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James S.Potter y el reencuentro — capítulo 6

Todos entraron y de inmediato delante de ellos vieron a un profesor de baja estatura.

-Yo me encargó de ellos, gracias Hagrid.

Hagrid se alejó de ellos y de adentró en el castillo, mientras el profesor les llevaba hasta una habitación y hablaba a los nuevos alumnos, que estaban muy nerviosos.

-Soy Filius Flitwick. Bienvenidos a Hogwarts. Antes de que empiece el banquete de comienzo de curso, seréis seleccionados para una de las cuatro casas. Estas son Ravenclaff, Huffelpuff, Gryffindor y Slytherin. Una vez estéis en alguna de estas cuatro casas, permaneceréis en ella todo el tiempo que estéis aquí. Mientras estéis aquí, todos vuestros logros serán recompensados con puntos para vuestras casas, mientras que las infracciones os quitarán puntos. Dicho esto, seguidme al Gran Comedor para que proceda la selección.

Salieron de la habitación y entraron en el Gran Comedor. James nunca había visto nunca un lugar como aquel. Esraba totalmente iluminado por miles y miles de velas que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde estaban sentados todos los estudiantes. Delante de ellos, había ptra mesa, llena de profesores.

Entonces James se fijó, delante de ellos había un taburete, con un sombrero viejo y raído encima, que tenía una rasgadura cerca del borde. De pronto, el sombrero empezó a hablar, o mejor dicho cantar:

Oh, puede que haya sombreros elegantes,

también extravagantes,

pero jamás encontrarás otro como yo.

Porque yo soy el Sombrero Seleccionador

y los supero.

No hay nada de ti que no pueda descubrir,

ven aquí y te enviaré a tu casa.

Podrás caer en Ravenclaff,

donde está la antigua sabiduría

lugar donde habita la inteligencia y la erudición.

Oh tal vez en Slytherin

donde encontrarás a tus mejores amigos,

no les importa como conseguir sus fines.

Tal vez vayas a Hufflepuff,

la casa de los perseverantes y leales,

ninguno de ellos teme el trabajo pesado.

Puede que en lugar de caer en alguna de estas casas

pertenezcas a Gryffindor,

hogar de la valentía y la caballerosidad

compañeros de la osadía y el temple.

Da igual a que casa pertenezcas,

yo te enviaré a alguna.

¡Ven y ponme sobre tu cabeza!

Todo el Gran Comedor estalló en aplausos. Mientras tanto el profesor Flitwick se puso al lado del taburete. Cuando cesaron los aplausos, el profesor los puso en fila por orden alfabético.

-Cuando os llame, venid para que el Sombrero os seleccione para una de las cuatro casas. ¡Anderson, Nick!

Un chico de cabello castaño, muy decidido, se acercó al tabuerte. El profesor le puso el Sombrero y casi al instante, el sombrero grrito:

-¡SLYTHERIN!El chico se levantó y se fue con cierta chulería hacia la mesa que aplaudía

-¡Charlie, Corner! Un chico de la estatura de James, fue hasta el sombrero igual de decidido que Nick. Se sentó en el taburete y después de unos instantes, el sombrero exclamó: -¡HUFFLEPUFF! La mesa de los tejones empezó a aplaudir, como si le fuera la vida en ello. Después de unos nombres más, le tocó el turno a James. -¡Evans, James! Se acercó al taburete y el profesor le puso el sombrero sobre la cabeza, tapándole los ojos. Difícil, muy difícil- dijo una voz en su cabeza-. Serías perfecto para cualquiera de las cuatro casas, posees las características necesarias. Tienes la inteligencia que se necesita para ser un auténtico Ravenclaff, pero también la lealtad que muestran todos los Hufflepuffs. También puedo ver en ti esa astucia que caracteriza a los Slytherin. Pero ante todo, veo en ti la valentia que caracteriza a los Gryffindor.Eres difícil, podrías estar bien en cualquiera de las cuatro casas- ¿cualquiera?- . Sí, pero dudo en ponerte en Ravenclaff o Gryffindor. El Sombrero Seleccionador cabiló durante unos instantes, todo el comedor estaba murmurando, incluso el chico llegó a escuchar que se trataba de un hatstall, las personas que tardan más de cinco minutos en ser seleccionadas. Ya tengo tomada la decisión, vas a ser... -¡GRYFFINDOR! La mesa de los leones estalló en aplausos y James se levantó del taburete para irse a la mesa, que no paraba de aplaudir. Se sentó en la mesa y junto al resto de los alumnos de Gryffindor, vió la selección. -¡Goyle, Jeremy! El sombrero no tardó en seleccionarlo para Slytherin, donde toda la mesa aplaudía con todas sus fuerzas. Unos nombres más tarde, llegó el turno de Jordan. -¡Finnigan, Jordan! El chico, algo pálido y a parecer de James nervioso, se sentó en el taburete y el profesor le puso el sombrero sobre la cabeza. Después de unos pocos minutos, el sombrero grutó: -¡GRYFFINDOR! El chico se sentó al lado de James y terminaron de ver la selección juntos. Al final en Gryffindor entraron seis chicas y dos chicos más a parte de ellos. El profesor Flitwick cogió el taburete y el sombrero, mientras la directora se levantaba y empezaba a hablar: -Bienvenidos a Hogwarts, viejos y nuevos alumnos. En primer lugar, antes de empezar el banquete de comienzo de curso, me gustaría recordaros que esta prohibido entrar en el Bosque Prohibido, además este año tampoco podréis acceder a una de las mazmorras del colegio, el que lo haga tendrá un severo castigo. Dicho esto, que empiece el banquete. Delante de los ojos de todos, aparecieron platos de comida. Había para todos los gustos: chuletas, sopas, patatas...James cogió un poco de todo lo que le gustaba y cuando todo el mundo terminó de comer, aparecieron los postres. Fue una de las mejores noches que había vivido. Cuando terminó de comer todo el mundo, los de primero siguieron a los prefectos, que los guiarían hasta sus salas comunes. En la puerta, cuando los de primer año de Gryffindor estaban a punto de irse rumbo a la sala común, un chico de Slytherin les empujó, al igual que los que iban detrás de él. -¡Eh!¡Mira por donde vas!-dijo James. -A mi no me digas lo que tengo que hacer, enano. -Si yo soy enano tu debes de ser una hormiga. El chico de Slytherin, sin pensárselo dos veces, empujó a James, que de inmediato contestó con otro empujón. Rápidamente pasaron a las manos, y más rápidamente aún, ya estaban rodeados por un grupo de alumnos. Los profesores lograron separarlos y frenarlos, quitándole a cada uno treinta puntos. La directora, una mujer de aspecto mayor, se acercó a James y se lo llevó lejos del grupo de primero. La mujer lo llevó unos pasillos lejos del Gran Comedor, seguida de otro profesor. -¡El primer día!¡En tu primer año! Ha batido un record, señor Evans. Ha logrado pelearse el primer día que llega a Hogwarts, dos horas más tarde de ser seleccionado. Más le vale que no vuelva a pillarte montando jaleo, porque si se da el caso, las consecuencias serán muy graves. Neville, llévatelo a su sala común, por favor. -Por supuesto. El profesor lo cogió del hombro y lo guió a su sala común, mientras hablaba con él. -James, soy Neville Longbottom, profesor de Herbología y jefe de la casa Gryffindor. Como tal me gustaría perdirte que no te vuelvas a pelear, si alguna vez te pinchan simplemente debes ignorarlos, no caigas en su trampa, es lo que buscan. Además me gustaría hablar contigo de tu problema...con la luna llena. Ya nos avisaron que eres...bueno...eso, de modo que hemos decidido que al igual que se hacía antes con otro alumno, cada vez que haya luna llena, vayas al Sauce Boxeador, ya te enseñaremos donde está, para que no ataques a nadie cuando te transformes.. -Vale. -Bien, y ahora descansa y ten un buen día mañana. Después de ir por algunos pasillos, llegaron a un retrato, que según el profesor era la entrada a la sala común. Le dijo la contraseña, que era Hocicurnos, y el chico entró dentro. De inmediato de encontró con Jordan, que lo estaba esperando. Subieron juntos a la habitación y se acostaron, no sin antes escuchar de su amigo que a muchos de la casa les había encantado que se hubiera peleado con ese chico, porque según muchos era un auténtico imbécil.