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La tercera generación: 24 años después — capítulo 21
Hola a todos, ya estoy de vuelta :)
Antes de que leáis el capítulo me gustaría deciros que voy a empezar una historia "paralela" que narrará la "relación" entre Lizzy y James desde que se conocieron. Mañana subiré el primer capítulo, pero ya la he creado (por si queréis leerla). Me gusta mucho esa pareja y me apetecía escribir sobre ellos, poder explicar mejor su relación y todo lo demás, así que espero que le echéis un ojo y me deis vuestra opinión. Podéis encontrarla aquí http://www.potterfics.com/historias/183909 :)
Y ya, sin más, os dejo con el capítulo de hoy. Como siempre, espero vuestras opiniones y muchas gracias a todos por las visitas y favoritos.
Muchos besos,
Ladyluna10 :)
Rose y Scorpius consiguieron un Excelente en su poción y el profesor los felicitó y les dijo que era la mejor que había visto en años. Sin embargo y, aunque se felicitaron el uno al otro en ese momento, no volvieron a dirigirse la palabra. Él estaba harto de perseguirla y de pedirle perdón y ella, desde luego, no iba a perdonarle después de haberla besado. Sus pociones volvieron a ser un desastre aunque, poco a poco, aprendieron a hacer ejercicios decentes sin dirigirse la palabra. Era lo único que les quedaba.
Noviembre pasó. Gryffindor ganó el partido contra Hufflepuff gracias a James que atrapó la snitch. Las clases seguían su curso. Lucy seguía viéndose con Theo, Molly seguía intentando llamar la atención de Will. Lorcan consiguió castigar a James durante una semana por una broma que le había gastado a unos Ravenclaw de tercero y a Jordan tres días por hacer magia fuera de clase, cosa que Lilly le agradeció aunque también le recordó que podía defenderse sola.
El profesor Longbottom anunció a principios de diciembre la fecha de su tradicional fiesta de Navidad. Este año sería el 23 de diciembre, la última noche que pasarían en Hogwarts los alumnos que volvían a casa por Navidad. En seguida todo el colegio comenzó a cotillear sobre las parejas que iban formándose, los rechazos, los que aún no tenían pareja… Muchas chicas suspiraban por ser la cita de James Potter - que acababa de cortar con la pelirroja - y no eran pocas las que le dedicaban miradas sugerentes a Fred y Albus, cosa que le encantaba al primero y que abochornaba al segundo. Rose prefería mantenerse ajena a todo. No iba a ir a la fiesta, tal y como le había prometido a sus padres, y comenzaba a crisparle toda la emoción que se respiraba en el castillo.
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Tus padres no tienen por qué enterarse. - Le dijo Martha una noche mientras charlaban en su cuarto. - No es justo que te pierdas la fiesta por esa tontería, ni que hubieras vuelto a liarte con Malfoy.
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Seguro que Neville acabaría por contárselo. - Se apresuró a responder la pelirroja, tumbada en su cama y rogando para no ponerse roja. - Solo es una absurda fiesta, no sé por qué no podéis parar de hablar de ella.
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Porque nadie les ha pedido una cita todavía. - Lizzy entró en el dormitorio con una sonrisa radiante y las otras tres la fulminaron con la mirada. Rose se incorporó mientras ponía los ojos en blanco. - No me miréis así, ¿me equivoco?
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Hemos decidido ir las tres solas, tú puedes apuntarte si quieres. - Replicó Eliza. - ¿O tienes una cita misteriosa?
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¿Yo? - La morena sonrió. Charlie y ella habían roto tres días antes que James y la pelirroja cosa que a Rose le pareció una "muy conveniente casualidad".
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¿Vas con mi primo?
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Seguro que sí, siempre vais juntos a todas las fiestas. - Añadió Martha con una sonrisa divertida. - ¿Algún día dejarás que las fans de James tengan una oportunidad?
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Para que lo sepáis, no tengo pareja, James no me ha pedido ir, ni yo a él, de hecho, ni siquiera hemos hablado de la fiesta. - Contestó ella, sentándose en su cama. - Ya os diré si me apunto a vuestro plan o no más adelante. Todavía quedan un par de semanas, ¿quién sabe lo que puede pasar en ese tiempo?
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Ya te lo digo yo: James te pedirá que vayáis como amigos, tú dirás que sí y seréis otra vez la comidilla del colegio como cada vez que estáis solos en los jardines, lo del partido de quiddicht, la fiesta de Molly… - Eliza se recogió el pelo en una coleta alta mientras hablaba. - Y mientras tanto, a nosotras nos preguntará algún desesperado con el que nadie quiera ir y preferiremos ir solas.
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Que pesimistas. - Lizzy negó con la cabeza.
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Espera y verás.
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¡No puedes estar hablando en serio, Scorp! - Exclamó Goyle, tirándole un cojín desde su cama.
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¡No seas bruto! - Exclamó el chico, esquivando el cojín por poco. - Solo os he dicho que no tengo ganas de ir a la fiesta de Longbottom.
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¿Pero por qué? - Intervino Albus.
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Porque no. - Respondió el rubio. - No seáis pesados, ¿para qué me necesitáis allí?
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Porque este - John señaló a Theo - va con su novia, lo que hace que nuestro grupo se vea reducido y, si no vienes tú, seremos solo dos.
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Parecería una cita y, siento decírtelo, pero no eres mi tipo John. - El pelinegro enarcó una ceja.
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Ni tú el mío, Potter, tranquilo.
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La cuestión es que necesitamos a alguien más para el grupo y que tú no puedes pasar la última noche antes de las vacaciones aquí solo. - Albus se puso de pie y se acercó a la cama de su amigo. Le revolvió el pelo, haciendo que este lo fulminara con la mirada. - ¿Esto es porque quieres ir con una chica y ella te ha rechazado?
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No, Al.
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No nos engañas. - John se tiró sobre la cama, aplastando a sus amigos que protestaron entre risas. - Todos sabemos que esto es por una chica.
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¿Sí?
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Sí, creo que veo algo. - Goyle cerró los ojos y apoyó dos dedos sobre sus sienes, fingiendo una gran concentración. - Veo una melena pelirroja y una cara con muchas pecas. Una joven águila de carácter fuerte que no se rinde ante los supuestos múltiples encantos de cierto rubio arrogante. - Abrió los ojos y bajó las manos. Albus, a su lado, a duras penas contenía la risa. - ¿Sirven para algo las clases de Adivinación?
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Vete a la mierda, John. - Scorpius trató de golpearle el hombro, pero el chico lo esquivó comenzando a reír.
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Creo que he dado en el clavo.
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Siento decirte que Rose sigue castigada por lo que pasó en verano y no puede ir a la fiesta. - Intervino Al. - Seréis las dos únicas personas en Hogwarts que no estaréis allí.
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¡Qué pena! - Scorpius forzó una pequeña sonrisa. - Lo siento chicos, pero se me ocurren mil cosas más divertidas que ir a esa fiesta.
Molly ya había rechazado quince invitaciones para ir a la fiesta. Había decidido ir con un chico concreto y estaba dispuesta a dar el primer paso si él no se decidía y la invitaba. No le quitaba ojo mientras desayunaba en la mesa de Gryffindor.
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De hoy no pasa. - Anunció de repente, interrumpiendo la conversación que mantenían sus amigas y a la que no estaba prestando atención.
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¿Qué? - Todas se quedaron calladas y le dedicaron miradas interrogantes.
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Voy a pedirle a Will que venga conmigo a la fiesta de Navidad. - La chica sonrió. - No podrá decirme que no.
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Pues date prisa, seguro que no eres la única que quiere ir con él. - Contestó una de sus amigas.
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Sí, deberías pedírselo cuanto antes para demostrarles a todas que está fuera de mercado y, de camino, para librarte de todos esos pesados que vienen suplicándote una cita. - Añadió otra de forma mordaz.
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Allá voy. - Murmuró al verlo levantarse de la mesa de Ravenclaw. Terminó su zumo de calabaza de un sorbo y se dirigió hacia la salida del comedor. - ¡Will!
El chico, al escuchar su nombre, se detuvo y miró a su alrededor. Sonrió al ver a la morena acercándose.
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Buenos días, Molly. - La saludó.
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¿Qué tal?
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Bien, voy hacia la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. - Respondió él. - ¿Tú también, verdad?
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Sí, podemos ir juntos. - Contestó la chica sonriendo y comenzando a andar hacia la clase. - ¿Qué tal lleváis la temporada de quidditch?
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Estamos empatados con Gryffindor a victorias pero ganamos por puntos. - Explicó Will. - Este año tenemos que ganaros como sea.
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A mi me vale si ganamos nosotros o, a unas malas, vosotros, el deporte no es lo mío. - Molly se encogió de hombros. - Y, cambiando de tema, ¿tienes ya pareja para el baile de Navidad del profesor Longbottom?
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Todavía no, ¿por qué? - Dijo él mirándola de reojo.
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Por si querías ir conmigo.
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Sonrió al terminar de decirlo, aunque el corazón se le aceleró. ¿Y si le decía que no?
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Claro, será genial ir contigo. - Wood sonrió y la chica se relajó. - Siempre lo pasamos bien juntos, eres una buena amiga. ¿Quién más viene?
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No… no me refería exactamente a eso. - Arrugó la frente al darse cuenta de que no había entendido lo que le había querido decir. - Hablaba de ir solos los dos.
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¿Como una… cita? - Will se detuvo y le dedicó una mirada interrogante a la chica que notó cómo su cara se ponía completamente roja.
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Bueno, estamos hablando de la fiesta de Navidad, supuse que era evidente. - Le miró fijamente a los ojos.
-
¿Quieres venir entonces o no?
-
Molly eres una chica encantadora pero no creo que encajemos como pareja. - Apartó la mirada. Era muy guapa y simpática, mentiría si dijera que no le gustaba, pero su fama la precedía.
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Ni siquiera me has dado una oportunidad. - Se quejó ella.
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No quiero ser un número más en tu lista, no soy de esos. - El chico apretó los labios y levantó la vista lentamente.
-
Pero contigo es distinto, te lo aseguro. No quiero que seas uno más, no lo eres.
-
Podemos ir como amigos si quieres, pero nada más.
-
¿Me estás rechazando, Will?
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Sé que no estás muy acostumbrada a eso, pero...
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¿Por qué lo haces?
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Molly…
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No quiero más excusas, quiero una respuesta. - Elevó el tono de voz y varias personas se quedaron mirando a los dos jóvenes. - ¿Por qué no me quieres dar una oportunidad?
-
Es complicado.
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¿Lo haces por mi fama? - Él bajó la cabeza y Molly supo que había dado en el clavo. - Lo haces porque no quieres que te relacionen conmigo.
-
Ya sabes lo que dicen todos de ti.
La chica retrocedió dos pasos. No se esperaba aquello, no creía que incluso él pensara eso de ella. Se dio la vuelta y se marchó con paso acelerado. Tenía muchas ganas de llorar, pero no podía permitir que la vieran así. Tenía que llegar a su dormitorio cuanto antes.
Mientras tanto, James y Lizzy estaban en los jardines del colegio. Habían terminado de desayunar pronto y aprovechaban los últimos minutos antes de que comenzaran sus clases. Ambos estaban tumbados y la chica estaba apoyada en el pecho de él, que acariciaba su pelo lentamente.
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Si no paras me voy a quedar dormida y tendrás que llevarme en brazos hasta la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. - Murmuró Lizzy tras bostezar.
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Sería divertido, pero no creo que al profesor Watt le haga mucha gracia. - Contestó el chico, aunque no dejó de hacerlo. - Por cierto, ¿tienes ya pareja para la fiesta de Neville?
La morena no pudo evitar sonreír al escuchar su pregunta. Maldita Eliza.
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Teniendo en cuenta que tuve que dejar a mi novio después de enterarme de que iba haciendo comentarios obscenos sobre mí y presumiendo de cosas que no había hecho, no. - Respondió con ironía.
-
Menos mal que alguien lo escuchó, ¿verdad?
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Sí, pero ese alguien debería saber que no hacía falta casi mandarlo a la enfermería. - Se incorporó hasta quedar sentada sobre la hierba. - Eso lo podía hacer yo solita.
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De hecho, lo hiciste. - Puntualizó James, sentándose también. - Estuviste una semana castigada por lanzarle un libro a la cabeza.
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Pero ese no es el tema. - La chica se sonrojó. - Hablábamos de la fiesta.
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Ah, sí, bueno, teniendo en cuenta que tuve que romper con la pelirroja porque iba diciéndole a sus amigas que íbamos muy en serio y se estaba creando ilusiones, cosa que ponía en riesgo mi actitud de rompecorazones…
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Suerte que tienes gente que te aconseja bien, ¿verdad? - Enarcó una ceja. - Deberías darle las gracias.
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Lo hice y le prometí una bolsa de grajeas por Navidad. - James negó con la cabeza. - La cuestión es, ¿quieres venir conmigo?
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La duda ofende, Jamie.
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¿Tendré que llevar una corbata a juego con tu traje?
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Sabes que sí. - Lizzy puso los ojos en blanco. - ¿Qué clase de pareja de baile seríamos si nuestra ropa no combinara?
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Una horrible, Neville no nos dejaría pasar si quiera. - Ironizó el chico.
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Lo sé. - La chica miró su reloj y suspiró. - Tenemos que irnos o llegaremos muy tarde a clase.
James asintió. Por una vez le daba igual tener que ir a clase.