Los Juegos Literarios — capítulo 22
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¿Jason?¿Eres tú? - pregunta Percy, con un dejo de sorpresa en la voz. El chico de ojos azules eléctricos y cabello rubio cortado al estilo militar parece reconocerlo.
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Percy - responde -. Qué gusto verte. ¿Dónde están?
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Bueno… esto puede llegar a sonarte algo alocado pero veníamos caminando por las calles de la ciudad cuando una pantalla muy guay ha surgido de la tierra y ustedes han aparecido allí como si nada. ¿Dónde estás tú?
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En uno de los edificios. En la Sede de Verdad, si no me equivoco.
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Eso no es demasiado lejos… - comenta Tris, pensativa -. Percy, ¿estás seguro de que puedes confiar en estos chicos?
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Jason es un semidiós como Annabeth y yo, aunque sus padres son dioses romanos - explica el muchacho. Percy nos introduce a todos y cada uno de nosotros a los demás integrantes del otro grupo. Luego, el chico rubio que está del otro lado de la pantalla presenta a los tributos de su equipo. Él y una chica de cabello corto color chocolate y con unas pequeñas trenzas bordeando su rostro llamada Piper son semidioses pertenecientes a una saga distinta a la de Percy. Luego están Patch y Nora. El muchacho es un chico muy alto, moreno, de buen estado físico y ojos absolutamente negros, que dice ser un ángel caído. Su pareja es la muchacha de pelo color castaño rojizo que había aparecido en la pantalla. Es una nefilim. Después siguen Legolas y Tauriel, que son dos elfos. El hombre tiene el pelo rubio, lacio y largo y sus ojos son color azul claro. Por su parte, la mujer es de cabello rojizo y ojos verde hierba. A continuación se presentan Ben y Cassie. El chico es un tipo buena onda de cabello y ojos castaños, mientras que su acompañante es una joven rubia con una mirada desafiante. Les siguen Jonas y Fiona, dos jóvenes bastante ordinarios. Él es delgado, bronceado, de cabello y ojos oscuros; ella tiene los ojos celestes y el pelo colorado tirando a bordó. Por último, están Will, el muchacho de ojos azules profundos y cabello negro, y Tessa, una jovencita de pelo rizado, marrón y acerados ojos grises-azules. Jace y Clary ahogan un grito al descubrir las marcas en su piel. Son runas. Al igual que ellos, son cazadores de sombras, pero provenientes de otras sagas. Luego de que todos se presentan, Jason vuelve a ocupar gran parte de la pantalla para comunicarse con Percy. Los muchachos parecen entenderse entre ellos, quizás porque ambos son semidioses. Honestamente, resulta un gran alivio saber que no tendremos que enfrentarnos al otro grupo. A pesar de todo, el hecho de que hemos evitado los conflictos entre nosotros para cooperar y ayudarnos mutuamente podría considerarse un avance muy importante.
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Entonces ¿ustedes también tienen que viajar hasta el edificio de Erudición? - pregunta Percy. Jason responde afirmativamente.
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Eso fue lo que los autores nos dijeron - informa -. Pero, al paso que vamos, no creo que logremos llegar todos con vida.
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Quizás podemos ayudarlos - dice el hijo de Poseidón -. Tenemos un holograma con el mapa de la ciudad… - la comunicación parece ser interrumpida momentáneamente. La pantalla pierde luminosidad y las imágenes se vuelven borrosas. Se originan unas cuantas rayas blancas y negras que se desplazan por el monitor. Hasta que éstas desaparecen y una nueva figura se manifiesta ante nosotros. En ella, están los autores.
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Hola de nuevo, tributos - saluda Suzanne -. Los autores queríamos aprovechar este momento para hacerles un pequeño anuncio, tanto a ustedes como a los integrantes del otro grupo. Se les recuerda que la trans-plana localizada en la cima del edificio de Erudición solo puede ser utilizada una vez. Esto quiere decir que aquel equipo que logre llegar a ella primero será el vencedor y, por lo tanto, aquel que conseguirá regresar a su saga original. Mucha suerte y felices Juegos Literarios. La fotografía de la escritora desaparece y Jason vuelve a ocupar la pantalla,con una expresión de preocupación absoluta en el rostro. Mi furia hacia los autores en este momento es incontrolable. Tengo que contenerlas ganas de arrojarle una roca al monitor. ¿Qué necesidad de poner a ambos grupos en contra? ¿Por qué no podemos ganar todos? Así funcionan los juegos: si no cooperas, ellos te obligan a cooperar. No se establece conversación entre los equipos durante un momento. ¿Qué se supone que tenemos que decir? Lo siento amigo, ahora espero que una vaina te vuele en mil pedazos para que yo pueda llegar a la salida antes que tú.
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Bueno - dice Percy, rompiendo el hielo -. Creo que hasta aquí hemos llegado trabajando juntos. Del otro lado de la pantalla, Jason baja la visa, apenado.
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Lo entiendo. Igualmente, suerte para ustedes y que gane el mejor.
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Lo mismo digo, compañero - responde el semidiós griego, asintiendo con la cabeza. La transmisión se corta y la pantalla negra comienza a descender hacia el hueco en la tierra del cual se alzó, emitiendo un zumbido metálico. Contemplo como el dispositivo desaparece lentamente, mientras analizo y proceso todo lo que acaba de suceder. Pero esto no ha terminado aquí. Del mismo hoyo en el suelo, algo nuevo surge. Algo alargado y de superficie rugosa que se desplaza por el suelo, siseando. Piel escamosa. Colmillos excepcionalmente venenosos. La serpiente verde brillante alcanza los quince metros de extensión.
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¡Basilisco! - aúlla Hermione -. No lo miren a los ojos o morirán.
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¡Sepárense! - exclama Tobias, alarmado. Estoy a punto de escapar cuando Peeta habla.
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No, manténganse unidos - replica -. Las vainas acabarán con todos si nos dispersamos - advierte. Tiene razón. Si todos tomáramos una dirección distinta es muy probable que más de uno se tope con una explosión o una ola de sustancia negra que lo embista por sorpresa.
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Entonces hay que atraer al Basilisco hasta una vaina para que ésta termine con él - dice Annabeth. Por supuesto. ¿Cómo no se me ocurrió antes?
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Katniss - me llama Hermione -. ¿Dónde está la trampa más cercana? Enciendo el holo con las manos temblorosas, mientras corro hasta el final del callejón, con la víbora pisándome los talones. Localizo un punto luminoso en el mapa, que señala la posición de una vaina a unas cuantas cuadras a nuestra izquierda. No está tan lejos y no hay estorbos entre medio. Podemos llegar a ella fácilmente. Aunque "fácilmente" es un decir, ya que nos persigue una serpiente de quince metros de largo capaz de matarnos con solo una mirada. Avanzo sin mirar atrás, moviendo los pies velozmente para esquivar los pequeños obstáculos que se me interponen y fijando la vista en ese ínfimo destello de luz en el mapa. Oigo el sonido de los disparos que impactan contra la piel del monstruo sin hacerle daño. ¿Y si el contenido de la vaina no es suficiente para asesinar al Basilisco? Rezo en mi cabeza para que funcione.
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¡Estamos cerca! - anuncio cuando nos encontramos a unos pocos metros de larntrampa.
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Todos ingresen a los edificios, rápido - grita Tobias
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Pero… - intenta quejarse Tris, aunque su novio la corta.
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Es una orden. Busquen refugio. Yo lo atraeré hasta la vaina y ustedes tendrán que activarla desde arriba. Siguiendo sus mandatos, me introduzco en una de las construcciones y comienzo a subir por las escaleras. Al final de éstas, me topo con una puerta metálica que no dudo en abrir de una patada. Cuando salgo a la terraza, el viento me despeina. Desde arriba, puedo apreciar cómo la gran criatura avanza serpenteando por las calles acechando a su única presa, que huye desesperadamente. Los demás tributos continúan disparando desde las alturas. No le encuentro el sentido a desperdiciar munición cuando ya sabemos que unos simples disparos no harán mucha diferencia. Tobias se acerca al objetivo. Tris, que se encuentra en la planta superior del edificio del frente, espera mis indicaciones para arrojar el detonador y activar la vaina. Me obligo a contenerme y analizar el holo con extremo cuidado. No puedo cometer errores. Tengo que avisarle en el momento justo. Si fallo, pueden suceder dos cosas: o el Basilisco sigue con vida o Tobias muere. Ninguna suena muy atractiva. Espera… espera…
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¡Ahora! - le grito y contemplo como la rubia arroja el detonador con una fuerza envidiable. El objeto vuela por los aires hasta impactar con fuerza contra el suelo, justo unos metros delante de Tobias. Entonces, la vaina se activa. Una bomba de humo silenciosa explota. No hay fuego, ni estruendos, ni llamas consumiendo a los edificios, simplemente una densa nube de gas que cubre el área y nubla la vista. El estallido me deja sin aliento. Podría asegurar que la niebla es venenosa. Los nervios me consumen y corro nuevamente por las escaleras. Cuando regreso a las calles de asfalto, los demás tributos se me unen. Ahora, lo único que queda es esperar a que el espeso humo se disipe para averiguar quién ha ganado la batalla, quién salido con vida o no: Tobias, el Basilisco o ambos.