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Nunca me dejes, por favor. — capítulo 3

El doctor se tiró por lo menos dos horas revisándome de arriba abajo. Me hizo varias pruebas a las que ya estaba acostumbrada para certificar el estado de mis pulmones. Cuando terminó de revisar el funcionamiento de todos mis órganos, se fue a recoger los resultados de la máquina.

Ni que decir tiene que de los nervios estaba por empezar a comerme los dedos, ya que las uñas habían dejado de existir en menos de unos minutos. Mi madre me acariciaba la espalda mientras mi padre me tomaba de la mano acariciándola con su pulgar, como hacia cuando era pequeña. Ellos estaban igual de nerviosos que yo, o más. Esta vez no había dejado que mis hermanos vinieran, ellos no se merecían pasar por esto, ni siquiera mis padres se lo merecían. Pero la justicia muy pocas veces se hace presente en la vida. Y yo quería creer que en mi caso pasaba eso.

Esos malditos resultados de estas malditas pruebas harían que saltara de alegría o que me consumiera en mi propia mierda. Sobre unos papeles, dictada, estaba toda mi esperanza, ellos dirían si el cáncer había vuelto a adueñarse de mi cuerpo o si se había cansado de torturarme de una vez.

El doctor entró en la sala en la que estábamos mis padres y yo, con nuestros corazones latiendo a mil por hora, sin decir ninguna palabra. Me sonrió como dándome ánimos antes de tenderme el sobre que contenía los resultados, y esa sonrisa no me ayudó mucho que digamos, porque se supone que él ya sabe lo que pone en ese sobre, y una sonrisa de ánimo hace que te temas lo peor.

Cogí el sobre que reposaba todavía en la mesa del doctor Aurelius, el cual me ha estado tratando desde que me diagnosticaron cáncer hace 10 años (cuando tenía que hacerme las pruebas venía desde el Capitolio). Con manos temblorosas empecé a abrir el sobre, saqué los papeles demorándome más de lo normal, no quería saber que ponía.

Aurelius me incitó a desdoblar los papeles y sin darle más vueltas lo hice, mi mirada se posó rápidamente en la palabra que lo decía todo. Mis padres se asomaban para ver el resultado y enseguida me abrazaron. Estaba sana, seguía estando sana. Completamente sana, sin rastro alguno de cáncer. Por lo menos de momento. De repente sentía como todo mi cuerpo se relajaba, había estado aguantando la respiración.

Después de algunas indicaciones y consejos por parte del doctor como que me tenía que cuidar mucho y mantener una salud sana, y que si se llegara a reproducir lo más probable era que tardara años o si me tomaba enserio mi salud cabría la posibilidad de que no se reprodujera nunca, salimos del hospital más felices que un piojo.

No podía aguantar más, tenía que decírselo a mis hermanos, darles la buena noticia.

POV PEETA

Mis amigos todavía siguen en mi casa, los he invitado a cenar. Desde que Katniss desapareció por la puerta de mi casa, Prim cada vez que me pillaba solo, me preguntaba que cuando la iba a invitar de nuevo, pero a ella sola. De verdad que le había caído bien a mi hermana. Estaba loca si pensaba que iba a invitar a esa chica a mi casa sola. Ni aunque fuera a pasar la tarde con mi hermana.

Esa chica me incomoda, me pone nervioso. Además está claro que esconde algo, algo que todos saben excepto mis mejores amigos y yo. Lo del resfriado es nada más que un cuento chino para Prim, pero nosotros no nos lo tragamos, está más que claro que lo que le pasa es algo grave, si no sus hermanos no hubieran actuado así. Y conoce a mi padre, lo sé porque he visto en su mirada como la reconocía, pero no ha dicho nada. Quizás sea anoréxica, o tal vez lo ha sido porque está muy seca para mi gusto.

Estamos sentados jugando a la videoconsola Cato, Finn y yo, cuando mi pequeña se acerca a Cato y se sienta encima de él, haciendo que este le pase el mando a Marvel.

-Hola enana -la saluda mi amigo.

-Cato, ¿tú sabes lo que le pasa a Katniss? -Gale que estaba a mi lado se tensa.

-Si ya lo ha dicho, es por un resfriado. -le acaricia el pelo con ternura. Desde lejos se oye un móvil sonando y a Clove llamando a Gale, este se levanta de inmediato y salen al jardín juntos.

-Ya, pero dice que es porque tose mucho, y yo no la he oído toser en todo el rato que he estado con ella jugando. -frunce el ceño.

Para tener seis años sabe demasiado. Mi mejor amigo le da un beso en la frente y le dice que no tiene ni idea. Mi hermana se levanta y se va en la dirección donde Gale y Clove han salido al jardín. Le paso el mando a Cato y voy a buscarla.

La veo sentada en los escalones de la entrada, entre los dos hermanos, hablando con alguien por teléfono. Parece que es el teléfono de la melliza.

-Katniss, ¿quieres venir a cenar? Todos los demás se van a quedar, a parte así me cuentas que te ha dicho el médico.

Prim, mira que te adoro pero a veces no eres muy oportuna. Escucho la voz de Katniss a través del aparato y me parece oír mi nombre de sus labios, yo por mi parte llamo a Prim para avisarle de que no moleste.

-Peeta, ¿se puede venir Kat a cenar? Porfiiii. -puchero de cachorrito no, puchero de cachorrito no. Toma puchero de cachorrito, Mellark.

-Lo que ella quiera. -me encojo de hombros.

A veces de dan ganas de matar a ese ángel que tengo como hermana. Cuando Katniss llega mi padre le abre la puerta y veo como le sonríe (este sabe algo). Sus hermanos corren a abrazarla y cuando terminan con ellos sus amigas la asfixian, literalmente. Por último llega Finnick, quien la toma entre sus brazos y le da un beso en la mejilla. Veo como Annie mira para otro lado y Katniss se sonroja furiosamente. Finn por su parte solo le sonríe. Glimmer le da una palmada en el culo haciendo que Katniss pegue un bote y grite.

-Esto hay que celebrarlo -dice Clove caminando hacia el salón donde estamos nosotros. -¿Qué tal si compramos algo de beber? Tal vez vodka, ron, o cervezas, unas cervezas estarían…

-Para el carro Clovie -la coge de la camiseta su hermano. -No vamos a beber nada.

-Vaya aburrido estas hecho. -resopla la enana. Su hermano como respuesta le revuelve el pelo.

Estamos todos sentados en la mesa cuando mi hermana hace la pregunta del día, como no.

-Clove, Kat, ¿vosotras tenéis novio? -Kat casi se atraganta con la hamburguesa y Clove solo sonríe.

-No, cariño. Muchos pretendientes, pero ninguno aceptable. -le guiña un ojo la más bajita de las mellizas.

-¿Desde cuando tienes tú pretendientes y no te pillas por ninguno? Cuando éramos pequeñas te tenía como loca el niño ese, ¿cómo era…? -chasquea la lengua Glimmer.

-Ryan. -suelta una carcajada Madge.

-Ryan es tan guapo, Ryan es tan perfecto… -la imita su hermana.

-Cuando seamos mayores nos casaremos y vivieremos… ¡AUCH, CLOVE! -grita Annie.

-Ryan, en serio Clovie. -se troncha Finnick y lo sigue Gale.

Mi hermana, Cato, Marvel y yo los mirábamos como si tuvieran monos en la cara.

-Katniss sí que tiene novio, Prim. -dice con sonrisa malévola Glimmer.

-Ah, ¿sí? -pregunta mi hermana entusiasmada. -¿Cómo se llama? ¿Me lo presentaras algún día?

-¡Glim!

-¿Qué?

-¡Que mantengas esa boquita tuya cerrada!

-Ay, dios, tengo un cuñado y no lo sabía. -dice Clove. Parecía que estaba rezando.

-Soy yo -dice el cobrizo dejándome con la boca abierta, a mí y a todos.

-¡¿FINNICK?! -exclaman su hermanos mientras ella grita el nombre de mi amigo roja de la vergüenza.

-Cariño, algún día le tendríamos que decir lo nuestro.

Glimmer empieza a reírse a carcajada limpia de la situación mientras Marvel la mira frunciendo el ceño. Seguida por su hermano empieza a reírse Finnick. Prim por su parte se acerca a Katniss y le pide que la tome. Cuando los hermanos cobrizos terminan de reírse Kat aclara la situación.

-No, no tengo novio, Prim. Solo que Finn y Glim son muy tontos. -ríe.

-Pues mi hermano tampoco tiene novia y es muy guapo, a lo mejor podríais ser novios.

-Prim. -la regaño. Kat por su parte está roja, como hace  apenas unos minutos.

-Pero, ¿a que es verdad? Kat también es muy guapa.

-Prim, a tu cuarto ¡ya!

Mi hermana se sube enfadada las escaleras y cuando llega arriba del todo la oigo sollozar. Nunca  había insinuado algo así cuando las demás chicas han venido a mí casa. Además Katniss no es mi tipo, nunca saldría con ella. De repente todo se ha quedado en un incómodo silencio y cuando miro a Kat la veo con la cabeza gacha mirando sus rodillas.

-No deberías haberla tratado así. -me reprocha mirándome por primera vez a los ojos. A estas alturas siento mi rabia crecer. Ya no solo tengo que aguantar la incomodidad que me causa su presencia sino que también que me reproche.

-Tú no eres nadie para decirme como debo de tratar a mi hermana o no. -la señalo con el dedo.

Se limpia la boca con la servilleta y sin decir nada más sube las escaleras en dirección a la habitación de mi hermana. Me disculpo y digo que voy a pedirle perdón a Katniss, mientras ellos terminan de recoger la mesa. He notado todas las miradas reprobatorias en mí, incluso la de mis mejores amigos.

Me dirijo hacia la escalera y estoy por subir el primer peldaño cuando Cato se acerca a mí y susurrando me pregunta:

-¿Qué mierda te pasa tío? ¿Por qué tratas así a Katniss?

-¿Así como? -me pongo a la defensiva. Lo último que me faltaba era que me reprochara él también.

-He visto como le hablas y la tratas desde que hemos llegado aquí. Te ha faltado poco por quitarle las manos del piano cuando a Clove se lo has dicho más relajado y sonriendo. Te elogia sobre la casa y tú ni le devuelves la sonrisa, y ayuda a recoger la mesa y prácticamente la echas a empujones. Y ahora le contestas de esa forma. ¿Acaso te ha hecho algo para que la trates como si te diera asco?

-No me gusta, ¿vale? Ni ella, ni su presencia, me incomoda. Me pone nervioso, no sé porque.

-Pues me da igual, aunque no la puedas ni ver la vas a tratar como tratas a todas las demás.

Bufando subo en la misma dirección que mi hermana y Katniss. Estoy por llamar a la puerta cuando oigo sus voces, sé que está mal, pero me puede la intriga y me acerco a la puerta a escuchar.

-No llores Prim, que te haya gritado no significa que ya no te quiera.

-Es que nunca antes me había gritado -contesta hipando entre sollozos. -pero he dicho lo de que podríais ser novios y se ha enfadado, ¿tú estás enfadada?

-No, cariño. No es tu culpa, que te haya gritado así es por mí.

-¿Por ti? ¿Por qué?

-Porque no le agrado a tu hermano, le caigo mal. -suspira.

-¿Por qué? Si eres muy buena y muy simpática.

-No lo sé, he oído como se lo decía a Cato, pero bueno, supongo que no le podemos caer bien a todo el mundo.

Decido interrumpir porque la culpa se está adueñando de mi cuerpo. Cuando entro después de llamar a la puerta, me las encuentro abrazadas. Rápidamente se separan y me miran, Kat agacha la cabeza y se despide de Prim para dejarnos solos. Se vuelven a abrazar y mi hermana le da un beso en la mejilla a Katniss. Antes de que salga por la habitación decido disculparme, ella acepta mis disculpas con un asentamiento de cabeza y desaparece cerrando la puerta tras de sí.

Me disculpo con mi hermana, quien me abraza después de aceptar mis disculpas y bajo a despedirlos a todos. Lo curioso es que mi hermana no me dice nada sobre la conversación que ha mantenido con Katniss, ni yo le pregunto ni le digo que las he escuchado.

Cuando llego al salón ya están todos con sus macutos en mano para irse, pero Kat no, ella está afuera. Supongo que a pesar de aceptar mis disculpas está molesta todavía. Me despido de todos y salgo para despedirme de Kat y hacerle caso a lo que dice Cato sobre tratarla como las demás. Pero cuando voy a cruzar alguna palabra con ella y volver a disculparme para después despedirme echa a andar deprisa hacia el coche cuando se da cuenta de mis intenciones. Y todos los notan, incluido mi amigo Cato que me mira con reprobación otra vez.

Pasaban los días y Kat ya no me dirigía la palabra, lo que hacía que me sintiera como la peor persona del mundo. En cuanto me acercaba a ella más de lo normal e intentaba meterla en alguna conversación o se alejaba rápidamente o cogía su móvil y se ponía los cascos.

<< Eso se te pasa por imbécil. >>

Todos lo notaban, pero ninguno decía nada, gracias a dios. Así que me rendí y dejé de intentar hablar con ella, como desde el principio.

Cuando nos quedábamos en la puerta de la universidad esperando a que los demás salieran cuando éramos los primeros en ir al parking hacíamos como que el otro no existía, nos ignorábamos mutuamente.

Hasta que un día me vi obligado a hablar con ella por culpa de mí hermana Prim, que pedía que Kat fuera a jugar con ella. Al principio pensaba que se iba a negar y a poner alguna excusa, pero cuál fue mi sorpresa al ver que aceptaba con una sonrisa. Era la primera vez que me sonreía de esa forma.

Y debía de admitir que tenía una sonrisa preciosa.

Holaa, otro cap aquí. Peeta es un poco cruel, ¿no creéis? Espero que os guste, muchoos besoos :) Gracias por las 170 lecturas y por todos los que les habéis dado a favorita.