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Inevitable — capítulo 6

Aquel sábado, Camille observaba a Melissa terminar de abotonar el suéter, llevaba el cabello en una coleta alta, un pantalón de mezclilla entubado, y unos tenis cafés que combinaban con el suéter, no llevaba nada del otro mundo y sin embargo sentía cierto malestar. ¿Demasiado para Black? - cuestiono la morena al sentir la mirada de su amiga sobre ella. Muy poco, en realidad - su voz salió ronca. ¡Perfecto! - sonrió de lado - iré con Nym las espero abajo. Y sin más salió de la habitación, dejando a Lily y Camille solas en la habitación, pues Gabrielle había salido demasiado temprano, suponía que aún no perdonaba a ninguna, aunque la castaña no entendía porque seguía molesta con ella, si era ella quién deseaba quitarle al novio, bueno ex. ¿Celosa? - pregunto la pelirroja, terminando de cepillar su cabello. Un poco - susurro. No pasara nada entre ellos - le aseguro - Mel, es más lista de lo que crees. Hacen linda pareja - le costó decir aquello - ambos son tan parecidos y tan diferentes, que temo que se den cuenta que son justo lo que el otro necesita. ¿De qué hablas? - el ceño de la ojiverde estaba fruncido -Mel no necesita otro mujeriego en su vida. Cierto - sonrió levemente. No hubo más conversación, esperaba que Sirius Black no dejara eso de su libertad, que no lo hiciera a un lado por la sonrisa de Melissa, que no se enamorara de ella, que no la amara, pues algo le decía que esa chica que él llamaba tejón, podía tener eso que el ojigris necesitaba y temía que fuera a ella de quien se enamorara.

Buenos días rosadita - saludo la morena a su amiga, que se encontraba sentada en la mesa de Hufflepuff - ¿cómo amaneciste? Feliz - le dedico una amplia sonrisa. ¿Noche con el lobito? - pregunto en un susurro, lo que ocasiono que las mejillas de la joven se tornaran rosadas - ¿Cuándo piensas hacerlo público? No hay nada que hacer público - replico la joven. Ambos son las personas más testarudas que conozco, - le mando una mirada ácida - pero ya llegara alguien que trate de ligarse al pequeño Remus, y entonces me encantará verte enojada y celosa. En ocasiones, eres insoportable - le espeto, comenzando a comer. La morena no pudo más que sonreír y hacer lo mismo que la chica, sin importarle que su amiga se había enojado con ella, no dejo la mesa de Hufflepuff, inicio el desayuno, sin interesarle demasiado que Tonks le estuviera casi dando la espalda. ¿Está ocupado? - aquella voz, en verdad comenzaba a odiarla. Sí, - esa respuesta fue de Tonks - así que esfúmate pseudoken. No hablaba contigo - su voz sonó un tanto ronca. Ya la escuchaste, - le espeto la morena - no hay lugar. Está mesa solo es para los de Hufflepuff - repuso una rubia, que estaba frente a ellos - así que quien se va eres tú. No es tu mesa, Smith - la mirada de Tonks era realmente asesina - así que se queda. No voy a pelear, - repuso Mel, que se levanto de la mesa - ya tienes lugar, Kudrow - tomo la mano de Tonks - vamos, a la de Gryffindor en donde si hay lugar. Y sin más cruzaron el comedor, hacia la mesa de Gryffindor, en donde Remus, Lily y Camille habían visto la discusión. Está decidido, no volveremos a sentarnos en tu mesa - replico la morena. Lo siento - se disculpo un tanto avergonzada. No fue tu culpa - le aseguro. Además Nymphi - esa fue Camille - tú eres una leona, no tienes porque sentarte con esos perdedores. No hables así - la reprendió la pelirroja - no por unos, deben pagar todos. Mamá Evans hablo - repuso Mel, cuando vio que su castaña amiga iba a replicar. Eso ocasiono la risa de las otras dos chicas, mientras la pelirroja les mandaba una mirada asesina. ¿Kudrow sigue molestándote? - la voz del ojimiel fue ronca. Nada de que preocuparse - dijo con simpleza. ¿Por qué tanto interés? - la voz de la pelirrosa sonó a gruñido. Es mi amiga - repuso el castaño un tanto sorprendido por la reacción. Nym - susurro la morena - Rem solo pregunto como amigo. Lo siento - se disculpo. ¿Seguirán así? - cuestionó Camille. ¿A qué te refieres? - en verdad que los dos eran unos tontos. A lo que los merodeadores ya saben - le espeto la castaña - y mira que para que ellos se den cuenta, es porque en verdad son obvios. Exacto - corroboró la pelirroja - hacen una linda pareja, ya deberían dar a conocer su relación. No se les ocurra decir que no hay una relación, - les advirtió Mel - porqué se les nota a distancia, además de que no son muy cuidadosos, y deben de dejar de ir al aula de pociones, ya todos los sabemos. Cierto - corroboró James, que acaba de llegar. Ni a los vestidores de quidditch - agrego el ojigris. Tanto la pelirrosa como el castaño, se miraron, sabían que lo que sus amigos decían era cierto, ellos llevaban seis meses viéndose a escondidas, pero el ojimiel no quería darlo a conocer por miedo a que se desvaneciera, quería mantenerlo para él. Y bueno esos chicos solían ser unos exagerados, pues seguramente solo ellos sabían que estaban juntos. Si no lo aceptan - agrego la castaña - entonces, supongo que puedo llevar a Remus a las mazmorras - le guiño un ojo. Y yo podré por fin besar a Tonks - completo el morocho de lentes. ¿Eso es lo que quieren? - la ojiverde veía a ambos. No - replico la joven - ya basta, Remus. Muy bien - acepto el ojimiel - Tonks ¿quieres ir conmigo a Hogsmade? Lo que obtuvo por respuesta fue a la pelirrosa sobre él, mientras el resto solo sonreía, se alegraban de que al final esos dos por fin aceptaran sus sentimientos. Mejor dejemos a la parejita solos - comento Camille. Ninguno estuvo en desacuerdo, así que los 5 salieron del Gran Comedor, y cuando se encontraron en los jardines, el ojigris sin más tomo de la mano a la morena y la separo del grupo, y Mel sencillamente soltó un suspiro y giró ligeramente su cabeza hacía sus amigas, la pelirroja le sonrió, mientras la castaña tenía una mirada seria. Tal vez eso de haber aceptado salir con el ojigris no era tan buena idea, observo sus manos, y lo cierto es que él la tenía sujeta, la de ella estaba floja, esperando que él la soltara para echar a correr y no tener que seguir con eso, después de todo había sido novio de su mejor amiga, y era el chico de los sueños de otra amiga. ¿A dónde iremos primero, tejón? - aquella pregunta la saco de sus pensamientos. Quiero conocer lo que hace el galán de Sirius Black - contesto con suficiencia - así que sorprendeme, Black. Muy bien, señorita Prewett - le dedico una sonrisa ladina. Sintió un hueco en el estómago, intento no pensar demasiado en que pasaría, solo se dejo llevar por el ojigris, esperando en verdad no arrepentirse, de haber decidido ser la heroína de Gabrielle, aunque ella no parecía agradecérselo mucho.