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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 11

-Me encanta la fogata del campamento, es el único momento en el que parecemos completamente una familia-dijo Luke, recibiendo una sonrisa por parte de Hestia. -¿Cuanto creeis que van a tardar las...?-comenzó a preguntar Apolo, pero se cayó al verlas entrar, sin Ares. Se sentaron con tanta naturalidad que les dio incluso más miedo. -¿Y Ares?-preguntó Zeus. Las cuatro sonrieron con malicia. -Oh, el está bien-respondió Artemisa-pero no va a venir a la lectura por ahora, empezar a leer. Las diosas sonrieron con inocencia, como si no hubieran roto un plato en su vida. Apolo pasó un brazo por los hombros de Hermes y Hefesto. -Creo que ahora solo somos tres hermanos-dijo el dios del sol con seriedad y solemnidad. Zeus rodó los ojos y leyó: -X Piper.

La sola idea de ir a la fogata del Campamento asustó a Piper. Eso la hizo pensar en aquella gran hoguera púrpura de sus sueños, y a su padre atado a una estaca. Lo que tenía lugar era casi aterrador: un cantar.

-Sé que no somos los más normalea del mundo, pero esto es pasarse-se quejó Demeter. -Ya, si cantar es lo mejor de la fogata-sonrió Will. -Para los hijos de Apolo que sabeis cantar si-respondió Jason-yo y Percy desafinamos. -Ni que lo jureis-respondieron todos los que los habían escuchado cantar en el Argos II la canción de: I Walking On Sunshine.

Los pasos al anfiteatro estaban excavados en una ladera de la colina, frente a un fogón de piedra-alineado. Cincuenta o sesenta niños llenaban las filas, agrupados en grupo debajo de banderas diferentes. Piper vio a Jason en el frente junto con Annabeth. Leo estaba cerca, sentado con un grupo de campistas corpulentos de aspecto bajo y una bandera de gris acero adornada con un martillo. De pie delante del fuego, estaba una media docena de campistas con guitarras y arpas extrañas ¿arpas antiguas?

-Pues claro que sí-respondió Will-nosotros tenemos los mejores instrumentos. En realidad, Will no sabía tocar ninguno, lo que le daba un poco de vergüenza. Ni pelea, ni tiro con arco, ni música, ni arte. Por el amor del Olimpo, si cocinando se le quemaba hasta el agua ¿Qué clase de hijo de Apolo era?

Saltaban alrededor, llevaban una canción sobre piezas de armadura, algo acerca de como su abuela se vistió para la guerra. Todo el mundo estaba cantando con ellos y hacían los gestos de las piezas de la armadura y bromeaban. Fue muy posiblemente la cosa más rara que Piper había visto en su vida.

-Ahora eso es normal-objetó la hija de Afrodita. Los dioses se preguntaron contra qué peligros se habría enfrentado.

Una de esas canciones de fogatas hubiera sido completamente vergonzoso a la luz del día, pero en la oscuridad, con todo el mundo participando, era un poco cursi y divertido.

-Que los de Ares no te escuchen decir eso o no volverán a participar-rió Will. -Hablando de Ares ¿No tarda mucho?-preguntó Persefone. -Tranquila hija, estará bien-respondió Demeter, de una manera que dejaba claro que no estaba bien.

A medida que el nivel de energía iba aumentando, las llamas también lo hacían, pasando del rojo al naranja y al oro.

Hestia sonrió al escuchar lo del fuego. En el campamento los semidioses se portaban como una familiam ojalá fuera igual en el Olimpo.

Por último, la canción terminó con una gran cantidad de aplausos ruidosos. Un hombre entró en un caballo trotando. Al menos a la luz parpadeante, Piper pensó que era un hombre en un caballo. Entonces se dio cuenta de que era un centauro (de mitad para abajo era un caballo blanco, su parte superior un hombre de mediana edad con la barda recortada). Blandía una lanza empalada con malvaviscos tostados.

-La mejor arma del mundo-dijeron Apolo, Hermes, Leo y Luke a la vez. -Luke, pensábamos que eras más normal, nos estás decepcionando-rió Annabeth. -No soy yo la que está perdiendo la cabeza por culpa del amor-se burló, recibiendo otro puñetazo en el hombro, esta vez más fuerte.

-¡Muy bonito! Y una bienvenida especial para nuestros recién llegados. Soy Quiron, director de actividades del campamento, y estoy contento de que todos llegaron aquí con vida y con la mayoría de los miembros unidos. En un momento, les prometo que voy a... -¿Qué hay de capturar la bandera?-gritó alguien. Quejas estallaron entre unos niños con armadura, sentados bajo una bandera roja con el emblema del jabalí.

-¿Los de Ares?-preguntó Atenea, aunque la respuesta era obvia. -Ajá.

-Si-dijo el centauro-sé que la Cabina de Ares está ansiosa por volver a los bosques para nuestros juegos regulares. -¡Y matar gente!-gritó uno de ellos.

-No os mataréis entre vosotros ¿verdad?-preguntó Hestia preocupada. -Eso casi nunca pasa-trató de tranquilizarla Will, pero no funcionó. -¿Y que ocurre si matáis a alguien?-preguntó Demeter. -Le castigan sin postre-dijo Jason, aunque se extrañó de lo estúpido que sonaba. -Voy a tener que hablar con Quiron sobre las actividades-murmuró la diosa del hogar en un tono para nada tranquilizante.

-Sin embargo-dijo Quiron-hasta que el dragón esté bajo control, no será posible. Cabina Nueve ¿Alguna información sobre eso? Se volvió hacia el grupo de Leo. Leo hizo un guiño a Piper y le disparó con una pistola de dedo. La chica de al lado de él estaba incómoda. Llevaba una chaqueta del ejército parecida a la de Leo, con su cabello cubierto con un pañuelo rojo. -Estamos trabajando en ello. Más quejas. -¿Como, Nisa?-pregunto un chico de Ares. -Muy duro-dijo la muchacha. Nisa se sentó en un montón de gritos y quejas, lo que causó que el fuego farfullara de forma caótica.

-¿¡Es qué no se dan cuenta de lo que les cuesta matar a un dragón de bronce!? ¿¡Tamaño real!?-preguntó Hefesto como si para el fuera lo más lógico del mundo. -Hermano, tienes que empezar a comprender que a parte de ti y de tus hijos el resto del mundo prefiere terminar con un dragón descontrolado-dijo Hermes tratando de tranquilizar a Hefesto.

Quiron estampó su casco contra las piedras de la fogata. BANG, BANG, BAGN. Y los campistas se quedaron en silencio.

-Ojalá pudiera hacer yo lo mismo-se quejó Hera.

-Tendremos que ser pacientes-dijo Quiron-Mientras tanto, tenemos asuntos más urgentes que discutir. -¿Percy?-preguntó alguien.

-Exacto, Percy-saltó Poseidon-¿Dónde está mi hijo? -Ya se sabrá-respondió Annabeth-creame, tengo tantas ganas de verlo como usted.

El fuego se atenuó más, pero Piper no necesitaba las llamas del estado de ánimo para sentir la ansiedad de la multitud. Quiron hizo un gesto a Annabeth. Ella respiró hondo y se levantó. -No he encontrado a Percy- anunció. Su voz llamó un poco cuando dijo su nombre-

-Oh cariño, tu y yo vamos a tener que quedar para que me cuentes la historia, con todo lujo de detalles-Afrodita le guiñó un ojo y Atenea gruñó. Tenía que encontrar la manera de que su hija cambiara de idea respecto a Percy. Tal vez el hijo de Hermes pudiera servir, por como se trataban estaba claro que se llevaban de maravilla, solo tenía que conaeguir convertir esa amistad en algo más.

...No fue en el Gran Cañón, como pensé. Pero no nos estamos dando por vencido. Tenemos equipos por todos lados. Grover, Tyson, Nico, las cazadoras de Artemisa lo buscan.

-¿Mis cazadoras?-preguntó Artemisa atónita-¿Por qué mis cazadoras están buscando a un chico? -Porque Percy es el único hombre al que soportan-explicó Annabeth. Artemisa frunció el ceño y miró al libro ¿Que tendría ese Perch Jackson para que se llevara bien con sus cazadoras?

....Vamos a encontrarlo. Quiron estaba hablando de algo diferente, una nueva misión. -¿Es la gran profecía no?-una niña gritó.

-¿Porfecía? ¿Qué profecía?-preguntó Apolo. -Ahora se sabrá-respondió Rachel.

Todos se volvieron. La voz provenía de un grupo a la espalda, sentados bajo una bandera de color rosa con una paloma de emblema. Habían estado hablando entre sí mismos y no prestaba atención hasta que su líder se puso de pié: Drew. Todo el mundo se sorprendió. Al parecer Drew no se dirigía a la multitud con mucha frecuencia.

-Es que nunca dice nada, mucho menos algo inteligente-afirmó Annabeth-fue muy extraño que le diera por hablar.

-¿Drew?-dijo Annabeth-¿Qué quieres decir? -Bueno, vamos- Drew extendió sus manos como si la verdad fuera obvia-El Olimpo está cerrado. Percy desaparecido. Hera te envía una misión y vuelves con tres semidioses nuevos en un día. Quiero decir, algo raro está pasando. La gran profecía ha comenzado ¿verdad?

-¿Soy yo o lo que ha dicho tiene sentido?-dijo Demeter. -Desgraciadamente tiene sentido-murmuró Atenea. -Oye, que es mi hija. -No es nuestra culpa que la niña naciera con solo una neurona-respondió Atenea. -Mamá, tiene razón. Creo que incluso una neurona es mucho tratándose de Drew.

Piper susurró a Rachel. -¿De qué está hablando, la Gran Profecía? Entonces se dio cuenta de que todo el mundo estaba mirando a Rachel, también. -¿Y bien?-llamó bajo Drew-tú eres Oráculo¿Ha iniciado o no? Los ojos de Rachel miraron con miedo la luz del fuego. Piper tuvo miedo de que pudiera apretar y empezar a canalizar una diosa pavo real freaky de nuevo,

Varios se echaron a reír, pero a Hera le entró un tic en el ojo. -¿Pavo real freaky?-preguntó con voz amenazante. -Por cosas como esta no me guatan que lean mis pensamientos.

...pero ella dio un paso hacia delante con calma y se dirigió al campamento. -Si-dijo ella-la Gran Profecía ha comenzado. El Pandemonium estalló. Piper llamó la atención de Jason. Articuló con la boca ¿Estás bien? Ella asintió con la cabeza y esbozó una sonrisa, pero luego desvió la mirada. Era muy doloroso verlo y no estar con él.

-Ni un comentario-advirtió Zeus al ver que su hijo y Afrodita abrían la boca para hablar.

Cuando la conversación, finalmente cedió, Rachel dio otro paso hacia el público, y los más de cincuenta semidioses se apartaron de ella, como si una flaca mortal pelirroja fuera más intimidante que todos ellos juntos. -Para aquellos que de ustedes que no han escuchado-dijo Rachel-la Gran Profecía fue mi primera predicción. Llegó en agosto. Dice así:

Siete Mestizos acudirán a la llamada, Bajo fuego o tormenta el mundo caerá, Jason se puso en pié. Sus ojos parecían salvajes, como si acabara de recibir una descarga. Incluso Rachel parecía que la habían atrapado con la guardia baja. -¿J-Jason?-dijo-¿Qué es...? -Ut cum spiritu postrema sacramentum dejuremus -gritó- Et hostes ornamenta addent ianuam necem.

-Ya está, dimito-Rachel hizo una señal de negación con los brazos-no me necesitais, tenéis a Jason. Además, el sabe decirlo en latín. Dudo de que entendais algo, pero queda más culto. -Red no te enfades-pidió el hijo de Júpiter-prometo no volver a hacerlo. -Más te vale, no podría darle la espalda a esto ahora que sé que es real. -Y no te ofendas tío, pero preferimos una Oráculo que este buena que a tí-dijo Leo. -Ejem ¿Que parte de ''Virgen para toda la vida'' no entiendes?-le fulminó Apolo con la mirada-si alguien del sexo opuesto le toca un solo rizo se las tendrá que ver conmigo. -Y conmigo-añadió Artemisa. -Vaya, no sabía que os importaba tanto protegerla-dijo Zeus en tono ausente, en realidad apenas prestaba atención a la conversación. -No quiero que el pacto se rompa-dijo Artemisa. -Y para mí la Oráculo siempre ha sido como una de mis hijas. Ysi alguien quiere salir con uno de los míos se las tendrá que ver conmigo. Así que Will, ya sabes, cuando salgas con una chica procura que no se asuste con facilidad. -No hay problema-respondió. La verdadera razón por la que no había problema era que le gustaban los chicos, pero no iba a admitirlo delante de todos los Olimpicos.

Un silencio incómodo se asentó en el grupo. Piper podía ver en sus rostros que varios de ellos estaban tratando de traducir las líneas. Ella sabía que era Latín, pero no estaba segura de por qué su novio con suerte futura, de repente había cantado como un sacerdote católico. -Acabas de terminar la profecía-Rachel tartamudeó-Un juramento que mantener con un último aliento,Y en armas con los enemigos frente a las puertas de la muerte

-¿Ya sabeis lo que significa?-preguntó Atenea, curiosa. -Faltan la segunda y tercera línea-respondió Annabeth-el resto por ahora se ha cumplido. -¿Pero que quiere decir con lo de ''un juramento que mantener con un último aliento''? -Es obvio Misa-respondió Afrodita-se refiere a algo romántico. Leo apresuró la marcha de sus manos al escuchar aquello ¿Y si Afrodita tenía razón y el juramento que mantener era el que le había hecho el a Calipso? Un pelo caramelo se coló en sus pensamientos, y el maldijo. Tenía que alejar a la diosa lo máximo posible de sus pensamientos, algo demasiado difícil pues cada vez que cerraba los ojos aparecía con la ropa llena de barro y las manos sucias, pero manteniendo la cara molesta por algo que seguramente habría hecho o dicho.

¿Como es que tú...? -Conocía esas líneas-Jason hizo una mueca y se llevó las manos a las sienes-No sé como, pero sé la profecía. -En latín, nada menos-dijo Drew al cabo-Guapo e inteligente. Hubo algunas risas de la cabina de Afrodita. Dios, lo que es un grupo de perdedoras, pensó Piper.

-¡Oye!-le llamó la atención su madre-que son tus hermanas. -Ya, ahora ne arrepiento de haberles llamado así, no todos son mala gente. Hay algunos que prefieren a Drew, pero la mayoría han cambiado bastante deade que...-se calló. No quería decir que estaba como lider o su madre soltaría un chillido que los dejaría sordos-prosiga Zeus. Que conste, Zeus no iba a seguir las órdenes de una mortal, lo hizo por que quería ¿okay?

Pero no hizo mucho para romper la tensión. Ella debería haber estado a su lado, para consolarlo.

Rachel Dare todavía se veía un poco en entredicho. Ella miró a Quiron como guía, pero el centauro estaba sombrío y silencioso, como si estuviera viendo una obra de teatro que él no podía interrumpir, una tragedia que termina con una gran cantidad de personas muertas en el escenario. -Bueno-dijo Rachel intentando recuperar la compostura-Así que, sí, esa es la Gran Profecía. Teníamos la esperanza de que no pudiera pasar durante años, pero me temo que es a partir de ahora. No les puedo dar una prueba. Es solo un sentimiento. Y como dijo Drew, algunas cosas raras que están sucediendo. Los siete semidioses, sean quienes sean, no han sido reunidos todavía. Tengo la sensación de que algunos están aquí reunidos esta noche. Algunos no están aquí.

-¿Cómo habrá sobrevivido?-preguntó Leo de repente. -¿Quien? -Percy. Es obvio que unos monstruos no pueden con el. Pero una semana fuera, con la misma ropa, sin ninguna muda. Se que huele a brisa marina y tal, pero siete días con la misma ropa interior no le hacen bien a nadie. Varios se estremecieron al pensar en ello. -¿Le das tú o le doy yo?-preguntó Piper mirando a Annabeth. -Tú, a ti ya está acostumbrado. Piper asintió y le pegó a Leo en la cabeza.

Los campistas comenzaron a agitarse y murmurar. Mirándose unos a otros con nerviosismo, hasta que una voz somnolienta de la multitud gritó: -¡Estoy aquí! Oh...¿llamando un rollo? -Vuelve a dormir Clovis- gritó alguien, y se echó a reír un montón de gente.

Nico hizo una mueca. Odiaba que la gente predetermira a otros solo por su padre, sobre todo si por culpa de ello miraban a Percy, Thalia y Jason como si fueran héroes y a el con miedo, como si su solo presencia fuera un delito.

-De todos modos-continuó Rachel-no sabemos lo que significa la Gran Profecía. No sabemos a que desafíos se enfrentarán los semidioses, pero desde la primera gran profecía se predijo la Guerra del Titán, y podemos adivinar que la segunda gran profecía precide algo por lo menos tan malo. -O peor-murmuró Quiron.

-Eso si que es dar ánimos-rodó los ojos Atenea.

Tal vez él no quería decirlo para que todos lo escucharan, pero lo hicieron. La hoguera de inmediato se volvió púrpura oscuro, el mismo color como del sueño de Piper. -Lo que si sabemos-dijo Rachel-es que la primera fase ha comenzado. Un problema importante ha surgido, y necesitamos un intento de resolver. Hera, la reina de los dioses, ha sido capturada.

-Por favor, decirme que mato al idiota que me capturó-pidio Hera. -Ya se sabrá. -Estoy harta de que respondais siempre con lo mismo-gritó la diosa del matrimonio-quiero saber que ocurre. Ahora. -Lo siento, pero va a tener que esperar-dijo Annabeth en tono despectivo-no se puede conseguir siempre todo lo que uno quiere. -Ya me he estoy hartando de ti semidiosa-amenazó Hera-vas a tener que empezar a comprender a quien hay que respetar. -Usted no eres alguien a quien respetar para mí-le espetó Annabeth-usted no deja de hacer promesas que nunca se cumplen y empeorar las cosas, y... -Hija, por favor-dijo Atenea. -No, sé que es una diosa inportante y tal, pero estoy harta de que por su culpa las cosas empeoren y... -Annabeth, basta. -Pero madre... -¡He dicho que basta! En todos estos capítulos te has mostrado débil, impulsiva y no has mostrado respesto hacia nosotros. Eres mi hija, ya eres hora de que te comportes como tal. La vista de Annabeth comenzó a ponerse borrosa. Salió corriendo de la sala del trono. No quería llorar delante de los Olímpicos. Piper, Jason, Leo y Luke se levantaron para ir tras ella. -Vosotros tres no os movereis de aquí-dijo Zeus-ladrón, continúa la lectura. Luke se sentó y apretó el libro entre sus manos. Le habría encantado clavárselo a Zeus, Hera o Atenea en un ojo.

Silencio de impresión. Luego unos cincuenta semidioses empezaron a hablar a la vez. Quiron golpeó con la pezuña de nuevo, pero Rachel todavía tuvo que esperar antes de que se pudiera recuperar la atención. Ella les dijo sobre el incidente técnico en la pasarela del Gran Cañón donde Gleeson Hedge se había sacrificado cuando los espíritus tormenta habían atacado, los espíritus habían advertido que era solo el comienzo. Al parecer, era un gran amante de que destruiría a todos los semidioses.

-Eso ni lo dudes-dijo Piper. Rachel se cruzó de brazos fingiendo enfado.

Entonces Rachel les habló del desmayo de Piper en la cabina de Hera. Piper trató de mantener una expresión tranquila, incluso cuando se dio cuenta de que Drew, en la fila de atrás,hacía una pantomima de un desmayo, haciendo reír a sus amigos.

-Ag, como la odio-dijeron varios a la vez. Afrodita parecía comenzar a dudar. Su hija no podía ser tan mala ¿no?

Finalmente Rachel les dijo sobre la visión de Jason en la Casa Grande. El mensaje que era le había entregado era tan similar que a Piper le dio un escalofrío. La única diferencia era que: Hera había advertido a Piper de no traicionarla: doblegarse a su voluntad y su rey se levantará, condenándonos a todos nosotros. Hera sabía acerca de la amenaza del gigante. Pero si eso era cierto ¿por qué no le advirtió a Jason de Piper y la expuso como un agente enemigo?

-Supongo que quería darte una oportunidad-supuso Hera. -No quiero sus oportunidades-dijo Piper entre dientes. Ella y Luke eran los que tenían más ganas de salir tras Annabeth. A saber donde estaría la rubia en ese momento.

-Jason-dijo Rachel-Um ¿Te acuerdas de tu apellido? Parecía tímido, peor él negó con la cabeza. -Vamos a llamarte Jason entonces-dijo Rachel-Está claro que Hera te ha mandado una misión. Rachel se detuvo, como si estuviera dándole la oportunidad a Jason de escapar a su destino. Todos los ojos estaban en él, eso era mucha presión, Piper pensó que tendría que estar en su posición. Sin embargo, él parecía valiente y decidido.

-En realidad era un manojo de nervios-confesó el chico. -Pues supiste guardarte muy bien tus empciones-dijo Will-nadie lo notó.

-Estoy de acuerdo. -Debes salvar a Hera para prevenir un gran mal-añadió Rachel-una especie de rey está alzándose. Por razones que aún no entendemos, debe ocurrir por el solsticio de invierno, solo cuatro días a partir de ahora.

-En serio ¿Tanto costaba avisar antes?-preguntó Leo en tono molesto.

-Ese es el día del consejo de los dioses-dijo Annabeth-Si los dioses no saben todavía que Hera se ha ido, sin duda se darán cuenta de su ausencia en ese momento. Probablemente romperán a pelear, acusándose mutuamente de tomarla. Es lo que suelen hacer.

-Eso no es cierto-negaron los Olímpicos. -Si que lo es-contradijeron los mestizos. -Y lo peor de todo es que nos meteis en las peleas-dijo Luke-nos perjudicais a nosotros tambien, pero no sois capaces de preocuparos por nosotros. -Eso no es cierto-dijo Atenea. -De todos los presentes, eres la que menos debe hablar. Annabeth ha salido corriendo por su culpa, y no parece darle más importancia que una piedra en el zapato. Todos los dioses son iguales con sus hijos. Nico se extrañó al darsr cuenta de que quería replicar. Siempre había pensado que su vida era miserable, pero ahora se daba cuenta de algo que lo hacían aún más diferente al resto. A pesar de lo que todo el mundo podía pensar, lo máximo que había hecho su padre fue gritarle. Si, siempre le daba misiones que hacer, pero lo había nombrado rey de los fantasmas, principe del Inframundo y embajador de Plutón, le había contado la verdad sobre los romanos, le había dado un cuarto en su palicio y había reñido con Persefone cuando esta lo convirtió en diente de león, le había dicho que estaba orgulloso de él, sabía de su enamoramiento hacia Percy y nunca lo trató diferente por ello, lo había tolerado en todo momento y le había regaldo un chófer fantasma, incluso se acordaba de su cumpleaños. Lo había criado junto con su madrr cuando era pequeño. Si incluso le había enseñado a atarse los zapatos. Se mire por donde se mire, Hades era uno de los dioses que más se podía parecer a un padre, uno algo frío pero un padre despues de todo.

-El solsticio de invierno-dijo Quiron- es tambien el momento de mayor oscuridad. Los dioses se reúnen ese día, como lo hacen los mortales siempre, porque se hacen fuertes en número. El solsticio es el día en el que la magia maligna es fuerte. La magia antigua, más antigua que los dioses. Es un día cuando las cosas...se inquietan.

-Espero que no lo diga porque yo pueda ir al Olimpo-dijo Hades. -Tio, deja de intentar bromear, das más miedo que sonriendo-dijo Apolo.

La forma en la que lo dijo, sonaba absolutamente siniestro como tiene que ser un delito grave de primer grado, no algo que le hiciste a la masa de galletas. -Esta bien-dijo Annabeth, mirando al centauro-Gracias, capitán amanecer. Lo que sea que está pasando, estoy de acuerdo con Rachel. Jason ha sido elegido apra liderar esta misión. Entonces... -¿Por qué no ha sido reclamado?-gritó alguien de la cabaña de Ares-si él es tan importante. -Él ha sido reclamado-anunció Quiron-Hace mucho tiempo. Jason, dales una demostración.

-Ahora si que la cosa se pone interesante-dijo Zeus. Sus hermanos rodaron los ojos.

Al principio, Jason no pareció entender. Dio un paso a delante con nerviosismo, pero Piper no podía dejar de pensar en lo increíble que se veía su pelo rubio brillando a la luz del fuego, su rostro real como el de una estatua romana.

Varios se echaron a reír ante lo leído, y Afrodita asentía con la cabeza, dándole la razón. Puede que su hija no supiera sobre moda o maquillaje, pero con los chicos tenía un gusto excelente. Piper se puso absolutamente roja, aumentando las risas de algunos. Ocultó la cara en el hombro de su novio y este sonrío. Le encantaba cuando se ponía roja, le parecía adorable.

Echó un vistazo a Piper, y ella asintió con la cabeza, alentándolo. Ella imitó como arrojando una moneda. Jason metió la mano en el bolsillo. Su moneda brilló en el aire, y cuando él la tuvo en la mano, ya estaba armado con una lanza, una vara de oro cerca de siete pies de largo, con una punta en lanza en un extremo. Los otros semidioses jadearon. Rachel y Annabeth dieron un paso atrás para evitar el punto, que parecía afilado como un punzón. -No era eso...-Annabeth vaciló-pensé que tenías una espada. -Um, llegó hasta las dos cosas, creo-dijo Jason-la misma moneda, en forma de arma de largo alcance. -Amigo, yo quiero una-gritó alguien desde la cabina de Ares. -Mejor que la lanza eléctrica de Clarisse, Lamer-acordó uno de sus hermanos.

-Debe de ser bastante buena si Ares le dio una de sus lanzas-mumuró Hernes-Ares no las reparte asi porque si, mucho menos a una de sus hijas. -Ese idiota aún cree que los hombres son mejores-negó con la cabeza Artemisa. -Casi me había convencido de que nos habíamos pasado con el, pero ahora ya no lo creo-sonrió Demeter. A todos le recorrió un escalofrío.

-Eléctrica-murmuró Jason, como si fuera una buena idea-para atrás.

-Es una buena idea-asintió Zeus.

Annabeth y Rachel recibieron el mensaje. Jason levantó la lanza, y un trueno retumbó en el cielo. Cada pelo de los brazos de Piper estaban hacia arriba. Un rayo arqueó hacia abajo a través de la punta de la lanza de oro y golpeó a la hoguera con la fuerza de un proyectil de artillería.

-Eso si que es un rayo-exclamó Zeus. Luego recordó donde estaba y recordó la compostura. Jason dejó esbozar una pequeña sonrisa. Tal vez su padre pudiera cambiar.

Cuando el humo se disipó, y el zumbido en los oídos de Piper había desaparecido, todo el campamento permaneció en estado de shock, medio ciego, cubierto de cenizas, mirando al lugar donde el fuego había estado. Cenizas caían por todas partes. Un registro de la quema se había empalado a unos cuantos centímetros de Clovis, el chico durmiendo, que incluso no se había movido. Jason bajó al lanza. -Um..lo siento. Quiron cepillaba algunas brasas de su barba. Él hizo una mueca com si sus peores temores se hubieran se hubieran confirmado. -Un poco exagerado, tal vez, pero ha demostrado su punto. Y creo que sé quien es tu padre. -Júpiter-dijo Jason-Me refiero a Zeus, señor del Cielo. Piper no podía evitar una sonrisa. Tenía sentido. El dios más poderoso, el padre de todos los grandes héroes de los mitos antiguos, nadie más podría ser el padre de Jason.

-No-gritaron todos los Olímpicos, cono si lo que acabara de decir fuera lo peor.

-Soy el mejor, el más poderoso, lo sabía-fardó el dios de los cielos. -Estás alimentando su ego-se lamentó Poseidob. -No es bueno alimentar su ego.

Al parecer, el resto del campamento no estaba seguro. Todo se rompió en el caos, con decenas de semidioses haciendo preguntas hasta que Annabeth levantó los brazos. -¡Alto!-dijo-¿Como puede ser el hijo de Zeus? Los tres grandes...su pacto de no tener hijos mortales...¿cómo no hemos sabido de él antes?

-Porque los romanos no estaban incluídos-explicó Poseidon. -Si los romanos no están incluídos ¿No habría sido más fácil que al conocer a esas chicas hubieran utilizado su forma romana?-preguntó Leo-Todos habrían nacido y sin reproches ni consecuencias. Podría parecer algo tonto, pero había conseguido dejar a los tres grandes sin habla. -Pues...porque...-trató de explicarse Poseidon-Luke, sigue leyendo por favor.

Quiron no respondió, pero Piper tuvo la sensación de que sabía. Y la verdad no era buena.

-La verdad casi nunca es buena-dijo Will. -Si Annabeth estuviera aquí habría dicho: es mejor saber la verdad por muy mala que sea que vivir en la ignarancia-dijo Luke. Tan solo habían pasado unos cinco minutos, pero ya extrañaba a la rubia.

-Lo importante-dijo Rachel-es que Jason está aquí ahora. Él tiene una misión que cumplir, lo que significa que tendrá su propia profecía. Ella cerró los ojos y se desmayó. Dos campistas se precipitaron hacia delante y la agarraron. Una tercera corrió a un lado del anfiteatro y agarró un taburete de bronce de tres patas, como si hubieran sido entrenados para esa tarea.

-Es que ya están entrenados-confirmaron Will y Rachel a la vez.

Se puso a Rachel en el taburete frente a la chimenea en ruinas. Sin el fuego, la noche era oscura, pero la niebla verde comenzó a girar alrededor de los pies de Rachel. Cuando abrió los ojos, brillaban. Humo esmeralda salía de su boca. La voz que salió era áspera y antigua, el sonido de una serpiente si pudiera hablar.

Hijo del rayo, de la tierra guardate, La venganza de los gigantes a los siete verá nacer, La fragua y la paloma rompen la celda, Y la muerte se desatará con la hira de Hera.

-No, no, no, no-comenzó a maldecir Hefesto-por favor, decirme que Demeter se volvió loca, encerró a Hera y a eso se refiere con de la tierra guardate. Todos asintieron, incluso Demeter. -¿Quieres la verdad o lo que quieres oír?-preguntó Leo. -Lo que quiero oír. -Si, era eso, al final conseguimos que entrara en razón y nos invitó a tomar unos cereales. -Dejaros de bromas, esto es un tema serio-dijo Zeus-decirnos que ocurre. -Ya saldrá-contestaron todos a la vez.

En la última palabra, Rachel se derrumbó, pero sus ayudantes ya estaban esperando su captura. Se la llevaron lejos de la fogata y la acostaron en la esquina para descansar. -¿Eso es normal?-le preguntó Piper. Entonces se dio cuenta de que había hablado en el silencio, y todo el mundo la miraba-Quiero decir...¿Ella arrojó suficiente humo verde? -Dioses, estás tensa-se burló Drew-Ella acaba de decir una profrcía ¡La profecía de Jason para salvar a Hera! ¿Por qué no te...?

-¿Por qué no te vas al Tártaro?-le preguntó Piper al libro, como si Drew estuviera ahí delante.

-Drew-espetó Annabeth-Piper hizo una pregunta justa. Algo acerca de la profrcía definitivamente no es normal. Si rompe la jaula de Hera liberará su rabia y desatará un montón de muerte...¿por qué habría que liberarla? Podría ser una trampa, o...o tal vez Hera se convertirá en su rescate. Ella nunca ha sido buena con lo héroes.

-Eso no es...-comenzó a decir la diosa del matrimonio. -¡ES VERDAD!-gritaron todos los mestizos al unísono, molestos.

Jason razonó. -Yo no tengo mucha opción. Hera tomó mi memoria. La necesito de regreso. Además, nosotros no podemos solo no ayudar a la reina de los cielos, si ella está en problemas.

-Ojalá pudiera hacerlo-murmuró Jason.

Una niña de la cabina de Hefesto se puso en pie, Nissa, la única con banda de pañuelo rojo. -Tal vez. Pero deberías escuchar a Annabeth. Hera puede ser vengativa. Ella lanzó a su propio hijo, nuestro padre, a una montaña solo porque es feo.

Hefesto frunció el ceño. No quería recordar como lo había tratado Hera. En realidad, para él, su verdadera madre era Tetis, la que siempre lo cuidó, dándole igual si era feo, y aún iba a verlo cuando tenía un momento libre (y además le llevaba galletas).

-Es realmente feo-rió alguien de Afrodita.

Ahora fue Afrodita la que bajó la mirada. Vale, Hefesto no era lo que se decía todo un Adonis (y creerla, ella salió con Adonis), pero con el paso del tiempo te acababas acostumbrando. Era cierto que la habían obligado obligada a casarse con él, pero le había cogido bastante cariño. Puede que fuera feo, pero tambien era inteligente, bueno, himilde y trabajador, aptitudes que se ausenciaban en la mayoría de los dioses. Y no le gustaba que sus hijas se metieran con él, por muy feo que fuera.

-¡Cállate!-Nissa gruñó-

Hefesto sonrió al escuchar que su hija lo defendía. Puede que solo hubiera leído unas líneas sobre ella, pero ya le tenía cariño.

De todas formas, tambien tenemos que pensar ¿Por qué tener cuidado de la tierra? ¿Y la venganza de los gigantes? ¿Con que estamos tratando que es lo suficientemente poderoso como para capturar a la reina de los cielos?

Piper volvió a captar otra conversación entra las diosas, mád o menos así. Atenea: está claro, Gea ha vuelto, no podemos seguir engañándonos. Artemisa: esto va muy mal, hay que impedirlo. Afrodita: ¿Y como vamos a hacer eso? La profecía habla claro. Demeter: sh, ahora no, discutámoslo más tarde. Con cereales. Hera: de acuerdo, necesito algo para calmar la migraña.

Nadie respondió, pero Piper se dio cuenta de que Annabeth y Quiron tenían un intercambio silencioso. Piper pensó que era algo así: Annabeth: la venganza de los gigantes...no, no puede ser. Quiron: No hablemos de esto, no aquí. No los asustemos. Annabeth: ¡Me estás tomando el pelo! No podemos tener tan mala suerte. Quiron: más tarde hija. Si le dices todo estarían demasiado atemorizados como para proceder.

Las diosas se volvieron a mirar entre ellas. -Sabía que la hija de Afrodita estaba adivinando nuestras conversaciones-dijo Atenea. -No es su culpa ser una buena hija. -Oh vamos, tú solo quieres que tus hijas sean perfectas, te da igual lo que hagan. Eso es lo que nos diferencia tanto. -No Atenea, lo que tanto nos diferencia es que yo no necesito que mis hijas tengan méritos para quererlas y sentirme orgullosa de ellas.

Piper sabía que era una locura pensar que podía leer su expresiones tan bien a pesar de ser dos personas a las que apenas conocía. Pero estaba totalmente segura de que los entendía, y la asustó. Annabeth respiró ondo. -Es misión de Jason.-anunció-por lo que es elección de Jason. Obviamente, él es hijo del rayo. De acuerdo con la tradición, puede elegir cualquiera de los dos compañeros. Una persona de la cabina de Hermes le gritó: -Bueno, tú obviamente Annabeth. Tienes más experiencia.

-Mi hija tiene experiencia-fardó Atenea. -Oh cállate-chilló Afrodita-solo estas orgullosa por sus acciones. Al principio del capítulo no has dejado de gritarle por su comportamiento, sin comprender por lo que está pasando. Atenea se clavó las uñas en la palma de la mano. Afrodita se equivocaba.

-No Travis-dijo Annabeth-En primer lugar, no estoy ayudando a Hera. Cada vez que lo he intentado, me ha engañado, o volverá a morderme más tarde. Olvídalo. De ninguna manera. En segundo lugar, me voy a primera hora de la mañana para encontrar a Percy. -Está conectado-espetó Piper al cabo, sin saber cómo le llegó el coraje-Sabes que es verdad ¿no? Todo este asunto de la desaparición de tu novio...todo está comectado. -¿Cómo?-exigió Drew-si eres tan inteligente ¿cómo? Piper intentó formar una respuesta, pero no pudo. Annabeth la salvó. -Puede que tengas razón Piper. Si esto está conectado, voy a averiguarlo por el otro final, por la búsqueda de Percy.

-A cosas como esa me refiero-exclamó Annabeth-estoy segura de que en sus plenas facultades mentales mi hija hubiera supuesto que si Hera secuestró a Percy ella es la única que puede devolverlo, y cualquier otra búsqueda sería inútil. -NO SE META CON ANNABETH-gritaron todos los mestizos a la vez, incluso Nico, apretando sus armas entre las manos hasta que los nudillos se quedaron blancos.

...Como ya he dicho, no estoy a punto de salir corriendo para rescatar a Hera, aunque su desaparición establezca que el resto de los Olímpicos peleen de nuevo. Pero hay otra razón por la que no puedo ir. La profecía dice otra cosa. -Dice a quién escogeré-coincidió Jason-la forja y la paloma romperán la jaula. La forja es el símbolo de Vulcano de Hefesto. Bajo la bandera de la cabina nueve los hombros de Nissa se desplomaron, como si le hubieran dado un yunque pesado para llevar. -Si tiene que tener cuidado de la tierra-dijo-debes rvitar viajar por tierra. Necesitarás transporte aéreo-

Piper, Jason y Leo sonrieron con complicidad, conectando sus pensamientos en una única palabra: Festus.

Piper estuba a punto de decir que Jason podía volar, pero luego lo pensó mejor. Eso no era como para que Jason les dijese, y no fue voluntaria esa información.

-Gracias-dijo Jason, abrazando a su novia-por todo.

Pensó que tal vez estaba asustando lo suficiente por una noche-El carro volador no funciona-Nissa continuo-

-Annabeth, no arreglaste mi...-comenzó a decir Will, antes de darse cuenta de que la rubia se había ido. -Tranquilo Kirk, deja que Spock lo arregle-rió Leo pasando un brazo por su hombro-tendrá dispensador de armas, ruedas punzantes, detalles en oro pulido y diamantes para dejar ciegos a los que lo miren y lo mejor de todo, sujeta vasos.

...y los pegasos los estamos buscando para la búsqueda de Percy. Pero tal vez la cabina de Hefesto pueda hacer algo para más ayuda. Con Jake incapacitado, soy campista de nivel. Puedo ser voluntaria para la misión. Ella no parecía entusiadmada. Entonces Leo se puso en pie. Había estado tan tranquilo. Piper casi había olvidado que estaba allí, ya que ya no era totalmente como Leo.

-¿Cómo es posible que te olvidaras de mí?-preguntó Leo fingiendo estar ofendido, sobreactuando-soy inolvidable.

-Soy yo-dijo. Sus compañeros de cabaña hicieron revuelo. Varios trataron de empujarlo de nuevo a su asiento, pero Leo se resistía. -No. Soy yo. Lo sé. Tengo una idea para el problema del transporte. Dejenme intentarlo ¡Puedo arreglar esto!

-Corrección: puedo arreglarlo todo.

Jason lo estudió por un momento. Piper estaba segura de que iba a decirle a Leo que no. Luego sonrió. -Nosotros empezamos esto juntos. Parece justo que vengas. Daremos un paseo, estás dentro. -¡Sí!-levantó Leo el puño. -Va a ser peligroso-le advirtió Nissa-condiciones de vida difíciles, los monstruos, el sufrimiento terrible. Posiblemente ninguno de vosotros volvereis con vida. -Oh-de repente, Leo no se veía muy emocionado. Entonces se acordó de que todo el mundo estaba mirando-Quiero decir...¡Oh, genial! ¿Sufrimiento? ¡Me encanta el sufrimiento! Vamos ha hacer esto.

-¿Tienes un fuerte instinto suicida verdad?-preguntó Hefesto. -Si no fuera así mi vida habría dejado de tener sentido hace mucho tiempo.

Annabeth asintió con la cabeza. -Entonces, Jason, solo tienes que elegir el tercer miembro de la búsqueda. La paloma... -¡Oh, absolutamente!-Drew se puso en pie y flasheo a Jason con una sonrisa-La paloma es Afrodita. Todo el mundo lo sabe. Soy toltamente tuya.

-Me preguntó hasta que nivel...-murmuró Apolo. Artemisa le volvió a pegar en la cabeza. A este paso se quedaría sin neuronas, si alguna vez había tenido alguna, claro.

Piper apretó sus manos. Dio un paso adelante. -No. Drew rodó los ojos. -Oh por favor niña del basurero. Marcha atrás.

-Dime que no lp ha hecho-pidió Leo-dime que no ha insultado a nuestra reina de la belleza. Jason asintó con la cabeza. Ambos tenían miradas asesinas dirigidas al libro.

-Tuve la visión de Hera, no tú. Tengo que hacer esto. -Cualquiera puede tener una visión-dijo Drew-Estabas justo en el lugar correcto en el momento adecuado-ella se volvió a Jason-Mira, luchando estará todo bien, supongo. Y las personas que construyen cosas...-miró con desdén a Leo-Bueno, supongo que alguien tiene que ensuciarse las manos ¡Pero necesitan encanto de su lado! Pueco ser muy persuasiva. Podría ayudar mucho.

-Si, para que nos maten-gritó Leo, siendo corroborado por la mayoría. La insistencia de Afrodita en que Drew no era tan mala iba disminuyendo en cuestión de segundos.

Los campistas empezaron a murmuran de como Drew era muy persuasiva. Piper podía ver a Drew ganárselos. Incluso a Quiron que se rascaba la barba, cono di la participación de Drew de repentr tuviera sentido para él.

-Ahora ya entendemos como le hacen tanto caso-suspiró Hermes-también tiene encanto. -Por suerte nuestra Pipes es mucho mejor-vitoreaton Leo, Jason, Demeter, Apolo y Artemisa.

-Bueno...-Annabeth dijo-había que tener en cuenta lo de la profecía... -¡No!-sonó la propia voz de Piper más extraña en su oído, más insistente, más rico en el tono-Tengo que ir. Entonces la cosa más rara pasó. Todo el mundo comenzó a asentir con la cabeza, murmurando algo como hmmm, como si el punto de vista de Piper tuviera sentido también. Drew miró a su alrededor, incrédula. Incluso algunos de sus propios campistas fueron asintiendo con la cabeza.

-Ja, ella es mucho más poderosa-se jactó Leo-Piper for President. -Leo cállate-ordenó la morena, consiguiendo que el latino guardara silencio.

-¡Supérenlo!-le espetó Drew a la multitud-¿Qué podría hacer Piper?

-Mucho-respondieron la mayoría.

Piper intentó responder, pero su confianza comenzó a decaer ¿Qué podía ofrecer? Ella no era una combatiente o una planificadora o una arreglista. Ella no tenía habilidades excepto meterse en problemas y en ocasiones convencer a la gente de hacer cosas estúpidas. Además, ella era una mentirosa. Ella tenía que ir en esa búsqueda por razones que iban mucho más allá de Jason, y si ella iba, ella iba a terminar traicionando a todo el mundo allí. Oyó la voz del sueño: realizarás nuestro acuerdo, y es posible que que te marches con vida ¿Cómo iba a hacer una elección como esa, entre ayudar a su padre y ayudar a Jason?

-No tienes tan solo esas ociones querida-sonrió Hestia con calma. Piper asintió con la cabeza. Trataba de que todo lo ocurrido no volviera a afectara, pero no podía evitar pensar que Drew tenía razón. Incluso ahora, en la búsqueda, era la que menos importancia tenía. Jason controlaba los vientos y los rayos, Hazel la niebla, Frank podía convertirae en cualquier animal cuando quisiera y Leo llevaba el barco y lanzaba fuego, por no hablar de Percy y Annabeth ¿Y qué había hecho ella?

-Bueno-dijo Drew con aire de suficiencia-Supongo que eso lo resuelve. De repente hubo un jadeo colectivo. Todo el mundo miró a Piper como si hubiera estallado. Se preguntó que había hecho mal. Entonces se dio cuenta de que había un resplandor rojizo a su alrededor.

-TEJÓN EN LLAMAS-exclamaron varios. -¡NADA DE TEJONES!-negaron Piper y Afrodita a la vez.

-¿Qué?-dijo. Miró por encima de ella, pero no hubo símbolos ardientes como el que apareció sobre Leo. Entonces ella miró hacia abajo y gritó. Su ropa...¿Qué en el mundo estaba usando?

-La mejor ropa del mundo cielo-respondió Afrodita guiñándole un ojo.

Despreciaba los vestidos. Ella no era dueña de un vestido.

-Ni que lo jures-dejaron escapar Jason y Leo a la vez, recibiendo un zape por parte de la semidiosa.

Pero ahora estaba adornada en un hermoso vestido blanco sin mangas qur bajaba hasta los tobillos, con un escote en V tan bajo que era totalmente vergonzoso. Delicados brazaletes de oro enroscados en sus bíceps. Un intrincado collar de ambar, coral y flores de oro brillaba en su pecho y su pelo...

A varios parecía que se le iba a caer la baba con la descripción. La miraban intensamente. Piper se puso de todos los colores antes de quedarae con las megillas ardiendo en un rojo brillante. Jason la abrazó, ocultando a Piper y fulminando a los dioses con la mirada. Era SU chica.

-Oh Dios-dijo-¿Qué ha pasado? Una aturdida Annabeht señaló la daga de Piper, que estaba ahora aceitada y brillante, colgando a su lado en un cordón dorado. Piper no quería imaginarse qué. Tenía miedo a lo que iba a ver. Pero su curiosidad se impuso. Desenvainó a Katoptris y se quedó mirando su reflejo en la oja de metal pulido. Su cabello era perfecto: exuberante y largo y marrón chocolate, trenzado en con cintas de oro en un lado por lo que cayó sobre su hombro. Incluso llevaba maquillaje, mejor de lo que Piper nunca sabría hacerse, toques sutiles que le hicieron los labios rojos cereza y destacaban todos los colores diferentes en sus ojos. Ella era...era... -Hermosa-exclamó Jason-Piper, tú...tú eres un golpe de gracia.

-Que encanto-chilló Aftodita-¿ves Pipes? Tienes que llevar mi bendición más veces, así podrás hacer feliz a tú novio. -Ella no tiene por qué estar ''haciéndole feliz''-respondió Artemisa.

En circunstancias diferentes, hubiera sido el momento más feliz de su vida. Pero ahora todo el mundo la miraba como si fuera un bicho raro. El rostro de Drew estaba lleno de horror y repugnancia.

-Tengo que admitirlo, valió la pena vestir así solo por ver su cara.

-¡No!-exclamó-¡No es posible! -Esta no soy yo-protestó Piper-yo...no entiendo... Quiron, el centauro, se inclinó de piernas y se inclinó frente a ella, y todos los campistas siguieron su ejemplo. -Dios te salve, Piper McLean-Quiron anunció con gravedad, como si estuviera hablando en su funeral-La hija de Afrodita, la señora de las palomas, la diosa del amor.

-Y tengo más títulos-guiñó el ojo Afrodita. -Oye ¿No deberíamos ir a por Annabeth?-preguntó Luke. -Tan solo han pasado diez minutos desde que se fue, y no, no quiero que nadie más se mueva de esta sala, y quien desacate mi autoridad recibirá una descarga-amenazó Zeus. -¿Y a Ares?-preguntó Persefone. -No se lo recuerdes-dijo Hermes-con lo tranquilos que estamos sin el. -Además, aún no ha sufrido lo suficiente-añadió Artemisa con una sonrisa macabra, haciendo que su hermano desplazara su trojo hacia el lado contrario. -Ahora leo yo. Pasame el libro por favor-pidió Hefesto. Luke se lo dio de buena gana. Un dios había pedido algo por favor ¡Era un milagro!-ajá, mi hijo-Leo se revolvió en su puff y miró a Hera de reojo. Despues de la charla que había tenido con su padre en el descanso, sabía que lo defendería, pero no hasta que punto ¿Y si resultaba que le importaba menos de lo que había creído? Tan solo llevaban ahí medio día. No esperaba que Hefesto quisera pasar tiempo padre-hijo, pero no había podido evitar hacerse la esperanza de que lo protegería contra quien fuera y pasara lo que pasara-XI Leo.

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El capítulo lo iba a subir ayer, pero no sé que pasó que potterfics no iba.

Bueno ¿Qué les pareció el capítulo? ¿Cuántos de ustedes odian a Hera? ¿Cuántos me odian a mi? Espero que les gustara.