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Una historia de amor — capítulo 21

Annabeth llevaba todo el día mirando impaciente la foto de la nota que había sacado, pero hoy era día de relax, así que guardó el móvil y siguió a Piper y Thalia que de camino a el bar del pueblo dónde recogerían a Calipso para ir al centro comercial. Annabeth nunca había tenido amigas de verdad, nunca había hecho eso, y se sentía libre.

-Bueno chicas- dijo Piper jugando con unas llaves en la mano.- El carruaje nos espera.

Se pararon enfrente del increíble coche de Jason. Thalia abrió los ojos.

-No puede ser...¡te ha su coche!- dijo Thalia asombrada.- Si que te quiere chica, porque ni a mi que soy su hermana me lo deja.

-Ya bueno, no eres la persona más tranquila conduciendo- dijo Annabeth. Piper soltó una carcajada y las tres se montaron en el increíble descapotable que se mostraba tentador ante sus ojos.

Cuando llegaron al restaurante se encontraron a Calipso cerrando su bar. Leo estaba con ella.

-Vamos cariño- replicaba Calipso- No es que no quiera estar contigo, pero he quedado con las chicas.

-¡Eso no es justo nena! Yo tengo más derecho, soy tu novio

-¡Leo!- gritó Piper desde el volante del coche.- ¡Déjala que las tiendas no se hacen esperar!

Calipso le dio el último beso a su novio y se sentó al lado de Annabeth en la parte trasera del coche. Annabeth podría afirmar que fue la mejor tarde de toda su vida. Piper no dejaba de tirar de ellas para entrar en tiendas de ropa, Calipso trataba de colarse en la zona de jardinería, mientras Thalia se había quedado babeando delante de un mostrador que el que estaba expuesto el disco de Green Day y Annabeth no dejaba de mirar hacia la biblioteca con ansias.

Pero Piper era especialmente conocida por su persistencia.

-¡Dentro de un mes es el baile de navidad! Necesitamos vestidos- dijo mientras entraban en una tienda con un hortera vestido en el escaparate.

Miraron varios hasta que se decidieron. Annabeth lo encontró literalmente tropezando. Calló encima de unos cuantos vestidos que colgaban de sus perchas cuando el vestido perfecto calló literalmente del cielo se levantó de un brinco y fue a. Piper más bien pasó la mano por unos cuantos hasta que sintió como un sensor y lo cogió. Calipso y Thalia no se decidían.

-Ni siquiera se si Leo me va a invitar.- se quejó Calipso.

-Lo hará- le aseguró Thalia.- Y si no lo hace irás igual. De todas formas tu padre nunca sale en esos eventos.

Como si estuviesen sincronizadas sacaron dos vestidos a la vez. Calipso tenía el vestido perfecto para Thalia, y Thalia el perfecto para Calipso. Se los intercambiaron y salieron corriendo a los probadores.

Cuando Leo llamó a Percy para que salieran a pasar una tarde de tíos, esperó divertirse como nunca, pero lo único que hacían era dar vueltas por el centro comercial, que para ser un pueblo más bien pequeño, era bastante grande. Iban comiendo helados. Percy por supuesto de arándanos azules, pero nunca llego a probarlo, porque pasaron por delante de una tienda de vestidos de noche y reconoció una melena rubia. Tragó con fuerza. Después de todo si que había merecido venir para ver a un  ángel caído del cielo. Estaba simplemente preciosa. Su cabello rubio caía por sus hombros y el vestido de noche azul marino, sin mangas y con un pequeño encaje un poco más arriba de la cintura la hacía verse como una diosa griega. Su helado finalmente cayó de su cucurucho cuando dio una vuelta sobre si misma haciendo que el vestido se ondeara.

Jason miró el helado de su primo en el suelo y después siguió su mirada intentando no soltar una carcajada diciéndole que se le estaba cayendo la baba. Cuando le iba a decir algo vio que detrás de Annabeth aparecía una Piper con un vestido de varios colores sin mangas que hacía juego con sus hermosos ojos. En uno de los lados de si cintura había un adorno plateado. Annaberth la tomó de las manos y la dio una vuelta, haciendo que a Jason también se le cayera la baba. Nico fue el en mirar. Su coca-cola se escurrió lentamente entre sus dedos al ver a su amada Thalia con un vestido negro de tirantes con un escote en v que llegaba hasta sus tobillos y se ceñía elegantemente a su cuerpo. Por último miró Leo, que solo una carcajada al ver las caras de sus amigos, pero su risa se ahogo en el aire cuando vio que una alegre Calipso salía del vestidor con un corto vestido blanco con pequeños diamantitos que le recordó a un tutú y con un encaje de diamantes a lo largo de su cintura.

Nico fue el primero en reaccionar.

-¡Como nos vean estamos muertos! Thalia insistió en que era tarde de chicas- dijo. Percy hizo una mueca.

  • Como alguien se acerque a ella...- dijo Percy tristemente. Jason le dio una palmadita en la espalada.

-Ahora nuestra mayor preocupación es que no nos vean- dijo Jason

Percy con la imagen de Annabeth en su mente y cada vez más las ganas de acercarse y decirla que la quería eran mayores. Era guapa, lista, divertida, soñadora, valiente...

-Creo que voy a decírselo- dijo en voz alta cuando se sentaron en una cafetería. Jason y Nico intercambiaron una mirada.

-Me parece bien- dijo Leo.- Pero como no te des prisa te la van a quitar.

Señaló un punto en la espalda de Percy y se dio la vuelta. La escena le causo una ternura que le hizo sonreír como un idiota. Un niño pequeño se había acercado a Annabeth que ya tenía de su vestido en la mano y le había dado una pequeña florecita. Annabeth enternecida se puso el pelo detrás de la oreja y s agachó a la altura del niño. Cuando cogió la flor el niño salió corriendo.

-¡Mami! Le ha dado la flor a la princesa.

Piper soltó una carcajada que definitivamente alegró el día de Jason. Los ojos de Annabeth se encontraron con los de Percy y le dirigió una tímida sonrisa que Percy le devolvió. Las chicas se acercaron a ellos.

-Mmmm...- dijo Nico.- ¿Para qué son los vestidos?

-¡Para el baile de Navidad idiota!- dijo Thalia molesta.-¿Es qué no te acuerdas?.

-No, claro que si mi amor, lo que pasa es que como ya tengo una hermosa pareja...

-¿Enserio? Que ganas de conocerla- dijo Thalia en un tono muy común.

-Pero si eres tú- dijo Nico confundido.

-No te he oído pedírmelo, y si lo haces más vale que seas original- dijo como si nada. Se sentó al lado de su hermano y ante la cara de póker de Nico soltaron una carcajada.- Va por todos- añadió.

Percy le dedicó una mirada de soslayo a Annabeth, que se sonrojó violentamente.

-Bueno ¿ha estado bien vuestro día especial?- preguntó Jason.

-¿Nos habéis seguido?- dijo Piper con el cejo fruncido.

-¡No!- se apresuró a aclarar Jason,- ha sido pura coincidencia. - Piper no parecía contenta pero se limitó a dedicarle una amenazante mirada.

La atención de todos se dirigió hacia Thalia que acaba de soltar una carcajada.

-Oh dioses, esto es demasiado- dijo entre risas. Calipso pareció darse cuanta también de lo que se reía Thalia porque comenzó a reírse también. Annabeth se hundió en su asiento roja como un tomate. Percy le dedico s Piper una mirada confusa. Esta se limito a señalar a un chico que no dejaba de mirar a Annabeth y lanzarle miradas para nada apropiadas para menores.

Percy sintió como la sangre le hervía y le dirigió al chico una mirada que le hizo temblar y salir corriendo en dirección contraria. Annabeth miró a Percy con una ceja levantada.

-Bueno, es que parecía que iba a saltar encima de ti en cualquier momento- se defendió el chico. Annabeth sonrió ampliamente y Thalia miró a su primo con una sonrisa que molestó demasiado al chico.

-Bueno- dijo de repente Annabeth. Vamos a aprovechar que estamos todos juntos para leer esto- dijo Annabeth mientras sacaba su móvil. Les tendió la nota a los demás y fue Leo el que comenzó a leer.

Como se que los helados te vuelven loca, corre a la cocina, que igual te toca.

Calipso sonrió tristemente y Leo la abrazó por los hombros.

-¿Recuerdas dónde estaba la cocina?- preguntó Piper. Calipso asintió con la cabeza.

-Estaba en la planta baja, no se que habrá ahí ahora.

-Pues creo que el cuarto de la limpieza- dijo Jason.

Percy dejó de escuchar y le dirigió una mirada a Annabeth que miraba a la margarita con cierta nostalgia.

-Prefiero la que te regalé yo- dijo Percy en un susurro. Annabeth soltó una risita.

-¿Celoso Jackson?- preguntó. Percy se encogió de hombros.

-Puede ser.

Se quedaron mirándose a los ojos, pero el hechizo pareció romperse en cuanto. El resto de sus amigos se levantaron de sus sitios. Annabeth y Percy los miraron confusos.

-A ver parejita- dijo Leo- ¿Os habéis enterado de algo?

Percy iba a responder, pero Annabeth se levantó también.

-Pues claro que sí- dijo.

-Ya, seguro- dijo Nico. Thalia empezó a reírse.

-Hoy es sábado y no hay nadie dentro del instituto a estas horas, vamos a ir a por la nota- informó Piper intentando reprimir la risa.

-Claro- dijo Percy- Ya lo sabíamos.

-Bien, pues vamos.

Cuando llegaron Calipso le tomó la mano a Leo. Percy vio la escena y pensó en hacer lo mismo con Annabeth, pero ella podría dejarle sin descendencia.

Bajaron a la sala de la limpieza.

-Es bastante amplia- comentó Nico- Para ser un aula de limpieza quiero decir.

-Tienes razón- dijo Piper.

-Antes era más grande, debieron demoler las paredes cuando reconstruyeron la casa- dijo Calipso.

-¿Y si demolieron la pared donde Zoe había hecho el agujero para esconder la nota?- preguntó Annabeth.

-Lo dudo. Seguramente Zoe lo escondió detrás de la nevera, que estaba en esta pared- dijo señalando la nevera que tenían en frente.

Piper pasó el dedo por la pared y dio con la pequeña abertura.

-Aquí- llamó a los demás. Le tendió el papel a Annabeth, que con cuidado de no romperlo lo abrió.

¡Ya casi has terminado! Si quieres tu regalo, ven a nuestro tejado

-¿Tejado?-  dijo Calipso confundida.

Percy y Annabeth intercambiaron una mirada.

-Creo... que se a que se refiere- dijo Annabeth. Percy asintió con la cabeza.

-¿Dónde?- preguntó Thalia.

-Hay una especie de terraza arriba del todo, prácticamente está en el tejado.- dijo Percy.

-Puede ser- admitió Leo.

-Pero se nos ha hecho tarde, ya hay gente en el centro.- dijo Nico.

-Debería irme- dijo Calipso.

-Leo y ella salieron corriendo hacia la salida. El resto intercambiaron confusas.

-¡oh no!- dijo Annabeth. Thalia dio un brinco asustada por el grito de su amiga.

-¿Qué te pasa?

-Dioses acabo de recordar que ya hemos visto al director en le terraza de arriba- dijo Annabeth nerviosa.

-¡Es cierto!- exclamó Percy. -Fue allí donde vimos la primera inscripción de Zoe.

-¿Eso quiere decir que se nos ha adelantado?- preguntó Piper de pronto tan nerviosa como  Annabeth.

-No lo se.     

Holaaaaaa!!!!!! Vale, hace más de un mes que no actualizo esta historia, y me odio por ello. Pero aquí está, y juro que no volveré a tardar tanto en actualizar. La historia pronto llegara a su fin, pero tranquilos que todavía quedan capítulos con mucho Percabeth!!!

Ah, por cierto, se están recogiendo firmas para hacer una serie de dibujos animados de Percy Jackson, y si no firmáis mi furia recaerá sobre vosotros. Naaa, es broma, pero firmar por favor.

Besos!!!!