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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 21

Al volver al Olimpo, cada un ocupó su corriespondiente asiento. Los mestizos se dejaron caer en los puffs, cansados después de la comilona. Piper guardaba tres tacos toffu como si fueran su mayor tesoro. Will, Rachel, Hermes, hasta Demeter tratraron de conseguir uno, pero cada vez que se acercaban la hija de Afrodita les ordenaba volver a sus asientos, utilizando tanto encanto que ni siquiera os dioses lograron resisterse.

Las primeras en volver fueron Thalia y Annabeth. Venían murmurando algo, con la cara bastante seria. Al sentarse, Piper le dio los tacos, consciente de que no habían aparecido en ningún momento para comer.

Jason llegó un par de minutos más tarde. Parecía bastante enfadado, con los puños cerrados y el ceño fruncido. Se sentó con Piper y la abrazó, mientras con una mano cogía la de Thañia y la apretaba, como diciéndole que todo iba bien. Con la otra, comió el último taco. Todo el enfado que podía haber tenido se disipó.

-Están más ricos de lo que recordaba.

-Pues claro que sí. El chef Leo tan solo mejora con los años.

Leo aún seguía con su delantal de "Besa al Chef" y la sonrisa orgullosa en la cara. Thalia cogió el libro y lo abrió por el capítulo en el que se habían quedado.

-XIX Jason.

Jason no quería dejar a Leo, pero estaba empezando a pensar que estar con Cal el

atleta de hockey podría ser la opción menos peligrosa en este lugar.

Ay, que ingenuo e inocente que era-negó Jason con la cabeza-ahora sé que cualqier lugar es peligroso si Leo está en él.

-¡Eso no es cierto!-respondió indignado el hijo de Hefesto-dejar de meteros con mi maravillosa persona.

-Dejar de meteros con su maravillosa persona-masculló Apolo. Ante la mirada desconcertada de los presentes (exceptuando a Leo que tenía una sonrisa maliciosa en la cara) decidió explicarlo-hice una apuesta con él. Si yo ganaba tendría que inventar nuevos arcos para mi y Artemisa y se ofrecía para probar las flechas nuevas de mi hermanita-la diosa de la caza, que en ese momento jugaba distraída con una flecha, prestó atención al oír eso-pero si el ganaba-continuó con el ceño fruncido-tendría que ser su ''grupi'' de animadoras y llamarlo ''mi rey'' o ''mi señor'' o...

-MI SUPERINCREÍBLE AMO-terminó Leo con una sonrisa-¿no es así?

-Sí mi superincreíble amo-respondió, arrepintiéndose de la apuesta mientras el resto de dioses reían.

Will trató de sentir pena por su padre y no reírse. Trató, pero resultaba imposible de cumplir.

Mientras subían la escalera de hielo, Zethes se quedó detrás de ellos, su filo dibujado. El tipo podría haber parecido un rechazado de la era disco, pero no era nada de gracioso con espada. Jason imaginó que un golpe de esa cosa probablemente lo convertiría en una paleta helada.

-No, si te va a convertir en algo por lo menos que sea algo útil-dijo Leo-¿no crees Apolo?

-Si mi rey-dijo entre dientes.

Luego estaba la princesa de hielo. De vez en cuando hechaba un vistaso y Jason le daba una sonrisa, pero no había calor en su expresión. Ella consideraba a Jason como si fuera un especialmente interesante espécimen de ciencia-- que ella no podía esperar para diseccionar.

-Es extraño-dijo de pronto Jason.

-¿El qué?

-Que Annabeth y Quione tengan algo en común, aunque sea el querer diseccionarme.

La ojigris abrió la boca para responder, pero casi al instante la cerró, dándose cuenta de que no tenía argumentos.

Si estos eran los hijos de Boreas, Jason no estaba seguro de que quisiera conocer a su

papá. Annabeth le había dicho que Bóreas era el más amable de los dioses del viento. Al parecer, eso significaba que él no mataba a los héroes tan rápido como los demás.

Jason, Leo y Piper miraron mal a Annabeth. La rubia levantó las manos.

-No he dicho siempre-se defendió.

Jason estaba preocupado de que había llevado a sus amigos a una trampa. Si las cosas

iban mal, él no estaba seguro de que pudieran salir con vida.

-Qué hijo más positivo que te ha salido-ironizó Hermes dirigiéndose a Zeus.

Jason bajó la cabeza y agarró la mano de Piper para que le diera fuerzas. Supuso que esa charla que le habría dado Zeus a su novio no había sido muy buena. Prácticamente toda la sala se dio cuenta al ver gruñir a Zeus.

Sin pensarlo, tomó la mano de Piper para tranquilizarse.

Jason enrojeció al darse cuenta de que es lo mismo que hacía en ese momento. Piper le besó en la megilla.

Ella arqueó las cejas, pero ella no lo soltó.

-Todo va a estar bien- prometió.-Sólo una charla, ¿no?

En la parte superior de la escalera, la princesa de hielo miró hacia atrás y se dio cuenta

de las manos entrelazadas. Su sonrisa se desvaneció. De repente, la mano de Jason en

la de Piper se volvió de hielo-- frío quemando . La dejó ir, y sus dedos estaban fumando de lo helados. Así como los de Piper.

¿¡Cómo se atreve esa harpía a romper una pareja!?-gritó Afrodita, enfada-Esa chica irá al...

--Afrodita, lo siento, pero a)es una diosa, no muere y b)YA NO CABEN MÁS-dijo Hades, perdiendo un poco los papeles en la última parte.

-Lo cálido no es una buena idea aquí- advirtió la princesa,-especialmente cuando yo soy

su mejor oportunidad de mantenerse con vida. Por favor, por aquí.

-Qué excusa más barata utiliza para ocultar la verdad-dijo Afrodita-está celosa de mi Pipes porque tiene el corazón de Jason.

Piper le dio un gesto nervioso como, ¿Qué fue eso?

Jason no tenía una respuesta.

-¡CELOS!-exclamó Afrodita.

Zethes le empujó por la espalda con su espada de carámbano, y siguieron a la princesa por un pasillo enorme cubierto de tapices helados.

Vientos helados soplaron de ida y vuelta, y los pensamientos de Jason se trasladaban

casi tan rápido. Había tenido mucho tiempo para pensar mientras se montaba al dragón hacia el norte, pero se sentía tan confundido como siempre.

La foto de Thalia se encontraba todavía en su bolsillo,

-ACOSADOR-gritaron Leo, Will, Hermes y Apolo.

...aunque no necesitaba verla una

vez más. Su imagen se había grabado en su mente. Estaba lo suficiente mal al no

recordar su pasado, pero sabía que tenía una hermana por ahí en algún lugar que podría tener respuestas y no hay manera de encontrarla-- eso sólo lo llevaría hasta la pared.

-Si que hay manera de encontrarme-dijo Thalia-Las Moiras saben lo que hacen.

En la foto, Thalía no se parecía en nada como él. Ambos tenían los ojos azules, pero eso

era todo. Su cabello era negro. Su tez era más mediterránea. Sus rasgos faciales eran

más agudos--como los de un halcón.

Thalia sonrió, orgullosa con su descripción. Por lo menos era mejor que la anterior, donde la comparaban con una estatua de Zeus hippie.

Sin embargo, Thalía le parecía tan familiar. Hera le había dejado solo la suficiente

memoria para que pudiera tener la certeza de que Thalia era su hermana. Pero Annabeth había actuado completamente sorprendida cuando le había dicho, al igual que ella nunca

había oído hablar de que Thalia tuviera un hermano. ¿Sabía Thalía acerca de él? ¿Cómo habían sido separados?

Thalia y Jason fruncieron el ceño al recordar eso.

Mientras que lo único que guardaba Thalia hacia su madre era odio, Jason no sabía que pensar. Por lo que le había contado su hermana, su madre no era, ni mucho menos, un amor de persona. Pero era su madre, y el era apenas un bebe. En algún momento, tuvo que haberlo querido, y él a ella, con ese amor incondicional de hijo.

Hera había tomado esos recuerdos. Había robado todo lo del pasado de Jason, lo dejó

caer en una nueva vida, y ahora esperaba para salvarla desde su prisión sólo para poder recuperar lo que había tomado. Eso puso a Jason tan enojado, que quería irse, dejar que se pudriera Hera en la jaula: pero no podía. Él estaba enganchado. Tenía que saber más, y eso lo ponía aún más resentido.

Hera bajó la cabeza. De verdad que trataba de cambiar su actitud hacia los semidioses, pero en ocasiones era tan difícil, sobre todo con los bastardos de su marido.

Hestia le dirigió una mirada de precaución desde su fuego.

Hera seguía preguntándose de dónde había sacado Hestia esa caracola tan rara, pero su hermana había respondido evasiva a la pregunta, como si fuera algo que no se pudiera averiguar. O por lo menos, no todavía.

-Hey.-Piper tocó su brazo.-¿Aún estás conmigo?

-Sí... sí, lo siento.

Él estaba agradecido por Piper. El necesitaba un amigo, y se alegraba de que ella hubiera

empezado a perder la bendición Afrodita. El maquillaje se estaba desvaneciendo. Su

cabello estaba volviendo lentamente a su antiguo estilo entrecortado con las pequeñas

trenzas cayendo a los lados. Que la hacía parecer más real, y por lo que Jason le

concernía, más hermosa.

-Por si no necesitara más pruebas de que eres el novio perfecto para mi hija-suspiró la diosa del amor-sois hermosos los dos juntos, pero tengo taaantas ganas de saber del resto de parejas. Sobre todo del Percabeth-le guiñó un ojo a Annabeth.

-¿¡El qué!?-preguntaron Atenea y Poseidon a la vez.

Afrodita bufó, molesta.

-Percy+Annabeth=Percabeth. Es obvio-respondió como si fueran idiotas-toda pareja debe tener un nombre. Por ahora, solo puedo saber Percabetg y Jasper-Zeus frunció ligeramente el ceño, pero no dijo nada-¡Estoy deseando saber con quién termina cada uno! Sobre todo después de la confesión de Leo sobre aquella chica misteriosa. Preveo que seréis una pareja perfecta.

<> quiso decir Leo <<Ella es perfecta. Ella es la de los labios carnosos y el olor a caramelo. Ella es la de los ojos cálidos y la mirada hipnotizante. Ella era la diosa. Él tan solo era el flacucho enamorado>>

-Dioses-pensó-¿desde cuándo se había vuelto tan cursi?

Ahora estaba seguro de que nunca se habían conocido unos a otros antes del Gran

Cañón. Su relación era más que un truco de la niebla en la mente de Piper.Pero entre

más pasaba con ella, más deseaba que hubiera sido real.

-Hasta yo deseaba que eso ocurriera-interrumpió Leo-la tensión sexual se notaba a kilómetros de distancia.

Para con eso , se dijo asimismo. Eso no era justo para Piper, pensar de esa

manera. Jason no tenía idea de lo que le espera a él de su antigua vida-- o que podía

esperar. Pero estaba bastante seguro de que su pasado no se mezclaba con el

Campamento Mestizo. Después de esta misión, ¿Quién sabría lo que pasaría?

-Nosotros-sonrieron orgullosos los mestizos.

Los Olímpicos fruncieron el ceño. Ellos seguían sin saber nada.

Suponiendo incluso si sobrevivía.

Al final del pasillo se encontraron frente a un conjunto de puertas de roble tallado con un mapa del mundo. En cada esquina había un hombre con barba en la cara, que soplaba el viento. Jason estaba bastante seguro de que había visto mapas como esto antes. Pero en esta versión, todos los chicos del viento estaban en invierno, soplaban hielo y nieve a todos los rincones del mundo.

La princesa se volvió. Sus ojos castaños brillaban, y Jason sentía como si fuera un regalo

de Navidad que estaba esperando para abrir.

-Esta es la sala del trono-dijo. -Estés en tu mejor comportamiento, Jason Grace. Mi

padre puede ser... frío. Voy a traducir para tí, y tratar de reforzar lo que le escuche hacia tí. Espero que te reponga. Podríamos divertirnos.

-¿Me lo parece a mí o eso es una oferta de...?-comenzó a preguntar Apolo.

Artemisa le pegó un zape antes de que pudiera terminar.

Jason adivinó que la definición de esta chica de la diversión no era la misma que la suya.

-Estoy seguro de que eso era una proposición de...-dijo ahora Hermes, siendo frenado por Artemisa.

-Vuestros hijos están aquí-les recordó, señalando a Will y a Luke, que parecían bastante incómodos.

-Um, está bien-logró decir.-Pero en realidad, sólo estamos aquí para una pequeña charla. Vamos a salir bien después.

La niña sonrió.

-Me encantan los héroes. Tan felizmente ignorantes.

Los mestizos fruncieron el ceño al escucharlo. Ya sabían que imagen tendría la próxima diana.

Piper apoyó su mano en su daga. "Bueno, ¿acerca de cómo nos iluminarás? Dices que

vas a traducir para nosotros, y no sabemos aún quién eres tú. ¿Cuál es tu nombre?"

La niña olfateó con disgusto.

-Supongo que no es de extrañar que no me reconozcas.Incluso en los tiempos antiguos, los griegos no me conocían bien. Sus casas isla eran demasiado calientes, demasiado lejos de mi dominio. Soy Quione, hija de Bóreas, diosa de la nieve.

Hestia no pudo evitar rodar los ojos. Si había una diosa a la que no soportaba (y ella soportaba hasta a Zeus) esa era Quione ¿Cómo que los hogares eran demasiado calientes? ¿Acaso que quería? ¿Carámbanos de hielo colgando del techo?

Ella agitó el aire con su dedo, y una tormenta de nieve en miniatura se arremolinó a su

alrededor, grandes, suaves copos tan suaves como el algodón.

-Ahora, vamos- dijo Quione. Las puertas de roble se abrieron, y la luz azul fría se

derramaba fuera de la habitación.-Esperamos que puedan sobrevivir a su pequeña

charla."

-A la que obviamente sobrevivisteis-dedujo Poseidon-a no ser que ocurriera algo en el Inframundo y volvieras a la vida-bromeó.

Los semidioses, sobre todo Nico, se revolvieron incómodos, pero no dieron ninguna respuesta.

-¿A quién le toca?-preguntó Thalia antes de que alguien comentara lo sucedido.

-A mi-exclamó Will, agarrando el libro, emocionado. Al fin le tocaba leer. Ser el segundo más pequeño no era divertido-XX Jason.

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Bueno semidioses, aquí vuelvo con un nuevo capítulo. Es bastante corto (de eso echénle la culpa a Rick Riordan) pero he hecho lo que he podido. No he estado demasiado inspirada para escribir, y esto es lo que ha salido. 

Estoy tratando de tener una rutina de subida más equilibrada para poder terminar este fic más o menos por el verano.Llevo desde enero y aún no he escrito ni la mitad de capítulos. El problema es que soy bastante desequilibrada para estas cosas. SI tengo ganas escribo unos dos capitulos seguidos, si no tardo un mes en subir el siguiente.

Por lo menos les doy una buena noticia: el otro día estaba en clase de historia, y aprovechando que estoy en la última fila me puse a planificar el resto del fic, y tengo muchas ganas de escribir esas partes (aunque estén en el cuarto libro). Eso significa que, por mucho que tarde, no pienso abandonar, ni mucho menos.