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La tercera generación: 24 años después — capítulo 25

Victoire y Rose cerraron la puerta con un encantamiento y se sentaron en la cama que compartían desde pequeñas.

Tengo tanto que contarte Vic. - La pelirroja suspiró. - Llevo un curso horrible, no sé qué me pasa. Ya te escribí contándote que me había liado con Malfoy en el baño y en los vestuarios y también te dije que solo quería estar conmigo para matar el tiempo pero hay más.

Dime. - La rubia sonrió levemente, invitándola a continuar aunque a Rose le parecía que ocultaba algo.

Bueno, tuvimos que hacer una poción por parejas que era muy importante para la nota final y trabajamos muy bien en equipo por una vez y cuando terminó la clase volvió a pedirme perdón, por decimoquinta vez al menos, e hicimos las paces.

¿Entonces, estáis bien?

No porque de repente me besó, bueno, nos besamos, yo le seguí la corriente, no sé todavía por qué. - Rose se apartó el pelo de la cara, nerviosa. - Así que le volví a gritar que solo me quería para eso y me fui corriendo, pero anoche volvimos a vernos.

¿No decías que no ibas a la fiesta?

No fui, nos encontramos en los pasillos. - Explicó rápidamente. - Empezamos a hablar sobre libros y, de repente, volvimos a liarnos. - Se sonrojó al decir aquello. Ni siquiera podía decirle la verdad a ella, le daba demasiada vergüenza. - No sé qué hacer Vic, esto me está volviendo loca.

Comprendo…

La pelirroja esperó unos segundos, pero su prima no añadió nada más. Se había tumbado en la cama y tenía la vista fija en el techo. Estaba claro que le pasaba algo.

Está bien, ¿qué te pasa?

Nada. - Mintió la rubia.

A mí no me engañas, ¿qué ha ocurrido Vic? ¿Tienes algún problema con Teddy?

No, nosotros estamos bien. Muy bien. - Suspiró.

¿Entonces? - Rose se tumbó a su lado. - Es obvio que algo te pasa, no me estabas haciendo ni caso.

Victoire se mordió el labio y cerró los ojos durante unos instantes. Estaba muerta de miedo, pero necesitaba contárselo a alguien y sabía que solo Rose la entendería.

Puede que tenga un problema bastante grave. - Se sentó en el colchón y miró a su prima con preocupación. - Tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie, ni siquiera a Teddy.

Tranquila. - La pelirroja también se sentó. - No diré nada, ¿qué te ha pasado?

Tengo un retraso de tres semanas.

¡Molly espera!

Dominique corría detrás de su prima intentando detenerla, pero esta no le hacía caso y seguía corriendo por el jardín.

¡Molly!

Por fin se detuvo y pudo alcanzarla. La abrazó y ella se acurrucó entre sus brazos, comenzando a llorar.

Tranquila, estoy aquí contigo, todo irá bien. - Murmuró, acariciándole el pelo.

Dejó que se desahogara durante un rato y, cuando estuvo más calmada, la condujo hacia un árbol y ambas se sentaron al pie de este.

¿Qué ha pasado? - Se atrevió a preguntar la pelirroja por fin.

Yo solo quería que Lucy se diera cuenta de la verdad, no quería que todo me estallara de esa forma. - Susurró Molly. - No sabía que lo soltaría así como así. ¿Has visto cómo me ha mirado mi padre?

Eres libre de hacer lo que quieras y de salir con quien quieras. - Se apresuró a decir Dominique.- No tienes que temer los comentarios de los demás, solo tú tienes que estar bien contigo misma. Tu padre lo superará, el mío lo hizo.

Mi padre no es el tuyo. - Negó con la cabeza. - Además, Lucy tiene razón. Will no me quiere por esto, porque cree que para mí los chicos son de usar y tirar.

Mols…

Déjame terminar, Dom. - La interrumpió la morena. - Él mismo me lo dijo, que no encajaríamos porque para él solo soy… la… solo soy la… - Rompió a llorar de nuevo y se abrazó a su prima, que terminó la frase por ella.

La zorra de Hogwarts. - Susurró. - Antes que a ti, me llamaban a mí así.

Pero a mí me gusta de verdad, no es solo un capricho, siempre me he sentido atraída por él.

Lo sé, tranquila.

¿Por qué la gente me trata así, Dom? - Se separó de ella. - Sé lo que dicen a mi espalda, he oído sus comentarios y nunca me han importado pero ahora…

Sé cómo te sientes, lo comprendo mejor que nadie. - La pelirroja apartó la vista, recordando sus últimos cursos en el colegio y todos los comentarios a los que se había enfrentado. Ella era muy parecida a Molly, también le encantaba divertirse y salir con chicos y eso le había traído muchos problemas.

  • Si de verdad quieres a Will tienes que luchar por él, demostrarle que él no es como los demás. ¿Sabes lo que me costó convencer a Roger? ¡La primera vez que lo invité a Hogsmeade estábamos en sexto! Decía que un Finnigan no podía ser uno más en una lista y que con mi reputación sería solo eso, pero yo le demostré que no era así.

No quiero cambiar quien soy.

No tienes que hacerlo, yo no lo hice. - Se encogió de hombros. - Seguí saliendo por ahí, bailando, divirtiéndome como siempre… solo que le demostré que me importaba de verdad y, una vez que lo comprendió, no volvió a dudar de mí.

Will es muy distinto a mí: prefecto, subcapitán del equipo de quidditch de Ravenclaw…

Bueno, tú eres Molly Weasley y eres única, extrovertida, fuerte… - Sonrió. - No tienes que deprimirte por un chico, ni por lo que ha dicho tu hermana.

¿Crees que mis padres me gritarán mucho?

Un poco, pero ten en cuenta que solo están decepcionados porque no se esperaban que su hija fuera así. - Explicó Dominique. - No creo que te acuerdes, pero hace unos años Louis se fue de la lengua y mis padres también se enteraron de mi reputación. Ninguno se lo tomó bien, pero tras una serie de largas charlas y unos cuantos meses acabaron por aceptarme tal como soy. Claro que poco después empecé a salir en serio con Roger así que todo mejoró a partir de entonces.

Estoy harta de que todos me acusen de hacerlo todo mal y también… de que me comparen con Rose. - Confesó, de repente, Molly. - Que si Rose es prefecta, que si sus notas, que si esto, que si lo otro. Lo odio. Me hacen sentir una completa inútil.

Te recuerdo que soy la hermana pequeña de Victoire todo-lo-hago-bien Weasley. - Puso los ojos en blanco. - Todos esperaban que fuera como doña perfecta, pero mírame. La perfección está sobrevalorada. - Ambas sonrieron sin poder evitarlo. Tenía razón al decir aquello.

¿Qué haría yo sin ti, Dom?

Pues aburrirte mucho. - La pelirroja rio y deslizó un brazo por encima del hombro de su prima pequeña. - Somos tal para cual y eso me encanta.

A mí también.

Apoyó su cabeza en su hombro. Dominique era la única que sabía cómo hacerla sentir mejor con apenas unas palabras.

¿Estás embarazada? - Rose notó cómo palidecía.

No… no lo sé. - Tartamudeó Victoire. - Es posible.

¿No te has hecho la prueba?

No soy capaz. - Confesó la rubia. - Estoy muerta de miedo Rose, compré el test hace días pero sigue en mi bolso, no soy capaz de hacerlo.

Pero tendrás que saberlo, ¿y si…?

¡No lo digas! - Exclamó. - No quiero ni pensarlo. Embarazada a los 22, estaría echando a perder mi vida por completo.

Hazte la prueba ahora. - Dijo Rose con decisión.

No puedo. - Victoire bajó la mirada y comenzó a retorcerse las manos de forma nerviosa. - ¿Y si da positivo y Teddy me deja? Somos demasiado jóvenes para tener esa responsabilidad.

Teddy no va a dejarte.

¿Y si lo hace? - La ansiedad era patente en la voz de la chica y la pelirroja apretó los labios al escucharla. - ¿Y si me deja sola con un bebé?

  • Entonces ya lo mataría yo, tranquila. - Apoyó su mano en el hombro de su prima. - ¿No confías en él?

Claro que lo hago pero, a veces, se comporta como un crío y… no sé. No lo veo siendo padre. - Confesó.

Eso no quiere decir que no vaya a apoyarte llegado el momento pero Vic si no te haces la prueba, no lo sabrás. - La rubia levantó la cabeza y miró a la otra a los ojos mientras hablaba. - ¿Lo tienes aquí?

Sí. - La chica se acercó a su bolsa de viaje y lo sacó. - Lo traje por si me volvía valiente y era capaz de hacerlo.

Pues vamos. - Rose se puso de pie.

¿Y si sale positivo?

Podrás darles a todos una sorpresa por Navidad. - La pelirroja trató de sonar optimista, aunque comprendía la ansiedad de su prima. Ella estaría igual en su situación.

Está bien. - Victoire suspiró y se dirigió junto a su prima hacia el baño.

¿Cuánto se supone que tarda? - Preguntó nerviosa. No quería mirar el resultado así que se lo había dado a Rose quien no le quitaba ojo.

Poco ya. - Respondió la pelirroja.

¿Rosa es que estoy embarazada y azul es que no, verdad? - Cada segundo que pasaba estaba más nerviosa.

  • Sí, Vic, tranquilízate. - Rose puso los ojos en blanco pero, de repente, contuvo la respiración. Se estaba empezando a colorear.

¿Qué es? - Preguntó la rubia sin poder contenerse.

¡Azul! - Exclamó feliz su prima, enseñándoselo. - ¡No estás embarazada Victoire!

¡No estoy embarazada! - La chica cogió el test y lo miró un par de veces antes de comenzar a gritar y saltar emocionada.

¿Ves como todo iba a salir bien? - La pelirroja sonrió.

Gracias, Rose, gracias. - Victoire la abrazó. - Gracias por convencerme y por estar conmigo. Te quiero, te quiero, te quiero.

Y yo a ti.

Siento no haberte escuchado mucho antes. - La rubia se sentó en el suelo del baño y su prima la imitó. - Pero deberías…

Espera, no he sido del todo sincera contigo. - Rose tomó aire. Ella le había contado lo que le pasaba realmente, había confiado en ella y ahora todo se había arreglado. Tenía que hacer lo mismo, si no lo contaba no se quedaría tranquila. - Puede que Malfoy y yo no nos hayamos solo liado. - Soltó todo el aire que había acumulado en los pulmones antes de terminar. - Lo hemos hecho.

¿Qué? - Su prima abrió mucho los ojos. ¿Qué su primita había…? - Pero, ¿cómo?

Acabas de hacerte un test de embarazo, creo que sabes el cómo. - Rose puso los ojos en blanco, pero la rubia no se rió. - Fue anoche. Ya te dije que nos encontramos  en un pasillo y empezamos a hablar de libros. No sé cómo pero, de repente, nos estábamos besando y cuando volví a darme cuenta… - Se sonrojó.

¿Y qué te ha dicho él?

No hablamos mucho después de eso. - La pelirroja se mordió el labio. - Fue como si acabáramos de darnos cuenta de lo que había pasado, como si no hubiéramos sido conscientes hasta ese momento. Nos vestimos y salimos del aula rápidamente.

¿En una clase? ¿De verdad? - Victoire enarcó una ceja y contuvo una carcajada.

No tiene gracia. - Se quejó la pelirroja.

Tienes razón. - Su prima apoyó su mano en la rodilla de la chica. - ¿Y tú cómo estás?

Todo lo bien que puede estar una después de una primera vez así - Suspiró y apartó la mirada. Le picaban un poco los ojos. - Fue dulce y me trató muy bien pero, Vic, tú me conoces, yo nunca hago las cosas sin pensar, siempre he evitado hacer las cosas que no debía, sin embargo, cuando estoy con Malfoy no puedo controlarme. La gente no espera esto de mí, mi padre me mataría si se enterara de esto, ya viste cómo se puso cuando nos descubrió en la fiesta. ¡Le prometí que no habríamos ido a más, que lo habría parado en el momento adecuado! ¡Le dije que no volvería a hablar con él! ¡Y mírame! - No pudo evitar alzar la voz. - ¿Qué estoy haciendo Vic?

Malfoy te gusta, es evidente. - Victoire sonrió. - Sé lo que es ser doña perfecta y vivir presionada. ¿Crees que nunca he hecho nada que no debía? Para todos siempre era más fácil culpar a Teddy, mis amigos o quien fuera. Decían que yo no podía ser la que ideaba las bromas, la que incitaba a los demás a saltarse el toque de queda. - Se encogió de hombros. - Incluso cuando me teñí el pelo mi madre dijo que lo había hecho solo porque Teddy era una mala influencia para mí.

Estoy harta de intentar ser perfecta. - Suspiró. - ¿Cómo lo haces tú?

Dejé de intentarlo hace mucho tiempo. - Confesó su prima. - Rose, déjate guiar por tu corazón y habla de una vez con Malfoy. Tenéis que aclarar lo que pasa entre vosotros.

¿Y si solo soy un capricho?

Entonces lo mataré. - La rubia sonrió con autosuficiencia.

Eres la mejor, Vic. - Rose la abrazó.

Igual que tú. - Le devolvió el abrazo con fuerza. - Creo que deberíamos volver a la habitación, las demás ya habrán subido.

Anda, vamos.

Las dos salieron del baño y subieron hacia el desván. Lilly, Roxanne y Lucy ya estaban allí, sentadas en los tres colchones en los que dormían siempre y que ocupaban el espacio entre las dos camas de matrimonio. Lucy tenía los ojos rojos, pero las tres se callaron en cuanto las vieron entrar.

¿Todavía no han vuelto Dominique y Molly? - Preguntó Rose frunciendo el ceño.

No. - Respondió Lilly, apretando los labios. - No creo que tarden demasiado, pero deberíamos irnos a dormir ya. No sé vosotras, pero yo estoy muy cansada y mañana nos espera un día intenso.


Hola a todos y feliz lunes :)

Espero que os haya gustado el capítulo. La verdad es que con este capítulo quería hacer ver a la gente que las chicas "perfectas" (Vic y Rose en este caso) no son tan perfectas y que las chicas "duras" (Dom y Molly) también tienen su corazón y sus sentimientos. Espero haberlo conseguido :)

Muchísimas gracias a todos por los comentarios, visitas y favoritos. Espero vuestras opiniones, como siempre.

Muchos besitos,

Ladyluna10 :)