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Leyendo el futuro: el héroe perdido. — capítulo 34

No sabían si abrazar o pegar a Leo. Al final, terminaron decidiéndose por ambas. -¡Alejaos! ¡Alejaos!-gritaba Leo al notar como la gente se amontonaba a su al rededor al mismo tiempo que se turnaban para pegarle. Al final, todos terminaron haciendole caso, a excepción de Jason y Piper, que seguían abrazado a él. Leo recordó como, capitulos atrás, se había sentido calentito y cómodo, al igual que el de ahora. Maldijo a ese abrazo por ser tan confortable. -¿Qué ha ocurrido?-preguntó Apolo, interrumpiendo el momento-¿Por qué Zeus sufre un electrochock? Leo se separó de sus amigos, mirando al dios con el ceño fruncido. -Vaya, no me di cuenta de que ya había despertado. Y sin mediar palabra, hizo aparecer un bate de beisbol en sus manos. Le pegó con todas sus fuerzas en la cabeza, dejando al dios de los cielos inconsciente en el suelo. Lo miraron aún más confundido. Alguna de las miradas, como la de Luke y Thalia (aunque esta última negaría el hecho de tener un comportamiento parecido al de Luke) detonaba diversión. -Qué...como...¿¡POR QUE!?-consiguió decir Hera. Que la diosa del matrimonio fuera la única capaz de hablar y que al hacerlo solo les salieran esas palabras era un tema preocupante. -Creerme, no querréis tenerlo despierto por un bueeen tiempo-recomendó Leo mientras se apoyaba en el bate como si fuera un bastón. -¿Leo qué has hecho?-preguntó Piper. -¿Por qué siempre he tenido que ser yo el que hace algo?-se quejó. -Porque eras el único que estabas ahí-dijo Annabeth. -Vale, es posible...que... intentando ganar tiempo...haya deprimido un poquito a Zeus. -¿Deprimir?-repitieron los Olímpicos-¿Cómo que lo has deprimido? -Es una historia muy graciosa, de seguro os encantará-aseguró Leo-Vereis, lo que pasó fue que...

...

Al terminar la historia todos miraron a Leo, como esperando que asegurara que era todo mentira. Miraron a Zeus, que seguía inconsciente.

-Nooo-negó Apolo, incapaz de pensar que eso había ocurrido de verdad-Nooo-repitió mirando a Leo. Al ver la cara divetida del semidios al ver el rostro de todos solo pudo decir-¿No?

-Di Inmortals-dijo ahora Jason.

-Leo, eres mi héroe-declaró Luke.

-Oh, venga ya, es imposible-dijo Atenea-no puedes hacerle eso a un dios. Nadie puede. Ni siquiera un...

-¿Genio?-preguntó Leo con sorna.

Artemisa le pegó a su hermano en la nuca.

-Por idiota.

-¿Y qué vamos a hacer con él?-preguntó Ares.

Piper miró la botella que tenía entre las manos.

-Tal vez con mi último deseo se pueda revertir.

-¿Por qué ibamos a querer eso?-preguntó Rachel-ha estado a punto de matar a Jason y a Leo, Nico está en la enfermería por su culpa.

-Hay que hacerlo-suspiró Annabeth-si queremos que Jason y Thalia nazcan.

La atención pasó a los hermanos Grace.

-Eso es verdad-dijo Thalia-pero no tenemos que hacerlo ahora mismo. Lo mejor es esperar hasta que se despierte.

Algunos estuvieron de acuerdo, otros discreparon, pero más o menos se llegó a la misma conclusión: volver a la sala del trono. Dejaron a Zeus en una de la habitaciones, y ocuparon son asientos habituales.

-¿A quién le toca leer?-preguntó Atenea, pero por el tono en que lo hizo dejaba claro que les reprochaba que se pusieran a leer en un momento como ese. Pero era lo mejor que podían hacer.

-A mi-dijo Artemisa- XXXI Leo.

Jason habría muerto cinco veces en el camino a la puerta de entrada si no fuera por Leo.

-Todos habrían muerto de no ser por mi-dijo. Algunos de ellos pillaron la indirecta. De no ser por Leo, seguramente nadie estaría ahí.

Primero se activó la trampa por movimiento en la acera, a continuación, los rayos láser en

los escalones, a continuación, el distribuidor de gas nervioso en la barandilla del porche, los picos envenenados sensibles a la presión picos en la alfombra de bienvenida, y por

supuesto el timbre explosivo.

Leo desactivó todos ellos. Era como si oliera las trampas, y tomara solo la herramienta

correcta de su cinturón para desactivarlas.

-Tú eres increíble, hombre-dijo Jason.

-¡Lo ha admitido!-gritó Leo, señalando a Jason-¡Lo has admitido!

-¿Jason que has hecho?-Piper miraba a su novio horrorizada.

-Jamás pensé esto de ti-continúo Thalia.

-Si tu ya crees que soy increíble-fardó Leo, sonriéndole de manera encantadora.

-Claro que si-comentó con sarcasmo, pero Leo no le hizo caso.

-Lamento que te hubieras convertido en Cazadora antes de concerme, nos podríamos haber ahorrado un par de corazones rotos.

-Vuelve a mencionar algo sobre corazones y romperé el tuyo-se aseguró la ojiazul.

-Sip, definitivamente malgastaría todas mis fuerzas de seducción contigo si no fuera porque ya tengo chica.

-Ahora si que siento curiosidad ¿Quién es la condenada?

Leo quiso decir que si estaba condenada no era por su culpa, pero en cambio dijo:

-Rompiste mi corazón hace tiempo, Thalia, y ya he encontrado a otra. Se que es difícil dejarme ir, pero si me hubieras acepto la primera vez...

-¡Que nunca hubo nada entre nosotros!-gritó, frustada.

-Si, sigue repitiéndolo hasta que te lo creas.

Thalia habría decapitado a Leo con la espada más cercana de no ser por el agarre de Piper y Annabeth...y porque ahí no había ninguna espada.

Luke también miraba a Leo, algo molesto. Había aguantado ya varios comentrios por el estilo, y le molestaban. Thalia era como una hermana para él, y por mucho que le odiara quería compensar los errores que había cometido en el pasado.

Leo frunció el ceño mientras examinaba la cerradura de la puerta delantera.

- Sí, increíble- dijo.-No puedo componer bien un dragón, pero soy increíble.

-Oye, eso no fue...

-La puerta de entrada ya está desbloqueada-anunció Leo.

Piper se quedó mirando la puerta con incredulidad.

-¿Está? ¿Todas esas trampas, y la puerta está abierta?

-Vale, eso es extraño-frunció el ceño Hefesto ¿Qué clase de persona se tomaba la molestia de poner todas esas trampas y luego dejaba la puerta abierta?

Leo se giró la perrilla. La puerta se abrió fácilmente. Entró sin dudarlo.

Antes de que Jason pudiera seguir, Piper agarró su brazo.

-Va a necesitar algo de tiempo para superar lo de Festus. No lo tomes como algo personal.

-Sí-dijo Jason.-Sí, está bien.

Pero todavía se sentía terrible. De vuelta en la tienda de Medea, había dicho cosas muy

duras a Leo-- cosas que un amigo no debería decir, por no mencionar el hecho de que

casi había hecho a Leo brocheta con una espada.

-No te ofendas tío, pero o te habría hecho brocheta mucho antes-aseguró el hijo de Hefesto.

-Claro que si-le siguió la corriente Jason.

-¿Qué pasa, quieres volver a pelear?-preguntó Leo, volvienod a ponerse en posición de convate. Esta vez Jason fue más rápido. Utilizó la táctica que le hizo Leo la última vez y se sentó encima.

-¡Quita de encima Grace!-gritaba Leo-Por Hefesto, que culo más grande tienes-comentó intentando quitarselo de encima.

Si no hubiera sido por Piper, ambos estarían muertos. Y Piper no había salido de ese encuentro fácilmente, uno u otro.

-Piper-dijo-Yo sé que estabas aturdida de nuevo en Chicago, pero eso de tu padre...si

él está en problemas, quiero ayudar. No me importa si se trata de una trampa o no.

-Por una vez, hazle caso a tú novio-la reprendió Afrodita.

Las megillas de Piper se tornaron de color escarlata.

Sus ojos eran siempre de diferentes colores, pero ahora parecían destrozados, como si

hubiera visto algo a lo que ella no podía hacer frente.

-Jason, no sabes lo que estás diciendo. Por favor no me hagas sentir peor. Vamos. Debemos permanecer juntos.

Ella se agachó en el interior.

-Juntos-dijo Jason a sí mismo.-Sí, lo estamos haciendo muy bien con eso.

-¿Acaso quieres convertir esto en una película de terror?-le preguntó Rachel a Jason-siempre que alguien se separa, ese alguien muere.

-No he visto muchas películas de terror-dijo Jason.

-Menos mal que no está aquí Will, te habría arrastrdo hasta el salón y te habría hecho ver todas las películas de La Maldición-dijo Annabeth.-ama demasiado el cine. Tiene la tele de la Casa Grande ocupada no-se-cuantas veces a la semana para poder ver los capítulos de sus series favoritas, que no son pocas.

-Por no hablar de las películas-dijo Rachel-dá igual que estés en la enfermería a punto de palmarla, si en ese momento están poniendo La Guerra de las Galaxias, el Señor de los Anillos, Toy Story o algún capítulo de Friends ten por seguro que morirás.

Entonces, Jason se acordó. Will. Nico. Seguían en la enfermería sin saber lo ocurrido.

-Ahora vuelvo-dijo, levantándose y corriendo hacia la enfermería.

La primera impresión de Jason de la casa: Oscura.

Por el eco de sus pasos podría decir que el hall de entrada era enorme, incluso más

grande que el ático de Bóreas, pero la única iluminación provenía de las luces del patio

exterior. Una luz tenue se asomó a través de las rupturas en las cortinas de terciopelo

grueso. Las ventanas se elevaban a unos tres metros de altura. Espaciados entre ellos a

lo largo de las paredes estaban estatuas de tamaño natural del metal. Con los ojos de

Jason ajustados, vio sofás dispuestos en una U en el centro de la sala, con una mesa de

café central y un sillón en el extremo. Un candelabro masivo brillaba por encima. A lo

largo de la pared del fondo había una hilera de puertas cerradas.

-¿Dónde está el interruptor de la luz?-Se hizo eco de su voz alarmantemente a través de

la habitación.

-No veo ninguno-dijo Leo.

-¿Fuego?-Sugirió Piper.

Leo le tendió la mano, pero no pasó nada.

-No está funcionando.

-Vale, eso es preocupante-dijo Atenea.

-Porque todas las armas de afuera eran muy tranquilizadoras-ironizó Poseidon.

Atenea abrió la boca para decir algo, pero Hera la interrumpió.

-Otra vez no por favor-pidió, masajeándose las sienes.

La diosa había tenido que soportar muchas cosas. Las visiones de los semidioses, la locura de su marido ¡Y ahora esto! Como Atenea y Poseidon volvieran a pelear iba a mandarlos a su habitación.

-¿Tu fuego está fuera? ¿Por qué?-Preguntó Piper.

-Bueno, si yo sabía eso...

-Está bien, está bien-dijo.-Qué hacemos ¿explorar?

Leo negó con la cabeza.

-¿Después de todas esas trampas de afuera? Mala idea.

La piel de Jason se estremeció. Odiaba ser un semidiós. Mirando a su alrededor, no vio una confortable habitación para pasar el rato. Imaginó a viciosos espíritus tormenta al acecho en las cortinas, dragones debajo de la alfombra, un candelabro hecho de fragmentos de hielo letal, dispuestos a atravesarlos.

-Eso es pasarse de paranoico-dijo Annabeth, recordando como, en el Tartaro, ella había aceptado dormir en la casa de Damasen, con Percy inconsciente, a pesar de estar al lado de un titán y un gigante. No se había parado a pensar en las posibles trampas que podía haber, tan solo había pensado Ey, mira que cama más comoda.

-Leo tiene razón-dijo.-No nos separaremos de nuevo, no como en Detroit.

-Oh, gracias por recordarme de los Cíclopes-Tembló la voz de Piper.-Necesitaba eso.

-Es un par de horas antes del atardecer-adivinó Jason.-Hace demasiado frío para esperar afuera. Vamos a traer las jaulas y hacer campamento en esta sala. Esperaremos por la luz del día; entonces podremos decidir qué hacer.

Nadie ofreció una mejor idea, por lo que rodaron las jaulas con el entrenador Hedge y los

espíritus tormenta, luego se establecieron. Afortunadamente, Leo no se encontró

ningunos almohadones venenosos o cojines eléctricos Whoopee en los sofás.

Leo no parecía de humor para hacer más tacos. Además, no tenía fuego, por lo que se

conformaron con raciones frías.

Mientras Jason comía, estudiaba las estatuas de metal a lo largo de las paredes. Se veían

como dioses o héroes griegos. Tal vez eso era una buena señal.

**-**Lo dudo-dijo Hades. Esas estatuas no le daban buena espina. Si fueran de oro sería un claro signo de peligro, pero eran de metal. Por ahora, no había problema.

O tal vez fueron utilizados para prácticas de tiro.

-Puedo asegurarte que para eso no es-dijo Artemisa, negando con la cabeza. Deberían ser unas flechas muy poderosas y fuertes para poder clavarse en el metal.

Jason y Will entraron en la sala del trono.

-¿Qué me he perdido?-preguntó Will, mostrando su habitual sonrisa-aparte de todo lo de Zeus, claro.

-No mucho-aseguró Rachel-ero tienes que ponerle a Will La Maldición.

-Eso está hecho-confirmó el semidios.

Jason miró a Rachel como pregúntandole ¿Por qué has hecho eso?

En la mesa de café estaba sentado un servicio de té y una pila de folletos en papel satinado, pero Jason no podía distinguir las palabras. La silla grande en el otro extremo de la mesa parecía un trono. Ninguno de ellos trató de sentarse en él.

Las jaulas de canarios no hacían que el lugar fuera menos escalofriante. Los venti se

mantenían produciendo en su prisión, silbando y girando, y Jason obtuvo la incómoda

sensación de que lo observaban. Podía sentir su odio a los hijos de Zeus-- el señor del

cielo, que había pedido a encarcelar a Eolo a los de su especie. Los venti les gustaría

nada mejor que romper Jason en dos.

-Es una ironía que al final fuera mi propio padre quién intentara hacerlo-rió Jason con amargura.

Thalia pasó su brazo por los hombros de su hermano y Piper le agarró la mano. Annabeth se puso al lado de Thalia, colocando la mano en su hombro. Leo también se acercó, y luego Rachel. Luke se colocó al lado de Annabeth. Y si Percy y Will estuvieran ahí, también le habrían dado su apoyo a los hermanos. Incluso Nico lo habría hecho. Los semidioses eran una piña. Eran una cosa extraña, atrapada entre dos mundos, medio humanos medio dioses. Daba igual cuántos amigos tuvieran fuera del campamento, mortales, nayades o satiros, solo ellos podían comprender lo que suponía no formar parte del todo de un mundo. Pasara lo que pasara, tenían que estar juntos.

En cuanto al entrenador Hedge, que estaba congelado aún a medio golpe, su garrote

levantado. Leo estaba trabajando en la jaula, tratando de abrirla, con distintos

instrumentos, pero la cerradura parecía que le daba un mal rato. Jason decidió no

sentarse junto a él en caso de que Hedge de repente se descongelara y se pusiera en

modo de ninja de cabra.

A pesar de lo que sentía finalmente, una vez que su estómago estaba lleno, Jason

comenzó a cabecear. Los sillones eran un poco tan confortables-- mucho mejor que la

espalda de un dragón-- y que había tomado las últimas dos guardias, mientras que sus

amigos durmieron. Estaba agotado.

Piper ya se había acurrucado en el otro sofá. Jason se preguntaba si ella realmente se

había dormido o esquivado una conversación sobre su padre.

-Al principio trataba de evitar la conversación-admitió Piper-pero nada más tumbarme me quedé dormida.

Jason besó a su novia en la cabeza con ternura.

-La próxima vez que alguien secuestre a tu padre dimenlo ¿de acuerdo?

-¿Qué te hace pensar que habrá próxima vez? Tras esta guerra contra Gea, pretendo jubilarme.

Lo que sea que Medea hubiera querido decir en Chicago, acerca de Piper conseguiendo a su papá de regresó si cooperaba-- no sonaba bien. Si Piper había arriesgado a su propio padre para salvarlos, eso hizo que Jason se sintiera aún más culpable.

Y se les acababa el tiempo. Si Jason tenía sus días seguidos, era temprano en la mañana

del 20 de diciembre. Lo que significaba que mañana era el invierno solsticio.

-Y que los próximos capítulos serán muy interesantes-sonrió Afrodita, esperando encontrarse algo más de romance en las próximas escenas. Quería (necesitaba) saber como se habían formado esas marvillosas parejas. Y saber de quién estaba enamorado Leo, claro está. Esa era una de sus mayores prioridades, pero algo le decía que no lo descubriría pronto.

-Duerme un poco-dijo Leo, seguiré trabajando en la jaula cerrada-Es tu turno.

Jason respiró hondo.

-Leo, lo siento por esas cosas que dije en Chicago. Ese no era yo. No eres molesto y tomas las cosas en serio-- Sobre todo tu trabajo. Ojalá pudiera hacer la mitad de las cosas que puedes hacer.

Leo bajó su destornillador. Miró al techo y sacudió la cabeza como: ¿Qué voy a hacer con

este tipo?

-Trato muy duro de ser molesto-dijo Leo-No insultes a mi habilidad para molestar.

-Exacto, soy peor que un grano en el culo, una espinilla en la nariz, unos tacones de quince centímetros, un portátil con virus, un...

-Lo hemos captado-interrumpió Rachel.-Tú molesto. Tú orgulloso de ser molesto. Nosotros no meternos con tú molestidad.

¿Y cómo se supone que voy a resentirme si vas pidiendo disculpas? Soy un humilde

mecánico. Eres como el príncipe del cielo, el hijo del Señor del Universo. Se supone que

me resienta.

-¿Señor del Universo?

-Claro, eres todo-- bam ! El hombre Rayo. Y „ Mírame volar. Yo soy el águila que vuela...

Las risas llenaron la sala del trono al escuchar eso. Incluso Jason, que fingía estar enfadado, tenía una sonrisa en la cara.

-Cállate, Valdez.

Leo logró una pequeña sonrisa.

-Sí, ves. Te hice molestar.

-A cualquiera le molestaría eso-se defendió Jason.

-Pido disculpas por pedir disculpas.

-Gracias.-Volvió a trabajar, pero la tensión había disminuido entre ellos. Leo todavía

parecía triste y agotado-- simplemente no muy enojado.

-Ve a dormir, Jason- le ordenó.-Va a tomar un par de horas para llegar a liberar a este

hombre cabra. Entonces yo todavía tengo que averiguar cómo hacer que a los vientos

una pequeña celda, porque yo no voy a estar cargando esa jaula de canario a California.

-Has compuesto a Festus, ya sabes-dijo Jason.-Le diste un propósito nuevo. Creo que

esta búsqueda fue el punto culminante de su vida.

Por suerte no lo fue, pensó Leo, recordando la cabeza del dragón en su magnífico barco y los planes que tenía para ella.

Jason tenía miedo de que lo hubiera soplado y vuelto loco a Leo otra vez, pero Leo solo

suspiró.

-Espero-dijo.-Ahora, duerme, hombre. Quiero un poco de tiempo sin las formas de vida

orgánica.

Jason no estaba muy seguro de lo que eso significaba, pero no discutió. Cerró los ojos y

tuvo una larga, felizmente una siesta sin sueños.

Sólo despertó cuando los gritos comenzaron.

-Genial. Gritos. Llantos ¿Por qué no podéis despertaros con pájaros?-preguntó Demeter.

-No sé ¿Por qué no podemos encontrarnos con el Dios de los abrazos y los regalos? La vida tiene planes para nosotros. Malos planes-aseguró Piper.

-¡Ahhhggggggh!

Jason se puso de pie. No estaba seguro de lo que era más chocante, la plena luz del sol

que ahora bañaba la habitación, o el sátiro gritando.

Ares soltó un pequeño ¡Si! Había hechado de menos a ese sátiro, era el único capaz de darle algo de violencia al libro.

-El entrenador está despierto-dijo Leo, que era algo innecesario. Gleeson Hedge hacía

cabriolas alrededor en sus cuartos traseros peludos, balanceando su garrote y

gritando, "¡Muere!", cuando rompió el juego de té, golpeó los sofás, y cargo contra el

trono.

-¡Entrenador!-Jason gritó.

Hedge dio la vuelta, respirando con dificultad. Sus ojos eran tan salvajes, Jason tenía

miedo de que pudiera atacar. El sátiro aún llevaba la camisa de polo de color naranja y su

silbato del entrenador, pero sus cuernos eran claramente visibles por encima de su pelo

rizado, y sus miembros posteriores musculosos eran definitivamente como los de todas

las cabras. ¿Podría usted llamar a una cabra fornida?Jason poner el pensamiento a un

lado.

-Tú eres el chico nuevo-dijo Hedge, bajando su garrote.-Jason.

Miró a Leo, acontinuación a Piper, que aparentemente también acababa de despertar. Su cabello parecía que se había convertido en un nido de un amistoso hámster.

Afrodita se abrió la boca, horrorizada.

-¿No podías haber llevado un peine?-le preguntó.

-Claro, proque en una misión un peine es super útil.

Un cepillo azul le dio en la cabeza a la hija de Afrodita.

-Nadie llama inútil a los peines en mi presencia-declaró Rachel.

-Valdez, McLean-dijo el entrenador.-¿Qué está pasando? Estábamos en el Gran Cañón. El Anemoi thuellai estaba atacando y...-Él se concentró en la jaula de espíritu tormenta, y sus ojos volvieron a DEFCON 1.-¡Muere!

-¡Whoa, entrenador!-Leo dio un paso en su camino, que era muy valiente, a pesar de que

Hedge era de seis pulgadas más corto.-Está bien. Están bajo llave. Acabamos de sacarlo de la otra jaula.

-¿Jaula? ¿Jaula? ¿Qué está pasando? El hecho de que soy un sátiro no significa que no

pueda hacer palanca, ¡Valdez!

-¿Alguien más tiene la sensación de que en cualquier momento le mandará hacer flexiones?-preguntó Poseidon.

-Ese sátiro necesita algo para golpear-estuvo de acuerdo Demeter.

Jason se aclaró la garganta.

-Entrenador — Gleeson-- um, lo que quiera que le llamemos. Usted nos ha salvado en el Gran Cañón.Fue totalmente valiente.

-¡Por supuesto que lo fue!

-El equipo de extracción vino y nos llevó al Campamento Mestizo. Pensamos que te

habíamos perdido. Luego tuvimos las palabras de los espíritus tormenta de que lo habían

llevado de vuelta a su-- um, creadora, Medea.

-¡Esa bruja! Espera, eso es imposible. Ella es mortal. Ella está muerta.

- Sí, bueno-dijo Leo- de alguna manera ya no está muerta.

Hedge asintió con la cabeza, entrecerrando los ojos.

-¡Entonces! fueron enviados a una peligrosa misión para rescatarme.¡Excelente!

-Nadie va a una misión para rescatar a un sátiro-dijo Dionisio.

-Salvo Percy-dijo Annabeth-el atravesó todo el Mar de los Monstruos solo por Grover.

-¿En serio?-preguntó Poseidon.

-Percy es muy leal a sus amigos-dijo Annabeth-en su primera misión fue al Inframundo solo para salvar a su madre, y cuando me capturaron se saltó todas las normas y viajó en la misión solo para rescatarme, por no hablar de todas las veces que se sacrificó por nosotros. Jamás pondría a sus amigos en peligro.

Entonces, Will lo comprendió. Comprendió quién le había pedido a Nico hacer ese viaje y por qué le había sentado tan mal al hijo de Hades. Percy sabía lo que se cansaba Nico con tan solo un viaje, y aún así le había pedido que fuera hasta el Campamento Mestizo.

<<Si de verdad importara no me habría pedido que hiciera esta misión>>

-Um-Piper se puso de pie, extendiendo las manos para que el entrenador Hedge no la atacara. -En realidad, Glee-- ¿puedo llamarte entrenador Hedge? Gleeson me parece mal . Estamos en la búsqueda de otra cosa. Es como que te encontramos por casualidad.

-Oh.-Parecía que los espíritus del entrenador lo desinflaban, pero sólo por un segundo. Entonces sus ojos se iluminaron de nuevo.-¡Pero no hay accidentes! No en las misiones. ¡Esto fue destinado a suceder! Por lo tanto, esta es la guarida de la bruja, ¿eh? ¿Por qué todo es de oro?

Hades se puso blanco, al igual que los dioses. Todos se habían dado cuenta de lo ocurrido. Estatuas de oro. Solo podía tratarse de...pero era imposible, Midas estaba muerto, al igual que Medea debería estar muerta.

-¿Oro?-Jason miró a su alrededor. Por el camino a Leo y Piper casi perdían el aliento,

supuso que no lo habían visto todavía.

La habitación estaba llena de oro-- las estatuas, el juego de té que Hedge había roto, la

silla que era definitivamente un trono. Incluso las cortinas-- que parecía que habían sido

abiertas por ellos mismos en la madrugada-- que parecía ser tejida de fibra de oro.

-Bien-dijo Leo.-No es de extrañar que tiene tanta seguridad.

-Esto no es...-Piper balbuceó.-Esto no es el lugar de Medea, entrenador. Es una mansión

de una persona rica en Omaha. Nos alejamos de Medea y nos estrellamos aquí.

-¡Es el destino, pastelitos!-Hedge insistió.-Se supone que debo protegerlos. ¿Cuál es la

misión?

-Y aí tenéis a nuestro adulto responsable-dijo Jason.

Los mestizos aún no eran capaces de creerse que Quiron hubiera pensado que sería buena idea tener al entrenador Hedge como adulto responsable. Cierto era que el sátiro les había ayudado en varias ocasiones. Lo malo era querer pasar un tiempo con tu pareja sin que el entrenador gritara: ¡OS ESTOY VIENDO PASTELTOS! O ¡VEINTE FLEXIONES POR HACER MANITAS EN MI PRESENCIA!

Antes de que Jason pudiera decidir si quería explicar o simplemente empujar al entrenador Hedge de nuevo en su jaula, se abrió una puerta al otro extremo de la habitación.

Un hombre regordete con una bata blanca salió con un cepillo de dientes de oro en la

boca. Tenía una barba blanca y una de esas largas, pasadas de moda tapas de dormir

presionando su pelo blanco. Se quedó paralizado cuando los vio, y el cepillo de dientes se

le cayó de la boca.

Echó un vistazo a la habitación detrás de él y gritó:

-¿Hijo? Lit, ven aquí, por favor. Hay gente extraña en la sala del trono.

-Midas-se lamentaron los dioses. Una cosa era que los semdioses atrayeran monstruos, pero empezaban a pensar que era más bien lo contrario. Era imposible que se encontraran tantos problemas solo por suerte.

El entrenador Hedge hizo lo obvio. Levantó su garrote y le gritó:

-¡Muere!

.......

Dejar de apuntarme con las armas que poseáis, recordar que solo yo puedo deciros que pasó con Zeus. Así que bajar los bolígrafos, cepillos y bates.

Mi plan original era añadir la historia de Leo al final del capítulo, pero un par de problemas con mi ordenar me ha impedido recuperar esa parte del correo. Mi solución fue subir esto, que lo tenía escrito ya en el ordenador y subir un capitulo corto durante la semana contando lo ocurrido. Ya está escrito, así que en cuanto consiga pasarlo al portátil lo subiré.

¿Qué le habrá pasado a Zeus? Dejaré que se monten sus teorías.

Hasta el próximo capítulo, semidoses.