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A Pirates Life — capítulo 4

Una vez que todos estuvieron en la bodega, excepto Leo que se había quedado al timón después de que le robaran la espada, lo cual le había dañado su orgullo.

-Bien chicos- dijo Percy.- Ella no lo sabe, pero nosotros si, lo cual nos da ventaja-

-Sigo sin estar segura de que sea ella- dijo Rachel cruzándose de brazos.

-Pues yo creo que sí- dijo Piper poniendo se delante de Rachel, he visto cosas extrañas en mi daga y podría asegurar que es la que estamos buscando.

-Pipes tranquila- dijo Jason al ver que su novia defendía su teoría.

-Thalia, ¿tú que crees?- dijo Percy.

-Que si de  verdad queremos que nos ayude, debemos dejarla ser parte de nosotros y que nos coja confianza. Estoy segura de que solo así nos ayudará.

-Estoy con Thalia- dijo Nico.

-¡No podéis estar hablando en serio!- dijo Rachel casi tirándose de los pelos.

-Es el único modo, aunque sea una repipi y una listilla- dijo Percy sentándose en la mesa que había en la bodega.

-Bien- dijo Jason- Entonces ya está decidido.-

Rachel soltó un suspiro exasperada.

-Esta bien- dijo Rachel.

Todos se sonrieron y se miraron, eran como una familia. Cada uno había sido rechazado y allí estaban, siempre. ¿Atracaban?, tal vez, pero se tenían los unos a los otros. Percy necesitaba esa estatua y sus amigos le comprendían. Y si la listilla encajaba... bueno ya se vería.

Piper, Jason, Thalia y Nico fueron a ver a Annabeth.

-Nos vamos a divertir- aseguró Jason.

-¿Os imagináis a la princesita limpiando la cubierta?- ironizó Thalia.

-Mientras no lo tenga que hacer yo...- dijo Nico provocando risas en el resto.

-Vamos- los apremió Piper. Abrió la puerta del camarote y se encontraron a Annabeth sentada en la cama con los brazos cruzados. Cuando  Annabeth los vio se levantó de la cama y salió corriendo dejándolos atrás.

-¡Eh!- la llamó Thalia. Annabeth se giró y les miró confundida.

-Todo lo que dure esta búsqueda, serás parte de la tripulación- dijo Piper.

-¿Qué yo qué?- dijo Annaberth confundida.- Jamás me uniría a una tripulación pirata, ¡ni muerta!.

-Bien- dijo Nico.- En ese caso, serás un rehén

Annabeth tragó saliva asustada. La chica de pelo negro se acercó a ella y esperó su respuesta.

-Está bien- dijo Annabeth reconsiderando sus opciones. El chico rubio de acercó a ella con una fregona y se colocó al lado de la chica de cabellos negros.

-En ese caso, yo soy Jason Grace, esta es mi hermana Thalia Grace, el de allí- dijo señalando al de pelo negro y tez pálida.- es Nico di' Angelo y la que esta a su lado- dijo señalando a la chica de cabello castaño y ojos calidoscopios- es mi novia Piper McLean.

Annabeth los miró como si los analizara uno a uno.

-Y esta- dijo Jason señalando la fregona.- Es tu arma, ¡ah! Casi se me olvida, el que está al timón es Leo Valdez. Y ahora será mejor que te pongas a fregar.

Annabeth le quitó la fregona con rabia. Después de horas limpiando y sin conseguir nada tiró la fregona al suelo frustrada y se dirigió a la parte delantera del barco. Se maravillo con las vistas de el mar bañado de rojo por la luz del atardecer. Se dirigió hacia el mástil del barco y subió con cuidado por él. Había oído mil maravillas de pequeña cuando Luke informaba a su padre como estaban las aguas. Sólo lo veía desde la ventana de su cuarto, pero aquello era mil veces mejor. Estiró los brazos y la brisa acarició su rostro, el olor de salitre la atravesó las fosas nasales y soltó una carcajada.

Nunca se había sentido tan libre, siempre detrás de su madre imitándola para poder casar se con Luke Castellan. El era como su hermano mayor, pero cuando su padre le dijo que tenía que casar se con él... algo en su cabeza se rompió.

De pequeña Annabeth no encajaba, y aunque ahora tampoco lo hacía, de aquella había sido mucho peor y Luke siempre había estado con ella, pero no le amaba así. !Y encima era la envidia de muchas chicas!. Definitivamente odiaba su vida.

Y cuando por fin sale la vuelven a encerrar en un barco, ¡pero no en un barco cualquiera, uno pirata!. Una voz interrumpió sus pensamientos.

-Si piensas escapar saltando, lo llevas claro.- dijo Thalia. Annabeth la miró fijamente y con cuidado volvió a la cubierta del barco.

-No estaba escapando.

-Lo suponía princesita, ni siquiera tu eres tan hueca.

-¿Qué quieres?- espetó Annabeth con sequedad. Thalia sonrió de lado.

-Esta noche vamos a ir a la Isla Tortuga, necesitamos información sobre el mapa- contestó Thalia.

-¿Qué tipo de información?- por un momento Thalia dudó en decirle lo de las runas, pero debía seguir con el plan.

-Hay unas runas escritas en griego antiguo y el capitán conoce a unos piratas que podrían estar interesados y que saben griego.

-¿Me estás invitando a ir a una isla repleta de piratas?- preguntó Annabeth confundida y algo escandalizada, algo no cuadraba, ¿por qué de repente todos eran tan amables con ella?, estaban tramando algo...

-Tú veras rubita- dijo y se fue por donde había venido. Annabeth caminó hacia la otra pirata y esta la sonrió amablemente.

-Hola- dijo la castaña.- ¿Vendrás al final?

-Supongo- dijo Annabeth. Si quería averiguar que se traían entre manos, no podía quedarse a bordo.

-¡Ya veo Tortuga!- gritó Leo, al timón- ¡Ya voy nena!

Annabeth le miró entre confundida y divertida.

-Su novia está en Tortuga y es con ella con quien vamos a hablar- aclaró Thalia que apareció de nuevo detrás de Annabeth.

Percy salió en ese preciso momento de su camarote compartido con Annabeth seguido de la pelirroja que nada más que vio a Annabeth le lanzó una mirada furtiva.

-Creo que me odia- susurro Annabeth. Piper soltó una pequeña carcajada.

-Tenlo por seguro, has llamado la atención del capitán, cosa que ella no ha hecho en toda su vida en este barco- dijo Thalia. Annabeth se sonrojó violentamente.

-¿A qué te refieres con que he llamado su atención?

-Creo que lo sabes perfectamente.- Annabeth la miró confundida, jamás entendería a los piratas, eso seguro.

Percy caminaba con paso decidido hacia Piper, Thalia y Annabeth, quién parecía que se llevaba bastante bien con las otras.

-Bueno listilla, ¿vendrás a Tortuga?- preguntó Percy.

-Sí- respondió ella.

-¿Estás segura?, aquello está lleno de piratas- dijo él con arrogancia.

-Oh, no os preocupéis capitán y si podido estar con vos en una habitación, podré con un puñado de piratas borrachos- dijo Annabeth con sorna.

-¡Estás hablando con el capitán niña mimada!- la gritó Rachel.

-Exacto, no contigo.- dijo Annabeth colocando ambas manos en sus caderas. Parecía que Rachel la iba a responder, pero Percy la agarró del brazo y la posiciono detrás suyo.

-Cuidado con lo que dices princesita- dijo Percy acercándose a su rostro. Cuando por fin se fueron dejándolas solas a las tres otra vez se dio la vuelta para quedar cara a cara con Piper y Thalia.

-¿Por qué me odia?, no lo entiendo- dijo exasperada.-Acaso...¿le gusta el capitán sesos de algas?

-Puede ser- dijo Piper.- La verdad es que Rachel no es la persona más agradable del mundo, pero  si la conoces bien, es buena persona.

-¿Sesos de algas?- preguntó Thalia divertida. Annabeth se encogió de hombros.- Digno apodo para tu secuestrador.

Las tres soltaron una carcajada que llamó la atención de todos los tripulantes del barco.  Tal vez habían empezado con buen pie.

Holaaaa, se que este capítulo no es muy interesante, pero en el siguiente las cosas empezarán a ponerse interesantes y nuevos miembros para la tripulación.

Supongo que ya sabreis quien es la "nena" de Leo ¿no? jajajaja.Bueno esto es todo, nos leemos!!

PD:¿soy la única a la que le parece mal que no haya capítulos narrados por Percy y Annabeth en la Sangre del Olimpo?... si es que no hay derecho X/