera entender que todos sus propósitos eran buenos. Pero los idhunitas no lo aceptaban. Sabiendo que solo había una cosa que podía ayudarla, abrió las puertas de su armario y sacó el estuche tan celosamente escondido el día anterior. Abrió la cremallera y sacó su contenido. Su preciada viola. Cogió el arco y la colocó bajo su hombro. Respiró hondamente y empezó a tocar. En la Tierra, Eva dedicaba gran parte del día a mejorar en la música: canto, harmonía, lenguaje musical, técnica… Era la actividad que la ayudaba a desconectar, que le permitía expresarse de un modo diferente. Ahora tocaba su canción favorita. Cuando las notas dieron paso al inicio de la letra, Eva empezó a cantar muy bajito al principio, para ir subiendo el tono poco a poco. La música llenaba la habitación al completo y, por un momento, Eva no sintió las dudas y el temor que llevaban acosándola tanto tiempo. El miedo desaparecía, al igual que la desesperación y la incertidumbre. Solo quedaba ella. Pero el milagro duró demasiado poco. Pronto, la canción acabó, y con ella la paz de la que Eva había podido gozar por un breve tiempo. Bajó el arco y, cuando ya se disponía a guardar la viola, unos aplausos muy bajitos la hicieron girarse hacia la puerta. Allí, apoyado en el marco, se encontraba Ahmariel.
- No sabía que tocabas.
- Yo tampoco que a ti te gustaba escuchar a escondidas.
- En realidad- sonrió él- me había olvidado algo. Cuando llegué escuché la música y al abrir la puerta te vi a ti. No quería interrumpirte. Lo siento. Eva guardó rápidamente la viola y volvió a meterla en el armario.
- No importa- dijo apresuradamente-. Voy a ducharme. Nos vemos. Se dirigió al pasillo rápidamente, pero Ahmariel fue más rápido. La agarró de la muñeca cuando pasaba por delante de él y la obligó a mirarle.
- ¿Qué?- preguntó Eva impetuosamente.
- Yo…- murmuró el chico, rojo de la vergüenza- Sobre lo de esta noche… Pero Eva no le permitió terminar. Se desasió de la mano de Ahmariel violentamente y echó a correr hacia las duchas, dejando al pobre chico solo en medio del pasillo con un deje de pena en sus ojos negros.