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James S.Potter y el reencuentro — capítulo 9
El capitán se acercó al almacén del campo de juego y sacó de él tres escobas viejas y un baúl, donde estaban las pelotas de quidditch. Abrió el baúl, y les empezó a explicar el juego a los dos chicos, que todavía no se podían creer la suerte que habían tenido. En realidad ya sabían las reglas del juego perfectamente, pues eran fanáticos del quidditch desde que conocían aquel gran deporte, pero cuando se lo dijeron a Wood este no les hizo caso.
-Bien, este año nos faltan dos cazadores, que seréis vosotros. ¿Sabéis qué tenéis que hacer?
-Sí, meter la quaffle entre uno de los tres aros, y así nos llevamos diez puntos cada vez que la metamos.
-Muy bien, y ahora montad sobre las escobas.
Los tres saltaron al aire y en poco tiempo, ya estaban tirándole tiros a Wood, que era el guardían del equipo. Era alucinante y pronto se dieron cuenta de que les resultaba muy fácil jugar. Wood no paraba de darles indicaciones sobre como mejorar la fuerza del tiro o jugar con la trayectoria un poco.
Cuando bajaron al suelo, ya estaba atardeciendo y se fueron a la sala común, donde la mayoría de estudiantes les aplaudieron, felices de tener por fin a los dos cazadores que necesitaban.
Pronto se estableció una rutina: clases, quidditch, deberes....clases quidditch deberes. Así iban pasando los ´dias, teniendo tres horas de entrenamiento todas las semanas como mínimo. Las clases cada vez les resultaban más fáciles después de haber aprendido lo básico. Además de esto, Jordan y James fueron descubriendo algunos atajos y pasadizos del castillo, a veces por casualidad, otras por que los habían buscado.
Lo único que no le gustaba a James era el hecho de que una vez al mes se tenía que ir al Sauce Boxeador, para transformarse en la bestia que tanto odiaba. No había sido capaz de decirle a Jordan su condición de licántropo, tenía miedo de que a partir de entonces lo rechazara.
De este modo, fue pasando el tiempo hasta que llegó noviembre y el primer partido de quidditch de Gryffindor contra Ravenclaff. En todos los pasillos de la escuela se notaba la tensión, todo el mundo estaba esperando que llegase el día. Pero no por ello el duo paró de hacer bromas, en realidad hacían más, para ellos era una manera de liberar esa tensión que tenían por los nervios de ser su primer partido de quidditch, que esperaban que les saliera de fábula.
El problema que tenían con las escobas, lo solucionó la profesora Hooch, que le permitió a Jordan traer a Hogwarts su escoba y a James la profesora le prestó una escoba suya, algo antigua pero que servía, una Nimbus 2002.