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Inevitable — capítulo 4

Camino hacia el salón de Transformaciones, aún faltaban 15 minutos, pero el ojigris le había amargado el desayuno, al igual que Gabrielle, no entendía su actitud con Camille, sabía que Gab solía tomarse muy a pecho las cosas, pero no entendía porque actuaba de esa manera, si estaba saliendo con Black, y en secreto, tal vez la culpa la hacía actuar de esa manera.  En verdad que se iba a volver loca con esas amigas, la única centrada era Lily y bueno eso tampoco era tan bueno, pues la pelirroja la sacaba de quicio estudiando en demasía, así que no tenía una amiga que ella pudiera decir que era normal. Soltó un suspiro antes de abrir la puerta del salón, en cuanto lo hizo observo a sus dos amigas al centro del lugar, la pelirroja parecía consolar a la castaña, ninguna de las dos pareció notar su presencia así que se quedo en la puerta pensando si entrar o mejor esperar a fuera hasta que la clase iniciara.          Pero el ojimiel tenía razón, ya debía acabar con esa tontería, después de todo, era su mejor amiga y todo por lo que habían peleado ya no tenía el menor interés, ella ya no iría con Black a Hogsmade y bueno el beso de Camille con su ex, pues tampoco ya no tenía la menor importancia. Hola - saludo, caminando hacia ellas. Iré a fuera - repuso la castaña. Cam - llamo con suavidad - lo siento. ¡¿Qué?! - arrugo la nariz - ¿Por qué? Por no darme cuenta que es una estupidez lo que estoy haciendo - contesto con simpleza. No fue una estupidez, yo debí habértelo dicho antes - trato de sonreír - y no solo decírtelo, para lastimarte. Eres una de mis mejores amigas, yo no debí aceptar ir a Hogsmade con Black - elevo los hombros - y eres impulsiva, sé que no lo hiciste con la intención de lastimarme. Tal vez un poco - admitió. Bueno no importa - susurro - olvidemos que algo paso ¿vale? Ok - contesto abrazándose a ella. La pelirroja solo las observo con una media sonrisa, sabía que esas dos no podían estar mucho tiempo sin hablarse, solo era cuestión de tiempo de que a Mel se le bajara el enojo y todo volvería a ser como antes. De nuevo se escucho la puerta y en ese momento entró Gabrielle, que en cuanto vio a las dos chicas, rodó los ojos y soltó un "No puede ser" y sin más salió del lugar. No entiendo que le pasa - comento Lily. Ni yo - aceptó la castaña. Ya sé le tendrá que pasar - repuso Mel con tranquilidad. Pensé que se le pasaría cuando tu decidieras perdonarme - dijo Cam con cierta desesperación. No contesto, lo cierto es que ella menos que cualquiera de las otras dos entendía su actitud, pues según ella estaba molesta por lo que había hecho Camille, pero estaba haciendo lo mismo, se estaba metiendo con el ex de una de sus mejores amigas, así que no le quedaba esa actitud que había tomado. Cam, - llamo, por lo que obtuvo la atención de la castaña - tengo que cobrarle algo a Black, ¿crees que haya algún problema que vaya con él a Hogsmade? ¿Crees no enamorarte de él? - no parecía bromear. ¿Por qué habría enamorarme de él? - elevo una ceja. Es un encanto - susurro - y temo que pueda lastimarte. Yo temo que vaya a lastimar a Gabrielle - le salió sin ser consciente. ¿Gabrielle? - enarco una ceja - ¿Irá con él? Pues eso es lo que creo - se sentía un tanto avergonzada por haberlo mencionado. Esa traidora. - masculló - Pero está bien, puedes ir con él - la tomó de los hombros - solo no caigas ante sus palabras y no lo veas a los ojos. Puedo con esto - le aseguro - si tú no te enamoraste, yo puedo hacerlo. Mel - sonrió de manera ladina - si me enamoré de él, solo que amo más mi libertad. Estaré bien - le aseguro. Camille - intervino la pelirroja - Melissa es más inteligente que todas esas tontas que caen ante él. No hubo respuesta, pues la puerta se abrió y comenzaron a entrar los alumnos de Gryffindor y de Hufflepff que compartían Encantamientos, observo al ojigris, que venía hasta atrás, observo a Gabrielle que ya había tomado lugar en una de las mesas de la esquina y ya comenzaba hacerle señas al ojigris y sin más camino hacia él. Black - llamo - hoy tendrás el privilegio de ser mi compañero - y sin más lo tomó del brazo y lo jaló hacia una mesa en medio. ¿Te sientes bien? - repuso con la nariz arrugada. Lamento lo del desayuno, - le dedico una media sonrisa - no he tenido una buena semana, y sé que no debí desquitarme contigo. Tejón - colocó su mano en su frente - ¿en verdad no quieres ir a la enfermería? Estoy bien - quito su mano - por cierto, si iré contigo a Hogsmade. Ya no estoy disponible - sonrió de manera engreída. ¿En serio? - enarco una ceja. Me rechazaste, tuve que buscar a alguien más - elevo los hombros. Sirius - susurro - sé que de todas las chicas de nuestro curso, soy la última que falta para completar tu lista de conquistas - él sencillamente asintió - y bueno está oportunidad no va a volver a ocurrir, si no vas conmigo a Hogsmade esté sábado, seré siempre la chica faltante de tu lista. ¿No vas a cancelarme en el último minuto? - cuestionó. No - le aseguro. Muy bien, tejón - le dedico una sonrisa torcida - tú y yo tenemos una cita el sábado. No contesto, pues en ese momento el profesor Flitwick acaba de entrar al salón, así que tuvieron que guardar silencio. La clase paso realmente rápido, en menos de lo pensado los alumnos ya comenzaban a salir del lugar. ¿Te sentarás conmigo en Defensa Contra Las Artes Obscuras? - cuestionó con una leve sonrisa. Pensé que jamás dejabas a Potter en esa clase - comento con tranquilidad. Un día no creo que pase algo - elevo los hombros. Solo sonrió antes de salir del salón, el ojigris la siguió de cerca, lo cierto es que no pensaba dejar ir a Melissa Prewett era la única chica que le hacía falta de sexto año, además lo cierto era que siempre le había gustado, no sabía porque, no era la chica más guapa a la que hubiera invitado a salir, pero tenía algo que le llamaba demasiado la atención, más que en cualquier otra chica que hubiera salido. En cuanto llegaron al aula de Defensa, sin importar la mirada asesina de Gabrielle, tomo de la mano a la morena y la obligo a sentarse a su lado. ¿En verdad quieres que todos nos vean juntos? - susurro la joven. Quiero que se vayan acostumbrando - repuso con tranquilidad. ¿Acostumbrando a que? - arrugo la nariz. A ti y a mí - dijo como si fuera obvio. No pudo contestar, pues la clase inicio, por lo que tuvieron que guardar silencio, Mel no estaba segura de que aquello fuera algo bueno y menos con todo lo que le había dicho, no parecía que ella fuera a salir muy bien de todo eso, pero ya era tarde para arrepentirse.