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La tercera generación: 24 años después — capítulo 19
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Tu maldito plan no está funcionando, Nott. - Lucy estaba sentada sobre un pupitre con los brazos cruzados. Se habían colado en una clase vacía después de la cena para hablar de cómo iban las cosas, el plan parecía no estar funcionando y ella estaba muy enfadada.- Will está cada vez más pendiente de mi hermana, están quedando todas las tardes para estudiar Encantamientos porque a ella, supuestamente, se le dan muy mal.
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Y solo están haciendo eso, tranquila. - Theo enarcó una ceja y le dedicó una sonrisa burlona a la chica. - Me lo han dicho fuentes fiables.
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De todas formas, lo único que hemos conseguido hasta ahora ha sido cabrear a mi hermana. Will me sigue mirando como si solo fuera la hermanita pequeña de su amiga Molly y no creo que ella se esté fijando en ti precisamente.
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Dales tiempo, al final se pondrán celosos y todo esto habrá merecido la pena. - El chico se acercó al pupitre en el que la morena estaba sentada y apoyó sus manos a ambos lados de la chica antes de acercarse y besarla dulcemente. Lucy enredó sus brazos alrededor de su cuello y se dejó besar.
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Reserva esto para cuando haya público. - Murmuró cuando se separaron.
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No puedo resistirme, besas muy bien, además no te has apartado. - Theo le guiñó un ojo y ella se sonrojó.
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No quería parecer descortés. - Replicó rápidamente, notando cómo se sonrojaba.
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Claro. - El chico sonrió y volvió a acercarse a ella, aunque se detuvo a apenas unos milímetros de sus labios. - Nuestro plan está funcionando y si tu hermana o Will escuchan que hemos estado de noche los dos solos aquí se volverán locos o, al menos, Molly lo hará y dejará tranquilo a Will.
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Recuérdame que nunca te pregunte por qué eres un Slytherin. - Lucy negó con la cabeza y se mordió el labio.
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Pues permite que te diga que para ser una Hufflepuff estas cosas no se te dan nada mal. - Dijo antes de acabar con la corta distancia que los separaba y besarla otra vez.
Victoire y Ginny se aparecieron cerca de la Madriguera, detrás de unos árboles para que nadie pudiera verlas. Ambas llevaban sus varitas preparadas por si acaso.
- Has tardado en llegar más de lo que creía.
La rubia pegó un pequeño salto y a punto estuvo de gritar, pero se relajó al girarse y ver quién era la persona que había hablado.
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Vic tenía que vestirse, insistió en venir. - Respondió la pelirroja con una sonrisa. - ¿Siguen mis padres en tu casa, Hermione?
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Sí, Molly estaba bastante nerviosa así que le he preparado una tila antes de venir y he dejado a Arthur con ella. - Respondió la mujer antes de suspirar. - Esto es una locura, no podía quedarme allí sin más. Ron y Harry han sido muy injustos con nosotras, ¿quiénes se creen que son para prohibirnos venir?
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Lo mismo opino yo, me da igual que sean asuntos secretos del ministerio. - Contestó la pelirroja. - Han intentado atacar a mis padres, tengo derecho a estar aquí.
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Entonces, ¿cuál es el plan? - Se atrevió a preguntar Victoire. - ¿Los seguimos sin que se den cuenta?
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No, haremos algo mucho más simple. - La morena sonrió y le indicó a su cuñada y su sobrina que la siguieran.
Las tres salieron de entre los árboles y se dirigieron directamente a la Madriguera, con las varitas preparadas por si acaso. Varios aurores se percataron de su presencia y corrieron hacia ellas.
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¡Zona restringida, solo personal autorizado!
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Exigimos pasar. - La voz de Ginny sonó autoritaria, pero el hombre ni se inmutó. - Soy Ginny Potter y esta es la casa de mis padres, así que más te vale dejarnos entrar.
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Órdenes directas del ministerio, nadie puede acceder a la zona.
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Yo trabajo para el ministerio, soy Hermione Weasley. - Intervino la otra mujer. - Creo que necesitarán nuestra ayuda.
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Señoras, por favor, no me obliguen a repetirlo de nuevo.
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Mire, esto es importante, podemos ayudar en la búsqueda de esos fugitivos. - Murmuró Victoire ante la asombrada mirada de sus tías, poniendo la mejor cara de niña buena que supo y rogando porque, por una vez en su vida, sus genes de veela sirvieran para algo.
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Sé que no es muy ortodoxo, pero mis tíos nos necesitan. Por favor, han atacado a nuestra familia y queremos echar una mano, ¿no podría saltarse el protocolo por una vez?
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No sé si…
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Por favor, no estaría haciendo nada malo y nadie va a saberlo, créame. - Se mordió el labio y vio cómo el hombre se sonrojaba. - ¿No va a dejarnos…?
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¿Vic? - La chica se volvió al escuchar una voz que la interrumpía y se encontró con Teddy, que la miraba con el ceño fruncido. - ¿Qué hacéis aquí?
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No podía quedarme en el apartamento. - Contestó ella, colocándose un mechón de pelo detrás de la oreja.
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Estábamos preocupadas.
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No deberíais estar aquí. - El chico negó con la cabeza. - Marchaos a casa, por favor, esto es peligroso.
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No voy a dejarte aquí solo.
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Es mi trabajo, Victoire. Yo no voy a San Mungo a decirte cómo tienes que curar a la gente, no puedes venir a decirme cómo ser auror.
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Me da igual, entonces he venido porque estoy preocupada por mi familia porque hay un par de mortífagos locos que han intentado atacar a mis abuelos. - La chica se enfadó y subió el volumen de su voz. - ¿Te parece motivo suficiente ahora?
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¿Qué ocurre?
Harry y Ron llegaron junto a Teddy y abrieron mucho los ojos. Sabían que dejarlas en casa iba a ser complicado, pero no se imaginaban que los seguirían hasta la Madriguera.
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¿De verdad creíais que nos íbamos a quedar en casa sin más? - Hermione se cruzó de brazos. - Siempre hemos luchado juntos y no toleraré que me dejéis de lado ahora. Me necesitáis y lo sabéis.
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Hermione, te dije que cuidaras de mis padres. - Ron refunfuñó. - ¿Están bien? No deberías haberlos dejados solos.
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Están perfectamente. - Replicó la mujer.
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Sabía que no se quedarían en casa. - El pelirrojo suspiró y miró a Harry, levantando un dedo de forma acusadora. - Te lo dije.
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Creía que por una vez nos harían caso. - Protestó este.
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Como si no las conocieras ya…
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Seguimos delante, ¿sabéis?
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Dijo Ginny poniendo los ojos en blanco.
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Podéis quedaros, pero tenéis que estar alerta, esto es muy peligroso. - Accedió el pelinegro finalmente.
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Victoire, tú deberías volver al apartamento, eres demasiado joven.
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No lo soy, si hubiera decidido ser auror en vez de sanadora, estaría ahora trabajando con vosotros. - Se quejó la rubia. - Teddy es solo dos años mayor que yo.
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No vais a lograr convencerla. - Intervino el chico.
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Está bien, pero solo tú eres responsable de tus actos. - La advirtió su tío.
La rubia sonrió y los seis se dirigieron hacia la Madriguera. Tenían mucho trabajo aquella noche.
Lorcan salió muy tarde del baño de prefectos. Él nunca se saltaba el toque de queda, pero aquella noche necesitaba despejarse, por lo que salió para darse un baño. Desde que Rose le había dicho que no quería nada con él, no dejaba de darle vueltas a la cabeza. Le gustaba mucho la pelirroja desde hacía bastante y no le había pedido una cita antes para no arruinar su amistad, temía que saliera mal y eso era exactamente lo que había pasado. Ella no le correspondía, no le veía como nada más y no entendía por qué. ¡Pero si incluso lo había besado! No entendía nada, no sabía por qué se había comportado así. ¿Si lo veía solo como un amigo a qué había venido ese beso? Suspiró. Llevaba mucho dándole vueltas a eso, pero es que no podía evitarlo. Sumido en estos pensamientos, recorría rápidamente los pasillos, consciente de que si lo descubrían podían quitarle el título de Delegado. Pero algo hizo que se detuviera. Escuchó unos sollozos, parecía que alguien estaba llorando. Se paró y agudizó el oído, intentando averiguar de qué pasillo venía el sonido. Un nuevo sollozo, hizo que arrugara la frente. Estaba casi seguro de que, fuera quien fuera, estaba en el pasillo de la derecha por lo que decidió desviarse y dirigirse hacia allí. Ningún alumno debía estar fuera de la cama y si algún profesor lo descubría, lo castigaría. Recorrió el pasillo hasta que vio una pequeña figura escondida en un rincón.
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¿Estás bien? - Preguntó, acercándose. Pudo ver que era una chica puesto que tenía el pelo largo, pero no le contestó. Conjuró un lumos para poder verla mejor. Una pequeña pelirroja. Sabía quién era. - ¿Lilly?
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Márchate, Lorcan, quiero estar sola. - Murmuró ella.
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¿Qué te ha pasado? - Dijo, agachándose junto a ella y apoyando su mano en el hombro de la chica.
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No quiero hablar de ello.
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¿Ha sido Jordan? ¿Te ha hecho algo?
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No, bueno, sí pero… - Lilly estalló en sollozos y abrazó al chico, que la estrechó entre sus brazos con fuerza. - Me ha dejado.
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¿Qué ha pasado? Creía que os iba muy bien.
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Todo es culpa de James, dicen que salir con Lilly Potter es un deporte de riesgo y nadie parece dispuesto a soportarlo. - Confesó. - Jamás me dejará ser feliz, cree que sigo siendo una niña.
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Es que eres su hermanita pequeña. - Susurró él mientras acariciaba su cabello, tratando de
calmarla.
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Tengo casi 15 años, no soy una cría.
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James sabe cómo son la mayoría de los chicos, él es uno de los mayores mujeriegos de Hogwarts. - Lorcan apretó los labios. - No quiere que se aprovechen de ti, pero sus métodos son horribles. Debería hablar contigo, no amenazar a cualquier chico que se acerque a ti, ni gastarles bromas de mal gusto.
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Jordan me gustaba de verdad y ahora se ha marchado.
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Te comprendo, créeme. - La voz del chico fue solo un susurro.
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¿Lo dices por Rose? - Lilly se separó de él y se secó las lágrimas que empañaban sus grandes ojos marrones.
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No creo que sea apropiado que hable contigo de esto.
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Ya te he dicho que no soy una cría además, ¿quién mejor que yo para hablar de mi prima? Pocas personas la conocen mejor que yo.
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El amor es muy complicado y ella me rechazó también con una excusa después de nuestra cita.
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Rose solo va a salir con un chico al que quiera de verdad, Lorcan, pero hay muchas más chicas.
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No creo que se fijen en mí.
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Hazme caso, yo sé de alguna que se muere por salir contigo. - La pelirroja sorbió por la nariz y sonrió levemente. No sabía exactamente qué hacía Lucy con Nott, especialmente después de lo que les había contado, pero quizás, lo único que quería era darle celos al chico, aunque este no se estuviera dando cuenta de nada. - Deberías olvidar a Rose y salir con otras.
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¿Tú crees?
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Estoy segura. - Lilly se levantó del suelo. - Es tarde ya, tengo que ir a la Sala Común, no quiero que me pillen aquí.
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Yo también. - Respondió él poniéndose de pie. - No te preocupes más por Jordan, si te ha dejado solo por James es que no te merece y tú vales muchísimo, Lilly.
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Gracias Lorcan.
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Mañana nos vemos y me cuentas si estás mejor, ¿vale?
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Sí. - La pelirroja sonrió.
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Hasta mañana.
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Adiós.
Cada uno comenzó a andar hacia un lado del pasillo sumidos en sus pensamientos: Lilly creyendo que el chico tenía razón y que, además, le acababa de echar una mano a su prima; mientras Lorcan pensaba que intentaría castigar en los próximos días tanto al ex-novio, como al hermano de la chica. Aunque una pregunta daba vueltas por su mente. ¿Quién sería la misteriosa chica a la que había hecho referencia Lilly?
¡Hola a todos! Como siempre, daros las gracias por leerme (hemos superado los 80 comentarios, las 13000 visitas y tenemos casi 130 favoritos), sois geniales :)
Espero que os haya gustado el capítulo y comentéis. ¡Nos vemos en un par de días!
Besitos,
Ladyluna10 :)