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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 22
Si la entrada del Hall había sido fría, la sala del trono era como un locker de carne.
Niebla flotaba en el aire. Jason se estremeció, y salió vapor de su aliento. A lo largo de las
paredes, tapices morados mostraban escenas de los bosques nevados, montañas áridas,
y los glaciares. Muy por encima, cintas de luces de colores-- la aurora boreal-- pulsaba a
lo largo del techo. Una capa de nieve cubría el suelo, por lo que Jason tuvo que pisar con
cuidado. Todo alrededor de la habitación había guerreros de tamaño natural de esculturas
de hielo-- algunos con armadura griega, algunos medievales, algunos de camuflaje
moderno-- todos congelados en varias posiciones de ataque, espadas en alto, las armas
cerradas y cargadas.
**-**Ahí estaban los semidioses desaparecidos-dijo Zeus.
Los mestizos lo fulminaron con la mirada.
-¿Solo es eso?-preguntó Thaía enfadada-¿Mestizos que han desaparecido?
Zeus se rascó la barbilla sin comprender la pregunta.
-Hay que hacer algo-dijo Poseidon, comprendiendo lo que quería decir-no podemos dejarlos ahí.
-Que más da, si no son nuestros hijos-dijo Zeus.
-Pero nuestros sí-habló Demeter, crunzándose de brazos-varios de mis hijos llevan siglos ahí atrapados, solo por querer pedir indicaciones.
-Y míos-dijo Apolo, apoyando a su tía- habrá que liberarlos.
Uno a uno, los dioses fueron corroborando la idea.
-Está bien-estalló Zeus-cuando terminen estos libros podremos ir a liberarlos ¡Pero dejar de darme la lata con eso!
Por lo menos Jason pensó que eran esculturas. Luego trató de pasar entre dos lanceros
griegos, y se movieron con una velocidad sorprendente, las grietas en sus articulaciones
se pulverizaron en cristales de hielo al cruzar sus lanzas para bloquearle el paso a Jason.
Desde el otro extremo de la sala, la voz de un hombre sonó en un idioma que sonaba como francés. La habitación era tan larga y brumosa, que Jason no podía ver el otro final, pero lo que sea que el hombre dijera, los guardias de hielo no cruzaban sus jabalinas.
-Está bien-dijo Quione.-Mi padre les ha ordenado no matar todavía.
**-**Super-ironizó Thalia.
-Super-dijo Jason.
-Que mono-dramatizó Thalia-admira tanto a su hermana mayor que incluso quiere ser como ella.
-Eso no es verdad-rió Jason.
Thalia sonrió con malicia. Jason se puso serio.
<<Por Júpiter no>> pidió <<otra fase de vamos a avergonzar a Jasonno>>
**-**Si que lo es. Si ya cuando eras pequeño me robabas la ropa para ser como yo y te pintabas la cara.
Los presentes comenzaron a reír mientras Jason hundía la cara entre las manos. Odiaba a su hermana con todo su alma.
Zethes le pinchó en la espalda con su espada.
-No dejes de moverte, Jason Junior.
-Por favor no me llames así.
-Mi padre no es un hombre paciente
-¿Me lo parece a mí o acaba de ignorarte?-preguntó Hermes.
-Acaba de ignorarme.
-Zethes advirtió-y la bella Piper, por desgracia, está perdiendo su peinado mágico muy rápido. Más tarde, tal vez, le pueda prestar algo de mi gran variedad de productos para el cabello.
-Gracias-se quejó Piper.
-Cariño, yo que tú aceptaría los productos capilares.
-Ni loca-se negó Piper.
Siguieron caminando, y la niebla se abrió para revelar a un hombre en un trono de
hielo. Era de complexión robusta, vestido con un traje blanco estilo que parecía tejido de
nieve, con alas color púrpura oscuro que se extendían a ambos lados. Su pelo largo y
barba hirsuta se le incrustaban carámbanos, por lo que Jason no podía decir si su cabello
era gris o simplemente blanco de escarcha. Sus cejas arqueadas le daban un aspecto
enojado, pero sus ojos brillaban más cálidos que los de su hija-- como si hubiera
un sentido del humor enterrado en algún lugar permanentemente congelado. Jason lo
esperaba.
Thalia frunció el ceño un momeno al leer la sisguiente parte.
-Bienvenu- dijo el rey.- Je suis Boreas-le-Roi. ¿Et vous?
Dijo la frase con una pésima pronunciación francesa, por lo que Afrodita, Piper y Atenea, las únicas que hablaban el idioma, la entendieron de mala manera. Sin embargo, nadie preguntó nada. Más o menos podían imaginarse el significado.
Quione la diosa de la nieve estaba a punto de hablar, pero Piper se adelantó e hizo una
reverencia.
-Votre Majesté- dijo,- je suis Piper McLean. Et c'est Jason, fils de Zeus.
-No me extraña que Quione te odie reina de la belleza-dijo Leo-la haces sentir inútil. Por cierto ¿Qué has dico?
-Su majestad, soy Piper MCLean. Y este es Jason, hijo de Zeus-tradujo para todo aquel que no lo entendió.
El rey sonrió con agradable sorpresa.
-¿Parlez vous francais? ¡Très bien!
-Piper, ¿Hablas francés?-Jason preguntó. Piper frunció el ceño.
-No. ¿Por qué?
-Tú solo acabas de hablar francés.
Piper parpadeó.
-¿Lo hice- el rey dijo otra cosa, y Piper asintió con la cabeza.- Oui, Votre Majesté.
-Yo también quiero hacer eso-se quejó Leo-es que así a lo tono Piper ya sabe tres idiomas: inglés, griego y francés.
-Si, pero a no ser que vaya a Francia (o a Quebec) el francés no me sirve para mucho.
-Toma nota Jason, tienes que llevarla a Paris por vuestro aniversario-dijo Leo.
-¿Y me dirás tú como, a parte de poder volver a cruzar todo el atlántico sin morir, conseguiré el dinero suficiente para alojarnos en París?
-A lo mejor tienes suerte y te pasa algo como a Percy-rió Piper.
Annabeth se sonrojó, llamando la atención de Atenea y Poseidon.
-¿Qué ocurrio?-siseó Atenea, a la espera de que le dijeran algo malo sobre su futuro yerno.
-Pues verán, el sesos de alga se olvidó de nuestro aniversario-comenzó a contar Annabeth, siendo interrumpida por su madre.
-Es normal que se olvidará, las neuronas deben estar flacidas e inutilizadas por culpa del agua que hay en su cabeza-se burló.
-CON MI HIJO NO TE METES CARA DE BÚHO-gritó Poseidon.
-¿¡A QUIÉN LLAMAS CARA DE BÚHO PESCADO FRITO!?
-¡EH!-llamó Luke, interrumpiendo la pelea-todavía no ha terminado.
-Gracias Luke-Annabeth continuó-en fin, ese día, Hermes nos encomendó una misión. A cambio, Percy hizo que nos llevara a París.
-Oh, que romántico-se derritió Afrodita-Percabeth es demasiado adorable.
-No vuelvas a decir ese nombre-gruñeron Atenea y Poseidon a la vez.
-Di inmortals, estáis de acuerdo en algo-chilló emocionada-este no será el comienzo de una, si no de dos parejas.
Atenea, harta de tanta charla de la diosa del amor, le lanzó un libro. "El Quijote" le dio de lleno en la cara, despeinándola y consigiendo que la diadema de oro y diamantes que llevaba se resvalara hasta cubrirle el ojo. Bufó, el pelo se echó hacia una de las esquinas.
-¿Esto era necesario?-con un gesto de mano su cabello volvió a lucir perfecto-no es muy efectivo.
Atenea gruñó un par de cosas en girego antiguo.
El rey se rió y aplaudió, obviamente encantado. Dijo unas pocas frases más que barrió su
mano hacia su hija como si le dijera que se fuera.
Quione parecía molesta.
-El rey ha dicho...
-Él dice que soy una hija de Afrodita-Piper interrumpió-así que naturalmente puedo
hablar francés, el cual es el lenguaje del amor. No tenía ni idea. Su Majestad dice que
Quione ya no tendrá que traducir.
-¡Qué se fastidie esa princesa malcriada!-sonrió Apolo.
-Hermano, ¿aún estás molesto porque cuando trataste de pedirle una cita te congeló?
Apolo hizo un puchero y se cruzó de brazos.
-Dijo que era demasiado caliente ¡Cómo un insulto! ¡Demasiado caliente!-se indignó-¿Vosotros le veis la lógica?
Thalia observó bien al dios de la música. Si, desde luego seguía manteniendo lo dicho hace varios años.
Detrás de ellos, Zethes resopló, y Quione le lanzó una mirada asesina. Ella se inclinó
rígidamente a su padre y dio un paso atrás.
El rey se redujo al tamaño de Jason, y Jason decidió que sería una buena idea hacer una
reverencia.
-Su Majestad, soy Jason Grace. Gracias por, eh, no matarnos. Puedo preguntar... ¿por qué un dios griego habla francés?
Piper tuvo otro intercambio con el rey.
-Habla la lengua de su país de acogida-tradució Piper.-Él dice que todos los dioses
hacen esto. La mayoría de los dioses griegos hablan inglés, ya que ahora residen en los
Estados Unidos,
-Fastidiense, yo aparte de Inglés y Griego, se hablar español-sonrió Leo orgulloso.
-Y yo francés-contrarrestó Piper.
-Latín-dijo Jason.
-Vaya, vosotros tres hacéis que nos sintamos idiotas-dijo Will.
**-**Oye, que mi novio habla caballo.-al ver las caras de todos, añadió, muy digna-también pez.
Atenea hundiño la cara entre las manos, desesperada.
...pero Boreas nunca fue bien recibido en su reino. Su dominio fue siempre
muy al norte. En estos días le gusta Quebec, por lo que habla Francés.
El rey dijo algo más, y Piper se puso pálida.
-El rey dice... -Ella vaciló.-Él dice...
-Oh, me lo permites-dijo Quione.-Mi padre dice que tiene órdenes de matar. ¿No lo
mencione antes?
**-**Qué se atreva a tocarles un solo pelo-sisearon Thalia, Hefesto y Afrodita.
Jason se tensó. El rey seguía sonriendo amablemente, como si hubiera entregado
grandes noticias.
-Y por eso no es bienvenido-dijo Demeter- es un psicópata.
-A parte de un aburrido-rió Afrodita.
-¡Déjalo ya!
-¿Matarnos?-Dijo Jason.-¿Por qué?
-Porque-dijo el rey, en un fuerte acento Inglés,-mi señor Eolo lo ha ordenado.
Boreas se puso rosáceo. Él se levantó de su trono y plegó sus alas contra su
espalda. Mientras se acercaba, Quione y Zethes hicieron una reverencia. Jason y Piper
siguieron su ejemplo.
-Yo me dignaré a hablar su idioma- dijo Boreas,-como Piper McLean me ha honrado en
el mío. Toujours , he tenido un cariño para los chicos de Afrodita. En cuanto a ti, Jason
Grace, mi maestro de Eolo no se espera que mate a un hijo del Señor Zeus... sin antes
escuchar.
La moneda de oro de Jason parecía crecer fuerte en su bolsillo. Si se veían obligados a
luchar, no le gustaban sus posibilidades. Dos segundos por lo menos para llamar a su
hoja. Entonces estaría frente a un dios, dos de sus hijos, y un ejército de guerreros de
congelación y secado.
-Eolo es el maestro de los vientos, ¿verdad?- Preguntó Jason.-¿Por qué nos quiere
muertos?
-Ustedes son semidioses-dijo Boreas, como si esto lo explicara todo.
-En realidad si-interrumpió Leo.
-El 75% de los dioses nos quieres muertos-dijo Will, pasandos un cuello por la garganta y haciendo una mueca ridícula.
-El trabajo de Eolo es para contener los vientos, y los semidioses siempre le causan muchos dolores de cabeza. Ellos le piden favores. Se desatan los vientos y causan caos.Pero el insulto final fue la batalla con Tifón el verano pasado...
Los Olímpicos bajaron la cabeza, cogiendo mucho interés en sus zapatos, como si la cosa no fuera con ellos.
Boreas agitó la mano, y una capa de hielo, como un televisor de pantalla plana apareció
en el aire. Imágenes de una batalla cruzó la superficie...un gigante envuelto en nubes de
tormenta, vadeaba un río hacia el horizonte de Manhattan. Diminutas y brillantes figuras (los dioses, Jason adivinó) pululaban a su alrededor como avispas enojadas, golpeando al
monstruo con el rayo y el fuego. Por último, el río entró en erupción en un torbellino
masivo, y la forma de humo se hundió bajo las olas y desapareció.
-¿Quién es el mejor?-fardó Poseidon, inchando el pecho-¿Quién es el mejor gente? ¿Quién ha conseguido derrotar a Tifón? ¿Quién...
Antes de poder continuar con sus alavanzas a el mismo una flecha se clavo en las redes de su trono, a milímetros de su corazón, justo entre el pecho y el brazo.
-¿Qué?-preguntó Artemisa al ver la mirada de los Dioses sobre ella.-Se lo merecía.
-El gigante de la tormenta, Tifón-explicó el Boreas. -La primera vez que los dioses lo
derrotaron, hace miles de años, no murió en silencio. Su muerte liberó una gran cantidad
de espíritus tormenta, vientos salvajes que no respondían a nadie. Era el trabajo de Eolo
realizar el seguimiento de todos hacia abajo y encarcelarlos en su fortaleza. Los otros
dioses no ayudaron. Ni siquiera pidieron disculpas por las molestias. Tomó siglos a Eolo
localizar a todos los espíritus tormenta, y naturalmente eso le irritó.
Luego, el verano pasado, Tifón fue derrotado de nuevo...
-Y su muerte liberó una nueva ola de venti ,-adivinó Jason.-Lo que puso a Eolo incluso
más enojado.
**-**Bien, ya que nuestro "heroico" hermano ha sido que el derrotó a Tifón, el solo y sin ayuda de nadie más-comenzó a decir con sorna Hades-¿no sería justo que fuera el que capturara a los venti?
-¿¡Qué!?-gritó el dios del mar.
-Muy buena idea-coincidió Zeus.
-Ah no, no, no, no-se negó Poseidon-yo tampoco lo hice solo y...
-Artemisa-llamó Zeus.
La Olímpica apuntó con una flecha al cuello de su tío.
-¡De acuerdo!-cedió, levantando las manos en señal de bandera blanca-lo haré. Salvas al mundo y ¿qué consigues? Un montón de venti malhumorado y unos hermanos traidores-masculló.
-C'est vrai- coincidió Boreas.
-Pero, Su Majestad-dijo Piper,-los dioses no tuvieron más remedio que luchar contra
Tifón. ¡Él iba a destruir el Olimpo! Además, ¿por qué castigar a los semidioses por
eso?
**-**Porque es más fácil vengarse de sus hijos, unos semimortales que de los Olímpicos-explicó Will.
Todos los mestizos concordaron con él.
El rey se encogió de hombros.
-Eolo no puede sacar su ira en contra de los dioses. Ellos son sus jefes, y muy poderosos. Así que se vuelve contra los semidioses que les ayudaron en la guerra. Dio órdenes para nosotros: semidioses que acudan a nosotros por ayuda no se tolerarán. Estamos para aplastar sus pequeños rostros mortales.
-¿De verdad fueron tan idiotas cómo para no creer que se vengarían a través de ellos?-preguntó Hestia, atóntita.
-En el futuro nos encargaremos de que Poseidon capture a los venti y no Eolo-la tranquilizó Hera-así los semidioses estarán tranquilos.
-Deberíamos organizar una ONG-fijo Leo. Presionó un par de botones y en su esfera. Una pancarta salió de él-Ayuda A Semidioses. Reduce los problemas que amenacen sus vidas para que no mueran antes de poder conducir.
-No es mala idea-murmuró Hera, pensativa. Despues de todo, si los monstruos encontraban a los mestizos era culpa suya.
Hubo un silencio incómodo.
-Eso suena... extremo- aventuró Jason.-Pero no va a aplastarnos nuestras caras aún,
¿no? Va a escucharnos primero, porque una vez que escuche acerca de nuestra misión...
-Sí, sí-asintió el rey.-Verás, Eolo también dijo que un hijo de Zeus podría buscar mi
ayuda, y si esto sucedió, te escucharé antes de destruirte, como sería ¿como lo
pondrías?hacer toda nuestras vidas muy interesantes. Sólo estoy obligado a escuchar ,
sin embargo. Después de eso, soy libre para pasar el juicio que considere oportuno. Pero
escucharé primero. Quione desea esto.Podría ser que no te matemos.
-Tan psicópata como el padre-gruñó Piper.
Jason sintió que casi podía respirar de nuevo.
-Genial. Gracias.
"No me des las gracias." Sonrió Boreas. "Hay muchas maneras en las que puedes hacer
nuestras vidas interesantes. A veces mantenemos a semidioses para nuestra
diversión, como puedes ver."
Hizo un gesto por la habitación a las diferentes estatuas de hielo.
Piper hizo un ruido ahogado. "Quiere decir-- ¿son todos ellos semidioses? ¿Semidioses
congelados? ¿Están vivos?"
"Una pregunta interesante", reconoció Boreas, como si nunca se le hubiera ocurrido
antes. "Ellos no se mueven a menos que estén obedeciendo mis órdenes. El resto del
tiempo, no son más que congelados. A menos que se derritieran, supongo, que sería muy
complicado."
Quione se puso detrás de Jason y puso sus dedos fríos en su cuello.
-Mi padre me da encantadores presentes-le murmuró a su oído. "Participa en nuestro tribunal. Tal vez dejaría ir a tus amigos.
-¿Cuál es la palabra que estoy buscando? ¡Ah, si! Acosadora-dijo Apolo.
-No, chantajista-dijo Hermes.
-Están equivocados-les corrigió Leo-¡zorra!
-¿Qué?- Rompió Zethes. -Si Quione se queda con uno, entonces merezco a la chica.
¡Quione siempre se queda con más presentes!
-Yo no soy el regalo de nadie-gruñó Piper.
-Ahora, los chicos-dijo con severidad Boreas.-¡Nuestros clientes pensarán que están
muy consentidos! Además, te has movido demasiado rápido. Ni siquiera hemos oído la
historia del semidios todavía. A continuación, vamos a decidir qué hacer con ellos. Por
favor, Jason Grace, entretennos.
Jason sintió su cerebro apagado. No miró a Piper por temor a que lo perdiera por
completo. Él los había metido en esto, y ahora se iban a morir, o peor aún, serían
diversiones para los chicos de Boreas y terminarían congelados para siempre en este
salón del trono, corroyendose lentamente por quemaduras de congelación.
Quione ronroneó y le acarició el cuello. Jason no lo planeó, pero la electricidad se generó
a lo largo de su piel. Hubo un fuerte pop , y Khione voló hacia atrás, arrastrada por el
suelo.
Tanto dioses como mestizos comenzaron a aplaudir y a silbar en la sala.
-Así se hace Jason-felicitó Hermes.
Zethes se echó a reír.
-¡Eso es bueno! Me alegro de que lo hicieras, tengo que matarte ahora.
**-**Que pesados con matar-dijo Demeter-deberían dedicarse a otras cosas más productivas. Como al cereal.
Por un momento, Quione estaba demasiado aturdida para reaccionar. Entonces el aire a
su alrededor comenzó a girar como una micro-tormenta de nieve.
-No creo que le sigas gustando-dijo Persefone.
-Te atreves...
-Detenté-ordenó a Jason, con la mayor fuerza que pudo reunir.-No nos van a matar. Y
no nos van a mantener. Estamos en búsqueda de la propia reina de los dioses, al menos
que quieran que Hera que derribe sus puertas, vas a dejarnos ir.
-No creo que esa táctica te funcione romano-negó Atenea.
-Pues claro que sí-objetó Ares-si te ves completamente seguro, por muchas tonterías que digas, la gente va a quedar tan confundida que creerá que tienes razón.
Parecía mucho más seguro de lo que se sentía, pero llamó su atención. La tormenta de
nieve que se arremolinaba en Quione paró. Zethes bajó su espada. Los dos miraron
indeciso a su padre.
-¿Ves como funciona cara de buhó?-sonrió Ares.
-Es la última vez que te digo que solo yo la llamo así-dijo Poseidon-si lo vuelves a hacer te cuelgo del Olimpo or el tovillo-amenazó.
-Por favor, otra vez no.
-¿Otra vez?-preguntó Hermes. Miró a las diosas-¿Eso fue lo que le hicisteis? ¿Lo colgasteis del Olimpo boca abajo?
Las diosas sonrieron con malicia.
-En efecto-Afrodita soltó una pequeña risa.
Los tronos contiguos a las diosas se separaron. Sobre todo Hermes. Ya se había tirado una vez. No quería hacerlo dos veces.
-Hmm,-dijo Boreas. Sus ojos brillaban, pero Jason no podía decir si era de rabia o
diversión.-Un hijo de Zeus, ¿favorecido por Hera? Esta es, sin duda la primera
vez. Cuéntanos tu historia.
Jason se estropeó allí. No había estado esperando la oportunidad de hablar, y ahora que
podía, su voz le abandonó.
Piper lo salvó.
-Su Majestad.-Ella hizo una reverencia de nuevo con aplomo increíble,
teniendo en cuenta que su vida estaba en la línea. Ella le dijo a Boreas toda la historia,
desde el Gran Cañón a la profecía, mucho mejor y más rápido de lo que Jason podría.-Todo lo que pedimos es orientación", concluyó Piper. "Estos espíritus tormenta nos
atacaron, y están trabajando por alguna malvada ama. Si los encontramos, tal vez podamos encontrar a Hera.
El rey se acarició la barba de carámbanos. Por las ventanas, la noche había caído, y la
única luz provenía de la sobrecarga de la aurora boreal, lavado todo en rojo y azul.
-Sé de estos espíritus tormenta-dijo Boreas.-Yo sé dónde encontrarlos, y de los
prisioneros que tomaron.
-¿Quiere decir que el entrenador Hedge?-preguntó Jason.-¿Está vivo?
-¡Siiii! El sátiro vuelve-gritó Ares, divertido-sin duda es el mejor de toda la historia.
-¡Eso no es cierto!-gritó Leo-el mejor, sin ninguna duda, soy yo.
-Porque no aparezco yo en la historia-sonrió con orgullo Apolo.
Boreas hizo a un lado la cuestión.
-Por ahora. Pero el que controla estos vientos de tormenta... Sería una locura oponerse a ella. Sería mejor permanecer aquí como estatuas congeladas.
-Hera está en problemas-dijo Jason.-En tres días va a estar-- no sé-- consumida,
destruida o algo. Y un gigante se levantará.
-Sí-asintió Boreas. ¿Fue la imaginación de Jason, o le disparó a Khione una mirada de
enojo?
-Lo que suponía, están compinchados con los gigantes-pensó Atenea en voz alta.
-¿Cómo te has dado cuenta?-preguntó Apolo.
-Con el comentario anterior de Jason. Quione y Zethes no hicieron eso porque lo creyeran, ellos ya sabían lo de Hera.
-Ocurra lo que le ocurre a Quione se lo merece-gruñó Apolo.
-Le pediste una cita. Te dijo que no eras su tipo. Te congeló cuando te pusiste pesado. Te dio una bofetada. Cosas peores te han pasado ¡Deja de estar resentido!-gritó Artemisa.
Apolo negó con la cabeza.
...Muchas cosas horribles se están dando. Incluso mis hijos no me dicen todas las
noticias de lo que deberían. La agitación de los Grandes monstruos se inició con Cronos--
tu padre Zeus tontamente creía que iba a terminar cuando los Titanes fueron
derrotados. Pero así como fue antes, es ahora. La batalla final está aún por venir, y el que
se despiertará será más terrible que cualquier Titán. Espíritus tormenta, estos son solo el
inicio. La tierra tiene muchos horrores más para dar para arriba. Cuando los monstruos ya
no se queden en el Tártaro, y las almas ya no estén confinadas al Hades... El Olimpo tendrá buenas razones para temer.
Los Olímpicos miraron a Hades. El dios del Inframundo abrió los ojos. Hazel...el nombre de su hija, que había salido como mínimo en tres ocasiones. Si las almas se iban ¿Hazel podría volver a la vida? Miró a su hijo, interrogante, pero no encontró la respuesta que buscaba.
Nico miraba al infinito, sumido en sus propios recuerdos.
Jason no estaba seguro de lo que esto significaba, pero no le gustaba la forma en Quione
sonreía-- como era su definición de la diversión.
-¿Así que nos ayudará?-Jason preguntó al rey. Boreas frunció el ceño.
-Yo no he dicho eso.
-Por favor, Su Majestad-dijo Piper.
Todos los ojos se volvieron hacia ella. Tenía que tener miedo de su mente, pero ella se
veía hermosa y confiada-- y no tenía nada que ver con la bendición de Afrodita. Ella se
volvía a ver, en traje de viaje de día con el pelo agitado y sin maquillaje. Pero ella casi
brillaba con calidez en la sala del trono fría. -Si nos dicen donde están los espíritus
tormenta, podemos capturarlos y llevarlos ante Eolo. Se vería bien delante de su
jefe. Eolo podría perdonarnos y a los demás semidioses. Incluso podríamos rescatar a
Gleeson Hedge. Todo el mundo gana.
-Tiene razón-dijo Demeter.
-Pues claro, es mi hija, y es hermosa. La gente hermosa nunca miente.
-Ella es bonita-Zethes murmuró.-Quiero decir, ella tiene razón.
-Padre, no la escuches-dijo Quione.-Es una hija de Afrodita. ¿Se atreve a hechizar
persuadiendo a un dios? ¡Congelala ahora!
Boreas consideró esto. Jason metió la mano en el bolsillo y se dispuso a sacar la moneda
de oro. Si las cosas iban mal, él tendría que moverse rápido.
El movimiento llamó la atención de Bóreas.
-¿Qué es eso en tu antebrazo, semidiós?
-Pillado-dijo Luke.
Jason no se había dado cuenta de que su manga de su chaqueta se había empujado
hacia arriba, mostrando el borde de su tatuaje. A regañadientes, le mostró a Boreas sus
marcas.
Los ojos del dios se abrieron. Quione silbó y se alejó.
Luego Boreas hizo algo inesperado. Él se rió tan fuerte, un témpano se rompió en el techo
y se estrelló junto a su trono. La forma del dios comenzó a parpadear. Su barba
desapareció. Creció más alto y más delgado, y su ropa se convirtió en una toga romana,
llena de color púrpura. Tenía la cabeza coronada con una corona de laurel helada, y un
gladius-- una espada romana como la de Jason-- dotada a su lado.
Los Olímpicos parpadearon un poco. Los semidioses se alejaron un par de pasos antes de que volvieran a la realidad.
-Estamos bien-confirmó Hera. Por ahora, añadió en su mente.
-Aquilon-dijo Jason, aunque de donde obtuvo el nombre del dios romano, no tenía ni
idea.
El dios inclinó la cabeza.
-Me reconoces mejor en esta forma, ¿si? Y sin embargo, ¿dijiste que venías del Campamento Mestizo?
Jason movió los pies.
-Eh... sí, Su Majestad.
-Y Hera te envió allí...-Los ojos del dios del invierno se llenaron de alegría. -Ahora
entiendo. Oh, ella juega un juego peligroso. ¡Atrevido, pero peligroso! No me asombraría
el Olimpo estando cerrado. Deben estar temblando ante la apuesta que ella ha hecho.
-Jason-dijo Piper nervioso,-¿por qué la forma de Boreas cambio? La toga, la corona.
¿Qué está pasando?
-Es su forma romana- dijo Jason.-Pero lo que está pasando--No lo sé.
El dios se echó a reír.
-No, estoy seguro de que no lo hacen. Esto debe ser muy interesante de ver.
-¿Eso significa que nos dejará ir?- Preguntó Piper.
-Mi querida,-Boreas, dijo, -no hay ninguna razón para que te mate. Si el plan de Hera
falla, lo cual creo que pasará, que se rompan uno al otro aparte. Eolo nunca tendrá que
preocuparse de los semidioses de nuevo.
-Si que tendrá que preocuparse-sonrió Leo-los siete fantásticos estarán ahí para detener a los Gigantes. Ahora que lo pienso...¡Necesitamos una pose chula! ¡Y trajes a juego! ¡Y una muletilla! ¿Qué os parece: es hora de bailar, muñeca?
-¡NO!-gritaron Piper, Annabeth y Jason a la vez.
Jason se sentía como si los dedos fríos de Quione estuvieran en su cuello otra vez, pero
no era ella, era sólo la sensación de que Bóreas tenía razón. Esa sensación de maldad
que había molestado a Jason desde que llegó al Campamento Mestizo, y el comentario
de Quirón de que su llegada era desastrosa-- Boreas sabía lo que significaban.
-¿No creo que pudiera explicarme?- Preguntó Jason.
-¡Oh, dios nos libre! No es para mí el interferir en el plan de Hera. No es de extrañar que
tomara tu memoria.-Boreas se rió entre dientes, al parecer sigue teniendo un gran
tiempo imaginando a semidioses desgarrandosé entre sí aparte.-Sabes, tengo una
reputación como un dios útil del viento. A diferencia de mis hermanos, he conocido el caer
enamorado de mortales. ¿Por qué, mis hijos Zethes y Calais iniciaron como semidioses...
-Lo que explica por qué son idiotas- gruñó Khione.
-¡Oye!-se quejó Dionisio, pues él había comenzando siendo un semidiós-yo no soy idiota, ni inútil. Es más, descubrí el vino antes de ser un dios. Y antes de unirme a los Olímpicos fui un mestizo ¡Y A MUCHA HONRA!
Los semidioses se quedaron estupefactos. Jamás pensaron que el Sr.D saldría en defensa de los mestizos.
-¡Basta!- Zethes rompió a su espalda.-Sólo porque naciste una diosa total...
-Ustedes dos, congelensé,-ordenó a Bóreas. Al parecer, esa palabra llevaba mucho peso
en el hogar, ya que los dos hermanos estaban totalmente inmóviles.
-Ahora, como te decía, tengo una buena reputación, pero es raro que Boreas juege un
papel importante en los asuntos de los dioses. Me siento aquí en mi palacio, en el borde
de la civilización, por lo que rara vez tengo diversiones. Por qué, incluso que el tonto
Notus, el viento del sur, recibe las vacaciones de primavera en Cancún. ¿Qué
obtengo? ¡Un festival de invierno con quebequenses desnudos revolcándose en la nieve!
**-**Pero si es muy divertido-dijo Apolo-yo nunca me pierdo ese festival.
-Me gusta el festival de invierno-murmuró Zethes.
-Lo que quiero decir,-Boreas espetó, -es que ahora tengo la oportunidad de ser el
centro. Oh, sí, voy a dejarte ir en esta búsqueda. Vas a encontrar a tus espíritus
tormenta en la ciudad de los vientos, por supuesto. Chicago...
-¡Padre!- Protestó Quione.
Boreas ignoró a su hija.
-Si puedes capturar los vientos, es posible que puedas obtener acceso seguro a la corte de Eolo. Si por algún milagro tienes éxito, asegúrate de decirle que capturó el viento bajo mis órdenes.
-Muy bien, seguro-dijo Jason.-¿Así que Chicago es donde vamos a encontrar a esta señora que controla a los vientos? ¿Ella es la tiene atrapada a Hera?
-Ah- Sonrió Boreas.-Esas son dos cuestiones diferentes, hijo de Júpiter.
Júpiter , Jason notó. Antes, me llamó hijo de Zeus.
-El que controla el viento,- Boreas continuó,-sí, la encontrarás en Chicago.Pero ella es
sólo un siervo, un siervo que es muy probable que te destruya. Si tienes éxito en su contra
y tomas los vientos, entonces podrás ir con Eolo. Sólo él tiene el conocimiento de todos
los vientos en la tierra. Todos los secretos han llegado a su fortaleza con el tiempo. Si
alguien puede decir de Hera, en donde está presa, ese es Eolo. En cuanto a quién se
reunirá cuando finalmente encuentre la jaula de Hera-- En verdad, si te dijera eso, me
podrías rogar para que te congele.
-Padre,-Khione protestó,-no puedes simplemente dejarlos...
-Yo puedo hacer lo que quiera-, dijo él, su temple de voz.-Sigo siendo maestro de aquí,
¿no?
-¡Ah! Acaba de sonar exactamente igual que Zeus-maldijo Poseidon-la maldición del egocentrismo se va extendiendo. Dentro de poco no quedará nadie.
La manera en que Boreas miró a su hija, era obvio que habría cierta discusión en curso.
Los ojos de Khione brillaron de ira, pero ella apretó sus dientes.
-Como tu quieras, padre.
-Ahora, semidioses-dijo Boreas-antes de que cambie de opinión. Zethes, escoltalos a
salvo.
Todos ellos se inclinaron, y el dios del Viento del Norte se disolvió en la niebla.
De vuelta en el hall de entrada, Cal y Leo estaban a su espera. Leo se veía congelado
pero sano y salvo. Se había incluso limpiado, y su ropa parecía recién lavada, como si
hubiera usado un servicio de valet del hotel. Festus el dragón estaba de vuelta en su
forma normal, resoplando fuego sobre sus escamas para mantenerse descongelado.
Como Quione los llevó escaleras abajo, Jason notó que los ojos de Leo lo seguían. Leo
comenzó a peinarse el pelo hacia atrás con las manos. Uh-oh, Jason pensó. Él hizo una
nota mental para advertir a Leo acerca de la diosa de la nieve más tarde. Ella no era
alguien para obtener un flechazo.
**-**Créeme, no es alguien para obtener un flechazo-aconsejó Apolo.
-El consejo me llega un poco tarde-ironizó Leo.
En el escalón inferior, Khione volvió a Piper.
-Engañaron a mi padre, niña.Pero no me han engañado a mí. No hemos terminado. Y tú, Jason Grace, te veo como una estatua en el salón del trono muy pronto.
-Boreas está en lo correcto-dijo Jason. Eres un niña mimada. Hasta luego, princesa de
hielo.
La sala se llenó de aplausos y silbidos.
-¡ASÍ SE HABLA HERMANO!-gritó Thalia, absolutamente orgullosa de Jason.
Los hermanos Grace chocaron lo cinco.
Los ojos de Quione quemaban de color blanco puro. Por una vez, parecía una pérdida por
las palabras. Se remontó hasta las escaleras, literalmente. A media altura, se convirtió en
una tormenta de nieve y desapareció.
-Ten cuidado- advirtió Zethes.-Ella nunca se olvida de un insulto.
Cal gruñó de acuerdo.
-Mala Hermana.
-Ella es la diosa de la nieve- dijo Jason. -¿Qué iba a hacer, tirarnos bolas de nieve?
Pero mientras lo decía, Jason tenía un sentimiento de que Khione podría hacer algo
mucho peor.
Leo miró devastado.
-¿Qué pasó allí? ¿Estás loco? ¿Está enojada conmigo también? Chicos, ¡esa era mi cita del baile!
-Menos mal que ahora tengo otra cita para el baile-dijo Leo.
-Exacto, la mujer misteriosa-rió Piper. Le guiñó un ojo a Leo.
-¿Cuándo nos dirás quién es?-preguntó Annabth.
-Chicas, chicas, todo a su tiempo.
-Te explicaremos más tarde"-prometió Piper, pero cuando miró a Jason, se dio cuenta de
que ella esperaba que le explicara.
¿Qué había ocurrido allí? Jason no estaba seguro. Boreas se había convertido en
Aquilon, su forma romana, como si la presencia de Jason le hubiera causado
esquizofrenia.
La idea de que Jason había sido enviado al Campamento Mestizo parecía divertir a los
dioses,
**-**A todos nos divierte-confirmó Hermes.
...pero Boreas / Aquilon no los dejaba irse por bondad. Cruel entusiasmo había
bailado en sus ojos, como si se hubiera colocado a sólo una apuesta en una pelea de
perros.
Desgarrandose entre sí además , le había dicho con deleite. Eolo nunca tendrá que
preocuparse por los semidioses de nuevo.
Jason apartó la mirada de Piper, tratando de no mostrar lo nervioso que estaba.
-Sí-estuvo de acuerdo,-vamos a explicarte más tarde.
-Ten cuidado, chica linda-dijo Zethes. -Los vientos entre aquí y Chicago son malhumorados. Muchas otras cosas malas se están agitando. Lamento que no alojaras. Podrías ser una hermosa estatua de hielo, en la que yo pueda comprobar mi reflejo.
-Gracias-, dijo Piper. -Pero antes había de jugar al hockey con Cal.
-¿Hockey?- se iluminaron los ojos de Cal.
-Bromeaba-dijo Piper.-Y los vientos de tormenta no son nuestro problema más grave,
¿verdad?
-Oh, no- acordó Zethes.-Otra cosa. Algo peor.
-Lo que es peor,-hizo eco de Cal.
-Está claro que Quione trabaja con los gigantes-dijo Hades.
-Menos mal que no salí con ella-repitió Apolo, por enésima.
-Vuelves a decir una palabra sobre ese tema y juro por el Estigio que el próximo al que cuelgo boca abajo es a ti-amenazo Artemisa.
-¿Puedes decirme?- Piper les dio una sonrisa.
Esta vez, el encanto no funcionó. Los Boreads de alas púrpura sacudió la cabeza al
unísono. Las puertas del hangar se abría a una noche estrellada de congelación, Festo el
dragón pisoteó, ansioso de volar.
-Pregunte a Eolo lo que es peor,-dijo Zethes oscuro.-Él sabe. Buena suerte.
Casi parecía que le importaba lo que les sucedería, a pesar de que hace unos minutos
que había querido hacer a Piper en una escultura de hielo.
Cal le dio unas palmaditas en el hombro a Leo.
-No sean destruidos-dijo, que era probablemente la sentencia más larga que había intentado nunca.-La próxima vez hockey. Pizza.
-Vamos, muchachos.-Jason miró a cabo en la oscuridad. Estaba ansioso por salir de ese
ático frío, pero tenía la sensación de que era el más hospitalario lugar en el que vería por un tiempo.-Vamos a ir a Chicago y tratar de que no nos destruyan.
-Eres muy demasiado positivo-dijo Luke en un tono sarcástico.
-¿A quién le toca leer?-preguntó Thalia.
-Solo falta Nico y pasamos con los dioses-sonrió Will, dándole el libro al hijo de Hades. Este tenía una mueca en la cara.
-¿Es necesario que lea?
-Si-respondio Jason.
Nico rodó los ojos.
-XXI Piper.
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Esta vez no he tardado tan en subir el capitulo. Lo habría hecho antes, pero tuve al menos un examen al día la semana pasada (ya sabéis como va esto del último trimestre) y mañana tengo un examen. Como soy muy buena estudiante, me puse a escribir este capitulo.
Se revela al fin que le hicieron las diosas a Ares (insertar aplausos), tardé bastante, pero al fin se revela.
Si vosotros también estáis sufriendo la tortura de los exámenes, os deseo buena suerte, semidioses!