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Memorias de Idhún, el retorno de los descendientes — capítulo 7

¡Hola a todos! Que conste que no estoy muy contenta con el resultado de este capítulo, pero necesitaba escribir esta parte como un puente de conexión para lo que queda de historia, que no es poco. De todas formas, espero que os guste :)

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  • Están vivos- sentenció Christian saliendo de la habitación en la que estaban los extraños chicos.

Fuera, sentados en la hierba bajo la sombra de un árbol, estaban Eva y Kelanieh. Erik y Ahmariel se habían marchado hacía ya media hora antes alegando que querían practicar un rato con las espadas. A Eva eso le había sonado a excusa, pues no tenía conocimiento de que Erik estuviera practicando esgrima. En todo caso, a Eva no le importaba mucho, pues sin los chicos presentas había podido tener una interesante conversación con Kel.

  • Pero… ¿quiénes son? ¿Cómo han llegado hasta aquí? Es eso lo que me gustaría saber- respondió Jack, que había aparecido detrás de Christian.

Pero nadie tenía respuesta para esa pregunta. Se dieron cuenta de que no podrían sacar nada en claro hasta que la pareja de extraños despertara de su estado de inconsciencia. Por lo tanto, solo podían esperar.

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  • ¿Seguro que podemos salir?

Erik trataba de no sentirse un fugitivo en vano. Él y Ahmariel se dirigían al centro de Vanissar, pues Kareth se había hartado de tener solo dos mudas de ropa idhunita. Lo que menos le apetecía era destacar aún más llevando sus ropas terrícolas a diario.

  • ¿Y por qué no íbamos a poder? Siendo sinceros, ni siquiera entiendo por qué has mentido a tu hermana. No creo que hubiera sido necesario.

  • He mentido porque estaba distraída- argumentó Erik-. Si hubiera querido obtener la verdad habría podido sin problemas.

Ahmariel le dirigió a Erik una mirada de confusión, pues no entendía como Eva podría adivinar sus intenciones sin saber nada. Si aún fuera su hermana, que con sus poderes celestes podía adivinar si mentía por su aura de nerviosismo…

  • Claro, tú no lo sabes- exclamó Erik-. Eva puede leer el pensamiento. No creo que le cueste nada hacerlo con tal de enterarse de nuestros planes para "protegernos de todo peligro". Así que cuidado con lo que piensas cuando estás con ella, amigo mío. Después de todo, no queremos que se entere de que te gusta, ¿o sí?

Ahmariel estaba preparado para responder que se lo debería haber dicho antes o algo parecido, pero las últimas palabras de Erik lo hicieron enmudecer y sonrojarse de la vergüenza.

  • Solo… No se lo digas, ¿vale? Y yo no se lo diré a Kel- musitó Ah.

-¡¿Decirle qué?!- chilló Erik-. No es como si a mí me gustara tu hermana o algo por el estilo…

La mirada de reprobación de su amigo terminó con sus palabras.

  • Erik… No hace falta que pongas excusas.  Tú lo sabes. Yo lo sé. Todo lo que lo niegue será en vano. Además- añadió, son una sonrisa de picardía- mi hermana es celeste y, por lo tanto, tiene lo que nosotros llamamos "empatía", es decir, puede conocer a la perfección tus sentimientos.

Erik continuó con la vista clavada al frente y suspiró. Un leve rubor en sus mejillas fue el único indicio de que lo que Ahmariel había dicho le había afectado un poco.

  • Entonces…- murmuró- Mi hermana puede leernos la mente y tu hermana puede adivinar sin la menor dificultad nuestros sentimientos, ¿no es así? Dicho en lenguaje coloquial terrícola, estamos bien jodidos, amigo mío.

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Eva cerró cuidadosamente la puerta tras de sí, tratando de no hacer ni el más mínimo ruido. Sabía que su padre podría pillarla si por algún motivo captaba sus pensamientos, así que durante la cena tuvo que hacer un esfuerzo titánico para no pensar en lo que se proponía a hacer. Se acercó lentamente a la cama de su objetivo y se apoyó ligeramente sobre la colcha. Con su mano derecha tapó la boca del chico y, con la mano izquierda, lo movió hacia los lados para despertarlo. El gritó de susto que emitió el joven quedó completamente ahogado por la mano de Eva, como ella había previsto.

  • ¡Shhh! Soy yo, Eva. Tranquilo.

Tras susurrar esas palabras Eva pudo percibir que los latidos del corazón de Ahmariel bajaban la velocidad que habían llegado a alcanzar cuando ella lo había asustado tanto.

  • Eva…- dijo el chico, todavía medio dormido- ¿Qué haces aquí a estas horas de la noche?

  • Por favor, acompáñame. ¡Vamos!

Ahmariel se levantó despacio de la cama, pero ver a Eva apoyada en el marco de la puerta, esperándole, hizo que se despertara del todo.

Ambos volvieron a abrir la puerta y a cerrarla al salir cuidadosamente, para no despertar a Erik.

Una vez en el pasillo la chica tomó la mano del otro y tiró de él hacia las escaleras que llevaban al piso de abajo. Gracias a los Dioses, Ahmariel dormía con una camiseta y unos pantalones que le llegaban hasta la rodilla, no solo en calzoncillos, como Erik. La razón se debía a que, por las noches, Ahmariel siempre sentía frío. Eva también iba en pijama. Una camiseta vieja que le llegaba por las rodillas y unos shorts eran su hábito para dormir.

El chico pudo ver que Eva lo llevaba hacia la salida que daba al jardín interior. Lo llamaban jardín, pero era más bien parecido a un pequeño bosquecito con unos árboles en torno a un lago, justo en frente de la enfermería.

Eva lo llevó justo delante del pequeño lago. Ahmariel no podía estar más desconcertado, pues no entendía la conducta de su amiga. El chico respiraba con dificultad, pues no le solía gustar moverse mucho cuando se levantaba.

-  ¿Pero- llegó a articular mientras se erguía del todo- por qué estamos-?

Pero las palabras murieron en sus labios cuando Eva se acercó a él y le dio un suave beso en los labios.

Ahmariel estaba completamente sorprendido, pues un beso en medio de la noche era lo último que se esperaba por parte de Eva. Pero tampoco se quejó. Le devolvió el beso, tratando de transmitir con sus labios todo el amor que él sentía por ella que, aunque fuera joven e inexperto, ardía como una llama en su corazón, fuerte y poderosa.

Se apoyaron en el tronco de un árbol para mantener el equilibrio y Ahmariel pasó sus brazos por la cintura de la chica a la vez que ella unía sus manos tras el cuello del joven.

En un momento dado, Ahmariel abrió los ojos y le pareció ver una sombra oscura por el rabillo del ojo, pero los brillantes ojos de Eva captaron completamente su atención.

Volvió a besar a Eva, viendo como sus dos almas se unían con cada respiración, con cada parpadeo, con cada sentimiento.

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El despertador sonó puntual a las 9.30 de la mañana sobre la mesilla de noche de Ahmariel y el chico se despertó con el corazón latiéndole a mil.

"Un sueño… Todo ha sido un sueño" se dijo el chico, decepcionado, pero prometiéndose de que la próxima vez que algo así ocurriera, no sería en su imaginación.

Un piso más abajo, en el comedor, Eva untaba de mantequilla su tostada, dispuesta a comérsela. Pero cuando vio a su padre entrar apresurado junto con Jack y su madre, se detuvo en seco.

Kelanieh, sentada a su lado, también fijó su atención en los recién llegados adultos.

  • Están despiertos- dijo Christian, con voz solemne-. Y dicen que solo hablarán en presencia de Eva y Erik.