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Memorias de Idhún, el retorno de los descendientes — capítulo 5
La luz entraba a raudales por la ventana. Al principio Erik se sobresaltó al ver tanta claridad.
- En Idhún hay tres soles- dijo Ahmariel, como adivinando los pensamientos del otro chico-. Es normal que el día sea muy luminoso.
Ahmariel había resultado ser un gran compañero, además de amigo. Le gustaba conversar con Erik aunque no lo conociera del todo.
- Así que… eres medio dragón, ¿no?- preguntó Ahmariel
Erik se estremeció levemente. Todavía le afectaba un poco que le recordaran su otra forma.
- Ehh… si. Y también soy medio unicornio, no te olvides. Aunque suene femenino- trató de bromear.
Las risas de Ahmariel se vieron ahogadas por unos toques en la puerta. Sin esperar respuesta, la persona que había tocado entró en la habitación. Se trataba de Eva.
- Chicos- dijo la niña-, ha dicho Shail que bajemos a comer. Llevamos una hora tratando de deshacer la maleta y por lo que parece mi hermano aún no ha terminado- añadió viendo la ropa a medio colocar que aún estaba en medio de la cama-. Os espero abajo.
Dicho esto se marchó cerrando la puerta tras de si y dejando un aura de frialdad en la habitación.
-
Wow- suspiró Ahmariel-. Tu hermana es un sueño.
-
¡¿Un sueño?!- exclamó Erik, sorprendido- Querrás decir una pesadilla. Venga, vamos antes de que tus padres o los míos vengan a echarnos la bronca.
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- Vamos, Kel. Me parece que van a tardar un poco.
Kalanieh asintió y acompañó a Eva. Le gustaba tener una chica a su lado, pues ella era tan tímida que no tenía muchas amigas. Además, a Eva parecía gustarle ella.
- Eva… - murmuró Kel- ¿O prefieres que te llame Lune?
La shek la miró. Nunca había esperado que, de todos los interrogantes que había en lo que se refería a ella, fueran a preguntarle eso justamente.
-
No me importa. Llámame como quieras. Sólo es un nombre, ¿no es cierto? Como Kelanieh. Un nombre solo es un nombre, lo importante es lo que somos por dentro.
-
Bonita frase- dijo Kelanieh mirándola con admiración.
-
Aprendí del mejor- respondió Lune apurando el paso y enfilando hacia el comedor.
-------------------------------oo---------------------------------------------Cuando Ahmariel y Erik llegaron Eva y Kelanieh ya estaban sentadas en la mesa, esperándolos. Los chicos vieron como Lune trataba de no mirar a nadie a los ojos y de no llamar la atención. Su hermano trató de imitar su ejemplo y de dirigirse rápidamente a la mesa. Junto a las chicas se encontraba Shail, charlando animadamente. Cuando los chicos llegaron a la mesa fue cuando Kareth se dio cuenta de que sus padres y Christian aún no estaban allí.
-
¿Y mamá y papá?- le preguntó a Eva.
-
Están con Zaisei. No van a venir a comer. Me han dicho que no salgamos y que los esperemos en nuestro cuarto. Cuando vengan a buscarnos van a presentarnos "oficialmente" a los idhunitas. Dijeron que no te pongas nervioso.
"Tarde" pensó Erik "Ya estoy muy nervioso"
- ¿Qué no me ponga nervioso?- preguntó, tratando de aparentar seguridad- ¿Y que hay de ti? ¿No te pones nerviosa?
Eva se sobresaltó ligeramente por esa pregunta. ¿Qué si estaba nerviosa? Por supuesto. ¿Qué pensaba admitirlo? Ni en sueños.
Lune sabía que era una habilidad de los sheks el no mostrar sus verdaderas intenciones, leer mentes y comunicarse a través de ellas, romper la estabilidad de las personas… Pero ella nunca había conseguido hablar en la mente de nadie. Hasta ese momento.
"No hagas que me arrepienta de haberte dicho nada, hermanito>> pensó, sin darse cuenta de que estaba comunicándose con Erik por el simple hecho de estar pensando en hablarle a él. << No me gustaría que Ahmariel pensara que soy débil… aunque no es que tenga especial interés en él" pensó, sin darse cuenta de que estaba comunicándose con Erik por el simple hecho de estar pensando en hablarle a él. "No me gustaría que Ahmariel pensara que soy débil… aunque no es que tenga especial interés en él"
- Eva…- musitó Erik- ¿Sabes lo que acabas de hacer?
El tono de voz divertido de su hermano advirtió a Eva de que algo extraño había pasado. Su sonrisita burlona no hizo más que subrayar ese presentimiento.
Cuando la shek se dio cuenta de que se refería su hermano, se levantó de su silla a la velocidad del rayo, cogió a Erik del brazo y salió corriendo arrastrándole tras de si.
Subió corriendo las escaleras que llevaban a su habitación y cerró la puerta echando la llave.
Miró a su hermano, el cual se había tirado al suelo, cansado de la carrera.
-
Cómo le digas algo a alguien despídete de volver a casa con todos tus miembros enteros.
-
Tranquila, Eva- respondió Erik entre risas-. No se lo diré a nadie.
-
Si es así, para de reírte- ordenó la shek.
Mas Erik no le hizo caso. Siguió riéndose sin parar, y hasta llegó a llorar de la risa.
- No me puedo creer que mi hermanita- lograba articular antes de ahogarse de nuevo por las carcajadas.
Eva solo podía mirarlo con vergüenza y esperar a que su hermano terminara las risas para cobrarse la revancha. Sin embargo, antes de que Lune tuviera esa oportunidad, llamaron a la puerta. Eva abrió y vio a sus padres y Jack junto a Ahmariel y Kalanieh en medio del pasillo. Al ver al joven medio celeste se sonrojó levemente, pensando en la escena que acababan de montar al marcharse tan de repente.
- Chicos- dijo Victoria (que al parecer aún no sabía nada del numerito de sus hijos en el comedor)- os traemos la ropa que vais a llevar para la presentación. No podéis ir con vuestras ropas terrícolas.
Erik se había levantado del suelo al ver a sus padres y Christian en la puerta. Cogió la ropa que le tendía su madre y se fue con Ahmariel a su cuarto para cambiarse (no sin antes enviarle una miradita de burla a su hermana pequeña)
Al ver el gesto de su hermano, Eva aún tuvo tiempo de responderle mentalmente.
"No te burles dragón, pues la chica por la que tú suspiras duerme en mi habitación y no he prometido no decirle nada"
El chico palideció al escuchar las palabras de su hermana, pero acabó sin darle mucha importancia. Conocía a su hermana y sabía que no sería capaz de hacerle eso, al igual que él tampoco podría.
Los pensamientos de Eva fueron para su habilidad recién descubierta. Decidió no comunicarle a nadie su existencia, pues le inquietaba que eso significara que su parte shek era más fuerte que su esencia de unicornio.
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Lo siento por la escenita de antes- se disculpó mientras cerraba la puerta-. A veces mi hermano me pone de los nervios.
-
Tranquila. Mi hermano también es un pesado. Venga, vamos a arreglarte. Dudo que sepas como debes ponerte las ropas idhunitas, no se parecen mucho a lo que tú llevas puesto- respondió Kel mientras le mostraba un amasijo de ropas a Eva.
En realidad, el supuesto amasijo de ropas había resultado ser un curioso vestido blanco que le cubría hasta las rodillas y que se ataba con un lazo de raso azul por la cintura. La parte que cubría desde el pecho hasta las caderas contaba con otra prende del mismo color, material y tejido que el lazo. Llevaba unas medias azules y se combinaba con unas botas del mismo color. Las mangas del vestido encantaron a Eva. Eran anchas y se ataban con otros lazos pequeños.
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Es… - musitó Eva- Precioso.
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Y te ves muy guapa con él. Me han dicho que tu madre también lo llevó cuando salvó Idhún con tu edad. Seguro que causarás muy buena impresión.
-
Oh, muchas gracias, Kel- dijo Eva, realmente agradecida.
Las dos amigas se abrazaron con infinito cariño y amistad.
- Todo va a estar bien, Lune. Demuéstrales que eres mejor de lo que piensan.
Y Eva no puedo hacer otra cosa más que creerla.