Una historia de amor — capítulo 5
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Annabeth esperaba ansiosa la respuesta de Thalia.
-¿Por qué no me lo dijiste?- dijo de nuevo pero está vez más fuerte. - ¿Querías hacerme sufrir un poco o simplemente por diversión?- dijo. Las lágrimas amenazaban por salir de los ojos de Thalia mientras que las de Annabeth ya resbalaban por sus mejillas.
-¡Porque tenía miedo!- dijo Thalia. Annabeth se sorprendió por su respuesta.
-¿Miedo?- repitió Annabeth, pero esta vez con un tono más suave.
-sí, miedo- dijo Thalia.- Miedo a ver tu reacción, miedo a que te enfadaras, miedo... simplemente miedo. Y no te enfades con Piper, porque ella no tiene la culpa.- dijo Thalia sentándose en la cama y llorando.-Pero lo de que verdad siento es que mi primo es un imbécil. No se que mosca le ha picado, pero estoy casi segura de que te ha reconocido.- dijo Thalia.- No quiero perder tu amistad, apenas te conozco, pero eres muy importante para mí.- dijo.
Annabeth se sorprendió aún más y la abrazo.
-Bueno vale, te entiendo- dijo Annabeth. Thalia la abrazó aún más fuerte.
-Oye, voy a ir un rato a la piscina- dijo Annabeth deshaciendo el abrazo.- Necesito pensar.-
-Está bien- dijo Thalia-. Aquí estaré-
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Jason caminaba airado hacia la habitación que compartía con Percy y con Leo, con el que estaba extrañamente enfadado. No entendía nada pero el recuerdo de Leo y Piper pasándoselo tan bien le hacía enfurecer. De camino se cruzó con Reyna.
-Hola- dijo Jason sin mucho entusiasmo.
-Hola amor- dijo Reyna casi gritando.- Me alegro de verte, ¿te vienes a tomar un batido?- dijo Reina tomando la mano de su novio.
-Esta bien- dijo Jason, la verdad era que por algún motivo necesitaba olvidar la escena que hacía tan solo unos minutos había presenciado. Llegaron a un bar y pidieron un batido. Jason dio un repaso a el bar y se cruzó con unos ojos que también le miraban sorprendidos. Deseaba estudiar por horas aquellos ojos tan hermosos pero su novia interrumpió sus pensamientos.
Piper no podía dejar de mirar a Jason, le dolía demasiado verla con ella. Leo pareció darse cuenta de que algo la pasaba porque irrumpió sus pensamientos.
-¿Estas bien?- dijo Leo. Piper se había quedado callada con la mirada perdida. Se lo estaban pasando muy bien.
-Si...- dijo Piper lentamente.- ¿Podemos irnos de aquí?- Leo sintió mucha curiosidad por saber que había echo a Piper cambiar de animo tan radicalmente. Siguió su mirada y vio que Jason estaba en una meso con su novia la inaguantable Reyna.
Te gusta Jason- dijo Leo. Piper apartó su mirada del mencionado y le dirigió hacia Leo. Le miraba con preocupación y miedo a la vez, y un tanto sorprendida.
-No- dijo poniéndose roja.
-Sí- dijo Leo.- Esta muy claro, no hay que ser un genio para darse cuenta.-
-Agg, vale si me gusta, y mucho.- dijo Piper.
-Tranquila tu secreto está a salvo conmigo- dijo Leo. Piper le miró agradecida y le dio un abrazo que a Jason que miraba disimuladamente le revolvió las entrañas.
-Esta bien, vámonos- pidió la cuenta y una chica de pelo castaño y una hermosa sonrisa les atendió. A Piper le cayó bien al instante de verla y Leo, simplemente no podía apartar su mirada de ella.
-Creo que de ahora en adelante, este será mi bar favorito.- dijo Leo.
-Leo, tienes novia- dijo Piper algo molesta, una vez que la chica se fue sin siquiera mirar a Leo (lo que le dolió en el alma).
-Ya, pero por si no te has dado cuenta no la aguanto- dijo Leo. Piper se rió por su comentario y cuando estaban a punto de salir por la puerta, se cruzaron con otra pareja.
Jason no podía apartar la mirada de Piper y ella, tampoco. Leo sonrió para sus adentros por la reacción se su amigo. ¿Le gustaba Piper?, tendría que averiguarlo.
-¡Leo!- dijo Reyna alarmada.- ¿Qué haces con esta pringada?, ¡Por el amor de Dios, tienes novia!- gritó Reyna.- Y encima tiene que ser con ella.- dijo Reyna. Piper estalló en ese preciso momento.
-¿¡Y que tengo de malo yo?!, ¡ por lo menos yo no llevó cincuenta mil operaciones encima!- La gritó. Jason y Leo se aguantaban la risa. Pero entonces Reyna habló.
-Pues mira, es bien sencillo. No eres lo suficientemente mujer, y ningún hombre se interesará por ti jamás. Asúmelo.- dijo. Jason no lo aguantó más.
-Eso es mentira- dijo- Piper haría muy feliz a cualquier hombre. Al contrario que tu- dijo Jason. Reyna lo miró incrédula y le dio una bofetada. Piper se llevó las manos a la boca, no solo por el bofetón, sino por sus palabras, casi podría jurar que lo decía enserio...
-Esto se ha acabado- dijo Reyna. Jason se frotaba la parte golpeada de su mejilla, la iba a quedar marca.
-Hace mucho que se ha acabado- dijo Jason. No entendía su arrebato de ira, pero lo que si sabía era que se acababa de quitar un peso de encima. Reyna se marchó corriendo, pero antes de hacerlo dijo a Leo:
-Y tu, no te libras.- dijo. Leo se puso pálido y lanzando una mirada a Piper de disculpa y salió corriendo detrás de Reyna, Piper le sonrió y dejó que marchara. Una vez que los perdieron de vista Piper miró a Jason sorprendida y algo confusa. Jason se sonrojo y se dispuso a salir por la puerta, pero Piper le detuvo.
-Lo que le dijiste...¿iba enserio?, quiero decir, ¿de verdad...?- dijo Piper algo nerviosa. La mirada penetrante de Jason la estaba incomodando.
-Sí- dijo de repente él antes de dejarla acabar la frase. Piper se puso roja como un tomate y Jason tubo el impulso de besarla, pero se contuvo. Claramente tenía un grave problema.
-Gracias- dijo Piper. No sabía si sentirse agradecida, sorprendida, enamorada, desilusionada... o todo a la vez. Jason la sonrió y se fue y Piper, por su lado, hizo lo mismo, pero no pudo evitar recordar a Jason diciendo aquellas palabras que estaba segura que recordaría el resto de su vida.
Hola de nuevo gente del un lugar llamado mundo. Espero que os haya gustado el capítulo, a mi me gusto bastante escribirlo. Graciaspor leer y a todas las personas que comentan o tienen esta historia en sus favoritos. ¡Besos!
FELICES FIESTAS.