Una historia de amor — capítulo 20
Leo no comía ni gastaba bromas. Lo que no dejaba de preguntarse era el por qué le había afectado tanto lo de Calipso. Jason había hablado con él esa mañana y le había pedido el móvil. Cada día las cosas eran más raras, y añoraba a Calipso. ¡La añoraba! Tenía ganas de ir corriendo a su bar y plantarle un beso en los labios... pero le había mentido. Lloraba todas las noche. Entendía el por qué Calipso había hecho lo que hizo, pero Leo Valdez prefiere a las máquinas antes que a las personas. Calipso Belladona le había robado el corazón, era hermosa y graciosa, imposible no enamorarse.
Su teléfono móvil vibró y miró el mensaje que le acababa de mandar Jason.
Fire Boy quedamos en la plaza del pueblo a las doce de la noche, no hagas preguntas. Es urgente nos vemos.
Miró el reloj. Las once. A las doce era el toque de queda para los alumnos se preguntaba que querría su amigo a estas horas. Llamaron a la puerta y con pesar se levantó de la cama. Nico y Thalia le miraron de arriba abajo. Thalia fue la primera en hablar.
-Te ves horrible.
-¿Cuánto hace que no sales de la habitación tío?- dijo esta vez Nico.
-Yo...em...- comenzó Leo.
-Da igual- le interrumpió Thalia. Corre a cambiarte que Jason te está esperando. Leo bufó, pero se cambio de ropa y comió un caramelo de menta que le dio Thalia mientras le insultaba. Caminó pesadamente hacia la plaza. Ya eran las doce. La luna iluminaba el parque completamente. Entonces la vio. Un vestido blanco que le llegaba hasta los tobillos, una tranza amarraba su cabello y sus ojos castaños estaban fijos en la luna. Lo comprendió todo en una fracción de segundo. Sus amigos lo habían preparado todo, se sintió furioso, pero todos sus pensamientos se disiparon cuando se encontró con unos hermosos ojos castaños que lo miraban asombrados. Se acercó corriendo a ella y sin dejarla reaccionar unió sus labios. Cuando se separó se dio cuanta de que Calipso estaba llorando, y él también.
-Leo lo siento, creí que si os decía quien era, no me dejaríais participar. Lo único que quería era el regalo de mi hermana hacia mí. ¡Pero maldita sea! Te metiste en medio y te amo Leo Valdez, no entiendo una mierda cuando tu andas cerca. Y aunque no se que acaba de pasar... soy tremendamente feliz contigo, porque te amo, ya no se como decirlo.
Leo la miró a los ojos. Todas sus teorías se confirmaron, era la mujer más hermosa que, había visto nunca.
-Yo también te amo Calipso Belladona, tanto que no puedo ni dormir por las noches. Eres hermosa. Lo siento, te entiendo de verdad créeme que lo hago.
Se separo de ella y coloca sus manos alrededor de su boca.
-¡TE AMO CALIPSO BELLADONA!
Calipso se lanzó a sus brazos y le beso tiernamente.
-Te amo Leo Valdez.
Se sentaron en un banco tomados de la mano.
-Entonces... ¿De quién fue idea todo esto?- dijo Calipso.
-Claramente de Annabeth.
Piper empujó a Jason.
-Vámonos solo quieren intimidad.
Percy, Annabeth, Thalia, Nico, Piper y Jason caminaron de vuelta al instituto.
-Chispitas que tal si damos un paseo- dijo Piper. Los ojos de Jason brillaron y se fueron corriendo en dirección contraria tomados de la mano. Thalia corrió hasta el aparcamiento en el que estaba su moto y en menos que canta un gallo Nico se subió y dejó a Percy y Annabeth completamente solos.
Percy parpadeó varias veces. No quedaba absolutamente nadie en la calle. Annabeth soltó una carcajada. La situación era bastante graciosa. Estaban a las puertas del edificio.
-Ahora dudo que podamos pasar sin que nos vean la de la limpieza- dijo Percy. Annabeth resopló y le miró fijamente. Percy también se la quedó mirando.
-¿Qué tal tu nariz?
-Ha estado mejor- dijo Annabeth sobándosela un poco.- Pero bien. Por cierto... gracias por defenderme de Luke.
-No hay por que darlas, haría cualquier cosa por ti- dijo Percy llevándose las manos a los bolsillos. Annabeth se puso roja y Percy pensó que era adorable.
-Annabeth yo...
-¿Sí?
-....
-¿Percy?- preguntó Annabeth al ver que Percy se había quedado mirando un punto fijo y estaba más blanco que la cal.
-Mierda, ¡escóndete!- dijo Percy empujándola detrás de un arbusto. Annabeth confusa se agacho y miró hacia la ventana por la que Percy estaba mirando. Y entonces le vio. Era un hombre robusto, eso sin duda. Caminaba con la luz del pasillo encendida hacia el aula de química, por lo que desde fuera sólo se veía una silueta negra y grande.
-Va a por la nota- susurró Annabeth,- La última nota la encontramos Thalia, Piper y yo en el aula de química.
-¿Crees que se habrá dado cuanta de que hay más gente detrás del regalo de Calipso?- preguntó Percy.
-Espero que no.
Un silbido apareció detrás de ellos y Percy se lanzó encima del que había silbado sin comprobar antes quién era. Annabeth se frotó los ojos y vio a Percy encima de Leo bloqueándole en el suelo. Calipso lloraba de la risa y Annabeth corrió a taparle la boca.
-Tío ya se que me amas, pero por favor quita de encima- dijo Leo.
-Lo siento- dijo un avergonzado Percy.
-¿Se puede saber que estais haciendo?- preguntó Leo.
-Acabamos de ver al director yendo hacia el aula de química.- dijo Percy. Annabeth se separó de Calipso y le dedicó una tímida sonrisa. Calipso miró a la ventana ahora apagada y una mueca se le formó en el rostro.
-Nena- dijo Leo.- Te ayudaremos a conseguir ese regalo. ¿Verdad?
-Pues claro- dijo Annabeth.
-Gracias chicos, de verdad. Ahora lo mejor será que vayáis con el resto- dijo Calipso señalando a Thalia, Nico, Piper y Jason que aparecían por el otro lado del aparcamiento.
Leo le dio un beso a Calipso y se reunió con el resto seguido por Percy. Calipso sonrió al ver a su, ahora novio, Leo bromear con Piper. Annaberth se acercó tímidamente a ella.
-Lo siento mucho Calipso, mi intención nunca fue que os enfadarais.- dijo Annabeth bajando la cabeza.
-Ya lo se, y te agradezco que me descubrieras. Es muy duro, ¿sabes?. Ahora siento que tengo amigos con los que desahogarme.- dijo Calipso.
-Claro que los tienes, y vamos a estar siempre a tu lado. Te ayudaremos.- dijo Annabeth. Calipso la abrazó.
-¿ Qué te parece si mañana vamos solo las chacas a algún lado?- dijo Annabeth.
-Me parece genial Annie- dijo Calipso emocionada.
- Genial, mañana nos vemos.
Annabeth se reunió con el resto y se introdujeron sigilosos en el edificio tratando que no les vieran mientras Piper tiraba de Leo, que no dejaba de mandarle besos a Calipso que los saludaba desde el aparcamiento.
Cuando subían las escaleras Leo miró a sus amigos.
-Sois los mejores chicos, unos entrometidos, también, pero los mejores entrometidos.
-Oh Leo, Calipso si que te ha hecho madurar- dijo Piper divertida mientras le daba un abrazo.
-Hey, somos amigos, ¿no?- dijo Jason. Thalia asintió con la cabeza.
-¿Siempre?- preguntó Leo.
-Siempre- respondieron el resto.
Holaaa!!! Ya tenía abandonada esta historia. Espero que os haya gustado la reconciliación Caleo. Comentad plisss, me ayudáis un montón. Nos leemos!!