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James S.Potter y el reencuentro — capítulo 7
Por la mañana, James fue el primero en levantarse de los cuatro que había en la habitación de primero de Gryffindor. Después de un rato despertó a Jordan para bajar juntos a desayunar y después empezar las clases en Hogwarts, algo que los dos esperaban con mucha impaciencia.
Cuando llegaron, el Gran Comedor ya estaba casi lleno. Se sentaron en la mesa de los leones y empezaron a desayunar, mientras los jefes de las casas repartían los horarios a todos los alumnos.
El profesor Longbottom, les entregó un papel a cada uno, y cuando lo miraron vieron que tenían Historia de la Magia a primera hora (famosa por ser extremadamente aburrida), para después tener Pociones en las mazmorras.
Bajó con Jordan hasta el aula de historia, donde se sentaron en los pupitres del final y esperaron a los demás miembros de su casa, que llegaron poco después. Todos estaban esperando al profesor, creyendo que iba a entrar por la puerta al igual que cualquier persona normal, pero para sorpresa de todos, entró transpasando la pared de la pizarra. El profesor de esa asignatura era un fantasma, algo que dejó a los alumnos estupefactos, eso era algo que no se esperaban.
-Buenos días alumnos, soy Cuthbert Binns y les enseñaré Historia de la Magia hasta que terminen su educación en Hogwarts.
Dicho esto, el profesor empezó a leer sus notas, esperando a que sus alumnos copiasen, pero estos se estaban quedando dormidos y aunque intentaban mantener los ojos abiertos, era muy difícil. James y Jordan ni siquiera hicieron el esfuerzo de intentar mantenerse despiertos, directamente se pusieron a dormir.
La siguiente clase fue Pociones que era abajo. Bajó con sus compañeros de casa hasta las mazmorras, donde ya estaba el profesor esperándolos. El profesor era calvo y gordo, y con un bigote enorme y plateado como el de una morsa. Se sentaron en las mesas y cuando el profesor empezó la clase, se dieron cuenta de que la compartían con los Slytherin.
-Bienvenidos a Pociones. Soy Horace Slughorn, y seré vuestro profesor de pociones, si alguna vez os surge alguna duda, no dudéis en preguntarme. Dicho esto, sacad las plumas que vamos a tomar unos pocos apuntes.
El profesor empezó a dictar y la clase a escribir. Cuando el profesor había terminado de dictar, los llevó hasta la zona de pociones, donde les pidió que hiciesen una poción.
-Página treinta y seis del libro. Adelante, tenéis una hora y media.
Todos sacaron sus calderos y los colocaron en el fuego. James empezó a leer las instrucciones y empezó a hacerlo como decía el libro, hasta que se dio cuenta de que cortando así el ingrediente le sacaba menos jugo. Con la hoja del cuchillo empezó a aplastarlo. Tachó del libro la parte de cortar y le puso aplastar, lo mejor era hacer anotaciones.
Durante el resto de la clase siguió más o menos las indicaciones del libro, excepto algunas. Cuando terminó la clase, el profesor fue mirando todas las pociones, hasta que se detuvo en la suya.
-¿Cómo te llamas, muchacho?
-James Evans.
-Pues sigue así James, te felicito. Ha sido una de las mejores pociones que he visto en mi vida, sigue así, diez puntos para Gryffindor.
Al salir de la clase, los de Slytherin echaban chispas, y no era para menos, su jefe de casa había recompensado a Gryffindor antes que ha ellos.
Los de Gryffindor se fueron hasta la clase de Transformaciones, riéndose por como estaban los de Slytherin, sus caras eran unos poemas.
Cuando llegaron al aula, la profesora ya los estaba esperando, era la directora, Minerva McGonagall. Nada más sentarse, todos se dieron cuenta de que era una profesora con la que no podía bromear. En el momento se dieron cuenta de que era una persona estricta e inteligente, que no permitiría tonterías en su clase.
-Tranformaciones es una de las magias más complicadas y peligrosas que aprenderéis aquí-dijo-. El que vaya a perder el tiempo ya sabe donde está la puerta, si sale por ella que no vuelva, estáis avisados.
Apuntó hacia el pregamino de una chica que estaba en primera fila y lo transformó en un gato. Con esa demostración, a todos les dieron ganas de hacer lo mismo, pero pronto se dieron cuenta que para hacer eso tendría que pasar mucho tiempo.
La profesora empezó a darles unas complicadas anotaciones, para después darle a casa uno una aguja, que tenían que transformar en una cerilla. Al final de la clase solo Jordan y James habían logrado hacer un cambio en la aguja, y prácticamente los cambios eran insignificantes.
De este modo, los alumnos fueron descubriendo todas las asignaturas con sus respectivos profesores. Herbología la daba el profesor Longbottom y jefe de la casa de Gryffindor. Este profesor, al ser el jefe de casa, tenía algunas plantas en la sala común, por lo que pronto los nuevos Gryffindor empezaron a tener mucha facilidad en esa asignatura.
Otro profesor era Flitwick, que les enseñaba Encantamientos y era el profesor bajito que los había llevado al Gran Comedor para la selección después de que hubieran ido con los botes a través del lago, acompañados de Hagrid.
Defensa contra las Artes Oscuras era otra asignatura, que atodos les encantó desde el momento que comenzaron. La daba el profesor Willy Felton y para la mayoría de los alumnos era de los mejores profesores, todo lo contrario que el profesor Binns. Pero, al contrario que este, el profesor Felton se iba a jubilar poco antes de Navidad.
Así, James fue pasando los días en Hogwarts, junto con Jordan, que se había convertido en su mejor amigo, y único. Pronto los dos sacaron a relucir su carácter rebelde y bromista en todos sus sentidos. En su primera semana lograron explotar un caldero, nadie supo quien había sido excepto ellos que se partían de risa cuando lo recordaban, y además consiguieron colar una bomba fétida en la clase del profesor Binns, provocando que este tuviera que interrumpir su clase, algo que había ocurrido muy pocas veces.