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La tercera generación: 24 años después — capítulo 20
Cuando el profesor Carraway entró al aula de Pociones tuvo que contener una sonrisa. Todos sus alumnos ya estaban en sus sitios y lo miraban expectantes, queriendo saber qué les había preparado.
- Buenos días. - Saludó al llegar junto a la pizarra. - Supongo que todos están ansiosos por saber qué vamos a hacer hoy. - Se giró y comenzó a escribir con letra grande y clara. Cuando terminó, volvió a mirar a sus alumnos sonriendo. - ¿Quién sabe lo que es la amortentia?
Varios alumnos levantaron la mano rápidamente, entre ellos Rose Weasley. El hombre la señaló.
-
¿Sí, señorita Weasley?
-
Es un filtro de amor. - Comenzó a explicar. - El más potente del mundo, si no recuerdo mal, y es muy compleja de preparar. Se tarda unas tres semanas aproximadamente.
-
Correcto, cinco puntos para Ravenclaw. - Lizzy se volvió y sonrió a su amiga, mientras aplaudía por lo bajo. El profesor había seguido hablando por lo que ambas chicas volvieron a prestar atención en seguida. - No vamos a preparar esta poción, la estudiaremos mejor el año que viene, pero vamos a hacer un filtro amoroso sencillo por parejas. - El hombre chasqueó los dedos y en cada mesa apareció una hoja con instrucciones. - Contará el 20% de la nota final, así que espero que os esforcéis y la hagáis lo mejor que podáis, especialmente aquellos que no están teniendo un curso muy bueno. - Miró de reojo a Scorpius y Rose sin poder evitarlo. Siempre habían destacado, pero parecía que no sabían trabajar juntos.
-
Tenéis hasta el final de la clase, buena suerte.
-
El 20% de la nota… - Murmuró la pelirroja tras escuchar al profesor. Miró a su compañero sin poder evitarlo, con los ojos muy abiertos.
-
Si hacemos esto bien, podemos remontar el curso. - Añadió Scorpius también en un susurro.
-
Podemos hacerlo.
-
Tenemos que hacerlo. - Puntualizó él. Cogió la hoja con las instrucciones y los ingredientes y la leyó en voz baja. - A simple vista no parece muy difícil, nada que tú y yo no podamos conseguir.
- Déjame ver. - Respondió ella, acercándose y leyendo la nota que el rubio todavía sostenía. Notó cómo se le aceleraba el corazón un poco, pero decidió ignorarlo. Repasó lo que tenían que hacer y sonrió - Sí, tienes razón.
-
¿Empiezo a cortar estas cosas mientras tú preparas el caldero? - Se atrevió a preguntar él, esperando que la chica aceptara. Él preparaba los ingredientes mucho mejor que ella, aunque la pelirroja no quisiera aceptarlo.
-
De acuerdo. - Accedió ella tras dudar unos instantes. Si querían sacar buena nota, tenían que trabajar en equipo y colaborar por una vez. - Pero ten mucho cuidado.
-
Descuida. - Scorpius tuvo que morderse la lengua para no replicar, pero se dijo a sí mismo que tenían que evitar pelearse, aunque fuese solo durante unas horas.
Cada uno comenzó a hacer su trabajo rápidamente, siguiendo las instrucciones que venían en el papel al pie de la letra. Parecía que, por primera vez, ambos chicos habían conseguido ponerse de acuerdo: se desplazaban por la mesa sin chocarse, se pasaban cosas el uno al otro y no replicaban ante las instrucciones que les daba el otro.
-
¿Te queda mucho con eso? Tengo que añadirlo en menos de dos minutos. - Rose se apartó unos mechones de pelos de la cara con el dorso de la mano.
-
No, solo me queda terminar con este. - Contestó Scorpius levantando un poco la cabeza y secándose el sudor de la frente antes de volver a cortar con mucho cuidado. Cuando se concentraba sacaba un poco la lengua y Rose no pudo evitar sonreír tiernamente al verlo. - ¡Listo!
-
Gracias. - La Ravenclaw cogió la tabla que el rubio le acercaba y añadió los trocitos al caldero, que cambió de color y se volvió rosa fucsia. - Dime, por favor, que tenía que quedar así.
-
Según las instrucciones el resultado final es una poción muy líquida de color rosa fucsia y que huele de forma atrayente. - Scorpius dejó el papel sobre la mesa y arrugó la nariz. - No entiendo muy bien eso último.
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Es como la amortentia, huele como algo que te atraiga. - Explicó la pelirroja acercando la nariz al caldero.
-
Sé cómo funciona la amortentia. - Replicó él.
-
Pues parecías bastante desconcertado. - Aspiró varias veces. - A mí esto no me huele a nada.
-
Déjame ver a mí. - Scorpius se acercó y su brazo rozó el de Rose haciendo que ambos se estremecieran ligeramente. Aspiró pero no consiguió detectar ningún olor, solo la colonia de la chica. Suspiró. - Nada. No sé qué hemos podido hacer mal.
-
Es imposible, hemos seguido las instrucciones al pie de la letra. - Contestó ella. Se alejó de la mesa y se dirigió hacia Lizzy y Albus, quienes acababan de terminar. Su caldero presentaba un aspecto muy similar al suyo. - Chicos, necesitamos vuestra ayuda.
-
¿Puedes esperar un segundo? - Dijo su primo. - Tenemos que comprobar que todo ha salido bien.
-
Tranquilos.
Lizzy removió el caldero y luego se acercó para olerlo. Su amiga pudo ver cómo cerraba los ojos y sonreía.
-
Compruébalo tú, Al, pero yo diría que está perfecta. - La chica sonrió mientras él se acercaba al caldero. Miró a Rose y volvió a sonreír. - Menos mal que a tu primo se le dan genial las pociones que a mí, ya sabes que según mi padre he heredado la torpeza de mi madre.
-
Eres muy buena, no te infravalores. - La pelirroja se encogió de hombros. El padre de su amiga era inventor de Pociones y la chica no podía evitar compararse con él. - ¿Podrías ver si nuestra poción está bien? No nos huele a nada.
-
Claro. - La morena se dirigió hacia la otra mesa donde Scorpius esperaba de brazos cruzados. Se acercó al caldero y en seguida el olor del champú de James le inundó las fosas nasales y se mordió el labio. El olor era más intenso en esta poción que en la suya.
-
¿Hueles algo? - Preguntó el chico.
-
Sí, está muy bien hecha. - Respondió ella. Albus se acercó a ellos entonces. - Compruébalo tú de todas formas, Al.
-
Claro. - Él la imitó y le dio la razón. - Está perfecta, chicos.
-
Menos mal, a nosotros no nos olía a nada. - Rose suspiró aliviada. - Debo estar un poco resfriada.
-
Sí, yo también. - El rubio sonrió. - Gracias por vuestra ayuda.
Lizzy y Albus intercambiaron una rápida mirada, pero no pudieron decir nada puesto que, justo entonces, el profesor volvió a hablar.
- ¡Se acabó el tiempo! - Exclamó. - Llenad un bote con vuestra poción y ponedle vuestros nombres. En una semana sabréis vuestras notas.
Todos se apresuraron a hacer lo que el hombre había dicho, algunos más contentos que otros. Una pareja formado por un chico de Hufflepuff y una chica de Gryffindor comenzó a discutir por la bajo debido al mal estado de su poción, pero a Rose eso le dio igual. Le entregó el pequeño tarro a su profesor que le dedicó una sonrisa.
-
Espero que les haya ido bien, señorita Weasley.
-
Estamos convencidos de que lo sorprenderemos, profesor. - Respondió ella, también sonriendo. Volvió a su sitio y comenzó a recoger sus cosas. - Creo que hemos hecho un buen trabajo, Malfoy.
-
Estoy de acuerdo. - Contestó él, sonriendo. - Además, si podemos trabajar juntos, ¿por qué no ser amigos?
-
Creo que te dejé bastante claro el otro día que no quería tener que hablar contigo más de lo necesario. - Murmuró ella. Había bajado la guardia y él estaba intentando aprovecharse de ello.
-
Lo sé y yo ya me había rendido pero después de lo que ha pasado hoy…
-
No ha pasado nada.
-
No te engañes a ti misma, Rose. - El rubio sonrió levemente. - Hemos demostrado que podemos estar bien juntos, que podemos ser amigos y un muy buen equipo.
-
Pero yo no quiero. - La chica cogió sus libros antes de mirarlo. - Déjalo de una vez, no sucederá.
-
¿Por qué? - La chica lo ignoró y comenzó a andar hacia la puerta. Estaban completamente solos, hasta el profesor se había marchado. - ¿Por qué, Rose?
-
Porque eres un imbécil, Malfoy.
-
Dime algo que no sepa. - Cogió sus libros y se acercó a ella. La agarró del hombro e hizo que se diera la vuelta. - Fui un estúpido y un bocazas. No quise decir eso, ni tratarte como si no me importaras.
-
Pues lo hiciste. - Replicó ella. - De todas formas, ya te dije que para mí ninguno de tus besos significó nada.
-
Para mí sí.
-
No sé a quién pretendes engañar, ¿te crees que soy una de esas idiotas con las que sueles salir?
-
Te estoy diciendo la verdad, tienes que creerme. - Su voz sonó desesperada, pero no ablandó a la chica.
-
Suéltame o te lanzo una maldición.
-
Solo quiero que seamos amigos. - Scorpius retrocedió dos pasos mientras hablaba. - Eres una chica increíble, aunque no esperes que lo repita, y hacemos un buen equipo. Nos conviene llevarnos bien, podríamos ayudarnos mucho el uno al otro. - Rose bajó la mirada y el chico supo que, poco a poco, había conseguido ganársela. - Venga Weasley, no podemos llevarnos mal eternamente.
-
Podemos intentarlo. - La pelirroja sonrió levemente.
-
Creo que ser amigos puede ser más divertido. - Le devolvió el gesto. - ¿Podrías perdonarme?
-
Esto te está matando por dentro, ¿verdad?
-
Sabes tan bien como yo que sí. - Estiró su mano hacia ella. - ¿Amigos?
-
Está bien. Amigos. - Se la estrechó y él la atrajo hacia él. Rose rió y se dejó abrazar, pero justo cuando iban a separarse, el Slytherin la besó, ante su sorpresa. Sin darse cuenta de lo que hacía, le devolvió el beso hasta que sintió un clic en su cerebro y lo apartó de un empujón. Scorpius arrugó la frente. - ¡Sabía que tratarías de engañarme! No voy a estar aquí cada vez que quieras liarte con alguien, no sé por qué te he dado si quiera una oportunidad, Malfoy.
-
Rose, no era mi intención, yo… no sé que me ha pasado. - Se excusó él. - Olvida esto y seamos amigos, por favor.
-
No voy a caer dos veces en el mismo truco.
Hecha una furia, la pelirroja salió corriendo de la clase ante la mirada de Malfoy. Apretó los labios y tomó aire por la nariz varias veces antes de atreverse a salir. Albus y Lizzy lo miraban desde la esquina con un gesto interrogante, pero él los esquivó y siguió su camino. Lo siguieron con la mirada hasta que desapareció. Llevaban un rato esperándolos a ambos, pero los dos chicos habían salido corriendo y no les habían dirigido siquiera la palabra.
-
¿Qué les habrá pasado ahora? - Albus suspiró tras pronunciar aquella frase. La verdad era que podía hacerse una idea.
-
Son unos orgullosos. - Respondió Lizzy, cruzándose de brazos. - Seguro que se han peleado por cualquier tontería.
-
¿De verdad no se han dado cuenta de lo de la poción? - El chico se revolvió un poco el pelo, sin poder creérselo.
-
Parece que no, por difícil que sea de creer.
-
Con lo listos que son para algunas cosas y mira ahora…
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Tarde o temprano se darán cuenta. - La chica se encogió de hombros y miró su reloj. - ¡Qué tarde es! Tengo que dejarte, tu hermano debe estar esperándome. Hemos quedado para estudiar.
-
¿James estudia?
-
De vez en cuando. - Lizzy no pudo contener una sonrisa. - ¡Nos vemos más tarde, Albus!
-
Adiós. - El chico negó con la cabeza. Era irónico que precisamente ella hablara de darse cuenta de los sentimientos.
Hola, chicos. Hoy tengo algunas cosas que contaros :)
En primer lugar, he cambiado el "formato" de la historia (como quizás hayáis podido comprobar). He fusionado los capítulos que estaban en dos partes para facilitar la lectura y para que quedaron como los últimos (no me gusta que las cosas no estén iguales), pero tranquilos, he guardado todos vuestros comentarios (¡no podía deshacerme de ellos sin más), los he pegado en los capítulos nuevos.
En segundo lugar, la semana que viene no podré subir capítulo :( No voy a tener internet en toda la semana y desde el móvil no puedo subir así que, lamento la tardanza, pero la siguiente semana subiré tres capítulos como compensación.
Y después de todo esto, espero que os haya gustado el capítulo y me dejéis vuestra opinión en los comentarios :)
Muchísimas gracias por las cerca de 14000 visitas, los más de 80 comentarios y los 130 favoritos, ¿os he dicho ya que sois los mejores? ;)
Muchos besitos,
Ladyluna10 :)