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La tercera generación: 24 años después — capítulo 17
Las gradas se despejaron rápidamente y todos los jugadores se dirigieron hacia los vestuarios para cambiarse mientras Rose y Scorpius guardaban las pelotas y recogían cualquier cosa que hubiese quedado en el campo: botellas de agua, toallas, incluso banderines de una y otra casa. Recogían en silencio, sin dirigirse la palabra, aunque sabían que aquel era el momento apropiado para hablar sobre lo que había pasado entre ellos. Sin embargo, ninguno se atrevía a dar el primer paso y comenzar aquella conversación, ninguno sabía qué decir, ni cómo iba a responder el otro. Terminaron de recoger y llevaron juntos la caja de las pelotas hasta el almacén. Se miraron el uno al otro al depositarla en el suelo y soltar cada uno su asa correspondiente. Sabían que ahora se separarían. Era ahora o nunca.
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Rose…
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Scorpius…
Ambos sonrieron al pronunciar sus nombres al mismo tiempo.
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Tú primero. - Dijo la pelirroja, sonrojándose levemente.
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Quería pedirte perdón por lo que dije en el tren. - El chico bajó la mirada. - No soy así, no juzgo a la gente por su sangre, pero he oído a mi abuelo llamaros así tantas veces que se me escapó. No quería herirte, ni hacerte creer que te consideraba inferior porque, desde luego, no lo eres.
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Olvidémoslo. - La chica suspiró. - No quiero hablar de eso, ni volver a escuchar ese término nunca más.
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Fui un idiota.
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Completamente. - Ella negó con la cabeza. - No sabes lo cruel que puede resultar eso, nada te da derecho a juzgar a una persona por quién es su familia porque si hiciéramos eso, tú no saldrías muy bien parado que digamos pero, como ya te he dicho, prefiero olvidar que dijiste aquello.
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De acuerdo. - Scorpius apretó los labios pero asintió. Guardó silencio unos instantes hasta que consiguió armarse de valor y continuar con la conversación. - Creo que también deberíamos hablar sobre lo que pasó la semana pasada en el baño de prefectos.
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Estoy de acuerdo. - Rose se sonrojó aún más y Scorpius no pudo evitar sonreír levemente a pesar de todo. - No sé por qué nos besamos, solo sé que esta vez no podemos excusarnos diciendo que estábamos borrachos.
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Creo que en la fiesta no solo nos besamos por culpa del alcohol. - El rubio suspiró y se acercó un poco a ella. - Rose, no sé qué nos pasa, qué me pasa, pero cuando estoy contigo no puedo controlarme.
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Coincido contigo, yo tampoco entiendo lo que me ocurre, pero no puedo controlarlo. - La chica bajó la mirada y él se acercó más a ella. Deslizó sus manos alrededor de su cintura y la atrajo hacia él. Ambos estaban muy cerca y a Rose le tembló la voz. - Scorpius, no sé si deberíamos…
Él no la dejó terminar la frase. Atrapó sus labios con delicadeza, haciendo que Rose se estremeciera entre sus brazos.
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Solo necesita descansar, en un par de días estará perfectamente. - Dijo la señora Longbottom saliendo de la enfermería donde había estado examinando a Lizzy.
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¿De verdad que está bien? - La ansiedad era patente en la voz de James. Tras dejarla en la enfermería había subido al despacho de la directora donde esta le había quitado puntos por agredir a sus compañeros y le había castigado todas las tardes durante dos semanas, pero en seguida había vuelto junto a los demás, sin siquiera saber si iban a sancionar a Nott. Necesitaba saber que Lizzy estaba bien. - ¿Puedo entrar a verla?
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Podemos, más bien. - Puntualizó Martha, levantándose del suelo. Todo el equipo de Ravenclaw estaba allí, igual que Charlie, Eliza, Caroline y Albus.
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No todos. - Hannah Longbottom sonrió. - Sé que estáis preocupados por ella, pero no podéis agobiarla, puede entrar solo una persona.
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Iré yo, para algo soy su novio. - Charlie sonrió con suficiencia y James lo fulminó con la mirada.
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Creo que no. ¿Cuánto lleváis saliendo? ¿Una semana?
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Sí. - El Hufflepuff sonrió.
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Pues yo soy su amigo desde que tenía once años, entraré yo y me da igual lo que digas. He perdido 30 puntos y he pegado a dos Slytherin defendiéndola, creo que me lo he ganado. - James apoyó su mano en el hombro del chico y apretó con fuerza. - Espera aquí, ahora te cuento cómo está.
A Charlie no le quedó otra que morderse la lengua y dejar que el Gryffindor entrara en la enfermería.
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Está allí al fondo, os dejaré un poco de intimidad pero no la agobies, ¿de acuerdo James?
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Muchas gracias, Hannah.
La enfermera salió de la habitación y el mayor de los Potter se acercó hasta la cama que le habían señalado.
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James. - Lizzy se incorporó al verlo llegar.
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No te muevas, necesitas descansar. - Se apresuró a decir él, apoyando sus manos en sus hombros, tumbándola de nuevo. Se sentó en el borde de la cama. - ¿Cómo te encuentras?
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Mejor. - Contestó ella. - Me he tomado una poción y todo ha dejado de girar a mi alrededor.
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Menos mal. - Le apartó un mechón de pelo que se había escapado de su coleta. - Has hecho un partido increíble.
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Pero no he atrapado la snicht. - Lizzy suspiró. - ¿La cogió Albus o han suspendido el partido?
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¿No te acuerdas de lo que pasó en el campo?
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No recuerdo nada desde que me golpeó la pelota hasta llegar aquí. - La morena arrugó la frente. - ¿Qué ha pasado?
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La atrapaste, Ravenclaw ha ganado, les habéis dado la paliza del año. - Respondió.
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¿Hablas en serio? - La chica se levantó rápidamente, con los ojos muy abiertos.
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¿Qué parte de no te muevas no entiendes, Collins? - James volvió a echarla hacia atrás, sonriendo.
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A sus órdenes, señor Potter. - Puso los ojos en blanco al pronunciar aquello. - Me alegra haber ganado, aunque no sea capaz de acordarme.
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¿Tampoco recuerdas haberte despertado en el campo? - La voz de James fue casi un susurro. Ella negó con la cabeza. - Me llamaste, dijiste que todo daba vueltas y te agarraste a mi camiseta.
Ambos guardaron silencio unos instantes y Lizzy arrugó la frente, tratando de recordar aquello. Ahora que él lo decía, algo venía a su mente pero era muy borroso, como si solo hubiese sido un sueño. Mira que llamarlo nada más despertarse, ¿y si alguien la había oído? ¿Y si…?
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¿Charlie me escuchó?
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No le hizo mucha gracia. - Contestó el chico, apartando la mirada de ella. - Quería entrar a verte, pero solo podía entrar una persona.
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Y tenías que ser tú. - La voz de Lizzy fue apenas un murmullo.
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Me llamaste al despertar.
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Protestó él. - Y somos amigos desde hace mucho tiempo.
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James, Charlie y yo estamos saliendo.
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Lo sé, pero creí que me necesitabas. - El pelinegro se mordió el labio.
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Y lo hago, pero ahora estoy saliendo con él y estoy segura de que está preocupado. - Lizzy suspiró. - Deberías haberlo dejado pasar.
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¿Entonces no te alegras de verme?
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Siempre lo haré Jamie, pero ahora las cosas son distintas.
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Me alegra saberlo, Lizz.
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Siento interrumpir, - La enfermera entró en la habitación. - pero la señorita Collins necesita descansar. Se acabó la hora de visitas.
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De acuerdo. - James se puso de pie y besó a la chica en la frente. - Mañana volveré, ¿vale?
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Vale. - Ella sonrió. - ¿Podrías decirle a Rose que anote los deberes por mí?
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Por supuesto. - Potter asintió. - Hasta mañana, Elizabeth.
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Adiós, James Sirius.
Rose y Scorpius tardaron un rato en salir de los vestuarios. Ambos tenían las mejillas rojas y las respiraciones aceleradas. Al final no habían hablado tanto como querían, pero no tenían la sensación de haber desperdiciado el tiempo. Avanzaron hasta el castillo en silencio, el uno junto al otro, sumidos en sus pensamientos. Les habría gustado aclararse un poco más, saber por qué no podían evitarse al uno al otro sin más, pero no habían tenido ni un minuto para hablar. Cuando llegaron a la entrada del colegio, ambos se detuvieron.
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No ha estado nada mal, Weasley. - Dijo Scorpius con una media sonrisa burlona.
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Soy increíble en todo, Malfoy, deberías saberlo ya. - Replicó la chica, también sonriendo.
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Podríamos repetir esto más a menudo, ya sabes, divertirnos un rato, sin ningún tipo de compromiso. - El rubio no pudo evitar enarcar una ceja y apoyar su mano en la de ella.
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¿Cómo? - Rose se alejó, con el ceño fruncido.
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Bueno, no pensarías que quería algo serio, ¿verdad? - El chico arrugó la nariz, sin comprender realmente lo que pasaba. - Yo no soy de esos, deberías saberlo ya.
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Ni yo soy de esas, no voy a estar cada vez que te aburras, así que quizás deberíamos dejar de vernos o lo que sea.
La pelirroja se giró y comenzó a andar hacia la torre de Ravenclaw. Scorpius maldijo por lo bajo y la siguió unos pasos.
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Rose, por favor, no quería decir eso, espera.
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¡No tengo nada más que decirte, Malfoy! - Ni siquiera se volvió para decir aquellas palabras. Aceleró el paso y corrió escaleras arriba, dejando al chico al pie de estas, sin poder dejar de mirarla.
Lo primero, siento mucho el retraso pero no he podido coger el ordenador hasta hoy.
Lo segundo, espero que os haya gustado el capítulo y comentéis (como siempre).
Muchísimas gracias a todos por las casi 12000 visitas y nos vemos la semana que viene :) (al final solo han podido ser dos capítulos, también siento eso, pero sé que este os ha gustado y me perdonáis)
Besos,
Ladyluna10 :)
PD: ¿De verdad nadie comentó en el anterior capítulo nada sobre la reacción de James cuando vio a Lizzy incosciente?